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sábado, 16 de septiembre de 2006

Mentirosos o ilustrados.



TRIBUNA LIBRE
AGAPITO MAESTRE
Mentirosos o ilustrados

El diario El País es el instrumento más poderoso que tiene el PSOE para mantenerse en el poder, porque es, sencillamente, una maquinaría perfecta de difundir mentiras. Lejos del pensamiento políticamente correcto, falso y complaciente con sus autoengaños, que cree vivir en una época ilustrada, es necesario esforzarse en mostrar que la difusión de la verdad es mucho más difícil que la divulgación de mentiras.

Vivimos, pues, en una época de ilustración, necesitada de medios de comunicación que se esfuercen por investigar la verdad, e informarnos con claridad y transparencia. La sociedad democrática requiere medios que nos ayuden a formarnos un juicio público sobre nuestra situación política. Justo lo contrario de la portada de El País del miércoles, 13 de septiembre, que es una de las mejores pruebas de que la información veraz, la investigación esforzada y la generalización de la razón son palabras vacías, excusas, para ocultar sus pérfidas intenciones: sembrar de mentiras el espacio público para descalificar a los medios ilustrados, que tratan de alcanzar una verdad sobre lo sucedido el 11-M.

Es cierto que difundir mentiras es más fácil que divulgar verdades, entre otras razones, porque el mentiroso tiene la gran ventaja de conocer previamente lo que desean o no quieren escuchar sus audiencias. El lector de El País no quiere oír hablar ni de lejos del atentado del 11-M. No está dispuesto a dejarse incomodar por las investigaciones de los medios de comunicación ilustrados. No quiere que nadie le remueva su conciencia por sugerirle que quizá votó coaccionado por la manipulación de un brutal atentado. Tampoco está dispuesto a reconocer que el Gobierno no ha conseguido superar su déficit de legitimidad de origen con un ejercicio democrático sostenido y continuado a la hora de investigar lo sucedido el 11-M.

Por todo eso, porque el lector de El País es un ser instalado cómodamente en lo que ordenen los dirigentes socialistas en general, y su periódico en particular, está predispuesto a recibir cualquier consigna que refuerce su estado de letargo y autoengaño ante lo real. Sabedores de esos límites de sus lectores, El País preparó el miércoles un relato para el consumo público con la astucia de hacerlo verosímil, mientras que la realidad de los medios que investigan el 11-M tiene la dificultad de enfrentarnos ante lo contingente e inesperado.

La mentira, sí, oculta la realidad, pero sólo momentáneamente, porque ésta acaba imponiéndose. A los lectores de El País les bastaba una pregunta, por ejemplo, de dónde procedía su noticia para desmontar sus falsificaciones. Pero ni siquiera se descalifica el montaje de ese periódico porque el Gobierno le hubiera filtrado una conversación reservada, sino, simplemente, porque el propio medio ya no tiene credibilidad suficiente para mantener mentiras de ese cuño político.

En efecto, siempre se ha dicho que la mentira es el arma más poderosa que mueve el mundo, pero aquélla pierde vigencia, no tiene perdurabilidad alguna, cuando se descubre al mentiroso, que es lo mismo que descubrir la mentira. El País hace tiempo que perdió su fuerza, porque fue descubierta su trampa. De vez en cuando, especialmente cuando la cosa se pone fea para el poderoso socialismo español, deja de utilizar la información para mentir y pasa directamente a la guerra. Al amarillismo total. Es lo que le sucedió el miércoles con una portada de consigna e intervención inmediata. Construida para ser repetida en mitines y manifestaciones, que son los ámbitos de formación -aunque mejor sería decir deformación- política del presidente del Gobierno, contenía todos los elementos del mito clásico para ocultar la verdad.

Desaparecido su crédito de periódico de referencia ciudadana, todos sus esfuerzos los concentra en la agitación y la propaganda de los militantes socialistas. Es consciente de que también el militante honrado, el votante de base, corre el peligro de abandonar al Gobierno, que está acorralado por todas partes. Ha renunciado al pensamiento libre. Sólo está interesado en llevar hasta sus últimas consecuencias la naturalización del juicio histórico, que es el último precipitado ideológico del totalitarismo socialista. La portada del miércoles es representativa de una de las figuras más sobresalientes del pensamiento totalitario: negación de la oposición y los medios de comunicación esenciales para formar la opinión pública. Dos por el precio de uno: la teoría conspirativa del 11-M del PP, sentencia El País, ha sido desenmascarada, porque EL MUNDO paga la información. La intención perversa era obvia y cruel: «Mientras EL MUNDO pague, les cuento la Guerra Civil».

Sin embargo, el montaje de El País calumniando a este diario ha logrado el efecto contrario que pretendía. La mentira ha sido vencida por la verdad. La línea de investigación de EL MUNDO ha salido fortalecida ante la sociedad, porque a las pocas horas se ha revelado qué había detrás de ese montaje. Sí, sólo y exclusivamente había una mentira. Y ésta no ha podido con la realidad. El engaño perdurable no figura entre las conquistas de un periódico con elementos de pensamiento totalitario. Más aún, llega un momento que la mentira se torna contraproducente. Este punto se ha alcanzado ya en España. La ciudadanía española, incluida la que vota al PSOE, ha llegado a tal grado de hastío ante las mentiras de El País y la falta de voluntad del Gobierno por investigar que pasó el 11-M, que ya no sirven, o peor, son contraproducentes.

Se ha vuelto a demostrar que la mentira, tanto en política como en periodismo, tiene un recorrido corto y, a veces, efímero. Pero, sobre todo, ha mostrado que el periódico de PRISA, lejos de los errores zafios que contiene el montaje de la portada y la información interior, es un auténtico medio, un obstáculo real, para mostrar a sus lectores una información y opinión genuinamente elaboradas con los criterios mínimos de una prensa ilustrada. El País del día 13 sintetizó ejemplarmente que sus notas esenciales son su falsedad, su voluntad de encubrimiento y, en definitiva, su condición de mentira deliberada.

Lo más grave del asunto es que esa política de mentiras no está apenas dirigida hacia el competidor comercial, el adversario político, o el enemigo económico irreducible a sus poderes, como uno pudiera sospechar a primera vista, sino que está destinada casi exclusivamente al consumo interno de los votantes socialistas y lectores del diario de PRISA. Sí, El País miente a El País. Se miente a sí mismo. Terrible. Su único objetivo, como en los países más esquizofrénicamente totalitarios, es el autoengaño. Las inmensas minorías que hoy leen ese medio necesitan de estas tretas para seguir engañándose permanentemente, o sea, arrastrándose por un lodazal político sin ningún sentido. El resto de sus lectores ya se conforman con sus productos cotidianos, políticamente correctos, e informativamente livianos, para satisfacer su estado de cinismo interior y apatía exterior.

Sus burdas mentiras, fácilmente desmontables por cualquier ciudadano medio, lector de otros periódicos y atento a la realidad, son, sin embargo, para los consumidores de El País verdades absolutas no susceptibles de ser puestas en duda. Esto es lo verdaderamente extraordinario. Al lector de El País no le importa la realidad sino lo que dice de ella su periódico. Sólo le preocupa el enunciado seco y terminante de condena o absolución, una sentencia, y nunca mejor dicho, alejada de cualquier complejidad o justicia narrativa. La imposibilidad que tiene el lector de El País de ilustrarse, de salir de su minoría de edad, a través de la lectura de este medio resulta pavorosa. La mentira, sí, que ve y descubre con sencillez cualquier ciudadano ilustrado, observador imparcial o apasionado de la realidad política y dispuesto a cambiar su voto, después de estudiadas las diferentes ofertas electorales, no es vista por el lector de El País sino como un mito. Una forma naturalista de orientarse en el mundo sin prestar atención a la complejidad de lo real.

La cuestión es trágica. Puesto que sin ilustración, sin voluntad por salir de su auto-culpable minoría de edad intelectual, por decirlo kantianamente, los lectores de El País no podrán ser ciudadanos. ¿Por qué le cuesta tanto al lector de ese diario desmontar lo que ya ha desmontado el hombre ilustrado?, ¿por qué le es tan complicado reconocer un montaje tan grosero como el del culpar a EL MUNDO de dar informaciones compradas a delincuentes? No pueden descubrir estas mentiras, en verdad, porque no han podido aún situarse ante la circunstancia básica de los medios de comunicación españoles frente al 11-M. Los lectores de El País son incapaces de aceptar la realidad de los medios de comunicación españoles ante el atentado terrorista más grande de la Historia de España.

No comprenden que hay dos actitudes ante el terror: o cerrar los ojos o abrirlos, o entregarse o combatirlo, o allanarse o enfrentarse. Ante el 11-M los medios han adoptado las dos actitudes. Por un lado, EL MUNDO representa a quienes quieren saber qué sucedió de verdad el 11-M, quiénes fueron los autores materiales y los intelectuales y qué significado ha tenido para el devenir de la nación española. Por otro lado, El País es el patrocinador de quienes no desean conocer la verdad sobre el 11-M; quieren pasar página y empezar de cero como los simios. Mientras que los primeros son medios ilustrados, los segundos son medios por ilustrar. Mientras que los primeros luchan por la verdad, los segundos no se atreven a saber porque quieren ser guiados por los poderosos. Mientras que los primeros quieren ejercer su profesión, los segundos se abandonan a los dictados de los poderosos.

Pero, lo más desgraciado es que los malos periódicos, como los malos libros, pueden ser armas de guerra mucho más poderosas que las palabras sonoras, fuertes y bien argumentadas. Les basta actuar como meros mediadores entre el poder y los ciudadanos para satisfacer su cuenta de resultados e, indirectamente, al poder que lo sostiene.

http://www.elmundo.es/papel/2006/09/16/opinion/2024947.html

Ekaizer reconoce que no puede acreditar si se pagó a Trashorras



Ekaizer reconoce que no puede acreditar si se pagó a Trashorras

El subdirector de 'El País' añade que, si se hubiese hecho, «eso sería irrelevante», y se desvincula del editorial de su periódico

MADRID.- El periodista de El País Ernesto Ekaizer reconoció ayer que no puede «acreditar si EL MUNDO» pagó a Suárez Trashorras por la entrevista que este diario publicó en exclusiva los días 4 y 5 de septiembre. Y añadió que, en su opinión, si lo hubiese hecho, «eso sería irrelevante».

Ekaizer realizó estas declaraciones en el programa de Antena 3 Televisión El Ruedo Ibérico, del que es colaborador habitual, y que ofreció una entrevista con el director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez. La directora del espacio, Montserrat Domínguez, interrogó a Ramírez sobre la polémica suscitada en torno a la investigación del 11-M.

El pasado miércoles, Ekaizer firmó en la portada de El País una información bajo el siguiente titular atribuido a Suárez Trashorras: «'Mientras EL MUNDO pague, les cuento la Guerra Civil'». El diario de Prisa se basó en el contenido de esa noticia, que incluía la transcripción de una conversación mantenida por el ex minero con sus padres en la cárcel hace más de un año, para elaborar un editorial en el que se afirmaba que EL MUNDO había pagado por entrevistar a Trashorras, lo que se calificaba de «amarillismo» y de «repugnante».

