FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, Raúl del Pozo, Erasmo, Carmen Rigalt, Martín Prieto, Raúl Rivero, Santiago Gonzalez, Araceli Mangas Martín

COMENTARIOS LIBERALES
FEDERICO JIMENEZ LOSANTOS
El Rey y El
El inquilino de La Zarzuela, por primera vez en sus 33 años de reinado, que es tiempo más que suficiente para fundar tradiciones, ha hablado sobre el inquilino de La Moncloa. Y no ha sido avaro en sus elogios a 'ZP': «Sí, es un hombre muy honesto. Muy recto. Que no divaga. La gente cree que hace las cosas, así, como divagando, pero no hay nada de eso. El sabe muy bien hacia qué dirección va, y por qué y para qué hace las cosas. Tiene profundas convicciones. Es un ser humano íntegro». Supongo que el Rey tiene una concepción de la honestidad identificada con la honradez. Y lo supongo porque el huésped de La Zarzuela suele leer menos libros que periódicos y hace muchos años que ese anglicismo de confundir honestidad y honradez conquistó los medios españoles y tomó el castillo del diccionario.
Hubo un tiempo, ah, qué tiempo aquél, en el que si se leía que un político español era honesto todos entendían que no engañaba a su mujer, al menos con publicidad y escarnio; y si se decía que era honrado, era porque no robaba dinero público para fines particulares. Por supuesto, un hombre o una mujer dedicados a la política podían ser en muchos casos falderos locos o pantaloneros desquiciados, sin excluir, claro está, a falderas y pantaloneras, porque el invento del armario y la alacena son muy anteriores a zerolos y cazerolas.
Pero, por muy tumultuosa y chismorreíca que fuera su vida sexual, el diputado o la senadora podía ser tan escrupuloso en sus gastos como dispendioso en sus revolcones. Esto, casi siempre lo ha tolerado el pueblo. Los poderosos, no digamos: hoy por ti, mañana por mí. No gusta, en cambio, a la clase media, víctima de los impuestos, sí, pero cautiva, ay, del qué dirán.
Si el Rey proclama que Zapatero es honesto, cabe suponer que admira en él tanto la fidelidad sonsolera como la honradez de bolsillo. ZP adora a Miguel Sebastián (CEO de Rooms & Enterprises to go), cierto, pero tal vez sólo por contraste, como le ocurría a Suárez con sus ministros de dos o tres carreras; o al primer González (hoy dircom de SBFB, Slim but Fat Busssines) con Miguel Boyer, de la aristocracia desamortizadora.
Pero lo importante en estas rendidas palabras del Rey sobre Zapatero (insistamos: nunca dirigidas a sus predecesores) es que siembran una vehemente duda sobre si el proyecto político de ZP es también el del Rey. Los meditados planes políticos del Gobierno del PSOE, aunque el presidente tenga a la gente tan despistada que cree que el despistado es él, ¿los conoce y comparte el Jefe del Estado?
Vivimos un cambio de régimen dirigido por Zapatero, eso está claro, y si no, lo aclarará pronto el Estatuto de Cataluña. La gran duda es si el Rey elogia tanto a Zapatero por su coincidencia o pese a su discrepancia.
BAJO EL VOLCANMARTIN PRIETO
Mariano Rajoy o el tedio
En El Príncipe da cuenta Nicolás Maquiavelo del siciliano Agatocles, nacido en condición baja y vil pero que llegó a pretor de Siracusa por sus dotes militares. Juntó a senadores y a los más ricos e influyentes y mandó a sus tropas matarlos a todos. Librado de ellos ocupó y conservó el Principado de Siracusa sin que se manifestara conjura alguna contra él. Me temo que Mariano Rajoy ha leído al florentino y se está inspirando en Agatocles, porque se ignora si los principales del PP llegarán vivos a su congreso valenciano. Rajoy incluso es más cruel que el siracusano porque no mata directamente sino que hace luz de gas hasta que el adversario se suicida marchándose. Entenderá don Mariano que así no se forja un liderazgo.
