ESPAÑA HUNDIDA, EL PACTO: Así va el «entendimiento» PSOE-PP

Así va el «entendimiento» PSOE-PP
Montoro ve a Salgado «de error en error» y la ministra le tacha de «incoherente»
CARLOS SEGOVIA
Madrid
Los «acercamientos» y «puntos de entendimiento» que el Gobierno asegura que existen en la negociación con el Partido Popular para salir de la crisis no afloraron ayer por parte alguna en el duro intercambio que se produjo en el Congreso de los Diputados entre los dos máximos negociadores: Elena Salgado y Cristóbal Montoro.
La vicepresidenta segunda del Gobierno osó asegurar que el mayor esfuerzo de ajuste del gasto público en la historia reciente de España había sido el iniciado por el Gobierno de Felipe González «entre 1994 y 1997».
«Eso ya es para nota, señora vicepresidenta», se revolvió el portavoz económico del PP, que fue ministro de Hacienda con José María Aznar. «¿Quiere usted decir cuánto bajó el déficit público en España del año 1994 al 1996? ¿Es usted capaz de decirnos cuánto bajó la deuda pública en España del año 1994 al 1996? ¿Y cuánto la tasa de paro, señorías? ¿Quiere que le recuerde yo cuál fue la tasa de paro que dejó el último Gobierno socialista en el año 1996?».
Pasó a entonces a presentar a Salgado como una ignorante, porque vio cómo la ministra rebuscaba entre sus papeles datos para replicarle. «No hay ponerse a mirar la cifrita (...) en discursos preparados por su camarilla (...). Aquí hay que venir dominando la materia, ya que se supone que usted es la responsable de la política económica de nuestro país». El coordinador económico del PP acusó a Salgado «de ir de error en error» al mantener el plan de subida del IVA a partir de julio «porque traerá más paro».
Para no dar imagen de choque con el PP, la vicepresidenta optó por la estrategia de facilitar datos a la portavoz parlamentaria socialista, Marta Gastón, para que fuera ella la que arremetiera contra Montoro, lo cual hizo durante más de 15 minutos. No obstante, Salgado no quedó satisfecha y agregó: «La representante del Partido Socialista, señora Gastón, también ha contribuido a clarificar alguna de las cuestiones que el Partido Popular había puesto sobre la mesa. Quisiera simplemente añadir que se le ha olvidado [a Gastón], en esa incoherencia en la actuación, referente a los impuestos, entre lo que dicen y lo que hacen, hacer una referencia al Ayuntamiento de Madrid».
Salgado tachó de «incoherente» el discurso de Montoro y subrayó que el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz- Gallardón, «ha incrementado los impuestos hacia niveles insospechados» y cuenta «con una deuda considerable». «Creo haber entendido que el Partido Popular le va a reconvenir para que esa deuda no siga incrementándose», ironizó mirando hacia el portavoz del PP. Salgado presentó a Montoro como «un nostálgico de los años de Ronald Reagan», al ser, en su opinión, el único que cree que con la actual situación de déficit se pueden bajar los impuestos.
«El diálogo político avanza, señorías», ironizó Montoro. E instó a Salgado a seguir gobernando con los apoyos parlamentarios que tienen sin empeñarse en buscar un acuerdo global con el PP que descartó: «Estamos en las antípodas».
La ministra, que ha recibido instrucciones del presidente del Gobierno de mantener el diálogo, intentó tender la mano a Montoro asegurando que coincidía con él en la necesidad de ajustar el gasto, hacer fluir el crédito y reestructurar el sector financiero. Pero la única novedad que aportó fue que «en el segundo semestre del año» habrá una nueva Ley de Cajas, pero no para restar poder en ellas a los ejecutivos regionales, sino para adaptar el sector «al Estado autonómico»
ANÁLISIS
Puesto imposible, Gobierno desgastado y jefe agobiado
LUCÍA MÉNDEZ
Madrid
La Secretaría de Estado de Comunicación es un potro de tortura que se inventó José María Aznar en el año 96 cuando llegó a La Moncloa. Zapatero la ha mantenido, pero todos los que han ocupado ese despacho pueden atestiguar que es un puesto mal diseñado, sin un objetivo político concreto, con escasas competencias reales y peso específico muy limitado. Además, los ministros y altos cargos -incluidos los más cercanos- suelen jugar con este cargo al pim, pam, pum cuando vienen mal dadas, que es diariamente.
