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sábado, 5 de enero de 2008

EDITORIALES: El notable alto, la mejor felicitación para el Rey/ Obama ya sueña con la Casa Blanca



EDITORIALES DEL DÍA
EL NOTABLE ALTO, LA MEJOR FELICITACION PARA EL REY

Normalmente, los cumpleaños del Rey -que nació tal día como hoy hace 70 años- únicamente suelen ser celebrados durante la Pascua Militar del Día de Reyes, en la que es tradición que las máximas autoridades civiles y del Ejército feliciten al Monarca. Sin embargo, esta vez es diferente. No sólo por tratarse de una onomástica redonda, sino por las vicisitudes y polémicas que han rodeado la figura del jefe del Estado durante el año 2007. El propio Rey, que únicamente celebra su santo el 24 de junio con una recepción, en esta ocasión ha convocado a los representantes de las instituciones para una cena oficial el próximo miércoles en el Palacio de El Pardo.

La encuesta de EL MUNDO-Sigma Dos que hoy publicamos es la mejor felicitación para el Rey. Los españoles tienen en muy alta consideración el papel de Don Juan Carlos como jefe del Estado. Así lo indica el notable alto -un 7,89- que le conceden, por encima del resultado que tenía en el mismo sondeo realizado en 2005. La nota adquiere más valor si consideramos que ningún líder político alcanza en España más de un aprobado y la mayoría por los pelos.

Aunque seguramente el Rey se sentirá incluso más orgulloso de otro de los indicadores de la encuesta, el que señala que el 82,9% de los españoles considera que la Monarquía está consolidada en nuestro país, diez puntos más que hace sólo dos años. No cabe ninguna duda de que ha sido el comportamiento de Don Juan Carlos el elemento fundamental para que en España, sólo el 12,8% de los ciudadanos se declare republicano -una cifra que ascendía al 23,5 en el sondeo de 2005-, mientras que se considera monárquico el 28,5%, o juancarlista, el 14,6%. La buena nota que los españoles conceden al Rey tiene que ver, como hoy señala en nuestras páginas el historiador Stanley G. Payne, con «la sensatez y el buen sentido político» que Don Juan Carlos ha demostrado en «un reinado constructivo» del que se cumplen ya 32 años. Es cierto que el 39,9% se declara indiferente ante la forma de Estado, pero ello es una muestra de racionalidad y desapasionamiento. Los españoles no se rigen por criterios históricos ni emocionales, sino por la eficacia y el papel de sus instituciones en la estabilidad política y social del país.

El resultado del sondeo indica, asimismo, que muchos de los debates suscitados por una parte de la izquierda y sus medios sobre la figura del Rey no tienen sentido. Los españoles opinan de forma claramente mayoritaria -el 47,2 - que lo único que podría poner en peligro la institución monárquica son los nacionalismos separatistas. La inmensa mayoría no concede importancia a las tan cacareadas críticas desde la derecha hacia Don Juan Carlos. Coincide en este sentido la opinión de los españoles con la del propio Rey que, según publicamos hoy, está preocupado por las divisiones, los desencuentros y la pérdida de los consensos básicos en la lucha contra el terrorismo y la estructura del Estado.

OBAMA YA SUEÑA CON LA CASA BLANCA

El apelativo más empleado para referirse a la rotunda victoria de Barack Obama sobre Hillary Clinton en los caucus de Iowa está siendo el de «seísmo» político. Resulta exagerado, pero lo cierto es que no es desdeñable la significación simbólica que tiene el que, por primera vez en la Historia, un negro inicie en cabeza la carrera hacia la Casa Blanca.

Sin embargo, las únicas conclusiones a extraer en el Partido Demócrata tras la que sólo es la primera batalla del largo proceso para elegir candidatos a las elecciones del 4 de noviembre son que todo está abierto, y que su posición de favorita no librará a Clinton de salir escaldada en algunas primarias. Y eso fue lo que padeció el jueves, al ser superada también por el tercero en discordia, John Edwards, que cosechó un puñado de votos más que ella -pese a lo que tiene casi imposible hacerse un hueco en esta contienda, claramente de dos-.

De antemano se daba por segura la derrota de Hillary en este Estado agrario del interior, del tamaño de las dos Castillas, en el que viven tres millones de personas. Y a nadie se le escapa que la enorme repercusión mediática de los caucus de Iowa en nada se corresponde con lo relativa que es su importancia, tanto porque apenas participa el 10% del censo electoral, como porque la población local no es nada representativa del estadounidense medio.

Aun así, también resulta significativa la victoria en las filas republicanas de Mike Huckabee, ex gobernador de Arkansas y el líder preferido por los evangélicos. Se ha confirmado como aspirante sorpresa, lo que, sumado a lo repartido del voto entre sus oponentes, deja muy dividido al Partido Republicano para encarar el proceso.

Así las cosas, en estos momentos se percibe que los seguidores de uno y otro partido demandan una renovación política mucho mayor de la esperada. Y Obama es quien mejor lo está sabiendo canalizar. Además de enarbolar la bandera por la igualdad racial, se presenta como la savia nueva del Partido Demócrata y el único capaz de girar el rumbo político del país, mensajes que encuentran eco entre importantes sectores de votantes, como el de los jóvenes -seis de cada 10 menores de 29 años le dieron su confianza en Iowa-. Pese a todo, las encuestas siguen situándole varios puntos por detrás de Clinton, que, más allá de su condición de mujer, representa el establishment del partido, y cuenta con los mayores apoyos bregando a su favor.

Sólo un nuevo revés en las primarias del martes en New Hampshire -donde los sondeos le siguen siendo favorables- haría perder verdaderamente los nervios a la senadora. De momento, todos pueden seguir aferrados a sus cábalas, porque aún queda mucho por dilucidar, y éste promete ser uno de los procesos electorales más emocionantes en varias décadas.

ENCUESTA EL MUNDO-SIGMA DOS EN EL 70º CUMPLEAÑOS DE JUAN CARLOS I



ENCUESTA EL MUNDO-SIGMA DOS EN EL 70º CUMPLEAÑOS DE JUAN CARLOS I
Notable alto para el Rey

Los españoles valoran con un 7,89 su papel durante sus 32 años de reinado El 82,9% cree que la Monarquía está consolidada en España y sólo un 12,8% se siente republicano Los nacionalismos separatistas, única amenaza seria para la Corona, según la mayoría

ANGELES ESCRIVA

MADRID.-
Hasta el más republicano de los ciudadanos no va a tener más remedio que felicitar hoy a Don Juan Carlos por dos motivos: uno, por su 70º aniversario, sin mayor pero tampoco menor mérito que el de superar con evidente entusiasmo el paso de los años; y dos -de mayor enjundia dada la naturaleza inquieta de la sociedad española-, por haber logrado imprimir una gran solidez a su figura y, por ende, a la institución de la que es el máximo representante.

El caso es que los españoles han valorado con un notable alto (7,89) su papel durante sus 32 años de reinado. Además, mantiene la popularidad de sus mejores momentos, según refleja la encuesta elaborada para EL MUNDO por Sigma Dos.

Don Juan Carlos ha alcanzado un 7.89 en la opinión de los españoles que tan contenidos se muestran a la hora de valorar a figuras públicas tales como los políticos, a quienes aprueban en muy escasas ocasiones y con más que justificada dificultad -sin ir más lejos, y aunque el Rey juega en otra división, en nuestra última encuesta el presidente no sobrepasó el 5,4 de nota y Mariano Rajoy el 4,4-. Ha conseguido asimismo que la Monarquía se haya consolidado e incluso que las tendencias republicanas que empezaban a repuntar desde hace unos tres años se vean repentinamente estancadas e incluso remitan con rapidez -aunque nunca se sabe si coyunturalmente y con algún ligero matiz que veremos-.

Ese es el resumen de la encuesta elaborada esta misma semana en la que se revelan datos de indudable importancia como el que indica que, de todas las amenazas contra la institución monárquica ciertas o insinuadas desde distintos sectores, la que es percibida por la opinión pública como la única que puede adquirir entidad es la que procede, no de la derecha ni de la izquierda extremas, sino de los nacionalismos separatistas

Los resultados de la encuesta, en cualquier caso, lo que demuestran con meridiana claridad es que el Rey ha superado el bache relativo de popularidad por el que estaba atravesando, y que no ha sido en vano la campaña desarrollada en los últimos meses en la que se han publicitado sus gestos e intervenciones de un modo más intencionado si cabe. Tras el episodio de la quema de las fotos de miembros de la Familia Real por un sector de independentistas catalanes -reducido pero escandaloso-, los diferentes actos que han ido sucediéndose con Don Juan Carlos como protagonista parecen haber sido valorados de un modo enormemente positivo por la opinión pública.

Han tenido muy buena acogida en el ciudadano los viajes a Ceuta y Melilla con el escenificado enfado del monarca marroquí; el «por qué no te callas» dirigido al populista y esperpéntico presidente venezolano Hugo Chávez; el viaje sorpresa para visitar a las tropas españolas en Afganistán; el equidistante discurso de Nochebuena, e incluso la reivindicación que hace meses se vio obligado a realizar de su trabajo desde la Transición hasta hoy -así es la democracia-, ante los ataques que estaba recibiendo, sin que el Gobierno realizase inicialmente intervención alguna en su favor.

A la luz de la encuesta, con razón, la Casa Real considera que «éste ha sido un año muy positivo para el Rey y que todas las polémicas han servido para consolidar su figura», informa Marisa Cruz.

