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viernes 19 de octubre de 2007

Preguntas inquietantes sobre un encuentro/ Las "cartas guardadas" mostradas por Bermejo



Preguntas inquietantes sobre un encuentro
JUSTINO SINOVA

Juan José Ibarretxe no salió de La Moncloa arrugado por la reprobación de José Luis Rodríguez Zapatero a su plan secesionista, sino que parecía haber renovado su entusiasmo. Puede que su firmeza sea sólo efecto de su carácter personal y político, entre tenaz, como se autodefinió, y visionario. Pero puede también que responda al clima encontrado en el despacho presidencial en una conversación de dos horas, que dan para mucho. No sabemos, de momento, cómo fue la entrevista, aunque algún día nos enteraremos, porque en política los secretos entre bambalinas duran poco, pero algunos indicios invitan a preguntas inquietantes.


Una duda surge del titubeo provocado en Zapatero por la demanda periodística sobre los métodos que empleará si el plan soberanista sigue adelante. Su certeza sobre la ilegalidad del plan -«lo que no se puede hacer no se va a hacer y no se hará»- dejó paso a una vacilación que se tradujo en afirmar su «seguridad» en que «en democracia nadie esquiva la ley», pero no en subrayar su «seguridad» en la aplicación de soluciones concretas. ¿Fue irresolución lo que encontró Ibarretxe en él? ¿O debemos entender que surgió en la entrevista la posibilidad de una salida pactada al estilo de la que fraguó Zapatero con Artur Mas para la reforma del Estatuto de Cataluña, también en una reunión en La Moncloa?

Porque es sorprendente que, desde La Moncloa, se apele a la «mayoría ajustada» con la que el lehendakari gobierna en el País Vasco, al tiempo que desde el Gobierno vasco se difunde el propósito de solicitar autorización, cuando toque, para el referéndum, como hizo después de la reunión nada menos que el consejero Joseba Azkarraga. ¿Es lícito entender que se está sugiriendo que, con una mayoría más amplia, todo resultaría factible?, ¿que, por ejemplo, mediante un acuerdo del PNV con el PSE se podría dar salida a algunas aspiraciones del nacionalismo (con nuevo Estatuto y el correspondiente referéndum, ya sí constitucional)? No es descabellada la suspicacia.

Ya se desarrolló una trama similar con el Estatuto pactado en La Moncloa que regala a Cataluña el sustantivo nación y establece la soberanía en el pueblo catalán, mientras ahora Zapatero y su Gobierno intentan por todos los medios, incluida la intromisión ilegítima, impedir que el Tribunal Constitucional eche abajo el texto; o sea, su propio trajín.

Y otra cuestión no menos alarmante: ¿es ajeno a todo esto el pronóstico del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, sobre la posibilidad de una futura negociación con ETA? ¿Cabría entender que se piensa que el mundo etarra podría verse complacido, o que incluso se intentaría complacerlo, con una reforma estatutaria que recogiera algunas de las pretensiones de Ibarretxe? Entiendo que esta pregunta pueda parecer a algunos excesiva. Pero déjenme recordar que vivimos una etapa llena de excesos, en la que hemos pasado de escuchar el desmentido enfático a la existencia de negociaciones con ETA, mientras se estaban oficiando, a prestar atención a la posibilidad de nuevos tratos.

Y a todo esto, el lehendakari insiste en que él aguanta con la mano tendida. ¿Por qué alguien que lanza un desleal reto al Estado y no da un paso atrás entiende que puede seguir presentándose como un generoso dialogante? Esto sí tiene ya respuesta: porque, como no le paran los pies en seco, deduce que su estrategia da frutos y confía en que un día sus propósitos saldrán adelante de un modo u otro. Es el efecto de lo que llamamos titubeos, que a lo peor no son exactamente eso.


Bermejo matiza y sitúa el final dialogado de ETA en «lontananza»

Rajoy pide explicaciones a Zapatero y critica dar «esperanzas» a la banda - Acebes opina que «enseñó las cartas guardadas para después de marzo»

AGUSTIN YANEL / CARMEN REMIREZ DE GANUZA

MADRID.-
El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, matizó ayer las afirmaciones que hizo el miércoles en el Pleno del Congreso de los Diputados, referidas a ETA, y que tanta controversia han levantado. «No hay polémica posible. Hay quien no ve más allá de su punto de vista estrecho», afirmó, al ser preguntado por los periodistas.


«Cuando hablamos del futuro hablamos de un futuro allá, en lontananza», afirmó el ministro, refiriéndose a sus palabras del día anterior en respuesta a varias preguntas de diputados del PP. Y, para que no quedara ninguna duda, ayer añadió: «Ahora está muy clara la cosa, ETA se cargó la tregua y no hay tal; pero en el futuro alguien, a lo mejor el PP, tendrá que reconocer lo que yo dije ayer».

La polémica, según dio a entender, se debe más a la manera en que algunos medios de comunicación han reflejado sus declaraciones que a lo que realmente dijo. En ese sentido, comentó: «Lean lo que dije en vez de los titulares, que no resisten la cátedra de ética periodística».

La controvertida afirmación de Bermejo obtuvo respuesta en el propio Gobierno. Desde Gdansk, en Polonia, donde participa en la cumbre de ministros de Interior del G-6, Alfredo Pérez Rubalcaba subrayó que, «para acabar con ETA, es preciso que ETA reciba un mensaje único de todos los demócratas y es que jamás va a alcanzar sus objetivos, ni por practicar la violencia, ni por abandonar la violencia», informa Efe.

Precisamente, poco después de que el ministro de Justicia matizase sus palabras, el portavoz el Grupo Popular comentó en el propio Congreso que a Bermejo «le habrán llamado la atención y habrá intentado quitar la importancia a sus palabras». No obstante, según añadió Eduardo Zaplana, su «revelación» de la víspera «pone clarísimamente en evidencia que todo lo que están contando el Gobierno y el PSOE no responde a la verdad». Y es que para el portavoz popular, el titular de Justicia reveló el miércoles lo que habla «en privado» con el propio jefe del Ejecutivo.

Antes de que el ministro matizara, sin dejar de ratificar, sus propias palabras, Mariano Rajoy las calificó de «bofetada al sentido común». El presidente del PP aseguró en Radio Nacional que no podía «entender lo que dijo el ministro de Justicia» la víspera, en tanto supone «empecinarse en el error», tantas veces denunciado por él, de negociar con ETA. Rajoy, quien concentró ayer todo su mensaje político en la petición de explicaciones a Zapatero, sentenció que «sabemos que hay un Gobierno que le da esperanza de negociación a una organización terrorista».

Rajoy criticó la «irresponsabilidad» de Bermejo por lanzar un mensaje de «esperanza» a los terroristas y, sobre todo, emplazó al jefe del Ejecutivo. «Sobre este asunto», dijo, «quiero una explicación del presidente. Es importante que los españoles tengan claro si Zapatero pretende o no volver a negociar con ETA». «Negociar políticamente era un disparate. Y se negoció políticamente», puntualizó el líder de la oposición.

Por su parte, el número dos del PP, Angel Acebes, declaró que Bermejo «enseñó las cartas que Zapatero tenía guardadas para después de las próximas elecciones generales», esto es, que «se retomará el diálogo con la organización terrorista». Además, dijo que el que este anuncio se produjera pocos días después de que ETA intentase asesinar al escolta de un concejal del PSE es «inaceptable, tremendo y genera mucha preocupación».

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