
CONGRESO EN VALENCIA/ Las ponencias
El PP elegirá a su próximo líder mediante un sistema de primarias
Cada aspirante irá recolectando compromisarios para el congreso durante una campaña interna - Quien sea elegido presidente nacional será automáticamente candidato del partido a La Moncloa
DAVID SANZ EZQUERRO / CARMEN REMIREZ DE GANUZA
VALENCIA.- La dirección del PP logró ayer que la ponencia de estatutos aprobara una propuesta encaminada a superar el debate interno sobre la carencia democrática en los procesos de elección de los cargos de dirección y candidatos electorales. La idea, que se incluyó como enmienda transaccional al texto original, establece un sistema con formato de primarias, similar al modelo estadounidense, para elegir a partir de ahora a los líderes de la formación política.
El sistema fija dos fases en el proceso de elección. En una primera etapa precongresual los militantes elegirán mediante votación directa a los compromisarios que corresponda a cada una de las secciones territoriales. La principal novedad en este punto es que los aspirantes a concurrir en el Congreso Nacional a la Presidencia del PP podrán proponer en cada colegio su propia lista de compromisarios que, caso de resultar elegidos, acudirán al congreso para respaldar a su mentor.
La propuesta de la dirección aprobada ayer pretende avanzar de este modo en el proceso de democratización interna del partido, pero su oferta no contentó a los principales promotores del debate de las primarias, encabezados por el compromisario madrileño Iñigo Henríquez de Luna, que consideraron que la oferta del aparato no soluciona el déficit de democracia interna y defendieron sus propias enmiendas en el debate de la comisión, que, no obstante, fueron rechazadas (316 noes, 69 síes y dos abstenciones).
Durante el debate, Henríquez de Luna se mostró dispuesto a apoyar la oferta de la dirección a cambio de introducir ciertos matices, como el establecimiento de circunscripciones provinciales y regionales en lugar de por distritos o municipios. Finalmente, el aparato del partido no aceptó ese cambio.
Según comienza el texto de la propuesta de la dirección, el presidente nacional del partido, los presidentes autonómicos, provinciales e insulares serán elegidos por «sufragio universal, libre, igual y secreto». En el mismo párrafo se especifica que todos los militantes del partido «tienen derecho» a optar a ser candidatos. El único requisito es contar con el aval de 100 firmas de militantes.
La propuesta aprobada ayer mantiene la figura de los compromisarios, pero se basa en un sistema de «listas abiertas» para su elección. Así, cada candidato podrá presentar sus compromisarios en los correspondientes colegios electorales hasta 48 horas antes del día de la votación. Podrá presentarse a compromisario cualquier militante aunque no esté adscrito a ningún candidato y en el mismo plazo los compromisarios natos podrán adscribirse a cualquiera de las candidaturas proclamadas. Lo que descarta la propuesta es la posibilidad de que un compromisario pueda apoyar a más de una candidatura al mismo tiempo.
Una vez concluido este proceso, los militantes acudirán a votar en cada territorio a los compromisarios y resultarán electos aquellos que obtengan más apoyos. Cada candidato irá recolectando así delegados para el congreso, en un sistema muy parecido al que se emplea en las primarias de los partidos demócrata y republicano en EEUU.
Terminada la elección directa de los compromisarios, aquellos candidatos que tengan el apoyo de al menos el 20% del total serán proclamados candidatos a la Presidencia nacional del partido, o territorial en cada caso. Aquí figura otra de las principales novedades de esta propuesta, ya que con el sistema actual, un candidato que quiera aspirar a la Presidencia nacional debe reunir previamente 600 avales.
Según la nueva oferta, quienes hayan conseguido los compromisarios necesarios para concurrir deberán presentar en las dos semanas siguientes a la convocatoria del congreso su candidatura a la Presidencia ante el Comité de Organización, que los proclamará en el plazo máximo de una semana. Comenzará así una campaña electoral interna que durará 21 días, en la cual la comisión organizadora garantizará «la igualdad de oportunidades», «la neutralidad» del partido y «la transparencia de todo el proceso».
Finalmente, el candidato que resulte elegido presidente nacional del PP será automáticamente reconocido como candidato del partido a la Presidencia del Gobierno. Una disposición adicional añade que «dos o más candidatos proclamados podrán proponer conjuntamente un candidato de consenso entre los compromisarios al respectivo congreso».
LA ENMIENDA
Artículo 30. Democracia interna y procedimiento electoral.
1. Derecho de sufragio de todos los militantes.
a) Los militantes del PP tienen derecho a elegir al presidente nacional.