Según los datos del sondeo, los ciudadanos consideran que Don Juan Carlos merece casi un ocho en su papel como monarca constitucional. Tanto los electores socialistas como los populares lo valoran por encima de esa media, que se ve rebajada con la opinión de los ciudadanos que dicen haber votado a IU, y que le otorgan un 6,78%. La labor del Rey está mejor considerada entre las mujeres que entre los hombres -sólo tres décimas-, y, progresivamente, entre las personas más maduras que entre los jóvenes. Por ejemplo, los jóvenes de 18 a 29 años le dan un 7,1 de nota, mientras que los mayores de 65 años le ponen un 8,85; casi dos puntos de diferencia.

Para poner en su contexto cuál ha sido la evolución de las cifras hay que remontarse a dos encuestas anteriores en las que las preguntas guardaban cierta similitud. En sendos sondeos realizados en 2000 y en 2005, se pidió una valoración de la Monarquía: en el primer caso, los ciudadanos le concedieron un 7,49 y en el segundo caso un 7,06. Se solicitó asimismo a los españoles su opinión sobre si consideraban que la institución estaba consolidada y el resultado fue que en cinco años se había producido un descenso de 12 puntos, de un 84,4% a un 72,5%.

En ambas ocasiones se les interrogó sobre si se consideraban monárquicos o republicanos y resultó que, en otoño de 2005, una cuarta parte de la población se había levantado republicana, el 38% de los jóvenes prefería la República y, aunque más del 77% de los ciudadanos seguía teniendo una buena imagen del Rey, su nivel de aceptación había caído ocho puntos en un lustro.

La encuesta publicada hoy demostraría que Don Juan Carlos ha mejorado en el, por otra parte, alto nivel de aceptación de la ciudadanía y que, probablemente por este motivo, el resto de los parámetros ha experimentado un repunte al alza. Actualmente un 82,9% de los españoles considera que la institución monárquica está consolidada, en lo que constituye una mejora de 10 puntos respecto a 2005.

Respecto a las simpatías por la República, si hace un lustro aproximadamente uno de cada cuatro de los preguntados se declaraba partidario del citado régimen (el 23,5%), hoy sólo se manifiesta republicano el 12,8%. Sin embargo, en esta cuestión las cifras esconden algunos puntos de vista cuyas conclusiones resultan más interesantes de lo que pudiera parecer y que pueden tener cierta relevancia en un futuro.

Un 28,5% de la población se declara monárquica y un 14,6% juancarlista. En el mejor de los casos estos porcentajes indican que el 43,1% de los consultados -cinco puntos más que hace dos años- respalda la institución; incluso, aunque haya un 18% de jóvenes que se declara republicano, hace dos años había un 38,3%. Así pues, los datos son abiertamente favorables a la Monarquía.

Sin embargo, el porcentaje de ciudadanos que en estos momentos se declara «indiferente ante la forma de Estado» es mayoritario -39,9%-, y, aunque sea una conclusión más argumentativa que científica, los indiferentes y los republicanos -un 12,8%- superan ampliamente a juancarlistas y monárquicos. Son los socialistas, los más jóvenes y los que tienen entre 45 y 64 años, a los que más les da igual el sistema por el que se administre el Estado.

Es el matiz al que se hacía alusión en un principio. Viene rebatido en la actualidad por el resultado de otra pregunta: un demoledor 70,6% cree que la mejor forma de Estado para España hoy es la Monarquía pero, de nuevo, más de un 30% de los jóvenes piensa que esto no es así. Por cierto, que la encuesta indica que los jóvenes que son monárquicos, son monárquicos en su mayor parte y no juancarlistas que pasa a ser un concepto generacional.

Cortesanos

Hay otros elementos reveladores. A quienes hayan difundido la tesis -incluido el propio Rey- de que los ataques procedentes de la derecha van minando a la Monarquía; a quienes piensen que es la izquierda la que perjudica a la institución; a todos ellos, los encuestados les responden que bajo ningún concepto. Ni las peticiones de abdicación de Jiménez Losantos, ni la prensa del corazón, ni los cortesanos que pudieren aprovecharse del Rey son dañinos para la institución, según la opinión pública. Sí lo son los nacionalismos separatistas, y así lo considera un 47% de los encuestados.

Es curiosa aquí la reacción de los votantes socialistas, que minimizan en un ¡no será para tanto!, el supuesto peligro, en sintonía con la política de pactos y el talante mantenido al respecto por el presidente del Gobierno. Una mayoría de los votantes de IU, por el contrario, parece encantada con la posibilidad, y, aunque sin grandes cifras, sin escandalizar, reconoce que los nacionalistas a los que respalda pueden horadar los cimientos monárquicos.

Hay casi siempre una cuarta parte de la población, más crítica, que en las diferentes preguntas considera que todo ha empeorado con el paso del tiempo. También la imagen de la Monarquía. Pero son más quienes piensan que la situación está estabilizada o incluso va mejorando.

De modo que, sin más, lo que hoy corresponde es felicitar al Rey.



CUMPLEAÑOS REAL / La crónica política
El Rey cumple 70 años con la Corona consolidada«Orgulloso del país», pero «preocupado por la falta de concordia»

«Divisiones y desencuentros no pueden ser compañeros de ruta», advierte

Más de 32 años después de que Don Juan Carlos pusiese en marcha el motor del cambio político que permitió transitar en pacífico consenso de la dictadura a la democracia, la Corona es hoy una institución consolidada para ocho de cada 10 españoles. El mismo día en que el Rey cumple 70 años, EL MUNDO le dedica un amplio especial y hace pública una encuesta en la que los ciudadanos le otorgan una valoración, excepcional, de notable alto (un 7,89), muy por encima de cualquiera de los líderes políticos, y señalan a los nacionalismos como la única amenaza seria para la dinastía.

Como apunta Jorge de Esteban, el mérito en que se fundamenta esa tremenda penetración popular, tanto tiempo después de su papel en la Transición o en el 23-F, está en haber sabido cumplir rigurosamente con la misión que le otorga la Constitución sin permitir que las vicisitudes propias de la persona de Juan Carlos de Borbón hayan interferido en la función elevada que encarna, en «profundo y permanente compromiso de servicio y entrega a España y a todos los españoles», como reiteró el Monarca en su último mensaje de Navidad.

Precisamente porque en 2007 su figura se ha visto rodeada de algunas polémicas (la quema de fotos, su enfrentamiento con Chávez o la separación de los duques de Lugo), el cumpleaños es más celebrado. Y porque la legislatura que termina ha sido una de las más convulsas, más relevante es el balance que el Rey hace de su reinado: dice estar «muy orgulloso de su país, de su avance y de la fuerza de los españoles», pero preocupado «por la pérdida de unidad en cuestiones fundamentales».

MADRID.- El Rey cumple hoy 70 años y más de 32 de reinado. Don Juan Carlos, cuando hace balance de las tres décadas que han transcurrido desde su llegada al Trono y de las seis que han pasado desde que pisó por primera vez suelo español, asegura estar «muy orgulloso del país, de su avance y de la fuerza de los españoles».

Así lo explican los altos funcionarios de la Casa del Rey con los que el Monarca realiza su actividad a diario. Sin embargo, Don Juan Carlos, pese a su convencimiento de que reina sobre «una gran nación», que ha dado «un cambio impresionante» desde 1977, también está «preocupado» porque advierte evidencias de «pérdida de unidad y falta de concordia en cuestiones fundamentales como la lucha contra el terrorismo».

Al Rey, señalan en su entorno, le inquieta especialmente esa deriva hacia la confrontación que nace en los partidos políticos, hace mella entre los ciudadanos e incluso afecta a la solidez de las instituciones. Por eso, a lo largo de la legislatura que ahora termina el llamamiento a la recuperación del consenso ha sido constante. «Divisiones y desencuentros», advierte el Rey, «no pueden ser los compañeros de ruta».

Don Juan Carlos, cuando se refiere a este problema, siempre saca a relucir el espíritu de diálogo y la voluntad de entendimiento que desembocó en los Pactos de La Moncloa y en lo que él considera el hito más importante de la historia reciente española: la aprobación de la Constitución, «concebida», dice, «para integrarnos a todos».

«Esto es», insisten en La Zarzuela, «lo que le mueve especialmente al orgullo porque a partir del texto constitucional los españoles, con él en la Jefatura del Estado, construyeron un país nuevo y moderno que suscita admiración en el exterior». Don Juan Carlos asegura que los primeros años de su reinado fueron «muy difíciles» y que sólo cuando se superó el intento de golpe de Estado del 23-F vio con claridad que «el país tenía madurez y estaba listo para rodar».

Fiel a su papel, que le exige situarse por encima del juego político y no interferir en las decisiones del Ejecutivo, el Rey no se pronuncia acerca de la necesidad de revisar, 30 años después, algunos aspectos de la Carta Magna, ni siquiera el que afecta de lleno a la institución monárquica y que hace referencia a la supresión de la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión.

La decisión de proceder a la reforma constitucional debe partir del Gobierno, recalcan en La Zarzuela, desde donde se incide en que la única puntualización que plantea el Monarca es que en caso de emprender esa vía se haga con el mismo espíritu que en el 78; de lo contrario, es mejor esperar.

Opiniones secretas

«El tiene lógicamente», añaden las fuentes, «su opinión sobre las cosas, a veces incluso se enfada mucho con algunas propuestas, con algunas afirmaciones, pero se abstiene escrupulosamente de hacer públicas sus apreciaciones».

Cuando en alguna ocasión se ha conocido la opinión del Rey sobre algún tema de máximo interés político, siempre se ha levantado polvareda. Así ocurrió, por ejemplo, cuando trascendió que a Don Juan Carlos le parecía lógico que el Gobierno de Zapatero hubiera intentado la negociación con ETA.

