Para dar un paso adelante, el nuevo presidente echó la vista muy atrás, hasta la etapa Aznar, para alabarla y reivindicarla como modelo ejemplar. La solución de Sirera es provisional, como se desprende de sus propias palabras tras anunciar su nuevo cargo en rueda de prensa: el «único objetivo» de su nueva andadura es preparar la celebración de las próximas elecciones generales.
Sirera compareció ante los medios de comunicación a última hora de la tarde de ayer arropado por Rafael Luna, secretario general del partido en Cataluña; Xavier Garcia Albiol, secretario de Organización del PP catalán; Dolors Nadal, vicesecretario del partido, y Alberto Fernández Díaz, líder popular en el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo nombre se barajó para suceder a Piqué.
La reunión del Comité Ejecutivo no duró más de 15 minutos y se limitó a aceptar el nombramiento propuesto por Rafael Luna. Sirera también ha asumido la Presidencia del Grupo Popular en el Parlament, cargo que ostentaba Piqué.
Daniel Sirera no dudó ayer en calificar de «crisis» la situación generada por el abandono del cargo del hasta ahora presidente popular en Cataluña, y fue claro cuando atribuyó a Piqué la deriva y consiguiente pérdida de votos populares en Cataluña. El nuevo presidente asumió como errores estratégicos de la dirección de Piqué el no haber sido capaces de trasladar a la sociedad catalana la importancia de su proyecto.«No hemos estado a la altura de las circunstancias», señaló en tono de contrición, para enseguida añadir que a partir de hora habrá otro rumbo en el partido en Cataluña; no porque haya cambiado el liderazgo, sino porque a partir de ahora se respetarán las estrategias diseñadas, puntualizó.
La consigna popular pasa por rescatar el recuerdo de la época de Aznar en el Gobierno, de recuperar las bondades que aquella etapa supuso para Cataluña y de hacer comprender al electorado catalán que se puede y se ha vivido mejor con el PP en Moncloa que con Zapatero.
En la práctica, la carrera que se abre ahora hasta las elecciones generales no tiene que cambiar de mensaje, pero sí que va a clarificar algunas circunstancias que en la etapa de Piqué, a criterio de la nueva dirección popular, no estaban bien definidas.«El tiempo de los ismos ha acabado», vaticinó el nuevo presidente del PP catalán. Fue el auge de los nacionalismos el que llevó a los populares a embarcarse en la aventura del giro catalanista, cuyo artífice fue Piqué, y los pocos réditos obtenidos con esta posición política animan hace tiempo a la dirección nacional del partido a virar de nuevo hacia posiciones precedentes. En ese aspecto, Sirera suscribe el golpe de timón, porque el partido «lleva demasiado tiempo pensando en estas cosas».
El nuevo líder popular catalán también quiere poner fin a los «debates identitarios que sólo interesan a determinados partidos que viven de ellos», y proclamó ayer una vez más que el PP de Cataluña es un partido catalán y español sin que una cosa excluya a la otra.
En la mañana de ayer, a apenas unas horas del anuncio de la dimisión irrevocable de Piqué, el nombre de Daniel Sirera se sabía ya como casi seguro para la sucesión. Ha pesado en ello su perfil de hombre de partido y su falta de responsabilidades ejecutivas, que sí tiene el otro candidato que sonaba para el cargo, Alberto Fernández Díaz.
La sintonía de Sirera con Génova, especialmente tras su reciente designación como director de campaña para las próximas generales, ha acabado de auparle a la Presidencia del partido.
APOYO#Llamada a Rajoy, sin contacto con PiquéBARCELONA.- El flamante nuevo presidente del PP catalán explicó ayer que había telefoneado a Mariano Rajoy para tener un primer cambio de impresiones. El mensaje que transmitió el máximo dirigente 'popular', según aseguró Sirera, fue de «confianza y tranquilidad». No en vano se trata de que las aguas vuelvan a su cauce lo más rápido posible. La rapidez con la que se sustituyen piezas en la maquinaria del PP en Cataluña no es nueva, pero no por ello deja de resultar insólita. Sin dar tiempo a especulaciones y a luchas de egos, la gestión de la crisis ha sido «rápida, responsable y eficaz», en adjetivos del mismo Sirera. Y, es que, se trata de huir de los personalismos porque, por encima de todos está el partido, contó a modo de explicación el nuevo líder.