2. Elección de compromisarios.
- Quienes sean candidatos a la Presidencia deberán presentarse ante el Comité de Organización correspondiente hasta 15 días tras la convocatoria del congreso.
- El Comité proclamará a los candidatos presentados en el plazo máximo de una semana, convocando la campaña electoral interna por un plazo de 21 días.
- La Comisión garantizará a los candidatos la igualdad de oportunidades, asegurará la neutralidad de la organización del partido y velará por la transparencia del proceso.
- Cada candidato podrá presentar sus compromisarios en los colegios electorales hasta 48 horas antes del día de la votación.
- En las elecciones, ningún compromisario podrá apoyar a más de una candidatura.
- Serán proclamados candidatos ante el congreso del partido aquéllos con el apoyo de, al menos, el 20% de los compromisarios.
4. Del candidato del PP a la Presidencia. El presidente nacional del PP, elegido por el congreso, será el candidato a la Presidencia del Gobierno. Si no se presentase, la Junta Directiva Nacional elegirá un candidato a propuesta del Comité Ejecutivo Nacional.

LA SORPRESA RATO.
EFE
No estaba previsto que acudiera al congreso, pero Rodrigo Rato decidió ayer retrasar un día su viaje a Singapur para asistir a la inauguración.
«Estoy muy contento de estar aquí», declaró a los periodistas, además de expresar su satisfacción por el equipo que ha elegido Mariano Rajoy para dirigir el PP.

ELOGIOS A ANGEL ACEBES.
B. P.
Pío García Escudero, portavoz del PP en el Senado, dedicó buena parte de su discurso a elogiar al todavía secretario general, Angel Acebes.
«Te has dejado la piel y algo más, lo mejor de tu tiempo», le dijo. «Nunca jamás podremos pagártelo».
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MARIA SAN GIL, EN EL RECUERDO.
BENITO PAJARES
Jaime Mayor Oreja no quiso desvelar si votará a Rajoy. El portavoz del PP en el Parlamento Europeo se limitó a decir que él sólo tenía ayer «en el recuerdo a la ex presidenta del PP vasco, María San Gil», a la que expresó su cariño.
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GALLARDON RECLAMA EL CENTRO.
JOSE CUELLAR
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, cree que este congreso es «una gran oportunidad» para hacer del PP «un partido de centro, abierto a la sociedad y que puede identificarse con la mayoría de los ciudadanos españoles».
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CONGRESO EN VALENCIA / Defiende los principios del partido y proclama que «menos PP no es igual a más votos» / Cascos critica al nuevo equipo y recuerda que ni Arenas ni Cospedal han ganado unas elecciones
Acebes se despide aclamado por los asistentes al cónclave y con advertencias a Rajoy
CARMEN REMIREZ DE GANUZA
VALENCIA.- La emoción, la ovación y las lágrimas ahogaron ayer en agua dulce la despedida política más dura de un secretario general. Angel Acebes puso a flor de piel los sentimientos de los cientos de compromisarios que lo aclamaron largos minutos puestos en pie, pero su discurso fue inclemente en sus advertencias hacia el nuevo PP de Rajoy, al que pidió un partido «unido», «valiente» y con una «dirección nacional fuerte».
«Menos PP no es igual a más votos»; «en el PP no sobra nadie»; «el centro no es el punto medio entre la España constitucional y la España confederal que acepta la discriminación y consagra la desigualdad». Una a una, Acebes desgranaba sus sentencias después de mentar a la gran ausente, María San Gil. «Nunca podremos agradecer lo suficiente a ese puñado de hombres y mujeres que, con María San Gil a la cabeza, llevan años luchando contra viento y marea para que todos y cada uno de los españoles tengamos plena libertad».
El presidente y candidato lo escuchaba, serio en todo momento, desde la mesa del congreso. Junto a él, todos los barones, todos los secretarios, los flamantes miembros del nuevo equipo... y dos hombres que hicieron notar su apoyo al hombre que salía: José María Aznar y, en primera fila, Rodrigo Rato.
Así, el hombre que ha concentrado las críticas al PP de los últimos cuatro años y ha simbolizado la imagen viva de un pasado a renovar, se cobraba en calor humano el olvido cosechado en los últimos meses en la propia cúpula popular.
