e-pesimo Auxiliar 1

Auxiliar1, Auxiliar2, Auxiliar3 y Auxiliar4 son Blogs auxiliares de epesimo y de e-pesimo

Actualización de madrugada

Mi foto
Nombre:
Lugar: Cantabria, Spain

viernes, 22 de octubre de 2010

CAMBIOS EN EL GOBIERNO: «Una vuelta al felipismo»

HÉCTOR FERNÁNDEZ / Alicante

González apoya a Zapatero por nombrar a «gente potente»

Dice que le parece «bien» que haya «una vuelta al felipismo»

Zapatero embustero

«Probablemente estamos conociendo estos días lo mejor de Zapatero, su voluntad de enfrentar una emergencia; ojalá lo mantenga». Ésta es la loa al jefe del Ejecutivo con la que Felipe González, aprovechando una conferencia en Alicante, celebró ayer los cambios realizados en el Gobierno.

Dos razones principales dio el ex presidente del Ejecutivo para justificar su pleno respaldo a la remodelación gubernamental realizada por Zapatero. La primera, porque «ha puesto a gente potente en áreas importantes del Gobierno», y la segunda, porque «ha medido bien los tiempos».

Con toda probabilidad, González tenía en la cabeza a Alfredo Pérez Rubalcaba cuando habló de esa «gente potente» que desde ayer ocupa «áreas importantes». El veterano socialista inició su carrera política en sus gobiernos, primero como secretario de Estado de Educación, y luego como máximo responsable de este Ministerio y como ministro de la Presidencia y portavoz de los estertores del felipismo. Y ayer, se convirtió en el flamante nuevo vicepresidente primero del Gobierno, además de portavoz y de ministro del Interior.

De hecho, cuando se le preguntó si es «una vuelta al felipismo» el encumbramiento de Rubalcaba, González contestó que «será por eso» por lo que le parecen «bien» los cambios en el Ejecutivo.

Sobre las claves sucesorias que puede haber en que Zapatero haya elegido como su número dos al ministro del Interior, y no a otra persona -se barajaban otros nombres para sustituir a María Teresa Fernández de la Vega, como los de José Blanco o Carme Chacón-, Felipe González aseguró desconocer si hay alguna intención en este sentido, aunque admitió que «es una muy buena pregunta».

Todo ello lo dijo el ex presidente del Gobierno en una conferencia que estaba dedicada a la Unión Europea, pero en la que hubo constantes alusiones a la situación política y económica de España.

Para González, ni el impacto de la crisis económica ni la tardanza en buscar soluciones en nuestro país han sido características particulares de España, sino comunes a toda Europa. En su opinión, todos los países europeos han llegado «tarde» y el Gobierno de Zapatero no ha sido de los últimos en adoptar medidas, como lo refleja el plan de austeridad aprobado el miércoles por el Reino Unido.

«Cuando oigo que a Zapatero le han impuesto los ajustes, pienso: ¿será que cada día somos más catetos? ¿Y a Cameron? ¿Y a Sarkozy? ¿Quiénes se los han impuesto?», se preguntó González.

Otro antiguo peso pesado del PSOE que manifestó ayer su respaldo a los cambios introducidos en el Gobierno fue Alfonso Guerra, en su caso haciendo uso de su habitual ironía. Aprovechando la conversación entre los dirigentes del PP María Dolores de Cospedal y Javier Arenas, en la que reconocían que el nuevo Ejecutivo es «mejor» que el anterior, el actual presidente de la Comisión Constitucional del Congreso se mostró de acuerdo con ellos y dijo que «llevan razón», informa Efe.

M. C. / Madrid

Rubalcaba y su «secreto»

El flamante vicepresidente primero del Gobierno, portavoz y ministro del Interior se reeestrenará hoy, después de 15 años, como la voz del Ejecutivo. Y lo hará sin haber prometido expresamente guardar el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros. ¿Fue un lapsus? ¿Acaso no era imprescindible?

La cuestión es que Rubalcaba recibió ayer a las 18.00 horas de manos de De la Vega la cartera de vicepresidente y portavoz del Gobierno en el Palacio de La Moncloa arropado por el Ejecutivo casi en pleno.

