e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

lunes, 28 de abril de 2008

FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Casimiro García Abadillo, Erasmo, Martín Prieto, Raúl del Pozo, Santiago Gonzalez



COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
Kim Il Mar y Kim Il Gar

Empiezo a pensar que el PP se ha convertido en una mutación cancerígena de la derecha española, una fulminante metástasis con las células centristas multiplicándose vertiginosamente en todos los órganos del partido, las familias políticas regionales, los municipios encastillados y los sindicatos de intereses, si alguno no lo fuera. Ahora bien, el proceso va tan deprisa, deprisa que como no se apresure Gallardón a coger los frutos de la propaganda que le hace Mariano, se le va a pasar el arroz sucesorio antes de llegar a Bulgaria. Si Kim Il Mar no le pasa rápidamente los trastos de matar liberales a Kim Gar Il o Kim Il Gar, la favorita de los peperos no va a ser Esperanza Aguirre, ni María San Gil, ni, externalizando la función simpatizadora, Rosa Díez, sino Bettina Rodríguez Salmones, la gran defensora del canon digital que fue públicamente desautorizada por Rajoy en la campaña electoral pero que, según se dice, podría repetir hoy mismo como jefecilla o jefezuela pepoide en la comisión de Cultura y Tecnoatracos del Congreso. No hay botarate prisaico que no sea ascendido, no hay liberal aznarista en nómina que no se proclame antiliberal marianista en multinómina y archisueldo, no hay, en fin, vocación de rendición ante la hegemonía progre que no encuentre cauce en la metástasis centrista. Al único que yo echaba en falta era a Piqué, y apareció ayer ya en las páginas del diario marianista por excelencia. Todavía puede aterrizar desde Vueling en las pistas del PPC y ser recibido, qué digo recibido, aclamado y escoltado por Sirera, Fernández y Nebrera.

Desde que Rajoy regresó de Cancún convertido en apocalipto azteca, defensor de la dieta caníbal de liberales al dente y conservadores estofados, y fiel observante de las Normas de higiene del derechista suicida, editadas por Cebrián en su Manual de reconstrucción de una derecha obediente con el patrocinio de Gillette y Calvin Klein, vengo defendiendo que para hacer la política de Gallardón, el eterno candidato prisaico a domesticar el PP lo hará mucho mejor que el apocalipto de Pontevedra. Por ejemplo, a Mariano no se le habría ocurrido reivindicar a Pepe Botella como amable constructor de plazuelas y jardines. Es que en la industria de llevarle la contraria a todo lo que dice que cree y parece que piensa la derecha, también hay trayectorias, trienios y quinquenios. Y Gallardón, tras cuestionar públicamente, en compañía de Arenas, la victoria electoral del PSOE en 1993, decidió cambiar radicalmente de conducta y le dio un rumbo a su vía que, vamos, ni la Piquer con Fefé de mozo de cuerda para llevarle baúl, mundo y maletas. Pero Kim Il Gar corre el peligro de que, pasadísimo de frenada Kim Il Mar, y entregado e integrado el PP en el PSOE como sector acrítico, las bases pepesoicas elijan como candidato para llevarse con 'ZP' a Miguel Sebastián. Mejor el original, siempre.

A FONDO
El PNV busca una salida para Ibarretxe


El nacionalismo vasco vuelve a sacar del baúl su alma moderada. Iñigo Urkullu, el líder del PNV que surgió de la defenestración del muy moderado Josu Jon Imaz, cara de buen chico de Bilbao, con pinta de no haber roto un plato en su vida y suaves modos, anda por Madrid susurrando una música que gusta, sobre todo viniendo de un líder jeltzale: «Hay que pararle los pies a Ibarretxe».

El lehendakari ha ido perdiendo apoyos aceleradamente. Su irredentismo étnico ya no hace gracia a casi nadie. Su reciente encuentro con el Dalai Lama, en el que comparó a España con China y al Tíbet, claro, con Euskal Herria, dos pueblos oprimidos y pacíficos, ha provocado, incluso en la muy patriota sociedad vasca, hilaridad. Ibarretxe ni siquiera fue original en el establecimiento de ese paralelismo esencial entre las aspiraciones soberanistas tibetanas y vascas. Carod ya advirtió de las concomitancias entre las ansias de independencia de los monjes del Tíbet y los deseos de liberarse de la opresión de España de los republicanos con barretina. A estas alturas, el Dalai Lama debe estar preguntándose por qué extrañas circunstancias se pudieron celebrar aquí unos JJOO sin que hubiera derramamientos de sangre.

El tinglado de Lizarra, ideado por Xabier Arzalluz como una forma de revitalización del nacionalismo adormilado por Ajuria Enea, encumbró a Ibarretxe como gran líder nacionalista.

De tal modo, que sus compañeros aceptaron de buen grado que se bautizase como Plan Ibarretxe lo que no era sino el Pacto de Lizarra institucionalizado por el Parlamento vasco (con el voto favorable del brazo político de ETA).