Si ha hablado ya con Rajoy, Sirera no tuvo reparos en admitir que con Piqué «aún no he contactado». Confiaba en hacerlo durante el día de hoy. El malestar de Piqué, que desencadenó su dimisión, se originó de hecho en la designación de Sirera, entre otros, para dirigir el Comité Electoral, por encima de las preferencias del ya ex presidente, que se inclinaba por Francesc Vendrell, su mano derecha.
Vendrell -que también ha dimitido- y el mismo Piqué continuarán como militantes de base, según anunció Daniel Sirera.
Rajoy despide a Piqué con puente de plata: «La política es muy dura»
El líder del PP renuncia a contestar a su carta, que sienta mal en el partido Barones y dirigentes aplauden la inmediatez de la sucesión en Cataluña
MADRID.- Había ayer mucho más alivio que preocupación en las filas del PP tras el fin del efecto Piqué . La inmediatez con que Génova cerró la crisis generada por la dimisión del político catalán fue recibida con auténtica satisfacción, tanto en Cataluña como en una buena porción de organizaciones territoriales. Y es que en una democracia de partidos, tal como se demostró ayer, gana siempre el partido y nunca el político.
Ciertamente, algunos de sus tradicionales aliados, como el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y el presidente del PP gallego, Alberto Núñez-Feijóo, sacaron ayer cabeza no sólo para «lamentar» su salida, como hicieron otros muchos con carácter personal -la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá-, sino, incluso, para exhortar a su recuperación futura para el partido.
Pero desde Génova, desde muchas baronías y desde el partido en Cataluña -al que, según fuentes próximas al propio Piqué, iban dirigidas sus denunciadas «mezquindades» y «miserias»-, se palpaba la irreversibilidad de la situación.
Y es que la carta de Piqué, que hasta sus amigos calificaban ayer de posible «error», no sentó nada bien: «No es de recibo», decían en Madrid, «que a una persona a la que el partido le ha dado todo -ministerios, portavocías, presidencias...-, mucho más que a muchos militantes que lo merecían, le pague así al partido. Más aún cuando nadie le ha echado, sino que se ha excluido solo». «Es inaudito que se queje de haber sido dañado en su imagen y en su autoridad», decían los más enfadados, «cuando antes dañó él la imagen y la autoridad de otros compañeros».
Pero la reacción a la carta de Piqué duró bien poco a lo largo de la jornada. Y es que la fría reacción de Rajoy -«elegante», según sus más próximos- y la designación del sucesor -toda una «cara nueva», al decir de los críticos de Piqué en el lenguaje atribuido al propio Piqué- se impuso en todo el partido desde la mañana.
Rajoy aprovechó una intervención en los cursos de verano de El Escorial para declarar -sin dar opción a preguntas- su «respeto» a la decisión de Piqué. Sus elogios fueron para su pasado como ministro, pero fue mucho más parco al evaluar su gestión al frente del partido en Cataluña. «Ha hecho lo que ha podido», dijo.
Más gallego que nunca, Rajoy le dedicó otras dos frases lapidarias. «La política es muy dura», dijo, al aludir a que tanto Piqué como él mismo se vieron en la tesitura de pelear por el partido tras la pérdida de las elecciones. Pero subrayó en un tono de firmeza con respecto al partido en Cataluña: «Ahora se abre una etapa nueva».Ése era, de hecho, aunque mucho más rotundo, el mensaje trasladado por uno de sus colaboradores en la dirección nacional del PP. «El tren del partido en Cataluña y en toda España está en marcha; el que quiera subirse, que se suba; el que no, que se apee, y el que se ponga por medio, quedará arrollado».
Una frase parecida, pronunciada por Acebes en Cataluña días atrás, fue la que, según los próximos a Piqué, molestó al político catalán. Tanto o más que la propia frase de Rajoy en el Foro de EL MUNDO del 24 de junio: «a mitad de la carrera no conviene cambiar de caballo», afirmó, respecto del fracaso electoral en Cataluña. Según las fuentes consultadas, esta afirmación motivó la carta en la que Piqué -según él reveló ayer- puso a su disposición el cargo.
