9M, AUTONÓMICAS ANDALUZAS:

ELECCIONES 9M / Autonómicas andaluzas
Chaves se perpetúa con otra mayoría absoluta a pesar del avance del PP
El candidato socialista podrá acumular 22 años de gobierno / Los 'populares' alcanzan sus mejores registros a costa de la debacle del PA / IU aguanta el tipo y mantiene sus escaños
J. CARO ROMERO
SEVILLA.- La mayoría de los andaluces dio ayer a Manuel Chaves un nuevo cheque en blanco en forma de mayoría absoluta para que afronte su sexto mandato consecutivo al frente de la Presidencia de la Junta. El candidato socialista, que acumula ya 18 años en el Gobierno andaluz, consigue vía libre para completar al menos 22, y su partido, el PSOE, se encamina ya a los 30 años de hegemonía ininterrumpida en la comunidad autónoma.La victoria del PSOE -su octava en la región- se produjo a pesar de retroceder con respecto a los resultados que obtuvo hace cuatro años y a pesar de la notable mejora de resultados del Partido Popular. En concreto, de los 109 escaños con que cuenta el Parlamento andaluz, Manuel Chaves logra 56, uno por encima de la mayoría absoluta, fijada en 55 diputados. Por su parte, el PP, con Javier Arenas como candidato, consigue nueve escaños 10 que hace cuatro años para situarse en los 47 diputados en el Parlamento autonómico. Los populares andaluces mejoran, de esta manera, su mejor representación en el Parlamento, la que obtuvieron en 2000 cuando, con una mayoría absoluta de Aznar en España, llegó a 46 escaños en Andalucía.
El avance del PP se ha producido, sobre todo, a costa de la tremenda debacle sufrida por el Partido Andalucista que, tras concurrir a estas elecciones autonómicas bajo la denominación de Coalición Andalucista -tras su reunificación con el PSA de Pacheco-, pierde sus actuales cinco escaños, desaparece del mapa político andaluz y se queda sin representación alguna en la Cámara regional. Los números lo dicen todo: el andalucismo no logró ayer concitar siquiera el apoyo de un 3% de los andaluces.
Izquierda Unida, por su lado, aguantó el tipo, repitió resultados y mantuvo sus seis escaños, si bien en esta ocasión su candidato a la Presidencia de la Junta, Diego Valderas, sí logrará su escaño como diputado. Aunque IU perdió un diputado en Jaén, lo ganó en Huelva, circunscripción por la que concurría el candidato de la coalición de izquierdas.
En definitiva, el triunfo del PSOE y la mejora del PP acentúan aún más el bipartidismo que viene caracterizando el mapa político andaluz en las últimas citas con las urnas.
En realidad, la victoria de Manuel Chaves en Andalucía tampoco debe llamar a sorpresa. Todos los sondeos publicados en precampaña y campaña electorales daban por seguro ese triunfo y ponían de manifiesto que lo que en realidad se jugaba en estas elecciones autonómicas era si el PSOE conseguiría revalidar la mayoría absoluta que recuperó en el año 2004, coincidiendo con el primer triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero en España.
En términos de apoyo electoral, el PP consiguió reducir hasta los nueve puntos la tremenda brecha de casi 19 que los socialistas abrieron hace cuatro años.
Al final, las encuestas se acercaron bastante al resultado final de las urnas, ya que prácticamente todas pronosticaban un leve descenso del PSOE y un notable crecimiento del PP, aunque en ningún caso sin que pudiera suponer una amenaza clara para la mayoría socialista.
El PSOE se impuso en siete de las ocho provincias andaluzas: todas salvo en Almería, el único territorio en el que se impuso el Partido Popular. Precisamente, se trata de la provincia por la que concurría como cabeza de lista su candidato a la Presidencia de la Junta, Javier Arenas.
Además de sus buenos resultados en Almería, el PP también logró sumar un escaño más en todas las provincias salvo en Granada, donde el mapa político permaneció invariable.
De todas formas, la solidez del PSOE andaluz en sus feudos tradicionales, como lo son Sevilla, Jaén o Huelva, ha logrado contrarrestar el notable avance del principal partido de la oposición que, además de su triunfo en Almería, iguala a los socialistas en porcentaje de votos en una provincia tan populosa como Málaga.
La progresión del PP se ve así profundamente neutralizada gracias, por ejemplo, a los 22 puntos de ventaja con que el PSOE se impuso en Sevilla, los 20 con que ganó en Huelva o los 16,6 con que venció en Jaén. Esas tres provincias se convierten en feudos casi inexpugnables donde, elección tras elección, no se detecta erosión alguna del poder omnímodo de los socialistas.
El caso de Sevilla es especialmente llamativo, pues el Partido Popular, con Juan Ignacio Zoido como cabeza de cartel, sigue estando todavía 22,78 puntos por debajo del PSOE, convertido en hegemónico de comicio en comicio.
Para encontrar el voto de castigo a los socialistas hay que mirar los números de la abstención. Esta se situó por encima de la detectada en las elecciones generales a las Cortes. Así como el PP aumentó el número de sufragios recibidos, el PSOE se mantuvo muy por debajo de la marea roja que anegó el Parlamento de Andalucía hace ahora cuatro años.
Izquierda Unida, por su parte, mantuvo sus seis actas, si bien cambiando el escaño de Jaén por el de Huelva, con lo que su líder, Diego Valderas, podrá entrar en el Parlamento de Andalucía, del que estaba ausente desde que lo presidiera de 1994 a 1996.
IU-CA ha salvado así los muebles en una jornada aciaga a nivel nacional. Su erosión continuada se ve frenada con estos datos, que indican claramente un suelo electoral difícil de perder salvo que se produzca un cataclismo.
Todo lo contrario de lo que le ocurre a los andalucistas, cuya enésima travesía del desierto se presenta sencillamente espeluznante. Por primera vez se queda fuera del Parlamento autonómico y la voz del líder de la renacida Coalición Andalucista no tendrá en lo sucesivo más ambón desde el que proyectarse que algún municipio aislado, todavía bajo su pabellón. En tales circunstancias, puede que esté en juego la propia supervivencia de la alianza y la pervivencia del andalucismo de partido.
En definitiva, con la mayoría absoluta por la mínima que ha obtenido el PSOE, el panorama que se le dibuja a Manuel Chaves como presidente de la Junta no es tan halagüeño como parece a primera vista.





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