
EL MUNDO QUE VIENE
MICHAEL BURLEIGH
«Las cloacas del Estado paquistaní están detrás de los atentados de Bombay»
CON EL ULTIMO ASESINATO PERPETRADO POR ETA DEMASIADO RECIENTE, Y EL MUNDO ESTREMECIDO AUN POR LOS ATENTADOS EN BOMBAY, SOLO VOCES COMO LAS DE ESTE HISTORIADOR Y EXPERTO EN TERRORISMO PUEDEN AYUDARNOS A ENCONTRAR ALGUNAS CLAVES EXPLICATIVAS ENTRE TANTA SINRAZON
EDUARDO SUAREZ
CARGO: Miembro de la Royal Historical Society y del consejo asesor del Institut für Zeitgeschichte de Múnich / EDAD: 53 años / FORMACION: Licenciado en Historia Medieval y Moderna por el University College de Londres / AFICIONES: La ópera, la lectura y sus sobrinos / CREDO: Conservador y católico / SUEÑO: Un mundo libre del totalitarismo terrorista Cualquiera diría que es una paradoja venir a hablar de terrorismo a este recodo apacible del barrio londinense de Lambeth, al otro lado del Támesis, donde no llegan los claxon ni el humo de los coches y donde vive, estudia y escribe Michael Burleigh. Un pensamiento que se revela peregrino apenas nos desvela el secreto del vecindario.
- ¿Ve usted esa puerta roja? Ahí vive Jack Straw. Ya ve, somos vecinos.
Burleigh apenas coincide con el ministro laborista una vez al año. En el centro de la plaza, cantando villancicos al calor de una chisporroteante hoguera. «El tipo se empeña en dirigir el coro, pero no sé por qué. ¡Está completamente sordo!», dice con sorna.
El nunca lo reconocerá, pero Straw es probablemente una presencia beneficiosa en la vida de Burleigh. Al fin y al cabo, los escoltas, los policías merodeando y el coche oficial aportan una bocanada de realismo en un vecindario que, por lo demás, podría estar en el séptimo cielo. Por eso el vecino Straw revolotea involuntariamente esta mañana por la conversación, que se va deteniendo en distintos aspectos del terrorismo. En España, en Europa y en Oriente Próximo.
El motivo de la entrevista es Sangre y Rabia (Taurus, 2008), un libro minucioso que el autor define en el subtítulo como «una historia cultural del terrorismo». Es una obra prolija y documentada que se detiene en movimientos europeos como el IRA, ETA o la Baader-Meinhof alemana, pero también en el terreno movedizo del terrorismo islámico. Historiador y columnista habitual de diversos periódicos británicos, Burleigh ganó fama con sus libros sobre el III Reich y prestigio académico por Causas sagradas y Poder terrenal, dos obras sobre la relación entre religión y poder político en la historia reciente.
Burleigh es frío e irónico. Uno más en la nómina breve e infuyente del catolicismo británico. Fuma al tiempo que habla y sonríe sin sonreír. La primera pregunta es inevitable.
PREGUNTA.- ¿Por qué India y por qué Bombay?
RESPUESTA.- En primer lugar, porque India y Pakistán estaban iniciando un deshielo diplomático. En segundo lugar, porque a los terroristas les interesa dejar tocado al Partido del Congreso, que gobierna en India y es percibido por la ciudadanía como una formación no lo suficientemente fuerte en la lucha contra el terrorismo. O al menos más débil que los opositores del partido nacionalista hindú BJP. En los últimos meses, el Partido del Congreso ha mantenido conversaciones sobre terrorismo con los paquistaníes y eso ha puesto en una situación muy difícil a los islamistas que operan en la frontera afgana.
P.- ¿En qué sentido?
R.- Supongo que creen que si el Partido del Congreso echa mano de una retórica más dura, el Ejército paquistaní decidirá retirar efectivos de la frontera afgana y volverlos a desplegar en la región en disputa de Cachemira o en cualquier otro punto de la frontera con India. Por eso el ataque a Bombay es un movimiento con una dimensión estratégica. Y luego está por supuesto la voluntad de dañar la prosperidad económica del país, porque Bombay es un importante centro turístico y financiero.
P.- Es un modus operandi nuevo y aterrador...
R.- Desde luego. Hay algo que evoca el ataque a Luxor en los años 90, con un comando abatiendo indiscriminadamente a turistas. Pero también hay reminiscencias de la forma de actuar de los piratas somalíes. Ya sabe, el comando desembarcó en Bombay a bordo de unas barcazas. Y da la impresión de que eran todos paquistaníes, miembros de algún grupo islamista. Probablemente también tenían conexiones con Al Qaeda.
P.- ¿Cree que podría suceder algo parecido en una ciudad europea?
