Un adiós de consenso a Cisneros/ HOMENAJE A MIGUEL ANGEL BLANCO EN EL PUEBLO DE SU MADRE.

HOMENAJE A MIGUEL ANGEL EN EL PUEBLO DE SU MADRE.
Farmontaos (Orense), pueblo natal de Consuelo Garrido, madre de Miguel Angel Blanco, ofreció ayer un homenaje en memoria del concejal del PP asesinado por ETA hace 10 años. Durante el mismo se descubrió un conjunto escultórico compuesto por un busto de Miguel Angel y una figura pensante. En la imagen puede verse a la madre y al padre del edil junto a su hija Mari Mar, que reclamó que los partidos volviesen a la «unidad» que se consiguió tras la muerte de su hermano.
Un adiós de consenso
MADRID.- Familiares, amigos y políticos despidieron ayer al ponente de la Constitución Gabriel Cisneros, quien recibió, a título póstumo, la medalla del Congreso y la medalla de oro del Senado en una ceremonia celebrada en la Cámara Baja, a la que asistió el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Zapatero acompañó a los presidentes del Congreso y del Senado, Manuel Marín y Javier Rojo, respectivamente, quienes depositaron las distinciones sobre la bandera de España que cubría el féretro, instalado en la sala de Isabel II de la Cámara Baja desde la tarde del viernes.
A la salida de ese acto, el jefe del Ejecutivo elogió la figura de Gabriel Cisneros, a quien valoró como «un muy buen parlamentario y un jurista brillante, pero, ante todo, una persona proclive al diálogo».«Es el primer ponente constitucional que perdemos. De esa Constitución, que ha sido lo mejor que le ha pasado a España en su historia contemporánea», afirmó Zapatero, quien subrayó que es «bien justo» recordar y homenajear a una persona como Cisneros, «que ha servido a su país, en el que creía profundamente».
A este homenaje acudieron dirigentes del Partido Popular como Eduardo Zaplana, Gabriel Elorriaga, Ana Pastor y Pío García Escudero, miembros del PSOE como Carmen Hermosín, Alfonso Guerra y Francisco Miguel Fernández Marugán, y algunos diputados de otros partidos como Gaspar Llamazares (IU), Josep Sánchez Llibre (CiU) y José Ramón Beloki (PNV).
Posteriormente, muchos de los presentes en el acto del Congreso se trasladaron a la madrileña iglesia de San Fermín de los Navarros, donde se ofició el funeral por el diputado popular.
Concluida la misa, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, quien no acudió a la entrega de las medallas en el Congreso, se mostró «enormemente agradecido» en nombre de toda la «familia popular» por las muestras de cariño recibidas tras el fallecimiento de Gabriel Cisneros.
Rajoy destacó, además de la «importante y larga» trayectoria política de Cisneros, su «calidad humana y su forma de ser», y recordó que este padre de la Constitución deja «una innumerable cantidad de amigos, tanto del PP como de otras fuerzas políticas».
Al funeral asistieron también los ministros del Interior y de Vivienda, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón, respectivamente; el ex presidente del Gobierno José María Aznar junto a su esposa, Ana Botella; la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas; el defensor del Pueblo, Enrique Múgica, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, entre otros.
Asimismo, quisieron dar su último adiós a Cisneros la vicepresidenta del Congreso, Carmen Calvo, y las ex ministras del PP Pilar del Castillo y Elvira Rodríguez, además de muchos diputados y senadores de varios partidos.
En la homilía, el obispo auxiliar de Toledo, Carmelo Borobia, ensalzó al diputado popular como un «hombre de bien» y un «político ejemplar», que dedicó toda su vida al servicio de España y de sus ciudadanos.
El primero en abandonar la eucaristía fue el portavoz popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, que se vio obligado a salir del templo al sufrir un ligero mareo.
Al finalizar la ceremonia religiosa y tras hisopear el féretro, los restos mortales de Gabriel Cisneros fueron trasladados al madrileño cementerio de La Almudena, donde fueron incinerados en un acto íntimo por expreso deseo de la familia.
Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, dijo ayer que propondrá al Consejo de Gobierno que conceda a Gabriel Cisneros la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo que el Ejecutivo madrileño instituyó hace seis meses. La presidenta madrileña expresó su solidaridad y cariño a la familia de Gabriel Cisneros y también al Congreso de los Diputados, «al que prácticamente él había dedicado toda su vida».
Gabriel Cisneros Laborda, diputado en todas las legislaturas salvo la tercera, falleció el viernes en Murcia a los 66 años tras una larga enfermedad. En la actualidad ocupaba la Vicepresidencia Tercera del Congreso.
Entre otros cargos, Cisneros fue miembro de la Convención redactora del Proyecto Constitucional Europeo, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y secretario general del Grupo Popular, así como miembro de la Ejecutiva Nacional de este partido y patrono de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES).
EDITORIALES DEL DÍA
Zapatero rinde tributo al talante de Cisneros
Si a lo largo de su dilatada trayectoria política, Gabriel Cisneros siempre se caracterizó por ser un gran forjador de consensos, en la hora de su despedida suyo también es el mérito de que toda la clase política, unánimamente, se haya encontrado en torno a su figura para rendirle un merecido y justo tributo. Por unas horas, dirigentes de todas las formaciones e ideologías han aparcado el encono que, por desgracia, domina la dialéctica partidista en nuestro país, y han coincidido en elogiar a quien fue una de las figuras clave de la Transición. Especial significación tuvo la asistencia ayer del presidente del Gobierno a su capilla ardiente. Zapatero quiso así no sólo expresar su afecto por el «brillante jurista y parlamentario» desaparecido, sino también resaltar el trabajo de toda una generación de políticos de la que formaba parte Cisneros. Aquellos hombres, con su capacidad de diálogo y sentido de Estado, fueron capaces de alumbrar la Constitución del 78, fruto de la cual España sigue disfrutando del periodo más largo de convivencia democrática y bienestar de su Historia. Cisneros aún seguía dando ejemplo desde su escaño del mismo espíritu de consenso de entonces. La elección del Congreso, donde se había pasado gran parte de su vida política, para instalar la capilla ardiente del primer ponente constitucional fallecido, ha sido una decisión muy acertada. La del presidente de visitarla, también. Ojalá sirva de precedente, ya que la sede de la soberanía nacional es el mejor lugar para honrar a quienes más se han afanado por lograr el bienestar de todos los españoles.





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