
EL FANTASMA DEL 'CRASH' / El BCE vuelve a intervenir en ayuda de los bancos y la Reserva Federal anuncia liquidez ilimitada / La mayor entidad hipotecaria de EEUU anuncia más impagos y ejecuciones de créditos
El nuevo batacazo bursátil desata el miedo a una crisis económica global
El Ibex 35 perdió ayer un 2,6% en medio de las caídas generalizadas de las bolsas mundiales El BCE vuelve a prestar 61.000 millones a los bancos, mientras EEUU y Japón secundan la medida
CARMEN LLORENTE / PABLO PARDO
MADRID/WASHINGTON. - El pinchazo del mercado de hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos no sólo ha dejado atrapados con pérdidas millonarias a decenas de bancos y entidades financieras, además ha desencadenado un maremoto financiero de desconocidas dimensiones, que amenaza con frenar en seco el crecimiento económico mundial.
Ante esta perspectiva, el miedo y la incertidumbre se apoderaron de los inversores, que huyeron ayer despavoridos de las Bolsas, mientras contemplaban perplejos cómo los principales bancos centrales volvían a acudir al auxilio del mercado crediticio. Las plazas de valores europeas bajaron más de un 2,5%. El parqué español no se escapó de la quema. El lbex 35 se dejó un 2,6% con los bancos y constructoras liderando las bajadas.
Los inversores europeos se levantaron ayer con la noticia de que el Banco Central de Japón había seguido la estela del Banco Central Europeo (BCE) y de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) e inyectó liquidez en el mercado por valor de un billón de yenes (6.110 millones de euros), para intentar calmar las tensiones crediticias y la Bolsa de Tokio -el índice Nikkei perdió un 2,6%-.
La autoridad monetaria de la eurozona no tardó en actuar. A primeras horas de la jornada volvió a lanzar una nueva oferta de financiación a los bancos e inyectó otros 61.050 millones de euros de liquidez en el mercado, que se añaden a los 94.840 millones del jueves.
Entretanto, la Reserva Federal dio ayer dos pasos cualitativos que revelan la magnitud de su preocupación. Por un lado, anunció virtualmente liquidez ilimitada para contener la crisis, en un comunicado público en el que declaraba que «la Reserva Federal suministrará las reservas que sean necesarias a través de operaciones de mercado abierto». El banco central estadounidense admitió que «en las actuales circunstancias», las instituciones financieras «pueden experimentar inusuales necesidades de financiación debido a las dislocaciones en el mercado de dinero y de deuda».
El otro movimiento de la Fed fue entrar directamente en el mercado de deuda hipotecaria, al comprar 35.000 millones de dólares (25.440 millones de euros) de bonos. En los registros del banco central estadounidense, que cubren desde el año 2000, no hay ninguna referencia a una operación de mercado abierto en la que el instituto emisor compra bonos a los bancos y se compromete a vendérselos de nuevo en una plazo de tiempo determinado a un precio fijo con deuda privada.
Medida histórica
Después de los atentados del 11-S, por ejemplo, la Fed inyectó más de 80.000 millones de dólares en el mercado interbancario, pero siempre por medio de repos (una abreviación de las palabras repurchase agreement, o acuerdo de recompra) realizados con bonos de bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Con sus intervenciones, los bancos centrales cumplieron el objetivo de aportar liquidez a los bancos y han evitado, al menos de momento, un crash crediticio. Sin embargo, las medidas han sembrado el pánico en los mercados bursátiles, que hasta ahora habían pasado de largo por los problemas que tenían las entidades hipotecarias de alto riesgo en Estados Unidos.
«El jueves, tras la intervención de la Fed y el BCE, los inversores cayeron en la cuenta la gravedad de la crisis hipotecaria en EEUU», explica Michelle Jayman, analista de AC Consulting en Londres, que añade: «esto es una gran pelota que cada día se hace más grande. Si los estadounidenses no pueden pagar sus hipotecas, los bancos
lo pasarán mal y terminará por repercutir a toda la economía», sentencia.
El banco hipotecario estadounidense Countrywide Financial admitió ayer que la actual crisis de liquidez en los mercados derivada del pinchazo inmobiliario y su contagio al sector de créditos hipotecarios se mantendrá en el corto plazo y que «puede empeorar».
