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miércoles, 11 de noviembre de 2009

EMBROLLOS ZP: Piratas, despacho de abogados en londres, fondos reservados, retortijones al Estado de Derecho ...



41 DÍAS SECUESTRADOS / Las gestiones
El Gobierno intenta expulsar a los piratas que pidió traer

Promueve un juicio de conformidad en el que se declararían culpables y recibirían una pena de menos de 6 años, que podrían cumplir en Somalia

EL MUNDO

Madrid

Zapatero embusteroLos Ministerios de Asuntos Exteriores, Justicia y Defensa han intensificado las «consultas internas» para encontrar una «solución legal» a la presencia en España de dos de los somalíes que intervinieron en el asalto al atunero Alakrana, uno de los escollos para la resolución del secuestro.

Esa solución pasaría por un pacto entre los defensores de los piratas y la Fiscalía para ir a juicio con una propuesta que dé lugar a una sentencia de conformidad. Este mecanismo legal pasa por el reconocimiento de los hechos por parte de los piratas acusados que, a cambio, recibirían una pena inferior a los seis años de prisión. Ello permitiría su expulsión del territorio nacional y su regreso a Somalia por aplicación de la Ley de Extranjería.

Según fuentes de Defensa, una vía alternativa que cobra fuerza es que, tras el juicio, los piratas sean devueltos a Somalia para cumplir allí la pena.

Los familiares de los marineros del Alakrana fueron recibidos ayer por el presidente del Gobierno y por el de la Audiencia Nacional.

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, manifestó que el Gobierno está «explorando vías, haciendo consultas internas y viendo cuál sería la mejor alternativa que respete la legalidad, el Estado de Derecho y los convenios internacionales», aunque luego sean los tribunales quienes decidan, dado que la situación de los dos piratas está en manos de la Audiencia Nacional.

Moratinos, que ha sustituido a la titular de Defensa, Carme Chacón, en la gestión informativa del conflicto por el secuestro del Alakrana, compareció ayer ante la Prensa tras la hora y media en que estuvo reunida en el Congreso de los Diputados la célula de coordinación, bajo la presidencia de la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega. A ella asistieron, además de Moratinos y Chacón, el jefe del Estado Mayor de la Defensa, José Julio Rodríguez; el director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, y el secretario general del Mar, Francisco Vidal-Pardo.

Moratinos aseguró que el Gobierno somalí se ha comprometido «a redoblar» sus esfuerzos para lograr la liberación de la tripulación del pesquero, que, según dijo, se encuentra «bien» dentro de la gravedad de la situación.

El primer ministro de Somalia, Omar Abdurashid Ali Sharmake, ha dado instrucciones a su ministro del Interior para que lleve a cabo «todas las gestiones necesarias» destinadas a resolver el secuestro del atunero, que lleva en manos de piratas somalíes desde el 2 de octubre.

Moratinos explicó que este compromiso del Ejecutivo somalí ha salido de una conversación telefónica que el embajador de España en Kenia, Nicolás Martín Cinto, ha mantenido con Abdurashid, tras el regreso de éste a Somalia después de la reunión que ambos mantuvieron el domingo en Nairobi.

Para Moratinos, se trata de una «buena noticia» que el ministro del Interior somalí se involucre en este asunto porque, además, es originario de la región donde el buque ha sido apresado y es un dato «más» a considerar, pero ha hecho un llamamiento a la «paciencia» porque «hay que seguir trabajando». El titular de Exteriores insistió en que la decisión que se tome para tratar de poner fin al secuestro «siempre estará en el marco de la legalidad».

Fuentes de Defensa indicaron que la más factible de las vías jurídicas que se manejan es alcanzar una sentencia de conformidad o pacto entre los defensores de los dos piratas encarcelados en España y la Fiscalía. Los acusados reconocerían su participación en el secuestro al ser quienes condujeron hasta el atunero a los asaltantes y, a cambio, la Fiscalía pediría para ellos una pena inferior a los seis años de prisión.

