EDITORIALES: ZP ya admite la crisis pero sólo ofrece medidas cosméticas/ España hace vibrar a España

EDITORIALES DEL DÍA
ZAPATERO YA ADMITE LA CRISIS PERO SOLO OFRECE MEDIDAS COSMETICAS
Las tan esperadas recetas económicas de Zapatero han resultado ser más un puñado de medidas cosméticas que el conjunto de reformas en profundidad que requiere nuestro país para afrontar la crisis. El presidente del Gobierno, flanqueado por siete de sus ministros, presentó ayer a los agentes sociales y a muy destacados empresarios un paquete de iniciativas tendentes a reducir el gasto del Estado y a incentivar las ayudas públicas a empresas a través del Instituto de Crédito Oficial. El problema es que un simple repaso de las medidas apuntadas permite inferir que éstas son, además de «limitadas en su impacto» -según reconoció el propio Zapatero-, claramente insuficientes. Probablemente, la principal novedad del Informe Económico del presidente del Gobierno -que tantas expectativas había generado- radica en que, por fin, Zapatero admite el grave deterioro de nuestra economía, aunque con los ambages habituales para eludir la palabra «crisis». El jefe del Ejecutivo habló de «casi frenazo», corrigió las predicciones de Solbes y Vegara para advertir que este año creceremos por debajo del 2% y reconoció -cuatro meses después de prometer el pleno empleo- que «la economía no podrá absorber durante algún tiempo todas las solicitudes de trabajo».
Lástima que este cambio de discurso no fuera acompañado de las propuestas necesarias para reformar nuestro modelo productivo, reducir nuestro déficit exterior, mejorar nuestra productividad y competitividad, inyectar liquidez en el sistema financiero y activar la economía y el consumo interno.
Lejos de anunciar medidas de alcance, como rebajar el impuesto de sociedades, suprimir el de sucesiones y donaciones, reducir las cotizaciones a la seguridad social, flexibilizar el mercado laboral, descentralizar la negociación colectiva y liberalizar el sector energético -por citar algunas-, el presidente ha vuelto a apostar por un efectismo estéril y, en buena medida, contradictorio con algunas de sus decisiones recientes.
Anunció un «plan de austeridad» -que sigue el guión marcado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, hace meses- basado en la congelación del sueldo de los altos cargos del Estado, en recortar en 20 millones los gastos corrientes de la Administración central previstos para 2009 y en reducir hasta un 70% la oferta de empleo público en el próximo ejercicio. Sin embargo, ha sido el propio Zapatero quien en sólo cuatro años ha aumentado un 55% (de 341 a 528) el número de altos cargos del Estado y quien, a principios de año, dio luz verde a una de las mayores ofertas de empleo público que se recuerdan. Por otro lado, presentar como principal medida de austeridad de 2008 un recorte del 0,2% de la partida presupuestaria destinada a gasto corriente parece una broma. Si Zapatero de verdad quiere reducir el gasto podía haber tenido la valentía de proponer hacerlo con los funcionarios públicos -como hizo Aznar cuando lo creyó imprescindible-, aunque una medida tan excepcional e impopular como ésta -con la que no estamos necesariamente de acuerdo- sería impensable en un presidente que en plena crisis se compromete a no hacer nada sin el beneplácito de los agentes sociales. Zapatero algún día tendrá que dejar de adornarse con los aderezos del buenismo y el talante para empezar a gobernar.
ESPAÑA HACE VIBRAR A ESPAÑA
El pase de la selección española de fútbol a las semifinales de la Eurocopa ha sido el espacio más visto en la historia de la televisión en nuestro país. Nunca antes 16 millones de personas se habían sentado al mismo tiempo ante el televisor. En esta ocasión lo hicieron para ver la tanda de penaltis frente a Italia. Más allá de la expectación que el fútbol despierta de por sí entre los ciudadanos, el dato es revelador de la pasión que los colores de España desatan en todo el país. Hay que tener en cuenta que otros partidos de máximo interés no han acaparado ni mucho menos tanta atención.
El estudio de audiencia revela que las comunidades donde más pendiente se estuvo del encuentro fueron Madrid y Murcia, y el seguimiento fue menor, sin dejar de ser mayoritario, en Aragón y el País Vasco. Mal que les pese a los nacionalistas radicales, estos datos reflejan que el sentimiento de españolidad sigue arraigado entre la mayoría de los ciudadanos, y que es capaz de superar incluso las más enconadas rivalidades entre clubes. Sirva de botón de muestra la portada del barcelonista Sport, que ayer no dudaba en hablar del «Héroe Casillas».
La respuesta de los ciudadanos también es indicadora del valor de los triunfos deportivos como aglutinadores de los sentimientos identitarios. Numerosas banderas españolas ondearon en la noche del domingo en las ciudades del país, más que en cualquier otro evento, y en Madrid, unas 20.000 personas se dieron cita en la Plaza de Colón, que vivieron una fiesta sólo empañada por una injustificada y violenta carga policial.