Acebes fue largo y generoso en agradecimientos, pero punzante en sus sentencias, y lanzó una andanada a la nueva creencia de que hay que moderar el discurso en aras del centro. «Los socialistas», dijo, «saben que muy pocas cosas favorecerían más al PSOE que un PP desdibujado». Y contradijo a continuación la más conocida doctrina arriolista de que, por mucho que gire el discurso del PP, la derecha no dejará de votarle. «Tampoco es cierto», añadió, «que el voto del PP sea un voto incondicional o cautivo».
Acebes insistió en defender un partido desacomplejado -«no nos votan a pesar de nuestras ideas, sino gracias a ellas- y fue cristalino al pedir un PP unido y una dirección nacional fuerte. «En el PP nunca ha sobrado ni sobra nadie», dijo.
El secretario general saliente recordó cómo años atrás desterraron de su organización «practicas perniciosas para la cohesión interna, como las camarillas, los bandos y las intrigas». Y Arenas, Camps y el resto de los presidentes regionales que luego le abrazaron emocionados, también pudieron escuchar: «A nosotros no nos ha unido nunca ni un barón ni una corriente ni una sensibilidad ni, por supuesto la pertenencia a una determinada generación. Lo que nos ha unido son nuestras siglas. Y así debe seguir siendo en el futuro».
Acebes dirigió cariñosas palabras a su sucesora, María Dolores de Cospedal, pero algunas filas populares creyeron encontrar refugio en estas palabras a su propio recelo hacia la doble condición de Cospedal como secretaria general y presidenta del PP de Castilla-La Mancha.
Pero el único que -sin comentarios personales de por medio- encaró ayer públicamente la duplicidad de funciones de Cospedal fue otro ex secretario general, Francisco Alvarez Cascos, quien criticó, micrófono en mano, que no se respete el régimen de incompatibilidades del PP.
Hizo también por su parte una crítica advertencia a Rajoy: «Esa quiebra de la esencia del modelo de incompatibilidades se extenderá por el partido como una mancha de aceite», en clara referencia a los cargos locales y autonómicos. Y es que Cascos fue mucho más lejos que Acebes y, a su llegada al congreso, se despachó a gusto contra Rajoy.
«En el fútbol sería impensable que mi admirado paisano Villa jugara al mismo tiempo de central o de delantero centro», dijo. Y no contento con ello arremetió también con la selección de Arenas y Cospedal como los barones elegidos por Rajoy. Dijo que había un elenco de candidatos con marchamo de ganadores de elecciones, y citó a los presidentes de La Rioja, Murcia, Madrid y Valencia.
No se podía decir más contra Rajoy en menos tiempo. Y sin embargo, encontró la manera, porque Cascos volvió a hablar -ahora a puerta cerrada, en la ponencia política- para afirmar que él no estaba «a gusto en este partido si no está María San Gil».
Así, el recuerdo de la dirigente que ha dado el más sonoro portazo a Rajoy estuvo en boca de los dos ex secretarios generales. Pero también en la de dirigentes destacados como Jaime Mayor Oreja y Esperanza Aguirre. Pese al apoyo declarado por la presidenta de la Comunidad de Madrid al nuevo equipo de Rajoy y el anuncio de que le dará su voto, ni ella ni el resto de los críticos en la reciente crisis del PP hicieron ayer renuncias a sus posiciones.
En medio de una atmósfera congresual victoriosa para él, y pese a ser el de ayer su día más incómodo, Rajoy contó con el empuje de la mayoría del aparato. Rita Barberá, la presidenta de la mesa del congreso, resumió los tres meses de crisis en cuatro palabras: «¡No ha pasado nada!», Pío García-Escudero afirmó que no tiene «ninguna duda» de que Rajoy llegará «a La Moncloa», y Federico Trillo aludió a los medios críticos con Rajoy cuando afirmó: «Debemos defender el derecho al honor de este partido sin necesidad de que nadie nos dé clase de democracia desde fuera».
elmundo.es En vivo: Siga en directo el desarrollo del 16º Congreso Nacional. En imágenes: Vea los vídeos de los momentos más significativos. Documentos: Lea íntegra la intervención de Angel Acebes y los demás discursos.
HABLA ACEBES
«En el PP no sobra nadie».
«El centro no es el punto medio entre la España constitucional y la España confederal que acepta la discriminación».
«Nunca podremos agradecer lo suficiente a ese puñado de hombres y mujeres que, con María San Gil a la cabeza, llevan años luchando por la libertad».
«Los socialistas saben que muy pocas cosas favorecerían más al PSOE que un PP desdibujado».
