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Actualización de madrugada

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Lugar: Cantabria, Spain

sábado, 12 de julio de 2008

FIRMAS: Isabel San Sebastián, Erasmo, Pedro G. Cuartango, Manuel Hidalgo, Raphael Schutz, David Torres



LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
El Congreso de la traición

Se ha consumado la traición de la nueva dirección del PP vasco a María San Gil y lo que representa, con el encumbramiento de sus verdugos y la marginación de quienes osaron defender su nombre y sus ideas. Iñaki Oyarzabal, el autor intelectual de la teoría de la «decisión personal», que arrojó la primera piedra contra la presidenta saliente cuando ella tuvo el valor de denunciar las presiones que sufría para modificar «a la baja» la línea política de su formación, ha sido premiado con la secretaría general del partido. Con él triunfan Alfonso Alonso, auténtico presidente en la sombra, pese a la presencia de un Antonio Basagoiti sin capacidad de decisión ni liderazgo, y, por supuesto, esa nueva forma de concebir el papel del PP como maquinaria lanzada a la conquista del poder, antes y por encima de la defensa de unos principios.

Se ha consumado la traición sin misericordia para los vencidos. Ni uno solo de los leales a María, a Jaime Mayor y a Iturgaiz, tres formas de denominar un mismo proyecto de defensa de la libertad sin paliativos, tendrá un puesto relevante en el nuevo sanedrín, a pesar de saber los vencedores que deben su posición y hasta su existencia política a esa mujer de la que reniegan y que tuvo la generosidad de acogerles a pesar de tener motivos sobrados para la desconfianza. Cuando Alonso se presentó por vez primera para el Ayuntamiento de Vitoria su grado de conocimiento por el público era inferior al 15%. Jaime, Carlos y María le convirtieron en alcalde. Otro tanto cabe decir de Usandizaga o de Barreda.

«La envidia y la ambición la rodeaban y ya estaba dentro de la tela de araña -escribía hace unos días Carmen Rubio, concejala en San Sebastián, antes de dimitir en solidaridad con su amiga escarnecida-. La ponencia política fue la excusa, y empezaron las mentiras, las descalificaciones, las alusiones a la enfermedad que llevó con tanta valentía... ¡¡Incluso intentaron hacerla pasar por una caricatura del franquismo!! ¡A una luchadora por las libertades como ella!».

Se ha consumado el congreso de la traición ante el silencio complacido (cómplice) de la dirección nacional. Se han caído las caretas. En medio de tanta felonía, sin embargo, una voz ha sido capaz de devolvernos algo de fe en el político. Ha sido la voz limpia, transparente, fiel y sincera de ese paradigma de la lealtad que es Carlos Iturgaiz, impermeable a los cantos de sirena de quienes quisieron convertirle en coartada de su viraje. Carlos ha estado donde siempre estuvo y estará. Al lado de la verdad, de las cosas claras, de la dignidad y del coraje, aunque hayan resultado momentáneamente perdedores. Con él sobrevive la esperanza.

ERASMO
Kahlo
Fridomanía y la gaviota peluda de su entrecejo. Antológica de su pintura en Filadelfia; muestra fotográfica en New York, su padre Guillermo. En Coyoacán, su Casa Azul, tantos años allí con Rivera, fotos voluptuosas de sus desnudas caderas formidables, glorificación atolondrada del inmediato monstruo Iósif Stalin, acaso el picahielos de Mercader: hundió el cráneo del amante Trotsky. Así se pinta la Historia

TRIBUNA LIBRE
RAPHAEL SCHUTZ

Basta de mentiras (periodísticas)

Hace semanas un grupo de jóvenes lanzó una iniciativa por internet, protestando por la actitud y el trato injusto de Israel por parte de los medios de comunicación españoles. El pasado 4 de julio, en este mismo diario, se publicaba el artículo de John Pilger Del triunfo a la tortura, un ejemplo que pone claramente de manifiesto la validez de los planteamientos de quienes insisten en el sesgo informativo en lo relacionado con Israel.

La acusación más grave presentada por el autor aparece en el único destacado de la edición impresa: «Israel ocupa uno de los lugares más altos de la clasificación internacional en asesinatos de periodistas, sobre todo palestinos». La más grave pero también la más fácil de desmentir. El Comité de Protección de Periodistas, una ONG que mantiene un sitio en internet con información estadística actualizada, indica que en los últimos 16 años han muerto 693 periodistas en zonas de enfrentamiento. El conflicto palestino-israelí no figura en la lista de los 20 más sangrientos. La acusación de Pilger carece de cualquier fundamento basado en la realidad. Decidan ustedes si se trata de un error o de una mentira insidiosa. Más allá de la incorrección del dato, Pilger peca también en la elección de la terminología. Israel no «asesina» a civiles inocentes en general, ni a periodistas en particular. Las acciones militares israelíes van dirigidas contra los terroristas y hacia los puntos desde los cuales se originan los disparos y lanzamientos de cohetes palestinos. Como ocurre en cualquier guerra, a veces, lamentablemente también se producen víctimas inocentes. Así se produjo el caso del único periodista palestino muerto en 2008; estaba realizando su trabajo junto a un grupo de palestinos que lanzaban cohetes contra población civil israelí. El ejército de Israel respondió con fuego causando la muerte del periodista.