Sus palabras inmediatamente suscitaron todo tipo de reacciones encontradas y, en opinión de la Casa del Rey, debe evitarse que los ciudadanos coloquen al Monarca en un bando político porque, añaden, «el éxito de su papel, de la Corona, radica precisamente en ser de todos los españoles».

Por este motivo, desde la Zarzuela se ha puesto cuidado extremo en impedir interpretaciones sobre la posición del Monarca en cuestiones tales como la ley de Memoria Histórica, el matrimonio entre personas del mismo sexo o las reformas estatutarias, por citar algunas que han despertado gran controversia.

Esta ha sido quizá la primera y más importante lección que Don Juan Carlos ha transmitido a su hijo, a quien, a punto de cumplir 40 años, el Rey considera «tan comprometido» como él mismo con la nación.

Desde el entorno del Monarca no se cansan de insistir en la «categoría intelectual y humana» del Príncipe, pero también admiten que Don Felipe tiene que «ser más conocido por los españoles» a fin de que el hecho sucesorio, cuando se produzca, no suscite dudas en la ciudadanía.

Reconocen igualmente que la personalidad del Rey es «tan arrolladora» que, ante la prensa y el público, hace palidecer todo lo demás. Sólo la Reina ha conseguido labrarse una imagen propia e independiente, un camino personal en las áreas de la cooperación y la cultura, en las que ella es la protagonista.

Don Juan Carlos, que en el último año ha visto cómo desde algunos sectores se le cuestionaba, no cree que el rechazo se dirija personalmente hacia él sino a lo que representa, a su figura como garante de la legalidad constitucional y de la unidad del país, y ello ha hecho crecer en el círculo que le rodea el temor a que la contestación, hasta ahora muy minoritaria, se recrudezca con motivo de la sucesión. El mensaje que Don Juan Carlos quiere recalcar, explican en La Zarzuela, es que con el Príncipe «no se partirá de la nada». En este punto radica, en opinión del Rey, una de las ventajas de la institución monárquica.

Don Juan Carlos mantiene con su hijo un contacto estrechísimo y el Heredero asume un papel cada vez más relevante. «El día que le toque estar al frente del Estado», recalcan los más próximos asesores del Rey, «el país se dará cuenta de la categoría que tiene».

elmundo.es Especial: Repaso en imágenes a la vida del Rey.


CUMPLEAÑOS REAL
Su primer...

Jaime Peñafiel repasó así la vida de Don Juan Carlos en el Magazine de EL MUNDO del pasado 23 de diciembre

Su primera carta a los Reyes Magos. El 6 de enero de 1947 coincidió con su primera comunión, por la que recibió muchos regalos. La carta que escribió a Melchor, Gaspar y Baltasar fue, más bien, modesta: «Queridos Reyes, os escribo porque a lo mejor me traéis algo. Pero os digo que no he sido bueno y no tenéis que darme nada. Sólo carbón. Si me permitís, voy a pediros unas cositas: una escopeta de aire comprimido, una pistola con balines y una cosa que se pone en los oídos con una antena con la que se puede oír la radio».

La primera vez que se separó de sus padres. En enero de 1946, para ingresar en el internado Ville Saint-James, en Friburgo (Suiza). Allí residió de enero a abril de ese año y, más tarde, desde septiembre de 1947 a junio de 1948. Los fines de semana los pasaba con su abuela, la reina Victoria Eugenia, que vivía en Lausanne.

Sus primeras lágrimas. En el colegio, un día, por su mal comportamiento, su profesor no le dio ni las buenas noches. «Cuando me fui a la habitación, escuché a un niño que lloraba mucho y durante largo tiempo. Hubiese sido muy fácil ir a consolarle, pero recordé las órdenes recibidas de sus padres: 'Juanito debe ser tratado como los demás'. Al día siguiente, le preguntó a su profesor: 'Señor, ¿podré darle esta noche la mano y despedirme?'».

El primer libro leído. Uno de la serie de Tarzán. También le gustaba Emilio Salgari. Pero su favorito era Platero y yo.

La primera gamberrada. Destrozó con petardos la cristalera de la galería del patio de la Academia Militar, con motivo del día de Santa Bárbara. Fue castigado por ello.

La primera vez que se afeitó. En la Academia Militar de Zaragoza, en 1955. El barbero se llamaba Prudencio Mur.

Su primera vez en el calabozo. Encontrándose en la enfermería de la Academia Militar, enfermo de hepatitis, se le ocurrió escaparse en pijama para ver pasar la vuelta ciclista, en la que corrían Bahamontes y Loroño. Le sancionaron con dos días de calabozo, al que tuvo que llevar su colchón y su almohada.

Su primera colección. De monedas.

El primer gran amor. Fue la princesa María Gabriela de Saboya, en 1958.

El primer coche propio. Lo compró en 1969. Se trataba de un Austin Mini por el que pagó 100.000 pesetas. Hoy lo conserva un taxista llamado Pedro Molina Padilla.

La primera vez que viajó a España. El 9 de noviembre de 1948, tras un acuerdo entre su padre y el general Franco para que realizara aquí sus estudios.

La primera vez que vio a Franco. El 24 de noviembre de 1948, en el Palacio de El Pardo. El único recuerdo que guarda fue ver un ratón paseándose tranquilamente por el despacho.

El primer juramento que no cumplió. El 23 de junio de 1969, de rodillas y ante Franco. Juró cumplir las Leyes Fundamentales del Movimiento. Cuando el 22 de noviembre de 1975 fue proclamado Rey, afortunadamente, actuó en contradicción con tal juramento.


CUMPLEAÑOS REAL / La obligación
Militar por deber y devoción

El ingreso de Don Juan Carlos en las Academias no estuvo rodeado de simpatía, pero en momentos de prueba se ganó el reconocimiento del estamento castrense

CARLOS TORO

MADRID.-
Todos los militares de cualquier graduación (o sin ella) llevan en el pecho, en el lado izquierdo del uniforme de campaña, el apellido y la divisa de su empleo. También el Rey, aunque su identificación personal sea innecesaria.

En el uniforme del Monarca se lee: «Borbón». Simplemente, si puede decirse. La palabra, por si no fuera suficientemente expresiva, va acompañada de cinco estrellas de cuatro puntas, las que designan el generalato. Don Juan Carlos luce dos más que los tenientes generales, máximo grado del Ejército español. Y una más que dos de esos oficiales: los jefes de los Estados Mayores de Tierra y Aire (y el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el Jemad), ya que el Rey es el único capitán general de nuestro Ejército. Y dado que también es el Jefe de la Armada, en la bocamanga de su uniforme de marino lleva una banda más (una estacha), que los almirantes.

Queda claro que Don Juan Carlos Víctor María de Borbón y Borbón es un militar. Y, por añadidura, el militar de mayor edad en activo. El nunca cesa en el empleo ni pasa a la reserva. También es un civil, un paisano. Como civil es el Jefe del Estado. Como militar ostenta constitucionalmente el mando supremo de las Fuerzas Armadas (FAS). Nació, naturalmente, civil. Pero desde los 17 años, en los que empezó los estudios (resumidos) en las tres Academias Militares, es un soldado. Y se siente más militar que civil.

Dentro de su indiscriminada campechanía, se le ve más a gusto entre los militares (ellos lo corroboran). Como es lógico, pasa más horas ataviado de civil que de militar. Pero ha vestido el uniforme siempre que ha podido, no sólo cuando ha sido necesario. Era preciso hacerlo cuando, en noviembre de 1975, tras haber asumido provisionalmente la jefatura del Estado por el agravamiento de la salud de Franco, visitó a nuestras tropas en el Sáhara, desorientadas ante la amenaza de la Marcha Verde. Era preciso hacerlo cuando apareció en televisión para desautorizar a Milans del Bosch, Tejero y compañía durante el 23-F. Era preciso hacerlo para recibir los ataúdes de las víctimas del Yak-42. Ha sido preciso hacerlo para visitar, días atrás, a nuestros soldados en Afganistán y brindar con ellos por 2008...

Pero no era preciso hacerlo en otras ocasiones. No obstante, el Rey ha escogido el uniforme para subrayar momentos especialmente importantes de su vida. Vestido de uniforme se casó, juró en las Cortes como Jefe del Estado y, tras el nacimiento del Príncipe Felipe, se fotografió oficialmente por primera vez con sus tres hijos. Siempre que puede o la ley se lo permite, se rodea de militares para el desempeño de sus tareas oficiales. Y, en cierto modo, ha arrastrado a su familia, no sólo, como es de rigor, al Heredero, a compartir esa vocación. Una fragata lleva el nombre de la Reina y dos corbetas, hoy patrulleros de altura, los de las Infantas.

Don Juan Carlos tuvo que ganarse desde un principio las voluntades castrenses, o al menos su benevolencia. Su ingreso en las Academias (permaneció dos años en Zaragoza, y uno en Marín y en San Javier) no estuvo rodeado precisamente de simpatías, por no decir hostilidad soterrada. Corría 1955 y entonces no existía en el estamento militar inclinación monárquica alguna. Pero el joven cadete, en momentos de prueba y delicados ajustes humanos e institucionales, actuó de forma irreprochable, mostrando una camaradería sin favoritismos ni exclusiones, superando correctamente los niveles académicos y comportándose con disciplina y lealtad hacia el mando.

