El Juzgado abre procedimiento penal por presuntas torturas.Rubalcaba trata de eludir responsabilidades alegando q su versión es la q le han facilitado
Rubalcaba achaca las lesiones del etarra al forcejeo cuando fue detenido
MADRID.- «Las detenciones han cumplido escrupulosamente con nuestra legislación antiterrorista», «la Guardia Civil y el Ministerio del Interior van a colaborar estrechamente con los juzgados porque no hay nadie más interesado que nosotros en que se conozca hasta el final la verdad de lo sucedido». Con esta declaración quiso ayer el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, salir al paso y controlar una situación más que difícil de explicar y de apariencia más que controvertida.No en vano, el resultado de una operación de los Grupos de Acción Rural, que horas antes se había presentado como exitosa, se tornó alarmante repentinamente: los terroristas se habían resistido a la detención; uno de los arrestados, Igor Portu Juanena, acabó en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de San Sebastián a las 3.56 de la madrugada, a pesar de que los arrestos se habían producido a las 11 de la mañana anterior; el otro, Martín Sarasola, fue trasladado a las instalaciones policiales de Madrid fuertemente contusionado, según fuentes judiciales, y el Juzgado Número 1 de San Sebastián abrió un procedimiento penal por posibles lesiones.
Durante horas la información sobre las dos detenciones fue extremadamente escasa y, cuando se dio, nunca se hizo referencia a que los terroristas se hubiesen resistido al ser arrestados por los GAR. Ayer el ministro intentó subsanar esta situación y optó por convocar una rueda de prensa en la que él mismo tuvo buen cuidado en advertir de que estaba ofreciendo la versión que le había proporcionado la Guardia Civil, que él la hacía suya, pero que estaba a expensas de los resultados de la investigación judicial abierta.
Y, mientras tanto, pidió prudencia en las interpretaciones. De hecho, van a tener que ser los forenses del juzgado de San Sebastián los que determinen si fue excesivo el uso de la fuerza empleado por los cuatro guardias que intervinieron.
Así pues, según el relato realizado por Interior, a las once de la mañana los agentes de la Guardia Civil identificaron a Igor Portu y a Martín Sarasola, quienes no tuvieron inconveniente alguno en facilitar sus documentos. Pero al pedirles que abrieran las mochilas, se dieron a la fuga. Cuatro agentes los alcanzaron, «se abalanzaron sobre ellos» y, según Pérez Rubalcaba, «se hizo necesario el uso de la fuerza». En el interior de las mochilas encontraron dos revólveres envueltos en celofán con restos de tierra que indicaban que habían estado enterrados recientemente; y un croquis con las indicaciones para llegar a un zulo que fue encontrado anoche por los agentes con detonadores y material explosivo.
Tardanza
Los guardias civiles optaron por finalizar la operación. En vez de realizar una aplicación estricta del funcionamiento interno y llevar a los presuntos etarras al hospital, dado que se había utilizado la fuerza en las detenciones, los agentes comunicaron lo que había ocurrido al juez Del Olmo -de guardia en la Audiencia Nacional-, y éste indicó que, antes de proceder a su traslado a Madrid, les viera un forense. Esto ocurrió a las 3.20 horas de la madrugada porque antes se efectuaron los registros de sus domicilios que acabaron a las 2.30 y no fue hasta las 3.56 cuando ingresan en el Hospital donostiarra.
A la pregunta de por qué tardaron tanto los agentes en acceder a los servicios del médico forense, el ministro respondió que los etarras «en ningún momento se quejaron y no había nada que hiciera suponer que tenían lesiones distintas de las que se corresponden con una detención como la descrita»; y, para insistir en la idea de que se había cumplido con la legislación, añadió: «El registro se realiza delante de la Comisión judicial; y los presuntos etarras ingresan por su propio pie en el Hospital sin manifestar desorientación alguna».
Según el parte médico, Portu Juanena tenía una costilla rota que le había causado lesiones en el pulmón, derrame pleural, un importante enfisema subcutáneo desde la región cervical hasta la pelvis, un hematoma periocular izquierdo, y erosiones y abrasiones en las rodillas y los tobillos. El estado de Sarasola, aunque según fuentes judiciales, era escandaloso porque las lesiones eran externas, no revestía peligro para su salud, pero ha estado requiriendo del control puntual del forense asignado a la Audiencia Nacional. Según fuentes consultadas por este periódico, fue la dirección del Hospital la que avisó al juzgado de San Sebastián.
Rubalcaba afirmó que los dos etarras no eran «noveles», sino que habían estado actuando a las órdenes de ETA «desde hace tiempo». Añadió que «no actuaban solos» y confirmó que los revólveres que portaban proceden del robo realizado en Francia en la tregua. Según Vasco Press, formaban parte de una célula operativa, desde hace un par de años, que tenía como misión el reparto de armas. Recibían el material de la dirección de ETA y se lo hacían llegar a los comandos dispuestos a atentar.
elmundo.es Vídeo: Imagen de los registros en Lesaka. Vídeo: Las declaraciones de Rubalcaba.