Derrotado por abrumadora mayoría en el Congreso de los Diputados en enero de 2005, el Plan Ibarretxe volvió a Euskadi por donde había venido y dejó al lehendakari huérfano de un proyecto político con el que ilusionar a los vascos y vascas.

Desoyendo la sensata voz de Imaz, Ibarretxe volvió a reinventarse su propio plan, pero esta vez atreviéndose a poner fecha a sus ensoñaciones.

El 28 de septiembre desveló en el Parlamento de Vitoria su nueva apuesta soberanista, que resumimos brevemente para los desmemoriados. Previa autorización de la cámara vasca (en la que el tripartito PNV-EA-EB suma 32 escaños de un total de 75), el lehendakari se comprometió a convocar un referéndum el 25 de octubre de 2008, hubiera o no un acuerdo previo con el Gobierno español, sobre el derecho a decidir del pueblo vasco.

Dijo Ibarretxe que, para llevarlo a cabo, no era necesario que ETA dejase de matar, ya que «la violencia no puede impedir la iniciativa política».

Imaz difería en ese punto, lo que le llevó a dejar de ser burukide para marcharse a la Kennedy School de Boston, donde ahora trabaja en un estudio sobre la acción de los gobiernos en el desarrollo de las nuevas tecnologías. A todas luces, ha salido ganando.

Sigamos con Ibarretxe. El lehendakari, que se autojustificó diciendo que su proyecto tenía por objeto «cumplir la palabra dada», dejó a los parlamentarios atónitos cuando reveló que, una vez celebrada la consulta (la del próximo 25 de octubre), ETA «estaría obligada por decisión popular» a poner fin a la violencia.

Luego, auguró, se convocaría otro referéndum en 2010, el de verdad, el «resolutivo», o sea, la repanocha. Todo ello aderezado con dos mesas (siempre dos mesas, ¡ah!, esa irrefrenable atracción vasca por la gastronomía); una política, con la izquierda abertzale como invitada especial; y otra, «técnica», a la que asistirían, por un lado, negociadores en representación del Gobierno de España y, por otro, los chicos de la capucha y la pistola.

Al terminar su iluminado discurso, Patxi López, que no se caracteriza precisamente por su imaginación, acusó al lehendakari de vivir «en los mundos de Yupi». Hay una tendencia casi enfermiza a situar al líder vasco fuera del mundo real. Entre la gente de la izquierda abertzale, según pudimos comprobar por los mensajes de móvil que le enviaba el portavoz de Batasuna, Petrikorena, a las bien mandadas Nekanes, Ibarretxe es conocido como Spock, en referencia al protagonista de la afamada serie de ciencia ficción La conquista del espacio (luego llevada al cine como Star Trek), humanoide caracterizado por sus afiladas orejas y anguladas cejas.

Hasta para los burukides de ahora (o sea, los de Bilbao, porque los de Guipúzcoa, Egibar o así, son otra cosa), Ibarretxe, simplemente, ha «perdido el norte», que no es sino la forma fina de decir que está como una regadera.

Le quieren convencer de que no convoque la consulta prometida. Los inquilinos de Sabin Etxea atesoran, además de las esencias del ser vasco, un incuestionable olfato político, que ha llevado a su partido a permanecer en el poder desde hace treinta años.

Los números cantan. En las elecciones generales de 2004, el PNV logró 420.980 votos, que sumados a los 80.905 de EA y a los 102.342 obtenidos por la EB de Madrazo, daban al tripartido un total de 604.227 votos. En esos mismos comicios, el PSE recibió 339.751 votos y el PP 235.785. Es decir, que la suma de ambos quedaba ligeramente por debajo del tripartito, con un total de 575.536 votos.

Las autonómicas de 2005 y las municipales de 2007 le fueron mal al PNV y a sus socios. El resultado del bloque gobernante en el País Vasco fue aún más decepcionante en las generales del 9-M. El PNV logró sólo 303.246 votos, mientras que EA y EB superaban por los pelos los 50.000 votos cada uno. En total, 403.490 vascos respaldaron a los tres partidos del gobierno. El 9-M, el PSE tuvo 425.567 votos (más que la suma del tripartito) y el PP, 206.702. Es decir, que PSE y PP juntos suponen 632.264 votos, ¡casi 230.000 más de lo que suman los tres socios de gobierno!

Si el lehendakari sigue en sus trece, el PNV puede verse ante la siguiente situación. Primero, necesitaría los votos del PCTV para sacar adelante la consulta en el Parlamento Vasco. Y luego, si la lleva a cabo, se verá ante la circunstancia inaudita de tener que enfrentarse a una decisión en contra del Tribunal Constitucional, ante el que recurrirá el Gobierno español.

Si Ibarretxe sustituye la consulta por unas elecciones anticipadas, el PNV y sus socios podrían verse ante la más que segura eventualidad de una derrota (la ausencia del brazo político de ETA en los comicios no le garantiza a los nacionalistas la absorción de sus votantes).