De este modo, la mayor entidad hipotecaria del país alertó en un
comunicado registrado en la Comisión Reguladora del Mercado estadounidense (SEC por sus siglas en inglés) de que en el corto plazo los precios de la vivienda en Estados Unidos se estancarán o mantendrán su tendencia a la baja, lo que trasladará presión al volumen de préstamos hipotecarios. Asimismo, la firma pronostica un incremento en el número de impagos y de ejecuciones hipotecarias y un endurecimiento de las condiciones legales para los préstamos.
Ayer, además se conoció una nueva víctima de la llamada inversión
crediticia de alto riesgo en Europa. Deutsche Bank reveló que uno de sus fondos invertido en activos titulizados había perdido un 30% desde el inicio de agosto.
«La sospecha se ha instalado en el mercado. Los inversores temen despertase cada día con la noticia de otro fondo de un banco destacado con problemas, por lo que se ha impuesto la huida del dinero», afirma Dionisio Peláez, broker de GPM.
«Nadie sabe cuantificar el alcance de esta crisis crediticia. No hay precedentes de esto en la historia económica mundial», afirma Javier Molina, director de Société
Générale en Nueva York, quien apunta, que de momento, las señales de alarmas han sonado con fuerza en los mercados por lo que la volatilidad va a continuar.
Pero uno y otro lado del Atlántico, cada día son más los analistas que apuntan que los problemas crediticios en la mayor potencia del globo pueden ser señales claras de que el ciclo de crecimiento económico mundial de los últimos años puede estar llegando a su fin.
EL FANTASMA DEL 'CRASH'
La SEC investiga a las firmas de Wall Street por si ocultan pérdidas
PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO
WASHINGTON.- El regulador del mercado de Estados Unidos está peinando las cuentas de resultados de los grandes bancos de inversión de Wall Street para saber si están ocultando minusvalías en sus inversiones en deuda hipotecaria. Según el diario The Wall Street Journal, los reguladores están estudiando sobre todo los préstamos de los bancos a hedge funds (fondos de alto riesgo) en los que éstos utilizan como colateral de los créditos bonos hipotecarios. Después del cierre de los fondos de BNP Paribas, y del colapso de otros dos fondos de Bear Sterns -el banco de Wall Street
más expuesto a las titulizaciones de hipotecas- se han disparado los rumores acerca de las posibles minusvalías de otras grandes entidades de Wall Street, aunque hasta la fecha esos temores no se han hecho realidad.
Pero los problemas de liquidez no se ciñen al sector financiero, sino que afectan de llenos a la llamada economía real. El economista de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini -uno de los mayores expertos en crisis de liquidez en Estados Unidos- estima que el 50% de todas las hipotecas suscritas en 2005 y 2006
«tienen características tóxicas». La tasa de morosidad de las hipotecas -incluyendo a todos los productos, desde los más seguros hasta los que tienen más riesgo- era el mes pasado del 4,98%, un punto más que en el mismo mes de 2006, según datos de Countrywide, el mayor banco hipotecario de EEUU. Bajar tipos
Ahora bien, ¿cuál va a ser el impacto de la implosión de la burbuja a toda la economía de Estados Unidos? El Indice de Condiciones de
Negocios del banco de inversión Morgan Stanley se ha desplomado a su nivel más bajo de la historia pero, al mismo tiempo, ese indicador revela que la mayoría de las empresas americanas siguen planeando aumentar sus inversiones en los próximos meses. Para los economistas de Morgan Stanley Shital Patel y Richard Berner, «el endurecimiento de las condiciones crediticias frenará algo la economía, pero no promoverá una debilidad profunda». Entretanto, la Reserva Federal sigue sin dar señales de que vaya a bajar tipos el 18 de septiembre, a pesar de que algunos líderes de opinión -como el empresario Donald Trump- han iniciado una cruzada para pedir un abaratamiento del crédito. El repunte, publicado ayer, de los precios de importación, que se debe al dólar débil, parece reforzar la impresión de que la Fed no puede, al menos por ahora, mover ficha.