Documento: Consulte el parte médico.
Un puñal en el pulmón
Todas las fracturas costales duelen bastante, al menos tres semanas. Es el tiempo que el hueso necesita para poder soldarse. Pero, además, si la rotura es completa y los bordes de la misma se han desplazado, ésta puede causar daños pulmonares y trastornos importantes en la respiración. Los extremos de una costilla rota llegan a ser puñales capaces de perforar la pleura parietal y los pulmones. Eso es lo que le ha pasado a Igor Portu Juanena.
El pulmón, en condiciones normales, se hincha y se deshincha dentro de una cavidad con presión negativa (la cavidad pleural). De lo contrario, resultaría imposible llevar a cabo el intercambio gaseoso puesto que los pulmones no podrían expandirse. Si a través de una rotura del tejido pulmonar o de una lesión que ponga en comunicación la cavidad pleural con el aire exterior las presiones cambian dentro de esa cavidad, el pulmón -presionado por el aire- no puede dilatarse y se colapsa. Se trata de un neumotórax. Casi siempre es un problema serio, puesto que compromete la respiración y, en ocasiones, incluso afecta a la parte central del tórax -el mediastino- dificultando la hemodinámica, ya que si hay suficiente aire atrapado en esa zona se altera la circulación en el corazón, la aorta y las cavas.
También hay veces -así lo atestigua el parte médico del detenido- que el aire se infiltra de una forma masiva en el tejido que existe debajo de la piel, provocando lo que los médicos llaman un enfisema subcutáneo. Este es un cuadro mucho más aparatoso que grave ya que, aunque el volumen de los afectados se modifica tanto que les confiere una forma grotesca, no suele acompañarse de consecuencias serias.
Por otra parte, el neumotórax que haya sido causado por un trauma puede ir acompañado de pérdida de sangre (ya que por los pulmones pasa toda la sangre del organismo). El diagnóstico entonces es el de hemoneumotórax.
Tratar esta patología no es una tarea difícil. Basta con introducir un tubo en la cavidad torácica afectada y conectarlo a un sistema médico de aspiración controlada para extraer suavemente el aire y el líquido que exista. Entonces el pulmón se reexpende, el paciente vuelve a respirar sin agobios y la oxigenación de los tejidos se normaliza. Dos o tres días conectado a un sistema de estas características suelen ser suficientes. El pronóstico, por tanto, es optimista, salvo complicaciones.
José Luis de la Serna es subdirector de EL MUNDO y editor jefe del área de Salud.
El PNV exige al Gobierno que esclarezca los hechos y la izquierda 'abertzale' habla de tortura
Reclama la comparecencia del ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Parlamento El PCTV guarda silencio en tanto que desde ANV se afirma que «la represión parece no tener fin»
BILBAO.- Los partidos que conforman el Gobierno vasco, así como la izquierda abertzale, se volcaron ayer en las críticas al Ejecutivo a raíz del ingreso hospitalario del presunto etarra Igor Portu, tras ser detenido por la Guardia Civil el pasado domingo en Mondragón.Los miembros del tripartito (PNV, Eusko Alkartasuna y Ezker Batua) exigieron la puesta en marcha de una investigación urgente de los hechos. Por su parte, desde la izquierda radical, ANV y Batasuna señalaron responsables y vincularon el estado de Portu a un episodio de «tortura», una acusación a la que también se sumaron Aralar y el sindicato ELA.
A lo largo del día se sucedieron los llamamientos al Gobierno central para que esclarezca las circunstancias que llevaron a la hospitalización de Portu, que presentaba ayer una costilla rota y problemas pulmonares.
El PNV fue el que más tardó en pronunciarse. Lo hizo a última hora de la tarde, reclamando la comparecencia en el Parlamento del ministro de Interior. Antes, EA calificó el suceso de «muy grave» y denunció que el parte médico del detenido «muestra sin lugar a demasiadas dudas que no se han respetado sus derechos».
La tercera pata del tripartito, integrada por la Ezker Batua de Javier Madrazo, exigió igualmente a Interior la depuración de «todas las responsabilidades» y la explicación pública de si se trata o no de «un caso claro de tortura».
Para el miembro de la Mesa Nacional de la ilegalizada Batasuna Karmelo Landa, «llueve sobre mojado» con la «gravísima noticia» acerca de Igor Portu. A su juicio, el estado físico que presentaba ayer el presunto etarra «después de pasar por las manos de la Guardia Civil» encuentra su «precedente» más próximo en la última denuncia por tortura que ha hecho pública la izquierda abertzale, el caso de Gorka Lupiañez.
