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domingo, 16 de diciembre de 2007

LAS DICTADURAS SOCIALISTAS: Un importante diplomático cubano solicita asilo político en España/ La fuga/ Cear denuncia



FUGA DE UN DISIDENTE / Lorenzo Menéndez, diplomático desde 1981, se escapa en París y recala en Madrid después de haber sido acusado de ayudar a la disidencia en Mozambique / Se expone a 15 o 20 años de cárcel
Un importante diplomático cubano solicita asilo político en España

Lorenzo Menéndez, 'número dos' de la embajada en Mozambique, ayudó a un médico «desertor» y fue llamado a La Habana para ser procesado por «violación de disciplina» / Aprovechó una escala en París para huir a Madrid

RUBEN AMON

PARIS / MADRID.-
El trance anónimo e imperceptible de cruzar a pie la Avenue Grenelle de París le supuso al compañero Menéndez convertirse en desertor, traidor y contrarrevolucionario. Estaba alojado bajo la vigilancia castrista en un hotel de confianza, pero el veterano diplomático cubano decidió cambiar de acera y refugiarse con su familia en la buhardilla de una pensión mortecina. Nadie sospecharía que podría encontrarse tan cerca del «enemigo». Nadie imaginaba tampoco que Lorenzo Menéndez, su esposa y su hija pequeña se abstendrían de viajar a La Habana a media tarde del viernes.


El Tribunal Supremo había convocado de emergencia al pater familias por sus relaciones con la disidencia en la oficina consular de Mozambique. Allí trabajaba Menéndez desde hace un año provisto de los galones de consejero político, pero la embajadora titular en el país africano descubrió que había avalado con documentos oficiales a un médico cubano y desertor.

El desliz, definido prosaicamente como una violación grave de la disciplina, implicaba expiar entre cinco u ocho años de prisión. Suficientes para que Lorenzo Menéndez decidiera improvisar una escapatoria. Encontró la oportunidad en la escala del vuelo que le traía desde la capital mozambiqueña. Una noche de tránsito en París que le permitió zafarse de la vigilancia, cambiar de aeropuerto -Orly en lugar del Charles de Gaulle- y aterrizar el viernes en Madrid. «No me queda otra alternativa que pedir asilo en España», objeta. «Soy una víctima política y humanitaria de un régimen corrupto y agonizante. Si gobernara Aznar no tendría dudas sobre la acogida que fueran a darme. Pero estando Zapatero me parece más difícil. Estoy angustiado, inquieto. Necesito ayuda. No quiero ir a prisión».

Lorenzo Menéndez es un desertor de fuertes convicciones patrióticas. Quiere decirse que su manera de servir a Cuba consiste en carcomer de manera invisible el régimen castrista. Desde dentro, porque lleva 26 años mimetizado en el Partido Comunista, en la Administración y en el «aparato». Desde fuera porque sus misiones diplomáticas -México, Unesco, Mozambique- y hasta militares (Angola) le han relacionado «activamente» con la disidencia, los desertores y la oposición. Ahora lo han desenmascarado. Exactamente cuando el Gobierno de Mozambique remitió a la embajadora cubana una carta en la que Menéndez recomendaba la idoneidad profesional de un médico cubano. No podía hacerlo en la medida en que el beneficiado del trámite era un desertor. Tampoco tenía Menéndez las atribuciones. Menos aún considerando que la colaboración entre Cuba y el país africano radica en el abastecimiento de médicos y de profesores leales al régimen de Castro. «Desde que soy diplomático», explica Menéndez, «he entendido que todos los cubanos necesitan ayuda. Y no sólo los que piensan de una manera. Mi comportamiento iba en contra de las directrices, pero no en contra de Cuba. Muchos de mis compatriotas creen que irse del país es la manera de resolver las cosas. Yo he trabajado desde dentro. He participado del engranaje para poder combatirlo. Les he demostrado que podían confiar en mí, que yo siempre fui uno de ellos». Y les ha engañado con sus propias armas. Empezando por la idea del escondite parisino. Cualquier «aficionado» se hubiera marchado a un hotel alejado del asignado. Lorenzo Menéndez se limitó a cruzar la calle. Los sabuesos de Fidel nunca lo buscarían en una pensión ubicada a 20 metros. No imaginarían que un alto funcionario se avendría a dormir con las pulgas y el frío: «Si quieres que nadie te vea, ponte a la vista compañero», puntualiza el diplomático.

¡Soy balseroooo y con caña vid y ron me quito las penas...