EL FANTASMA DEL 'CRASH'
La banca española dice estar a salvo
Los bancos españoles están a salvo de la crisis 'subprime', tanto por su casi inexistente exposición a las hipotecas de riesgo, como por su nula exposición a bonos garantizados con activos de este tipo, según afirmaron ayer los analistas consultados. Por su parte, BBVA y Santander indicaron que su exposición a los créditos de alto riesgo es prácticamente nula. Otras entidades como Sabadell, Bankinter o Popular no han hecho comentarios o no estaban disponibles para hacerlos, informa Europa Press.
Lo cierto es que los bancos españoles han intentado tranquilizar en los últimos meses al mercado, indicando que su inversión crediticia es de calidad. Pero la sombra de la duda es alargada, más cuando BNP Paribas, que el jueves congeló tres de sus fondos, había señalado hace sólo una semana que no estaba afectado por los créditos de alto riesgo. El secretario de Estado de Economía, David Vegara afirmó ayer «no estar preocupado» por los problemas crediticios. Por su parte, el secretario de Economía y Empleo del PP, Miguel Arias Cañete se mostró sorprendido por la inacción del vicepresidente segundo, Pedro Solbes, y del Gobernador del Banco de España, Miguel Angel Fernández Ordóñez, que no han efectuado «ni una declaración» sobre esta crisis.
EL FANTASMA DEL 'CRASH' / Los parqués se tambalean
Las Bolsas europeas caen más de un 2% en su quinto desplome en menos de un mes
Masiva huida de los inversores por el temor de que se extienda la crisis de los créditos 'subprime'
JAVIER G. GALLEGO
MADRID.- No sólo la Renta Variable europea no se ha recuperado del varapalo del jueves, sino que ayer la caída fue todavía más contundente y se convierte en el quinto desplome en menos de un mes. La inyección de dinero por parte de las grandes instituciones monetarias como el BCE, la Reserva Federal y el Banco de Japón para intentar paliar la falta de liquidez no evitó la estampida de los inversores. Es más, provocó una mayor confusión y acrecentó el temor a que la crisis del crédito se extienda al resto de mercados.
El Ibex 35 perdió ayer un 2,6% y se coloca en los 14.455,60 puntos, muy lejos ya de los 15.000 que marcó el miércoles y suma su quinta semana consecutiva cerrando en números rojos. Pero una vez más la caída del selectivo español fue algo más suave que el resto de mercados europeos. En Londres, el desplome fue del 3,7%, en París del 3,1% mientras que Milán se dejaba un 2,7%. Sólo la Bolsa alemana terminó con pérdidas inferiores al 2%, concretamente un 1,5%. «Ya van tres semanas consecutivas cerrando por debajo de los 14.600 puntos, el soporte que determinaría la evolución futura del Ibex. El escenario ahora ha cambiado completamente y esperamos una caída de 1.000 puntos para el Ibex», dice Gerardo Ortega, economista y experto en Renta Variable.
Por su parte, los analistas de Renta 4 descartan que la crisis hipotecaria de Estados Unidos pueda ser un anticipo de lo que vaya a ocurrir en España aunque sí creen que las correcciones en el parqué, primero, y en el mercado residencial después, se vayan a producir a corto plazo.
De hecho esos recortes ya se han producido, y de manera contundente. Los mensajes tranquilizadores de la banca española, que asegura no verse afectada por esta crisis, no sirvieron de mucho y este sector volvió a ser el más perjudicado con severas caídas como la del BBVA, que retrocedió un 3,8%, Banesto, con pérdidas del 3,5% o el Santander, que se dejó un 3,1%.
No obstante, Iberia volvió a ser por segunda jornada consecutiva el peor valor del índice. La aerolínea cayó otro 5,8% y sitúa su preció en 2,90 euros, el mismo nivel que a principio de año, cuando el fondo de capital riesgo Texas Pacific Group (TPG) aún no había mostrado interés en la aerolínea presidida por Fernando Conte.