Minutos antes, en La Zarzuela, Rubalcaba había prometido su cargo ante el Rey. Todo fue bien salvo en un detalle, el nuevo vicepresidente se saltó la frase «y guardar el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros». Muchas bromas se hicieron entre los periodistas acreditados en La Moncloa por el olvido. Se asegura que no tiene ninguna trascendencia porque él ya había prometido la confidencialidad cuando asumió Interior.

En cualquier caso, el nuevo vicepresidente sí prometió seguir la senda de su predecesora y volcarse en su nuevo cargo. Su máxima será: «Trabajo, trabajo y trabajo», salvo eso sí, durante la hora y tres cuartos que duran los partidos de la Eurocopa. En ese rato, aseguró Rubalcaba, «no funcionarán los teléfonos».

También tomó ayer posesión en La Moncloa el nuevo ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui. Recién llegado de Estrasburgo, aseguró estar dispuesto a retomarle el pulso a la política nacional. Jáuregui prometió: «Dejarse la vida en el empeño».

EL REVÉS DE LA TRAMA

JUSTINO SINOVA

Un cambio electoralista

La crisis de Gobierno que ha ejecutado Rodríguez Zapatero ha sido interpretada generalmente como un movimiento estratégico para ganar peso político con vistas a los compromisos electorales próximos y, en concreto, como un intento de excitar al Partido Socialista para que logre recuperar la cuota electoral que las encuestas muestran que ha perdido. El Gobierno -se dice, hemos dicho- es ahora más sólido, tiene mejor cara para los electores y ofrece la garantía de una coordinación astuta, por la presencia como hombre fuerte del equipo -como presidente en la sombra, diría yo- de Pérez Rubalcaba, de sabiduría maniobrera comprobada y principal enemigo de la oposición popular, que puede echarse a temblar. El diagnóstico concluye con una calificación alta para el presidente, que llevaba una temporada sin dar una, y hay quien le concede hasta un notable alto, faltaría más.

Pero este planteamiento de una crisis de Gobierno es escandaloso. Ya sé que está muy extendido, pero es grosero el argumento que sostiene que es bueno lo que contribuye a ganar unas elecciones y es malo lo que ayuda a perderlas, una lógica adulterada. Cuando el interés electoral prevalece por encima de cualquier otro, podemos estar seguros de que objetivos básicos de la gestión política van a quedar incumplidos. Por el contrario, un gobernante debe resolver problemas ajenos, no sólo los suyos y sin duda antes que los suyos. Hay en la Historia ejemplos de gobernantes que sacrificaron los planes propios y de su partido a los intereses generales cuando unos y otros se oponían. Porque gobernar es pretender el bien general de la nación y eso a veces impone duros sacrificios.

Atendamos a algunos de los argumentos que se han esgrimido para justificar aspectos del cambio de Gobierno: Trinidad Jiménez ha encontrado en el Ministerio de Exteriores una compensación a su fracaso en las elecciones primarias de Madrid y una recompensa de Zapatero por su fidelidad personal (cuando la razón de su nominación habría de ser su eficacia para recomponer la maltrecha política exterior en manos de Moratinos); Leire Pajín cubre la vacante de Sanidad (cuando no puede ofrecer garantía alguna para ese departamento) porque al jefe del partido le convenía removerla de la Secretaría de Organización; Rosa Aguilar llega porque es un icono adecuado para complacer al ala izquierda del socialismo por donde a Zapatero se le escapan muchos votos (cuando no se le conoce ascendencia técnica para la agricultura, la pesca y el medio ambiente en su paso por la alcaldía de una ciudad y la Consejería de Obras Públicas de Andalucía); de Valeriano Gómez se ha resaltado su amistad con los sindicatos (pero nada se ha dicho de su hipotética habilidad frente a la sangría del mercado laboral), y Zapatero ha redoblado elogios a Ramón Jáuregui y a Rubalcaba como grandes comunicadores (como si de esa pericia dependiera el progreso y el bienestar de la gente). Todos ellos son detalles útiles para el interés del presidente del Gobierno y de su partido, que seguramente ganarán comodidad con el nuevo equipo. Pero, ¿dónde está entre tantos argumentos el interés general de España? Unas veces cuesta hallarlo, otras veces simplemente no se encuentra.