Texto íntegro: http://www.pp.es/16congreso/index.asp?p=15070&c=a0832439acb9c7270f615a7f18d408af
CONGRESO EN VALENCIA
El desplante de Aznar
Irrumpió por sorpresa en medio del congreso con un aluvión de cámaras. Nadie le esperaba hasta hoy, sábado, en que pronunciará su discurso como presidente de honor del partido. Aznar desfiló directamente hacia la mesa presidencial.
Uno a uno, todos los miembros de la mesa se fueron levantando para saludarle, y él fue correspondiendo a unos y a otros, hasta llegar a Rajoy. Sus manos se cruzaron un instante, pero ni se miraron. Después abrazó largo y con cariño a Acebes y plantó dos besos a Esperanza Aguirre.
Pero no acabó aquí la frialdad ente ambos. Lo que ocurió apenas una hora después bajó aún más la temperatura. Había acabado el discurso de Acebes, pero no había terminado el acto del plenario cuando, sin previo aviso, Aznar se levantó de su asiento. Hizo saludos de despedida a su alrededor y pasó por detrás del asiento de Rajoy sin despedirse siquiera. Rajoy, cabizbajo y perfectamente consciente de la escena, disimulaba maniobrando con su móvil.
La visita de Rodrigo Rato fue formalmente más amable. Llegó solo, saludó a diestro y a siniestro, y cosechó grandes expresiones de cariño. Toda una demostración de poder.
Entre tantas imágenes del pasado, Rato parecía no renunciar al futuro.
CONGRESO EN VALENCIA
El líder del PP, candidato a La Moncloa
L. M.
El domingo Rajoy no sólo será proclamado presidente del PP, sino también candidato a la Presidencia del Gobierno. Según la reforma de los estatutos que se ha presentado para su aprobación, a partir de ahora será el congreso, y no la Junta Directiva, el encargado de proclamar al aspirante del Partido Popular a La Moncloa.
Hubo cierta confusión en la interpretación de esta reforma. Mientras algunos dirigentes creían que el cambio entraría en vigor en el próximo congreso, los responsables de la ponencia estatutaria aclararon que lo hará mañana mismo. Ello quiere decir que hasta la convocatoria del próximo congreso, que toca en 2011, Rajoy será oficialmente candidato a la Presidencia del Gobierno.
Las elecciones están previstas para 2012, por lo que, en principio, será el congreso del año anterior el que elija al aspirante 'popular' a La Moncloa. Sin embargo, si el presidente Zapatero decidiera adelantar los comicios, Mariano Rajoy sería el candidato. E incluso si no lo hiciera y se mantuvieran en 2012, la Junta Directiva tiene la facultad de posponer el congreso hasta después de las generales. En la práctica, esto significa que Mariano Rajoy va a salir blindado del cónclave valenciano.
CONGRESO EN VALENCIA / La inauguración
El duelo, el chamán y la decepción
«Necesitamos un secretario general fuerte y Dolores no lo es», dice un dirigente regional
LUCIA MENDEZ
Otros defectos tendrá el PP, pero las despedidas y los duelos se le dan de maravilla. Había que ver llorar a moco tendido a hombres y mujeres hechos y derechos cuando Angel Acebes se despidió de su cargo. Esperanza Aguirre, Elvira Fernández -la esposa de Mariano Rajoy-, diputadas y senadoras lloraron con ganas, al ver en las pantallas a la mujer y a la hija de Acebes. Ellos fueron más discretos. Astarloa explica que aguantó «como un hombre» aunque trabajo le costó. Se vio a Ruiz-Gallardón secarse los ojos -sus enemigos ironizaron sobre la intensidad del abrazo que le dedicó al homenajeado- y hasta Mariano Rajoy tuvo un amago de llanto en el lagrimal. No se puede quejar Acebes de la intensidad del duelo que le ha dispensado su partido. «Es muy buena gente, le queríamos mucho». Esta película ya la habíamos visto en otros congresos, si bien no con este grado de intensidad. Tal vez se deba a que, desde el 11-M, el PP tiene lágrima fácil. Lloró Aznar en el 90 cuando Fraga rompió su carta de dimisión. Lloró Cascos cuando se despidió de la Secretaría General. El único que no lloró cuando dejó el puesto fue... Javier Arenas. Y no fue porque le faltaran sentimientos, sino porque él no se fue. Como le ha dicho el propio Arenas a más de uno, «los viejos rockeros nunca mueren».