En Europa los bancos también fueron los protagonistas de los retrocesos del parqué. Société Générale encabezó las pérdidas con una bajada del 5%, seguido de BNP, que sufrió de nuevo una dura caída después de anular la valoración liquidativa de tres de sus fondos referenciados a las hipotecas de alto riesgo en EEUU. Concretamente la entidad francesa perdió un 4,4%, lo mismo que la holandesa ABN Amro.
La crisis del crédito y la escasa liquidez en los mercados volvió a tener sus graves consecuencias, una vez más, en el repunte del Euribor, que subió hasta el 4,63%, un nivel que no se registraba desde febrero de 2001. Tampoco el petróleo fue ajeno a la crisis de los mercados y el precio del barril de Brent, de referencia en Europa, cerró por debajo de la barrera psicológica de los 70 dólares en los 69,67 dólares.
La incertidumbre entre los inversores y el miedo que respiraba ayer el dinero hace presagiar una segunda mitad de agosto peligrosa para la renta variable, sobre todo si se confirma que nuevos bancos están afectados por la crisis crediticia. Por lo pronto, ayer se supo que las autoridades supervisoras estadounidenses investigaban a varias entidades financieras por si la deuda hipotecaria de alto riesgo hubiera afectado a sus cuentas.
LESTER THUROW / Economista del Massachussets Institute of Technology
«El auténtico riesgo ahora es el hundimiento del dólar»
ENNIO CARETTO. Corriere della Sera / EL MUNDO
WASHINGTON.- Aprensivo por lo que a Wall Street se refiere, pero sereno respecto a la economía americana. Tras la alarma del BCE sobre las mutuas de subprime, Lester Thurow, el prestigioso economista liberal del MIT (Massachussets Institute of Technology) sigue fiel a su idea: teme más una inflexión de la Bolsa que una recesión en Estados Unidos.
su juicio, en el peor de los casos, tendremos un periodo de estancamiento económico, pero con consecuencias limitadas sobre la economía global. La razón: Europa, Rusia incluida, y sobre todo Asia, con China y La India a la cabeza, están fuertes. Si existe un peligro a medio plazo -no a corto- es la depreciación del dólar. Si se produjese de una forma desordenada, sería muy arriesgado, advierte Thurow. Pregunta.- ¿La inestabilidad de Wall Street no es una amenaza para América?
Respuesta.- Wall Street se resiente de un número creciente de mutuas de subprime, un quinto del total en Estados Unidos. Una insolvencia que ya le costó cara al banco Bear Stearns. La Bolsa podría sufrir una caída. Pero no una caída fuerte como la de 2000, cuando explotó la burbuja del hitech. El desastre de hace siete años produjo sólo una minirrecesión de unos pocos meses en América. Pero, ahora, no me parece que una crisis en Wall Street pueda o deba tener consecuencias más graves de las de entonces en nuestra economía.
P.- Pero, en una coyuntura como ésta, la psicología de los inversores es frágil. ¿No podrían ceder al pánico?
R.- Le confieso que no soy un experto en Bolsa. Si lo fuese, sería millonario. Es verdad que la semana pasada fue, para Wall Street, una de las peores desde su recuperación en 2002. Es verdad que el crédito se está restringiendo, pero la situación actual es diferente de la de 2000. Hoy, no hay una marea de títulos sobrevalorados y no se está produciendo la misma carrera hacia la especulación.
P.- ¿No existen, sin embargo, otros motivos de alarma para la economía? ¿El nuevo encarecimiento del petróleo, por ejemplo?
R.- No quiero parecer optimista a cualquier precio, pero hemos superado sin demasiados daños una serie de dificultades anteriores. La economía de EEUU permanece bastante fuerte y, como ya le dije, las demás grandes economías siguen creciendo. Quizás llegue el momento de que un coloso como China sufra un parón, pero todavía no veo signos de ello. Lo que está claro es que lo que tienen que hacer todos los actores económicos es no cometer imprudencias.
P.- ¿Cómo juzga, en este sentido, la evolución de la FED con Ben Bernanke? ¿Está a la altura de su predecesor Alan Greenspan?
R.- Hasta ahora, la FED consiguió mantener el justo equilibrio entre el apoyo a la expansión y la lucha contra la inflación. Creo que está atenta y alerta, y no dudo de que intervendrá, si lo considera necesario. No creo que cometa graves errores en caso de emergencia.