El caso es que, esta vez, Rajoy no hizo nada por evitar lo que Piqué venía avisando. «No se puede estar amagando permanentemente con la dimisión», explicaba ayer un miembro del equipo de Rajoy, «y menos ahora, cuando hay tanto que hacer para tirar del carro».
Pasadas 24 horas de la dimisión «irrevocable», y pese a que algunos criticaban la «mala gestión» de la crisis -«Madrid debió ser más sutil y él haber asumido la situación», decía otro dirigente regional- era convicción mayoritaria que ésta había tenido directa relación con el mal resultado electoral. Así lo dijo explícitamente Feijóo, pese a que pidió que el PP coloque a este «excelente jugador» en «otro sitio». El problema es que, desde el partido en Cataluña lo que ayer se decía es que Piqué, «nunca ha sentido los colores del equipo».
Por su parte, el decano de los barones regionales del PP y presidente de La Rioja, Pedro Sanz, fue el más taxativo. «Yo he tenido muy buena relación con Piqué y le aprecio mucho», declaró ayer a este diario, «pero tengo muy claro que no hay nadie imprescindible, y que el que esté a disgusto en un partido tiene que marcharse. Lo más importante es que, a la media hora, al que se va, le sustituyen. Lo importante es el partido y su capacidad de respuesta».
APOYO#EL PARTIDO OPINAPedro Sanz: «Nadie es imprescindible. El que está a disgusto debe marcharse, y lo importante es que a la media hora le sustituyan»Alberto Núñez-Feijóo: «Piqué es un excelente jugador en un sitio equivocado al que hay que recuperar para el partido en un sitio distinto».
Manuel Fraga: «Podría haber tenido un poco más de paciencia e intentar jugar las cartas que se le proponían».
Jaime Mayor Oreja: «Respeto el trabajo difícil en el PP de Cataluña, pero el partido está por encima de coyunturas, apellidos y circunstancias»Alberto Ruiz-Gallardón: «Un partido como el nuestro no debería prescindir nunca de una persona que ha realizado una labor extraordinaria en su responsabilidad al frente del PP de Cataluña»@FIRMA:CARMEN REMIREZ DE GANUZA
Un hombre de partido para las generales
CAROL ALVAREZ
BARCELONA.- Daniel Sirera (Badalona, 1967) es un político joven, pero de larga andadura en las filas populares. Sus colaboradores le reconocen una gran ambición, pero también una paciencia y tesón que se han visto recompensadas con la dimisión de Josep Piqué y el encargo de liderar el PP de Cataluña al menos hasta las elecciones generales del próximo año.
Sirera se ha visto precisamente implicado en los hechos que han acabado por desencadenar la crisis en el PP catalán: su nombramiento como coordinador de Acción Política en el Comité Electoral del partido en Cataluña, con vistas a las próximas elecciones generales, formó parte del paquete de medidas que Piqué valoró como un acto de desautorización de su control del partido.
El equipo de campaña del PP catalán, que fue entendido como una «gestora paralela» impuesta por la dirección nacional tras la visita de Angel Acebes a Barcelona esta misma semana, se completa con la elección de Xavier García Albiol como coordinador de organización. Curiosamente, Sirera se presentó en las últimas elecciones municipales como penúltimo candidato en la lista al Ayuntamiento de Badalona, que lideró García Albiol, consiguiendo unos excelentes resultados.
Desde sus ya 12 años de diputado en el Parlamento de Cataluña, el nuevo presidente del PP catalán ha sido punta de lanza de la oposición, primero contra un Gobierno de CiU y luego contra los sucesivos tripartitos de izquierdas. Si algo le caracteriza es su tenacidad, algo que le asemeja mucho al que, en un primer momento, también se perfiló como candidato a la sustitución de Piqué en la Presidencia del PP en Cataluña, Alberto Fernández Díaz. La rivalidad entre los dos aspirantes se remonta a la época de la Presidencia de Vidal-Quadras, cuando éste aupó a Sirera en su primera responsabilidad política al frente de la gestora de Nuevas Generaciones en Barcelona y Alberto Fernández era su presidente.