El ex ministro de Trabajo, Manuel Pimentel, decía que cuando dos se peleaban el que ganaba siempre era Javier Arenas. El eurodiputado José Manuel García Margallo, un amigo de Mariano Rajoy que le ha consolado en sus meses de tribulación, sostiene que los democristianos son mucho más hábiles para sobrevivir políticamente que los procedentes de AP. Sea como sea, y en palabras de un destacado diputado del PP, «Javier se ha convertido en el gran chamán de la nueva etapa». El interesado lo niega. «Quien manda es María Dolores, ahora la jefa es ella», dijo ayer mientras la secretaria general hacía su entrada triunfal en la feria de Valencia. Porque ésa es otra de las características de este partido. Todos son muy bien mandados. Si les dicen que Cospedal es la nueva secretaria general, enseguida la llaman «la jefa» y se ponen a sus órdenes. Hay otra lectura no tan triunfal del nombramiento de Cospedal. Los dirigentes territoriales consultados aseguran que «la operación de María Dolores es muy buena desde el punto de vista mediático, pero resulta poco operativa internamente. No se puede estar en dos partes al mismo tiempo. Tal y como está el partido en este momento en algunos territorios, necesitamos un secretario general fuerte y María Dolores no lo es». Otros dirigentes apuntaban, con intención, que Rajoy ha premiado a líderes regionales que han perdido las elecciones. Ahí está Castilla y León, donde el PP arrasa y que sólo puede aspirar a la pedrea de los cargos que se repartirán hoy.
Análisis de los críticos
El análisis de los críticos sobre el nuevo equipo es el siguiente. «Rajoy se ha puesto en manos de Arenas y de Camps. Su nuevo equipo no es suyo. En toda su trayectoria política, no queda vivo políticamente ni uno de los que le han acompañado en sus cargos». Dirigentes próximos a Rajoy explican que Arenas es, con diferencia, el político más listo y con más mano izquierda del PP y que es lógico que Rajoy haya seguido sus consejos. Añaden que la simpatía del dirigente andaluz ha sido irresistible para Rajoy como lo fueron en su día para un líder tan distinto y distante como Aznar. Un presidente de honor que ha decidido no disimular su decepción con el hombre a quien él mismo nombró sucesor. Hace poco, Rajoy dijo que su relación con su mentor «es buena», pero «no muy intensa». Ayer, estas declaraciones de Rajoy adquirieron todo su sentido. Los gélidos saludos que propinó a Rajoy y a Fraga, en comparación con la calidez de sus abrazos a Aguirre y a Acebes, se convirtieron en la comidilla de la tarde. Los observadores destacaron cuán diferente fue la actitud del ex presidente de la de Rato. Llegó puntual, se sentó sin rechistar, dijo que estaba encantado con su nueva vida y no quiso hacer declaraciones. Recibió también muchos abrazos emocionados con un denominador común: «Rodrigo es todo un señor». Precisamente el antiguo señor de Valencia, Eduardo Zaplana, ni siquiera quiso aparecer por el congreso. El portavoz parlamentario tiene peor suerte que Acebes. Nadie ha llorado su marcha.
CONGRESO EN VALENCIA / Las ponencias
Rechazadas todas las enmiendas sobre el matrimonio homosexual
Los compromisarios desecharon una propuesta de consenso en un tenso debate
DAVID SANZ EZQUERRO
VALENCIA.- La definición de postura sobre el asunto de los matrimonios homosexuales se convirtió ayer en un escollo en el camino hacia la concordia que Mariano Rajoy, con su nuevo equipo y proyecto, busca en el XVI Congreso Nacional del PP que ayer arrancó en Valencia, después de meses de convulsiones internas. El debate de las enmiendas a las ponencias dejó patente la crisis de identidad que ha acompañado recientemente a la cuestión del liderazgo en el partido, aunque finalmente el texto referente a las bodas gays quedó igual que en el borrador presentado por los ponentes.
Pese a que los redactores de la ponencia política extendieron hasta el último momento antes del congreso sus negociaciones con los enmendantes, finalmente no lograron pactar un texto de consenso ni con los que proponían incluir un respaldo a las bodas entre personas del mismo sexo, ni con los que pedían que una referencia explícita a que el matrimonio se refiere a la unión de un hombre y una mujer.
El último intento de la dirección del partido por llegar a un acuerdo con los enmendantes fue una propuesta basada en la redacción que la CDU alemana aprobó en su último congreso. Este texto seguía sin conceder el concepto de matrimonio a las uniones entre homosexuales, pero era algo más avanzado que la ponencia original del PP y suponía un reconocimiento de los derechos de todos los tipos de familias. Pero esta propuesta tampoco salió adelante y finalmente la redacción del texto quedó sin modificación alguna.