R.- Creo que no. Básicamente porque sería difícil para cualquier comando acumular semejante arsenal de armas en una ciudad como Londres o Madrid. Quizá sobornando a alguien que esté al cargo de polvorines del Ejército, pero parece improbable. De todas formas, hay algo que debería hacernos reflexionar. Y es que no hay ni en Londres ni en ninguna ciudad de Europa un cuerpo con un nivel adecuado de formación y de armamento para afrontar aquí un atentado como el de Bombay. Hay quien dirá que el Ejército, pero no tenemos ejército en Londres, más allá de los soldados que están desplegados al lado de Buckingham Palace. En mi opinión, se trataría de coger un cierto número de policías bien armados y luego entrenarlos para una violencia muy diferente.
P.- Quiere decir como la de Bombay.
R.- Sí. Hasta ahora los atentados en India habían sido muy diferentes. La mayoría eran aficionados que dejaban una mochila en un tren o ponían un coche bomba. Los terroristas de Bombay, sin embargo, estaban preparados para morir y matar y tenían la formación básica de un soldado de infantería. Es algo que se puede apreciar en las imágenes. Avanzan en grupos de dos y, mientras uno carga el fusil, el otro dispara. Y no dispara al azar. Se toma su tiempo.
P.- ¿Qué le parece la reacción del Gobierno indio, culpando al Gobierno paquistaní?
R.- Yo estoy seguro de que los culpables están en Pakistán.
P.- En Pakistán sí, claro. Pero la cosa cambia si son el Estado o elementos del Estado los que están detrás.
R.- Desde luego. Y muchas veces se han encontrado vínculos entre los atentados cometidos en territorio indio y las cloacas del Estado paquistaní. Ocurrió en el ataque al Parlamento indio en Nueva Delhi. No lo digo yo, lo dijeron entonces los americanos. Y no, no me sorprendería que elementos del Estado paquistaní estuvieran detrás de lo de Bombay.
P.- ¿Cree que Pakistán sobrevivirá como país a la caída del presidente Musharraf?
R.- Lo único que mantiene unido a Pakistán son dos cosas: el Ejército y el islam. El problema ahora es que el Gobierno no controla los territorios fronterizos del noroeste. Es una situación que creó el Imperio británico, que al no poder pacificar la zona decidió resolver el asunto a base de tratos sucios con los jefes tribales. Son lugares a los que ni el imperio ni el Estado paquistaní han llegado nunca y donde la frontera con Afganistán sencillamente no existe.
P.- ¿Y usted cree que el presidente Zardari va a ser más o menos duro que Musharraf con los islamistas?
R.- Hasta ahora ha sido muy colaborador. El Ejército paquistaní ha llevado a cabo operaciones muy complejas en los últimos meses. Y eso a pesar de que tiene un problema. Que los americanos han decidido llevar a cabo asesinatos de objetivos concretos y por control remoto. Asesinatos en los que muchas veces mueren civiles, casi siempre porque los terroristas los usan como escudos humanos, y que provocan un gran enfado entre los paquistaníes.
P.- ¿Y usted cree que esos asesinatos por control remoto son útiles?
R.- Los israelíes dicen que sí y yo me lo creo. Ellos te explican que cuando matan a los hombres clave de Hamas o Hizbulá la organización tarda un tiempo en encontrar a personas que puedan fabricar las bombas y tomar decisiones.
P.- ¿Cotiza el terrorismo islamista al alza o a la baja?
R.- Los islamistas son como un cáncer en metástasis. En Irak han sufrido una derrota terrible. Enviaron allí a cientos de terroristas a luchar en la madre de todas las batallas y han perdido. Por eso desarrollan ahora frentes nuevos en Africa. Países como Somalia, Malí o Mauritania. Y luego están los musulmanes europeos. Aquí en el Reino Unido hay alrededor de 3.000 personas preparadas para inmolarse.
P.- Cosas como Guantánamo no ayudan en la lucha como el terrorismo...
R.- Por supuesto que no. En mi opinión, el capital moral fluye más o menos como el financiero y después del 11-S Occidente tenía una enorme cantidad de capital moral en sus arcas. Cosas como Guantánamo, Abu Ghraib o los vuelos de la CIA han hecho que merme sobremanera ese capital. Y eso a pesar de que ninguna de las tres cosas son lo que la izquierda europea ha dicho de ellas. Por el amor de Dios, sólo un imbécil puede decir que Guantánamo es la repetición del Gulag.
P.- Pero hay gobiernos europeos hipócritas. Gobiernos que denuncian Guantánamo y por debajo de la mesa dan cobijo a los vuelos de la CIA.
R.- Desde luego. Uno tiene que ser muy ingenuo para creer que los gobiernos europeos no sabían nada de los vuelos de la CIA.
P.- ¿Fue la Guerra de Irak leña perjudicial para la lucha contra el terrorismo?