Ya nos hemos olvidado de las últimas elecciones y este hombre sigue en campaña contra sí mismo no ya por ser Príncipe, que nadie se lo discutía salvo algunos medios de comunicación, sino por parcelas laterales del poder, secretismos de colegio, celos personales y agravios que deberían haber sido olvidados hace tiempo. Rajoy no está alargando los tiempos para formar el mejor equipo posible sino para tapizarse un sillón a prueba de seísmos. Sólo se ha atrevido a destapar a Soraya Sáenz de Santamaría y ya está urdiendo apuntalarla con un portavoz, porque la chica tiene méritos pero no llega.
Lo poco que llega del búnker de Génova apunta a las baronías selectivas, al triángulo de las Bermudas Murcia-Valencia-Andalucía. ¿Y qué Madrid?; ¿sólo Ruiz-Gallardón para agraviar a Esperanza Aguirre? Rajoy está demostrando ser un hombre de rencores acendrados y proclive a las lealtades incondicionales. Las baronías son el recuerdo ominoso de UCD y las primarias sólo asustan a los socialistas porque las únicas que hicieron les salieron con el caballo equivocado de Josep Borrell. Pero el PP está limpio de ese recuerdo nefasto y se debiera atender ese manifiesto del 2 de mayo de compromisarios que piden elecciones previas para el presidente del partido y el candidato electoral, que no tienen que ser la misma persona.
Diez millones y medio de votos y setecientos mil militantes no se merecen esta agenda en blanco de Rajoy, este electroencefalograma plano, este océano de fruslerías en que nadan los quisquillosos. Los socialistas ganaron afortunadamente las elecciones, porque ¿qué sería del Gobierno si a él hubieran trasladado los populares sus querellas? Este es el mensaje que reciben los votantes del PP.
ZOOMCARMEN RIGALT
Informar
Desde que escribo los lunes empiezo la semana con mal cuerpo. No lo atribuyo a la pereza, sino a la calidad de las noticias que comento. Los lunes del lector son los domingos del columnista. A la hora en que mis hombres juegan al fútbol y mis mujeres van de tapas, yo me parto los cuernos buscando tema para enfrentarme al puto folio, como diría Gistau en plan macarra (y diría bien: el síndrome del puto folio resume el pánico al espacio en blanco, ya sea de papel o de pantalla).
En domingo, el muestrario de acontecimientos es bastante reducido. Quitando los terremotos, las muertes de los papas, o los partos de las princesas, en fin de semana hay poca producción de noticias de actualidad. La experiencia me dice que buena parte de mis columnas de los lunes están basadas en desgracias familiares. Lógico: durante el paréntesis del finde, la violencia doméstica se dispara varios puntos. No me refiero sólo a la violencia machista, sino a todo la violencia que se produce en el territorio familiar. Hijo mata a padre, nieta mata a abuela, marido mata a mujer, mujer mata a niño y vuelta a empezar de nuevo.
La familia es un nido de amor, pero también de odio. Los rencores germinan en torno a una mesa camilla, mientras el telediario reparte menudillos y los hermanos se disputan el mando de la tele. En el espacio doméstico, los miembros de la familia alimentan su sed de venganza. Se empieza con el mazo de amasar y se termina con el cuchillo de la carne. Si salen vivos de la mesa camilla, la vida los enfrentará definitivamente ante una cutre-herencia. Pero no quiero seguir por esos derroteros, que me conozco. Yo también vivo fascinada por la terminología de las vísceras. A la que me descuido, estoy frente a un cadaver caliente y los dedos se me hacen sangre.
Precisamente acabo de leer un informe, escrito por Javier Fernández Arribas y Myriam Noblejas (Cómo informar sobre infancia y violencia), que constituye todo un diagnóstico. El trabajo, basado en opiniones de 775 periodistas españoles, es una buena herramienta para la reflexión: los autores se sentirían satisfechos si lograran provocar una autocrítica. Por algo se empieza. Siendo asépticos, Fernández Arribas y Noblejas no rehúyen la tentación de destacar un objetivo: «El foco de la información debe colocarse más en el agresor, y no tanto en la víctima». También recomiendan evitar la victimización y la criminalización, tener escrúpulos e informar sin truculencias.