Sigamos. Pilger escribe que Gaza sufre de «olvido». Es una afirmación ridícula cuando casi no pasa un solo día sin que aparezca alguna noticia en los medios de comunicación sobre el sufrimiento en Gaza. De hecho, su sufrimiento es mucho más mediático que el de otras personas en otros lugares con conflictos y situaciones mucho más dramáticas. En Darfur, por ejemplo, siguen muriendo miles de personas, y ni siquiera hay una foto o un breve en los diarios. Por el contrario, cada apagón en Gaza genera portadas. Esto también tiene su explicación. En Darfur, unos musulmanes masacran a otros musulmanes, y esto no interesa a nadie. Pero Gaza da a la empresa de la mentira la oportunidad de pintar a Israel como el más consumado verdugo.

De hecho, en el contexto de lo que ocurre alrededor de Gaza sí hay olvido. Es el olvido del sufrimiento de la población israelí de las ciudades más próximas a la frontera, que llevan años viviendo bajo una lluvia diaria de cohetes. Introduzcan en Google o en cualquier otro buscador en Internet «Gaza» y «Sderot» (la ciudad israelí machacada por los cohetes palestinos) y vean quién está en el olvido.

La mayor parte del artículo de Pilger está dedicado a describir detalladamente un incidente del periodista Omer con la seguridad israelí. Dado el nivel de credibilidad del autor por lo dicho hasta el momento, podría limitarme a decir que lo que cuenta tiene el mismo nivel de fiabilidad que el resto. No lo voy a hacer. Estoy dispuesto a aceptar que cada palabra sobre este asunto es cierta. Aún en este supuesto he de hacer dos objeciones. Primera: el abuso de autoridad y el extralimitarse en la brutalidad por parte de las fuerzas de seguridad no es un invento israelí. Se da en todos los países, incluidos los democráticos, y obviamente deben ser castigados conforme a la ley. Segunda: y quizás la principal, Pilger no hace referencia alguna al contexto en que se produjo el hecho. Los agentes de seguridad que examinaron a Omer han sufrido muchas veces casos de suplantación (una persona haciéndose pasar por otra), o de gentes que han llegado a los puestos de control y se han hecho explotar causando terror y muerte a su alrededor. En otras palabras, Israel es un país que presenta valores occidentales frente a elementos que quieren poner fin a su existencia y ponen la muerte como valor supremo. Por supuesto, hay cosas de Israel merecedoras de crítica y, sin duda, lamentablemente, se dan casos de agentes de seguridad que se extralimitan en sus funciones. Sin embargo, la focalización exclusiva en un caso concreto y descontextualizado por parte de Pilger es otro síndrome característico del trato injusto a Israel en los medios de comunicación. Por cierto, cada vez que se produce el caso de un ciudadano (o periodista) que es tratado de forma ofensiva en un aeropuerto, frontera o comisaría, ¿el señor Pilger escribe un artículo? Lo dudo.

Fiel hasta el final a su falta de precisión, en los últimos párrafos del artículo afirma que el embajador de Israel en el Reino Unido «se quejaba públicamente de que hay muchos británicos que ya no aprecian como antes la singularidad de la democracia israelí». En realidad, lo esencial que dijo el embajador es que en la universidad y en el ámbito académico ingleses se está produciendo una campaña sistemática de deslegitimación de Israel como hogar nacional del pueblo judío.

Frente a todo lo anterior, lo que a mí me queda es la duda de si en su último libro (Basta de mentiras), Pilger hace autocrítica. Tengo la sensación de que vosotros conocéis la respuesta.

Raphael Schutz es embajador de Israel en España.

SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO
División
Hay cosas que el señor Rajoy no ve con claridad o que, sencillamente, no ve de ninguna de las maneras. Partamos de la base reciente de que donde todos vimos, en el congreso catalán de su partido, cómo se abucheaba a su enviada y cómo a la candidata «de consenso» se le escapaban el 43% de los votos mientras su oponente salía literalmente a hombros, el señor Rajoy vio «muy buen ambiente». ¿Y qué es un mal ambiente para el señor Rajoy?, cabe preguntarse sin esfuerzo.

El señor Rajoy sostiene que las propuestas del congreso socialista dividen a la sociedad. Empecemos por decir que, vista la división del PP catalán -57/43- y a la espera del vasco, el señor Rajoy no ve claro lo que es una auténtica división, por lo que es probable -sin exagerar- que tampoco vea con claridad lo que es sumar, restar o multiplicar, de modo que no se entiende por qué pone tanto énfasis en hablar de economía, que, al fin y al cabo, es, entre otras cosas, una cuestión de cuentas.