Siempre ha mantenido un escrupuloso equilibrio entre las tres Armas. Si siente inclinación hacia alguna (¿la Marina?), jamás lo ha demostrado ni se le ha intuido. Se sugiere sotto voce que, por edad y formación, no ha estado de acuerdo con alguna de las reformas experimentadas en los últimos años por las FAS, resumidas en la supresión de las Capitanías Generales territoriales, la instauración del servicio militar profesional, la incorporación de la mujer, etcétera. Bajo su mando formal se han promulgado leyes revolucionarias para el ámbito castrense: el nuevo Código Penal Militar, la Ley del Régimen de Personal de las FAS, la Directiva de Defensa Nacional, la Ley Orgánica de la Defensa Nacional... Todas las ha fomentado o acatado, en apoyo a la plena integración de nuestros soldados en las organizaciones internacionales.

El Rey se interesa mucho por los nuevos sistemas de armas, de los que solicita frecuente información, e interviene con mayor asiduidad que en otras reuniones en las del Consejo de Defensa Nacional.

En todos los actos militares o cívico-militares que, con una copa de vino o un canapé por medio, se celebran en instalaciones del Ejército, el oficial de mayor graduación insta a los presentes a brindar «por el primer soldado de España». Hoy, con mayor razón, se levantarán las copas y se gritará: «¡Por el Rey!».

CUMPLEAÑOS REAL
Sus discursos

Desde que en 1976 presidiera por primera vez la Pascua Militar, Don Juan Carlos ha pronunciado el 6 de enero algunos discursos que, por su significación, han quedado grabados en la memoria

1979

Exigencia de disciplina. En el momento culminante de la Transición, recién aprobada la Constitución, el Rey pronunció uno de sus discursos más conocidos, en el que exigió a las Fuerzas Armadas lealtad y disciplina. La inquietud era palpable en los cuarteles y se había materializado el día 5, cuando, en el funeral del general Constantino Ortín, asesinado por ETA, un grupo de militares había recibido a Manuel Gutiérrez Mellado al grito de «mueran los traidores». Al día siguiente, Don Juan Carlos fue tajante: «El espectáculo de una actitud irrespetuosa originada por exaltaciones momentáneas en que los nervios se desatan, es bochornoso».

1982

La resaca del 23-F. Superados los meses más difíciles para la incipiente democracia, el Rey no pudo evitar referirse al golpe de Estado del año anterior. Primero, para dar «las gracias por la lealtad» de la mayor parte de los miembros del Ejército. Y segundo, para criticar «los panfletos y las hojas repartidas entre los militares y la planificación de unas versiones de los hechos, con que se ha pretendido intoxicar y desorientar a las Fuerzas Armadas, con la mentira como lema, la confusión como método y la afrenta como objetivo».

1986

La entrada en Europa. Cinco días después de que España se convirtiera en miembro de la UE, Don Juan Carlos pronunció uno de los discursos más optimistas que se le han oído en la Pascua Militar. Superados los duros años de la Transición, derrotada la intentona del 23-F y consolidada la Monarquía 10 años después de su coronación, el Rey pudo proclamar que «España se ha transformado en una democracia, alineada con las naciones europeas de su estirpe y condición».

1993

Las primeras misiones. Tras un año en el que España había tenido una proyección internacional inaudita, el Rey abrió 1993 señalando el fin del «aislamiento» español «para salir al exterior». La referencia, aparte de los Juegos Olímpicos y de la Expo recién celebrados, era a propósito de la primera misión en la que había participado el Ejército fuera de nuestras fronteras: Bosnia.

2005

En defensa de la Constitución. Cuando el sinfín de reivindicaciones nacionalistas parecía amenazar el orden constitucional, Don Juan Carlos hizo una férrea defensa del legado de la Transición, recordando que a la Carta Magna «debemos muchos años de armónica convivencia, de envidiable modernización y de avanzada articulación territorial». «Una Constitución de incalculable valor para que España siga progresando unida, en democracia y libertad», dijo.

CUMPLEAÑOS REAL / ... y la devoción
«Me apasiona la competición»

Don Juan Carlos, un asiduo practicante del deporte, ha sabido asociar la imagen de la Corona a quienes hacen país desde la transversalidad ideológica

ORFEO SUAREZ

MADRID.-
El deporte tiene una naturaleza transversal y vertebradora, porque es depositario de la identidad sin necesidad de contaminarse por la disputa de quienes luchan por ocuparla. Esa ha sido, precisamente, la aspiración de la Corona desde el advenimiento de la democracia, después de que Franco propusiera su reinstauración.

Desde ese punto de partida, sembrado de trampas e incertidumbres, el Rey Juan Carlos alcanzó el umbral de la legitimidad común en una España moderna, aunque todavía lastrada por su atávico cainismo. El Monarca comparte ese altar con muy pocos privilegiados y con algunos, además, tiene en común una pasión y una misión. La primera es el deporte; la segunda, España.

La llamada después de un triunfo, pero también de una derrota y de un llanto, ha merecido siempre poco más de dos líneas en las crónicas, porque a los periodistas nos ha faltado, a menudo, tiempo y pericia para reparar en los pequeños detalles, en el efecto que realmente producían en quienes las recibían. Sólo después de muchas conversaciones con Manolo Santana, Angel Nieto o Fermín Cacho es posible descubrir cómo esas rápidas llamadas despertaban en estos pequeños héroes el sentimiento de pertenencia. Nunca sabremos lo huérfanos de símbolos que se sintieron, sin himno o con una bandera en discusión, y cómo el Rey ejerció esa paternidad nacional.

Esa labor no fue en absoluto forzada, sino sincera, incluso placentera, porque Don Juan Carlos habría querido ser como ellos. La actividad deportiva jalona toda su vida, desde los inicios en la hípica, que segó el Generalísimo. Durante la recepción en La Zarzuela por el 70º aniversario de Marca, en la que recibió a su director, Eduardo Inda, el Rey contó que Franco le dijo: «Además del riesgo físico que entraña, si gana, dirán que es por ser quien es y, si pierde, dirán que es un manta. Búsquese otro deporte». Esta anécdota y otras muchas son reveladas por Don Juan Carlos en el suplemento que, con motivo del cumpleaños del Monarca, hoy también publica ese periódico deportivo. «Detesto que me den trato de favor», afirma, al mismo tiempo que reconoce: «La adrenalina de la competición me apasiona».

Dice que el deporte que más le gusta ver por televisión es el tenis, por encima del fútbol. Su equipo, oficialmente, es la selección española, pero Raimundo Saporta decía que era madridista y otros han aireado su supuesta afición por el Atlético. Sea cual sea, levantó junto a Puyol la segunda Copa de Europa del Barcelona, hace dos años, en París.

La negativa de Franco obró su efecto y la hípica, afición que heredó de su madre, doña María de las Mercedes, quedó a un lado. Podía haber sido olímpico en la ciudad donde nació, en Roma'60, unos Juegos a los que la futura Reina Sofía acudió como suplente en el equipo griego de vela, deporte en el que se refugiaría el que iba a ser su marido. El sueño esperó 12 años, hasta Munich, cuando Don Juan Carlos tomó parte como regatista. Para esa etapa no miró a la lucecita del Pardo. La embarcación de la que formaba parte acabó en decimoquinto puesto.

Ya en la madurez, la vela se convirtió en el espacio para desarrollar su afán competitivo, atemperado en el día a día por las obligaciones de la Jefatura del Estado. Lo hace anualmente en un clásico de este deporte, la Copa que lleva su nombre, a bordo del Bribón, armado por su íntimo José Cusí. El Monarca y su tripulación han conquistado el trofeo que se disputa en aguas de Mallorca en cinco ocasiones. Este deporte ha seducido a toda la familia. La infanta Cristina fue suplente en el equipo olímpico en 1988 y su hermano Felipe compitió en la especialidad de soling en 1992.

Cusí sostiene que Don Juan Carlos habría sido mejor jinete de competición que regatista, pero la hípica quedó prácticamente sólo para sus recuerdos, como sus inicios en el golf durante los años de refugio en Estoril. Ha preferido dedicarse a la caza -de ahí sus problemas con el oído derecho-, practicar el esquí o aprovechar su pasión por el motor y la velocidad siempre que ha podido, como Rey o de incógnito, según las leyendas que hablan de un motorista cubierto por los alrededores de la Zarzuela. Aficiones de un Monarca que se impuso como deber apoyar a quienes hacían lo mismo por hacer país.

El Mundial, los Juegos de Barcelona y la Copa América

MADRID.- En el palco del Bernabéu el Rey ofició de Jefe de Estado y de aficionado al compartir la emoción que levantó de su asiento a Sandro Pertini, presidente de la República Italiana, en la final del Mundial de fútbol de 1982. Era el primer gran acontecimiento deportivo que organizaba la España democrática, un año después del 23-F en el que Don Juan Carlos había tomado una postura capital para el futuro del país, y en el año del primer triunfo del PSOE.

La excelente sintonía con Pertini en aquel partido fue un impagable servicio diplomático para un país que miraba a Europa.

Un decenio más tarde, al finalizar los Juegos de Barcelona, la revista 'Time' publicó una portada con la imagen de Fermín Cacho, oro en 1.500 metros, y este título: «El gran salto de España». Esa prestigiosa publicación analizaba en paralelo el éxito deportivo y de organización con el progreso de nuestro país, del que situaba al Rey como garante. La metáfora de ello se ejemplificó en su presencia y la de toda la Familia Real en las principales competiciones, ya fuera en Montjuïc, en las piscinas o el Camp Nou, donde la selección más plural conquistó una de las medallas más celebradas.

Tampoco fue ajeno el Rey al tercer gran evento organizado por España, la Copa América de Vela. La influencia de la Corona fue determinante para que Valencia organizara esa competición.