Ese margen de pena permite sustituir el cumplimiento de la condena por la expulsión del territorio nacional, según la Ley de Extranjería. Esta norma, sin embargo, requiere trámites administrativos más lentos, por lo que se contempla, como vía alternativa, la posibilidad de que, tras el juicio, los piratas sean devueltos a Somalia para que cumplan la pena allí.

El abogado de Abdu Willy, que se entrevistó ayer con el teniente fiscal de la Audiencia Nacional, Fernando Burgos, mostró su disposición a llegar a un acuerdo.

Mientras tanto, el juez Santiago Pedraz, que instruye la causa contra los dos piratas somalíes encarcelados en España, ordenó ayer realizar un volcado de las llamadas de los teléfonos móviles que les fueron incautados tras su arresto para tratar de obtener pruebas de su participación en el secuestro del pesquero español



41 DÍAS SECUESTRADOS / Las gestiones
El abogado del pirata busca un acuerdo

Díaz Aparicio es 'bloguero', próximo al PP y llegó a 'Willy' a través de uno de sus clientes

ANTONIO RUBIO

Madrid

Francisco Javier Díaz Aparicio, que de la noche a la mañana se ha convertido en el nuevo abogado de Abdu Willy, uno de los piratas que intervinieron en el secuestro del barco Alakrana, es, según sus compañeros y amigos, «un especialista en llegar a acuerdos». Y él también ha ratificado a EL MUNDO esa apreciación sobre su quehacer profesional: «Sí, es verdad y por eso estoy intentando llegar a un acuerdo con la Fiscalía para resolver este tema».

Las preguntas que hoy se hace todo el mundo son: ¿Quién es este abogado?, ¿cómo ha llegado al pirata? y ¿quién le paga? Díaz Aparicio es un penalista que trabaja, fundamentalmente, temas de narcotráfico y ha llegado a Abdu Willy gracias a uno de sus clientes, que comparte módulo carcelario con el pirata somalí. Es la vía que suelen utilizar muchos letrados para captar clientes.

¿Quién le paga? La respuesta del letrado Díaz Aparicio es rápida y directa: «Ningún abogado trabaja gratis». Ayer insinuó en la cadena Ser que podría cobrar de la partida de los Fondos Reservados del Ministerio del Interior.

La conversación continúa y el abogado no rechaza que su nuevo cliente, Willy, le vaya a proporcionar fama y dinero.

Los amigos y enemigos de Díaz Aparicio, que los tiene, califican al letrado madrileño como «un hombre próximo al PP al que le gusta el protagonismo y que en las últimas fechas había brillado muy poco y tenía algunas dificultades económicas».

Díaz Aparicio dice que lo tiene claro y que el caso se puede resolver a través de la Ley de Extranjería -se puede expulsar al somalí en tres días- y matiza: «Tiene que ser la Fiscalía quien promueva el acuerdo».

El abogado se jacta de tener un buen currículo: «Defendí al comandante Ramírez y al capitán Sáez en el Yak-42; también llevé la extradición de Jean Philippe Labade (miembros de los GAL) a Francia; he ganado algún recurso en el Constitucional y me hice cargo de la defensa de la mafia turca».

A todo eso hay que unir que Díaz Aparicio es un bloguero -tiene blog propio-, aficionado a los toros y un empresario hotelero frustrado. Hace unos años había pensado retirarse en tierras cántabras y compró un hotel rural. Después, según reconoce el propio letrado, tuvo que venderlo: «Aquello no funcionó».

Los amigos y enemigos de Díaz Aparicio coinciden una vez más en que al letrado «le encanta llegar a acuerdos con el fiscal antidrogas y que sus clientes se arrepientan». Así es el nuevo abogado del pirata Willy



41 DÍAS SECUESTRADOS / Las gestiones
Las familias de los rehenes guardan silencio tras reunirse con Zapatero

Siguen el llamamiento del presidente a la discreción en «un momento muy delicado»

ROBERTO BENITO

Madrid

En contraste con la actitud que habían mantenido desde el pasado jueves, cuando los pescadores les instaron a «hacer ruido», las familias de los rehenes del Alakrana mantuvieron ayer un silencio sepulcral tras reunirse con el presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, y con el jefe del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

Juanes recibió durante poco más de media hora a Cristina Blach, hija del patrón del Alakrana, y a Argi Galbarriatu, hermana del capitán. En el encuentro, el presidente de la Audiencia les informó de la situación legal de los dos detenidos y de las posibilidades del proceso abierto contra ellos.

