INTERNACIONAL: McCain dispara las opciones republicanas

CARRERA HACIA LA CASA BLANCA / El senador aventaja en ocho puntos a Clinton y en seis a Obama, lo que confirma que su liderazgo crece / El veterano de Vietnam es visto como un centrista con firmes convicciones
McCain dispara las opciones republicanas
PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO
MIAMI.- Atención, pregunta: ¿cuánta ventaja llevan los dos candidatos demócratas a la presidencia de EEUU, la ex primera dama Hillary Clinton y el carismático Barack Obama, sobre el anciano y pésimo orador John McCain, que desde anteayer es el republicano con más posibilidades de lograr la nominación? ¿Cinco, 10, 15 puntos porcentuales?
La respuesta puede sumir en una profunda depresión a más de uno en Europa, donde una parte de la opinión pública y de los «expertos» da por hecho que el Partido Republicano va a ser desterrado de la Casa Blanca el 4 de noviembre. Porque John McCain es más popular que Clinton y Obama. Y eso, sin que los sondeos todavía tomen en consideración el triunfo logrado anteayer por el veterano senador de Arizona en las primarias de Florida.
Según la consultora Rasmussen -que fue una de las que más acertó en las elecciones de 2004-,
John McCain lleva ocho puntos de ventaja a Hillary y seis a Obama. Su sondeo, además, refleja que la ventaja de McCain crece. En diciembre, el senador de Arizona ganaba a Clinton, pero perdía frente a Obama. Ahora, vence a ambos.
¿Por qué? La clave es la percepción que tiene la opinión pública de John McCain. El veterano senador, que es un conservador que cambia de opinión como de camisa, ha logrado que le vean como un centrista y como un hombre de profundas convicciones.
Eso es algo notable. En sus 20 años en el Senado, McCain se ha opuesto a la prohibición del aborto (en 1999), y la ha apoyado (en 2007). Ha defendido y ha rechazado simultáneamente el control de las armas de fuego. Ha votado en contra de las bajadas de impuestos a los contribuyentes más ricos promovidas por George W. Bush en 2001 y 2003, pero en 2007 ha prometido que no las derogará. Ahora se opone a la tortura, a pesar de que en 2006 declaró a la CNN: «No creo que los terroristas merezcan un juicio justo».
Y en política exterior es más duro que Bush: su principal asesor en ese área es William Kristol, el director del semanario neoconservador The Weekly Standard, propiedad de Rupert Murdoch, uno de los mayores defensores de la Guerra de Irak y de la necesidad de atacar a Irán.
Pero la opinión pública no tiene tiempo para hilar tan fino. Para muchos, «McCain es un republicano, y ha destacado desde hace mucho en la lucha para que el Gobierno gestione sus recursos con responsabilidad, así que no me preocupa cómo será la política económica con él. Y es izquierdista en cuestiones sociales». Quien así hablaba ayer en una conversación por email era Alexander, de 32 años, nacido en Michigan y actualmente residente en Washington. Alexander, que trabaja en un organismo multilateral como experto en infraestructuras, votó en 2000 por Bush y en 2004 por el demócrata John Kerry.
Independientes e indecisos como Alexander son el filón que perseguirán las campañas de los candidatos una vez que quede claro quién es el candidato de cada partido. Pero es un filón al que Hillary no puede acceder. Por ella, sólo votan los demócratas. Alexander dice que, si no apoya a McCain, lo hará por Obama.
Así que McCain está lanzado. La severa derrota de Giuliani en Florida le ha beneficiado. La retirada oficial del ex alcalde de Nueva York, que se despidió ayer dando su respaldo a McCain -«el candidato mejor cualificado»-, supone la eliminación del otro moderado en la carrera republicana por la nominación. Las buenas noticias también venían del lado demócrata: la retirada de John Edwards deja sin candidato natural a un grupo de varones blancos de rentas bajas, frecuentemente vinculados a sindicatos. Puestos a elegir entre Obama y Clinton, esos votantes optarán por ella.