CUMPLEAÑOS REAL
«Ejemplo único»

Extractos de textos incluidos en el especial 'El Rey del Deporte' que hoy publica el diario 'Marca'

J. A. SAMARANCH

Presidente de honor del COI

«Su Majestad el Rey Juan Carlos profesa una verdadera pasión por el deporte. Lo ha practicado en diversas disciplinas [...]. Esta afición es compartida por la Familia Real, un ejemplo único en el mundo por su interés por el deporte y por su participación [...]. No hay ninguna Familia Real que se sienta tan implicada con el deporte. Un orgullo para todos los deportistas y aficionados españoles. Don Juan Carlos y Doña Sofía han estado presentes en nueve de las 10 ediciones de los Juegos Olímpicos que presidí durante mis 21 años al frente del COI [...]. Los Reyes vivieron con vibrante intensidad los Juegos de Barcelona 1992. El comportamiento de la Familia Real fue de gran espontaneidad, como un aficionado más [...]. Fueron un verdadero talismán para nuestros deportistas, que aseguraban que su presencia les traía suerte [...]. Señor, en tan señalada fecha de su 70º aniversario, reciba mi testimonio de respeto y lealtad.»

J. LISSAVETZKY

Secretario de Estado para el Deporte

«Desde su condición de deportista olímpico, Don Juan Carlos ha encarnado para los españoles la imagen del mejor espíritu deportivo. Durante más de tres décadas, nuestros deportistas han contado con el aliento y apoyo constantes del Rey, de la Reina y de los demás miembros de la Familia Real [...]. Esta identificación ha desempeñado un activo papel en la modernización de nuestro sistema deportivo, que alcanzó el pasado año los mejores resultados de nuestra historia en competiciones internacionales [...]. Para las generaciones de españoles que tenemos más de 50 años, el deporte fue la ventana que permitió asomarnos al mundo cuando éramos un país encerrado en sí mismo [...]. De hecho, el Rey es, junto con nuestros deportistas, el símbolo más conocido de la España actual en un mundo globalizado, donde el deporte se ha convertido en lenguaje universal y espectáculo de referencia de nuestro tiempo».

A. BLANCO

Presidente del COE

«El próximo 8 de agosto, mes 8, a las 8 de la tarde, dará comienzo la jornada inaugural de los JJ.OO. de Pekín 2008 [...]. Y nuevamente los deportistas españoles contarán con el aliento desde las gradas de Su Majestad el Rey, enamorado del deporte y del movimiento olímpico, o de los representantes de la Familia Real, a quienes Don Juan Carlos ha sabido transmitir e inculcar los más profundos valores del espíritu olímpico [...]. Llevo muchos años en el deporte y puedo atestiguar que toda la Familia Real vive con la máxima intensidad las competiciones donde participan representantes españoles. No hay acontecimiento deportivo de relieve en el que participe un deportista español que no cuente con la presencia, casi siempre talismán, de Don Juan Carlos, Doña Sofía, el Príncipe o las Infantas [...]. Por todo, Majestad, por transmitir los valores del deporte, por su dedicación y por ser ejemplo de concordia, tolerancia y respeto, deseo darle mil gracias y mi más sincera felicitación».

CUMPLEAÑOS REAL / La opinión
Los 70 años de un Rey

JORGE DE ESTEBAN

Es sumamente curioso, pero probablemente uno de los mayores logros de Don Juan Carlos de Borbón (contemplado a la altura de su 70º aniversario, que hoy celebra, después de sus 33 años de reinado), pudiera ser el hecho de que ha dejado en la más absoluta nebulosa, sólo válida hoy para algunos recalcitrantes, la vieja polémica que ha estado presente en los siglos XIX y XX en España, entre monarquía y república.

Por supuesto, desde un punto de vista racional, moderno y democrático, la república es mucho más defendible que la monarquía, pero los conceptos abstractos no son más que tipos ideales, como diría Max Weber, que deben ser contrastados en un contexto determinado para poder apreciarlos en su justo valor. Y, precisamente, en el contexto actual de España no cabe duda de que la monarquía está siendo útil y puede serlo más, a la vista de lo que se nos viene encima.

Esa es la razón de por qué el viejo debate entre monarquía y república, en la España de hoy, no tiene, por el momento, ningún sentido. Es más: si nos apuramos, la única distinción existente entre una monarquía parlamentaria, como la española actual, y una república parlamentaria, como la mayoría de las europeas, no reside sino en la forma de la Jefatura del Estado y, más concretamente, en la forma de su acceso al cargo, más que en las funciones que cumple la persona que encarna esta institución, pues prácticamente son muy similares.

En consecuencia, las diferencias entre ambos tipos de régimen político no son sustanciales, puesto que la organización política del Estado puede ser muy similar en uno y otro, como nos lo demuestran múltiples ejemplos.

'Los dos cuerpos'

De este modo, ya no hay razones de peso para reivindicar la forma republicana de gobierno, salvo que hubiese graves defectos en el funcionamiento del monarca como Jefe de Estado. A este respecto, puede ser útil la vieja doctrina medieval, estudiada últimamente por Ernst Kantorowitz en 1957, de los dos cuerpos del rey, que consiste en distinguir los dos aspectos que confluyen en un rey. Por un lado, la persona en concreto, con sus propios defectos y cualidades, sometida, como el resto de los mortales, a las enfermedades y a su desaparición.

Y, por otro, la encarnación de una función en una persona, más elevada que ella misma, que la convierte virtualmente en permanente, o sea Rex qui ninquam moritur (El Rey nunca muere), queriendo señalar de esta manera tres caracteres: la perpetuidad de una dinastía, el carácter corporativo de la Corona y la inmortalidad de la función real.

Esta separación entre los dos cuerpos del rey, aunque proviene de la época de la monarquía absoluta, cuando alcanza su más profundo significado es justamente en el periodo actual de las monarquías parlamentarias. Y éste sería el mérito de Juan Carlos I, al haber logrado una clara diferenciación entre una y otra versiones, porque si las vicisitudes del cuerpo mortal afectasen gravemente al cuerpo inmortal, la polémica sobre monarquía y república volverían a plantearse de forma cruda. Ciertamente, esta interferencia se ha producido algunas veces, pero siempre en cuestiones no demasiado importantes. Y cuando así fue, el resultado posterior ha sido paradójicamente positivo, como ha ocurrido en el ya famoso incidente con el presidente Chávez.

Por consiguiente, el Rey debería vigilar por que no se entremezclaran las dos facetas de su persona, en aras del buen funcionamiento de la Corona. Que hasta ahora eso ha sido así, lo demuestra, como decía al principio, el hecho de que hoy ya no exista un enfrentamiento ideológico, como en otras épocas, entre los partidarios de la república y la monarquía. Y no lo hay por la sencilla razón de que el Rey ha cumplido rigurosamente con las funciones que le atribuye la Constitución. Por eso, hoy muchos republicanos, que indudablemente no son monárquicos, afirman que son juancarlistas.

Esperemos, pues, que en un futuro, si la Corona aspira a mantenerse, acabe debiéndose también a que muchos republicanos potenciales -que haberlos, haylos-, se declaren entonces felipistas.

Jorge de Esteban es catedrático de Derecho Constitucional y presidente del Consejo Editorial de EL MUNDO.

CUMPLEAÑOS REAL
En los libros

. M. PLAZA

La figura de Don Juan Carlos ha sido protagonista de una abundante obra editorial. He aquí los textos más relevantes.

La última obra sobre el Monarca es «la historia de un hombre y una mujer que hace 45 años decidieron unir sus vidas y sus destinos, para bien o para mal, hasta que la muerte los separe». Así se afirma en el primer capítulo de Juan Carlos y Sofía. Retrato de un matrimonio (La Esfera de los Libros) que saldrá a la venta el próximo jueves.

Su autor, Jaime Peñafiel, frecuentó el palacio de la Zarzuela cuando era cronista social de la revista Hola, fue testigo directo de parte de la vida de los Reyes y nos ofrece una visión humana y hasta doméstica de la historia de una pareja, «como cualquier otra», desde que se conocieron en el crucero Agamenón en 1954 hasta su último aniversario.

No es la única obra que nos acerca el lado íntimo del Monarca, ya que hace unos meses apareció El rey y yo (La Esfera de los Libros), de Antonio L. Bouza, militar, poeta y una de las personas que mejor conoce a Don Juan Carlos. Su relación se inició en la Academia Militar de Zaragoza, cuando a Bouza le nombraron acompañante y preceptor del entonces príncipe. Aquellas vivencias de juventud se convirtieron en amistad prolongada a lo largo de casi medio siglo. En este aspecto, es un libro singular y complementario de cualquier otro.

Ya desde una perspectiva política, una de las obras que mayor repercusión ha tenido fue Juan Carlos, el rey de un pueblo (Plaza y Janés), del historiador británico Paul Preston, un volumen no exento de polémica en el que se revisa la figura del Monarca al tiempo que se repasan los acontecimientos políticos de la España de los últimos años. El libro, del año 2003, está agotado y los editores no han pensado, por ahora, en recuperarlo.

Otro hispanista británico, Tom Burns, acaba de publicar La Monarquía necesaria (Planeta), obra en la que se analiza y defiende el papel de la Corona en el siglo XXI sin pasar por alto sus errores históricos. «La Monarquía es necesaria en España porque funciona», sostiene el autor, que en 1995 editó Conversaciones sobre el Rey (Plaza y Janés) y en 2003 Juan Carlos I, junto a José Carlos Clemente (Ediciones B), dentro de la colección Cara y Cruz, que mostraba las luces y sombras de los grandes pesonajes.