Más allá de ser la cara del PP en el Parlament, ha llevado con mano firme el quehacer diario del Grupo y ha hecho gala de una gran capacidad de relaciones públicas. Dicen de él que se mueve muy bien en las distancias cortas, en el cuerpo a cuerpo, y que ha sabido rodearse de un grupo de incondicionales en Génova, pero también en el PP catalán, que han ido fortaleciendo sus posiciones.
Sin tener la brillante oratoria de su predecesor, Sirera torea bien en los ruedos difíciles, y si Piqué demostró cintura al asumir responsabilidades en gobiernos de distinto color sin ostentar militancia -como responsable de Industria en la Generalitat de CiU o como ministro en el Gobierno de Aznar-, a Sirera se le reconoce la virtud de haberse labrado una trayectoria política a la sombra del mandamás de turno en el partido. Pocos han sabido mantenerse en primera línea pese los cambios de estrategia del PP catalán desde la orientación más españolista de Vidal-Quadras hasta el giro catalanista de Piqué, pasando por este último golpe de timón.
De hecho, los sectores más críticos con su nombramiento recuerdan que fue Sirera quien hizo gala de los adhesivos CAT en las matrículas de los coches y quien impulsó la inclusión de las banderas autonómicas en los emblemas del PP en cada comunidad.
Sirera, como portavoz adjunto en el Parlament, mostró en 2000 su desacuerdo con la unificación de las matrículas que había impuesto el Gobierno del PP y colocó un distintivo autonómico en su coche para reivindicar el CAT, lo que causó malestar entre las filas más españolistas de los populares.
En cualquier caso, los defensores de la figura de Sirera valoran su capacidad de aunar distintas sensibilidades como un valor en alza para equilibrar el partido y darle cohesión.
Presidente de Nuevas Generaciones del PP en la provincia de Barcelona, vicesecretario nacional de Nuevas Generaciones, miembro de la Junta Directiva Nacional del PP, vicesecretario general de Acción Política y de Organización del PP en Cataluña y portavoz del PP catalán han sido los distintos cargos que ha ostentado en el partido.
Su evolución ascendente le ha llevado a hacer de la política su profesión, dejando a un lado sus aspiraciones laborales en el mundo del Derecho, dada su condición de abogado. Éste es uno de los aspectos que más le distancian del perfil de Piqué, con una carrera profesional reconocida.
El nuevo presidente del PP catalán es miembro del Colegio de Abogados de Barcelona, que le otorgó la medalla de honor por su labor en el turno de oficio. También recibió, de la Generalitat, la Medalla de Protección Civil de Cataluña en la categoría de bronce. Su trayectoria profesional, en cualquier caso, ha quedado ahora relegada en la lista de asignaturas pendientes. Para un político formado en las filas populares, llegar a presidente del partido en Cataluña es obtener la mejor nota en el currículo. Como mínimo, hasta las generales.
Jorge Fernández cree que era «urgente» cambiar el equipo electoral
BARCELONA.- El diputado del PP en el Congreso Jorge Fernández Díaz afirmó ayer que era «urgente» crear ya el Comité Electoral del PP catalán para empezar a preparar las elecciones generales en Cataluña, donde los populares obtuvieron los peores resultados en los últimos comicios. En este sentido, insistió en que «Cataluña es decisiva para el PP», y recordó que, en su visita por tierras catalanas esta semana, el secretario general del partido, Angel Acebes, hizo esta misma reflexión.
Fernández Díaz indicó que el PSOE tiene en el Congreso 164 diputados, por 148 del PP, una diferencia de 16 escaños que, en buena medida, se debe a los resultados obtenidos en las circunscripciones catalanas, en las que los socialistas sacaron 15 diputados más que los populares.«Sólo hay dos provincias catalanas donde el PP no tiene representación: Girona y Lleida», añadió antes de afirmar: «Es una realidad que asumimos desde una posición autocrítica y con una voluntad firme de remediarlo en las próximas elecciones generales».
