¿Por qué cinco manifestaciones?
CAYETANO GONZALEZ
No sé si el presidente del Gobierno está en condiciones de preguntarse y de responderse correctamente el porqué de un hecho insólito en nuestra historia democrática: que las víctimas del terrorismo y, con ellas, muchos miles de ciudadanos, se vayan a manifestar el próximo sábado en Madrid por quinta vez en menos de dos años, no contra los terroristas, sino contra el Gobierno, porque no quieren que se negocie políticamente con quienes han sido los verdugos de sus seres queridos.
Más bien creo que Zapatero y sus incondicionales -entre los que se va produciendo alguna baja mediáticamente significativa- trasformarán la pregunta del ¿por qué? en otra planteada con un cierto tono de indignación: «¿Cómo es posible que nos hagan esto a quienes estamos intentando alcanzar la paz?». Y para responder, ya se sabe cuál es el catón zapateril: la organización de víctimas que convoca la manifestación está politizada por el PP. Allá el presidente si se queda tranquilo con esa pueril explicación, porque demostrará que sigue sin entender lo que está pasando en la sociedad española con motivo de su mal llamado proceso de paz.
El desasosiego que sienten las víctimas y muchísimos españoles por la forma y el fondo con que el presidente está llevando la negociación con ETA ha ido en aumento desde aquella primera manifestación de enero de 2005. Desde entonces han pasado muchas cosas y casi ninguna buena, ni para las víctimas ni para todos aquellos ciudadanos que también quieren la paz, pero con dos matices muy importantes: que no se pague ni un céntimo de precio político y que sea una paz que traiga una auténtica libertad, sobre todo, para quienes han carecido de ella durante 40 años: los vascos no nacionalistas.
La política antiterrorista de Zapatero ha producido una profunda división en la sociedad española, que él se encargó de hacer visible al llegar a La Moncloa, al romper el consenso que existía con el PP y que se plasmó en el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. Con sus gestos y hechos, ha mandado un mensaje que ETA ha interpretado en clave de debilidad. ¿En qué otra clave puede entender una banda terrorista, por ejemplo, que el PSE siga hablando con Batasuna mientras la kale borroka se ceba con las sedes de los socialistas vascos? Los terroristas y su entorno saben que con este presidente es posible conseguir gran parte de los objetivos por los que han estado asesinando 40 años. Le están echando un pulso y de momento, tristemente, lo van ganando.
Por eso no le puede extrañar a Zapatero que las víctimas del terrorismo, que son quienes más han sufrido por la defensa de valores como la libertad y la democracia, tengan que volver a hacer uso de ellos para salir de nuevo a la calle y dejar claro que no sólo no apoyan, sino que están radicalmente en contra de este proceso de negociación política con ETA. Para dejar claro que lo único que piden es memoria y dignidad para los asesinados y justicia para los asesinos. No sé por qué me da, que el próximo sábado las víctimas van a estar muy acompañadas por decenas de miles de ciudadanos en su legítima y justa protesta. Realmente se lo merecen, porque son, de largo, lo mejor que tenemos en nuestra sociedad.





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