El regate resolvía a favor del «traidor» la peripecia de la escapatoria. Cinco días de angustia y de acoso que podrían haberse aliviado si el embajador de España en Mozambique hubiera tramitado la demanda de asilo. Lorenzo Menéndez fue a pedírsela el lunes por la noche. Y tuvo que contentarse con una breve conversación a través del telefonillo, aunque el diplomático español lo recibió al día siguiente. «No me dio ninguna respuesta. Ni ese día ni el miércoles, cuando yo debía embarcarme hacia La Habana en el vuelo que había reservado la embajadora de Cuba. El silencio para mí fue un no. Era una cuestión humanitaria. Si cogía ese avión iba derecho a la cárcel. De ahí la incertidumbre».

El expediente se le ha complicado a Menéndez. Tanto por el primer delito como por los 15 o 20 años de cárcel que suman juntos el colaboracionismo y el pecado de la deserción. «Espero que Madrid me conceda el asilo, pero, en caso de una respuesta negativa, no descarto recurrir a la embajada americana. Mis cinco hermanos y mis padres se encuentran en EEUU. Se fueron para hacer su vida allí. Yo he preferido estar en Cuba porque el futuro del país pasa por el compromiso de quienes vivimos ahí».

Nunca había estado en España ni había paseado por Madrid. Tampoco tiene familiares ni antepasado. Pero habla de una relación afectiva e instintiva. Se emociona delante de la Puerta de Alcalá y pregunta, ingenuamente, si la Puerta del Sol se corresponde con el barrio colonial de la capital.

«¿Represalias? El Gobierno va a contactarme y hacerme recapacitar. Después presionarán a Zapatero para que no me den el asilo. Presentarán pruebas falsas para hacer ver que soy un ladrón o un criminal o un impostor. Me harán actos de repudio. E intentarán sacarme como sea. Durmiéndome, si es necesario, secuestrándome».


LORENZO MENENDEZ / Alto diplomático cubano
Un opositor mimetizado en el «aparato»

RUBEN AMON

Lorenzo Menéndez, natural de La Habana y miembro del Partido Comunista desde 1979, se ha convertido en oveja descarriada a los 57 años. Tiene mérito la longevidad porque él mismo reconoce haber «camelado» al régimen castrista desde que fue nombrado consejero en la embajada de Cuba en México. Ocurrió en 1984. Tres años después de haberse convertido en diplomático de carrera y de haber comprendido que la apertura de Carter iba a convertirse en la primera gran fisura del castrismo. Ayudó a los disidentes mientras estuvo en México (1984-1989). También sirvió al Ejército cubano en la misión de Angola, preámbulo de sus experiencias como consejero en la «instancia» de la Unesco. Fue su penúltimo destino. El último consistió en el cargo de consejero político en la embajada de Mozambique. Desempeñaba teóricamente los asuntos consulares, pero la definición del cargo no comprendía atender a la comunidad cubana rebelde. Es decir, profesores de escuela, médicos y constructores contrarevolucionarios que acudieron a su oficina para que les tramitara avales y favoreciera sus condiciones de trabajo en la legalidad. «Una mano lava la otra y las dos lavan la cara», sostiene Lorenzo Menéndez. No puede decirse que sea un aforismo ortodoxo ni cartesiano, pero sí un recurso diplomático que el funcionario en cuestión convirtió en modus operandi desde que irrumpió la Perestroika. «¿Qué pinta en Cuba el comunismo desde entonces»?, se pregunta.


FUGA DE UN DISIDENTE / Las posibilidades
La ley española es condescendiente con la persecución por opiniones políticas

La concesión del asilo incluye el derecho a residir y a trabajar en el territorio nacional - Es exigente sobre las causas de la demanda para que no sea una puerta a la inmigración irregular

MARISA CRUZ

MADRID.-
La legislación española sobre asilo y refugio desarrolla el artículo 13.4 de la Constitución y tiene como fundamento la Convención de Ginebra de 1951. En España no existe diferencia entre las figuras del asilo y del refugio. Se considera que ambas consisten en dispensar protección a un extranjero que se encuentre fuera de su país y no pueda o no quiera acogerse a la protección del mismo porque existan fundados temores de que pueda ser perseguido por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social o por sus opiniones políticas.


La ley de Asilo y Refugio se interpreta en sentido amplio cuando se trata de perseguidos por opiniones políticas. Ello incluye el considerar los actos punibles que pudieran haberse cometido por motivos políticos.

Una vez otorgada la condición de refugiado, las leyes españolas van mucho más allá de los parámetros mínimos que marca la Convención del 51, ya que incluye el derecho a residir y trabajar en el territorio español, además de las prestaciones sociales apropiadas en caso de falta de recursos.

El peticionario tiene además garantías de que su demanda se resolverá con celeridad tanto si su conclusión es de aceptación como si es de denegación. Las solicitudes son examinadas por una comisión interministerial en la que están representados los departamentos de Exteriores, Justicia, Interior, Trabajo y Asuntos Sociales.