El historiador español Javier Tussell publicó en el año 2003 Juan Carlos I (Alianza), y recientemente, el periodista José García Abad, La soledad del Rey (La Esfera de los Libros).

En el año 2000, Julián Marías coordinó el volumen de reconocimiento y homenaje 25 años del reinado de Juan Carlos I (Planeta), donde 24 intelectuales españoles hacían un balance de la instauración y consagración de la democracia en España bajo la figura del Monarca.

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El caos de las infraestructuras dispara la insatisfacción de los catalanes con la política



El caos de las infraestructuras dispara la insatisfacción de los catalanes con la política

DANIEL G. SASTRE / HECTOR MARIN

BARCELONA.-
Los catalanes no están contentos con sus políticos. Esto lo venía detectando el Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat encuesta tras encuesta desde que empezó a elaborar, en junio de 2005, su Indice de Satisfacción Política, pero los datos que reveló ayer suponen un récord: el 58,5% se manifiesta insatisfecho con la situación política de Cataluña.

Se trata del nivel de descontento más alto desde que se elabora este estudio, y está ocho puntos por encima del registrado sólo un mes antes. Las 2.200 entrevistas se realizaron entre el 20 y el 30 de noviembre de 2007, justo antes de la multitudinaria manifestación del 1 de diciembre convocada «por el derecho a decidir sobre las infraestructuras», y están claramente influenciadas tanto por el apagón del verano en Barcelona como por el caos de las infraestructuras -con la suspensión durante 42 días de varias líneas de Cercanías- y el retraso en la llegada del AVE.

Según el director del CEO, Gabriel Colomé, la encuesta constituye «un buen sismógrafo» de la opinión de los catalanes acerca de esos percances. El porcentaje de los ciudadanos que están satisfechos con la situación política ha caído desde el 57% registrado en marzo del año pasado hasta el 41,5% de este estudio.

El informe, sin embargo, sí contiene algunos datos positivos para la salud democrática, como el aumento de la confianza en el sistema o el descenso de abstencionistas potenciales de cara a las elecciones generales del próximo mes de marzo.

Ayer, los catalanes tuvieron más motivos para estar descontentos. Cuatro días del nuevo año han bastado para que se reproduzca uno de los problemas que más les azotó durane 2007: el desbarajuste en el servicio de los trenes de Cercanías.

Un nuevo percance, el tercero en lo que va de año, afectó a todas las líneas de la red durante siete horas -desde poco antes de las 7.00 hasta las 14.00- y provocó retrasos que sobrepasaron la hora. La avería de la catenaria en el tramo que une Bellvitge con Barcelona provocó el problema.

A diferencia de lo ocurrido en los dos últimos fallos eléctricos, la avería de ayer se produjo en la zona de los socavones, en el barrio de Gornal de Hospitalet -en la bifurcación de una vía que hasta hace poco era utilizada por los trenes de mercancías-, junto a las obras que preparan la llegada de la alta velocidad a la capital catalana. La reparación de la incidencia obligó a cortar el fluido eléctrico en una vía entre El Prat de Llobregat y la estación de Sants. Por ello, la circulación por esa vía quedó suspendida durante siete horas.


EL CORREO CATALAN
Sobre la inversión en infraestructuras morales
ARCADI ESPADA

Querido J:
El mismo día de finales del año que algunas ambulancias quedaron bloqueadas durante horas en el túnel de acceso al Clínico de Barcelona, dado el colapso de los servicios de urgencias, dos mujeres llevaron a su padre al hospital porque se moría, víctima de una anemia crónica. Pasaron el calvario imaginable de un mal día de invierno tumultuoso y gripal hasta que los médicos lograron reanimar con una transfusión el cuerpo quebrado del anciano. Mientras aguardaban mantuvieron breves conversaciones con los médicos y el resto de personal facultativo, que tienen un extremo interés por explicar el funcionamiento real de la vida en una ciudad avanzada del Primer Mundo. Tú sabes que a mí me interesa mucho lo que llaman vernacular photography, esas fotografías tomadas por aficionados sobre los grandes momentos de la vida pequeña. Los vernaculares aprecian mucho los mazos de fotografías que se ofrecen en los rastros de gente que ya nadie reconocerá, y donde el ademán, los trajes o la decoración explican mucho de quiénes eran y de cómo vivieron, todo en el trallazo de un flash. En el periodismo siempre han convivido el alma de la generalización y la síntesis, imprescindible para que el periodismo cumpla su función de elaborar el guión diario de la vida (lo que llamamos actualidad), con ese gusto vernacular de explicar a los hombres de uno en uno. En los últimos años, la decantación del oficio por la primera de sus obligaciones ha sido evidente y excesiva, y puede que el éxito de los blogs y otras formas de comunicación microcelular tengan que ver con el exceso. El periodismo titula que algunas ambulancias pasaron horas en el túnel del Clínico o que en La Paz de Madrid han tenido que habilitar la sala de fotocopias para camastros con enfermos. Pero no siempre se detiene a explicar qué pasa por dentro de los titulares. Hay palabras, imágenes, poses, movimientos: existen aunque sean casi inaudibles.

Cuando acabaron con la transfusión, los médicos dijeron a las dos mujeres que se llevaran a su padre a casa. Fue entonces cuando añadieron que no tenía el perfil adecuado para estar ingresado en el hospital. El padre es un enfermo crónico y ha cumplido los 86 años. No daba el perfil. Ellas protestaron, y pidieron algo más de tiempo para ver su evolución y no tener que plantarse a las pocas horas en el hospital si el anciano consumía con venenosa rapidez la sangre implantada. «¿Que tenemos que hacer entonces, llevárnoslo y volver al rato a urgencias para que lo visiten de nuevo?», especularon. Fríamente les contestaron: en el caso de que vuelvan, veremos si lo visitamos o no. Así fue, y es natural que no lo creas. Ellas tampoco, y acababan de oírlo. Durante un rato no pasó nada. Quiero decir que no echaron al anciano ni riñeron a las mujeres por su conducta. Luego volvió otro médico. Hablaron y les pidió disculpas en nombre de su colega. Estaba siendo un día muy difícil. Pasaron más horas y hubo un cambio de turno. Hay una bonita descripción a hacer de los cambios de turno y con qué procedimientos los médicos informan a sus relevos del estado general de la planta y de sus plantaciones. Lo cierto es que otro médico se acercó donde el anciano para examinarle superficialmente. Levantó la cabeza e iba a irse cuando una le preguntó por las perspectivas. El bravucón no se inmutó y le espetó: «¿Y usted cómo lo ve?».

Párate un momento aquí. Veo muy bien ese fastidio del médico. De hecho, lo he visto varias veces. Ancianos. Es un fastidio cargado de reproche. El médico cree, o quizá sepa, que lo que puede hacer por él pueden hacerlo las hijas en su casa. El médico examina también las circunstancias sociales. Las circunstancias sociales son que hay pocas camas y poca sangre, y que este hombre morirá ineluctablemente después de que el hospital haya derrochado espacio y sangre con él. En cuanto a las hijas, es simple: se trata de su padre y respira y entiende, y son los últimos días y son muy valiosos todavía. El punto de vista del médico se comprende perfectamente. Sólo tiene un problema, de tipo cultural. Es preciso reconocer que la muerte, en muchos casos, y crecientes, de ancianidad, es una decisión social y no individual. Para el hospital, este hombre ha cumplido el ciclo de su vida y sólo la obstinación familiar (que nunca es idéntica en todas las familias) permitirá una prórroga. Una prórroga que algunos médicos no dudan en calificar de inmoral, en la medida que puede atentar contra los cuerpos jóvenes y con expectativas. Otro día discutiremos eso, si hay que discutirlo. Lo que marea es el descontrol del médico: que suba a su boca ese «usted cómo lo ve», siniestro y cargado de desdén. Las infraestructuras morales del técnico. El último fragmento de conversación vernacular tuvo un carácter didáctico. Otro médico quiso explicarles a las dos mujeres cómo lo veía él. Su tono era, en sí mismo, pura epidemia, la prueba de que quizá hayan cedido todos los esfínteres. Les dijo que su padre era uno de esos pacients titella (te lo dejo en la lengua original para hacerlo más potentemente vernáculo). Ellas, al principio, no comprendieron porque titella, como sus equivalentes castellanos títere o marioneta, tiene connotaciones complejas. Pero sólo quería decirle, el buen doctor, que son pacientes colgados de un hilo. Eso sí, tuvo la delicadeza de no indicarles que el hilo eran ellas.

La percepción social en España indica que cuando alguien tiene un problema técnico serio debe acudir a la sanidad pública. Es una percepción que se asemeja bastante a la necesidad de comprar los alimentos en lugares donde la renovación sea frecuente. La misma percepción indica que se ha llegado a un punto en que los modos humanos hay que comprarlos. En el Clínico de Barcelona hay una zona vip donde los pacientes pagan por determinados servicios. Tiene una reputación excelente. Lo mejor de ambos mundos. Mucha salida de género y mucha casuística; pero también una planta donde a nadie se le espeta que su padre es un titella. Nunca creí en la pavada psicoanalítica de que la palabra curase. Pero es segurísimo que hiere y enferma.