Por ello, los nuevos burukides, que, en teoría, son el resultado de un pacto entre las dos almas del nacionalismo alcanzado tras la salida de Imaz, tratan como sea de quitarle de la cabeza a Ibarretxe la idea de llevar adelante la consulta y de convocar elecciones anticipadas en otoño.

El discurso de José Luis Bilbao, diputado general de Vizcaya y hombre de confianza de Urkullu, abogando por el abandono del segundo plan Ibarretxe y por un acercamiento al PSE, expresa con claridad la orientación del Euskadi Buru Batzar de cara a los próximos meses. El problema, dicen sus miembros en privado, es que el lehendakari teme por su futuro penal y necesita la protección que le da el ser presidente del gobierno vasco. De nuevo, el PNV cree que el Gobierno puede ordenar a los jueces lo que deben hacer. De nuevo, el PNV cambia su alma para que nada cambie.

casimiro.g.abadillo@el-mundo.es

A CONTRAPELO
Un rescate mercedario
Por SANTIAGO GONZALEZ

El secuestro del atunero Playa de Bakio concluyó sin males mayores el sábado por la tarde. La liberación del pesquero se produjo, según la portavoz De la Vega, gracias a «una acción coordinada y conjunta del Gobierno, del armador y de la diplomacia». «Y del periodismo», debió añadir para darle a cada cual lo suyo, porque el jefe de la diplomacia española, propiamente dicho, se enteró de la buena nueva por boca de un periodista español que acababa de recibir un sms. El hecho tuvo lugar durante una rueda de prensa que Miguel Angel Moratinos compartía en Lima con el presidente peruano, Alan García.

Era una buena noticia en sí misma. Ninguna otra consideración puede tener tanto peso como el alivio de los pescadores y sus familias ante la cercana perspectiva de volver a abrazarse. Es más discutible que podamos hablar de final feliz. La vicepresidenta, que no tuvo su día más transparente, respondió elusivamente a la cuestión de si se había pagado rescate por la recuperación del barco -desvalijado- y de sus 26 tripulantes sanos y salvos. Recurrió a una perífrasis difícilmente cuestionable, que la prioridad del Gobierno fue en todo momento salvaguardar la integridad física de los secuestrados. Tampoco habría faltado a la verdad si hubiera dicho, un suponer, que a lo largo de la negociación nunca se había contemplado la posibilidad de pagar ningún precio político por el rescate.

Afortunadamente, los piratas no habían pedido, no ya el derecho de autodeterminación, sino ni siquiera una triste reforma estatutaria. Querían y obtuvieron, eso sí, una relación más o menos bilateral y un plan de financiación modesto: 770.000 euros a pagar de una sola vez, y, según se dice, en metálico. ¿Qué es eso para nosotros? Nada, si bien se mira. Albañilería y pintura para dos reformas como la que hizo Bermejo en su vivienda.

Se ha pagado a los secuestradores, lo que a todas luces parece una medida sensata y humanitaria para no poner en peligro 26 vidas inocentes. Pero una vez conseguido el objetivo principal, faltó un detalle para que el drama tuviese, en efecto, un final feliz. Como el del velero francés Ponant, con el dinero recuperado y los secuestradores detenidos. La negociación con unos piratas no puede comprometer a un Gobierno legítimo, al igual que las promesas del negociador, la figura policial que lleva la voz cantante en los atracos con rehenes, no son de obligado cumplimiento, una vez liberados éstos.

Es una de esas pequeñas paradojas de la vida, que pudiendo elegir el modelo de Sarkozy para hacer frente a la piratería, se haya optado por la Orden de la Merced, que nació en el siglo XIII para liberar a los cautivos cristianos mediante el pago del rescate a sus captores sarracenos. El presidente francés será de derechas, pero es laico.

El Gobierno, que había incumplido una bienintencionada resolución del Congreso de 2006, hará bien en impulsar un acuerdo internacional para garantizar la seguridad a la pesca y la navegación en el Indico. Mientras, debería cuidar su imagen, con el fin de que no corra entre los piratas la especie de que el Gobierno español es flete, nunca mejor dicho. Montesquieu explicaba en su magnífica Grandeza y decadencia de los romanos, que cuando éstos iniciaron su declive, a veces por cobardía, otras por debilidad, compraban tranquilidad a los pueblos que amenazaban invadirlos. Inútilmente, argumentaba el barón: «La paz no puede comprarse, porque quien la ha vendido se encuentra con ello en mejores condiciones para hacerla comprar nuevamente».