R.- No lo creo. En mi opinión, lo que hizo fue crear otra excusa para el victimismo musulmán. La gran ironía es que los grupos terroristas no los dirigen intelectuales sino personas que no saben nada del mundo y de sus complejidades. Gente muy mal formada con obsesiones como la de la cruzada sionista. En Indonesia, por ejemplo, no hay judíos, pero los terroristas han creado la figura del sionismo chino. ¿Por qué? Porque hay una comunidad importante de hombres de negocios chinos. Los terroristas viven en un mundo muy fantasioso.
P.- ¿Cómo valora los años de Gobierno de Aznar?
R.- Muy positivamente. Puso a ETA contra las cuerdas sin romper la ley y elevó enormemente el perfil internacional de España. De repente nos dimos cuenta de que vivíamos en un mundo en el que la opinión de los españoles o la de los polacos contaba más que la de los alemanes. Se puede decir que Aznar puso a España en el mapa en la misma medida que Zapatero, con su indiferencia hacia el exterior, la ha acabado sacando de él.
P.- ¿Conoce el proyecto de la Alianza de Civilizaciones?
R.- Sí y es una idiotez. Lo sé por experiencia. Estuve en uno de esos coloquios organizados por la Fundación Atman. Estaban todos los profesionales: El rabino, el imán, el cardenal... Los vi a todos y pensé: «Qué derroche más estúpido de tiempo y de dinero». En mi opinión, el camino no es la Alianza de Civilizaciones sino la Unión Mediterránea de Sarkozy. Ha logrado que israelíes, libios y todo el mundo se sienten en la misma mesa. Y lo ha hecho en torno a temas muy simples. Por ejemplo, por qué no hay más peces en el Mediterráneo. El camino es la cooperación en asuntos sencillos entre occidentales y musulmanes y no esas charlas irrelevantes. Es absurdo hacer un análisis complejo de la ideología de los terroristas. Son personas iletradas que funcionan a base de eslóganes, no del pensamiento de los filósofos.
P.- ¿Cómo valora el proceso de paz en el Ulster?
R.- El resumen es sencillo: El IRA no logró sus objetivos. Entregaron sus armas y no lograron una Irlanda unida.
P.- ¿Cree que la lograrán en el futuro?
R.- No. La mayoría de la población quiere ser parte del Reino Unido y así debe ser hasta que eso cambie.
P.- ¿Y cuáles fueron las claves para que avanzara la paz en el Ulster?
R.- Hay cosas que no hay que olvidar. La primera, que el IRA perdió su guerra porque estaba completamente penetrado por la policía. Hasta el punto de que el encargado de descubrir a los topos británicos era un agente del MI5. La segunda, que muchos terroristas estaban en la cárcel, afrontando condenas muy largas. Hasta el punto de que los presos empezaron a presionar a los líderes. Algo así como: «Muy bien, Martin, Gerry, para vosotros está muy bien volar a EEUU y entrar en la Casa Blanca con vuestros trajes de Armani, pero nosotros estamos aquí envejeciendo en prisión».
P.- O sea, que según usted con los terroristas es mejor ser duro que blando...
R.- Por supuesto. Ojo. Por otra parte siempre hay que dejarle al enemigo una salida honorable. Por muy horrible que sea lo que ha estado haciendo.
P.- ¿Y esa salida honorable incluye un precio político?
R.- ¿En el caso de ETA?
P.- En el caso de ETA.
R.-Por supuesto que no. ¿Qué más se les puede dar? El País Vasco tiene el mayor grado de autonomía de Europa. Los franceses nunca les van a dar las tres provincias que están en Francia. Y en cuanto a la lengua, la mayoría de la gente prefiere comunicarse en castellano. ¡Es un hecho! No tienen nada que hacer. La única incógnita por resolver con ETA es cuánta sangre más van a hacer derramar. Porque la partida ya la han perdido.
P.- Una última curiosidad. ¿Qué le parece Obama?
R.- Muy bien. Yo lo apoyé. Era mucho mejor que McCain, un tipo errático y un poco histérico. Obama tiene hechuras de hombre de Estado y es un hombre mucho más apropiado para lo que se avecina porque la crisis obligará a EEUU a poner más énfasis en el multilateralismo y la diplomacia. Lo único que me preocupa es que le ocurra lo que a mi vecino, Jack Straw, que empezó a hablar con Irak de la mano de los franceses y los alemanes y tres años después todo sigue igual. Uno no debe olvidar que tienen detrás una cultura de 4.000 años. Lo que dice Obama de hablar con Irán sin condiciones está bien, pero debe haber una amenaza implícita de sanciones realmente efectivas si eso no funciona.
«En Europa me siento conservador y en EEUU, de izquierdas» Usted se define como un conservador.