ASUNTOS EXTERIORES Y COOPERACIÓN

ANA ROMERO / Madrid

Trinidad o el multilateralismo

Economía y Derechos Humanos, ejes de la nueva política exterior con Jiménez

España inicia una nueva etapa en su política exterior marcada por la economía, el multilateralismo y los Derechos Humanos. Así lo anunció ayer la ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación, Trinidad Jiménez, que tomó el relevo de Miguel Ángel Moratinos en un acto en el histórico Palacio de Santa Cruz cargado de emotividad y de calor.

Como ha hecho el Gobierno conservador de David Cameron en el Reino Unido, la diplomacia española se centrará a partir de ahora en destacar «el valor de nuestras empresas». Durante su toma de posesión, Jiménez resumió en tres los objetivos. El primero, la presencia de España en el G-20. Esta participación -«la primera de nuestra Historia»- tiene nombre propio: el de Bernardino León, secretario general de la Presidencia.

Miguel Ángel Moratinos reconoció en su despedida que es gracias a los esfuerzos llevados a cabo por León por lo que España está presente en el foro que agrupa a las 20 principales economías del mundo. León, que fue quien hace 10 años presentó a Moratinos a Zapatero cuando éste apenas comenzaba a despuntar, arropó ayer al emocionado ministro saliente en el patio principal de Santa Cruz.

Dentro del capítulo económico, Jiménez destacó la necesidad de reforzar la presencia de España en la región de Asia-Pacífico, la más pujante del mundo. El segundo objetivo, más inspirado en la diplomacia de Barack Obama, fue el «multilateralismo», así como la defensa de los Derechos Humanos y del diálogo. El tercero: conseguir una sede «digna y definitiva» para la diplomacia española. Desde hace seis años, el servicio exterior español está instalado en la disfuncionalidad con al menos cuatro sedes en Madrid: Torres Ágora, Palacio de Santa Cruz, Palacio de Viana y Ruiz de Alarcón. Ni siquiera el Gabinete del ministro trabaja unido. El ministro tiene su despacho principal en el Palacio de Santa Cruz, en el centro histórico de Madrid, mientras que el grueso de su Gabinete trabaja en Torres Ágora, en la otra punta de la ciudad, al borde de la M-30.

Jiménez, que dijo sentirse «de vuelta a casa» (fue secretaria de Estado de Iberoamérica entre 2006 y 2009), quiere llevar a cabo estos objetivos con «dedicación y responsabilidad». De momento, se espera que mantenga el grueso de la reestructuración ministerial que llevó a cabo Moratinos apenas hace mes y medio. Hoy se produce, sin embargo, el primer cese. Será el del director general de Comunicación Exterior, Dámaso de Lario, que será sustituido por María Jesús García, que lleva años siendo la persona de confianza en prensa de Jiménez.

También se marcha Agustín Santos, el jefe de Gabinete de Moratinos. La nueva ministra trae de nuevo a Jaume Segura, el diplomático al que hace apenas cinco meses Moratinos nombró cónsul general en Miami. El nombramiento de Segura, un joven funcionario con apenas siete años de carrera, para un puesto tan sénior como Miami hizo que los diplomáticos se levantaran en armas. La Asociación de Diplomáticos de España (ADE) presentó un recurso administrativo y Moratinos tuvo que recular. Algunos funcionarios se preguntaban ayer en Santa Cruz si Jaume Segura tomará ahora medidas contra aquéllos que impidieron su nombramiento.

Moratinos volvió a emocionarse, como el día anterior en el Congreso, y fue enormemente generoso en su despedida con Zapatero, al que se refirió como «el jefe de Gobierno más comprometido que he conocido». Dijo marcharse satisfecho y con dos objetivos incumplidos: la paz en Oriente Medio y en el Sáhara Occidental.

SANIDAD E IGUALDAD

RAFAEL J. ÁLVAREZ / Madrid

Mensajes en los morros

Aído y Pajín dicen al alcalde de Valladolid que nada las apartará de la igualdad
Zapatero embustero Y para terminar, dos mensajes. El primero de Aído: «Leire, nada te apartará de este camino, ni insultos, ni palabras intolerables». El segundo de Pajín: «Bibiana, se empeñarán, pero no tendré ni una palabra de rencor ni de descalificación. No van a lograr desviarme de mi tarea». Todos los aplausos debieron resonarle en los oídos al alcalde de Valladolid, al que unas horas antes se le había escapado el machismo por los morros.