BAJO EL VOLCAN
MARTIN PRIETO
La chica del bombo

El general Norman Schwarzkopf pudo no comandar la primera guerra del Golfo por gordo. De coronel le intimaron a que perdiera cintura y pasó meses descargando sacos, sin éxito. Es hombre terco y convenció a la sanidad militar de que los patrones estético-saludables ya no eran los de la Guerra del 14. Le ascendieron a general con cuatro tallas de más. A un almirante español le he visto hacer vacilar la pasarela del Príncipe de Asturias con bastante más proa que la ministra de Defensa. Y es un gran marino. Pero como los hombres creemos que el embarazo es una enfermedad o damos a la gestante cuidados paliativos o la cubrimos de sarcasmos por su impropiedad fuera de la cama, y eso que todos los nuevemesinos son prematuros para el reino animal y la gestación femenina debería durar al menos dos años a tenor de los doctos.

Seguro que Zapatero, que piensa en imágenes, previó el impacto de una embarazada pasando revista a la tropa. Me temo que a los militares no debió impresionarles mucho; ya tuvieron un ministro con pies planos. Ahí está Nilda Garré al frente de la Defensa argentina. Lo de Carme Chacón se cura, pero no los chascarrillos de los huevones. Y es normal que debute prohibiendo el acceso a internet salvo para el trabajo. No hay censura: es que no hay empresa que permita leer la prensa deportiva en horas laborables. Si entiende que Defensa es una gran empresa y debe gestionarse como tal, tendrá mucho camino andado.

Lo más interesante de Carme Chacón es ver cómo conjuga sus sentimientos nacionalistas con el «¡Viva España!» que grita tan bajito. Ya la han oído los de Esquerra Republicana de Catalunya y la han puesto de vendepatrias. La ministra estudió sobre el terreno el separatismo de Quebec, y no conocemos sus conclusiones al respecto. Si es una independentista catalana es que Zapatero es un sádico instalándola en Defensa. Además tendrá que vender, comprar, estirar el presupuesto, disminuir soldados y mandos y aumentar marineros, y tomar decisiones dolorosas para la familia militar. Probablemente admirará Costa Rica, que un día abolió sus Fuerzas Armadas. Y aunque ya fuera ministra en un lapsus que fue nada sufrirá contradicciones insalvables.

Yo la tengo ley por inteligente y ambiciosa, y pese a su aspecto un poco prosbocideo tiene encanto y lloró perdida en la muerte de Gabriel Cisneros. Le toca el nivel de inteligencia que no pudo demostrar en Vivienda.

ZOOM
CARMEN RIGALT
El calcetín

Vuelven los fantasmas. Hablo por mí, así que vuelven mis fantasmas. Los periodistas solemos tener fantasmas con nombre y apellido conocidos: gente que nos persigue o nos envidia y con la cual no construimos sueños sino fantasmadas. Es una forma de alimentar el ego. Un periodista (cualquiera) se pega subidones de autoestima diciendo: «Me acaba de llamar Pedro» (Solbes), «voy a desayunar con Mariano» (Rajoy), «he estado en la finca de Emilio» (Botín) o «le he dado un consejo a Jaime» (Marichalar). A nosotros no hay quien nos tosa. Somos el ombligo del mundo.

Como periodista, también yo gasto sobredosis de ego trip, pero mis fantasmas de temporada no tienen nombre y ni siquiera rostro. Cuando me faltan negritas recurro a temas domésticos. Mal asunto. El hogar es una neurosis como otra cualquiera, y mis fantasmas de ahora mismo van por ese lado. Vivo en una casa que no es domótica ni inteligente, de lo cual me alegro, pues para dirigir un casa de características tan peculiares hay que ser, cuando menos, ingeniero, o lo que antes llamaban perito. Me considero incapaz de descifrar el sistema de la alarma, detectar una anomalía en el lavavajillas o poner en hora los relojes de los putos electrodomésticos (cuando se adelanta o se atrasa el horario, en casa hacemos horas extraordinarias). Todo lo que va más allá de ordenar un cajón me parece trigonometría.

En esta época todas las mujeres (y algunos hombres) nos dedicamos a trasegar en los armarios para rescatar prendas frescas que nos permitan afrontar un embate repentino de calor. Los que vivimos en Madrid estamos acostumbrados. Aquí se va del frío al calor en pocas horas. Una mañana sales a la calle arropada con un jersey de cuello vuelto y, de pronto, el termómetro corona los 30 grados. Te sientes morir con el abrazo de la lana y la apretura de los calcetines bajo las botas. Los pies es lo primero que se enfría y lo último que se calienta. El día que eres capaz de descalzarte en plena calle para arrancarte los calcetines a tiras, no falla: ha llegado el verano.

Ayer me propuse arreglar el cajón de los calcetines. Es la actividad doméstica más desquiciante. Siempre he mantenido una relación neurótica con los calcetines, y sospecho que no soy la única. En casa, los calcetines no resisten un inventario a final de temporada. Juntando los calcetines de toda la familia, aparecen al menos 20 de ellos desparejados. Sus compañeros no están en ninguna parte y seguramente no han estado nunca. Todos los años salen de casa (vía cubo de basura) más calcetines de los que entraron. Increíble pero cierto. La otra noche, en la radio, escuché a una señora que tenía obsesión por contar lineas de azulejos. Yo, en cambio, cuento cientos de calcetines desparejados. El día que descubra la teoría del calcetín creeré que he descubierto la teoría de la relatividad.