Ekaizer, que es subdirector de El País, se desvinculó ayer de esa postura, y afirmó que «no tengo por qué asociarme con todos los puntos de vista que ofrece el periódico y que me inspira una situación determinada». «Lo único que pretendía era mostrar que Trashorras tiene un lado oscuro», agregó.

Durante la tertulia, en la que también intervino el director de La Razón, Alejandro Vara, Ekaizer se refirió a las revelaciones que hizo el jueves el ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera, en las que aseguraba que existía un informe que vinculaba a ETA con el 11-M y que había sido ocultado al juez Del Olmo. El periodista de El País dijo conocer ese documento, «elaborado por un hombre y una mujer», y que lo que se había afirmado en torno a él era falso, aunque después, al ser requerido al respecto por Pedro J. Ramírez, Ekaizer no se atrevió a aseverar que estuviese hablando del mismo escrito.

Ernesto Ekaizer inició su intervención aclarando que su «aparición en esta historia no es fortuita, sino que he seguido el tema del 11-M», aunque no se le había preguntado por esta circunstancia. Acto seguido, acusó a EL MUNDO de haber elevado «a la categoría de testigo de cargo a personas que mienten porque su derecho a la defensa se lo permite».

Interés periodístico

Pedro J. Ramírez destacó el interés periodístico que, a su juicio, tiene entrevistar a Suárez Trashorras y negó con contundencia que su diario hubiese pagado al ex minero. Sí se mostró de acuerdo con Ekaizer en que «eso sería irrelevante», y concretó: «Comparado con la importancia que tiene saber si dijo la verdad». Reiteró que «no hemos convertido en prueba atómica a Trashorras. Combinamos lo que dice con los hechos. Se dice que ha cobrado de los islamistas, pero no se sabe dónde está el dinero o la droga».

«Trashorras no necesita un precio para mentir», subrayó el director de EL MUNDO, «porque se enfrenta a 3.000 años de cárcel». Precisó: «Yo mismo tampoco me creo algunas de las cosas que dice, pero otras son verosímiles. Por ejemplo, que en 2001 estaban buscando para ETA bombas para móviles». Y recordó que existen «cinco testimonios que coinciden» en este aspecto.

En relación a una información publicada ayer por ABC, Pedro J. Ramírez aseguró que «se afirma que en nueve atentados [de ETA] no se pudo determinar cuál fue el explosivo utilizado. En nueve, de ¿cuántos atentados? Por lo menos de 50 o 70». Y se preguntó: «Alguien cree que es posible que, de 12 explosiones, dos de ellas controladas, no se pueda determinar qué tipo de explosivo emplearon los terroristas?». «Es absolutamente inverosímil la versión oficial de que no se sabe ni se va a saber qué tipo de explosivo fue utilizado en los atentados», se respondió.

El director de EL MUNDO criticó que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, eludiese en el Pleno del Congreso del pasado miércoles estas cuestiones, y otras como que la propia Policía creyese que la principal prueba que consta en el sumario, la mochila de Vallecas, pudo ser manipulada. Puntualizó que «eso es lo que de verdad interesa a los ciudadanos españoles».

Consultado por Montserrat Domínguez acerca de cuál podría ser el hipotético móvil de ETA para cometer el 11-M «encubierta tras una banda de islamistas», Pedro J. Ramírez consideró que «para ETA habría sido el atentado más rentable que hubiera llevado a cabo». Destacó que los ataques contribuyeron «a sustituir un Gobierno que mantenía una determinada posición respecto a la lucha antiterrorista por otro que le ha dado un giro copernicano». Para Ramírez, hubiese sido como «el premio gordo de la lotería: consiguen lo que buscaban sin ningún coste».

No obstante, el director de EL MUNDO reiteró en tres ocasiones a lo largo de la entrevista que nunca ha dicho que «ETA interviniese en el 11-M, ni que el PSOE participase en una conspiración». «Lo que está haciendo EL MUNDO es contribuir al esclarecimiento de los hechos», y añadió que siempre lo hace «lícitamente y dentro de la Ley».

En este sentido, citó otras investigaciones que ha llevado a cabo este periódico, como los casos GAL, Filesa o Ibercorp , para expresar que «lo importante son los hechos, que en todos esos asuntos han quedado acreditados como ciertos por resoluciones judiciales firmes».


http://www.elmundo.es/papel/2006/09/16/espana/2024958.html

viernes, 15 de septiembre de 2006

RUBALCABA DEBE ACLARAR SI DIAZ DE MERA DICE LA VERDAD



EDITORIALES DEL DÍA

RUBALCABA DEBE ACLARAR SI DIAZ DE MERA DICE LA VERDAD

En su comparecencia de anteayer, Alfredo Pérez Rubalcaba acusó al PP de «delirar» y actuar de forma «inmoral» al cuestionar la verdad oficial sobre el 11-M. Agustín Díaz de Mera, ex director general de la Policía, dio ayer un valiente paso al revelar en la Cope que tiene constancia de que el Ministerio del Interior ha ocultado al juez Del Olmo un informe realizado por expertos de la Unidad Central de Información (UCI) en el que se establecían vínculos de los islamistas que pusieron las bombas en los trenes con ETA.

El ministro del Interior había manifestado expresamente anteayer en el Congreso que ese informe «no existe», pero, como el propio Díaz de Mera subrayó con agudeza, Rubalcaba no dijo que «no haya existido». Dicho con otras palabras, es muy posible que ese documento haya sido destruido u ocultado para que jamás llegue al conocimiento del juez.

El ex director general de la Policía aseguró que tiene constancia de ese informe por altos mandos policiales y que fue realizado por «un hombre y una mujer» por encargo de la Comisaría General de Información. Díaz de Mera precisa que, a pesar de la orientación que quería dar Interior a su contenido, sus autores resistieron las presiones e hicieron un trabajo riguroso en el que se exponían todos los datos e indicios que apuntaban a una posible colaboración con ETA.

Díaz de Mera aseguró también que los mandos policiales del Ministerio del Interior están siendo presionados para que avalen la autoría islamista del 11-M sin investigar otros supuestos o eventuales colaboraciones. La denuncia es gravísima, por lo que Interior debería recabar el testimonio del antiguo responsable de la Policía Nacional para indagar su verosimilitud, como propuso ayer Mariano Rajoy.

Rubalcaba tiene la obligación moral y política de esclarecer este asunto, lo que requiere una explicación pública sobre la existencia de ese informe. Solamente hay dos posibilidades. La primera es que Díaz de Mera haya dicho la verdad. Si es así, Rubalcaba debería recuperar ese trabajo y entregárselo inmediatamente al juez. Y también debería justificar por qué ese documento no ha sido remitido a Del Olmo.

La segunda alternativa es que el ex director general de la Policía esté equivocado. En ese supuesto, Interior debería emplazarle a una rectificación pública. Y en caso de que Díaz de Mera no quisiera asumir su error, Interior debería querellarse contra él por acusar a sus responsables de haber ocultado un informe relevante al juez, lo cual es indudablemente un delito.

Estamos convencidos, por su trayectoria y por su personalidad, de que Díaz de Mera no habla a humo de pajas, por lo que corresponde ahora a Rubalcaba esa explicación clara y sin equívocos a la opinión pública. Lo que no vale es formular juicios de intenciones sobre este antiguo colaborador de Acebes, que defendió la autoría islámica en la comisión parlamentaria de investigación pero que ahora declara que le han surgido dudas y que no descarta que los atentados fueran realizados por encargo. Sólo hay un camino: la búsqueda de la verdad.

Carta del padre de Suárez Trashorras a Pedro J.



Carta del padre de Suárez Trashorras a Pedro J.

En la última conversación de Fernando Múgica con la familia de José Emilio Suárez Trashorras, el padre de éste, José Manuel Suárez, le pidió encarecidamente que le hiciera llegar al director de EL MUNDO una carta cuyo contenido reproducimos íntegramente:

Don Pedro, me dirijo a usted como padre de José Emilio Suárez Trashorras. Ya están haciendo de él un chivo expiatorio con la enfermedad mental que padece. El Gobierno socialista lo que está haciendo de mi hijo es un escudo protector para protegerse ellos de sus mentiras.

Cuando nombraron la Comisión Parlamentaria para investigar los atentados, mi hijo estaba esperando que lo citaran para tomarle declaración, pero cuál sería su sorpresa cuando el Partido Socialista y sus aliados dijeron que unos confidentes delincuentes no podían ir a declarar al Congreso de los Diputados. Pues para que toda España y los españoles que se sientan españoles, quiero que sepan que mi hijo no es ningún delincuente porque no tiene antecedentes penales, por lo tanto no es ningún delincuente. Creo que deberían estar mejor informados, pero no les interesó que fuese a declarar al Congreso porque se podían saber muchas cosas que todavía, a día de hoy, no se saben y eso podría ser comprometido para ellos, porque este atentado fue el que cambió el Gobierno en España. Pero yo tengo fe en que un día se sepa toda la verdad. Todos los días escucho la cadena Cope, que presenta por las mañanas don Federico Jiménez Losantos y que usted forma parte de la tertulia de la mañana; aunque yo estoy muy enfadado tanto con don Federico como con usted porque no contrastaban lo que decían, porque mi hijo no es ningún terrorista ni ningún asesino, y yo me pregunto dónde están los cerebros de los atentados. Quieren hacer ver que eran los musulmanes que se inmolaron en Leganés. ¿A quién quieren engañar?, ésos eran unos traficantes de hachís, pero faltan los de corbata que andan muy tranquilos paseando por la calle. Espero que se sepa la verdad como ocurrió con el GAL y todos los españoles queremos saber la verdad y que no nos mientan.

Mi hijo conoció a los moros porque se le cruzó en su camino Manuel García Rodríguez, jefe de estupefacientes de la Comisaría de Avilés, que cuando detuvieron a Toro, el que es hoy cuñado de mi hijo, cuando el caso Pipol, a cambio de sacarlo de la prisión de Villabona, mi hijo tenía que trabajar para el grupo de estupefacientes que dirigía Manolón. Y mi hijo, como era tan vulnerable dada su enfermedad, lo aceptó y fue Manolón el que lo infiltró en la banda de El Chino para sacarle toda la información que pudiese. En el mes de febrero del 2004, Emilio se ofreció de lanzadera para detener a El Chino, pero Manolón dijo que había que esperar. Gracias a la información que mi hijo le pasaba, desarticularon importantes redes de traficantes de drogas.

Todas las llamadas telefónicas que mi hijo tenía con El Chino, Manolón estaba informado y las mismas llamadas las hacía mi hijo a Manolón para informarlo. Se veían todos los días para pasarle información de todos los movimientos; incluso le entregó una agenda con los números de teléfono de los moros y un documento de DNI de El Chino que era falso. Estos datos constan en el sumario del juez Del Olmo, y luego tanto el juez como el fiscal le piden miles de años de prisión. ¿Quién presiona a este juez y a esta fiscal? Sin ser mi hijo el que cometió los atentados, ni saberse quién facilitó los explosivos; porque es vergonzoso que a día de hoy no se sepa qué clase de explosivos fueron los que se utilizaron en los trenes. Yo, cuando me enteré que mi hijo era confidente de la policía fue cuando lo detuvieron, y lo tuvieron retenido durante varios días sin ponerle el tratamiento médico que él tomaba para su enfermedad. Porque sin ese tratamiento no es la misma persona, pierde el control totalmente.