Al menos a eso sonaron en los pasillos las frases de Bibiana Aído y de Leire Pajín, que cerró ayer su bautismo de Gobierno mirando a la que fue primera y última ministra de Igualdad de España y que la acompañará ahora un escalón más abajo en la supercartera de Sanidad, Igualdad y Asuntos Sociales.

Al salón de actos se le derramaron invitados por las entradas y los recovecos, casi un millar de personas curiosas ante el traspaso ministerial más curioso del día. Porque Pajín no recibió una cartera, sino dos. Primero se giró a su derecha y recibió el maletón de Bibiana Aído y después miró a su izquierda y tomó el de Trinidad Jiménez. Así que en la foto de su álbum saldrá sonriendo con dos carteras, que igual son mucho peso político. O no. «Te espera mucho trabajo», le dijo después Jiménez.

El estrado era un consejo de ministros de pie, ocho carteras arropando a tres mujeres con distinta suerte política. Rubalcaba, Sebastián, Chacón, Blanco, Caamaño, Sinde, Garmendia y Moratinos, que llegó tarde y fue recibido con aplausos, abrazaron y besaron a Aído, Jiménez y Pajín ante un público a favor, gente de la sanidad, la discapacidad y el feminismo. A este consejo nocturno de ministros faltó Zapatero, que no saldrá en las fotos, pero apareció en los discursos de las tres.

El morbo estaba, sobre todo, en el de Aído. Pero no hubo noticia, ni pista alguna de rencor. «Doy también las gracias a un presidente comprometido con la igualdad», algo que muchos colectivos feministas ponen en duda tras la voladura de un Ministerio del que el propio Zapatero hizo bandera. Aído agradeció «a todos los hombres y mujeres que han contribuido a avanzar en igualdad» y se despidió dejando en los ojos de Chacón algunas humedades.

Trinidad Jiménez repasó lo hecho desde «el virus H1N1, que no te vas a encontrar, Leire, porque ya lo hemos pasado todos» hasta lo pendiente, que pareció una lista de deberes para la ex secretaria de organización del PSOE. «Queridísima Leire, tienes apasionantes retos por delante». Y cerró su discurso agradeciendo a troche y moche, incluidos sus escoltas.

Pajín traía los deberes apuntados. Citó lo que le tocará, la Ley de Salud Pública, la de universalización de la asistencia sanitaria, la de igualdad de trato, la de Seguridad Alimentaria, el Pacto por la Sanidad... Y hasta la del tabaco, claro. «Hoy se respira mejor en España gracias a Trini». Habló de salud y dependencia, pero se detuvo en la igualdad mirando a Aído. «La igualdad seguirá siendo seña de identidad de este Gobierno, de un presidente que ha demostrado su compromiso». Dijo que espera «seguir aprendiendo» de los colectivos de mujeres, «porque sois el pulso de la calle» y no se olvidó de la violencia machista, «porque estamos pasando un momento difícil».

Y para empezar, soltó un mensaje a Aído: «Gracias por empeñarte en poner la igualdad en mayúsculas. Gracias por lo que has hecho y por lo que vas a hacer».

BEGOÑA P. RAMÍREZ / Madrid

El ministro de Trabajo debuta: 'Hay aspectos que no me gustan de la reforma laboral'

El nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, es uno de los autores de la reforma laboral; también fue uno de los miles de ciudadanos que se manifestaron en contra de la ley el día de la huelga general. Pocas horas antes de su toma de posesión, intentó resolver la contradicción, justificando su presencia en la manifestación de Madrid en el «clima antisindical» que se había creado las semanas previas a la huelga.Sigue en página 10

Ante los micrófonos de Onda Cero y la Cadena Ser, Gómez se defendió al estilo salomónico. «Uno siempre tiene preferencias, hay aspectos de la reforma que te gustan más o que te gustan menos», explicó, «pero globalmente es una reforma correcta, que se inserta en la mejor tradición de la política laboral española de los últimos 30 años: hacer más flexible el contrato estable y hacer más justificada y más digna la contratación temporal».

Además, confesó que había acudido a la protesta porque se lo «pedía el corazón» y para dar su apoyo a los sindicatos. «Casi todo lo que tenemos en el ámbito de la proyección social se debe al impulso sindical a lo largo de los últimos años», destacó.