Según Jorge Fernández, por este motivo «se ha electoralizado el PP de Cataluña antes y de forma más intensa que en otras partes de España, donde quizá no era tan urgente como aquí».«Se han creado unos comités de campaña y se ha puesto toda la estructura del partido con mentalidad y con chip electoral, ante el reto de las elecciones generales, en las que hemos de contribuir desde Cataluña a que Mariano Rajoy gane», subrayó.
Jorge Fernández es hermano del presidente del Grupo Municipal del PP en Barcelona, Alberto Fernández, y fue secretario de Estado con Aznar.
¿Dimisión o defenestración?
JOSEP PIQUÉ ABANDONA LA DIRECCION DEL PPC. El 'trágala' de Madrid a Josep Piqué con los cambios en el PP catalán le obligó a dimitir, dice la prensa catalana y gubernamental. No hubo 'trágala'... pero sí poco respaldo de Génova.
VICTOR DE LA SERNA
La prensa catalana y la adicta al Gobierno (que es casi decir lo mismo) interpretaron desde el jueves que los capos de la calle de Génova habían fulminado a Piqué. La Vanguardia, el jueves, titulaba: «Acebes impone una gestora paralela al equipo de Piqué», para insistir ayer: «Los cambios impuestos por Acebes provocan una dimisión irrevocable». Y El Periódico remachaba: «Acebes acaba con Piqué», que viene a ser lo mismo que expresaba El País al titular su editorial «Génova se impone». Sin embargo, ABC, que había adelantado el acuerdo de Piqué y Génova sobre los cambios en el PP catalán, apuntaba que «resulta desconcertante» que tras ese acuerdo llegase la brusca dimisión.
Victoria Prego, en su análisis para elmundo.es, despejaba las incógnitas: «No han sido los nuevos nombramientos. Ésos eran cambios que el propio Piqué había propuesto a Rajoy hace días. (...) Han sido las informaciones que se han publicado hoy jueves en distintos periódicos, procedentes, según parece, de 'fuentes de Génova', que eran interpretaciones políticas de lo sucedido. Lo que pasa es que lo que 'interpretaban' era que Piqué había sido palmariamente desautorizado por la dirección nacional. Dado que en toda la jornada no ha salido de la sede del PP nacional en la calle de Génova ningún desmentido a lo publicado, ni siquiera un leve intento de matizar el efecto bomba de neutrones de la versión interpretativa de los hechos del lunes, el señor Piqué le ha dicho a Rajoy 'Mariano, me voy, ya no te sirvo'».«No se trata de repartir culpas o de igualar recriminaciones, sino de apelar a la responsabilidad colectiva del Partido Popular», plañía ABC. Y La Razón criticaba «un gesto excesivo ante la intervención de Angel Acebes en la confección de los equipos electorales».
EL MUNDO se mostraba severo: «Piqué se ha comportado con una gran irresponsabilidad y de forma muy poco leal con un partido que le acogió en su Ejecutiva al mismo tiempo que se hizo militante. (...) Es más que probable que la espantada de Piqué sea una forma de endosar a los demás la responsabilidad de sus pésimos resultados electorales en las pasadas municipales».¡En efecto! Enfrente, El País se dedicaba a rizar el rizo achacando a otros el fracaso de Piqué: «El ex ministro había apostado por un discurso político centrista, en abierto contraste con la radicalización impuesta desde la calle de Génova por Acebes y Zaplana. Piqué entendía que ése era el único camino para ampliar la base electoral del PP en Cataluña, en imparable retroceso desde la tramitación del nuevo Estatut y la dura campaña de los populares, que muchos de sus propios votantes percibieron como un ataque injustificado. Quizá haya que achacar a esta línea de dureza auspiciada por la dirección nacional el mal resultado del PP catalán en las elecciones municipales del 27 de mayo y, sin embargo, el chivo expiatorio ha terminado siendo su principal crítico dentro del partido».libertaddigital.com, medio que -junto a la cadena Cope- más asiduamente ha criticado al ex ministro, apuntaba con sorna que la despedida «muestra a las claras la razón por la que jamás debió dirigir al PP en Cataluña: su marcha ha sido llorada por todos, absolutamente todos los partidos que demonizan al PP».