Por boca de su secretario general, Angel Acebes, el PP solemnizó bajo esta doble premisa las bases de su alternativa a la política territorial del Gobierno, sobre la que ayer discutieron expertos propios y ajenos al partido, y que hoy concretará Mariano Rajoy en la clausura de la propia conferencia. Una alternativa que, pese al recurrente discurso de la moderación, no parece en absoluto abocada a remediar con paños calientes. De hecho, Acebes aprovechó ayer su intervención para denunciar la última y más reciente de las líneas rojas del consenso constitucional que han sido atravesadas, a su juicio, por el presidente del Gobierno. «Zapatero ha cambiado nada menos que el sistema de elección de los miembros del Tribunal Constitucional», proclamó, en relación con la decisión de abrir para las comunidades autónomas un cupo de propuesta de magistrados de dicho órgano a través del Senado.
«Es un atropello», añadió, «y la gota que colma el vaso de la deslealtad al consenso constitucional. Sin diálogo, sin consenso, sin ni siquiera haberlo comentado con el Partido Popular, cambia de nuevo las reglas del juego fundamentales y a los encargados de preservarlas y garantizarlas ante todos los españoles».
El número dos del PP, que desdeñó fuera de micrófono la posibilidad de hacer valer con esta reforma su propio poder territorial en las autonomías donde gobierna, ni siquiera puso el acento de su denuncia en un posible entreguismo táctico de Zapatero hacia sus socios nacionalistas, sino que atribuyó al líder socialista un auténtico proyecto político y estratégico, basado -según el discurso más duro del PP- en el «arrinconamiento» y la «exclusión» del único partido de alternativa al PSOE.
«Es lo que faltaba para sus propósitos», afirmó Acebes, «primero rompió el consenso constitucional, después desbordó la Constitución con el Estatuto de Cataluña, y ahora va a por el Tribunal Constitucional, para controlarlo y para que sea el reflejo de su política, que es la exclusión del PP y la alianza sólo con los nacionalistas».
Así, bajo la idea de que Rodríguez Zapatero ha hecho «más daño» al modelo constitucional en dos años y medio de legislatura que en 28 años de Historia, y de que el PP es ya el único «partido nacional» en España, el secretario general de los populares hizo un guiño a los socialistas que, según dijo, empiezan a reparar en ello.
«Es necesario recuperar ese pilar fundamental para nuestro modelo de convivencia que es el consenso entre quienes representan a la inmensa mayoría de los españoles», dijo Acebes; «esto sería posible con los socialistas, pero muy difícil, si no imposible, con Zapatero, que ha hecho de la exclusión del PP y, por tanto, de la división entre españoles, el eje de su proyecto político y de Gobierno; una afirmación ésta, cada vez más compartida dentro del Partido Socialista».
El discurso popular fue duro, pero no catastrofista. Al menos, ese fue el calculado intento, no sólo de Acebes, sino de los portavoces parlamentarios Eduardo Zaplana y Pío García-Escudero, y de la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, invitados en la apertura de la conferencia. Así, el número dos lanzó un mensaje de alternativa y anunció que «vamos a establecer los mecanismos y las garantías necesarias para impedir que nunca más un presidente de Gobierno pueda cambiar las reglas del juego en la mitad del partido».
'Vacuna' contra 'Zapateros'
«Dicho de un modo gráfico», añadió Acebes, vamos a intentar vacunar nuestro modelo de convivencia contra los Zapateros para que nunca media España pueda imponer su voluntad o sus reglas sobre la otra media».
De las mesas de debate constituidas ayer en la conferencia a puerta cerrada -bajo las presidencias de Francisco Camps, Alberto Núñez Feijóo y Javier Arenas- apenas trascendieron propuestas concretas de reforma legislativa o constitucional, más allá de una «Agencia Nacional de Calidad de la Justicia» o una reforma en la Carta Magna que garantice la función del Supremo como tribunal de casación. Por otra parte, las discusiones en torno a la política del agua o de la lengua entretuvieron fuera de las cámaras a los populares hasta última hora de la tarde.