El señor Rajoy no ve, hablando de divisiones, que la sociedad española ya está dividida de por sí. O sea, y por decirlo en términos más positivos, que es plural y poliédrica. La sociedad no se divide cuando alguien piensa en legislar en contra de las opiniones y creencias del señor Rajoy y de los suyos -por lo que se ve, también divididos-, sino que, anticipadamente, hay una parte de la sociedad que está al margen, que es contraria o que se encuentra jeringada o fastidiada por el estado de cosas que el señor Rajoy y parte de los suyos quieren perpetuar. El señor Rajoy cree que la sociedad sólo se divide cuando se quiere cambiar algo que el señor Rajoy y parte de las partes que le siguen no quieren cambiar.

El señor Rajoy va por la calle, dice, y nadie le habla de las cosas de las que su partido rival habla. ¿Por qué calles va el señor Rajoy que nadie le habla de las cosas que habla el que, hoy por hoy, es el partido más votado? El señor Rajoy debe de transitar por unas calles muy concretas, por unas aceras muy determinadas, con unas compañías muy específicas. Ande por donde ande el señor Rajoy, le bastaría leer el periódico o ver la tele para comprender que la «sociedad dividida» no es exactamente igual a la gente que al parecer camina -dividida, a su vez, o no- a su lado. El señor Rajoy, de tanto repetirlo, debe de creer que la gente sólo habla de hipotecas, vivienda, sanidad y educación. ¡Ah, y de la crisis!

El señor Rajoy cree que la «gente normal» y la gente «con sentido común» es la gente en general. Pero no existe gente en general, ni la normalidad ni el sentido común son algo que se puedan definir con facilidad. Más bien, podríamos decir que la normalidad y el sentido común pasan por aceptar que la variedad de deseos, sentimientos, situaciones y aspiraciones es lo que el sentido común detecta como normal y lo que hace que la mayoría se constituya por la pertenencia o adhesión a alguna minoría.

Quien crea que las cosas son como son y como siempre han sido -dicho sea con énfasis-, no sabe nada de las cosas ni de la gente.

VIDAS PARALELAS / LEIRE PAJIN / RACHAEL:
Replicantes perfectos

Zapatero ha descubierto a la mujer perfecta: invulnerable y programada para destruir a la derecha. Se llama Leire Pajín y es el producto más avanzado de la ingeniería genética zapateril.

Nacida en el seno de una familia socialista, desde que comenzó a andar ya tenía claro que iba a consagrar su existencia al partido.

A sus 31 años, ha sido dirigente de las Juventudes Socialistas, diputada, secretaria de Estado y ahora responsable de la organización del partido.

La Wikipedia dice de ella: «No hay constancia pública de que haya desarrollado ningún tipo de actividad profesional al margen de la política».

Esa es la gran cualidad de Pajín y de otras políticos de su generación: que nunca han conocido otra realidad que la del partido. Son orto- doxos por obligación y no por devoción.

Leire Pajín me recuerda mucho a Rachael, la bella replicante de Blade Runner que se enamora de Harrison Ford.

Es un robot de alta tecnología, programado tan perfectamente para cumplir sus funciones que ni siquiera sabe que es un robot.

Rachael sirve al dueño de la corporación que la ha creado con total fidelidad, aunque sufre una grave crisis al enamorarse, descubrir que sus recuerdos han sido programados y que, por lo tanto, no es humana.

Leire Pajín tampoco es una máquina perfecta, pero lo parece. Se tiraría probablemente por un balcón antes que dudar de ese código de lo políticamente correcto que le gusta tanto a Teresa Fernández de la Vega, la referencia de las jóvenes generaciones socialistas.

Los dirigentes de la Transición tuvieron que abandonar sus ocupaciones en la Universidad, en la Administración o en el sector privado para asumir responsabilidades políticas.

La generación de Leire Pajín lleva en sus genes la política porque nunca ha sido otra cosa: nacieron para formar parte del aparato del partido, como los dirigentes soviéticos de los años 70 que no habían conocido otra cosa que el comunismo.

Que nadie se equivoque: a Leire Pajín nunca le va a temblar la mano a la hora de cortar cabezas en el PSOE porque está imbuida de la fe ciega del carbonero, a la vez que tiene la disposición a actuar del alférez de academia.

Es igual que la serie Nexus de replicantes de Blade Runner: tiene un poderío físico extraordinario, resiste en condiciones exteriores adversas y puede realizar en pocos segundos cálculos que a Pepiño Blanco le llevarían semanas.

Zapatero ha encontrado a su Rachael para dirigir al PSOE. Puede incluso que esté sopesando en dejarla el sillón en la próxima legislatura. Algunas de sus palabras en el congreso permiten deducir que ya está pensando en una sucesión cercana.

¿Se imaginan a Leire, la chica iPhone, contra un Rajoy que podría ser su abuelo? No creo, como dicen Rodríguez Ibarra y Joaquín Leguina, que Zapatero haya dejado el partido en manos de un «bebé». Lo ha dejado en manos de una nueva Rachael programada para destruir a la derecha, que Pajín identifica como una cosa retrógrada y antifeminista. Esta mujer sí que tiene peligro.

A DIESTRA SINIESTRA
DAVID TORRES
Aznar 'in concert'

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