Mi hijo me decía que tenía un amigo policía, yo le decía que no se fiase ni de policías ni de guardias civiles, porque tener esa clase de amigos es peligroso, porque es como tener en el bolsillo una moneda falsa como así fue.

Don Pedro, espero que cuando usted acuda a las tertulias de la cadena Cope sigan trabajando para que todos los españoles sepamos la verdad de quiénes fueron los cerebros de los atentados, porque esta farsa no se la puede creer nadie con una mínima responsabilidad cívica.


Un saludo,

José Manuel Suárez


http://www.elmundo.es/diario/espana/2024592.html

«Han ocultado al juez un informe con pruebas de las conexiones de ETA con los islamistas»



AGUSTIN DIAZ DE MERA / Ex director general de la Policía y eurodiputado del PP

«Han ocultado al juez un informe con pruebas de las conexiones de ETA con los islamistas»

Asegura que mandos policiales que estuvieron a sus órdenes en el 11-M le han asegurado que han recibido presiones de 'El País' para que sostengan públicamente la tesis oficial, la autoría islamista de los atentados


Agustín Díaz de Mera

MADRID.- El que fuera el último director general de la Policía durante el Gobierno del PP, Agustín Díaz de Mera, denunció ayer ante los micrófonos de la Cadena Cope, en la tertulia del programa La Mañana, de Federico Jiménez Losantos, que el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha hecho desaparecer un informe policial en el que se vinculaba a ETA con los atentados del 11-M. A continuación reproducimos la mayor parte de la conversación con el eurodiputado del PP.

Federico Jiménez Losantos.- Tenemos a Agustín Díaz de Mera, que era director general de la Policía en ese momento en el que, según El País, toda la cúpula policial de Acebes negaba la conspiración del 11-M. El final de la información del diario El País acaba precisamente con una referencia directa al Sr. Díaz de Mera, repito director general de la Policía entonces, y dice así: «Lo que más indigna a todos los consultados es el intento de convertir el suicidio de los islamistas de Leganés el 3 de abril en una operación mafiosa para ocultar pruebas. La operación de ese día fue dirigida in situ por Agustín Díaz de Mera, entonces director general de la Policía, y hoy eurodiputado del PP, que estuvo acompañado, entre otros, por De la Morena, Díaz Pintado, Cuadro y el jefe de los Geos, entonces González Cachinero. Ninguno de ellos sigue en el cargo. Muchos recuerdan cómo Díaz de Mera era el más firme convencido de la teoría islamista y de que el comando que se mató en Leganés era el autor de la matanza». Muy buenos días. ¿Se ha desayunado con este sapo?

Agustín Díaz de Mera.- Buenos días. Mire usted, ayer [por el miércoles] mintió El País y hoy [por ayer] vuelve a mentir. Yo no dirigí en absoluto el operativo del asalto al piso de Leganés. Es de dominio común que quién lo dirigió fue Pedro Díaz Pintado [subdirector general operativo]. Y todas sus decisiones fueron respaldadas por mí. Pero a propósito de esto de El País tengo que darles una primicia. Creo que les interesará saber que ayer [por el miércoles] recibí yo dos llamadas, una muy larga y otra corta, de los mencionados como cúpula policial en la etapa del PP. Una de ellas fue prolija en... 'bueno, a ver si se para esto ya, esto no hay quien lo soporte, aquí hay una guerra entre unos y otros y nosotros estamos en medio'. La segunda llamada es la que tiene mayor significado. Casi literalmente dijo lo siguiente: 'Nos están presionando desde El País para que sostengamos la tesis islamista'.


F. J. L.- ¿Cuál es la impresión que tiene en este momento, provisionalmente porque estamos en plena investigación, sobre qué pasó el 11-M y qué no pasó?

A. D. M.- Insistí mucho en mi comparecencia en el Parlamento en que los medios de comunicación libres e independientes debían profundizar en esa investigación. Es verdad que yo en origen, al irse descubriendo tantas dudas, también he tenido dudas. Pero ahora estoy en una etapa que creo que puedo decir que tengo tres o cuatro dudas y que son indiscutibles. Me llama mucho la atención que nadie me pregunte por el informe que yo he denunciado...

F. J. L.- Justo la pregunta que tenía...

A. D. M.- Bueno, pues primero las dudas y luego el informe. ¿Cuál es una duda razonable? En la impecable investigación de Casimiro García-Abadillo sobre los explosivos, la nitroglicerina y la metenamina, tienen que ser investigadas y tienen que ser explicadas y está bien que haya una pieza separada en el sumario para esto, pero debería haber alguna más.

Pedro J. Ramírez.- ¿Usted considera remotamente verosímil que en 12 explosiones, como han declarado responsables policiales ante el juez Del Olmo recientemente, no quedara ni un solo resto a partir del cual poder averiguar cuáles son los componentes de la materia que explotó. ¿Le parece eso verosímil?

A. D. M.- En absoluto. Rotundamente no.

P. J. R.- ¿Y a usted le parece verosímil que no existan informes por escrito, analíticas que se desarrollaron ese mismo día, sobre los restos hallados en los focos de los trenes?

A. D. M.- Rotundamente no. Yo me he esforzado mucho por ver una prueba escrita sobre el informe aludido y nunca encontrado del día 11, porque le recuerdo a usted que el informe del día 12 es ampliatorio del del 11. Ampliatorio.

F. J. L.- Bueno, primera prueba. Primera duda sobre la falta de una prueba evidente que disipe la duda: los explosivos.

A. D. M.- Segunda, el Skoda Fabia. Quiero decirle antes que nada que para mí la Policía es una de las cosas más importantes de mi vida. Vivo, duermo, como y desayuno con policías, así que mi amor a la Policía es indiscutible. La Policía no tiene que ver con lo que voy a contar. El Skoda Fabia no estaba ahí el 11-M, eso nadie lo duda. El Skoda Fabia estuvo ahí meses después, luego alguien lo colocó y lo colocó para que apareciera en escena quien no aparecía, que era Allekema Lamari. Lo que afirmo rotundamente es que la Policía no colocó ese coche ahí. Tercera duda razonable...

P. J. R.- Es decir que probablemente lo colocó el CNI, que es quien estaba empeñado en la implicación de Allekema Lamari en las reuniones de las células de coordinación en el tiempo en que usted era todavía director de la Policía.

A. D. M.- Eso lo dice usted...

P. J. R.- Pero, es cierto...

A. D. M.- No, yo no lo digo... yo digo que la Policía no fue...

P. J. R.- ¿Pero es cierto o no es cierto que el CNI estaba empeñado una y otra vez en convencer a los demás cuerpos de la implicación de Allekema Lamari?

A. D. M.-Sí, se puede decir así.

F. J. L.- Segundo asunto, el Skoda Fabia.

A. D. M.- La tercera duda razonable para mí es la cadena de custodia de la mochila de Vallecas. Ésa es una duda que hay que explicar y que también merecería, porque hay contradicciones policiales, una pieza separada en el sumario.

P. J. R.- ¿Qué quiere decir cuando informe policial dice: «Pudo ser manipulada en el Ifema» y atribuyen como probable que la huella encontrada no pertenezca a ninguno de los autores del atentado? ¿Qué está sugiriendo el policía que escribe eso?

A. D. M.- Yo no puedo meterme en su cabeza, lo que está haciendo es sugiriendo otras posibilidades y se lo está diciendo así a quien ha de leer ese informe.

F. J. L.- Hay más gente decente oyéndolo a usted ahora que al ministro del Interior en toda su vida.

A. D. M.- Quiero hablar ahora, don Federico, si me lo permites, sobre el informe que yo he denunciado y sobre lo que el señor ministro del Interior dijo a este respecto. El señor ministro del Interior dijo sobre lo que yo había denunciado literalmente lo siguiente: «No lo tiene ni el juez ni la Policía porque no existe», repito, no lo tiene ni el juez ni la Policía porque no existe. Bueno, frente a tanta firmeza expresiva se esconde una más que matizada ambigüedad. Había que preguntarle ¿no existen hoy?... ¿es algo que ya nos interesa mucho saber? Pero en ningún momento Rubalcaba dice 'miente Díaz de Mera' o en ningún momento dice 'no ha existido'. El tiempo del verbo es importante. El informe al que yo me refiero es real y cierto. Es un informe encargado por el comisario general de Información, hoy ascendido a los cielos, [en clara referencia a Telesforo Rubio] es un informe elaborado por la UCI, es un informe ocultado al juez Del Olmo, es un informe que contiene indicios y pruebas de esas conexiones, de las conexiones con ETA en un número significativo y muy preocupante. Pero le voy a decir algo más, este informe tiene autores, un autor y una autora, y ese informe ha tenido que ser encargado por alguien, no creo que el comisario general motu propio haya encargado ese informe. Así es que lo más razonable, en términos de conclusión, es que los contenidos de ese informe no eran los esperados, o mejor dicho, a ver si lo explico...

P. J. R.- No eran los deseados.

A. D. M.- Los deseados, eso es. Las personas a las que se les encargó esto decidieron hacer éticamente un informe real y no aceptaron, sin ninguna duda, la orientación previa, la posible resultante final. Por eso ha desaparecido ese informe, por eso, señor Rubalcaba, no existe ese informe. Pero, claro, este informe no se ha escrito a boli, este informe seguramente está en algún ordenador y este informe, como yo confío mucho en la Policía, muchísimo, en la ética corporativa, confío mucho en los sindicatos... Mire usted, los mandos policiales con los que yo trabajaba se molestaban cuando yo decía que los sindicatos eran la conciencia de la Policía, pero es que es verdad, es que confío en los sindicatos mucho y confío en muchas gentes honestas que hay en la Policía y lo que ocurre ahora en el Ministerio del Interior... al Ministerio del Interior le pasa lo que a mi teléfono, que es un queso gruyer, y a través de los agujeros que tiene el Ministerio del Interior se cuelan las informaciones que derivan de las personas honestas y honradas y que no van a poder parar nunca. Así es que por eso hay que proteger a las fuentes. Son fuentes que están dentro, que son honestas, que están en contra de la ocultación de pruebas y que además temen purgas y no se olvide usted de esto y temen al Código Penal. Creo que hay que ampararlos para que cuenten lo que saben y para que lo vayamos sabiendo y esto sin menoscabo de la cúpula policial de Interior bajo gobierno del PP, que en los primeros días investigó con solvencia y con eficacia; esto no va en desdoro de ellos, pero es que desde que ellos se fueron, desde que nos fuimos, hemos ido sabiendo muchas cosas y no podemos girar la cabeza y no podemos mirar en otra dirección. Es que repugna a la razón tanto interés por ocultar vías de investigación y de información que conducen a las conexiones con la organización terrorista ETA. Pues la respuesta es elemental, la respuesta es evidente, porque estamos ahora en un proceso de rendición del Estado ante el terror y no se puede ahora ni siquiera insinuar a la opinión pública que aquellos con los que se negocia...