En su discurso tras tomar posesión del cargo, Valeriano Gómez recordó que la primera vez que pisó el Ministerio de Trabajo lo hizo como representante de UGT en la comisión que negoció el acuerdo económico y social de 1984. Militante ugetista desde hace 17 años y forjador de una buena parte de los acuerdos en política laboral forjados desde gobiernos del PSOE, hizo profesión de fe en el Diálogo Social como motor de lo que será su mandato. De hecho, señaló como su objeto principal al frente del ministerio «la búsqueda del equilibrio con diálogo», a sabiendas de que la política más eficiente es la que se aplica desde el consenso». Dijo que esa manera de gobernar «responde a la mejor tradición española».

Gómez hizo un discurso muy emotivo, citando a los ministros con quienes trabajó en sus anteriores responsabilidades en el departamento que ahora dirige y evocando el «trabajo duro», el «Diálogo Social intenso» y las «muchas noches» que pasó negociando en la sala donde se cuelgan los retratos de todos los ex ministros. Quizá fue un compromiso con la patronal y los sindicatos, o una advertencia. «Tenemos mucho trabajo por delante», les anunció, «y queremos colaborar con los interlocutores sociales».

Le escuchaban los números dos tanto de la CEOE como de CCOO y UGT. De parte de la patronal acudieron el secretario general, José María Lacasa, también el presidente de Cepyme, Jesús Terciado, y el responsable de la Comisión de Relaciones Laborales, José de la Cavada. Del lado sindical, los secretarios de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, y de CCOO, Ramón Górriz. No estaban ni Cándido Méndez, ni Ignacio Fernández Toxo, ni Gerardo Díaz Ferrán, que apura sus últimos días al frente de la patronal.

«Su interlocutor es el presidente del Gobierno», alegó un alto cargo sindical preguntado por la ausencia de los líderes de UGT y CCOO en el acto, informa Carlos Segovia. El nombramiento de Valeriano Gómez ha sido interpretado como un guiño a los sindicatos, un intento del Gobierno para recomponer su relación con ellos tras la ruptura que supusieron la reforma laboral y el 29-S. Pero ni UGT ni CCOO quieren echarse en brazos del Ejecutivo al primer tiento. Cándido Méndez reiteró ayer en la Universidad Nebrija que lo importante es que el Gobierno cambie sus políticas económicas y no sólo a las personas que forman parte del Ejecutivo.

Pero Valeriano Gómez dejó ayer claro por dónde va a ir su gestión al frente del ministerio. Elogió la libertad sindical como «una conquista que hay que defender», entendida no sólo como la libertad de «crear sindicatos, sino también de crear organizaciones empresariales y mantenerlas». Y resaltó las dificultades de la situación de futuro a la que se enfrenta el Gobierno. Pero se mostró optimista: «Sabemos dónde están los problemas, ahora hay que aplicar las políticas que recompongan la situación en el menor tiempo posible, sometidas siempre a la transparencia pública y a la intensidad del Diálogo Social». También elogió la Seguridad Social como «uno de los bienes más preciados de la Democracia», para luego anunciar que emprenderá las reformas necesarias para evitar los problemas que amenazan al sistema de pensiones «en el largo plazo». «Haremos nuestros deberes», prometió.

Finalmente, el ministro tampoco se olvidó de la inmigración y ofreció una «política desde la dignidad y alejada de la hipocresía».

MEDIO AMBIENTE Y MEDIO RURAL Y MARINO

OLGA R. SANMARTÍN / PEDRO CÁCERES / Madrid

'Vamos a escribir en verde el ministerio'

Rosa Aguilar lanza un guiño a los ecologistas, a los ciudadanos y a las CCAA

¿Más Medio Ambiente o más Agricultura? Rosa Aguilar logró salir bastante airosa de la pregunta que todo el mundo se hacía ayer en su toma de posesión. El mensaje más sonoro de la ex consejera andaluza de Obras Públicas fue su promesa de que será especialmente sensible con la causa ambiental -«Vamos a escribir de verde el nombre de este ministerio», proclamó entusiásticamente-, pero, en su lista de agradecimientos, los agricultores fueron por delante de los ecologistas.