Y McCain necesita que Hillary gane la nominación, porque ella no logrará el apoyo de independientes e indecisos como Alexander. Aún faltan más de 9 meses para las elecciones. Pero, por ahora, la suerte, la dinámica electoral y hasta la oposición favorecen el sueño de McCain de convertirse en inquilino de la Casa Blanca.
CARRERA HACIA LA CASA BLANCAUn candidato que se crece ante la adversidad
PABLO PARDO. Especial para EL MUNDO
Eran las 22.00 horas del martes cuando el ex director de la CIA con Bill Clinton, James Woolsey, llegó a la barra del Hotel Hilton del aeropuerto de Miami, en medio de la celebración que los partidarios de John McCain estaban llevando a cabo tras la victoria del candidato. Entrevistar a un ex jefe de la CIA, y defensor de la tesis de que EEUU está en la Cuarta Guerra Mundial, en la barra de un bar es algo heterodoxo, pero Woolsey exudaba felicidad por los cuatro costados. Así que ése era el momento adecuado para preguntarle por el famoso mal carácter de John McCain. «¡Por supuesto que tiene unos prontos temibles! Pero, mira, cuando se le pasan, se disculpa. El es como es. No tiene doble intención».Woolsey fue nombrado por Bill Clinton, en un acto que revela que el ex presidente tiene un pésimo ojo crítico para elegir colaboradores. Porque la relación entre ambos fue nefasta mientras Woolsey estuvo en la Administración. Y, desde que en 1995 dejó la CIA, Woolsey ha destacado por su antipatía hacia su antiguo jefe. Así que, al preguntarle si McCain y Hillary Clinton se parecen en algo, se limitó a fruncir el cejo en un evidente gesto de desagrado y a decir: «No, en nada».
Woolsey es vicepresidente de Booz Allen Hamilton, una consultora que se ha beneficiado de numerosos contratos en la guerra contra el terrorismo de George W. Bush. Eso ha planteado cuestiones acerca de conflictos de interés para Woolsey, que tiene una actividad pública muy intensa, no sólo como simpatizante de John McCain, sino también como copresidente del Comité del Peligro Presente, una organización creada para «reforzar la voluntad estadounidense con el fin de afrontar los desafíos que presenta el terrorismo», a la que pertenece el ex presidente del Gobierno español José María Aznar. Los puntos de vista de Woolsey son muy claros: hace dos años declaró, en una entrevista a EL MUNDO, que «la situación de Irán, ahora mismo, es como la de Alemania en los años 30».
Pero el martes, Woolsey estaba, más bien, para celebraciones. Con una inyección de adrenalina tras la victoria de McCain que le llevaba a detectar, cuan si de agente doble se tratara, todos los escotes de las periodistas y animadoras del candidato que pasaban por la sala, explicaba a EL MUNDO la que, además de la integridad es, en su opinión, la principal virtud del senador de Arizona: su espíritu de lucha.
«En verano, todos daban por acabado a John McCain. Y ahora, ¡mírale dónde está! Te doy un consejo para los próximos meses de la campaña: ¡cuando pienses que John está derrotado, es cuando más cuidado debes tener con él! Es imposible tumbarle. En Vietnam le torturaron durante años sin lograr romper su fuerza de voluntad, hasta que los comunistas le dejaron», recalcaba Woolsey, mientras con la mano derecha sostenía una copa de tinto y con la izquierda acariciaba, en lo que podría calificarse como una operación encubierta, la espalda de una periodista que se había sumado a la conversación. Tras él, un camarero, un cubano exiliado, asentía: «Yo y toda mi familia vamos a votar a John McCain, porque cuando estuvo en Vietnam le torturaron agentes cubanos».
CARRERA HACIA LA CASA BLANCA / La batalla demócrataLa pugna demócrata queda sólo entre Hillary y Obama tras la retirada de Edwards
El ex senador, próximo al aspirante negro, dice que se echa a un lado «para dejar que la Historia siga su camino» sin concretar a quién apoya
CARLOS FRESNEDA. Corresponsal
NUEVA YORK.- John Edwards, el tercer jinete demócrata, anunció ayer que ha llegado el momento de echarse a un lado «para que la Historia pueda seguir su camino». El ex senador no precisó hacia qué lado de la Historia se inclina. Su retirada, según los analistas, beneficia más a Barack Obama que a Hillary Clinton ante el supermartes del 5 de febrero.