P.- Usted ha señalado el peligro de una excesiva depreciación del dólar. ¿Por qué?
R.- Porque las monedas se prestan a especulaciones. Hace tiempo le pasó a la libra inglesa y a la lira italiana. Hay hedge funds americanos dispuestos a realizar ingentes beneficios incluso a costa del dólar. No estoy de acuerdo con la Administración Bush que lo deja devaluar, esperando exportar más e importar menos. Con esa dinámica, no sólo no consigue su objetivo de reducir el enorme déficit de la balanza comercial, sino que, además, expone los mercados cambiarios a duras sacudidas.
EL FANTASMA DEL 'CRASH' / Diez pistas para entender la crisis
De las 'subprime' a la crisis de liquidez
Las hipotecas de alto riesgo y el aumento de la morosidad en EEUU han desatado una reacción en cadena que amenaza con desestabilizar la economía mundial
JAVIER G. GALLEGO
MADRID.- El proverbio chino que dice que «el aleteo de una mariposa se puede sentir en el otro extremo del mundo» parece tener su parte de razón. Esta breve guía explica las conexiones entre el impago de una hipoteca en Estados Unidos y la alarma ante una posible crisis económica mundial.
¿Cuándo se origina la actual crisis en Estados Unidos? La raíz de la crisis hipotecaria en Estados Unidos y su repercusión en los mercados financieros de todo el planeta se remonta al último trimestre de 2006. Los augurios más pesimistas sobre un pinchazo de la burbuja inmobiliaria en EEUU quedaron confirmados en el mes de septiembre, cuando el precio de la vivienda de nueva construcción cayó un 9,5%, el mayor desplome de los últimos 36 años. Un mes más tarde, el 29 de octubre, McGraw Hill confirmaba el derrumbe del sector: la construcción, que un año antes crecía al formidable ritmo del 15%, se expandiría durante 2007 al 1%.
¿Qué repercusiones tiene el 'crash' inmobiliario?
La causa de este retroceso se encuentra en el cambio de la política monetaria de la Reserva Federal (FED) desde 2005, que pasó de mantener prácticamente congelado el precio del dinero en el 1% a aplicar 18 subidas de los tipos de interés en apenas dos años hasta llegar al actual 5,25%, lo que disuadió a los norteamericanos a lanzarse a la compra de una vivienda.
Esta medida encareció la cuota mensual de las hipotecas y elevó la morosidad un 9% en los créditos otorgados a partir de 2006 y hasta un 24% en aquellos créditos concedidos en 2004, justo antes de la subida de los tipos de interés.
¿Qué es el 'subprime'?
La particularidad del sistema bancario en aquel país actuó como agravante de la crisis. A diferencia de Europa, EEUU cuenta con dos grandes categorias de hipotecas: las prime, iguales que las que existen, por ejemplo, en España, y las subprime, créditos concedidos a individuos con un mal historial y que presentan frecuentes impagos. Los tipos de interés de estos productos -que representan alrededor del 17% del total de las hipotecas de los norteamericanos- son significativamente más altos de lo habitual aunque, eso sí, el riesgo de mora es también mucho más elevado.
¿Cómo se resguardan las entidades ante el riesgo del 'subprime'?
Como en cualquier mercado, a mayor riesgo más alta es la rentabilidad que se espera obtener. Las hipotecas subprime cuentan con unas tasas de interés mucho más altas que una hipoteca convencional, un suculento negocio siempre y cuando los niveles de morosidad sean bajos y estén controlados. Para resguardarse de este riesgo, las entidades de crédito han desarrollado el mercado hasta dotarlo de una gran complejidad y donde intervienen muchos agentes financieros.
¿Qué es la titulación de deuda?
Para minimizar el riesgo, los bancos de crédito titulizan la deuda, es decir, «emiten deuda respaldada por esa misma cartera hipotecaria que normalmente es comprada por otras entidades bancarias, por lo que diversifican y trasladan el riesgo del crédito», explica Eduardo Bolinches, economista y director de Bolsacash. Se trata de agrupar toda su cartera hipotecaria, vendérsela a un tercero y cotizarla en mercados secundarios con lo que, además, la eliminan de sus balances.