De todos los males que aquejan a la sociedad, la violencia machista y el mal trato a los niños son los que más nos conmueven. Especialmente, el mal trato a los niños. Estamos todos de acuerdo en ese extremo, pero no parece que hagamos nada por remediarlo. La información es sagrada, pero los periodistas creemos que el derecho a informar exhaustivamente pasa por encima de todo.
Feliz lunes.
ERASMOGimbernat
Grande Enrique (70), le honran cien penalistas: iusnaturalistas, neomarxianos, formalistas, ingleses, americanos. Alemanes. Libro homenaje (tres mil páginas), del Talión a la Arenal: odia el delito, compadece al etecé. Libérrimo: Prensa, leyes represivas de Franco, vigentes. Y su denuncia. Los españoles, indefensos ante el espionaje del Estado (CNI). Dice: «Fraude constitucional». Se jubila. Pena de penalista. (Chapeau). TRIBUNA LIBRE
ARACELI MANGAS MARTIN
A Europa lo que es de Europa
El título viene a cuento del Día de Europa, celebrado el pasado 9 de mayo, y de unas ufanas declaraciones de la ministra de Igualdad exhibiendo una sentencia que, según ella, aplicaba por primera vez la Ley de Igualdad de 2007 y declaraba la nulidad de un despido de una mujer por causa de su embarazo. Bibiana Aído apostillaba que era la primera sentencia relacionada con una empleada de hogar despedida por causa de su embarazo. Vayamos por partes. Al César lo que es de César, al Gobierno de Zapatero lo que es de su Gobierno -y del ex ministro Caldera-, pero a Europa, lo que es de Europa.
Todos los gobiernos de los estados miembros de la Unión Europea hacen un aprovechamiento falto de toda ética y estética de los grandes logros de la UE. Y todos se escudan en «decisiones de Bruselas» cuando tratan de eludir responsabilidades ante la ciudadanía o, simplemente, le endosan sus propias culpas a la vilipendiada Bruselas. Los cargos políticos comunitarios allí responden, con resignación bien estudiada, que ese endoso está incluido en su (astronómico) sueldo.
La prohibición de despido de una mujer por causa de su embarazo (no importa, señora ministra, su profesión ni su nacionalidad ni su situación regular o irregular, interina o de plantilla, pues hablamos del derecho de todo ser humano a no ser discriminado por razón de su sexo) se aprobó en la Directiva número 85 de 1992, que daba un plazo para ser transpuesta al Derecho interno de cada Estado antes de octubre de 1994. ¿Recuerdan quién estaba al frente del Gobierno entonces? El muy europeísta -de verdad- Felipe González. Pero se miró hacia otro lado y no se transpuso la Directiva hasta la Ley 39/1999. ¿Y quién gobernaba en 1999? Claro que el presidente Aznar también miró para otro lado durante tres años, pero, al fin, la hizo incorporar a nuestro ordenamiento.
Luego la protección judicial dada a la empleada de hogar no se debe a la excelente Ley Caldera, sino a una norma europea que está en vigor desde 1994. Se hace pasar como éxito propio, del socialismo español de 2007, un derecho que reconocía la legislación europea 13 años atrás y que se explicitaba en una ley española de 1999. Buena prueba de que ese derecho ya se podía exigir en España al amparo de la Directiva 85/1992 es que el Tribunal Constitucional tuvo en cuenta dicha norma, por vez primera, en una sentencia de 23 de julio de 1996 para declarar la nulidad radical del despido por causa del embarazo de una empleada del PP, a la sazón secretaria de una famosa diputada y madre de familia numerosa, ministra después y, además, recientemente nombrada consejera de Estado por el Gobierno socialista, en el puesto de un respetado y admirable antiguo magistrado en el Tribunal Constitucional, y de ejemplar actuación en pro de la integración europea y de su estandarte de igualdad entre mujeres y hombres, cuando fue magistrado del Tribunal de Justicia de la UE. Paradojas de la vida.