- Desde luego. Pero es curioso. Cuando estoy en EEUU, me siento un hombre de izquierdas. Y cuando estoy en Europa, me siento un hombre conservador.
Un doble outsider. O triple. Teniendo en cuenta que es usted un católico en el corazón de la Iglesia anglicana.
- No se crea. No somos tan pocos y tenemos entre nosotros gente muy influyente. El director general de la BBC, el ex director del Daily Telegraph, y ahora incluso Tony Blair.
Hay gente que dice que Europa va camino de convertirse en Eurabia por la invasión demográfica musulmana. ¿Usted qué opina?
- Hay muchos americanos que han ganado mucho dinero escribiendo libros alarmistas con eso de Eurabia en el título. Quién sabe. Quizá la recesión termine propiciando en Europa políticas de inmigración más realistas.
¿La inmigración es un caldo de cultivo para el terrorismo?
- Desde luego. Y hay que hacer más para que eso no pase. La gente ahora se da cuenta de que en el Reino Unido hay guetos. ¡Pero los hay desde hace mucho tiempo! Vaya usted a su circunscripción en Blackburn [señala la puerta de Jack Straw] y verá que hay dos ciudades en una. A un lado sólo viven musulmanes. Al otro, gente completamente blanca.
¿Por qué hay tantos conservadores en Europa atraídos por Obama?
- No lo sé. Pero, es muy importante que es el primer presidente de la Historia reciente que ha vivido en una gran ciudad y conoce los problemas de las grandes urbes americanas.
¿Es Irán o Rusia el problema de seguridad más grave en su mesa?
- Irán. La caída de los precios del petróleo es un gran revés en términos políticos para Rusia. En los próximos años tendrá mucho menor margen de maniobra.
¿Será Obama un segundo Jimmy Carter?
- No lo creo. Obama es de acero. Carter fue siempre un personaje ridículo. Cada vez más ridículo, por cierto, a medida que pasan los años. Obama no tiene nada que ver con él.
¿Y será un presidente aislacionista o intervencionista?
- Enfocará su mandato más hacia dentro que hacia fuera, desde luego. Entre otras cosas, porque tendrá que endeudarse tanto para frenar los efectos de la crisis que carecerá de medios disponibles para acometer intervenciones militares fuera. Por eso tendrá que ser más multilateral.
O sea, ni aislacionista o ni intervencionista. Obama intervendrá pero no intervendrá solo.
- Obama intervendrá fuera pero tendrá que contar con Europa. A los alemanes, por ejemplo, les pedirá que envíen tropas a Afganistán. Y los alemanes esta vez no se podrán negar.
LA CUESTION - ¿Ha sido Europa demasiado suave con los islamistas?
- Desde luego. Sobre todo en países como el Reino Unido. La forma en que hemos permitido que proliferen mezquitas y centros islámicos sufragados por millonarios saudíes que financian el terrorismo es una de las cosas más vergonzosas que he visto en mi vida. Por desgracia, naciones como Inglaterra están muy corrompidas. Hay por el medio contratos de armas o de otro tipo y personas del MI6 que se retiran luego contratadas con sueldos millonarios por compañías petroleras. Miente quien diga que los musulmanes europeos están oprimidos. Le reto a usted o a cualquiera de sus colegas a que me dé un solo ejemplo de que viven en la opresión. No es cierto. Viven en un régimen de libertad inimaginable en sus países de origen. Lo que es dañino de verdad es esa ideología oficial llamada multiculturalismo, que fomenta la separación tribal y el victimismo, y que debería ser destruida lo más pronto posible.
LA TRASTIENDA
ISABEL SAN SEBASTIAN
Energúmenos
Están de moda. Están crecidos. Han tomado al asalto ciertos programas de televisión, algunos espacios urbanos, universidades, pseudo-medios de comunicación, columnas e incluso ayuntamientos, y desde allí ejercen una especie de matonismo político consistente en descalificar brutalmente al contrario negándole el pan y la sal que a todos garantiza, en teoría, la democracia que nos ampara. Quienes no piensan como ellos son tildados de «fachas», «ultraderechistas», «nostálgicos del franquismo» (siendo ellos los únicos que se empeñan en mantener viva la herencia del dictador que tan útil resulta para sus propósitos), «golpistas» o, cuando el refinamiento intelectual alcanza sus más elevadas cotas, «tontos de los cojones». Algunas llegan al extremo de poner en la mente de sus congéneres muertas anhelos de violación en masa... y se creen graciosas. ¡Qué finezza!
