El PP conserva todos sus feudos

CRONICA DE LA SEMANA CASIMIRO GARCIA-ABADILLO
El PP conserva todos sus feudos
El PP repetiría hoy la mayoría absoluta en seis comunidades autónomas (Madrid, Valencia, Murcia, La Rioja, Baleares, Castilla y León), e incluso, con un poco de suerte, podría gobernar en solitario en Cantabria. La única mala noticia que depara la encuesta de Sigma Dos que hoy publica EL MUNDO para el partido de Mariano Rajoy es que el Gobierno de UPN en Navarra corre el peligro de sucumbir a manos de una triple coalición: PSN/Nafarroa-Bai/IU.
El PSOE, aunque baja sus expectativas de voto, mantiene Castilla-La Mancha y Extremadura, y podría seguir gobernando en coalición tanto en Aragón como en Asturias.
Es decir, que, aparentemente, nada o casi nada cambia en el mapa autonómico respecto a lo ocurrido en las elecciones del mes de mayo de 2003.
Ahora bien, ¿qué se puede deducir de lo que muestra este sondeo a tan sólo seis meses de la nueva contienda electoral que tendrá, además, el añadido de ser interpretada como un avance de las próximas generales?
Desde el punto de vista del PP esta encuesta tiene algunos aspectos muy positivos. En primer lugar, porque el primer partido de la oposición mantiene con fortaleza sus feudos. No sólo eso. En lugares emblemáticos, como Madrid, el PP no sólo consolida una mayoría que consiguió por los pelos, sino que amplía de manera aplastante su ventaja hasta lograr el 55,4% de los votos (siete puntos más que en 2003). Eso demuestra que los madrileños aprecian la manera en la que Esperanza Aguirre ha gobernado la Comunidad y, probablemente, el modo en que, desde su puesto, ha sabido hacer oposición al Gobierno de Rodríguez Zapatero.
En el Ayuntamiento de Madrid, Ruiz Gallardón también amplía la mayoría absoluta del PP, lo que demuestra que, a pesar de sus desavenencias con la presidenta de la Comunidad y de las molestias que han causado las obras faraónicas que ha emprendido en la capital, los votantes de centro derecha le son tan fieles como a su compañera de partido.
Para el PSOE, la lección de la encuesta también es clara: los madrileños no están castigando tanto la labor de oposición del PSOE a la Comunidad o al Ayuntamiento, como reprobando al Gobierno con sus votos. Siendo eso así, la verdad es que la confirmación de Simancas o la elección de Miguel Sebastián no parecen precisamente revulsivos para animar al votante de izquierdas a derrocar el sólido liderazgo de los candidatos del PP.
Es también una buena noticia para el PP la confirmación de sus mayorías en Valencia, Baleares, Murcia, La Rioja o Castilla y León. Lo que demuestra que, en los gobiernos autonómicos, al margen de la buena gestión, lo que más desgasta es estar en la oposición.
Esa lección puede extraerla también el PSOE de sus resultados en Castilla-La Mancha o Extremadura, aunque en estas dos comunidades la retirada de personajes tan relevantes como Bono o Rodríguez Ibarra hace un daño evidente a los socialistas. Tanto en una como en otra comunidad, el PP sube apreciablemente en su intención de voto, aunque todavía sin opciones para arrebatar el Gobierno al PSOE.
Globalmente, por tanto, el PP sube en expectativas de voto en todas las comunidades, menos en Navarra y en Canarias, donde sufre ligeros retrocesos.
Esos buenos resultados han coincidido en el tiempo con la publicación de la última encuesta del CIS, que sitúa al PP a tan sólo 1,4 puntos del PSOE, la distancia más corta desde que el partido de Rodríguez Zapatero ganó las elecciones el 14 de marzo de 2004.
Ahora bien, uno de los elementos preocupantes para Rajoy, y del que viene avisando el presidente de Navarra, Miguel Sanz, es precisamente la posibilidad de que UPN pueda perder el Gobierno de esa comunidad a manos de una triple coalición de izquierdas que podría poner en marcha un cambio de política en línea con las demandas de la ilegalizada Batasuna. Es decir, la constitución de un órgano de coordinación supracomunitario para el País Vasco y Navarra. Esa hipótesis facilitaría el llamado proceso de paz, pero, sin duda, dividiría en dos bloques a la Comunidad ahora gobernada por UPN y, seguramente, daría muchos más argumentos al PP para seguir denunciando las cesiones políticas que el gobierno está dispuesto a hacer con tal de concluir con éxito su proceso de diálogo con ETA.
Cualquier decisión que afecte a esa cuestión tendrá que ser medida con mucho tiento porque ése y no otro parece ser el principal elemento de desgaste que sufre el Gobierno del PSOE.
A pesar de haber logrado un evidente aislamiento del principal partido de la oposición, Rodríguez Zapatero no ha conseguido debilitarlo, sino todo lo contrario. La política de cesiones a los nacionalistas (véase Cataluña) y a las peticiones de ETA/Batasuna se están convirtiendo en una vía de agua peligrosa para el acorazado socialista que podría navegar sin ningún tropiezo empujado por una situación económica boyante.
El presidente debería tomar buena nota, no sólo de las últimas encuestas, que demuestran una caída alarmante en la intención de voto socialista, sino de la capacidad de movilización del centro derecha que demanda una política antiterrorista más firme y de consenso.
La guerra de cifras que invariablemente se produce cada vez que se produce una manifestación de la AVT, no puede ocultar que la que tuvo lugar el pasado sábado en Madrid fue todo un éxito de convocatoria. El Gobierno puede seguir tratando de dividir al conjunto de las víctimas, alentando la creación de grupos que compitan con la AVT, pero, al final, lo que dice la asociación que preside Alcaráz es lo que quiere oír no sólo la inmensa mayoría de los afectados por acciones terroristas, sino también la de los ciudadanos españoles, sean votantes o no del PP.
El PSOE, por tanto, está dejando desguarnecido un flanco que, hasta ahora, cubrían con éxito políticos de peso como Bono, Vázquez o Rodríguez Ibarra, los tres, por cierto, fuera de juego en estos momentos. El PP se está quedando en solitario como el único partido que defiende una idea unitaria de España y una política de derrota del terrorismo.
Sin embargo, siendo eso cierto, el PP no debería echar las campanas al vuelo. La clave para ganar al PSOE no está en Madrid o en Valencia, sino en Cataluña y en Andalucía.
Es más importante para Rajoy lograr que Arenas y Piqué consigan avances significativos en sus respectivas comunidades que consolidar la mayoría absoluta en Murcia o La Rioja, por ejemplo.
La encuesta de Sigma Dos pone de relieve que, de nuevo, el partido clave para las elecciones generales se volverá a jugar en esas dos comunidades autónomas.
El PSOE lo sabe bien y, de aquí a las elecciones generales, va a hacer todo lo posible por mantener los resultados que logró en los comicios de 2004. En Cataluña, visto lo que ha ocurrido en las autonómicas, parece labor imposible. En Andalucía es realmente difícil que se vuelva a repetir la ventaja obtenida por los socialistas.
Vamos, por tanto, a un mapa electoral cada vez más polarizado en torno al PSOE y al PP (en detrimento de partidos como IU, que puede ser barrido del mapa). Dos opciones no sólo ideológicas, sino que representan visiones distintas del modelo de Estado. Andaluces y catalanes tienen la palabra sobre el futuro de España.





0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
Home