«Al sacar estos pasivos de sus cuentas de resultados, la entidad baja su exposición al riesgo y la deuda cotizada se revaloriza, que es precisamente lo que espera el comprador, el Hedge Fund de turno», añade Bolinches
¿Cómo salta la crisis a Europa?
Cuando los índices de morosidad empezaron a repuntar, el mercado exigió que esos bonos ofrecieran mayores intereses. La fórmula, entonces, era empaquetarlos junto con otros surgidos de hipotecas de mayor calidad y, camuflados, salieron al mercado comprándolos otros bancos y entidades de inversión.
Eso fue exactamento lo que hizo el banco BNP Paribas con sus tres fondos invertidos en deuda hipotecaria de Estados Unidos. De los 2.075 millones de euros de valoración inicial, unos 700 millones estabán expuestos a deuda procedente de hipotecas 'subprime'.
Lo preocupante es que BNP había dicho recientemente que no tenía casi exposición al subprime, de manera que esto afecta no sólo a las inversiones del banco y sus clientes, sino también a la credibilidad de otras entidades del mercado con respecto a los riesgos que dicen tener.
¿Qué repercusión tiene la crisis en la liquidez del mercado?
El problema de EEUU ha provocado dos reacciones paralelas. Por un lado, la caída de las bolsas ante el temor de los inversores de que se extienda la crisis a otras entidades. Por otro, la falta de liquidez (dinero en circulación) en los mercados.
Los bancos no sólo piden préstamos a las instituciones centrales, sino que también se lo prestan entre ellos a un precio que fija el tipo oficial más una comisión. Pero el riesgo de un crack y la incertidumbre de no saber por qué lado puede llegar, ha hecho que las entidades no quieran soltar su dinero, con lo que se reduce el flujo de dinero en circulación.
¿Qué provoca la falta de liquidez?
Los préstamos se hacen necesarios para acometer inversiones. Pero, como se suele decir, el dinero es miedoso y nadie está dispuesto a conceder un préstamo en condiciones normales en un momento de crisis y con alerta de morosidad. Por ello los bancos prestan dinero con un interés mucho más elevado, el número de préstamos baja y con ellos las inversiones.
La situación actual es justo la contraria a la que se vivía en Europa hace unos meses. Entonces existía mucha liquidez, las bolsas estaban repletas de movimientos corporativos, el nivel de apalancamiento era elevado y las inversiones del capital riesgo se multiplicaban día tras día.
¿Qué riesgo corre el mercado?
El riesgo que se corre en una situación como la de ahora es que la falta de inversión puede influir en la cuenta de resultados de las compañías, y ello en el empleo. Y no hay peor lastre para una economía que una tasa de paro elevada. Entonces las hipotecas contraídas en España, que no son pocas, se convertirían inevitablemente en subprime.
¿Cuál es el remedio para la falta de liquidez?
Exactamente lo que han hecho el Banco Central Europeo y la Reserva Federal: inyectar dinero al mercado. Esta es una herramienta que utilizan los bancos centrales para corregir la falta o exceso de liquidez. Son préstamos o depósitos que la institución monetaria ofrece a las entidades financieras cuando detecta que hay escasez o abundancia de dinero en circulación. Con la colocación de esa masa monetaria, los bancos reciben dinero más barato que en condiciones normales para activar el flujo.
Cronología del 'pinchazo' del mercado de crédito en EEUU
2 de abril. New Century, la empresa líder de las hipotecas de alto riesgo en Estados Unidos suspende pagos.
4 de mayo: El banco suizo UBS cancela su fondo de inversión Dillon Read, tras sufrir cuantiosas pérdidas por las inversiones en deuda respaldada por créditos hipotecarios de alto riesgo estadounidenses. 29 de junio. Caliber Global Investment, un hedge fund (fondo de alto riesgo) gestionado por la británica Cambridge Place, reconoce pérdidas de 4.400 millones de euros.
18 de julio. Se declaran en quiebra dos hedge funds, gestionados por el banco de inversión estadounidense Bear Stearms, ante las cuantiosas inversiones realizadas en hipotecas subprime.