Para empezar, al secretario de Estado de Comunicación lo nombran dos personas. Mal rollo. En teoría, quien hoy lleva a la mesa del Consejo de Ministros el nombramiento de Félix Monteira es la vicepresidenta primera, porque de ella depende orgánicamente. Sin embargo, ni María Teresa Fernández de la Vega ni ninguno de sus antecesores han pinchado ni cortado a la hora de la designación de los sucesivos secretarios de Estado. Siempre es el presidente del Gobierno quien nombra a una persona de su confianza, ya que en la práctica el responsable de Comunicación del Gobierno ejerce, en realidad, de jefe de prensa del presidente. Ésta es la razón de que los secretarios de Estado hayan acabado, todos sin excepción alguna, peleados con los vicepresidentes. Le ocurrió a Miguel Ángel Rodríguez con Álvarez Cascos; a Pedro Antonio Martín Marín con el mismo Cascos; a Alfredo Timermans con Mariano Rajoy, y a Miguel Barroso, Fernando Moraleda y Nieves Goicoechea con la vice De la Vega. No es un drama, pero es molesto. Como tener dos jefes, siendo uno de ellos el que más manda del país y otro el que más manda en el complejo de La Moncloa.
Para seguir, el secretario de Estado es un cargo de segunda categoría comparado con un ministro y no digamos con un vicepresidente. Y en la Administración estas cosas tienen su importancia. Los ministros no asumen bien que un secretario de Estado les dé órdenes, por mucho que vayan de parte del presidente. Además, tiene que pelearse a menudo con los pretorianos del Gabinete del presidente, como sólo se pelean los nobles cortesanos en la Corte de un rey.
La única función clara del secretario de Estado de Comunicación es la de servir de enlace entre La Moncloa y los medios. Una cosa no muy fácil, que con el presidente actual es imposible, puesto que es él quien se relaciona directamente con medios y periodistas. Lo habitual es que un secretario de Estado de Zapatero se entere de las cosas que pasan en el Gobierno por la prensa. Lo cual nunca le va a librar de ser el saco de todos los golpes. No ha habido ningún Gobierno en la democracia que no haya tenido problemas de comunicación. Cada vez que un Ejecutivo se queda sin política, sin relato, sin leyes o se instala en el caos, los medios se llenan de sesudos análisis sobre los problemas de comunicación, instigados por los miembros del propio Gobierno. Un topicazo tan socorrido como poco preciso, porque casi siempre lo que falla es la política, que va antes y es condición imprescindible para la comunicación. Si no hay política, no hay comunicación que valga. La periodista Nieves Goicoechea ha ejercido el cargo de secretaria de Estado con dignidad, paciencia y modestia. Virtud esta última muy escasa en el universo político mediático. Félix Monteira, veterano periodista de periódicos, llega a este puesto imposible en una época de caos, con el Gobierno desgastado, una vicepresidenta que ha tenido tiempos mejores y un presidente agobiado. No le arriendo la ganancia
Zapatero elige a un periodista veterano para Comunicación
Félix Monteira sustituye a Nieves Goicoechea en la secretaría de Estado
MARISA CRUZ
Madrid
La secretaría de Estado de Comunicación recibirá el próximo jueves a su cuarto director desde que Zapatero llegó a La Moncloa. En esta ocasión, en el ecuador de la segunda legislatura, el presidente ha optado por un periodista veterano, de la vieja escuela, fundador del diario El País y que, desde enero de 2009, dirigía el diario Público.
Félix Monteira, de 59 años, se hará cargo de la estrategia de comunicación e imagen del Gobierno en un momento complicado en el que el Ejecutivo, acosado por los pésimos datos económicos, atraviesa una etapa de descoordinación y confusión.
Zapatero se ha pensado durante dos meses el nombre de la persona que debía relevar en el cargo a la hasta ahora secretaria de Estado, Nieves Goicoechea, quien las pasadas Navidades ya anunció al presidente su decisión de dejar el puesto por motivos «estrictamente personales y familiares». Goicoechea, que ha permanecido dos años, al igual que sus predecesores -Miguel Barroso y Fernando Moraleda-, al frente de la política de Comunicación del Ejecutivo, se mantendrá en funciones hasta finales de la próxima semana, pese a que hoy el Consejo de Ministros aprobará su cese y nombrará a su sucesor. La decisión será publicada en el BOE el jueves día 11.
El presidente ofreció a Monteira la Secretaría de Estado el pasado domingo. En su decisión ha pesado su larga trayectoria profesional, ya que ha ocupado desde la corresponsalía de El País en Bruselas, hasta la dirección del periódico económico Cinco Días o, en el último año, la de Público, del grupo Mediapro. Al frente de esta cabecera le sustituirá el periodista Jesús Maraña, hasta ahora subdirector del diario





Links to this post:
Crear un enlace
Home