No me refiero ya a los que queman banderas, incendian contenedores, amenazan con pintadas o pegan tiros por la espalda, que los hay e incluso abundan. Ellos han cruzado el umbral de la delincuencia y se sitúan en otro plano ajeno al terreno de juego en el que se desarrolla este partido. Hablo de los que chillan, interrumpen los razonamientos de sus oponentes dialécticos, boicotean actos académicos con fantochadas supuestamente audaces, insultan, agreden mediante el gesto y el discurso, calumnian y difaman... sabiendo que sus ofensas quedarán impunes. Esta España del «talante» tiene ya desde hace años dos varas de medir muy distintas, según la inclinación ideológica de quien traspasa la raya. Si lo hace un representante de la izquierda progresista, su demasía no pasa de ser considerada un error, sin mayor trascendencia penal ni consecuencias laborales. Si quien se excede lo hace desde posiciones de derechas, tiene asegurada la muerte, seguramente bajo el fuego amigo.
Al celebrar el XXX aniversario de la Constitución, nacida bajo los auspicios del consenso y la voluntad sincera de integrar a todos, no cabe sino constatar que el sectarismo, el revanchismo y muchos de los ismos que hicieron fracasar anteriores intentos de incorporarnos a la normalidad democrática europea, arraigan nuevamente en esta tierra que clavó en su retrato el maestro Goya. Quienes se llenan la boca con palabras como «paz», «libertad» o «solidaridad» no entienden, en muchos casos, otro lenguaje que el garrotazo ni otra ley que la del embudo: el extremo ancho para ellos y el estrecho, para los demás. Son energúmenos, sí, pero están crecidos y están de moda. Nunca les fue mejor que ahora.
TRIBUNA LIBRE
MARIANO RAJOY
Treinta años de ciudadanía en libertad Conmemoramos hoy el trigésimo aniversario de nuestra Constitución. Es una cifra redonda, de esas que invitan a la reflexión. Conmemoramos 30 años de estabilidad política, de avances sociales y de convivencia en paz. Nos sobran motivos para celebrarlo ya que es algo inédito en nuestra historia; nos alegra porque nunca habíamos llegado los españoles tan lejos. Esta Constitución ha conseguido durar tanto porque tiene lo que no ha tenido ninguna otra: es hija de un gran acuerdo. Por primera vez, no la hizo media España contra la otra media. Ha durado porque no quiso ser, como en otras ocasiones, un desquite entre españoles, sino un abrazo. Por eso es muy importante que rindamos un constante homenaje a la página más civilizada de nuestra historia y hagamos todos los esfuerzos necesarios para que su influencia no se desvanezca.
Nos alegra que la Constitución cumpla tres décadas y nos alegra que perdure la voluntad de convivencia que la vio nacer. Pero no es lo único que celebramos. Básicamente celebramos lo que la Constitución proclama: lo primero y principal, que los españoles somos libres; segundo, que somos iguales; y tercero, que nos constituimos como nación soberana para levantar un Estado de Derecho.
De modo que hoy no celebramos simplemente el aniversario de un papel, de un libro o de una ley... Celebramos el alumbramiento de nuestra condición de ciudadanos.
Hablamos de libertad, de igualdad y de nación democrática, pero si no precisamos más, es como si no dijeramos nada. Hasta los dictadores más sanguinarios los emplean con deleite, por eso quiero precisar. Cuando hablo de libertad me refiero siempre a la libertad individual. Nadie, salvo las ideologías que exigen el silencio sumiso de la gente, concibe que existan entidades abstractas cuyos derechos estén por encima de los derechos de los individuos.
El individuo es el único sujeto de derechos, incluido el derecho a equivocarse, el derecho a engordar, a hablar en castellano, a escoger la educación de sus hijos, y a rotular su tienda en la lengua que le parezca.
No reconocemos a ningún otro sujeto de derechos. Ninguna entidad colectiva, se llame pueblo, se llame raza, se llame nación, se llame lengua, se llame clase social o se llame Estado tiene derechos. Ninguna entidad colectiva puede alegar un derecho superior al del individuo, y, mucho menos, exigirle el sacrificio de su libertad en nombre de cualquier fantasmagoría .
Nadie, ni siquiera el Estado tiene derecho a poner la mano en la libertad individual. Ni aunque fuera con buena intención. El poder no está para imponer virtudes. No necesitamos un Estado que administre la libertad, sino que la proteja; porque el Estado debe ser el garante de su ejercicio.
Las mismas reflexiones cabe aplicar al concepto de la igualdad. Somos iguales en derechos, somos iguales ante la ley, tenemos derecho a recibir el mismo trato, y a disfrutar las mismas oportunidades y... nada más, porque somos iguales, pero no uniformes.
No queremos que la igualdad sirva de coartada para perseguir la excelencia, combatir el espíritu crítico, rechazar el mérito o desprestigiar el esfuerzo y la superación. ¿Para qué queremos la igualdad de oportunidades si negamos las oportunidades a quien quiera aprovecharlas?