P. J. R.- No sé si usted mismo es consciente del paso que acaba de dar al precisar con los detalles con que lo ha hecho las características del informe, que, según se deduce de sus palabras, el ministro del Interior está ocultando al juez. Ha dado unos detalles tan concretos, tan precisos, que de sus palabras no puede deducirse otra cosa sino que ese informe ha existido y que ese informe, puesto que no está en manos del juez eso implica que el ministro del Interior está cometiendo un muy grave delito.

A. D. M.- Mire, se puede ocultar la verdad, pero eso que es lícito en moral no lo es cuando bordea el Código Penal. Así es que si nos vamos a lo que dijo el ministro, el ministro dijo: «No los tiene ni el juez ni la Policía porque no existen». En puridad ha dicho la verdad...

F. J. L.- Hay una cuestión ya puestos a exprimirle. ¿Qué cree usted hoy que pasó en Leganés y con el geo con la profanación de la tumba del geo Torronteras?

A. D. M.- Dije en la comisión del 11-M que esto lo había hecho la yihad, la yihad lo que hace es combatir, es recaudar, es rezar y es captar, pero ahora digo que lo pudo hacer por encargo. Lo digo con todas las consecuencias. Mire, yo estuve allí y sufrí mucho con la muerte de Francisco Javier Torronteras. Me enfadé con jueces y lo sabe el señor Camacho, el secretario de Estado lo sabe. Me enfadé con jueces cuando profanaron criminalmente y despiadadamente la tumba de Francisco Javier Torronteras Gadea y lamentablemente esa línea de investigación nunca ha concluido. Y si se tiene tanto respeto a las víctimas lo primero que se debía hacer era investigar quién y por qué profanó esa tumba. Así es que yo creo que lo que pasó allí [en Leganés] lo puede contar si quiere muy bien el geo que dirigió el operativo inicial, a quien quiero mucho y por el que tengo un profundo respeto. El me lo contó cuando fui a verlo al hospital. Sobre las actuaciones del geo no solamente no tengo ninguna duda, sino que tengo el mayor aplauso, el mayor respeto y el mayor cariño. El geo hizo lo que creía que tenía que hacer.

F. J. L.- Usted ha hablado de una fechoría por encargo, es decir, en que aparecen unos señores como los malos, malos, malos, no son buenos desde luego, digamos islamistas, eso que llamamos genéricamente la yihad, pero que pudieron actuar por encargo, ¿por encargo de quién?

A. D. M.- En la pregunta va implícita la respuesta. Evidencias, pruebas, indicios, a ver por qué no hay suicidas en el atentado, por qué son traficantes chorizos los que supuestamente cometen el atentado. Es que no hay testimonios grabados y transcritos en las cárceles sobre conexiones versus Urrusolo Sistiaga o De Juana Chaos, hoy en huelga de hambre, ¿es que no hemos oído hablar de Yusuf Galán, un batasuno que vivió en la misma casa que Almallah?, ¿es que no sabemos quién es Abdelkrim Benesmail, amigo de Huarte y de Lamari?, ¿es que no sabemos qué tenía en su celda en prisión los teléfonos de Parot y de Harriet Iragi? y algo más, por qué no se ha investigado todo esto. O por qué no se ha investigado en profundidad las llamadas caravanas de la muerte? Ahí tiene usted la respuesta, don Federico.

P. J. R- Sabe usted que la tesis que está esbozando aquí esta mañana es la misma que Felipe González Márquez expuso a la actual dirección del PSOE la propia tarde del 11 de marzo.

A. D. M.- Pues me alegra coincidir con el señor González, con quien en otras cosas discrepo...

http://www.elmundo.es/diario/espana/2024587.html

jueves, 14 de septiembre de 2006

EDITORIAL: DE LA INDECENCIA DE 'EL PAIS' A LA REGLA DE TRES DE RUBALCABA



EDITORIAL: DE LA INDECENCIA DE 'EL PAIS' A LA REGLA DE TRES DE RUBALCABA

No es fácil encontrar en los anales del periodismo español una manipulación tan zafia, grosera y deontológicamente repugnante como la tergiversación de ayer de El País de una conversación de Suárez Trashorras para hacer creer a sus lectores que EL MUNDO había pagado al ex minero asturiano por sus declaraciones a este periódico. Ello es rotundamente falso. Y, después de tal ejercicio de sensacionalismo barato, el periódico de Polanco se permitía además el lujo de tacharnos de «amarillismo».

Esa es precisamente la práctica en la que ha incurrido El País al presentar como una confesión de Trashorras sobre la entrevista realizada hace pocos días lo que era una conversación con sus padres, grabada en marzo de 2005, en la que suponía -en tono indignado- que este periódico había pagado a Nayo por unas declaraciones en las que repetía lo que ya había dicho con anterioridad.

Presentar una simple suposición sobre otra persona, formulada hace año y medio, como la prueba de que Trashorras ha cobrado ahora dinero de EL MUNDO pone de relieve la absoluta quiebra de las normas periodísticas y éticas con las que opera El País, al que retamos para que pruebe sus falsas afirmaciones.

No vamos a caer en la trampa de debatir la relación de este periódico con sus fuentes porque ello es muy secundario y nos apartaría de lo esencial, que tampoco está en la conducta del diario de Polanco ni en el necio seguidismo de algún colega en patética decadencia. Lo esencial es que la filtración de esa conversación demuestra el interés del Ministerio del Interior -que es de donde ha salido- por enturbiar los trabajos de investigación de EL MUNDO sobre el 11-M y el encomiable empeño del PP en exigir respuestas en el Parlamento.

Enfangar el campo

Dicho con un símil futbolístico, Rubalcaba pretendió enfangar el campo de juego, horas antes de tener que responder a la interpelación parlamentaria presentada por el PP sobre las incógnitas que persisten en torno a la masacre. Es la misma táctica empleada por los Gobiernos de González, cuando la propaganda oficial intentaba contrarrestar las averiguaciones de este periódico con contraprogramaciones, manipulaciones o falsedades como las cartas portuguesas, las declaraciones de Sancristóbal en TVE -con alusiones al director de EL MUNDO idénticas a las que hizo ayer Rubalcaba-, las fotos de Perote y Mario Conde o las distintas variantes de «la teoría de la conspiración».

Hay que insistir en que EL MUNDO no ha pagado ni un sólo céntimo a Trashorras, pero lo sustancial no es esto sino si el ex minero ha dicho la verdad al margen de sus motivaciones, sobre las que siempre cabría especular.

Lo que importa no son los móviles de Trashorras ni de cualquier otra persona que tenga algo que aportar sobre el 11-M. Lo que importa es el contraste de su versión de los hechos con los testimonios, informes policiales y datos que obran en el sumario. Ahora mismo pagaríamos cualquier suma a nuestro alcance si ello contribuyera decisivamente a averiguar de forma lícita la verdad sobre aspectos sustanciales de lo ocurrido que el propio juez instructor dice desconocer.

En su respuesta a la comedida interpelación presentada por Eduardo Zaplana, que fundamentalmente se limitó a recordar las principales incógnitas sobre los atentados, el ministro del Interior reaccionó con una catarata de descalificaciones sobre la labor de la oposición, a la que acusó de carecer de ética y de sentido común, de actuar de forma «inmoral», de caer en «el delirio», de practicar «el todo vale» y casi cualquier otro exceso.

Rubalcaba llegó a comparar la estrategia política del PP sobre el 11-M con los afanes de un grupo de iluminados que acusan a Bush de haber montado los atentados de las Torres Gemelas. Pero eludió responder a las preguntas formuladas por Zaplana con el argumento de que el PP está intentando sembrar la duda sobre las actuaciones de las Fuerzas de Seguridad y del juez.

El ministro del Interior acusó el golpe cuando Zaplana en una réplica vibrante y cargada de dignidad le reprochó que su actual conducta le recordaba mucho su actuación como ministro en el último Gobierno de González, cuando intentaba tapar la responsabilidad de la cúpula de Interior en los GAL.

¿Cuál es ahora la 'X'?

Y eso es lo que Rubalcaba hizo ayer en el Parlamento: en lugar de responder a las preguntas formuladas por Zaplana sobre los explosivos, las contradicciones de Sánchez Manzano, la mochila de Vallecas, la furgoneta Kangoo y otras cuestiones, el ministro se lanzó a un temerario juicio de intenciones sobre el PP, al que acusó de no aceptar los resultados electorales y de alentar la teoría de la conspiración.

Plantear preguntas que carecen de respuesta tan elementales como dónde están los análisis de los restos hallados en los focos de las explosiones no es fabular sobre una conspiración universal, como afirmó Rubalcaba, sino cumplir con una obligación hacia la ciudadanía y las víctimas.

Ayer, Rubalcaba se puso en evidencia al intentar ridiculizar con una mezcla de ocurrencias y tontos chascarrillos a una oposición que se había limitado a ejercer ese deber. La desmesura de sus ataques y la bajeza de sus reproches pone en evidencia que el Gobierno se ha puesto nervioso con las revelaciones de este periódico. Flaco favor le ha hecho este ministro a Zapatero.

Rubalcaba dijo ayer sobre Zouhier, Lavandera y Trashorras lo mismo que decía hace 12 años sobre Amedo, Domínguez y Perote, a los que intentó presentar también como los instrumentos de una conspiración para desacreditar al Gobierno. El tiempo puso las cosas en su lugar y demostró quién decía la verdad.

Si aplicamos una regla de tres sobre las reacciones gubernamentales de entonces y de ahora y sobre lo que sucedió con los GAL y los atentados del 11-M, cabría preguntarse cuál es la «X» que pretende encubrir Rubalcaba.

http://www.elmundo.es/diario/opinion/2024121.html

Rubalcaba ridiculiza la búsqueda de la verdad del 11-M sin responder a nada



Rubalcaba ridiculiza la búsqueda de la verdad del 11-M sin responder a nada

Todo era previsible, y todo sucedió tal y como se esperaba. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no aclaró ayer las incógnitas que le planteó el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, sobre los atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid.

El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, ayer, solo en los bancos azules que ocupan los miembros del Gobierno en el Congreso. (Foto: Kike Para)

AGUSTIN YANEL

MADRID.- Todo era previsible, y todo sucedió tal y como se esperaba. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no aclaró ayer las incógnitas que le planteó el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Eduardo Zaplana, sobre los atentados del 11 de Marzo de 2004 en Madrid. Y los populares opinaron que el ministro ridiculizó el interés de su grupo en aclarar la verdad sobre la mayor masacre terrorista de la Historia de España.


El ministro acusó al PP de defender que el 11-M fue el fruto de «una conspiración» para «echarles a ustedes del poder». Pero no se quedó ahí: añadió que en Estados Unidos también existen «teorías conspirativas» similares a ésa, una de las cuales consiste en decir que el atentado del 11-S en aquel país «no es obra de terroristas islamistas, sino que fue el presidente Bush quien voló las Torres Gemelas para justificar el ataque a Irak». En las filas populares hubo rumores y comentarios.

Hace más de un año -exactamente, el 30 de junio de 2005- que el Pleno del Congreso debatió y dio por cerrados los trabajos de la comisión parlamentaria que durante un año investigó los atentados del 11 de Marzo de 2004.