La reunión de la comisión de compromisarios dedicada al análisis de la ponencia política comenzó ayer por la tarde, con la espinosa cuestión del matrimonio homosexual sobre la mesa y con las enmiendas de los bandos vivas.
Los compromisarios Eugenio Nasarre, José Eugenio Azpiroz, Angel Pintado y Luis Peral habían presentado enmiendas para que el matrimonio sea considerado como unión entre «hombre y mujer». Por el contrario, la vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, Cristina Cifuentes, pretendía que el PP apoyara el derecho de las parejas formadas por personas del mismo sexo a «poder contraer matrimonio, tal como recoge la actual legislación española».
El texto de la ponencia política, que finalmente ha salido adelante y que redactaron José Manuel Soria, Alicia Sánchez Camacho y María San Gil, hace hincapié en la familia y su protección, sin incluir la palabra matrimonio. En él se define a la familia como «el núcleo fundamental de desarrollo y crecimiento personal y social». «Nuestras políticas deben ir dirigidas a su protección y desarrollo», añade la ponencia sin entrar en detalles, lo que le permite esquivar el asunto de las bodas homosexuales.
Consciente de que una definición explícita hacia uno u otro lado puede crearle muchos problemas, Génova se esforzó por que las enmiendas sobre el matrimonio homosexual no llegaran vivas al Congreso Nacional. La tensión que el asunto causa dentro del PP se escenificó ayer en los pasillos de la Feria de Valencia en una conversación entre Cristina Cifuentes y Nacho Uriarte, presidente de Nuevas Generaciones (NNGG). La partidaria de introducir una enmienda en favor del matrimonio homosexual le advirtió al líder de las juventudes del partido que esperaba que los compromisarios de NNGG respaldaran su propuesta, ya que no se entendería que los jóvenes asumieran otra posición.
CONGRESO EN VALENCIA
Votos con la foto de María San Gil
DAVID SANZ EZQUERRO
Según ha podido saber EL MUNDO, algunos compromisarios del Congreso de Valencia tienen intención de emitir un voto nulo mañana en la reelección de Mariano Rajoy, en protesta por el trato dispensado a María San Gil.
Un compromisario asturiano que no quiso revelar su identidad mostró a este periódico una papeleta que ha preparado y que, según aseguró, él y otros compañeros introducirán en la urna. El papel, es una pequeña cuartilla, en la que aparece impresa una foto de María San Gil y un texto escrito en mayúsculas y recuadrado: «Yo también soy María San Gil». La frase aparece además subrayada en los dos colores de la bandera asturiana: amarillo y azul.
Estos votos se contabilizarán junto con el resto de nulos y no habrá forma de saber exactamente cuántos compromisarios han respaldado exactamente la iniciativa subversiva en apoyo de la todavía presidenta del PP vasco.
La dirigente protagonizó el pasado 11 de mayo uno de los episodios más graves de la crisis del PP al abandonar la redacción de la ponencia política tras señalar que había «perdido la confianza» en Mariano Rajoy. Días después, anunció, asimismo, que renunciaba a presentarse a la reelección como presidenta en el próximo congreso que el PP del País Vasco celebrará en julio.
CONGRESO EN VALENCIA / El respaldo al líder
Rita Barberá pide al congreso que apoye «sin fisuras» a Rajoy
La alcaldesa reclama «sumar leales discrepancias, restablecer confianzas» y «olvidar el propio ego»
MARISOL HERNANDEZ
VALENCIA. - «Llegó el día y llegó con felicidad». El XVI Congreso Nacional del PP arrancó ayer para la delegación valenciana con esta frase de Rita Barberá, recién elegida presidenta de un cónclave que aspira a suturar las heridas de tres meses de división interna. Pero los populares, pese a la voluntad de que el congreso suponga una cicatrización rápida, siguen en la enfermería política, al menos sin la euforia de los tiempos de la mayoría absoluta y con un distanciamiento evidente entre muchos de sus dirigentes.
Si diseccionamos el congreso, encontraremos a algunos delegados eufóricos por la nueva etapa que se abre en el PP, a otros en silencio porque nada les acaba de convencer y al resto, felices por ver en persona a sus ídolos de toda la vida y a sus sustitutos ahora.
En el primer grupo están los valencianos. Anfitriones de un cónclave que le ha costado a Génova un millón de euros, al frente de la Generalitat después de 13 años y con un flamante vicesecretario general, Esteban González Pons, que pondrá patas arriba la comunicación en el cuartel general del PP. ¿Se podía pedir más? Es evidente que sí: Rita Barberá, presidenta del congreso. La alcaldesa de Valencia fue designada ayer como maestra de ceremonias por unanimidad.