También recuerdo, por ejemplo, que en 1992 el Tribunal de Justicia de la UE estimó discriminatorio el cobro de entrada en el Museo del Prado y otros museos nacionales a los ciudadanos comunitarios frente a la gratuidad para los españoles que aprobó el Gobierno de González al poco de llegar al poder. El Tribunal europeo no dijo que los españoles tuviéramos que pagar, sino que con esa norma se discriminaba a los otros ciudadanos de la UE. González, el mismo que propuso crear la ciudadanía de la UE, presentó la medida que restablecía el pago de entrada a los museos para los españoles como una exigencia de Bruselas cuando pudo optar por el gratis total para todos los ciudadanos de la Unión...
Más allá del error anecdótico de la ministra de Igualdad y otros ejemplos poco europeístas, lo que se pone de relieve es que la falta de visibilidad de Europa para la ciudadanía y de interés de ésta por lo europeo se debe, en buena parte, a la mala fe de los gobiernos, y no sólo el español, a la hora de ocultar a la opinión pública el verdadero origen de muchas normas nacionales. Hacen pasar como iniciativas progresistas propias lo que se debe a la espectacular presión normativa de las normas europeas que aprueban en codecisión el Consejo y el Parlamento Europeo. Por el contrario, endosan sólo los marrones a la UE, por ejemplo, el canon digital o el pago en los museos.
Volviendo a la Ley de Igualdad de 2007, ésta se debe a la espléndida Directiva número 73 de 2002, que mejora y desarrolla una norma de 1976, y que debía estar en vigor antes del 5 de octubre de 2005. Por tanto, pudo haberle correspondido al Gobierno de Aznar la gloria de la Ley de Igualdad si hubiera sido diligente. Tampoco se dio mucha prisa por cumplir el plazo Zapatero y llegó la Ley de Igualdad con casi dos años de retraso. Ciertamente, ésta reconoce en el Preámbulo que viene predeterminada en buena parte de su contenido por concretas y múltiples obligaciones exigidas por la normativa europea y la jurisprudencia obligatoria del Tribunal de Justicia de la UE. Esa mención la exige la UE para que se deje ver la naturaleza comunitaria de la norma nacional y su conformidad con el derecho europeo. Pero el preámbulo lo lee poca gente. Y, durante el debate de esa Ley, raramente se hizo mención a que fuera fruto de la integración europea ni por el Gobierno, que lógicamente quería ponerse todas las medallas, ni por la inconsistente oposición del PP en la pasada legislatura.
Claro que en honor de la verdad, del Gobierno y de las Cortes, hay que decir que esa Ley va más allá de lo exigido por las Directivas y abre nuevos caminos y vías a la igualdad que no exige Bruselas. Por todo ello, la receta europea y los ingredientes añadidos en España, es una excelente Ley. Lo que hace falta es que se haga aplicar y cambie comportamientos todavía ancestrales en algunas instituciones del Estado y de la sociedad.
¿Por qué los políticos nacionales y los líderes sindicales, que tanto presumen de europeísmo, acusan a Europa de falta de sensibilidad social cuando buena parte del nivel de bienestar social -además del económico- y protección ecológica de la ciudadanía española se debe a las políticas sociales en sentido amplio de la Unión? Le imputan a la UE el supuesto déficit de la Europa social, habiendo logrado generar un falso tópico sobre la endeblez de esta materia.
Puede hacer mucho más, pero, desde los años 70, la UE ha dado batallas espectaculares en favor de la igualdad entre mujeres y hombres, como las normas citadas. Se podrían mencionar de pasada otras directivas europeas, por ejemplo, sobre permiso parental por nacimiento o adopción de hijos, o la que permite la inversión de la carga de la prueba en las discriminaciones indirectas -será el empleador el que tiene que probar que no discrimina-, o la igualdad de trato en relación al acceso a bienes y servicios y a su suministro -por ejemplo, el problema de las primas de los seguros que afectan a la larga vida de las mujeres-, o de protecciones de los varones frente a discriminaciones inaceptables (aunque parezca mentira, a veces también son discriminados y... sufren), o la jornada laboral máxima, o los horarios de determinados puestos de trabajos en la sanidad, etcétera.