La ley española es especialmente exigente a la hora de discernir los motivos de la demanda a fin de evitar que el asilo se convierta en realidad en la puerta de entrada de inmigrantes irregulares por motivos económicos. Cuando una petición de asilo no resulta admitida, el solicitante debe abandonar el territorio español, salvo que reúna los requisitos para permanecer en el país conforme a lo establecido por la Ley de Extranjería o que, por motivos humanitarios o de interés público, se le autorice excepcionalmente a quedarse.

Cuando el extranjero que pretende solicitar asilo se encuentra en territorio español debe presentar su demanda en el Ministerio del Interior personalmente y contará en estos trámites con asistencia letrada, intérprete y atención médica. El demandante debe colaborar con las autoridades españolas para acreditar su identidad así como todos los hechos en los que base su petición de asilo y no podrá ser expulsado del país hasta que se resuelva su caso. Existen, sin embargo, métodos muy acelerados para dar respuesta negativa a quienes manifiestamente pretendan abusar de las leyes.

Las solicitudes de asilo son comunicadas al Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, que podrá personarse en las diligencias que lleve a cabo el Ministerio del Interior. También podrán presentar escritos a su favor las asociaciones de defensa de los refugiados legalmente constituidas.

Entre las causas por las que España puede denegar solicitudes figura la de que ya se haya presentado previamente una petición y hubiera sido rechazada o bien que el solicitante proceda de un tercer Estado en el que hubiera podido presentar su petición y en el que no exista peligro para su vida o su libertad, ni esté expuesto a devolución a su país de origen.

La denegación de asilo, cualquiera que sea su causa, no impide que los órganos competentes en materia de extradición puedan entender que no procede hacer efectiva la extradición de una persona a su país de origen porque corra el riesgo de ser perseguida por la consecución de delitos políticos o de delitos comunes basados en motivos políticos. En cualquier caso, una denegación de asilo puede ser recurrida por vía contencioso-administrativa.


Cear denuncia las dificultades de conseguir el asilo en España

MADRID.- Solicitar asilo político se está convirtiendo en toda una odisea, según denuncia la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear) en su informe anual. Presentar una solicitud ante la Administración no es una tarea sencilla, pero aún más complicado es que la admitan a trámite y que no sea, finalmente, rechazada.

El número total de solicitantes de asilo en España se mantuvo el año pasado en una cifra exigua (5.297), pese a ser ligeramente superior al año anterior (5.257), muy alejados, sin embargo, del número de personas que lo pedía en el año 2001, cuando se superaron las 9.000 solicitudes, según consta en el informe que publicó la Cear en 2007.

España continúa estando muy alejada del pelotón de cabeza en lo que respecta a las peticiones de asilo político. Durante el año 2006, en Francia solicitaron asilo 30.690 personas; en Reino Unido, 27.850; en Suecia, 24.320; en Alemania 21.030 y en Holanda, 14.470, frente a los 5.297 que lo hicieron en nuestro país.

Los colombianos continúan siendo los que más solicitudes de asilo presentan en España: 2.239, lo que representa, un 42,27% del total, seguidos de los nigerianos con un 11,93%.

Peticiones rechazadas

Cuba, sin embargo, se sitúa a gran distancia de ambos países. Tan sólo 59 cubanos pidieron asilo en nuestro país durante 2006. Probablemente, las relaciones que el Ejecutivo mantiene con el régimen cubano hayan sido determinantes para que muchos ciudadanos de este país ni siquiera lo hayan intentado, sobre todo, teniendo en cuenta el alto porcentaje de peticiones rechazadas.

Pese a las dificultades para conseguir el asilo político, en 2006 se mantuvo un incremento sostenido en el porcentaje de solicitantes de asilo admitidos a trámite, que alcanzó el 58,28% (frente al 42,93% de 2005), un dato que Cear considera «esperanzador».

No obstante, según este informe, el porcentaje de inadmisiones sigue siendo todavía muy elevado (41,72%), ya que, en muchas ocasiones, se utiliza de forma inmediata y sin un estudio detallado de la situación del solicitante.

La fortaleza europea es cada día más infranqueable y crecen los obstáculos para acceder al procedimiento de asilo. Las consecuencias son claras: los solicitantes de asilo en España han pasado de los 9.490 del año 2001 a los 5.257 de 2002, según el informe de la Cear.

De hecho, en su estudio la Comisión Española de Ayuda al Refugiado hacía tres propuestas para avanzar hacia un mayor compromiso de nuestro país con los refugiados. Así, solicitaba la protección temporal ante las crisis humanitarias, la concesión de autorización de residencia y trabajo a las personas a las que se ha denegado el estatuto de refugiado y pueden probar un arraigo laboral en España, y el derecho al voto de los refugiados y los inmigrantes.

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