CNI, Agente "Berto": Como no lo explique John Le Carré...

·Como no lo explique John Le Carré...
ESPIA RUSO Y RUSTICO JEFE DE LOS ESPIAS. El inaudito 'striptease' del espía mayor del Reino parecería un puro patinazo paleto si, tras todo ello, no surgieran más y más preguntas sobre el CNI y los atentados de Irak.
VICTOR DE LA SERNA
Crepitaban las tertulias radiofónicas del miércoles con las noticias de la extrañísima, y sin precedentes, rueda de prensa convocada por el actual jefe de los espías españolas, Alberto Saiz, para revelar que un ex funcionario expulsado fue agente doble, trabajando para Rusia (bueno, eso lo filtraban los topos del CNI, que Saiz, cuco, se lo callaba). La inusitada cita (convocada de madrugada) y los detalles que se fueron conociendo sobre el agente Roberto Flórez -que jamás se escondió, jactándose de su experiencia en el espionaje- suscitaron tanta extrañeza como otros datos posteriores: la celeridad con que El País relegó el tremendo asunto a sus páginas más recónditas o la pérdida de interés del Gobierno por explayarse ante el Parlamento...¿A qué estaban jugando? Si no fuese porque a Saiz se le escapó que Flórez había pasado a Moscú los nombres de los agentes asesinados en Irak, todo parecería un absurdo patinazo, o una inconcebible jugada electoralista a costa del servicio de espionaje (El Periódico inmediatamente jugaba la carta PP a fondo: Rusia perforó el CNI cuando Aznar alardeaba de su amistad con Putin, titulaba), o una cortina de humo ante algo de más calado... ¿O qué? Como no venga el viejo John Le Carré y nos saque de dudas...
No desdeñen el ángulo británico. ABC titulaba: Los rusos ironizan sobre el espía. Y explicaba que en Moscú dicen que España le está haciendo un regalo a Gran Bretaña para apoyarla por lo de Litvinenko... Insitía en EL MUNDO Oleg Nechiporenko, ex jefe del contraespionaje soviético, que sigue hoy reescribiendo la Historia: la Guerra Fría empezó en 1917, «y los participantes activos en ella fueron los británicos». «Y ahora los nuevos, y relativamente jóvenes, políticos de Inglaterra intervienen por tercera vez como iniciadores de una nueva etapa».
La Vanguardia destacaba lo que parece una contradicción de Saiz al decir que se vendieron nombres de agentes, y «entre ellos, probablemente, estén los siete agentes del CNI asesinados en Irak en diciembre del 2003». Pero «Saiz descartó que ambos hechos guarden ninguna relación». Y... ¿cómo lo sabe?El editorial de EL MUNDO remachaba: «Nada en este asunto tiene sentido (...). Este cúmulo de contradicciones ha dado pábulo a numerosas especulaciones relacionadas con la muerte de nuestros agentes en Irak, el paso de Flórez por el País Vasco o su supuesto conocimiento de asuntos muy graves que el CNI trataría de tapar. Llegados a este punto, la única respuesta lógica y coherente del Ejecutivo sería esa inmediata comparecencia parlamentaria de Alberto Saiz para que explicara todos los pormenores de lo ocurrido». Pero no. Ahora, Saiz se esconde.
Valentí Puig, en ABC, se extrañaba: «Incluso si se tratase de lanzar una cortina de humo, el modo elegido por el director del CNI indica una premura sin cautelas, un quehacer desacorde con las normas básicas del oficio». Y, en el mismo periódico, César Alonso de los Ríos se pasmaba: «Para mí, el misterio residía en la personalidad de quien daba la rueda de prensa: Alberto Saiz. Porque, ¿quién es, como profesional, este alto funcionario? ¿Cuál es su cualificación para tal cargo? ¿Por qué fue elegido para un trabajo tan alejado de los conocimientos de un ingeniero de Montes, sin duda inteligente y buen burócrata en una Comunidad tan ajena a las relaciones internacionales como Castilla-La Mancha?». Sin duda, no por ser -como es- pariente de Bono.
No tratará con Putin la venta a Rusia de secretos del CNI
FERNANDO GAREA
MADRID.- El presidente del Gobierno habló ayer por primera vez de la fuga de información de los servicios secretos y lo que hizo fue intentar enfriar el asunto y acotarlo a la actuación de una sola persona que ya está en manos de la Justicia.
Es decir, que después de sembrar la alarma con una rueda de prensa sin precedentes del director del CNI, el Ejecutivo se esfuerza ahora en restarle importancia.
José Luis Rodríguez Zapatero dijo que el CNI ha detectado «comportamientos presuntamente delictivos de una persona que había trabajado a su servicio y cumple con su obligación de ponerlo a disposición de la Justicia, toda la información y la denuncia».