También podíamos hablar de sus exigentes normas de protección de los consumidores, o de los parques naturales, o de la prevención de la contaminación que por sus costes económicos jamás hubieran sido aprobadas por iniciativa propia de ningún Gobierno de España y, de hecho, somos remolones y cumplimos a la baja y condena tras condena en Luxemburgo... Europa nos ha librado de arbitrarias decisiones como las que provocaron la guerra digital en 1997 o la OPA sobre Endesa; y puede que a nosotros nos libre del céntimo sanitario y a los napolitanos de la podredumbre de sus basuras... Y qué decir de las normas que han llevado a la cohesión social y económica de ciudadanos y territorios y a un bienestar que nunca en la historia de España las generaciones que nos precedieron pudieron soñar.
En junio de 2009, habrá elecciones al Parlamento Europeo y hay que motivar a la opinión pública diciéndole la verdad sobre lo que hace Europa. A mayor abundamiento, España asumirá en el primer semestre de 2010 la Presidencia de la Unión y debe atraer nuestro interés sobre esa importante responsabilidad. Sin duda, también habrá que contar con la ciudadanía para debatir sobre los desafíos pendientes, las debilidades de la integración y ciertos fracasos sonoros. Pero no se debe ocultar lo que de positivo se hace y mucho menos aún apropiarse del capital europeo y hacerlo pasar como propio debilitando a la UE ante la ciudadanía.
Justo es reconocerlo cuando se acaba de celebrar el Día de Europa, 58 años después del inicio de la sin par aventura de 27 estados para compartir un destino común en paz y alto bienestar.
Araceli Mangas Martín es catedrática de Derecho Internacional Público de la Universidad de Salamanca.
A CONTRAPELOSANTIAGO GONZALEZ
El fiscal y la lista
Por SANTIAGO GONZALEZ
La diputada Rosa Díez registró el viernes pasado en el Congreso una proposición no de ley en la que solicita al Gobierno la destitución del fiscal general de Estado por arbitrariedad en el cumplimiento de sus funciones constitucionales. Se refiere a la presencia de candidaturas contaminadas por ETA-Batasuna entre las listas de ANV que no fueron impugnadas por la Fiscalía y concurrieron con algún éxito a las elecciones municipales del 27 de mayo de 2007.
Tomemos el caso de Mondragón, en el que la complicidad del grupo municipal de ANV con ETA se reveló cuando sus siete concejales se negaron a condenar el asesinato de Isaías Carrasco. No era una complicidad sobrevenida. Los lectores pueden recordar -y si no, para eso estamos- que el criterio básico de la Fiscalía para impugnar una candidatura era la presencia en ella de «al menos tres» candidatos ligados a la ilegalizada Batasuna, según explicó el fiscal general el 4 de mayo de 2007. Pues bien, la lista que pasó por el cedazo de la Fiscalía tenía siete candidatos ligados anteriormente a Herri Batasuna y sus marcas ilegalizadas por el Tribunal Supremo en marzo de 2003. Pero no es eso lo más significativo, sino que, tras dicha ilegalización, cinco de ellos trataran de burlarla concurriendo a las elecciones municipales de 2003 en una candidatura, Herri Anitza, que fue anulada por el Tribunal Supremo el 3 de mayo de dicho año. Los interesados (y las interesadas, claro) solicitaron el amparo del Tribunal Constitucional, que les fue denegado unos días más tarde.
Así consta en el informe elaborado por la Guardia Civil para la Fiscalía. No podía ser de otra manera y llama mucho la atención que las listas que pasaron ante el gran ojo avizor del fiscal general fueran precisamente las de aquellos pueblos como Mondragón, Hernani, Pasajes, Bergara, Azpeitia, Elorrio y una treintena más en los que tenían posibilidades de obtener la Alcaldía. La idea de que esa lista, cuyos datos son perfectamente contrastables, no llegara a las manos del fiscal carece de consistencia. No tiene lógica que la Guardia Civil elabore un informe para no entregarlo a su destinatario, salvo en el muy improbable caso de que el citado instituto tuviese algún interés en la legalización de las listas batasunas en sus plazas fuertes. Sí la tiene, en cambio, que el fiscal se hiciera el distraído durante el proceso de negociaciones con los terroristas para tratar de evitar la ruptura del «alto el fuego» que ETA había de declarar, de todas formas, después de las elecciones, el 5 de junio de 2007.