Desde entonces, el PP ha intentado en numerosas ocasiones, y siempre sin éxito -con preguntas, peticiones de comparecencias de miembros del Gobierno y otras propuestas, rechazadas siempre por la mayoría socialista-, que el Pleno volviera a debatir este asunto. Ayer lo logró, porque presentó una interpelación urgente, referida al «esclarecimiento de la verdad» de esos atentados, una iniciativa que la mayoría parlamentaria no puede legalmente rechazar.

El portavoz del PP, Eduardo Zaplana, recordó al ministro del Interior que todavía existen «muchas más sombras que luces» en este caso, tal y como reconoce incluso el propio juez instructor en el escrito por el que acordó concluir esta investigación. A modo de ejemplo, le recordó algunas: no se sabe el número exacto de personas que participaron en el traslado y colocación de las bombas, ni quiénes las montaron y las dejaron en los trenes, tampoco quiénes fueron los autores intelectuales de esos atentados ni el tipo de explosivo utilizado.

Zaplana continuó con más contradicciones y preguntas: por qué la Dirección General de la Policía dijo en marzo de 2006 que una de las pruebas, la famosa mochila encontrada en Vallecas, había estado permanentemente custodiada y en un informe policial posterior -desvelado en su día por EL MUNDO- se indica que «pudo ser manipulada»; cómo es posible que el jefe de los Tedax -especialistas en explosivos- se equivocara cuando compareció en el Congreso de los Diputados; por qué no se conocen los informes sobre los explosivos...

«Cuesta creer que fuera casualidad que ETA robe un coche en el mismo callejón en el que reside el principal imputado de estos atentados; cuesta creer que sea una práctica habitual de la policía conservar en el domicilio particular del jefe de los Tedax la prueba clave [la mochila]; cuesta creer que dos policías que revisan una furgoneta con perros no encuentren ningún objeto y después salgan de esa furgoneta 61 evidencias clave para sostener la versión oficial; cuesta creer que el jefe de la desactivación de explosivos se equivoque en sede parlamentaria; cuesta creer que en un país donde ha habido decenas de atentados con explosivos, en el más importante se contaminen las pruebas y haya errores de transcripción; cuesta creer que, tras 12 explosiones en lugares distintos, no sea posible encontrar restos [del explosivo utilizado]. Tras 12 explosiones, dos de ellas controladas por los Tedax, no es que cueste creerlo, es que no puede ser», dijo.

«Y el Gobierno tiene la obligación de salir al paso de cuantas contradicciones y debilidades hacen que el sumario no garantice que paguen los que tienen que pagar», añadió Zaplana. El ministro Pérez Rubalcaba comenzó recordando a las víctimas -191 muertos y 1.500 heridos- y provocó los aplausos de su grupo parlamentario cuando resaltó la paradoja que supone que él tenga que explicar ahora «lo bien» que investigaron las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado mientras era ministro del Interior Angel Acebes, del Partido Popular.

No entiende Rubalcaba qué motivos llevan al PP a pensar que existió una conspiración. No cree que lo hagan porque quieran «reescribir la historia» de lo que ocurrió aquellos días. «Yo creo que tiene que haber algo más, señores del PP. Algo que tiene que ver con su pérdida de autonomía política. Ustedes, al traer este debate aquí, no lo hacen en servicio a la verdad, ni siquiera en servicio a su verdad, la que resultó falsa. Ustedes lo hacen y vienen por orden de quien manda en su partido, que no se sienta en la calle Génova», dijo.

Pérez Rubalcaba dijo que, en este caso, sí ha existido una conspiración. Pero no para echar del Gobierno al Partido Popular, aclaró, «la que protagonizaron ustedes [el PP] para engañar a todos los españoles».

Al portavoz del PP no le convencieron nada las manifestaciones del ministro. «Nos ha defraudado», le dijo. «El que era ministro del Interior», añadió, en referencia a Angel Acebes cuando ocurrieron los atentados, «facilitó toda la información que usted en estos momentos oculta a la Cámara y a la sociedad española».

Zaplana dijo que el ministro, al negarse a responder a sus preguntas, le recordaba ayer a «otras épocas», en referencia a la etapa de Felipe González, cuando desde el Gobierno decía que «no se podría demostrar nada» sobre los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) y utilizaba «malas artes» para taparlo. «Para desgracia de ustedes, se demostró todo», subrayó.

Al responderle, el ministro indicó que el 11-M está en manos de un juez, reiteró que no se ha encontrado ninguna relación de ETA con los atentados y consideró «una inmoralidad» que el PP lleve el debate sobre esta cuestión al Congreso de los Diputados.

En sus intervenciones, Zaplana acusó a Rubalcaba de «faltar a la verdad». El ministro dijo que fue el PP el que llevó a España a «una guerra con mentiras».

El portavoz popular exigió al Gobierno que informe y aclare las contradicciones. Los diputados del PP aplaudieron a su portavoz y los del PSOE a su ministro. Una vez más, el atentado más trágico de España sirvió para enfrentar al Gobierno y al principal partido de la oposición. Porque ayer todo era previsible, y todo sucedió tal y como se esperaba.


http://www.elmundo.es/diario/espana/2024102.html

El precio que 'El País' está dispuesto a pagar



El precio que 'El País' está dispuesto a pagar

VICTOR DE LA SERNA

La expresión amarillismo procede, según algunos, de la tinta amarilla utilizada hace más de un siglo en la tira de viñetas The Yellow Kid (El chico amarillo) que publicaba el periódico sensacionalista The New York World. En realidad, parece que la acuñó en 1897 el pequeño diario The New York Press para definir el estilo de prensa de los grandes magnates que entonces se disputaban el mercado neoyorquino, William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer.


El periódico El País, en un editorial titulado «A cualquier precio», acusaba ayer a EL MUNDO de amarillismo por haber -según una suposición suya, sin el menor atisbo de prueba- pagado a un testigo del 11-M por una entrevista. Aparte de ser falso lo del pago, lo que parece desconocer El País es el significado real de amarillismo, que nada tiene que ver con pagar o dejar de pagar a las fuentes (eso se llama chequebook journalism o periodismo de chequera). Según la definición clásica, el amarillismo es «el periodismo que explota, distorsiona o exagera la información para crear sensaciones y atraer a los lectores». Es decir: exactamente lo que hacía ayer El País en la pseudoinformación que daba pie a su airado editorial.

Bajo la habitual firma de Ernesto Ekaizer, acompañado esta vez de José Manuel Romero, el diario independiente de la mañana titulaba ayer en portada: «'Mientras EL MUNDO pague, les cuento la Guerra Civil'. Las conversaciones en la cárcel de Suárez Trashorras, el minero procesado por los atentados». En la entrada de la información se remacha el mensaje implícito: EL MUNDO ha pagado a Trashorras por sus muy recientes declaraciones: «'Mientras el periódico EL MUNDO pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española'. El ex minero José Emilio Suárez Trashorras, acusado de facilitar el explosivo con el que los terroristas del 11-M perpetraron el atentado más grave en la historia de España, se desahogaba así en la cárcel, en marzo de 2005, en una conversación con sus padres, a cuya transcripción ha tenido acceso El País. El pasado 4 de septiembre, el citado periódico publicó una entrevista con Suárez Trashorras en la que éste hace suyas las teorías conspirativas del PP».

Pero quien vaya más allá de la página 1 descubrirá, extrañado, que esa frase de Trashorras, ¡de hace año y medio! -si la creemos-, no se refiere para nada a sí mismo ni a sus intenciones, sino que son sus personales elucubraciones sobre los motivos por los que otro confidente policial, Nayo, podría haber decidido unos días antes acusarle en EL MUNDO de vender dinamita a ETA.

La distorsión y manipulación patentes en esa forma de colocar fuera de su contexto rea l la afirmación de Trashorras (por cierto: no figura en el sumario del 11-M y parecería que la Policía se la ha dado a El País y no al juez), en esa forma de dar con los titulares y la entradilla la impresión de que EL MUNDO compra informaciones (o falsedades, según su curiosísimo editorial), todo eso tiene un nombre: amarillismo puro y duro.

A lo largo de 17 años de intentos de desacreditar a EL MUNDO, El País ha recurrido con frecuencia a esas citas selectivas o parciales -manipuladas, vamos-, quizá por falta de argumentos veraces. Así sucedió con un peculiar florilegio de antiguos escritos de Pedro J. Ramírez sobre el terrorismo de ETA.

Hace unos meses tuvimos ocasión de señalar la habilidad de Ekaizer, uno de los firmantes de esta última pieza, para exprimir cualquier cita hasta sacar petróleo de ella. Se trataba entonces de los secuestros de la CIA, cuando El País titulaba «Un secuestrado por la CIA implica a la policía alemana en la operación» y, en su entradilla, el redactor remachaba: «El Masri asegura que durante su encierro en Kabul también le interrogó un policía alemán que no se identificó». Ahora bien, quien leyese más allá descubriría que lo que el supuesto secuestrado había dicho fue sólo: «Lo que yo no podía saber era si era un alemán de la CIA, un policía alemán o un miembro del servicio de inteligencia alemán». ¡Ah! Como entonces decíamos: si fuese EL MUNDO el que lanzase sin pruebas tan grave acusación, nos habría crucificado... El País.

http://www.elmundo.es/diario/espana/2024181.html

Lo que al PP le «cuesta creer» sobre la investigación policial




11-M / El debate
Lo que al PP le «cuesta creer» sobre la investigación policial

Zaplana ironiza sobre que no quedaran restos de dinamita tras las 12 explosiones o que la Policía guardara pruebas clave en casa

MADRID.- Eduardo Zaplana desgranó en la primera parte de su intervención hasta 13 cuestiones que forman parte del sumario o de la verdad oficial acerca de los atentados y que a juicio del PP desafían la lógica y el sentido común. Éstas son seis de ellas:

«Mire, señor ministro», dijo para empezar: «Cuesta creer, sinceramente, que fuera por casualidad que la banda terrorista ETA robe un coche en el mismo callejón en el que reside el principal imputado de estos atentados». «Cuesta creerlo, pero puede ser», ironizó.

«Cuesta creer que sea una práctica habitual de la Policía conservar en el domicilio particular del jefe de los Tedax la prueba clave que ha guiado toda la investigación». «Reconocerán que cuesta creerlo, pero puede ser», volvió a ironizar.

«Cuesta creer», continuó recitando, «que dos policías que registran una furgoneta con perros no encuentren ningún objeto, y que después, de esa furgoneta salgan 61 evidencias clave para el sostenimiento de la versión oficial». «Cuesta creerlo también, pero puede ser», insistió.

«Cuesta creer que el jefe de la desactivación de explosivos de este país se equivoque, en sede parlamentaria, sobre el elemento central del debate político, los explosivos que fueron utilizados en los atentados y que eso permita sostener la versión oficial». «Cuesta creerlo», repitió, «pero no seré yo quien diga que eso no puede ser».

«Cuesta creer que en un país donde, por desgracia, ha habido decenas de atentados con explosivos, en el más importante se contaminen las pruebas y haya errores de transcripción en un laboratorio oficial». «Cuesta creerlo», remachó, «pero puede ser».

«Cuesta creer que tras una explosión no se encuentren restos. Cuesta creer que tras dos explosiones no se encuentren restos suficientes. Pero tras 12 explosiones, dos de ellas siendo controladas por los Tedax a los que suponemos cierta experiencia, sin duda, no es que cueste creerlo es que, además, sinceramente no puede ser». «Simplemente», terminó su particular rosario, «no puede ser».