ERASMO
De barcos

Ya, ay, ni los secuestros navales. Aquel «Santa María» (1961) abordado por Galvao para derrocar al portugués Salazar y a Franco. O el «Achille Lauro» (1985), capturado por palestinos de Arafat. «Playa de Bakio»: facinerosos somalíes despojan al sustantivo (pirata) de sus entonaciones intrépidas, literarias, (y democráticas). Salvo otro secuestro tan torpe, innecesario (la información: 1,2 millones ) el Gobierno: bien resuelto

TRIBUNA LIBRE
FERNANDO SANCHEZ DRAGO
Rajoy, Espe, Gallardón y otros chicos del montón

Lo del PP, ¿es comedia de enredo o de capa y espada? Andense con ojo, porque podría derivar a dramón de Echegaray, tragedia de Shakespeare y esperpento de Callejón del Gato. Llego tarde, lo sé, ya se ha dicho cuanto había que decir, pero cosas veredes, Sancho. El telón acaba de levantarse. Estamos en la obertura. Ocurrirá de todo, y será mucho, antes de que llegue el solsticio búlgaro, deflagre la mascletá del congreso de Valencia y sepamos qué ninots arden en esas Fallas y a cuál indultan los compromisarios. Lo ha dicho Calamity Espe, la monja alférez: dos meses, en días de mudanza y desestero, son una eternidad. Sí, pero no; no, pero sí. Cállese Fraga, siempre diplomático, de una vez y permita que las aguas alcancen el Turia. ¿Seguirá la sequía, habrá trasvase, tendremos inundaciones? Sea lo que fuere y salga Sol por donde salga, algo es seguro: Génova padece los efectos del cambio climático mientras en Ferraz reina la bonanza. Lo único que allí llueve, a cántaros y a cantones, es champán. El sueño de Zapatero -un solo partido, 17 taifas- podría ser realidad. Jurisprudencia no falta: UCD se fue al limbo del CDS y empezaron cien años (lo parecían, se hicieron eternos) de soledad y autismo felipista. Lo que dije: cosas veremos.

Y, ya que doy en expresiones quijotescas, permítaseme una pregunta: ¿de verdad ha llamado en Bellas Artes moza del partido -o sea: puta del PP- el señor Rajoy, que de ser así muy señor no sería, a mi rubia favorita? Creerlo cuesta trabajo, pero mucha casualidad parece ésa, por más que las cargue el diablo. ¿Eligió él la cita del Quijote con la que el otro día -el del jocoso Cervantes y el fúnebre Gelman- se abrió de capa o acaso de bragueta al dar pública lectura a un fragmento del libro que Zapatero, ese iletrado, llama Constitución de la Humanidad? Hay que ser cursi, por cierto, y demagogo, para decir semejante idiotez, pero ésa es otra. Cíñase el citado a la del 78, o incluso a la de Cádiz, y dejémoslo estar. Hablábamos de Rajoy y de su rajonazo cervantino. ¿Fueron sus escribas, Arriola -el apoderado- u otras gentes de su cuadrilla los responsables de tan trapera estocada? ¿No tiene bufón que pruebe los platos antes de que lleguen a su boca? La malicia, si la hubo, ¿fue de cosecha propia o ajena? ¿Se la metieron doblada? ¿Cesó a alguien? Insisto: todo lo que no es casualidad es, en principio, causalidad, que además sería, en este caso, intencionalidad e ingeniosa -lo admito- grosería. No se trata así a una dama. Reproduzco la cita para que juzgue el lector: «Estaban en la puerta dos mozas destas que llaman del partido». ¿De qué partido? ¿En qué puerta? ¿En la de Génova, en la de Valencia o en la del Sol? Ya es afinar, y tirar a dar. Reconozco que esta vez no ha hecho honor don Mariano, si la idea fue suya, a su apodo, ganado a pulso, de Maricomplejines.

Pongámonos serios. Lo más difícil de ver, dijo un filósofo, es lo que se tiene delante de las narices. ¿No ve Rajoy la punta de las suyas o no quiere verla? ¿Finge o está ciego? Ciego y sordo, porque ceguera y sordera de solemnidad se necesitan para no ver las grietas de un edificio que amenaza ruina y no oír el clamor, casi unánime, de las voces que dentro y fuera de su partido, y anónimas o no, piden que dimita y creen que, de grado o por fuerza, se irá.

No tengo nada contra Rajoy, por más que él se empeñe en achacarme inquina, pero me asombra su empecinamiento en sostener y no enmendar el numantinismo de una postura que, si no se corrige a tiempo, podría enterrar para siempre su carrera política y comprometer, quizá irreversiblemente, lo que sería mucho más grave, el futuro de su partido y, con él, el de la democracia. Esta, para no extinguirse, requiere -como todo el mundo sabe- alternancia de gobierno, y sólo el PP, hoy por hoy, y por muy lejana que tal perspectiva nos parezca, hace posible eso.