Llama la atención el perfil de los telespectadores que siguieron en directo el partido de España. Se trata de un público mayoritariamente joven, de entre 13 y 24 años. Es la juventud la que más se identifica sin complejos con un equipo plural, como lo demuestra el hecho de que quien paró los penaltis decisivos fue un portero con nombre vasco y nacido en Móstoles, y quien marcó el lanzamiento definitivo fue un catalán que juega en Londres.
España entera vibró el domingo con su selección, como era lógico, y ahora espera revivir la experiencia este jueves en el partido frente a Rusia. Será otra magnífica ocasión para poder exhibir con orgullo los símbolos de la nación.
Nos cuentan que... los dos ex directores de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián y David Taguas, mostraron en público sus buenas relaciones fundiéndose en un abrazo y tomándose las críticas con humor. «Venga David, hazme un poco de lobby en favor de las constructoras», retó a carcajadas el actual ministro de Industria a Taguas que, con su fichaje por la asociación Seopan, ha desatado gran polémica política. Taguas sonrió, pero se cuidó muy mucho de reivindicar nada favorable al ladrillo en presencia de testigos. Entre ellos estaban el presidente de Acciona y Endesa, José Manuel Entrecanales, y de Unión Fenosa, Pedro López Jiménez. Con ellos, multitud de personalidades del mundo empresarial asistieron al acto de ayer de Zapatero. El que no estuvo fue el jefe de Iberdrola, Ignacio Galán. Y menos mal para él, porque protocolo le había reservado un asiento rodeado por sus rivales de ACS, Florentino Pérez, y el propio López Jiménez.
Chaves debe explicar por qué no actuó en EsteponaAntes de las últimas elecciones municipales andaluzas, celebradas en mayo de 2007, la dirección del PSOE en esta comunidad tenía pruebas que involucraban al alcalde de Estepona en asuntos turbios relacionados con el urbanismo en esta ciudad. Pese a ello, le mantuvo como cabeza de lista. Ahora, un año después, Antonio Barrientos está en prisión preventiva y el partido le ha suspendido de militancia. Según ha podido saber EL MUNDO, los dos dirigentes del PSOE que en 2006 denunciaron la trama de corrupción en Estepona ante la Policía y ante el fiscal Anticorrupción de Málaga, y cuya iniciativa ha permitido a la postre desarrollar la operación Astapa, informaron en la sede del PSOE de Sevilla de las irregularidades que habían detectado y que tenían ampliamente documentadas. Era tal la certeza que albergaban de que no se podía confiar en Barrientos, que ambos se negaron a formar parte de la candidatura municipal si él la encabezaba. Sin embargo, finalmente fueron convencidos por la dirección para que aceptaran ir en la lista y, de hecho, hoy son concejales. La situación abre muchas e inquietantes preguntas. ¿Por qué si la ejecutiva regional de PSOE sabía que Barrientos estaba implicado en una presunta trama de corrupción no tomó medidas? ¿Informaron a la dirección nacional? ¿Con qué argumentos convencieron a los denunciantes? ¿Estamos ante una corrupción política de ámbito exclusivamente local? A Manuel Chaves se le acumulan los interrogantes.
Ningún gesto que legitime al castrismoSuecia paralizó ayer por unas horas el polémico levantamiento de sanciones a Cuba, tras detectar que en el documento final que iba a ratificar Bruselas habían desaparecido la mayoría de las demandas al régimen cubano. Entre ellas, faltaban las relativas a la liberación de los presos políticos, incluidos los detenidos y sentenciados en 2003, cuyo arresto causó la imposición de sanciones y la aplicación de varios convenios de Derechos Humanos. Si ya es un error dar oxígeno diplomático a una dictadura, mayor equivocación hubiera sido que la posición de laxitud que ha mantenido la UE con el Régimen cubano se reflejara en una resolución que contribuye lamentablemente a legitimar a La Habana. Sobre todo, después de la última bofetada de Fidel Castro a Europa en la web oficialista Cubadebate.cu. La UE debería cuidar hasta el último de sus gestos y pronunciamientos sobre la isla para no alimentar a los sectores más inmovilistas y recalcitrantes del Régimen, empezando por el propio Fidel. Y más aún en un momento en el que cada vez son mayores los rumores que apuntan a la existencia de un posible cisma en el castrismo. El propio Fidel Castro ha evidenciado la existencia de una división en el PC cubano. Primero, enmendando la posición de su Gobierno respecto de la UE. Y después, al negar la mayor, asegurando que él no es líder de ningún grupo o facción a través de otro comentario en la red de redes.





Links to this post:
Crear un enlace
Home