CONVENCIÓN IDEOLÓGICA DEL PP: El PP renuncia al debate político y da voz a expertos independientes

El PP renuncia al debate político y da voz a expertos independientes
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA
Madrid
Han pasado tres años y medio desde la última Convención ideológica del PP, pero más bien parecen tres lustros, dado el vuelco estratégico del partido y el deliberado vaciado de postulados políticos.
En 2006, Aznar y Sarkozy se convirtieron en las estrellas de un cónclave marcado por los discursos políticos y por el debate de unas resoluciones -siempre, eso sí, con votaciones a la búlgara- con los que el PP se reafirmaba en la línea dura de oposición al Gobierno socialista y Rajoy recogía firmas para su referéndum por la unidad de España.
En 2009 no sólo no habrá más estrella que Rajoy, sino que será él quien monopolice el discurso político en su discurso de clausura. Y es que el presidente del PP, que al comienzo del presente curso político anunció la Convención de Barcelona como el escaparate de su alternativa frente a Zapatero, ha delegado el debate en un conjunto de expertos independientes cuyas propuestas se propone «escuchar», sin comprometerse siquiera con ellas.
Rajoy podría anunciar el traslado de algunas de ellas a su programa electoral pero, sobre todo, lo que hará es rentabilizar la ambiciosa operación de marketing político que hoy se inaugura en Cataluña; el próximo escenario electoral donde pocos esperan oír a Rajoy sus palabras en la Convención de 2006: «El Estatuto es malo para los catalanes».
Nadie criticará, eso sí, el grado de apertura del PP, que a lo largo de día y medio va a desarrollar un «circo de seis pistas», en palabras de sus responsables, Baudilio Tomé y Ana Mato, con nueve mesas redondas y distintos foros de discusión simultáneos en los que participará un número amplio de parlamentarios y cargos.
A falta de impronta ideológica, los expertos serán los protagonistas. Y lo serán, además, porque hablarán con la misma falta de compromiso político que sus anfitriones. Así, y por lo que se desprende de las entrevistas con este diario, el cónclave popular va a dar acogida a fórmulas audaces como el copago en el sistema sanitario o la derogación del Estatuto de los Trabajadores.
La reforma del mercado laboral, cuya propuesta tanto se ha reprochado al PP por no concretarla, contará con conocidos exponentes del Manifiesto de los 100, firmado en mayo por un grupo de economistas, contra la «rigidez» de los contratos.
Sara de la Rica, directora de la cátedra Fuentes Quintana del Banco de España, propondrá descentralizar la negociación colectiva hacia «el ámbito empresarial, para flexibilizar las condiciones». En la misma línea crítica con los sindicatos, el catedrático Federico Durán, del despacho Garrigues, defiende la muy contestada reforma laboral del PSOE en 1994 como «la más importante», y declara, sin ambages, que «derogaría el Estatuto de los Trabajadores para buscar una norma adaptada a la sociedad actual».
Luis Garicano, de Fedea McKinsey y la London School of Economics, propondrá el «contrato único» para eliminar la temporalidad y los blindajes, pero debatirá sobre «las oportunidades de España en un mundo global», entre otros, con Pedro Nueno, presidente de la escuela de negocios Ceibs en China, desde donde «España no existe».
Javier Díaz-Giménez, profesor del Iese y asesor del Ministerio de Industria con el PSOE - fichó una semana en la Oficina Económica de Zapatero- es el promotor del copago para la «sostenibilidad» de la Sanidad Pública, así como del retraso de la jubilación a los 68 años para «salvar» el sistema de pensiones: «El Pacto de Toledo es una aberración y lo diré a quienes lo han firmado».
El plantel de profesores es mucho más numeroso que el de ejecutivos de empresa -los empresarios, con su ausencia, no parecen advertir aún la «alternativa» -, como José Antonio de Paz, presidente de Hewlett-Packard, o Belén Romana, directora de Estrategia de ONO; casualmente, los más reservados sobre sus respectivas ponencias.
Así, será un catedrático de la Pompeu Fabra como Benito Arruñada quien proponga, como una medida contra la corrupción, «hacer más transparente el pago de los impuestos»; el asesor del presidente de la Comisión Europea sobre el Cambio Climático, César Dopazo, el que se atreva a defender la energía nuclear; o el investigador del CSIC Ángel de la Fuente, quien proponga nada menos que obligar a las autonomías, en su caso, a subir los impuestos.
Tormenta de propuestas para el PP
>«Copago, cuanto antes». Profesor del Iese, y ex asesor del Gobierno socialista, aboga por una reforma «imperativa» del sistema de pensiones, reduciendo su elevado coste con fórmulas de copago, como un euro por consulta.
>«Un contrato único». También firmante del 'Manifiesto', defiende un «contrato único en el mercado de trabajo para eliminar los temporales y los blindados». Para la Universidad, una vuelta a la libre elección del rector.
>'Nuclear sí, gracias'. Asesor de Durao Barroso para el Cambio Climático, reivindica un «'mix' energético» y la energía nuclear «a medio plazo, frente a los gases de efecto invernadero», hasta que se implanten las renovables.
> «Obligar a las autonomías a subir impuestos». El investigador del CISC desafía el propio discurso del PP al abogar por «no regalar el dinero a las autonomías» y, en su caso, obligarlas no sólo a bajar sino a «subir impuestos».
>«Flexibilizar» el empleo. Firmante del 'Manifiesto de los 100', De la Rica propone descentralizar el ámbito de negociación colectiva hacia el ámbito de la empresa «para flexibilizar las condiciones laborales.
>«Yo derogaría el Estatuto de los Trabajadores». Catedrático del bufete Garrigues y defensor de la reforma laboral del 94, propone sustituir el Estatuto de 1980 por «una norma protectora pero adaptada a la sociedad actual».
>La vuelta de la 'reválida' . Catedrática de español en la Universidad de Lund (Suecia), defiende para España las recientes reformas educativas suecas y un sistema de notas en los colegios ligado a pruebas escritas nacionales.
> «Transparencia fiscal contra la corrupción». Catedrático de la Pompeu Fabra, aboga por suprimir las deducciones, si es preciso, para concienciar a los contribuyentes de que los corruptos les roban y dejen de votarles.
El presidente del PP, Mariano Rajoy, anunció ayer en Ciudad Real que va a proponer al Gobierno de Zapatero un acuerdo de Estado para defender el «campo español» en la Unión Europea y frenar propuestas «disparatadas». Tras criticar la descapitalización de la renta agraria en España, prometió en 2012 un Ministerio de Agricultura y Ganadería «autónomo»
Etiquetas: Corrupción Psoe





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