Su discurso inaugural no esquivó ni uno solo de los asuntos que hacen penar al PP. Defendió que el congreso es un «nuevo punto de partida» para la «inmediata puesta a punto de una alternativa de Gobierno». «Los 10.400.000 españoles que nos han votado», dijo, «necesitan un partido fuerte, responsable y unido».
Barberá levantó un auditorio que parecía dormido. Habló de integración, sí. Pero no gratis. Por ello, reclamó apoyar «sin fisuras» a Rajoy y a los órganos directivos que resulten elegidos.
La alcaldesa habló de «dinamismo y ambición común», de trabajar bajo el «patrón de la anticipación, la calidad y la excelencia», y de conjugar «experiencia y renovación». «Sumar leales discrepancias enriquecedoras, restablecer confianzas y enorgullecernos de los mejores gobiernos que ha tenido España», precisó.
Barberá explicó que la derrota electoral ha provocado «un periodo precongresual duro y difícil». Sin embargo, añadió, que el congreso es la oportunidad para volver a demostrar que el PP «tiene soluciones, ideas y proyectos». Y por ello, dijo, debe ser, «de fortaleza y de integración».
Reclamó «levantar la vista» del propio ego y «mirar de frente a la sociedad española». «No hemos venido a ganarnos unos a otros, sino a ganar al socialismo y poner al PP en el Gobierno», sentenció.
Después dio paso a la intervención del presidente de la Generalitat y jefe de los populares valencianos, Francisco Camps. Sin papeles, su discurso tuvo menos calado político que el de la alcaldesa. Agradecido como ella por la elección de la ciudad, aseguró que el congreso debe tener tres protagonistas: Rajoy, los militantes y los españoles. Camps destacó que el PP es el «único» partido que mantiene el mismo discurso en toda España.
CONGRESO EN VALENCIA
Rato y Aguirre se disputan la Presidencia del PP en el 'elmundo.es'
MADRID.- Hasta hoy, elmundo.es brinda a los internautas la posibilidad de votar a su candidato favorito para la presidencia nacional del Partido Popular. Más de 37.000 votos después, y tras descartar a 14 candidatos en sucesivas eliminatorias como si de un cuadro de tenis se tratara, los elegidos por los visitantes de la web han sido la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el ex director del Fondo Monetario Internacional y ex ministro de Economía, Rodrigo Rato.
A la espera de un ganador, lo cierto es que las votaciones en línea no coincidirán con el resultado real del congreso nacional popular, que se desarrolla hasta mañana domingo en Valencia. Mariano Rajoy no será el candidato elegido por los votantes de elmundo.es, después de caer en las semifinales con Esperanza Aguirre y obtener el 42,9% de los apoyos, frente al 57,1% que recabó la presidenta de la Comunidad de Madrid.
CONGRESO EN VALENCIA / La opinión / OFF THE RECORD
«Javier, eres un 'crack'»
ISABEL SAN SEBASTIAN
SMS. De los innumerables mensajes de móvil que ayer recibió Javier Arenas felicitándole por su éxito sin paliativos, dos contenían exactamente el mismo texto: «Javier, eres un crack». Uno venía firmado por Carmen Martínez Castro, jefa de prensa de Mariano Rajoy, y el otro por Esperanza Aguirre. Resumen perfectamente el sentir de la inmensa mayoría de los compromisarios reunidos en Valencia, que consideran al líder del partido en Andalucía el auténtico ganador de este congreso. Algunos que no han venido (todavía), como Eduardo Zaplana, enconado adversario del sevillano desde que ambos militaban en las juventudes de UCD, comparten plenamente esta tesis. The winner is, sin ningún género de dudas, el nuevo vicesecretario territorial, que llevaba meses preparando este desenlace y logra colocar a dos mujeres próximas a él en el vértice de poder del partido.
Una oferta tentadora. De haber querido, de hecho, el andaluz sería proclamado el domingo nuevo secretario general. Rajoy le ofreció el puesto, aunque él se niegue a reconocerlo, pero su ambición declarada es derrotar al PSOE en su feudo y consolidar en esa tierra el avance de PP, sin renunciar a manejar, desde la sombra, los hilos de Madrid, donde piensa pasar, según le ha dicho a su presidente, un día de cada semana. Ayer ofreció a sus paisanos un copetín exclusivo, en el que recibió calurosas felicitaciones de todos los presentes. Presentes entre quienes no estaba Celia Villalobos, enemistada a muerte con el aparato popular en Málaga, pese a representar a esa provincia, que no ha debido ver con muy buenos ojos el espectacular avance de un hombre en quien su poderoso marido, Pedro Arriola, no influirá tan fácilmente como lo hace en otros.