El portavoz popular acusó al ministro del Interior de tener una «responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario», y le pidió cuentas, además, en su discurso sobre las contradicciones habidas en torno a la mochila de Vallecas.

«O bien la Dirección General de la Policía», afirmó Zaplana, «se equivocó en su nota del mes de marzo de 2006 al afirmar que no se rompió en ningún momento la cadena de custodia de la ya famosa mochila de Vallecas y que, por tanto, 'nunca pudo ser objeto de manipulación' o bien falta a la verdad el informe final de la UCI y la UCIE, dos unidades dependientes de la Comisaría General de Información que, además, afirma, sin explicarlo, que 'la mochila pudo ser manipulada en Ifema'».

El dirigente popular preguntó a Rubalcaba «por qué no se ha investigado ni se ha salido al paso de una contradicción que deja en entredicho una pieza clave del sumario». Pero, además, le advirtió de que su omisión sólo beneficia a «los abogados defensores de los imputados».

Ésta fue, de hecho, una de sus más directas acusaciones: «Presentamos esta interpelación», dijo Zaplana al comienzo, «porque el Gobierno, y en concreto usted, señor ministro del Interior, tiene una responsabilidad directa en la debilidad de la instrucción del sumario». Una «debilidad» que, según insistió Zaplana, el propio juez Del Olmo reconoce expresamente en sus autos.

TRES PREGUNTAS SIN RESPUESTA

1.- «¿Por qué negó usted que se destruyeran pruebas relacionadas con el 11-M, cuando la propia Policía reconoce al juez haber destruido las cintas de audio de la intervención policial en el piso de Leganés? ¿Qué prisa había, señor Rubalcaba? ¿Qué prisa había por desguazar los vagones de los trenes? ¿Dónde están esos trenes? ¿Sigue teniendo la Policía bajo su custodia la Renault Kangoo o el Skoda Fabia? ¿Sigue teniendo las pruebas bajo su custodia?».

2.- «¿Por qué aseguró que su Ministerio no estaba obstruyendo la labor del juez cuando el propio juez ha tenido que reclamarles informes con demoras de más de un año en la entrega?».

3.- «¿Por qué no ha querido reconocer, aun a costa de contradecir al sumario, que a uno de los supuestos cerebros del atentado (el conocido como 'El Chino') se le suspenden las escuchas telefónicas el mismo 12 de marzo? ¿Qué explicación existe para ello? ¿Por qué no la cuentan?».


http://www.elmundo.es/diario/espana/2024155.html

Radiografía de una manipulación



11-M / Las maniobras
Radiografía de una manipulación

'El País' saca de contexto una conversación de Trashorras en prisión para insinuar que EL MUNDO le pagó por una entrevista.




En su portada, el periódico 'El País' da a entender que José Emilio Suárez Trashorras confiesa haber recibido dinero de EL MUNDO por sus declaraciones de 2006... Pero en sus páginas interiores, resulta que el ex minero asturiano supone, indignado por las acusaciones contra él, que a quien debió pagar el periódico fue a 'Nayo' en febrero de 2005

MADRID.- Firmado en portada. Un raro privilegio para los redactores de un periódico como El País. La información que ayer aparecía en la primera del «Diario independiente de la mañana», que ocupó todas las tertulias radiofónicas y que encendió una viva polémica en torno a la investigación del 11-M en las horas previas a la interpelación parlamentaria del PP al ministro Pérez Rubalcaba, venía rubricado por José Manuel Romero y Ernesto Ekaizer.


La ocasión parecía merecerlo. Bajo el título «'Mientras El Mundo pague, les cuento la Guerra Civil'», atribuido a José Emilio Suárez Trashorras -el ex minero asturiano, y principal imputado en el sumario del 11-M-, El País daba a entender que éste había confesado haber recibido dinero de EL MUNDO por sus declaraciones del pasado 4 de septiembre.

El trabajo de investigación, que venía acompañado en las páginas de opinión por un editorial titulado «A cualquier precio», se apoyaba en una conversación mantenida por Trashorras con sus padres en la cárcel, en marzo de 2005, y a cuya transcripción decía El País haber «tenido acceso».

Pero resulta que, en el interior del periódico, la referida transcripción daba cuenta de una realidad bien distinta. Trashorras no decía haber recibido dinero o, siquiera, una oferta económica de EL MUNDO. Lo que decía a sus padres, lleno de indignación, en marzo de 2005, es que suponía que EL MUNDO le habría pagado a Nayo, un antiguo socio suyo en el negocio del narcotráfico, quien un mes antes-en febrero de 2005- leimplicaba a él, en una entrevista de EL MUNDO, en sus turbios negocios.

La transcripción, tal como la reproduce El País, reza así:

Trashorras: Mientras el periódico EL MUNDO pague, si yo estoy fuera, les cuento la Guerra Civil española. Desde que nací. Desde la Guerra Civil hasta ahora. Si te vienen con un chequecito cada... ¿Por qué piensas que lo hizo Nayo?

Padre.- Por dinero, si ya se sabe.

Madre.- Yo no sé por qué la Justicia no le cierra la boca a EL MUNDO...

Trashorras.- Porque tienen más dinero que todos ellos juntos, no te jode. Son unos mercenarios. Te pagan a ti para que cuentes cuentos.

Esto es todo. En estas 15 líneas El País concentra su presunta exclusiva. Los cronistas añaden -sin citar transcripción alguna ni fuentes policiales al respecto- que, a partir de ese momento, «Trashorras maduró su plan» y que «pidió a sus padres que le consiguieran el teléfono de Fernando Múgica», periodista de EL MUNDO.

Lo de menos, para los cronistas de El País, es que la entrevista de Múgica a Trashorras se publicara, en efecto, un año y medio después de aquel presunto «plan» del ex minero, en septiembre de 2006. Más relevante, a su juicio, es que «las respuestas del ex minero» en dicha entrevista «calcan palabra por palabra editoriales e informaciones de EL MUNDO», e «incluso, alguna de las frases más repetidas por dirigentes del PP en relación con el 11-M».

Y es que a partir de ahí -cuando sólo se ha leído columna y media de un total 11- cuando la información de El País se concentra, precisamente, y sobre todo, en referir las actuaciones del propio PP, siguiendo, en todo momento, la estela de EL MUNDO. Desembocando así en la interpelación de ayer a Rubalcaba, a la que los autores se refieren en tres ocasiones.

«Para sostener su permanente exigencia de que se sigan investigando aquellos hechos» dice la crónica, «el PP se aferra a teorías conspirativas que sugieren desde la participación de ETA en el ataque, hasta el apoyo indirecto del PSOE a la preparación del atentado».

Una labor de la que, en todo caso, responsabilizan al «líder» del partido, Mariano Rajoy, quien «ordenó la semana pasada a su grupo parlamentario, tras la publicación de la entrevista [de Trashorras], que insistiese con más preguntas sobre lo ocurrido», dando «por buena la versión de un imputado frente a la versión de las autoridades judiciales».

Para terminar, El País -hacia la mitad de su relato-, da respuesta, con la versión oficial del Ministerio del Interior, a cuatro de los interrogantes arrojados por EL MUNDO sobre la investigación del 11-M. La «inexistente tarjeta del Grupo Mondragón» encontrada en la furgoneta de los terroristas; la «custodia de la mochila» -que El País da por segura, como la Policía, pese a que el agente responsable reveló en EL MUNDO lo contrario-; la «composición de la dinamita», en la que no explica los «errores» del tédax Jesús Sánchez Manzano en la Comisión de Investigación; y la «furgoneta Kangoo», en que vuelve a confiar, sin más argumentos, en que no fue manipulada.


http://www.elmundo.es/diario/espana/2024182.html

Una vieja obsesión



11-M / Los antecedentes de la desinformación
Una vieja obsesión

'El País' se ha esforzado en intentar desacreditar las exclusivas de EL MUNDO desde su fundación

MADRID.- Desde su fundación en 1989, EL MUNDO se ha convertido en el medio de referencia del periodismo de investigación. Durante 17 años, este diario ha revelado graves casos de corrupción que afectaban al Gobierno de España y que casi siempre concluyeron en condenas en los tribunales de Justicia. En ese tiempo, El País ha hecho un importante esfuerzo de contraprogramación para refutar esas informaciones, culpando con frecuencia a EL MUNDO de fabricar teorías de la conspiración. Ibercorp, caso Palomino, GAL... Ahora toca el 11-M.

Mayo de 1992. La primera 'conspiración'.

El País publicó el 31 de mayo de 1992 un editorial en el que acusaba a EL MUNDO de formar parte de una conspiración contra el entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. El diario del grupo Prisa se basó en unas cintas grabadas ilegalmente al periodista Jesús Cacho para intentar desacreditar las informaciones que éste había desvelado sobre un entramado de sociedades que generaron importantes plusvalías a través de actividades especulativas en Bolsa.

Mariano Rubio fue detenido en mayo de 1994 y pasó 14 días en la cárcel de Alcalá-Meco. Imputado por un delito de tráfico de influencias, falleció en octubre de 1999, antes de ser juzgado. Los principales implicados en el caso Ibercorp fueron condenados a penas de prisión.

Mayo de 1994. Campaña contra 'El País'.

El periódico de Jesús Polanco denunció el 24 de mayo de 1994 estar «siendo objeto de una campaña deslegitimadora basada en su supuesta dependencia del Gobierno socialista». La campaña en cuestión habría sido puesta en marcha por el diario abertzale Egin y EL MUNDO «al más puro estilo goebbelsiano». Entre otros ejemplos de «manipulación basada en la difamación», El País cita que «mienten los responsables de EL MUNDO cuando aseguran que se ha vulnerado la ley en el proceso de concentración de la Ser y Antena 3».

El Tribunal Supremo dictó en junio de 2000 una sentencia en la que obligaba al grupo Prisa a deshacerse de las emisoras de Antena 3 que absorbió entre 1993 y 1994. El Tribunal Constitucional y el Consejo de Estado ratificaron ese fallo. La decisión no llegó a ejecutarse gracias a una reforma legal del Gobierno de Zapatero tras llegar al poder.

Noviembre de 1994. El 'caso Palomino'.

EL MUNDO informó en noviembre de 1994 de que Francisco Palomino, cuñado de Felipe González, vendió en 1989 por 310 millones de pesetas su empresa, que estaba en quiebra técnica, a la firma CAE, que a partir de ese momento incrementó de manera espectacular sus trabajos para la Administración.

El País realizó una exhaustiva labor de contrainvestigación para calificar como «falsa» la información. Pues bien: EL MUNDO desveló en 1997 las pruebas documentales que confirmaban, además, que Palomino cobró otros 128 millones en dinero negro.

1994-1995. El 'caso GAL' y el «pulso al Estado democrático».

A partir de las investigaciones llevadas a cabo por EL MUNDO, en diciembre de 1994 Amedo y Domínguez declaran ante el juez Baltasar Garzón e implican a altos cargos de Interior en la guerra sucia contra ETA, financiada con fondos reservados del Estado. Días más tarde, este diario inició la publicación del relato detallado de los dos policías sobre la creación de los GAL y la implicación del Gobierno socialista.