Como se le preguntó por la rueda de prensa de Alberto Saiz, responsable de los servicios secretos, Zapatero dijo que «son hechos públicos y la transparencia de explicarlo a la opinión pública es bastante razonable en democracia».
Para argumentarlo, se planteó que si el Ejecutivo «no hubiera dicho nada y hubiera salido una noticia de la Justicia», se le hubiera preguntado «cómo es posible que el CNI o el Gobierno no haya informado». O sea que entre no decir nada y la comparecencia del jefe de los espías, el presidente no contempla hipótesis intermedias como la del comunicado, la de la comparecencia del ministro responsable o la presencia en la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso del director del CNI.Tampoco contempló que la «transparencia» aconseje la inmediata presencia de Saiz en el Congreso, sin esperar a septiembre.
En todo caso, como su tesis es que todo es un comportamiento individual ya atajado, aseguró expresamente que no tiene intención de tratar el asunto con el presidente ruso, Vladimir Putin, cuando se reúnan en septiembre en Moscú. Se entiende que no le pedirá explicaciones al ruso porque sus agentes hayan comprado los secretos de los espías españoles.«Que se ponga a disposición de la Justicia a alguien que se ha comportado de una manera tan desleal y profundamente delictiva es una señal de eficacia y garantía en la confianza hacia nuestros servicios», explicó.
Respecto a otros asuntos, el presidente del Gobierno ratificó que no cabe objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, porque, según dijo, «las leyes emanan del Parlamento» y «es una asignatura que fomenta los mejores valores de la democracia».
Sobre el futuro del ex ministro Jordi Sevilla en Valencia, el presidente volvió a eludir apoyarle expresa y públicamente para que lidere el partido socialista en Valencia. Una vez que el PSPV rechazó por amplia mayoría su pretensión de forzar ya un congreso extraordinario, Sevilla cumple ahora la orden de la dirección del partido y esperará a después de las generales para intentarlo. Si puede.
Isabel San Sebastián
¿Es posible que bajo la batuta de Alberto Saiz el CNI esté sufriendo un proceso de metamorfosis destinado a convertirlo en la T.I.A. de Mortadelo y Filemón? Es posible, sí.
Acaso el íntimo amigo de Pepe Bono haya decidido por su cuenta y riesgo dinamitar nuestro servicio secreto, empezando por su prestigio internacional, y la multitudinaria rueda de prensa por él protagonizada el pasado martes no sea más que el primer paso de esa labor de destrucción.
Eso explicaría ese striptease sin precedentes, con exhibición ante el mundo entero del espía vendido al enemigo, y contribuiría a la desmoralización de los trabajadores de la Casa. Sí, esa podría ser una explicación de lo sucedido... O no.
También pudiera ocurrir que Saiz no fuera más que una marioneta en manos de su superior, el ministro de Defensa, José Antonio Alonso, estrecho colaborador de Zapatero, el cual estuviera resucitando un viejo expediente con sobreabundancia de luz y taquígrafos, a fin de lanzarle el muerto (los siete agentes trágicamente asesinados en Irak) al PP y mantener vivo el asunto que más desgaste produjo en su día a la hoy oposición y más rentabilidad política al actual Gobierno. Pudiera ser... O no.
No faltan quienes piensan que la sonada desarticulación del traidor Flórez es en realidad una cortina de humo destinada a tapar el presunto espionaje sufrido por Manuel Pizarro, ya que cerca de su domicilio se encuentra la Embajada de Rusia, lo que proporciona una coartada perfecta a los miembros del CNI que visitaban el lugar con inusitada frecuencia. Es plausible, sí... O no.
Porque los hay que van más lejos y hablan de globos pinchados, de la necesidad de anular la credibilidad (y a ser posible la libertad de hablar) de un personaje susceptible de haber desempeñado alguna función inconfesable en alguna operación inconfesable, y estar dispuesto a contarlo. De la urgencia de silenciar a un sujeto oscuro implicado en oscuros asuntos (quien sabe si el 11-M, la negociación con ETA o ambas a la vez) que acaso estuviese pensando en vender su historia al mejor postor. Precedentes no faltan en el pasado reciente (Amedo, los GAL) como para dar verosimilitud a esta opción, tal vez ajustada a la verdad... O no.
Lo más probale es que todo sean paranoias veraniegas, delirios de mentes exhaustas, proclives a urdir complejas tramas conspiratorias y en realidad necesitadas de descanso. Imaginaciones sin base ni fundamento, nacidas de la mala voluntad y la peor intención, que tratan de desacreditar a una institución y a un partido intachables. Sí, decididamente de eso se trata... ¿O no?@FIRMA:ISABEL SAN SEBASTIAN





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