A sus 54 años, el ex senador dio por concluida su segunda campaña tras la intentona frustrada de 2004, donde fue finalmente el candidato a vicepresidente con John Kerry. Edwards, que se apropió de la música de Bruce Springsteen e impregnaba sus discursos con las penurias de «los americanos sin voz», se despidió ayer junto a las familias de Nueva Orleáns.
Pese a sus cortes de pelo de 400 dólares y su lujosa mansión, se paseó hasta el final con la vitola del «candidato de los pobres» y tuvo mucho eco por sus proclamas contra los lobbys y las corporaciones. Votó en su día a favor de la Guerra de Irak, pero pidió perdón por el error. Prometió traer a las tropas de vuelta en 10 meses y se presentó con una agenda más a la izquierda que las de sus dos rivales, prometiendo el seguro médico universal y diciendo claramente «no» a las centrales nucleares.
En ausencia de Edwards, Obama y Hillary tendrán la ocasión de medirse esta noche cara a cara en el debate que se celebrará en el teatro Kodak de Los Angeles, el mismo donde se entregan los Oscar, bajo la mirada conspicua de Spiderman.
Fue en un ataque a dos espadas de Obama y Edwards como Hillary cayó del pedestal a finales de octubre, en aquel debate de Filadelfia que cambió drásticamente la dinámica de la campaña. Obama y Edwards lograron precisamente la doble campanada en los caucus de Iowa y relegaron a la ex primera dama a un humillante tercer puesto en el arranque de las primarias.
Hillary se redimió luego en New Hampshire, y ahí fue donde Edwards empezó su irremisible cuesta abajo, confirmada la semana pasada en su estado natal de Carolina del Sur. El ex senador aseguró entonces que pensaba seguir en liza hasta el supermartes, aunque la salud de su mujer, Elizabeth, que combate un cáncer de pecho, parece haber precipitado su decisión. Bajo cuerda, sus hombres entablaron conversaciones con las campañas rivales en la última semana. El propio Edwards conversó entre bastidores con Hillary Clinton tras el debate de Carolina del Sur. El fin de semana pasado, en Washington, sus responsables de campaña mantuvieron también un encuentro con el equipo de Obama.
Por sus ataques sistemáticos al establishment de Washington y por sus proclamas idealistas y unificadoras («una sola América»), todo hace suponer que la retirada de Edwards es un apoyo tácito a la campaña de Obama, tan necesitado de ganar puntos en los estados más competitivos de los 22 que votarán el martes.
«Obama puede capturar hasta el 60% de los votantes de Edwards, y eso en algunos lugares va a marcar una gran diferencia», aseguró ayer a la CNN el ex asesor presidencial David Gergen. El votante natural de Edwards se parece bastante más al del candidato afroamericano, aunque la cuestión racial y de género puede provocar también una fuga de votantes blancos y mujeres hacia las filas de Hillary.
La campaña de Obama se adelantó ayer a la de Hillary en el momento de las reacciones. «John y Elizabeth Edwards han creído siempre profundamente que las dos Américas pueden ser una», declaró el senador.
«John elevó esta campaña con su profunda preocupación por las vidas cotidianas del pueblo estadounidense», replicó Hillary, que venía de celebrar su «victoria» sobre Obama la noche anterior en Florida. Pese a que el Partido Demócrata invalidó la asignación de los 185 delegados de Florida, por el adelanto de la fecha electoral, y aunque los candidatos renunciaron a hacer campaña, los votantes expresaron sus preferencias. El 50% lo hizo por Hillary, frente al 33% de Obama y el 15% de Edwards en su última comparecencia. La ex primera dama no pudo resistir la urgencia y acudió a Miami a festejar el triunfo simbólico.
elmundo.es Especial: Vea los cambios del calendario electoral. Blog: Otra visión de la campaña en EEUU.
