11-M, Día 30: Bensmail niega la existencia del papel. RENFE reconoce que no había cámaras. Despedida de "El Tunecino" de Hatem Ghanouid. B.D. Bruselas

Juicio por una masacre / Día30
El terrorista islamista Bensmail niega que existiera el papel que intentó comerse
MANUEL MARRACO
El islamista en cuyo poder se encontraron unas notas que lo relacionan con ETA lo negó todo. Bermúdez no le creyó, pero el testigo no estaba obligado a decir la verdad: está procesado por esos hechos. Ayer se produjo la primera declaración por videoconferencia. Las sesiones se reanudan el 3 de mayo, con más víctimas.
MADRID.- El terrorista islamista Abdelkrim Bensmail resolvió en apenas 10 minutos de interrogatorio el largo listado de asuntos por los que su nombre aparece en el sumario del 11-M: los datos que poseía sobre presos etarras, la fórmula de la cloratita también hallada en su poder, el dinero que le enviaba el suicida de Leganés Allekema Lamari, las visitas a prisión del dirigente socialista asturiano Fernando Huarte...
El argelino comenzó su declaración asegurando que no tenía «ninguna» relación con los etarras Henri Parot, Jorge García Sertucha, Fernando Irakula Albizu y Harriet Iragi. Hace tres días, Parot negó ante el tribunal que conociera a Bensmail.
«¿Puede darnos una explicación de por qué las direcciones de estas personas le fueron encontradas en notas manuscritas?», dijo el letrado Emilio Murcia. El preso negó la mayor. «A mí no me cogieron nada. Las notas no son mías». «Yo siempre he contactado con los presos y nunca lo he negado» añadió, «pero esas direcciones no son mías». Sí reconoció que se encontraba con presos vascos en el patio de la prisión, pero negó que ellos le proporcionaran los datos. El recorrido fue el mismo con el explosivo. «¿Conoce la fórmula?». «No, nunca he oído hablar de ella hasta que salió en la prensa». «¿Cómo explica que se encontrara en su poder?». «En mi poder, no».
El presidente del tribunal, Javier Gómez Bermúdez, no creyó al testigo. Tras recordarle que estaba obligado a decir la verdad si no quería ser acusado de falso testimonio, insistió: «¿Dice que no se le encontró ninguna nota ni nada en su poder y que tampoco se la comió?». «No, no, ¡cómo la voy a comer!». Cuando Gómez Bermúdez estaba a punto de mostrarle la fotocopia de la nota que se le intervino y que consta en el sumario, el magistrado Alfonso Guevara le hizo notar que Bensmail estaba procesado por esos hechos en la operación Nova, de la que él era ponente. Por tanto, no estaba obligado a responder. Ahí se pararon las repreguntas, a la espera del juicio por Nova, previsto para después del verano.
Bensmail sí reconoció su amistad con Lamari. Ambos fueron detenidos en la operación Apreciatte y condenados como miembros del GIA. Lamari tuvo suerte y, por un error del tribunal, quedó libre antes de tiempo. Al tiempo que eludía a las Fuerzas de Seguridad, no se olvidaba de su amigo, al que enviaba giros de dinero a prisión.
Eso sí, Bensmail no recordaba ayer cuándo empezó a recibir el dinero, cuándo dejó de hacerlo y si los giros llegaban con el mensaje «aguanta, hermano».
Las ayudas desde el exterior no se limitaron a Lamari. También fue visitado en tres ocasiones por Huarte. Según explicó Bensmail, éste le facilitó que saliera de prisión de Villabona (Asturias) para una revisión dental que, además, le ayudó a pagar. En el informe elaborado por el CNI sobre un encuentro mantenido el 9 de octubre de 2004 se lee: «Sobre las noticias que relacionan a ETA con grupos islamistas, el comunicante [Huarte] dice que eso es algo impensable, el interno [Bensmail] justifica y apoya las reivindicaciones de ETA». Se prevé que Huarte declare como testigo la próxima semana.
Bensmail no fue el único condenado por terrorismo islamista que testificó ayer. También lo hizo por vídeoconferencia desde Bélgica el marroquí Mourad Chabarou, miembro del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GIMC). El interrogatorio se centró en las conversaciones que mantuvo después del 11-M con el acusado Rabei Osman, El Egipcio, supuesto autor intelectual de la masacre.
En una de las llamadas, El Egipcio le informó de que Fouad y Serhane [El Tunecino] habían muerto. Según la Fiscalía, El Egipcio añadió que «ahora todos están en el Cielo». De lo declarado ayer se extrae que fue Chabarou el que, al saber de su muerte -«creí que había sido en un accidente»- y «como buen musulmán», dijo que esperaba «que Dios fuera clemente con los muertos».
La primera traducción ofrecida desde Bélgica -«que Dios les recompense con el paraíso», similar a la de la Fiscalía- alteró a los procesados árabes, que hicieron visibles gestos al tribunal para mostrar que no era ésa la traducción correcta.