Hay otro asunto, ya final. Qué diferencia más significativa de percepciones sociales ofrecen las dos grandes vértebras del sistema público, la educación y la sanidad. El primero pasa por ser un ámbito técnicamente incapaz, donde los clientes son los amos y los trabajadores, las víctimas: los clientes reciben un trato tan amable que tienen permitido subirse a las mesas y, de cuando en cuando, largarle un amable papirotazo al que profesa. Por el contrario, los protocolos del hospital presentan una característica muy interesante: la humillación ha desaparecido. No porque los pobres pacientes pudiesen humillar a alguien. La razón es que, dado que van a salvarte la vida, cualquier afrenta deja de existir para los dioses. Es la sonrisa nerviosa y dulzona con que se celebra en la habitación la llegada de la áspera enfermera; es la mirada húmeda y reverencial con que el familiar acepta el dicterio del mocito con bambas rojas y fonendo al cuello, vestido al más puro estilo casual clinic, cuyo trato a la máquina que le suministra los análisis para sí lo quisiera el moribundo. Es la tremenda e inaceptable evidencia de que hay enfermos con glamour, que atraen los cuidados. Es la lección insuperable de mis dos mujeres y el paciente titella: el argot profesional, críptico y secreto, se exhibe en público sin mayor aduana, se trate de la desacomplejada, obscena titella o de la insufrible pedantería defensiva del psiquiatra que habla en griego con su paciente, con el fin terapéutico de reforzarle su analfabetismo. No se prescribe la lengua común, respetuosa, inteligible entre iguales. Ya sólo hay argots. Otra prueba de la imparable decadencia del espacio público, hoy ya sólo símbolo de la desigualdad.

Sigue con salud.

A.

Rajoy urge al Gobierno a tomar medidas para la economía y anuncia su propio plan



Rajoy urge al Gobierno a tomar medidas para la economía y anuncia su propio plan

Afirma que el Ejecutivo socialista se ha dedicado a «vivir de la herencia» que recibió del PP

GUADALAJARA.- El presidente del PP, Mariano Rajoy, exigió ayer al Gobierno que tome medidas «ya» para afrontar la situación económica porque, a su juicio, «los datos son preocupantes y se abre un periodo de incertidumbre». Por ello prometió que, si gana las elecciones, presentará antes del verano un «amplio paquete de reformas» para «relanzar la economía».

«Antes del verano presentaré, como hicimos en 1996, un amplio paquete de reformas económicas con el objetivo de relanzar la economía y que los españoles puedan recuperar el nivel adquisitivo de sus salarios», dijo en Guadalajara.

Rajoy se refirió a la «preocupante» situación económica debido a la subida de precios «más importante» desde 1995 y al aumento del paro, que abre un «periodo de incertidumbre». Dijo que, hasta ahora, el Gobierno se ha dedicado a «vivir de la herencia y de la inercia de la economía».

La economía va a ser el principal objetivo del PP en la próxima legislatura, según dijo, para «que los españoles vivan mejor, la economía pueda ser más competitiva y podamos ser una potencia económica importante en el mundo».

Poco después de esas afirmaciones, el portavoz del PSOE en el Congreso, Diego López Garrido, no sólo rechazó esas críticas y las de otros dirigentes del PP, sino que aseguró que España «está mejor preparada que nunca» para afrontar cualquier coyuntura internacional que pueda producir una desaceleración, porque los cimientos son «extraordinariamente poderosos», según informa Agustín Yanel.

Para rebatir el «catastrofismo del PP» citó algunos datos: la economía de España es la más dinámica de la Unión Europea porque en el último trimestre creció un 3,8%, se han creado 615.00 puestos de trabajo en 2007 y tiene unas cuentas públicas saneadas.

El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, rechazó «el catastrofismo» del PP y también «la pasividad y el continuismo del Gobierno» ante los malos datos del paro y la inflación.

Pidió al Ejecutivo que «sea realista, reconozca que tenemos una llamada de atención y acelere los cambios», encaminados a proteger a quienes están en peores condiciones y a modificar el modelo de desarrollo económico.

Si Rajoy gana, se «levantará la economía y mejorará el poder adquisitivo», gracias a un plan económico «muy importante» que están elaborando los populares. Lo prometió el candidato ayer en Guadalajara, donde entregó su carta a los Magos de Oriente.



Pensó en dejarlo tras el 14-M

MADRID.- El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, pensó en abandonar la política tras perder las elecciones generales del 14 de marzo de 2004. En una entrevista que publica el número de este mes de la revista 'Telva', del grupo Unidad Editorial, el líder conservador confiesa que se planteó «si era bueno o malo» seguir al frente del PP.

«Para aclarar mis dudas y pulsar la opinión hablé con mucha gente; todos me pedían que siguiera. Estoy muy contento de haber decidido seguir adelante», explica.

Rajoy revela algunos detalles de su vida personal, como que estudió en el mismo colegio que Zapatero: el de las Discípulas de Jesús, en León, «aunque como yo soy cinco años mayor que él nunca coincidimos en clase», añade. El reportaje se completa con un álbum de fotos íntimo del candidato. En una se le ve dándole el biberón a su hijo Mariano.


Zapatero y Rajoy compiten por ser el personaje español más influyente

MADRID.- El diario EL MUNDO publica mañana Los 500 más influyentes, un suplemento que recoge los personajes españoles que más van a destacar durante el año que acaba de comenzar.

El especial, con una trayectoria de casi 10 años, se ha convertido en referente nacional y en un reflejo del reparto de poder en el país. Políticos y empresarios compiten por ocupar la primera parte de la lista.

Con las elecciones generales a la vuelta de la esquina, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá que esforzarse por mantenerse en la primera posición, ya que el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, no se va a rendir en su intento por convertirse en el inquilino de La Moncloa. Sin embargo, la llave del poder puede acabar en manos de los líderes nacionalistas, que en la actual situación cobran una importancia vital ante la posibilidad de que se produzca un empate técnico.

También las mujeres empiezan a asentarse en sectores tradicionalmente masculinos. María Teresa Fernández de la Vega y Esperanza Aguirre se consolidan como las mujeres más poderosas y otras como Rosa Díez, Soraya Sáenz de Santamaría o Alicia Koplowitz irrumpen con fuerza en el Top 100, donde aparecen hasta 19 mujeres.

Los empresarios, no sometidos a la votación popular, también entran en la pugna por ocupar las primeras posiciones de la lista. Amancio Ortega es uno de los que ha experimentado una subida considerable debido a la expansión de Inditex, el grupo que preside. José Manuel Entrecanales sigue la misma línea protagonizando otro ascenso notable al acumular en sus manos las presidencias de Acciona y Endesa.

Para el mundo de la comunicación, 2007 fue un año convulso. La muerte de Jesús de Polanco y el consiguiente reparto de poder en el Grupo Prisa, la creación de Unidad Editorial, el mayor conglomerado de prensa escrita de España, y la guerra del fútbol entre Sogecable y Mediapro han hecho que todas sus cabezas visibles escalen varias posiciones o irrumpan por primera vez en la lista con ímpetu, como ha sucedido con Antonio Fernández-Galiano o Jaume Roures.

Este es el balance que resulta del criterio de casi 800 expertos que han colaborado en la elección de los personajes más influyentes.

ANTICLERICALISMO: Con la Iglesia topa, ya del todo, el PSOE



LA POLEMICA NACIONAL
Con la Iglesia topa, ya del todo, el PSOE

TRAS LA CONCENTRACION POR LA FAMILIA. Pocos debates tan enconados, con los medios de protagonistas, hemos presenciado últimamente como el suscitado por la manifestación católica por la familia en Madrid.

VICTOR DE LA SERNA

Varios medios -ABC, La Razón, naturalmente la Cope- han defendido a lo largo de esta semana no sólo el derecho de los católicos a manifestarse en contra de lo que ven como una agresión política a la familia, sino el contenido mismo de la protesta. Enfrente, los medios cercanos al Gobierno se han desmelenado espectacularmente, pidiendo la laicización total del Estado. Una tercera posición ha sido la de EL MUNDO: muy a favor de la libre manifestación de los fieles y de los obispos, pero recordando que las iniciativas legislativas no les competen sólo a ellos.


El debate ha sido notable en las encendidas tertulias radiofónicas. En Hora 25, de la Cadena Ser, Fernando Delgado llevaba la voz cantante, o mejor tronante: según él, la ex ministra Ana Pastor defiende las leyes sociales del actual Gobierno, por lo que «se desmarca» del «discurso de los obispos» y podría quedar adscrita al «centro derecha», mientras que Jaime Mayor Oreja está en la «extrema derecha» (y «defiende el régimen del general Franco») y el cardenal García Gasco es «una especie de abad mitrado». Su contertulia María Esperanza Sánchez clamaba contra el «espectáculo» de Colón: «Somos nosotros, al verlo desde nuestras casas, los que nos sentimos perseguidos por ellos». Y más: «Son unos hipócritas. Cuando gobierna la derecha pasan estas mismas cosas [no se revocan ni el divorcio ni el aborto] y los obispos no se manifiestan en la calle». Pero concluían que al PSOE «le ha salido redonda la polémica»: «Le ha permitido volver a conectar» con su base social (Comparen con un editorial de La Razón: «Los dirigentes del PSOE están haciendo grandes esfuerzos para minimizar el impacto en la base electoral»).

El País, mientras tanto, azuzaba al PSOE con un durísimo editorial: «Es hora de [...] eliminar los rastros que queden de confesionalismo, ya sea en la celebración de funerales de Estado, en la peculiar financiación de la Iglesia católica -que ha de ampliarse a otras confesiones-, en el papel del catolicismo en la enseñanza o en la actuación religiosa de los poderes del Estado en actos oficiales». Además, «lo que la Iglesia planteó el pasado domingo en Madrid no fue una manifestación en defensa de la familia -como si el Gobierno la atacara-, sino un auténtico acto electoral en apoyo del PP». Y el PSOE correspondía con su comunicado del martes. Duro, pero no tan radical como le pedían.