EEUU denuncia que la crisis de Kenia es «organizada» y «una clara limpieza étnica»
La diplomática enviada a la zona considera que la violencia orquestada ha ido «demasiado lejos»
-->
Mauritania permite que 24.000 negros deportados en 1989 retornen de Senegal
-->
La UE despliega en el Chad su mayor operación militar para que no se expanda la violencia de Darfur
-->
Napolitano encarga a Marini la misión de sacar a Italia de la crisis
El presidente del Senado debe comprobar si cuenta con apoyos para formar un Gobierno que lleve a cabo una reforma de la ley electoral
IRENE HDEZ. VELASCO. Corresponsal
ROMA.- Es un hombre experimentado, muy respetado, que ejerce el segundo cargo institucional de Italia y que mantiene excelentes relaciones personales con la mayoría de los líderes políticos. Son esas cualidades las que han empujado a Giorgio Napolitano, el presidente de Italia, a confiar a Franco Marini la dificilísima misión de tratar de sacar a Italia de la crisis política en la que permanece sumida tras la dimisión el jueves pasado de Romano Prodi como primer ministro.
Tal y como estaba previsto, Marini, presidente del Senado y miembro del partido de centro-izquierda y raíces democristianas La Margarita, recibió ayer de Napolitano el encargo de comprobar si cuenta con el apoyo necesario para formar un Gobierno que lleve a cabo la reforma de la ley electoral. Una reforma que busca que Italia adopte el sistema mayoritario en lugar del proporcional actualmente en vigor a fin de eliminar las enormes (y casi siempre muy inestables) coaliciones en las que hasta ahora se han debido apoyar los sucesivos ejecutivos para poder gobernar.
«He solicitado al presidente del Senado que verifique las posibilidades de consenso respecto a un proyecto concreto de reforma de la ley electoral y de un Gobierno cuya funcionalidad se circunscriba a la aprobación de dicho proyecto y a la toma de decisiones urgentes en algunos campos», señalaba Napolitano.
Marini, de 74 años, es plenamente consciente de que tiene ante sí un panorama bastante complicado. «Sé bien que se trata de una tarea gravosa, porque soy consciente de que entre nuestros ciudadanos hay un fuerte interés por la modificación de la ley electoral. Los tiempos son estrechos, trataré de encontrar un punto de equilibrio entre las distintas exigencias», anunciaba Marini, quien hoy mismo comenzará su ronda de consultas para comprobar si es capaz de reunir una mayoría que respalde un Gobierno que acometa la reforma de la ley electoral.
Desde luego, no lo tiene nada fácil. Aunque la mayoría del centro-izquierda se muestra partidario de formar un Gobierno institucional que lleve a cabo la reforma electoral, el centro-derecha clama unido a favor de la convocatoria de elecciones generales. Es de prever que las negociaciones de Marini se centrarán en primer lugar en la UDC, el pequeño partido democristiano liderado por Pier Ferdinand Casini, que inicialmente se había declarado dispuesto a prestar su apoyo a un Gobierno técnico pero que el martes cedía a las presiones de Silvio Berlusconi y unía su voz al coro de los que piden que se acuda inmediatamente a las urnas.
La UDC no sólo tiene el suficiente número de senadores para, unidos a los del centro-izquierda, hacer viable un nuevo Gobierno. Además, dentro de él son varias las voces que se decantan a favor de ofrecer respaldo a un Gobierno institucional. Tanto es así que no se descarta que el asunto provoque una escisión interna.
elmundo.es Perfil: Franco Marini: sindicalista, católico y hombre de consenso en Italia
El ruso Jodorkovski inicia una huelga de hambre en su prisión siberiana
-->
Hamas se muestra a favor de que Egipto se convierta en el principal abastecedor de Gaza
El control de la frontera eleva la tensión y reaviva la pugna entre los islamistas y Abú Mazen
-->
Una comisión israelí dice que la Guerra del Líbano fue un «gran fracaso»
-->
Irán limita las ejecuciones públicas
El jefe del Poder Judicial ordena cumplir con la pena capital dentro de las prisiones y prohíbe la difusión de imágenes para «no crear tensiones psicológicas» en la sociedad
-->
Veto del Vaticano por ser divorciado
La Santa Sede se niega a dar el plácet al nuevo embajador de Argentina por vivir 'en pecado' con otra mujer
-->
BREVES





Links to this post:
Crear un enlace
Home