¿Puede no ya pujar alto y apuntar a la Moncloa, sino, meramente, sobrevivir intramuros del sistema democrático una formación política derrotada en dos elecciones consecutivas que se niegue a rectificar su trayectoria, se encune en las tablas del ordeno y mando, atienda sólo a la ambición de poder de señores feudales (Arenas, Núñez Feijóo y otros de menor cuantía) que no quieren quedarse sin el huevo, porque fuero no tienen, acalle la voz de los discrepantes, se obstine en atribuirles conjuras de pasillo, ignore la opinión de quienes votan, prescinda de todos los pesos pesados -todos, digo, y pienso en Aguirre, en Zaplana, en Rato, en Alvarez Cascos e incluso, por ahora, en Gallardón- capaces de derrotar a Zapatero y cierre prietas filas, inquebrantables adhesiones y vítores de ritual alrededor de un político desjarretado, desnortado, invertebrado y, al parecer, sonado, que fue un buen ministro y podría haber sido un aceptable jefe de Gobierno (mejor que Zapatero, eso es seguro), pero que no sirve para lidiar, burlar y tirarse al hoyo de las agujas de zorros tan marrulleros y abrochados como los que tiene enfrente?

Larga ristra de preguntas: las que todo el mundo se hace. Me han salido de un tirón. Formúleselas también usted, señor Rajoy. Es lo que hay. He hablado con muchos desde el día de su derrota y de la bochornosa escena del balcón, y siempre he escuchado lo mismo. Ponga los pies en el suelo, no abrigue ilusiones vanas. No cuenta usted con nadie, fuera de un puñado de fieles de su guardia dispuestos a morir matando y de los señores de las guerras periféricas que acechan en el desierto de los tártaros con el puñal de Bruto en la bocamanga (Camps, al que le conviene que por tercera vez bese usted la lona en 2012 para saltar al cuadrilátero y sacrificarse por el partido) o que, más modestos y pancistas, quieren seguir al sol de un cargo de perdedores que sólo calienta un poco en vez de dormir por las malas a la intemperie. Ni los unos ni los otros, al resguardo en sus cubiles, le achuchan -iría contra sus intereses-, por lo que aún tiene usted, don Mariano, un trecho de cuartelillo por delante. Quienes comen el pan de los barones adictos, que son -de dientes afuera- casi todos, le votarán, ¡claro que le votarán!, si no se retira antes, en la charlotada a la portuguesa del mes de junio. El PP, como todos los partidos, está lleno de trepas, de hipócritas y de cobardes. Pero será, su victoria, pírrica. No se la deseo, señor Rajoy, porque le tengo aprecio y por eso estoy criticándolo, ni se la deseo a los suyos, por los que siempre, con escasa convicción y a la contra de otros, he votado, ni -menos aún- se la deseo a esta España sucia, hortera, malparida y sinvergonzona, de la que hablo pestes, porque de ella vengo, en ella estoy y se me nota que en ella he nacido por donde voy. Cierto: vencerá en Valencia, a caballo y ya difunto, como el Cid. ¿Y luego?

Luego, ¡qué le voy a contar a usted!, llegarán las elecciones europeas, y las gallegas, y las vascas, y las catalanas, y se las darán todas, una tras otra, en el mismo carrillo, y terminará vuecencia grogui, turulato y tumefacto, maldiciendo a sus sparrings y a sor Patrocinio Arriola, agarrándose a las cuerdas del ring, abrazándose a Pepiño para no recibir más golpes y con muchos más cardenales en la jeta -perdóneme la chulada- de los que figuran en la nómina del Vaticano. ¿Qué hombre de bien podría desearle tan cruel paliza? Ni siquiera Zapatero, que tan mal le quiere.

Ahórrenos el espectáculo. Tire la toalla. Sea juicioso. A Esperanza Aguirre, o a quien sea, le basta con esperar a que su cadáver político -el suyo de usted, señor Rajoy- pase por delante del Kilómetro Cero. Lo verá desde la ventana de su despacho, con una sonrisilla de través, mientras recoge sus cosas para irse a Génova. Mejor sería, digo yo, yacer de verdad y no metafóricamente, cuando dentro de muchísimos años -cuantos más, mejor- le llegue el momento, en la cripta jacobea, junto a Fraga y el hereje Prisciliano, que está allí, pero para ello tendría usted que tener el buen sentido de olvidar la Moncloa y tomar, al frente de mil gaiteros, la plaza del Obradoiro. Sería como volver al hogar: la sede de la Xunta está en el Pazo de Raxoi. Nomen est omen, don Mariano. En casa y entre los suyos se está como en ninguna parte. Más vale ser cabeza de ratón galaico que cola de león de Oz.

Me meteré a profeta. No es difícil, porque todas las habas, salvo las de los imprevistos y sorpresas morrocotudas, están contadas. ¿Qué va a suceder? Enumero...