23 de julio. La francesa Axa Investment Managers anuncia el cierre de su fondo subprime a nuevos inversores, ante el continuado desplome de los títulos subprime.
26 de julio. El banco australiano de inversión Macquarie revela que dos de sus fondos han perdido un cuarto de su valor por las inversiones en títulos hipotecarios de alto riesgo estadounidenses.
30 de julio. El hegde fund estadounidense Sowood Capital pierde un 50% de su patrimonio (1.500 millones de dólares). Ese mismo día, la entidad alemana IKB anuncia que no podrá cumplir sus objetivos para 2007, debido a su alta exposición a los activos hipotecarios estadounidenses.
3 de agosto. American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de EEUU, se declara en suspensión de pagos.
7 de agosto. Luminent Mortgage Capital, otro banco hipotecario de EEUU, cancela su presentación de resultados y suspende el pago de dividendo.
9 de agosto. BNP Paribas congela tres fondos que invierten en títulos subprime, pese a que una semana antes afirmó que no estaba afectada por los problemas crediticios en EEUU. El anuncio provoca fuertes tensiones en el mercado crediticio y el Banco Central Europeo (BCE) hace una inyección histórica en el sistema de 95.000 millones de euros, mientras que la Reserva Federal inyecta 24.000.
10 de agosto. BCE, la Reserva Federal y el Banco de Japón vuelven a acudir al socorro de los mercados de crédito. Deutsbank Bank reconoce que su fondo DWS ABS Fund ha perdido un 30% de su valor desde principios de agosto.
El último adiós a Delphi
Bajo una sorprendente lluvia, los ex empleados de la compañía empezaron a cobrar su finiquito y a engrosar las listas del paro
FRAN JIMENEZ
CADIZ.- Antes de que el cadáver de la multinacional norteamericana comenzase a desprender un tufo insoportable en la Bahía gaditana, la nómina de empleados que Delphi tenía en Puerto Real desfiló ayer por la fantasmagórica fábrica para dar su último adiós al que en muchos casos ha sido el trabajo de toda una vida. Un funeral que se prolongará hasta el próximo día 22, momento en el que los 1.549 contratados se habrán desvinculado por completo del gigante de la automoción.
Ayer, bajo una finísima lluvia, se abrió el dispositivo para enterrar toda relación laboral con la empresa y tramitar las inscripciones al paro y la demanda de subsidios. Firmaron el finiquito unos 250 trabajadores a un ritmo de quince minutos cada uno. Se despachó «con agilidad», lo que provocó que incluso operarios que estaban citados para días posteriores terminasen su agonía laboral. La desazón por dejar atrás una vida profesional y la incógnita sobre lo que les deparará su futuro fue la tónica dominante en los corrillos.
«Hay muchos compañeros bajo tratamiento médico. Yo mismo estoy a base de medicamentos contra la ansiedad». Carlos Brihuega, natural de San Fernando y de 42 años, aterrizó en Delphi con 22 años tras padecer el mazazo de la reconversión naval en los astilleros de Puerto Real. «Ya ves, me han echado otra vez. Me he comido, como muchos compañeros, los dos palos industriales más gordos de la Bahía», reconocía con el cheque de la indemnización en la mano y demasiada inseguridad sobre su espalda. Esto es pan para hoy y hambre para mañana. No es para felicitarnos», reconocía en referencia a la indemnización, de unos 60.000 euros en su caso.
Como le ocurre a Carlos, la historia se repite en la vieja planta: profesionales que peinan canas abocados al difícil territorio de la inserción laboral pasados los 40 años. Quedan en tierra de nadie y en sus cabezas sobrevuela un enorme interrogante: ¿Y ahora qué? «Ahora quedan meses terribles tras haberlo pasado fatal. Espero que en septiembre empiecen los cursillos y lleguen empresas para poder trabajar», ansiaba Pedro Pavón, un gaditano que zanjaba una relación de 20 años con Delphi. «Firmar el finiquito ha sido muy duro, son muchos recuerdos», lamentaba. Otros, se marchaban con el papeleo resuelto y reflexionando para sus adentros. «No tengo nada que decir. Soy otro parado más y ya está. Se acabó».