La libertad no sólo no está reñida con la igualdad, sino que es condición necesaria para ella. Hay que ser libres para poder ser iguales. Hay que ser un sujeto de derechos para poder disfrutar de derechos iguales. Donde se niega la libertad desaparece la igualdad de derechos y la reemplaza un sucedáneo: la igualdad de concesiones, es decir, el uniforme.
Somos libres. Somos iguales. Y somos una nación. Esa es la tercera gran decisión que adoptamos hace 30 años. España es algo más que un enclave geográfico. Es una historia compartida, una sangre que se ha mezclado mil veces, una comunidad de sentimientos, un proyecto solidario para el futuro, el marco que garantiza nuestra libertad, la unidad que nos da fuerza ante el mundo... Todo eso, y más, es España.
Pero lo importante no es nuestro pasado. Lo que importa es la voluntad libre y democrática que nos proyecta hacia el futuro. Lo importante es que los españoles decidimos libremente que somos una nación, es decir, que somos soberanos y que lo somos todos juntos, que conformamos una soberanía indivisible.
Somos una nación porque así lo quisimos en su día y porque así lo queremos hoy. Ese es el pedestal de nuestra nación: la voluntad de los españoles.
En esa nación que formamos todos, mandamos todos; la voluntad de los españoles no admite parcelas ni retales. Para ser más preciso: las decisiones en materias que afecten a todos las tomamos todos. Todos y cada uno de nosotros somos depositarios de la soberanía nacional, todos tenemos el derecho a decidir sobre lo que nos es común y nadie nos puede arrebatar ese derecho.
Hace 30 años decidimos también darnos un modelo de convivencia. La nación soberana adoptó la estructura de un Estado unitario con autonomías.
No me voy a extender sobre los problemas que plantean los disgregadores, son tan conocidos como irrealizables. Ellos saben perfectamente que sus pretensiones son imposibles porque chocan con los principios de libertad individual e igualdad.
Desde el Partido Popular mantenemos que las regiones no tienen derechos; sus habitantes, sí; que las lenguas no tienen derechos, quienes las hablan, sí, y que los derechos no bajan del cielo ni son hereditarios, los establece el pueblo soberano. Mantenemos, en definitiva, que España es una nación y por eso no vamos a permitir que, con la excusa de las diferencias legítimas, se fomente desigualdades injustas o ataques a la libertad de los ciudadanos.
Las exigencias nacionalistas irredentas no serían tan inquietantes ni tan desestabilizadoras si no hubiera entrado en esa carrera de nacionalismo el partido al que se le encomendó el gobierno de España. Ese ha sido el fenómeno más desestabilizador para nuestra Constitución, porque se ha legitimado el discurso del nacionalismo más radical y no precisamente en beneficio de España o de los españoles.
Hoy no puedo por menos que recordar que el único que se tomó en serio y defendió el Estado de las Autonomías fue el Partido Popular. Los únicos dispuestos a defender la vertebración de toda España y la solidaridad territorial fuimos nosotros.
Más me hubiera gustado que no hubiera sido necesario hacerlo, que nadie hubiera tocado el consenso constitucional, que nadie hubiera sembrado dudas sobre la arquitectura de nuestra Constitución.
La mayoría de los españoles de hoy, todos los que tienen menos de 48 años, no han podido votar la Constitución, pero sí han crecido y se han formado como ciudadanos en un país de libertades y oportunidades. Es hermoso pensar en nuestra Carta Magna como un patrimonio común, como un legado entre generaciones, que recibimos de nuestros mayores y entregamos a nuestros hijos, después de haberlo cuidado y perfeccionado entre todos.
Estas son las precisiones que me parecía oportuno hacer a los 30 años de nuestra Carta Constitucional y me duele enormemente que hayan venido precedidas por un nuevo crimen terrorista. El asesinato del empresario Ignacio Uria perpetrado esta misma semana en Azpeitia nos recuerda que la libertad que disfrutamos y el ejercicio de nuestros derechos no son gratuitos. Han costado un tributo de sangre que nos hermana a todas las personas de bien en la solidaridad con las víctimas y a quienes nos sentimos ciudadanos libres nos obliga a perseverar en la defensa de esa libertad.
La justicia, la libertad, la solidaridad y la soberanía nacional que garantizan nuestra Constitución son bienes que hemos defendido durante estos 30 años. Son bienes tan preciosos que debemos continuar defendiéndolos todos y cada uno de nosotros durante todos y cada uno de los días de nuestra vida.
Mariano Rajoy es presidente del Partido Popular.