Habrá, probablemente, primarias, aunque no figure ese concepto, según González Pons, en el ideario de los populares ni a la niña de los ojos de Rajoy le parezcan necesarias. Lo son, y no se me ocurre mejor sistema para sacar a la gaviota de la trampa en la que ha caído. Germinará esa semilla, lanzada por buenas gentes en tierra buena, a no ser que don Mariano, sus peones y sus alfiles, acorralados y desesperados, opten, como en Apocalypse now, por el napalm y vuelen la santabárbara. ¿Tras ellos el diluvio? No creo que lleguen a tanto. La voz de las bases les obligará a ceder. Ese concierto, que no lo es de grillos que cantan a la luna, ya ha empezado. Será difícil, si no imposible, interrumpirlo.

Cabe, sin embargo, otra posibilidad, remota, sin duda, pero también deseable e igual de buena. Sería bálsamo amarillo capaz de restañar y suturar todas las heridas. Aludo al retorno del Jedi, a su Segunda Venida, al regreso de Rato. Arrasaría, laminaría a Rajoy y, más tarde, a Zapatero. Los feligreses del PP y buena parte de la parroquia del PSOE, metidos todos hasta el borde superior de la billetera en el naufragio de la recesión que se nos echa encima, acogerían al sumo hacedor del milagro económico como en Jerusalén recibieron a Jesús. ¿Podría volver don Rodrigo a la batalla -perdida por otros- del Guadalete? El jura que no, pero también, con igual ahínco, dice Esperanza, sin que nadie la crea, y yo tampoco, que nunca ha aspirado ni aspira ahora a la jefatura del Gobierno. Corre por doquier el rumor de que Rato se aburre, echa de menos la política, la lleva en la sangre, no necesita dinero, quiere sacarse la espina que insensatamente le clavó Aznar (¿hablará, por cierto, éste, sin que Fraga le diga que se calle, y apoyará a Esperanza?), se deja querer y podría dar el sí a condición de que sus correligionarios, la Urbe de Génova, el Orbe del PP y la voz de quienes en él militan y por él votan se lo pidieran por aclamación. A lo peor es un bulo. ¡Ojalá no lo sea! El problema radica en el cómo, cuándo y dónde de esa aclamación. Organizarla, articularla y darle cauce no es sencillo. ¡Sus, y a ello!

Tampoco sería imposible que surgiera, entre Caribdis y Escila, de improviso, aunque no improvisado, un alevín, un cachorro, un joven turco, un tapado, un zapaterito tercero en discordia, y lo desbaratase todo. Si sucedió en el PSOE, monolítico bastión de la disciplina y el pensamiento único, ¿por qué no va a suceder entre los arísteguis -así los llaman- y las adelitas de ese ejército de Pancho Villa, ahora en abierta desbandada, que es el Partido Popular. ¿No ha de haber en su retaguardia una zapatera prodigiosa o un zapata Emiliano que se tire al ruedo en cayuco y sin papeles, como un ilegal, y arme el alboroto?

Queda, por último, Gallardón, si no muerde el anzuelo envenenado que -¿será otro bulo?- le tiende Rajoy, y queda, sobre todo, Esperanza. ¿Se decidirá la más torera de nuestros políticos a pisar el albero, citar de frente, echar la pata p'alante y correr el albur que la llevaría -o no- a salir de la plaza de Valencia por la puerta grande que conduce a la Moncloa, a hombros (¡por fin!) del liberalismo y con una oreja de Rajoy en cada mano? Lucha por el poder, sin duda, la que esa modistilla malasañera y brava del 2 de mayo ha emprendido contra el uno y contra el otro, contra el alcalde mostolense de Madrid y contra el monarca bonapartista de su partido, pero también y sobre todo, como ella misma ha recalcado, y no era a mi juicio nube de humo, debate de valores y de ideas. Lo que ha sucedido, lo que está sucediendo y lo que sucederá, tenía que suceder. En el PP, amigo Camps, no caben todos, como tampoco cabrían en otros partidos. Recuerde UCD, atienda a lo que acaba de pasar en Izquierda Unida. Cualquier agrupación política, para no escindirse y terminar hecha añicos, necesita coherencia, homogeneidad, compatibilidad de órganos y caracteres, un disco duro, un corazón de piedra. El Partido Popular está lleno de socialistas, lo ha estado siempre, como lo estuvo UCD, y su línea de acción es y ha sido tan socialdemócrata, tan intervencionista en lo público, aunque no en lo privado, como la del PSOE. Lo fue, incluso, bajo Aznar. No es cosa aquí de dar ejemplos ni de sentar doctrina, pero sí de subrayar que el liberalismo y el socialismo -entendiendo por tal a los socialdemócratas y nada más que a ellos, pues otro socialismo no hay ni se le espera- son ideologías contrapuestas, gatos que no pueden meterse en el mismo saco. Las posturas de Rajoy y de Esperanza son, de arriba abajo, antagónicas e irreconciliables. La democracia cristiana, en cambio, anda siempre entre Pinto y Valdemoro, y casa, como la cocacola, con el ron y con el güisqui, con los del laissez faire y con los metomentodos. Quédese la pepla del estado de bienestar para quienes no son capaces de percibir el sofisma en que se apoya, el desastroso balance de su cuenta de resultados y la inviabilidad de su futuro. ¿Existe éste para el liberalismo en el país donde esa doctrina se inventó hace dos siglos? ¿Gritaremos otra vez ¡Viva la Pepa! y marcharán, francamente, quienes podrían llegar a gobernarnos por el sendero de Cádiz o predominará entre ellos, como es costumbre, el demonio del intervencionismo que conduce al totalitarismo? Imposible es, de momento, saberlo, pero yo, en lo que me afecta, sí sé que estoy harto de votar, en contra de mis convicciones y sólo por la capciosa estrategia del mal menor, a quienes por parecerme socialistas disfrazados de otra cosa no me representan. Y no volveré a hacerlo, no votaré en las europeas, ni en las generales de 2012, ni nunca más en mi vida, a quienes temen la libertad, no la esgrimen, no la practican y no la encarnan.