Por la tarde, una delegación más amplia acudió a La Moncloa y estuvo con Zapatero durante más de dos horas.

Según dijo el presidente poco después en el Congreso, en el encuentro se limitó a transmitirles su solidaridad y a detallarles las gestiones que está haciendo el Gobierno para lograr la liberación de sus familiares. De acuerdo con sus palabras, el Gobierno comprende la angustia y la «grave inquietud» de las familias. «Estamos trabajando intensamente», reiteró el presidente.

Una afirmación que Zapatero pudo haber trasladado también al portavoz del PNV en la Cámara Baja, Josu Erkoreka, quien por espacio de varios minutos permaneció en la zona reservada en el Congreso a los miembros del Gobierno, presumiblemente con el presidente.

Desde el Ejecutivo se lleva varios días pidiendo a las familias paciencia, confianza y discreción en sus declaraciones, con el argumento de que las palabras fuera de tono benefician a los secuestradores. El propio Zapatero había apelado a la discreción el lunes, en su primera intervención pública sobre el Alakrana.

Sea por esta petición o porque recibieron buenas noticias, lo cierto es que, ni por la mañana en la calle de Génova ni por la tarde a la salida de La Moncloa, los representantes de las familias que se desplazaron a Madrid desde Galicia y el País Vasco acertaron a decir nada más que era «un momento muy delicado» y que no iban a hacer declaraciones.

Si esta decisión se mantiene en los próximos días, el Gobierno podrá respirar algo más aliviado. El punto de inflexión en el secuestro del atunero, que ha llevado al Ejecutivo a contemplar opciones hasta ahora descartadas, se produjo no tanto porque los piratas trasladaran a tres rehenes a tierra el pasado jueves, sino porque las declaraciones de las familias en todos los medios de comunicación a partir de ese día sometieron al Gobierno a una enorme presión



41 DÍAS SECUESTRADOS / Las gestiones
El embajador británico pide que no se ceda ante los piratas

Madrid

El nuevo embajador británico en España, Gilles Paxman, subrayó ayer que la posición del Gobierno del Reino Unido ante secuestros de sus ciudadanos es la de «no ceder» ante las exigencias de los raptores, porque hacer concesiones a los delincuentes puede animarles a cometer nuevos secuestros.

Así se pronunció en una entrevista con Europa Press, preguntado por el caso del secuestro del atunero español Alakrana por piratas somalíes, que también mantienen en cautiverio a un matrimonio británico.

Paxman, que sólo lleva tres semanas en Madrid, señaló que le resultaba «difícil» comentar si sería razonable que España entregase a los piratas somalíes detenidos para lograr la liberación de los 36 tripulantes del Alakrana, entre otras cosas porque no está enterado «de todas las negociaciones entre las autoridades españolas y el capitán, el dueño del barco y las autoridades de Somalia».

«Lo que sí puedo decir es que la política británica es no hacer concesiones a secuestradores. Ha sido nuestra política desde hace mucho tiempo y la mantenemos. Otros gobiernos tienen otras políticas, pero la nuestra es no hacer concesiones, no ceder ante las exigencias de los secuestradores», respondió


Secuestran un barco de Emiratos

> Piratas somalíes secuestraron ayer un barco procedente de Emiratos Árabes que iba a Somalia con un cargamento de armas, confirmó a Efe Andrew Mwangura, director del Programa de Asistencia Marítima.

