Gracias a Europa, Zapatero no ha nacionalizado la banca

CANELA FINA
Gracias a Europa, Zapatero no ha nacionalizado la banca
LUIS MARIA ANSON
Sin hacer caricaturas. El puro reflejo de la realidad. Zapatero ha puesto en marcha algunas de sus ocurrencias políticas de muchacho de preuniversitario y periódico mural. Ha entrado en la cristalería de la Transición sobre un caballo caracoleante y al galope. Ha hecho añicos la más inteligente construcción política realizada en España desde el canovismo. Ha arrasado una obra modélica de arquitectura política. Ha puesto las bases para la fragmentación de España con el Estatuto de Cataluña que, según los partidos catalanes que lo han votado -no se trata de especulaciones- es sólo un paso para la independencia, cuando, conforme a las encuestas, sólo el 5% de los catalanes lo deseaba y ni siquiera el 50% acudió al referéndum, lo que supone una profunda deslegitimación democrática de la maniobra. Ha resucitado el presidente, entre sonrisas, a una ETA moribunda y ha rendido ante la banda la dignidad del Estado. Ha colisionado, en fin, con la Iglesia, pulverizando los esfuerzos de Felipe González, un hombre de Estado, que mantuvo una relación coherente y razonable con la jerarquía.
Lo que no ha podido hacer Zapatero es lo que hubiera hecho si España no formara parte de la Unión Europea. Incluso en los años 70, la aspiración de muchos partidos socialistas era la nacionalización de la banca, los seguros y los bienes de producción. Mitterrand ganó las elecciones de 1981 con un programa radical de nacionalizaciones. Todavía el socialismo real, el comunismo, dejaba sentir su peso en Europa. Pero, de forma irremediable, el socialismo democrático viró a estribor. Las cifras son muy tozudas. En España, por poner un ejemplo actual, Telecinco es la primera televisión nacional y gana por encima de los 200 millones de euros al año; TVE, la empresa nacionalizada, ocupa el tercer puesto y pierde 600 millones de euros al año.
Los límites europeos a las utopías socialistas y la prudencia de Solbes han impedido las ocurrencias de Zapatero en materia económica. Nunca me han gustado los futuribles. Pero si el presidente por accidente hubiera ascendido al poder en los años 70, además de todas las insensateces políticas que ha cometido, nos habría conducido al descalabro económico. Imposible no pensar que Zapatero se hubiera empleado a fondo en la nacionalización de la banca, los seguros y los bienes de producción. Todavía el radicalismo socialista, tras la victoria del PSOE en 1982, liquidó Rumasa, como un viejo resabio de lo que hubiera querido hacer y ya no podía.
A bancos, seguros, eléctricas hay que dejarles que creen riqueza y puestos de trabajo, con una administración privada, y establecer un sistema de impuestos razonables para que el Estado pueda hacer la justa distribución de la riqueza. Zapatero hubiera nacionalizado a troche y moche, como su amigo Evo Morales, al que tanto admira, arruinando los negocios y disparando el paro. Y esto no es una conjetura. Es lo que habría hecho si hubiera podido. Por suerte, la Unión Europea obliga a aceptar una política económica prudente y discreta. Las ocurrencias zapatéticas, la improvisación, la ligereza y el radicalismo quedan fuera de la Europa unida. A veces nos quejamos de las deficiencias europeas y de los problemas que la unión genera. No nos damos cuenta, sin embargo, de los enormes beneficios que la realidad de Europa supone para nuestra economía sobre todo cuando se encaraman en el poder gobernantes ocurrentes y simples. Pagar con la misma moneda que los alemanes o los franceses no es sólo una comodidad, impensable hace 50 años. Es, sobre todo, la garantía de una política económica seria de la que quedan fuera de juego los insolventes y sus ocurrencias.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española.
http://www.elmundo.es/papel/2006/10/31/opinion/2044474.html





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