ERASMO
Carta Magna
Treinta años: la del '78. Consorcio de las gentes con los siglos, consigo mismas. Mas, ahora, ay: tiempos de turbación olvidan los entusiasmos solidarios y gobernantes atolondrados padecen ahora sus tan comprensibles via crucis. Treinta años dizque de libertad de expresión y a un ex presidente (Aznar), en su mentecatez tan inconmensurable, le resulta inaccesible hasta una sección de Cartas al Director. Chin chin
SABATINA SABATICA
MANUEL HIDALGO
Bond, muerto
Los centenarios de los escritores -y de otros artistas- vienen a ser una convención periodística, en conexión multiplicativa con la industria cultural. Hay quien abomina del aparente peso muerto de las efemérides. Evaluados pros y contras, creo que su virtud consiste precisamente en resucitar a los muertos, de modo que -negocios aparte- están más cerca de la vida -una segunda vida- que de la necrofilia. Además, qué caramba, las efemérides y sus consecuencias sirven para poner en circulación modelos, grandes ejemplos, en tiempos faltos de referentes y excelencia. Ahora va a terminar catastróficamente el año del centenario de Ian Fleming, el creador de James Bond, y digo que catastróficamente porque pocas veces se ha visto algo igual: no se ha resucitado a Fleming -en España, al menos- y se ha matado a su personaje.
Fleming no fue Proust, vale. Pero fue un escritor culto, refinado, con ingenio y humor, varios metros por encima de la alta línea de flotación de su gran popularidad, que, por cierto, nunca fue muy grande en España. Aquí su personaje tuvo infinitos espectadores, pero pocos lectores. Penguin, claro, no para de reeditarlo en Inglaterra, y Gallimard no ha tenido inconveniente en hacerlo en Francia. En nuestras librerías, apenas se pueden encontrar algunos títulos editados por Punto de Lectura hace cinco o seis años. Muy poca cosa.
Sin materia prima que llevarnos a los ojos, no es raro que se haya hablado poco de Ian Fleming este año, y más teniendo en cuenta que, entre nosotros, pasa por ser un escritor carne de librería de estación ¡Ni que estos nórdicos de moda fueran Flaubert!
Pero no sólo se le ha dejado a Fleming en su tumba, sino que se ha matado a James Bond. ¡Eso ya es demasiado! Quantum of Solace es, con premeditación y alevosía, el asesinato de James Bond. La doble muerte de Ian Fleming.
Y también apunta el vislumbre de la muerte del cine que hemos conocido. Este año se ha hablado mucho de la muerte del cine, y el triste caso de esta película es uno de sus síntomas.
Vale que el cine anterior de Bond quedara lejos del Hollywood clásico -por no mirar hacia otros lados-, pero si la infantilización del cine y la apoteosis de la acción, los efectos especiales y el espectáculo han llegado a tal extremo de vacuidad que ya no se puede conservar nada del mundo interior, de la ironía y de las maneras del agente de Su Majestad, es que todo está peor de lo que pensábamos.
Este Bond se podría haber llamado Perico el de los Palotes, y hubiera dado lo mismo. Es otro tío más empeñado en disparar, golpear, correr y saltar por los balcones entre llamaradas y explosiones. Vaciado de sangre, flema y sustancia gris es una marioneta que anuncia la definitiva llegada de la era de los muñecos y de las máscaras. El fin de las personas y hasta de los personajes en el cine de curso corriente. Si la industria del cine de masas no puede ni preservar la viabilidad de un arquetipo como el de James Bond, es que ya está en el más allá de la nadería. Lo que no consiguió Spectra, lo han logrado los tiempos.
ASUNTOS INTERNOS
LUCIA MENDEZ
La 'doctrina Castro'
Es más que probable que el alcalde de Getafe tenga que abandonar la Presidencia de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP). Y no sólo por calentarse «más que el pico de una plancha», según confesión propia. Ni tampoco porque su insulto haya sido nada del otro mundo. «¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que vota a la derecha?», se preguntó Pedro Castro. La expresión es grosera y le obliga a pedir disculpas, pero no supera en decibelios la media del insultómetro nacional de los últimos años. Viendo la que se ha montado en torno al eterno alcalde socialista de Getafe, cualquiera diría que el debate político en España es versallesco. En los últimos seis años, por lo menos, el diario de sesiones y las hemerotecas están llenas de insultos de todo tipo. Sin embargo, el presidente de la FEMP ha tenido la mala suerte de meter la pata en el peor momento. La misma expresión en la pasada legislatura no le hubiera dado probablemente ni un titular de periódico. Pedro Castro es víctima de su propia verborrea populista, pero también es un daño colateral de la gran batalla que se libra en el seno del PP y aledaños. Los sectores más díscolos con Rajoy están impacientes por lanzarse a la yugular del adversario. Liderados moralmente por Aznar, se han quedado sin uñas de tanto mordérselas esperando a que Rajoy haga lo mismo que hizo la pasada legislatura. El líder del PP, sin embargo, va a lo suyo ignorando, o haciendo como que ignora, las voces críticas. Esta semana ha aceptado viajar en el avión oficial del presidente del Gobierno hasta Azpeitia para visitar junto a Zapatero la capilla ardiente de Ignacio Uria, el empresario asesinado por ETA. Es un paso simbólico en la unidad de los dos partidos contra el terror que seguramente habrá provocado urticaria a más de uno.