> «El barco navegaba con nombre falso e iba hacia Somalia cuando fue secuestrado por los piratas el pasado domingo», dijo Mwangura, quien explicó que está cerca de la ciudad de Garacad



41 DÍAS SECUESTRADOS / Las gestiones
La pieza clave del puzzle del 'Alakrana'

El diplomático negocia el final del cuarto secuestro en la zona en apenas tres años. Fue fundamental en la solución satisfactoria de los casos del 'Playa de Bakio', las cooperantes de Médicos Sin Fronteras y el periodista José Cendón

JOANA SOCÍAS. ESPECIAL PARA EL MUNDO

Nairobi

Un hombre tranquilo. Un bonachón. Un diplomático de raza. Así es Nicolás Martín Cinto, embajador de España en Kenia, la pieza clave del puzzle en el que se ha convertido el caso del pesquero vasco Alakrana, retenido por piratas somalíes desde el pasado 2 de octubre.

Nicolás Martín Cinto -El Botijero para muchos- llegó a Kenia hace apenas tres años, en 2006. Se enamoró del país. Se enamoró de África, un continente que últimamente, y a su pesar, le está mostrando su cara más amarga. Han sido tres años intensos. Cuatro secuestros en un trienio negro. Primero fue el cautiverio de dos cooperantes de la ONG Médicos Sin Fronteras a finales de 2007. Fue el bautizo de fuego africano para el diplomático que había hecho carrera en Mónaco, Francia, Alemania y Argentina.

A ése, le siguieron el secuestro del Playa de Bakio y el del fotógrafo José Cendón, ambos en 2008. Ahora le ha tocado el turno al atunero de Bermeo. Las familias de los 36 rehenes contienen el aliento y confían en el arte del hombre que se curtió en los años 90 entablando contactos con los terroristas de ETA.

El dolor de cabeza de este vasco de 65 años, que ha trabajado en medio mundo, tiene la forma de cada uno de los 36 tripulantes que se encuentran a bordo del pesquero, anclado a pocas millas de la costa sur de Somalia, una de las zonas más peligrosas del planeta. Martín Cinto sufre como el que más por el secuestro de sus compatriotas. Fue él mismo quien, hace apenas unos días, decidió llamar personalmente a los piratas del barco que tienen retenidos a los rehenes a punta de pistola para exigirles que trataran bien a una tripulación cada día más aterrorizada.

De apariencia imponente, alto y fornido, Nicolás -como pide que le llamen sus compatriotas- cuenta en su haber el final feliz de los tres cautiverios anteriores. Sin embargo, el drama del Alakrana se prolonga y ya se ha convertido en el secuestro más largo de españoles en tierras africanas.

A finales de 2007, negoció durante 10 días y 10 noches la liberación de las cooperantes Mercedes García, española, y Pilar Bauzá, argentina. Según Médicos Sin Fronteras, no hizo falta rescate. La diplomacia de Nicolás fue suficiente.

Apenas medio año después, llegó el caso del atunero vasco Playa de Bakio -retenido una semana en aguas del Índico-, que tuvo la desgracia de convertirse en el primer navío español víctima de la piratería, que se ha convertido en la profesión más rentable del Cuerno de África.

El secuestro del Playa de Bakio poco o nada tiene que ver con el que ahora ocupa al armador del Alakrana y a los agentes del Centro Nacional de Inteligencia en su residencia de Lakeview, una exclusivísima zona de Nairobi plagada de bosques y lagos privados a los que pocos tienen acceso. Martín Cinto ya se ha convertido en un experto en crear tendencias.

En ninguno de los casos que el diplomático español ha resuelto había precedentes. Él los creó. Fue él quien, en 2007, decidió embarcarse en un avión privado -protegido por geos españoles- y volar a Puntlandia, una región autónoma de Somalia que, junto con el sur del país, se ha convertido en una de las zonas de mayor riesgo. En enero de este año tuvo que volver para reunirse con los señores de la guerra que gobiernan esta región somalí que, en 1998, se autoproclamó independiente. De allí volvió con el periodista gallego José Cendón, secuestrado junto al británico Colin Freeman durante 38 días. De nuevo, final feliz.