Los conservacionistas esperaron pacientemente al final de la larga fila de besamanos para pedirle una reunión. «Nos vamos a ver, ¿eh?», les dijo la nueva ministra. «Quiero escucharos», insistió. Sus palabras se interpretan como una declaración de principios frente a la gestión anterior, nada ambientalista. «Sí, el medio ambiente va a ser realmente una prioridad», aseguraba luego a este periódico. Y confirmaba -todo un gesto- su asistencia a la Cumbre de Biodiversidad, que se está celebrando en Nagoya (Japón). Pero, a la hora de la verdad, poco se puede hacer en año y medio de legislatura, con unos presupuestos reducidos a la mínima expresión, y con el sector agrícola tan descontento como los -algo más inofensivos- ecologistas.

«Sé perfectamente que los tiempos son difíciles y complejos», reconocía Aguilar. «Pero precisamente ahora es cuando más hay que arrimar el hombro». El discurso de la ex alcaldesa de Córdoba, muy a pie de calle, dejó claro el porqué de que Zapatero la haya puesto al frente del conglomerado de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino: hacerlo atractivo (y comprensible) para la gente corriente. «Debemos llenarnos de proximidad y comunicación con los ciudadanos, las puertas están abiertas de par en par, este ministerio tiene rostro humano», expresó.

Las comunidades autónomas fueron el tercer y más importante destinatario de sus palabras. «Quiero buscar acuerdos, impulsar como seña de identidad del ministerio el diálogo y la cooperación. Necesitamos aunar voluntades ahora más que nunca», recalcó. Esta tarea será la más difícil. La ministra saliente, Elena Espinosa (que se fundió en un intenso abrazo con José Blanco), reconoció que «han sido años de trabajo duro, complejo y exigente». No pasó inadvertida en el acto la presencia del nuevo secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, habitual, cuando era presidente de Aragón, de las guerras territoriales que se montan por el agua.

MANUEL SÁNCHEZ / Madrid

Y siguen sin conocerle

Zapatero vuelve a ilusionar al PSOE tras un golpe de efecto que ha devuelto el empuje a un partido hasta ahora hundido

Dicen que el mayor error de Felipe González fue ningunear a José María Aznar. El mayor error de José María Aznar fue ningunear a José Luis Rodríguez Zapatero. Y el mayor error de Mariano Rajoy es seguir ninguneando al presidente del Gobierno, lo que ya le ha costado muy caro en dos ocasiones.

Zapatero lleva 10 años en la primera línea de la política española, pero siguen sin conocerle. El líder socialista es un animal político que podría ser el hijo listo del mismísimo Alfredo Pérez Rubalcaba, tanto en lo bueno como en lo malo.

Tras meses con un partido cabizbajo, con unos barones a punto de provocar una rebelión interna, con un electorado compungido y amedrentado, al líder socialista le ha bastado una semana para devolver la sonrisa al PSOE.

Para ello, Zapatero sólo ha medido los tiempos y ha utilizado toda su sabiduría política que, a día de hoy, no se entiende que todavía se le discuta. Puede engañar -como en Ponferrada-, puede equivocarse -como con Tomás Gómez-, puede cambiar de opinión -como en la forma de afrontar la crisis económica-, pero sabe hacer política.

Según varios dirigentes socialistas consultados, lo que ha ocurrido esta semana ha supuesto todo un impulso a su liderazgo en tres aspectos clave: el partido, el Gobierno y el Parlamento. Todo lo que ha hecho es aplaudido por el partido y el sábado tendrá una alfombra roja en el Comité Federal.

En el PSOE ha solucionado una situación que estaba a punto de estallar. Lo de Leire Pajín y José Blanco era insostenible y, aunque ambos han mantenido una actitud discreta y de respeto mutuo, tras las primarias de Madrid sólo cabía que uno de los dos abandonara Ferraz. Zapatero ha buscado una solución con Marcelino Iglesias que ha gustado a casi todos los sectores del partido.

En el Gobierno, pasaba otro tanto con María Teresa Fernández de La Vega y, además, con la petición unánime de los barones socialistas para que diera un cambio radical. La combinación de personas elegidas en el Ejecutivo ha complacido a la mayor parte del partido, más allá de cuitas territoriales.

En el Parlamento, José Antonio Alonso y Eduardo Madina respiran felicidad y tranquilidad por todos los poros. Se acabaron los martes plenarios en tensión permanente. Se garantizan un año largo de sosiego parlamentario y acabar con la famosa geometría variable.

Además, la remodelación del Ejecutivo es aplaudida por casi todo el PSOE, al menos, por todos los dirigentes consultados por este diario.