Renfe reconoce que no había cámaras de seguridad en la estación de Alcalá
Ninguno de los vigilantes que trabajó el 11-M detectó nada sospechoso, aunque se habían aumentado las medidas de control después del intento de atentado de ETA en Chamartín
MANUEL MARRACO
MADRID.- Un responsable de seguridad de Renfe reconoció ayer que la estación de Alcalá de Henares, en la que supuestamente se montaron todos los terroristas, no disponía de cámaras de seguridad, tan sólo algunas dedicadas a controlar la llegada y salida de trenes y facilitar el tráfico. Además, éstas no disponían de un sistema de grabación. No podía haber imágenes de los terroristas.
Así lo mantuvo el testigo, del que no se dio nombre, pero sí su larguísimo cargo en Renfe: director de Organos Centrales de la Dirección Corporativa de Protección Civil, Seguridad y Prevención de Riesgos. Anteriormente había sido coronel de la Guardia Civil.
Cuando el abogado José Luis Abascal le interrogó por las cámaras de seguridad de Alcalá, respondió: «Hay que especificar que en la estación de Alcalá de Henares no había cámaras de seguridad. Había cámaras de sistemas auxiliares de circulación, cámaras de vías para auxiliar la circulación». Y añadió: «El 11 de Marzo no había dispositivo de grabación asociado a las cámaras de la estación de Alcalá de Henares».
Lo mismo sucedía, dijo, con la mayoría de las estaciones de cercanías. La excepción eran las dos estaciones principales: Chamartín y Atocha, donde sí había cámaras y sí se podía grabar. Estaba previsto extender este sistema al resto de estaciones, con cargo a la tasa de seguridad que Renfe cobraba desde 2002.
El letrado de Jamal Zougam y Basel Ghalyoun también quiso saber si el corredor del Henares contaba con medidas de seguridad. La respuesta fue que sí, pero que no se detectó nada. «De las conversaciones que tuvimos con los vigilantes que trabajaron aquel día vimos que ninguno de ellos había advertido nada sospechoso que pudiese provocar lo que sucedió».
El responsable de seguridad también explicó que a raíz del intento de atentado de ETA contra la estación de Chamartín se habían reforzado las medidas de prevención. Entre otras, se aumentaron las patrullas y los controles de matrículas de vehículos.
A preguntas de la Abogacía del Estado, el testigo explicó lo sucedido después del incidente del 21 de marzo, cuando se detectó a varias personas sospechosas en la vía Madrid-Lleida y luego se localizaron unos huecos bajo el balastro.
«Mandamos al lugar de los hechos a prácticamente todos los vigilantes disponibles en Madrid. En AVE, larga distancia y cercanías se mandaron unas vagonetas para inspeccionar la vía con personal de Renfe y de Seguridad». «No se detectó nada», prosiguió, «pero aun así los primeros trenes que salieron eran los que llamamos exploradores, porque van vacío y el maquinista va en la parte de atrás. Los vigilantes hicieron reconocimiento de la vía desde el punto donde aparecieron los huecos hasta Atocha, y en sentido de salida de Madrid, unos 30 kilómetros. Eso se siguió haciendo en días posteriores. También se paralizaron los trabajos de mantenimiento de las vías en horas nocturnas». La distancia supervisada no alcanzaba el punto -kilómetro 68, en Mocejón (Toledo)- en el que 10 días después los terroristas intentaron atentar contra el AVE Madrid-Sevilla.
Por su parte, la fiscal Olga Sánchez preguntó dos cosas al responsable de Seguridad: el horario de los trenes -de 5.00 horas hasta medianoche- y el número de personas que diariamente pasan por la Estación de Atocha, en torno a las 300.000.
J. M.
MADRID.- «Si no nos vemos, perdón». Así se despidió Serhane 'El Tunecino' de su amigo Hatem Ghanouid el último día que se vieron, según testificó éste ayer en el juicio.
Ghanouid declaró que, el 5 de marzo, el jefe de la célula islamista que atentó en Madrid le pidió que le acercase a su casa una cantidad de dinero que le debía. El testigo acudió «preocupado», pues la cantidad que llevaba no era suficiente para cubrir la deuda.
«Para mi sorpresa», continuó, «cogió el dinero, me dio un abrazo fuerte, lo que me extraño, y me pidió perdón». «Todo esto lo entendí cuando pasó lo que pasó», señaló Ghanouid, que relató después cómo se despidió de su amigo.
«¡BUENOS DIAS, BRUSELAS!»
La primera declaración por videoconferencia del juicio se desarrolló sin apenas contratiempos, favorecida por la diligencia de las autoridades belgas, que el presidente del tribunal agradeció efusivamente. Por cierto, Gómez Bermúdez hizo honor a su bien ganada fama de 'juez televisivo' cuando dio paso a la emisión vía satélite con un «¡Buenos días, Bruselas!», al más puro estilo Eurovisión.
Etiquetas: Juicio 11-M





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