No por ello se privaba César Alonso de los Ríos, en ABC, de fustigar... a la oposición: «Si ya resultó rara, por no decir escandalosa, la ausencia de los dirigentes del PP el día 30, no se puede explicar en términos políticos el silencio de la calle Génova después de los bárbaros ataques del PSOE a la Iglesia».

Así que los mismos hechos daban para 100 interpretaciones forzadamente políticas, desde el mitin pro-PP hasta la blandura del PP, pasando por la reconexión del PSOE con sus votantes...

Un arsenal apoyaba las tesis de El País: la teóloga Margarita Pintos opinaba que «para algunas jerarquías las mujeres siguen siendo consideradas como úteros reproductores»; la asociación de «los católicos de base» (los de Madrid debían serlo de cúpula) vituperaba a la jerarquía: «Tu legalidad raya frecuentemente en la injusticia». Enfrente, La Razón editorializaba: «Los líderes del PSOE consideran que el componente católico de la sociedad española es una rémora del pasado [...]. Un lastre, en definitiva, que es preciso eliminar recluyéndolo en las catacumbas».


El PSOE dice que el Gobierno ha puesto a los obispos «en su sitio»

Monseñor Blázquez media en la polémica y pide afrontar las dificultades de la Iglesia en la sociedad actual «sin echar las culpas a derechas o izquierdas»

AGUSTIN YANEL

MADRID.-
El diputado del PSOE Antonio Hernando considera que lo que ha hecho el Gobierno -después del acto en defensa de la familia cristiana celebrado el domingo pasado en Madrid- es «poner en su sitio a los obispos» y darles «una respuesta política», debido a que ellos «entraron en política».


«Lo que se les ha dicho es que en este país, aparte de la familia cristiana, existen otros muchos modelos y que las políticas de familia se deciden por la voluntad de los ciudadanos, expresada a través de sus representantes en el Congreso», declaró Hernando a Telemadrid.

Pero el acto del domingo también ha tenido su parte positiva para los socialistas, según dijo, porque ha servido al PSOE para decir que en España hay «una Constitución, una democracia y unas leyes» y que «la voluntad de los obispos no es la que tiene que imperar para el conjunto de la sociedad».

Por eso, «seguramente» que los obispos «han echado una mano» al PSOE con ese acto, porque han contribuido a que reaccionen los votantes socialistas a pesar de que pretendían justo lo contrario, «movilizar al electorado del PP».

Hernando dijo que las críticas de los obispos al Gobierno han sorprendido en el PSOE, porque eso «no pasa en ningún país de la Unión Europea», y en el Vaticano, donde no cree que «todo el mundo esté contento con el comportamiento de los obispos españoles».

Gaspar Llamazares, por su parte, solicitó que comparezca en el Congreso de los Diputados la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, para explicar la situación del Gobierno en su relación con la Iglesia Católica.

Esta petición del líder de Izquierda Unida se debe a que el embajador de España en la Santa Sede, el socialista Francisco Vázquez, ha dicho que ha habido negociaciones con el Gobierno sobre «aspectos importantes» de algunas leyes y la financiación de la Iglesia Católica. «Lo que nos dice es que nuestro Estado no es soberano, porque negocia sus leyes con otro Estado. No lo podemos aceptar», añadió.

Se preguntó qué hará el Gobierno si la Conferencia Episcopal sigue en silencio y no rectifica sus acusaciones del domingo. «Si no se produce esa reacción, ¿va a llamar a consultas al embajador en el Vaticano [Francisco Vázquez]», indicó.

«Si fueran ciertas esas informaciones, lo lógico es que se adopte alguna medida. Y una puede ser la llamada a consultas», añadió.

También ayer, el presidente de la Conferencia Episcopal Española y obispo de Bilbao, monseñor Ricardo Blázquez, trató de mediar en la intensa polémica y de ser conciliador, y pidió afrontar las dificultades de la vivencia religiosa «sin echar las culpas a derecha o izquierda».

Según informó el Arzobispado de Barcelona en un comunicado recogido por Efe, Blázquez aludió en concreto a la frialdad y el desinterés en relación a la vivencia religiosa, y a la debilidad institucional y la fragilidad de la Iglesia en la sociedad actual, en un discurso al clero de las diócesis de Sant Feliú de Llobregat, Terrassa y la propia ciudad condal.

Más combativo se mostró el presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, que se mostró convencido de que el laicismo del Gobierno pretende «extirpar las creencias religiosas de la vida pública» para construirla sobre el individualismo, un pensamiento con «similares raíces» a la Alemania nazi o los países marxistas, según informa José Manuel Vidal.

ETA dice que el País Vasco será un Estado de forma «gradual»



ETA dice que el País Vasco será un Estado de forma «gradual»

MADRID.- ETA dice que el proceso para que «Euskal Herria» se convierta en Estado «será gradual». En una entrevista que hoy publica Gara, y de la que ayer adelantó un extracto en su página web, la banda terrorista equipara las reivindicaciones abertzales a los nacionalismos de Escocia o Kosovo para afirmar que: «No estamos hablando de utopías. Un pueblo, para garantizar su supervivencia, debe saber estructurarse, y es en ese contexto donde situamos al nuestro: soberano, con su propio Estado», aunque señala que el proceso para alcanzar esa forma política «será gradual».

En la línea que ha sostenido en sus últimos comunicados, ETA pone a Zapatero a la altura de González y Aznar por perder, a su juicio, «una inmejorable oportunidad para reformar el Estado fascista que gobierna, para dejar a Euskal Herria que siga el camino que desee».

De cara a sus bases, la banda abunda en sus postulados de siempre para defender que «lo fundamental no es si está el PSOE o el PP, sino que el Estado español reconozca los derechos de Euskal Herria». Y una vez más, incide en realizar un llamamiento a la sociedad vasca para que «multiplique los trabajos de reconstrucción y para que se organice en la lucha».



Las víctimas, fuera del plan de Educación para la Paz

O. TORRES

VITORIA. - El Gobierno vasco ha decidido dejar fuera del Consejo Consultivo del Plan de Educación para la Paz a las asociaciones de víctimas del terrorismo. Este órgano opinará sobre el desarrollo, las modificaciones y ejecución del plan, canalizará lo que aporten otros agentes y asesorará a la Dirección de Derechos Humanos. El Gobierno vasco argumenta que es un órgano «técnico» que debe contar con «expertos».

El Consejo Consultivo estará presidido por un experto que será designado por Justicia, cuatro representantes del Gobierno vasco, tres de las diputaciones forales, tres de la asociación de municipios vascos (Eudel), cuatro del Consejo Escolar de Euskadi, uno de la Universidad y uno más del Defensor del Pueblo vasco. A ellos se sumarán cuatro personas que representarán a asociaciones y ONG.

Investigan si los etarras se deshicieron de una cuchilla tras insultar a Gallizo
La Fiscalía abre diligencias sobre los incidentes en Soto del Real

MANUEL MARRACO

MADRID.-
El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, ordenó ayer la apertura de una investigación sobre los incidentes ocurridos el pasado 21 de diciembre entre tres presos de ETA y la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, en la prisión de Soto del Real.


Durante una visita al centro, Gallizo se presentó en el salón de actos, donde varios presos representaban Jesucristo Superstar. Cuando se disponía a marcharse, el etarra Asier Tapia, secundado por Borja Urberuaga y Aner Mimenza, llamó a Gallizo «exterminadora», «fascista» y «asesina de compañeros», y la acusó de ser «la culpable de la dispersión y el sufrimiento de los presos vascos».

El Ministerio Público investiga ahora si los etarras pudieron haber cometido un delito de injurias, o incluso de amenazas terroristas. Además, la Fiscalía quiere determinar si, como se desprende de los datos facilitados por Instituciones Penitenciarias, alguno de los presos que se encontraban a sólo unos metros de Gallizo, probablemente alguno de los etarras, se deshizo de una cuchilla que llevaba encima ante los cacheos que con toda seguridad se iban a producir tras el altercado.

Aunque el incidente se produjo el pasado 21 de diciembre, fuentes fiscales explicaron que no se les informó hasta la tarde del jueves. Los datos también se enviaron al juez central de Vigilancia Penitenciaria.

Fuentes del Ministerio Público dan por seguro que, sea bajo una acusación u otra, se presentará una querella ante el decanato de la Audiencia para que uno de los jueces instructores se haga cargo del asunto.

Según informó ayer este diario, Gallizo había acudido al centro para saludar y felicitar la Navidad a los funcionarios del pabellón de ingresos y de las oficinas, que durante los últimos meses habían tenido una importante carga de trabajo. Los responsables de la prisión invitaron entonces a Gallizo a asistir a una representación de Jesucristo Superstar que en ese momento representaban una veintena de internos. La responsable de Prisiones accedió y se dirigió al salón de plenos, donde se encontraban en torno a 150 presos, entre ellos varios considerados peligrosos. Cuando, minutos después, se disponía a abandonar el recinto, comenzó el altercado, que concluyó con los etarras reducidos por la fuerza. Al menos uno de ellos, Tapia, se resistió y fue trasladado inmediatamente a una celda de aislamiento.

Tapia y Urberuaga fueron entregados el 4 de diciembre por Francia, mientras que Mimenza se encuentra en prisión preventiva desde octubre por delitos de violencia callejera. Urberuaga fue entregado para el cumplimiento de dos condenas de kale borroka que suman cinco años de prisión, mientras que Tapia está pendiente de ser juzgado por su integración en la organización juvenil Jarrai, ilegalizada por su carácter terrorista.

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