En los meses siguientes, El País apoyó con titulares e informaciones las consignas del Ejecutivo de Felipe González sobre la existencia de un «pulso al Estado democrático» y dio pábulo al descrédito del juez Garzón. Barrionuevo, Vera y otros implicados encontraron acogida en las páginas del periódico de Prisa para denunciar «su indefensión» o afirmar que el magistrado «es un guiñol» utilizado «por una trama urdida» para erosionar a González.

El ex ministro del Interior José Barrionuevo y el ex secretario de Estado de Seguridad Rafael Vera fueron condenados en julio de 1998 a 10 años de cárcel. Otros cargos de la lucha antiterrorista recibieron penas que sumaban en total casi 70 años de prisión.

Enero de 1996. Pedro J. Ramírez y la 'guerra sucia'.

El 29 de enero de 1996, El País incluyó, bajo el epígrafe «Pedro J. Ramírez y los GAL», cinco fragmentos de textos publicados por Diario 16 entre 1983 y 1984, cuando Ramírez era máximo responsable de ese periódico.

El País pretendía dar a entender que el actual director de EL MUNDO apoyaba entonces la guerra sucia contra ETA. Tres de esos fragmentos estaban fechados con anterioridad a la primera acción armada de los GAL, por lo que nada podían tener que ver con esa trama. Los otros dos fueron reproducidos íntegramente por EL MUNDO el día siguiente para demostrar que los párrafos escogidos por El País habían sido manipulados para, entre otras cosas, presentar una serie de frases elogiosas hacia una redada de la policía francesa como referidas al asesinato del etarra Txapela.

Diciembre de 1996. «Siempre les quedará 'El País'».

El 16 de diciembre de 1996, EL MUNDO publicó en exclusiva la primera entrega de los papeles del Cesid, la documentación de los servicios de inteligencia clasificada como secreta que confirmaba la implicación de la cúpula de Interior en los GAL. Un día después, El País difundió de una vez todos los documentos clave. La información se presentaba bajo el epígrafe «Ningún papel del Cesid menciona a los GAL». Paradójicamente, en dos de los escritos que presentaba aparecían las siglas, e incluso se mencionaba la fabricación por los servicios secretos del sello de la banda.

El día 23, Gallego y Rey publicaron en EL MUNDO una famosa viñeta en la que, parafraseando la película Casablanca, muestran cuál era el consuelo para los implicados: «Siempre les quedará El País».

Octubre de 2004. ETA y el 11-M.

El 26 de octubre de 2004, El País desveló unas conversaciones -«intervenidas con permiso judicial»- de presos de ETA en la cárcel de Villabona (Asturias). En ellas, los etarras se desvinculan de la trama de los explosivos y definen a Trashorras y Antonio Toro -a los que «ni conocen»- como «descerebrados». Comenzaba así la estrategia de ir un paso por detrás de las exclusivas de EL MUNDO sobre el atentado.

Febrero de 2006. La misma vieja 'conspiración'.

El 10 de febrero de este año, El País dedicó dos páginas y un espacio en portada a un extracto del libro de José Amedo en el que implicaba a EL MUNDO en una conspiración para derribar a Felipe González. Este diario replicó que «pocos asuntos pueden ser tan interesantes» como retomar la trama de los GAL.

http://www.elmundo.es/diario/espana/2024162.html

Tres visiones coincidentes de la trama de los explosivos




Tres visiones coincidentes de la trama de los explosivos

Lavandera, Suárez Trashorras y 'Nayo' corroboran denuncias realizadas antes del 11-M e informaciones posteriores
F. L.


MADRID.- Mucho tiempo antes de los atentados del 11-M, las alarmas que saltaron en Asturias sobre el tráfico de explosivos eran numerosas y precisas. Igualmente, las informaciones y denuncias sobre la vinculación de algunos de los implicados de esta trama asturiana con ETA fueron también previas a la masacre y a que ahora algunos de los principales protagonistas corroboren los datos ya publicados.

Primero fue Francisco Javier Lavandera el que habló, tras los atentados de Madrid, sobre los múltiples avisos que las diferentes instancias del Estado habían dado sobre la trama de explosivos de Asturias a la que, presuntamente, los autores de la matanza compraron la Goma 2 que se presume que fue utilizada.

Pero también rompió su silencio en las páginas de EL MUNDO, en febrero de 2005, José Ignacio Fernández Díez, Nayo, y aportó nuevos datos sobre la trama de explosivos y sus presuntas relaciones con ETA.

Lo mismo ocurre con la entrevista publicada por EL MUNDO la pasada semana con el procesado por los atentados del 11-M José Emilio Suárez Trashorras.

En todos los casos, una parte muy significativa de sus declaraciones y de los datos que desvelaban habían sido ya puestos sobre la mesa bastante antes del 11-M o habían sido publicados por EL MUNDO atribuyendo la información a fuentes totalmente distantes de las de los citados.

Nayo, antiguo socio de José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro, en la entrevista con EL MUNDO de febrero de 2005 indicó que sus antiguos compañeros habían sustraído Goma 2 de una mina de Avilés y que la trataban de vender a la organización terrorista ETA. «Los más de 200 kilos de Goma 2 que habían sacado de la mina los iban a cambiar por armas. Los explosivos iban a acabar en manos de ETA», aseguró entonces. «Yo no estaba en eso. Lo iban a hacer Antonio [Toro] y Emilio [Suárez Trashorras]. Ellos me lo contaban pero yo allí no me metí». «Toro y Trashorras me contaron que estaban vendiendo dinamita a ETA». «A Emilio», añadió, «cuando le hablaron de que el explosivo acabaría en manos de ETA, le importó tres narices». Nayo explicó también que los 200 kilos de explosivos los escondieron «en un armario empotrado del salón del piso de Toro».

Pero Nayo ya había puesto sobre aviso a la Justicia a comienzos de 2003 sobre el tráfico de explosivos con el que estaban relacionados sus antiguos socios. Primero fue su propio abogado, Carlos Alberto Tejeda quien, en 2003 informó al fiscal jefe de Oviedo sobre la trama que se dedicaba a la venta de explosivos a ETA. Después fue el propio Nayo quien, estando cumpliendo condena en prisión, también alertó de que Suárez Trashorras y Toro trataban de vender explosivos a ETA. Y todas estas denuncias se realizaron más de un año antes de que se produjeran los atentados. Estos mismos datos fueron también aportados por Nayo a EL MUNDO tras la masacre de Madrid.

El pasado mes de marzo, este periódico adelantó que al menos ocho agentes de la seguridad del Estado (Policía Nacional y Centro Nacional de Inteligencia) escucharon en una reunión en Avilés cómo el 17 de marzo, seis días después del 11-M, Suárez Trashorras explicó que Jamal Ahmidan, El Chino, le había contado que los etarras que fueron interceptados por la Guardia Civil en Cuenca con 500 kilos de explosivos eran amigos suyos.

Esta información provocó una nota del Ministerio del Interior desmintiendo los datos y asegurando que esas referencias no se habían facilitado a los asistentes de dicha reunión, que se produjo justo antes de que el ex minero fuera detenido.

Ahora, en la entrevista publicada por EL MUNDO, Suárez Trashorras confirma la información adelantada por este periódico y señala que El Chino le dijo que uno de los dos etarras interceptados por la Guardia Civil en Cuenca cuando se dirigía a Madrid con los explosivos era amigo de El Chino, uno de los presuntos responsables de la célula terrorista autora de la masacre, que murió en el piso de Leganés junto al resto de los integrantes del comando. En la entrevista, el ex minero también analiza la «casualidad» de que la organización terrorista ETA robara un coche para perpetrar un atentado en la misma calle en la que él tenía un garaje, en la Travesía de la Vidriera, en Avilés. ETA explosionó este vehículo con 35 kilos de explosivos en la plaza de Alfonso XIII de Santander el 3 de diciembre de 2002. «No sé por qué los etarras robaron el coche allí pero no creo en las casualidades», indicó el ex minero quien también explicó en la entrevista que él ya alertó al policía Manuel García, Manolón, al que le facilitaba todas sus confidencias, de que ETA contaba con infraestructura en Avilés y en otros lugares del Principado asturiano.

Corroboró las denuncias de Nayo y aseguró que en 2001 recibió de Manolón «encargos similares a vender explosivos a ETA. No se hizo pero sí aporté datos sobre personas y explosivos vinculados a ETA».

Francisco Javier Lavandera ha mantenido, básicamente, las mismas denuncias sobre el tráfico de explosivos en Asturias que ya puso sobre la mesa en sus conversaciones grabadas el 28 de agosto de 2001 por el agente de la Guardia Civil Jesús Campillo. Lavandera, tras poner sobre la mesa las acusaciones sobre el tráfico de explosivos en Avilés ante la Policía Nacional y ante la Guardia Civil sin obtener ningún resultado, contactó con un agente del Instituto Armado al que le contó todo sobre la trama asturiana. El agente grabó la conversación que ambos mantuvieron en 28 de agosto de 2001 y pasó la cinta con una nota aclarativa a su superior. En dicha cinta Lavandera le cuenta a Campillo la implicación directa de Antonio Toro en la venta de explosivos a gran escala. Le explica incluso que Toro le contó que disponía de 1.000 kilos a la semana para vender. Además relataba cómo Trashorras le dijo en una ocasión que necesitaba colocar 400 kilos de dinamita. Poco después, el ex minero le aseguró que ya había vendido 200 de estos kilos. Además, ya en aquella fecha, Lavandera le contó a Campillo que ya estaban buscando a alguien que supiera activar bombas con teléfonos móviles. Este fue el método utilizado por los terroristas en los atentados del 11-M.

Ahora, Lavandera, en un libro titulado A tumba abierta escrito con Fernando Múgica, insiste en denunciar que Toro y Suárez Trashorras estaban implicados en el tráfico de explosivos en Asturias. El pasado lunes, este periódico publicó un adelanto de este libro en el que Lavandera asegura: «Antonio Toro me dijo que los explosivos con los que quería comerciar eran para ETA. Me ofreció trabajar como correo para ETA y hasta quiso contratarme para asesinar a una persona». El testimonio de Lavandera coincide también con la denuncia que ya en 2003 hizo Nayo ante la Justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado. En cuanto a los teléfonos móviles, Lavandera indicó que el uso de estos aparatos como detonadores de bombas «era también para ETA. Toro me contó que estaban dispuestos a pagar cualquier cantidad si eso salía adelante».

Además añade: «Trashorras me aseguró en el Horóscopo [club en el que trabajaba Lavandera] que ya le habían encajado 200 kilos a ETA y que como yo no había querido, el transporte lo había hecho otro. Lo denuncié en comisaría. Poco después dos policías me sacaron sus placas: 'Si relacionas a Toro con ETA o vuelves a declarar sobre esto eres hombre muerto, te cortamos el cuello».

http://www.elmundo.es/diario/espana/2024164.html

Javier Lavandera acusa a «mafias policiales» de su intento de asesinato



Javier Lavandera acusa a «mafias policiales» de su intento de asesinato

MADRID.- Francisco Javier Lavandera, quien denunció ante las Fuerzas de Seguridad en 2001 los negocios con explosivos de varios implicados en la trama asturiana del 11-M, apuntó ayer a «mafias policiales» de Asturias como autoras del intento de asesinato que sufrió el pasado 5 de julio, cuando su coche recibió cinco impactos de bala a las afueras de Gijón. «Les hice la puñeta denunciando a la gente que trabajaba con ellos», afirmó Lavandera como explicación del intento de asesinato.