La labor de oposición del PP está centrada de forma exclusiva en la crisis económica y el paro. Pero quien está poniendo al Gobierno contra las cuerdas no son los discursos de Rajoy, sino los datos estadísticos. Gallardón dijo en este periódico que quien va a echar a Zapatero de la Moncloa es la Encuesta de Población Activa (EPA). Mucha esperanza no se puede decir que tenga puesta en su propio partido.
Así las cosas, en pleno bajón de autoestima opositora, ha venido Pedro Castro a alegrar la pajarilla de los que piden más caña. Esperanza Aguirre, muy crecida desde su espectacular regreso de Bombay -llamó «bellacos» y «miserables» a quienes la han criticado- no se conforma con las mil disculpas del alcalde. Quiere más, quiere la cabeza del presidente de la FEMP. Quiere ganarle alguna batalla al Gobierno de Zapatero. La presidenta madrileña y sus alcaldes han exigido a la dirección del PP que pida la dimisión de Castro. Rajoy ha asumido la petición de Aguirre. Al fin y al cabo, la FEMP sirve para poco. A lo mejor el alcalde tiene que dimitir porque se le ha calentado la boca. Pero como cunda la doctrina Castro, nos vamos a quedar solos.
VIDAS PARALELAS
PEDRO G. CUARTANGOEMILIO PEREZ TOURIÑO / NERON: Tocando la lira Emilio Pérez Touriño acaba de anunciar un PER a la gallega para que los parados tengan trabajo limpiando la maleza de los caminos. Lo que no sabe Don Emilio es que Nerón tuvo hace 20 siglos la misma iniciativa: ideó un ambicioso plan urbanístico para la reconstrucción de Roma tras el incendio de julio del 64, puso a construir caminos a los parados y repartió el grano de los almacenes imperiales entre los indigentes. Fue el primer PER de la historia.
Pero aquí no se acaban las similitudes entre Touriño y Nerón. Ambos comparten la misma pasión por la fastuosidad como ingrediente esencial del poder.
Nerón mandó edificar cerca del lugar donde ahora está el Coliseo la famosa Domus Aurea, un palacio construido con paredes de oro, mesas de marfil y suelo de nobles marmoles. «Ahora puedo empezar a vivir como un ser humano», dijo Nerón al ver acabada la obra.
Pérez Touriño debió sentir lo mismo al ver inaugurado su nuevo despacho, que ha costado más de dos millones de euros, decorado con exquisitos muebles y obras de arte.
Nerón disponía de suntuosos carruajes y disfrutaba de la velocidad de sus caballos en las pistas del Circo Máximo. Incluso era aficionado a competir en las carreras.
Touriño dispone de dos Audis blindados que ni siquiera se atreve a decir lo que han costado, pero que dejan en ridículo al coche fantástico de Benach. Su gabinete alega que no puede revelar su precio por «razones de seguridad», pero se sabe que uno de sus vehículos ha costado casi medio millón de euros, más que la cuadriga favorita del emperador.
Otro parecido entre el sobrino de Calígula y el presidente de la Xunta de Galicia es la afición por los asesores. Nerón se fiaba mucho de Séneca y de Afranio Burro hasta que cayeron en desgracia. Touriño tiene en nómina 64 asesores.
Escribe Suetonio que Nerón se puso a tocar la lira y cantar el Iliupersis mientras veía arder Roma a sus pies. Touriño ha acabado con los incendios forestales que asolaban Galicia en verano, pero también toca la lira cuando se persigue el castellano en Galicia y mira para otro lado cuando sus socios del Bloque amenazan a los empresarios que usan el idioma común.
Nerón culpaba a los cristianos de todos los desastres que sucedían en Roma y para eso Touriño tiene a los del PP.
Pero no todo lo que ha hecho este hombre ha sido negativo para Galicia. Jamás ha olvidado su experiencia como subsecretario de Infraestructuras y ha realizado una política de grandes obras públicas en la Galicia que preside desde agosto de 2005. Lo mismo hizó Nerón, que construyó gimnasios y teatros por toda Roma, imitando el estilo griego.
De hecho -y esto es poco conocido- Nerón participó en los Juegos Olímpicos del año 67 para mejorar las relaciones con Grecia y demostrar su conocimiento del helenismo.
Touriño todavía está a tiempo de apuntarse a algún rally con uno de sus impresionantes coches oficiales. En realidad, todo lo hace por Galicia porque lo que a él le gustaría, como a Nerón, es retirarse al campo para tocar la lira con sus amigos.
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