Ganador y perdedores. En todo caso, aunque no faltan delegados críticos que esgrimen su condición de independientes (esto es, no dependientes de un salario del partido) para dolerse del actual organigrama, hay consenso generalizado en torno a quién va a salir fortalecido de este cónclave. Ni Rajoy, a quien, dicen algunos potentados de la dirección, le han escrito el guión a partir del 9-M, por más que el propio Arenas insista en que tenía decidido el nombre de María Dolores de Cospedal desde hacía al menos 15 días, aunque se divirtiera leyendo y escuchando quinielas equivocadas. Ni Francisco Camps, anfitrión del convite, que puede presumir de haber colocado a Esteban González Pons en la portavocía del partido, sí, pero sabe bien que su pupilo no tardará en volar solo y aspirar a la sucesión por méritos propios, sin depender de tutela alguna. Ni Alberto Ruiz Gallardón, ayuno de cargos e incluso de mención honorífica, sobre cuyo futuro se especula por los pasillos formulando las más variadas hipótesis (mañana desvelaremos alguna), mientras el Campeón Arenas comenta, como sin darle importancia, que de todos los dirigentes populares es el único con el que no mantiene una amistad especial: «Soy íntimo de Mariano, de Rodrigo Rato (llegado a última hora a la capital del Turia, pese a no haber sido invitado, con la única finalidad de arropar a Angel Acebes en su despedida) y de Jaime Mayor, pero con Gallardón he comido una vez en nueve años». Ni Aguirre, pese a que fuentes muy cercanas a ella aseguran que Cospedal y ella son amigas, por lo que su nombramiento representa un guiño hacia la presidenta de la Comunidad de Madrid, que se queda sin margen para seguir adelante con su protesta silenciosa. «Entre Dolores y Esperanza hay que recomponer lo que se ha roto», dicen voces más malévolas. En cuanto a Ana Mato, estrecha colaboradora de Arenas desde antiguo, conoce bien el partido, es íntima de la baronesa por excelencia y una mujer próxima también a José María Aznar (gélido ayer en el plenario con el delfín que él mismo designó), con lo que se cubre también ese flanco. Gran jugada del maestro de la flexibilidad política (otros le llaman intriga) que ha escrito ese guión.
Una ausencia clamorosa. No todo ayer eran parabienes, sin embargo. La ausencia de María San Gil pesó como una losa entre los congregados, alguno de los cuales lucía en su acreditación una banderola con la leyenda «pro María San Gil», iniciativa de una valiente militante valenciana. Esa silla vacía -«lo más grave que ha sucedido en estos meses», a decir del triunfador del día- deslució la llegada de la delegación vasca, que no fue recibida con los mismos aplausos que en otras ocasiones. Acaso fuera porque algunos no se hablan entre sí, por la tensión que se corta entre María José Usandizaga (secretaria de Guipúzcoa) y Regina Otala, por citar sólo un ejemplo, o porque están preparando un congreso que se celebrará a cara de perro. La fecha prevista por la presidenta saliente, los días 18 y 19 de julio, ha sido adelantada en una semana, con el fin de que pueda acudir Rajoy a respaldar al líder entrante. Algún guipuzcoano me cuenta que lo que se pretende en realidad es hacer coincidir el encuentro con el aniversario del asesinato de Miguel Angel Blanco, con lo que ese gesto entraña de aprovechamiento ilícito. Un vizcaíno confiesa, a su vez, que a la hora de depositar su papeleta piensa escribir en ella el nombre de San Gil. Ese es el ambiente que reina en un partido abierto en canal, otro de cuyos compromisarios me dice que «no votaré a Rajoy, así me arranquen la piel de los h...». No faltan los que se quejan de la dureza con la que les estoy juzgando. De todo hay. Arenas asegura que «es muy triste». Creo que se queda corto.
En bañador. Un destacado crítico se lamenta, mientras compartimos paella en un restaurante de la Malvarosa, de que «en este partido no se pueden tener principios, talentos, brillantez, lealtad ni amigos». Por allí se divisa, entre otros, a Carlos Iturgaiz, que anda en bañador y zapatillas, disfrutando de la playa, en espera de escuchar la despedida de Angel Acebes, que levanta al auditorio con una ovación memorable. «¡Con lo que hemos dicho de él! -se escandaliza un militante a mi lado-. Somos unos ca...».