ANIVERSARIO DE LA CONSTITUCIÓN: La lectura en Las Cortes de la Carta Magna abarcó que un joven arremetiera contra los sindicatos, un recuerdo a los ex

La Constitución sigue dando para todos
La lectura en Las Cortes de la Carta Magna abarcó que un joven arremetiera contra los sindicatos, un recuerdo a los exiliados, un homenaje a Solé Tura y la ovación a CasillasMANUEL SÁNCHEZ
Madrid

En teoría, era un acto semiprotocolario, donde se hacía una lectura del texto constitucional. En primer lugar, por estudiantes de distintos centros educativos y, en la recta final, por famosos del mundo del espectáculo, del deporte y de la cultura. Todo, de cara a la galería.
Pero el acto lo reventó, en primer lugar, un joven enchaquetado y encorbatado, del colegio Asunción Cuestablanca de Madrid, que tuvo que leer el artículo 28, donde se reconoce el derecho a la huelga.
Tras hacerlo, añadió: «Me da pena y vergüenza que los sindicatos no ejerzan este derecho en los tiempos que corren y que se dediquen a bailar el agua al señor presidente del Gobierno». Teresa Cunillera, la vicepresidenta primera del Congreso, le indicó que no podía continuar.
Luego, siguió la ritual lectura de los artículos constitucionales, cuando otro joven del colegio Los Sauces, antes de empezar a leer, dedicó el suyo -referido a la atención a los mayores-, a los exiliados que, como su abuelo, tuvieron que abandonar España por motivos políticos o económicos. Cunillera, de nuevo, pidió al estudiante que se limitara a leer el artículo.
Tras los incidentes, llegó el presidente del Congreso, José Bono, anunciando la presencia de «los famosos», y los estudiantes danzaron en los escaños.
Pero, antes, se conoció la noticia de la muerte de Jordi Solé Tura, uno de los siete padres de la Constitución. Bono pidió un minuto de silencio, y hubo un momento llamativo cuando todo el joven Hemiciclo se puso en pie respetándolo solemnemente, pese a que a buen seguro más del 90% de esos jóvenes no conocían quién fue el histórico dirigente. Pero, si hubo noticias tristes, también las hubo alegres. Bono anunció una buena nueva. El capitán del Real Madrid, Raúl González, no había podido acudir porque estaba a punto de volver a ser padre.
Luego, empezaron a desfilar famosos por la tribuna. Los hermanos Muñoz, del grupo Estopa, que confesaron a la salida que el Hemiciclo impone y que estuvieron nerviosos. O el grupo La Oreja de Van Gogh, donde el hijo del diputado José María Benegas -miembro de este grupo musical- hacía declaraciones a la puerta del Congreso ante decenas de cámaras y de periodistas, mientras su padre explicaba a menos de 10 pasos a un solo plumilla por qué considera necesario el recurso previo de inconstitucionalidad en los estatutos de autonomía. Así de dura es la política.
Anécdota hubo para todos los gustos. La actriz Elena Furiase saludó diciendo «buenas noches». Bono dijo sentirse mayor porque no conocía a la mitad de los famosos, que tenían una media de edad de 20 años. La culé Cunillera estuvo todo el tiempo agasajando a Casillas, aunque dice que sólo lo hizo por el protocolo al que le obliga su cargo. Y mil curiosidades más. Casillas fue el héroe de la sesión al recibir una de las mayores ovaciones escuchadas en el hemiciclo.
Pasadas las 14.30 horas, se abandonó la sesión más plácida que ha tenido Eduardo Madina desde que es secretario general del Grupo Socialista. Bono estaba encantado y dio las gracias al jefe de prensa del Congreso, Jesús Serrano, por la organización del acto.
Y, cuando todos los periodistas esperaban al joven que criticó a los sindicatos, éste contestó: «No voy a declarar nada». Algo deben tener las alfombras del Congresos que, al final, contagian lo peor de la política
Un mes después de la guerra por Caja Madrid, la dirección nacional del PP dio ayer plantón a la presidenta en su recepción / Sólo estuvieron Montoro y Moragas
LUIS ÁNGEL SANZ
Madrid

En cinco años, y a pesar de múltiples tensiones internas, nunca había faltado en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol -sede de la Presidencia de Madrid- alguno de los tres máximos dirigentes del PP (su presidente, su secretario general o el portavoz en el Congreso).
En su lugar estuvieron ayer el portavoz de Economía, Cristóbal Montoro, y el coordinador de la Presidencia popular, Jorge Moragas. Rajoy estaba de viaje en Canarias; la secretaria general, María Dolores de Cospedal, tenía un acto en Burgos, y la portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, una reunión en el Congreso -a cinco minutos andando de Sol- con la Conferencia de Presidentes del Parlamento Europeo.
Consciente del plantón, Aguirre se esforzó en negarlo a los periodistas y explicó que en la cena que compartió con Rajoy el miércoles -en el aniversario de su accidente de helicóptero-, ya le dijo que no podría acudir porque estaría en Canarias.

«No hay problemas, ni nada que reconciliar», dijo sonriente Aguirre cuando fue preguntada por si en esa cena se reconcilió con el presidente del PP. Montoro también negó que hubiera cualquier tipo de vacío de la dirección nacional: «Ha coincidido que Rajoy no ha podido venir, pero aquí estamos. Y yo vengo en doble representación: mía y de Soraya, que tenía una reunión ineludible en el Congreso», dijo en tono jocoso.
Moragas mantuvo una larga conversación con Aguirre, pero no hablaron del partido, aunque el tono serio lo daba a entender. En la misma comentaron los problemas de ruido del aeropuerto de Barajas y las dificultades del aeródromo para crecer en tráfico por culpa de las molestias que provoca en los vecinos.
No faltaron el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, y su número dos, Manuel Cobo, que no saludó a Aguirre. Cuando los periodistas preguntaron a la dirigente popular si habían intercambiado un saludo, ésta sonrió, se echó hacia atrás y dijo con una copa de cava catalán en la mano: «Vamos a brindar por la Constitución». Aguirre sí intercambió unas breves palabras con Cobo el miércoles, en la entrega del premio Faes al Rey Juan Carlos. Esa fue la primera vez que hablaron desde la entrevista en la que Cobo afirmó que lo que Aguirre hacía con Rato era «de vómito». La presidenta sólo le dijo, tras un frío saludo: «Ya sabes lo que pienso de lo que piensas de mí», explicaron a este diario fuentes próximas a la jefa del Ejecutivo madrileño.
La presencia de Ruiz-Gallardón era obligada, ya que debía estar en el acto institucional que celebra la Constitución. Pero estuvo poco tiempo -menos que los representantes del PSOE o de IU- porque el Ayuntamiento organizó su propio homenaje a la Carta Magna a 45 minutos en coche del centro, en Moratalaz.
Aguirre sí estuvo arropada ayer por su Gobierno casi en pleno, encabezado por su vicepresidente, Ignacio González, el secretario general del PP madrileño, Francisco Granados, y el portavoz popular, Juan José Güemes. También por multitud de alcaldes de la región, concejales de Gallardón y algunos diputados nacionales no muy próximos a la dirección, como Cayetana Álvarez de Toledo.





Links to this post:
Crear un enlace
Home