Esas personas que denunció son José Emilio Suárez Trashorras, en prisión acusado de vender la dinamita que los autores de la matanza utilizaron en los trenes, así como su cuñado Antonio Toro, entre otros. De ellos dijo, que cuando les conoció en el club de alterne donde Lavandera trabajaba de portero, «eran como dioses y se movían con total impunidad», lo que achacó a que «sabían que nada les iba a pasar» porque estaban protegidos por miembros de las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Estas declaraciones fueron realizadas durante la presentación del libro A tumba abierta, una biografía escrita junto al periodista Fernando Múgica, que recoge las vivencias de Lavandera desde su trabajo en la mina, como mercenario en Africa o de portero en clubes de alterne.

Lavandera, que aclaró que no es ningún confidente policial, dejó fuera de estas acusaciones al «99%» de los policías y guardias civiles y achacó la situación de Asturias a determinados «mandos», cuyos subordinados no denuncian por temor a los negocios que mantienen relacionados con el tráfico de drogas, de armas y con la prostitución. «La podredumbre está en los altos cargos», apostilló.

Sobre la investigación del tiroteo, Lavandera aseguró que la Guardia Civil no le ha suministrado información sobre sus indagaciones y advirtió de que si aparece muerto, en ningún caso se habrá suicidado. Respecto a las versiones que apuntaban a un «ajuste de cuentas» en relación con lo ocurrido, descartó tal posibilidad y afirmó que no tiene antecedentes judiciales o policiales que le relacionen con el mundo de la delincuencia. Al ser preguntado si piensa que ETA está relacionada con el 11-M, contestó afirmativamente. De nuevo denunció que fueron policías los que le advirtieron de que si vinculaba a la banda con la masacre, lo matarían.


http://www.elmundo.es/diario/espana/2024163.html

El perro que sólo mordía perro.



El perro que sólo mordía a un perro

CASIMIRIO GARCIA-ABADILLO

Nuestro colega El País (comportamiento en el que coincide con el PSOE), se ha arrogado durante muchos años la facultad de repartir, entre la clase política y los intelectuales, carnés de demócrata homologados por Polanco. Pues bien, ayer asumió otra pesada carga: la defensa a ultranza del periodismo serio, iniciando, a lo que parece, una santa cruzada contra el amarillismo de EL MUNDO.

Lástima que los Torquemada del Grupo Prisa tengan tan pocos argumentos para llevar a cabo tan noble causa. Cualquier lector inteligente de El País se daría cuenta ayer de la enorme manipulación que el diario gubernamental hizo al sacar de contexto unas palabras del minero Trashorras.
¡Qué monumento a la tergiversación! ¡Qué regalo para que las facultades de periodismo ilustren a sus alumnos sobre las malas prácticas que a veces se dan en esta azarosa profesión!

Para un ministro como Alfredo Pérez Rubalcaba, viejo conocido en las artes de las filtraciones interesadas, debe ser una gozada contar con un periódico como El País, que se presta, no sólo sin rubor, sino además presumiendo, a servirle de alfombra para que su comparecencia parlamentaria sea lo más cómoda posible.

El País se ha comportado no como un periódico, sino como un aparato propagandístico del Gobierno. Sus periodistas no han hecho nada para saber la verdad sobre lo publicado por EL MUNDO, sino que se han limitado a hacerle un favor al ministro. Ya se lo recompensará. No lo duden.

Según los antiguos estándares de El País, la información no debe confundirse con el rumor o la insinuación. Pues bien, El País insinúa que EL MUNDO ha pagado a un imputado por los atentados del 11-M para que de la versión que le interesa al diario.

¿Tiene alguna prueba nuestro competidor de que EL MUNDO haya pagado a Suárez Trashorras?: No. ¿Han intentado sus periodistas contrastar con nuestro diario si se ha producido tal pago? : No.

Ayer, algunos de los acólitos de Prisa -que son legión- se rasgaban las vestiduras porque EL MUNDO ha dado pábulo a las palabras de los delincuentes (refiriéndose al imputado Trashorras). Pues bien, este señor, sobre el que tengo tantas reservas como el que más, no ha sido aún condenados. Sin embargo, otros delincuentes, condenado por sentencia firme del Tribunal Supremo (caso de Vera), gozan del calor de las ondas y las páginas de dicho grupo sin que eso suponga desdoro para elevadas exigencias éticas o morales. Claro, que hay delincuentes y delincuentes. El crimen, si es de Estado, tiene un pase. Ahora, si se trata de choricillos de tres al cuarto, cuidado porque ¡esos mienten! Bueno, pues eso habría que decírselo, en primer lugar, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que utilizan las informaciones de los confidentes (previo pago) de forma habitual y en defensa del orden público.

Trashorras, naturalmente, ha negado en EL MUNDO que él hubiese vendido dinamita a la banda de 'El Chino' (cosa de la que no tengo dudas). Ésa es su defensa. Sin embargo, su relato sobre su relación con el policía Manolón es absolutamente creíble. Si él no le hubiese informado a su controlador de la venta de dinamita a el Chino, ¿por qué iba a informarle el mismo día 11 de marzo de que los autores del atentado habían sido los islamistas y no ETA, como machaconamente afirmaba el inspector jefe de Avilés?

Además, la prueba del algodón de que Trashorras no ha modificado su testimonio (desde que pidió modificar su primera declaración pactada con la policía) en la entrevista realizada por Fernando Múgica es la grabación que hizo la policía en la cárcel de su conversación con su esposa y sus familiares en abril de 2004. En definitiva, EL MUNDO no ha violentado de ninguna manera la versión del minero sobre los hechos, como afirmaba ayer el editorial de El País.

Nuestro colega, que asumió ayer el papel de inquisidor de la ética periodistica, al menos contra EL MUNDO y la COPE, debería mirarse la viga en el ojo propio antes de ver la paja en el ajeno.

Porque, para un periódico, para un medio de comunicación, lo malo no es pagar por obtener información, sino recibir favores o prebendas del poder para ponerse a su servicio. ¿Cuánto vale la venta-regalo del porcentaje que tenía el Estado en la Cadena Ser a Polanco? ¿Cuánto vale la concesión irregular de un canal de pago de TV? ¿Cuánto supone la concesión de una licencia en abierto? ¿En cuánto se valora que no se haya cumplido una sentencia del Supremo sobre la concentración de emisoras de radio? ¿Qué precio tiene la concesión de una cadena alegal de emisoras de televisión local?... Un grupo que tiene tantas dependencias y que le debe tantos favores al PSOE debería reflexionar un poco antes de pontificar sobre amarillismo.

Suele decirse que, en periodismo, perro no muerde a perro. No es cierto. El problema es que Prisa siempre le muerde al mismo.

Así conseguí la entrevista



Así conseguí la entrevista

FERNANDO MUGICA

Bueno. ¡Pues al fin hablamos ya todos de lo que pasó el 11-M! ¡Ya era hora! Expertos del entorno de las Fuerzas de Seguridad me explicaron hace tiempo: «De momento, no habéis tocado ningún tema sensible para los que defienden la versión oficial de lo sucedido. El día en que rasquéis hueso, el día en que os acerquéis a la verdad, lo notarás enseguida. Desde ese instante, empieza a preocuparte.»

Es evidente que, con las últimas revelaciones, hemos rozado la zona sensible. De ahí la avalancha mediática lanzada para tapar la brecha. Lo publicado ayer por un periódico en torno a unas declaraciones hechas, en la cárcel, por Emilio Suárez Trashorras a sus padres, sólo cabe inscribirlo entre las más burdas manipulaciones periodísticas que puedo recordar. Supone un ejemplo perfecto de lo que es el periodismo amarillo, un género que, precisamente, criticaba ayer el mismo periódico en su editorial.

En primer lugar, la frase de Trashorras estaba fuera de contexto. La conversación con sus padres se produjo en marzo de 2005. Con sus afirmaciones intentaba tranquilizarlos sobre lo que decía esos días Nayo en su contra en unas declaraciones exclusivas a EL MUNDO. Trataba de disculparse explicando, a unos padres, ajenos por completo a cualquier actividad ilícita suya, que a Nayo le habrían pagado por decirlo. Es así como llega a afirmar que cuando estuviera fuera, si a él le pagaban «contaría hasta la Guerra Civil.» Y eso es todo.

La verdad es muy simple. Lo sé de primera mano porque soy el único que ha intervenido en la gestión, realización y publicación de la entrevista con Trashorras. Afirmo rotundamente que jamás le he pagado, ni a él ni a su entorno, ni a nadie, dinero alguno por esas declaraciones.

Las insinuaciones en ese sentido, refrendadas y magnificadas por una emisora de radio importante, y por otros medios, son una calumnia intolerable, aún englobadas dentro del rifirrafe lógico que sostienen a menudo las empresas de comunicación.

Parece evidente que a Trashorras y a su entorno le han grabado siempre todo lo que ha dicho desde su entrada en prisión. Por consiguiente, los que defienden la tesis del pago de favores lo tienen muy sencillo. Que publiquen esas conversaciones, o cualquier otra que hayan podido grabarme a mí, en la que se demuestre lo que afirman. No podrán hacerlo. Sencillamente, porque no existen.

La exclusiva con las declaraciones de Trashorras que publicó EL MUNDO son el simple fruto de numerosas y largas conversaciones con quien podía tener acceso a él. El trabajo duró varios meses y la única condición impuesta fue que se respetaría la literalidad de lo que él dijera. Era muy fácil de asumir ya que es lo que he hecho siempre, en todas mis entrevistas, a lo largo de 40 años de vida profesional.

José Manuel, el padre de Emilio, me pidió también que entregara una carta personal al director de EL MUNDO en la que expresaba la angustia de la familia por los momentos por los que está atravesando.

Debo confesar, y lo hago por expreso deseo suyo, que los padres de Trashorras -dos ciudadanos honrados de clase media que luchan por la verdad con uñas y dientes- me llamaron ayer indignados con lo que se había publicado para expresar que ni Emilio, ni ellos, ni nadie de su entorno había cobrado nada por las declaraciones de su hijo. La madre fue más explícita: «Con lo que estamos padeciendo, no necesitamos dinero de esas miserias».

En el artículo difamatorio que estamos comentando se mencionaba a Trashorras como «el puntal de la teoría de la conspiración». Me gustaría precisar que, en todo caso, Trashorras sería «el puntal de la versión oficial». Fueron sus declaraciones ante el juez diciendo que había visto explosivos en el coche de Jamal Ahmidan, en la noche del 28 de febrero de 2004 en Avilés, las que dieron cuerpo a la trama asturiana y a la autoría de los moritos.

Por cierto, Trashorras no sólo ha rectificado esas primeras declaraciones en su entrevista en EL MUNDO. Rectificó ya -rotundamente y cuando aún no habían pasado ni tres meses de los atentados- ante el juez Juan del Olmo. Otra cosa es que no quisieran escucharle.

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