La cuestión es grave, en cualquier caso: si el informe llegó al fiscal, porque lo desatendió, aunque en el improbable caso de que no llegase, lo de Conde-Pumpido sigue siendo un papelón. ¿Es posible que el fiscal general del Estado desconociera una sentencia tan importante del Tribunal Supremo y otra del Tribunal Constitucional en algo que afectaba de manera importante a su tarea?
No es una hipótesis verosímil, aunque él no hubiera sido magistrado del Supremo los nueve años anteriores, incluido 2003, en el que se dictaron ambas sentencias. ¿Cabe la posibilidad de que al fiscal le pese tanto su pasado profesional que ejerza la Fiscalía como si fuera el juez, ponderando los argumentos del fiscal que le ha tocado ser y del defensor que lleva dentro? Misterio, pero aun otorgando a Conde-Pumpido el beneficio de la duda, lo mejor que se puede decir es que ha ejercido su función con una manifiesta incompetencia. En el mejor de los casos y en contra de toda lógica, incluida la aristotélica.
TINTA RAPIDA
RAUL RIVERO
Velorio y aniversario
En una de aquellas deliciosas y raras películas mexicanas de los años 50, el actor cómico Germán Valdés, Tin Tán, apareció disfrazado de cubano. Usaba una camisa floreada, un sombrero blanco, una cadena de oro y se hacía llamar Kiko Guanabacoa. «¿Tú eres de La Habana?», le pregunta de pronto una mujer. «No -dice Tin Tán-, yo todo esto lo leí en Bohemia».
Así era la fuerza de esa revista, su credibilidad, su garantía. Este diálogo es, desde luego, superficial. El guionista de la película lo incluía para desenmascarar al pícaro de la vana historia, pero se hace evidente que el nombre de esa publicación estaba asociada, como un símbolo, a la vida y a la historia reciente de Cuba.
Leerla los viernes, repasar sus artículos los fines semana, era una necesidad de los que querían estar bien informados sobre los trasiegos políticos, los comentarios y los chismes del Palacio Presidencial; y sobre la cultura, el deporte, el humor, la crónica roja, los asuntos sociales y las opiniones de periodistas brillantes y libres del país.
Miguel Angel Quevedo Pérez la fundó en mayo de 1908, inspirándose en varias revistas europeas como La Ilustración Española y Americana. Circulaba sólo en la capital durante los primeros tiempos. A finales de la década de los 20, en medio de una crisis financiera, otro Miguel Angel Quevedo -el hijo del original- se hizo cargo de Bohemia y la convirtió en la más importante de Latinoamérica.
Alcanzó tiradas de casi medio millón de ejemplares y se distribuía en México, Caracas y Buenos Aires. Llegaba a otras capitales de naciones de la región y una buena cantidad de ejemplares se vendía en Estados Unidos entre los grupos de emigrantes que estaban asentados allí.
Quevedo abrió Bohemia a las firmas de intelectuales -cubanos y extranjeros- de todos los registros políticos. Sorteó con sabiduría periodos de censuras de gobiernos dictatoriales y los lectores identificaron siempre la revista como un espacio insobornable de defensa de la democracia.
En enero de 1959, bajo el estruendo de la Revolución, Fidel Castro le envió este mensaje al veterano director: «A la revista Bohemia mi primer saludo después de la victoria porque fue nuestro más firme baluarte. Espero que nos ayude a la paz como nos ayudó en estos largos años de lucha...».
Seis meses después de ese recado fraternal, Quevedo anunció que tenía que salir al exilio. Fundó Bohemia Libre en Nueva York y después la trasladó a Caracas, pero el proyecto no funcionó. El periodista se suicidó en Venezuela en el verano de 1969.
Esta misma semana Bohemia ha cumplido su primer siglo. En los medios oficiales se han puesto a celebrar el centenario. Pero el panfleto quincenal que se publica ahora en La Habana no es aquella revista.
La recordamos, silenciosos, ante el coma inducido. Cuando Bohemia regrese libre, no habrá cumplido los 50 todavía.
Etiquetas: Firmas





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