Martín Cinto se ha convertido ahora en el hombre al que todos llaman cuando se producen las desgraciadas noticias de un secuestro. El embajador -al que le gusta la ropa sport y conducir su propio coche- es la pieza clave de los intereses de España en el Cuerno de África. Pero, años atrás, la misión de este licenciado en Derecho estaba en lasnegociaciones impulsadas en 1990 por el Gobierno de Felipe González con terroristas de ETA en la República Dominicana. Entonces, Martín Cinto trabajaba para el Ministerio del Interior, que le envió para reunirse con Eugenio Etxebeste, alias Antxon, entonces el máximo dirigente de la banda terrorista etarra. Fue la cúpula de ETA la que le puso el nombre en clave de El Botijero, que aún hoy arrastra. Fueron los años en los que el hombre tranquilo aprendió a escuchar al diablo y a contradecirlo



A CONTRAPELO
Deshacer el nudo

SANTIAGO GONZÁLEZ

Recordarán que, en la crisis del Prestige, el entonces presidente Aznar tardó 23 días en asomar por Muxía y rechazó las críticas con el argumento de que él iría a Galicia cuando pudiera llevar las soluciones debajo del brazo. El presidente Zapatero ha mejorado la marca en la crisis del Alakrana, al bajar de sus abstracciones planetarias a los 39 días del secuestro. Había que apurar la cifra cabalística; 40 días duró el diluvio, 40 el ayuno de Jesús en el desierto y 40 el Pentecostés.

Ojalá haya vuelto con una salida a este laberinto construido a golpe de incongruencia y palabras inconvenientes. Por eso, es de alabar su llamada a la prudencia y al silencio, si bien debería haber empezado por los suyos. Si hubiera recibido a las familias hace un mes, quizá nos habría ahorrado que los piratas hayan convertido en baza propia la angustia de los tripulantes y sus mujeres.

Pero estuvo bien que intentara poner orden y que Moratinos inaugurase el nuevo estilo comunicativo (NEC): arraigadas las ruedas de prensa sin preguntas, ahora se hacen sin respuestas. Lo único que quedó claro es que «el Gobierno está trabajando», cosa natural si se tiene en cuenta que éste es un Gobierno de los trabajadores.

Hemos liado un hermoso nudo gordiano con palabras del Gobierno, los secuestrados, sus familias, los piratas y los medios de comunicación, que aspiramos a que el Gobierno y los piratas negocien en nuestras páginas, a pesar de las enseñanzas del 'caso Moro' y del secuestro del avión de la TWA en Líbano en 1985: los medios no deben ser nunca altavoces de las reivindicaciones o los propósitos de los secuestradores.

Nos pongamos como nos pongamos, la solución requiere que algunas togas se manchen con el polvo del camino: o los fiscales o los jueces. Lo que no puede ser es que pretendamos encontrar una solución que libere a los piratas dentro del más estricto respeto a la ley. Aceptemos cuanto antes que el Estado español puede acogerse al estado de necesidad y que pase este trago cuanto antes.

Si puede ser, con el fin de que el tercer poder del Estado no salga disminuido del trance, me atrevería a ofrecer una modesta proposición, a la manera de Jonathan Swift: cójase a 'Abdu Willy' y a su socio, y sométaseles a una nueva prueba de edad: una llamada a sus madres. La de Willy ya le dijo a este periódico que su hijo tenía 16 años. ¿Quién va a conocer mejor la edad de un hijo: una prueba médica o la mismísima madre que lo parió? Bueno pues que la otra diga que el suyo cumplirá los 17 el mes que viene y santas pascuas. El juez Pedraz se los entrega a Unicef, y aquí paz y después gloria.

Ese estado virtual de Somalia con el que algunos quieren establecer una negociación bilateral también se equivoca con la edad de sus paisanos. El 28 de octubre del año pasado, una niña de 13 años fue lapidada en Kismayo, en aplicación de la sharia dictada por el grupo que controla (o controlaba) la zona. Le calcularon la edad, el delito y la pena a ojo: 23, adulterio, lapidación. En realidad, eran 13 y había sido violada. Haga lo que pueda el Gobierno para que vuelvan los tripulantes, pero que lo haga en silencio, a ser posible

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