EDITORIALES: Zapatero pasa el 'rubicón' de la reforma laboral

Zapatero pasa el 'rubicón' de la reforma laboral
CÁNDIDO MÉNDEZ dijo ayer al conocer el dato de paro de mayo que la reducción del desempleo certifica que la creación de puestos de trabajo depende de la actividad económica y no de la reforma laboral. Pocos minutos después, el presidente Zapatero afirmaba que el Gobierno aprobará la reforma laboral el 16 de junio «se produzca acuerdo o no» entre los sindicatos y los empresarios. Esta vez hay que ponerse de parte del presidente aunque se haya negado a reconocer esta necesidad en multitud de ocasiones en los últimos años.
España necesita una profunda reforma laboral. No lo duda nadie, excepto unos sindicatos que no quieren ver la realidad de un mercado de trabajo cuya anquilosada estructura hace que el empleo soporte la mayor parte del ajuste que se produce en una economía cuando llega la crisis. Nuestro sistema de relaciones laborales es la principal razón -junto con el excesivo peso de la construcción en la economía- que explica la existencia de más de 4,6 millones de parados y que España duplique la tasa de paro media europea. Un problema angustioso, capaz de generar un conflicto social sin precedentes si no fuera porque, sólo en 2009, el Estado y las empresas transfirieron al colectivo de parados más de 40.000 millones de euros entre subsidios por desempleo e indemnizaciones por despido. Pero ni las cuentas públicas ni las compañías pueden mantener ya este ritmo de gasto que sólo subvenciona y apenas genera actividad.
¿Puede aspirar España a que el comportamiento de su mercado de trabajo en la próxima crisis sea similar al alemán, al francés o al italiano? Aunque la estructura de producción de cada país es diferente, sí se puede conseguir si ahora se ponen los medios adecuados. Así parece haberlo entendido al fin el Zapatero que nació en el Congreso el pasado 12 de mayo, que afirmó ayer que la reforma laboral que ha preparado el Gobierno «va a afectar a aspectos esenciales de nuestro mercado de trabajo». Y tomándole la palabra al presidente, ahora sólo se pueden considerar esenciales dos aspectos: el abaratamiento del despido para las empresas y la reforma en profundidad de la negociación colectiva. El Ejecutivo ya ha tomado la decisión de extender el contrato de fomento de empleo, que tiene una indemnización por despido improcedente de 33 días en lugar de los 45 actuales con la salvedad de que los empresarios sólo pagarán 25. Si la letra pequeña de esta medida -conocer a qué colectivos afectará la extensión y cómo se van a concretar las causas de despido- va en la buena dirección será una ayuda para fomentar la contratación y reducir la excesiva temporalidad de nuestro mercado laboral. Pero el auténtico aspecto esencial es la negociación colectiva, un verdadero corsé que oprime el mercado de trabajo y desincentiva las contrataciones al superponer convenios nacionales, autonómicos, provinciales, sectoriales y de empresa, en una red de intereses sindicales y patronales no demasiado claros: alrededor de los convenios se mueven decenas de miles de asesores que verían peligrar su trabajo. La reforma debe descentralizar la negociación para que las empresas puedan acomodar sus relaciones laborales a las necesidades de producción. Zapatero tiene que demostrar su valentía porque acabar con el sistema actual supone reducir drásticamente la influencia de los sindicatos y la patronal en la política del país.
Con la puesta en marcha de la reforma laboral al margen de los sindicatos, Zapatero ha tomado una de las decisiones más trascendentales de su vida política. Hay que pedirle que ya que ha pasado su rubicón, sea capaz de llegar a Roma. Es decir, que plantee la más profunda reforma de las relaciones laborales en España desde el inicio de la democracia. Es lo que necesita el país.
La UE las someterá a un fuerte control
Don Felipe saludando a un soldado con 'burka'
Un hotelero de Ibiza defrauda 14 millones
Escandaloso fraude, el pan nuestro de cada día
EL MAYOR hotelero de Ibiza, Fernando Ferré Cardó, ingresó ayer en prisión, acusado de haber defraudado a Hacienda 14 millones de euros. Tan astronómica es la cifra como tremendo su historial presuntamente delictivo. El empresario es dueño de más de 50 hoteles en la isla y tiene 1.200 trabajadores, muchos irregulares y con pésimas condiciones laborales. Pero pese a levantar semejante imperio, creó un complejo entramado que le ha permitido evadir impuestos durante años. No es éste un episodio anecdótico. Por desgracia, refleja bien los grandes fallos y las lagunas de nuestro sistema de Hacienda. La Agencia Tributaria cuenta con una avanzadísima red de datos, pero su eficacia se limita al control de rentas como las del trabajo -es decir, las de los asalariados con nómina, de cuyos ingresos se conoce hasta el último céntimo-. En cambio, no tiene medios para detectar la ingente bolsa de dinero negro que hay en España. En combatir el gigantesco fraude es en lo que debe centrarse el Gobierno, y no en hacer demagogia con subidas del IRPF a contribuyentes que ya sufren una gran carga impositiva.
Un error de Defensa que perjudica al Príncipe
LA PARTICIPACIÓN del Príncipe en unas maniobras realizadas por el batallón de soldados que viajará a Afganistán el próximo mes de julio ha dado lugar a una fotografía que resulta tan embarazosa como difícil de explicar. La imagen de Don Felipe dando la mano a un soldado español ataviado con el burka que visten las mujeres afganas es el resultado de un error garrafal que el Ministerio de Defensa nunca debió haber propiciado. Primero, porque los simulacros se realizan con situaciones que supuestamente son reales y la del Príncipe saludando a una persona con burka es lo más parecido a un baile de carnaval. Segundo, porque disfrazar a un militar español de mujer afgana en unos ejercicios que se realizan con publicidad supone una falta de respeto a la población femenina de aquel país. Alguien en la cadena de mando de Defensa debe asumir el error.
No hay que demonizar a las agencias de 'rating'
LAS AGENCIAS de rating o de calificación de riesgos serán sometidas a un fuerte control de su actividad en Europa. Durâo Barroso explicó ayer que tendrán que adaptarse al riguroso reglamento elaborado por la UE, que vigilará su independencia. Las agencias dependerán de una Autoridad Bursátil Europea, que se creará antes de acabar el año. Durâo Barroso criticó sus errores y aseguró que hay una falta de competencia, ya que sólo existen tres y tienen su sede en EEUU (Moody's, Standard & Poor's y Fitch). No hay duda de que la UE respira por la herida, ya que la rebaja de la calificación a países como España ha provocado una profunda inestabilidad en los mercados. Se puede estar de acuerdo en que estas empresas tienen demasiado poder y operan en función de intereses poco transparentes. Pero sería un error matar al mensajero ya que sus decisiones de bajar el nivel de solvencia a muchos países europeos han sido correctas. Los problemas económicos de la UE se arreglan con profundas reformas, pero no rompiendo el espejo que refleja una realidad que no nos gusta.
Zapatero abre los ojos a la realidad





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