Y es que lo que el PP quiera presentar como alternativa tanto a la política territorial de Zapatero, como a su «proyecto de exclusión», le queda reservado hoy a un Mariano Rajoy que volverá erigido -por tercera vez, tras presentar sus medidas sobre inmigración y seguridad- en candidato.
De momento, Acebes insistió en que el objetivo del PP es alumbrar fórmulas para hacer más «fuerte» y «viable» al Estado, pero todos quieren saber si Rajoy presentará una verdadera alternativa.
García-Escudero: no 'petrificar' las autonomías La que pasa por ser una de las voces más moderadas del PP, hizo ayer uno de los discursos más críticos contra Zapatero. Pío García-Escudero, portavoz 'popular' en el Senado, calificó al presidente del Gobierno de «prestidigitador avezado» y le acusó de hacer «juegos de manos» con la Constitución mediante una reforma encubierta.
García-Escudero empezó por reprocharle una táctica encaminada a «ganar tiempo», anunciando una reforma constitucional que se ha «dilatado» con «excusas» como la del dictamen del Consejo de Estado, que finalmente no asumió, o con el estudio de la reforma del Senado cuyo informe mantiene en «el congelador».
Pero sobre todo, el dirigente 'popular' echó en cara al jefe del Ejecutivo el estar promoviendo, «bajo la mesa», un verdadero proceso de «mutación constitucional».
Además, García-Escudero hizo ayer una «firme apuesta por la España de las autonomías», que consideró «urgente no blindarla ni petrificarla, sino relanzarla hacia el futuro con las reformas que sean necesarias» que, en todo caso, no redunden en un «Estado debilitado e inconsistente».
Zaplana: El discurso de la igualdad es ahora del PP Eduardo Zaplana, el portavoz del Grupo Popular en el Congreso, reivindicó ayer la «estabilidad» de la España autonómica como un «valor añadido» del propio modelo territorial, y condicionó su revisión a una única premisa: la «lealtad».
Una premisa que le sirvió para lanzar la propuesta de crear una «auténtica agenda nacional» que promueva los grandes acuerdos necesarios entre PP y PSOE en materia social y laboral, territorial y antiterrorista, además de dar respuesta a problemas puntuales como la pérdida de fondos europeos o la vivienda.
Zaplana buceó en el debate ideológico que se trasluce tras el proceso de reforma territorial impulsado por Zapatero. Denunció el «insólito desplazamiento de la izquierda» que ha dejado en manos del PP el discurso de la igualdad entre territorios y entre ciudadanos. «Nos etiquetan de reaccionarios por oponernos a las desigualdades», afirmó.
Así, se pronunció por la necesidad de ahondar «sin prejuicios» en este discurso y discrepó expresamente de «los discursos sobre la necesidad de centrar el partido» porque, según afirmó, «no tenemos que ir a donde ya estamos».
Aguirre: hablar de todo, menos de soberanía La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, mostró ayer su discurso más conciliador hacia las reformas territoriales -en el marco de la Constitución y la doctrina de su partido- y hacia el entendimiento con socialistas y nacionalistas, con el único límite del respeto al «juego limpio» y a la «soberanía».
Antes, dejó sentadas dos cosas: la primera, que su Gobierno no se va a sumar a la cadena de cambios estatutarias -«los madrileños nos sentimos españoles», afirmó-; la segunda, que no hay que hacer «ni la más mínima concesión» sobre la definición de la soberanía. «La nación española no es una idea metafísica», dijo, «sino la reunión de las voluntades libres e iguales de todos los españoles, tal como la concibieron las Cortes de Cádiz».
Y ya en este contexto, proclamó: «desde esa unidad del sujeto constituyente, podríamos hablar de lo que se quiera». «Nadie va a encontrar a nadie más abierto que nosotros para hablar de todo, sin prejuicios, sin condiciones», insistió, si bien advirtió contra un «nuevo modelo que desborde el marco del 78» y sobre la «experiencia de 28 años de que las concesiones no han amainado las aspiraciones de secesión».
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