Mientras que el PCTV no se pronunció al respecto, ANV mostró un discurso casi calcado al de la ilegalizada Batasuna. Mariné Pueyo lamentó que «en este país se sigue torturando y la represión parece no tener fin», en referencia al ingreso de Portu en la UCI «cuando se encontraba en manos de la Policía». Esta circunstancia hace «dudar» del trato recibido por parte de los agentes.
También Aralar pronunció la palabra «tortura», y exigió una investigación urgente para aclarar los hechos, criticando especialmente el régimen de incomunicación al que estuvo sometido el arrestado desde el domingo al mediodía. El partido de Patxi Zabaleta manifestó que el suceso «muestra una vez más que las Fuerzas de Seguridad del Estado siguen torturando» ante la «pasividad» de los políticos, e instó a tomar medidas para evitar estas agresiones, como la instalación de cámaras en todas las comisarías o el fin del régimen de incomunicación. Solicitó además la aplicación del habeas corpus para los dos detenidos.
Por su parte, Nafarroa Bai -coalición integrada por Aralar, EA, PNV y Batzarre- solicitó la reunión urgente de la Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento de Navarra para tratar la situación del presunto etarra.
El sindicato ELA dio un paso más para hablar de «responsabilidades políticas», reclamando al PSOE una «inmediata respuesta» con el fin de erradicar «las prácticas de la incomunicación y la tortura». El sindicato nacionalista no dudó tampoco en comparar las cárceles españolas con Guantánamo.
Antecedentes de abusos policiales
Desde 1981, una veintena de agentes han sido condenados por maltratar a detenidos de la banda
DAVID SANZ EZQUERRO
MADRID.- Las denuncias en las que los etarras detenidos aseguran haber sido objeto de agresiones y torturas son más que habituales. En su día, fueron interceptados manuales internos de ETA en los que la banda recomendaba a sus miembros realizar este tipo de acusaciones cuando fueran detenidos, sean o no ciertas. En la mayoría de los casos, la versión oficial ha negado de plano las denuncias o ha explicado las lesiones de los detenidos como resultado del forcejeo propio de aplicar la fuerza cuando una persona se resiste al arresto. Sin embargo, en los últimos años, varios agentes de la Policía y la Guardia Civil han sido condenados por este tipo de hechos.
José Arregui (1981).
Murió en el Hospital Penitenciario de Carabanchel donde ingresó tras ser detenido. Dos policías que participaron en su interrogatorio fueron condenados por un delito de torturas.
Tomás Linaza (1981).
Denunció haber recibido torturas y malos tratos en el cuartel de La Salve, en Bilbao tras ser detenido. Nueve guardias civiles fueron condenados por estos hechos nueve años después.
Joaquín Olano (1983).
Fue detenido por su presunta relación con ETA, pero tras pasar 11 meses en prisión fue absuelto. Cinco guardias civiles fueron condenados por haberle torturado al interrogarle.
María Dolores Barrenetxea y Miren Jasone Sánchez (1984).
Tras ser detenidas por presunta colaboración con ETA, fueron interrogadas en un calabozo de Bilbao. Dos guardias civiles fueron condenados por un delito de torturas.
Mikel Zabalza (1985).
Murió ahogado en una bañera durante un interrogatorio y su cadáver fue arrojado al río Bidasoa, según concluyó una investigación policial ordenada por el Ministerio de Interior.
Kepa Urra (1992).
Ingresó en el Hospital de Basurto con múltiples lesiones tras su arresto. Tres agentes fueron condenados por torturas.
Miren Gurutze (1993).
La Audiencia de Madrid estimó «incuestionable» que murió por causas naturales. Falleció en un hospital de la capital.
Xabier Galparsoro (1993).
Muere tras caer por una ventana de la comisaría de Bilbao. Dos policías fueron condenados por «imprudencia en la custodia».
SAN SEBASTIAN.- Acción Nacionalista Vasca (ANV) reiteró ayer su intención de concurrir a las elecciones para «llevar el clamor de la independencia» a toda España. La formación abertzale aseguró que «ni las amenazas de ilegalización ni la represión» evitarán que emprenda su camino hacia los comicios de marzo.
Además de criticar al Ejecutivo central y a la Justicia española por pretender «ilegalizar la opción independentista», Pueyo manifestó que, desde que ANV hizo pública su intención de concurrir a los comicios de marzo, «las peticiones de ilegalización se han intensificado». En su opinión, esto evidencia que el Gobierno no quiere dar cabida a un proyecto independentista e intenta «neutralizarlo» pidiendo su «inmediata» ilegalización.
Sin embargo, la formación radical sigue decidida a presentar candidaturas «por encima de todos los obstáculos» y con dos objetivos claros: defender la independencia y mostrar a toda España que la izquierda abertzale rechaza la Constitución.





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