Basta por hoy. Tenía que añadir una coda sobre lo sucedido en Telemadrid el 10 de marzo a eso de la medianoche y sobre mi supuesta implicación en una inexistente campaña contra Rajoy, pero será El lobo feroz quien lo cuente en su próxima columna -mañana- y zanje el asunto.

¿Vivimos el final de una película de Gunga Din? ¿Se escuchan en lontananza tambores, trompetas y zampoñas? ¿Vienen los de Torrijos a liberarnos? El tiempo lo dirá, aunque nuestra esperanza desespere. ¿Esperanza? Hoy, como hace más de siglo y medio, Mariana Pineda borda entre los visillos de Sol la bandera de la libertad. Que ésta salve al PP.

Fernando Sánchez Dragó es escritor, periodista y columnista de EL MUNDO.
EL RUIDO DE LA CALLE
RAUL DEL POZO
Caipiriña

Cuando el Partido Comunista italiano se hizo partido de masas, algunos de los militantes aún iban vestidos de partigiani hasta que Palmiro Togliatti les convenció de que para ser un partido de gobierno no había que disfrazarse sino de italianos. También en España la izquierda tuvo sus disfraces y su guardarropa. Hasta que llegó ZP: se acabaron las barbas y las panas. El nuevo PSOE cuida el diseño, el estilo, la apariencia. Ya no van disfrazados de progres. Las ministras parecen ninfas de la arboleda de Moncloa y los ministros, ejecutivos de multinacional.

Cuando se reúnen en sanedrín, como en el último fin de semana, las tres edades -guayabos, maduros y puretas- cultivan esteticismo trascendente; nada recuerda en ellos a los dirigentes de un partido obrero. Las mujeres violeta y fucsia, cinturas altas, botas fajín, fulares Benetton; todos modernos y actuales, bolsos enormes de marca, tacones de vértigo.

ZP tiene un talento innato para el diseño; preside un consejo de ministros heterogéneo en edad, experiencia e ideología. Diseño-marketing-sílfides purga a los carrozas: ésa es su política. Jóvenes y mujeres al poder. No sabemos aún si a ZP se le irá la olla como a los anteriores inquilinos de Moncloa y le afectará el Síndrome de la Segunda Legislatura cuando los presidentes se creen una mezcla de Disraeli y Napoleón con la cabeza en el estrecho de Ormuz.

El caso es que hoy el PSOE es una chaise longue. En el último Comité Federal solo faltó que les sirvieran caipiriña con azúcar moreno y cachaza. Los corazones de los ministros iban en el Teleférico, por encima de los álamos del Paseo Rosales más allá de Ferraz, que antes fue un sótano de cuero. Esos comités, en los viejos tiempos, solían durar cuatro o cinco horas; hablaban 25. El del fin de semana ha sido corto.

Lo que pasa es que el relax en la chaise longue no va a ser eterno porque viene la ruina. Hace no una década sino 10 semanas, el Gobierno fanfarroneaba diciendo que estábamos a punto de alcanzar a Italia en renta per cápita; le pisábamos los talones a Francia. Ahora nos han ingresado a USA, Italia y España en el mismo pabellón de reposo con anemia, no como Camilo para hipnotizar gallinas sino para pasar juntos el tenebroso túnel que nos espera.

ZP en el Comité nos ha venido a decir que con la desaceleración no van a volver los ciegos trashumantes guiados por perros. Habló de su Gobierno como el de la extensión de los derechos civiles, la fuerza que cohesiona España, que vertebra la nueva nación. El socialismo de diseño, el socialismo liberal, la creatividad no han podido evitar el cuarto de millón de paratas en el último trimestre, ni que la economía cabalgue sobre un tigre sujetando a un oso por la cola.

La crisis no se solventa con diseño.

Etiquetas:

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!