EDITORIALES: El gobierno balear necesita una verdadera regeneración, no paños calientes

ANTICH DEBE ROMPER CON UM, QUE HA MANCHADO EL 'GOVERN' DE CORRUPCIóN:
La política balear necesita una verdadera regeneración, no paños calientes
LA CORRUPCIÓN ha llevado al Gobierno balear a una situación insostenible. El titular de Turismo, Miquel Nadal, tuvo que dimitir ayer, acorralado por varios casos de los que ha de responder ante la Justicia. Su compañero de Unió Mallorquina y conseller de Medio Ambiente, Grimalt, está igualmente imputado. Si tenemos en cuenta que la fundadora de ese partido Maria Antònia Munar -presidenta del Parlamento autonómico en virtud del pacto con el socialista Antich- está encausada por fraude y prevaricación, resulta obvio que lo que hay en Baleares es una crisis institucional en toda regla. Los populares tienen su parte de responsabilidad, y ello les obliga a tomar también decisiones para regenerar la política. Ayer, diez días después de que el constructor que realizó las obras de rehabilitación del palacete del ex presidente Matas dijera ante el juez que cobró parte de su trabajo «en negro», el aparejador declaró haber cobrado igual. Tanto el PSOE como el PP llevan meses en Baleares poniéndose de perfil ante la corrupción y, como resultado, el descrédito de los políticos y de la Administración es mayúsculo. En lugar de atrincherarse, deberían dar la cara. Antich tendría que romper de una vez con un partido que se ha revelado como un nido de corrupción. Al no cortar por lo sano, los socialistas se convierten en cómplices de UM, siquiera por omisión. Los populares, por su pate, deberían apartar de sus cargos a las personas imputadas en procresos judiciales. Los paños calientes no arreglarán nadaIMPRESIONES / HABRíA QUE CAMBIAR HASTA EL ESCUDO:
Zapatero acierta al rectificar con la cruz

TILDA DE «DIABóLICA» SU PROTESTA:
Marruecos pasa al ataque por Aminatu
LAS PALABRAS del presidente del Senado marroquí -emisario que Mohamed VI ha enviado a España para tratar el caso Haidar- confirman que el Gobierno español no puede contemporizar más en relación a la activista saharaui, cuya salud se quiebra por momentos. Rabat ha calificado de «plan diabólico diseñado por Argelia y el Polisario» la protesta de Aminatu. Por si fuera poco, conmina al Ejecutivo español a dirigirse a esos responsables que él apunta de forma interesada para desbloquear la situación. No cabe mayor cinismo en su discurso, que trata de explotar la debilidad de España. Muy desigual debe ser la relación bilateral si tal actitud no recibe una respuesta firme. El Gobierno debe tomar nota de este desplante y seguir trabajando para que Aminatu pueda viajar cuanto antes al Sáhara
EDITORIALES DEL DÍA
ZAPATERO NO DEBE CEDER FRENTE A LOS PIRATAS DE LA RED
EL GOBIERNO dio ayer marcha atrás y, contra lo establecido en la Ley de Economía Sostenible, decidió que el cierre de un sitio web tendrá que realizarse bajo mandato judicial. Era lo que pedían decenas de miles de internautas que, en las últimas 48 horas, se han expresado en la Red contra esa norma.
La ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, había promovido un cambio legislativo para que la llamada Comisión de Propiedad Intelectual pudiera cerrar sitios web sin orden judicial a instancias de la SGAE y de los productores de contenidos.
González-Sinde se reafirmó ayer por la mañana en sus planteamientos tras reunirse con una peculiar representación del sector, entre la que no figuraba ELMUNDO.es -líder mundial de información en español con 24 millones de usuarios únicos- ni MediosOn, la asociación española de medios online, que integra a los principales productores de contenidos.
Horas después, Zapatero desautorizó a su ministra de Cultura al afirmar de forma tajante que el Gobierno «no va a cerrar ninguna página web bajo ningún concepto». El presidente señaló que ha habido una mala interpretación de lo que dice la Ley de Economía Sostenible y que, si es necesario, reformará el anteproyecto.
El ministro de Justicia se expresó con meridiana claridad y en términos muy similares. Precisó que, en el caso de las descargas ilegales de internet, el papel de la Comisión de Propiedad Intelectual es el de «instar» a la Justicia a cerrar ese sitio, pero que la decisión corresponde siempre al juez. Y ello teniendo en cuenta el principio de proporcionalidad, es decir, que las descargas sean generalizadas y que exista un ánimo de lucro.
Efectivamente, sería deseable que la clausura de una página web tuviera que hacerse siempre mediante orden judicial, como acaba de establecer el Tribunal Constitucional francés. Pero la Justicia en nuestro país es más que lenta, lentísima, lo que favorece en muchas ocasiones a quien vulnera la ley.
No nos parece, por tanto, descabellado que esa Comisión de Propiedad Intelectual pudiera actuar de forma cautelar en casos de flagrante piratería, en los que se viola la propiedad intelectual con ánimo de lucro y de forma masiva. Esa decisión tendría que ser convalidada siempre por un juez, como resulta obligado en una democracia. Ello nos parece perfectamente compatible con la libertad de información, ya que no se trata de actuar contra el internauta individual que un día se descarga una canción o una película sin tener claro su origen. Estamos hablando de perseguir un fraude organizado, de negocios a gran escala donde una pandilla de aprovechados se lucra de creaciones que están protegidas por la ley.
Internet es ahora el reino de la libertad de expresión y debe seguir siéndolo. No se deben censurar los contenidos ni los gobiernos tienen por qué regular qué se dice y cómo se dice. Pero una cosa es la libertad de expresión, que sólo está limitada por el respeto a la ley, y otra la protección de los derechos de los artistas y los creadores, que hacen muy bien en exigir que su trabajo sea justamente remunerado y no pueda ser reproducido sin su consentimiento. Nuestro suplemento El Cultural publica hoy datos muy reveladores al respecto: las ventas de DVD y de discos han bajado un 50% en los últimos cinco años, mientras cerraban 9.000 videoclubes.
La piratería no es compatible con la propiedad intelectual y la creatividad artística. Por ello, quien se quiera descargar una película o un disco, lo lógico es que pague una cantidad moderada, lo mismo que se acepta que hay que pagar lo que uno coge de las estanterías cuando va a un supermercado. Sólo protegiendo la propiedad intelectual será posible tener acceso a obras de mérito y valor añadido, cuyo creador merece ser recompensado.





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