Hay matices sobre si hubiera sido mejor Jáuregui como portavoz permanente -aunque será coportavoz-, hay tristeza con lo de Moratinos -sobre todo, por lo de Cuba- y hay algún que otro nombramiento discutido.

Pero Zapatero ha logrado que José María Barreda esté contento y pueda presumir de que el presidente del Ejecutivo ha hecho parte de lo que él proponía. Ha solucionado el problema interno del PSOE sin que la sangre llegase al río. Y, sobre todo, según los primeros sondeos que ha hecho el partido, el cambio ha supuesto un revulsivo para su gente y su electorado.

Pero también es cierto que, después de toda esta reacción interna de ilusión, las cifras del paro siguen ahí, la situación económica se aleja mucho de ser buena y las encuestas no mejorarán mucho tras el cambio de Gobierno más profundo que ha hecho Zapatero en sus más de seis años en el poder.

En conclusión: Zapatero se ha garantizado acabar la legislatura en 2012, lo que no tenía nada fácil, por mucho que hipotéticamente se diera por hecho el apoyo del PNV; ha vuelto a lograr la unidad interna del partido en tono a su liderazgo y, además, tiene una estabilidad parlamentaria como no ha vivido en toda la legislatura.

En el PSOE se cree que aunque todo siga estando muy difícil puede haber partido y, en el peor de los casos, no habrá un derrumbe electoral, algo que se empezaba a temer. «Una cosa es irse a la oposición y admitir la alternancia política, y otra es ser la UCD. A los socialistas eso no nos puede pasar y no nos va a pasar. Esto se ha hecho para que no nos pase», afirmó a este diario una dirigente del partido.

Ahora, sólo falta saber si Zapatero volverá a ser el candidato en las próximas elecciones generales de 2012. Esto es algo que sigue negándose a revelar. A buen seguro que era el último golpe de efecto en su trayectoria política, a menos, para poner una sonrisa vertical al PSOE.

JUAN SÁNCHEZ
Rincón de la Victoria (Málaga)

Rajoy: «El rumbo del barco de Zapatero no va a ninguna parte»

El presidente del PP dice que no basta con cambiar a los marineros si el patrón sigue

El presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, volvió ayer a insistir en que los cambios efectuados por José Luis Rodríguez Zapatero en su Ejecutivo no son suficientes para salir de la crisis. «Cambiar los marineros sirve para poco, porque al final lo que importa es el capitán, el patrón y el rumbo del barco, y con este capitán y este rumbo no vamos a ninguna parte», sentenció.

Rajoy, que clausuró por la tarde un acto organizado por los populares malagueños en Rincón de la Victoria, advirtió que con Rodríguez Zapatero «no se arreglan las cosas», porque «nadie confía en él ni fuera ni dentro de España», y lamentó que se haya «pasado del milagro español a ser un país tutelado por la Unión Europea».

El líder del PP hizo hincapié en la necesidad de generar «confianza» para afrontar con garantías los problemas que padece el país y lamentó que, con los nuevos Presupuestos Generales del Estado, vaya a «haber más paro, más deuda, más recortes sociales y menos inversión».

Durante su intervención, que se vio interrumpida en varias ocasiones por gritos de «Zapatero dimisión» por parte del público presente, Rajoy auguró un futuro nada prometedor para la economía española. Así, dijo que la «manifiesta incompetencia del Gobierno» va a provocar que, a finales de 2011, «la riqueza nacional y la renta per cápita sean menores que en 2007», y que la deuda pública generada durante la legislatura supere los 287.000 millones de euros.

«Ha habido mucha frivolidad, bastantes tonterías y mucha dejadez e incompetencia» por parte del Gobierno, según Rajoy, que precisó que para gobernar «hay que tener un programa, ideas y ganas de trabajar» algo que, a su juicio, ni ha habido ni habrá con Rodríguez Zapatero en La Moncloa.

Aunque no quiso adelantar nada del programa con el que aspirará a ganar las elecciones de 2012, el líder de los populares se comprometió a cambiar la Ley Electoral si llega al poder, para que «el que gane gobierne y el que pierda se vaya a la oposición». Además, al encontrarse en Andalucía, tierra de la que dijo «tiene un potencial descomunal», anunció que cuando el PP gobierne habrá un ministerio exclusivo de agricultura.

Sobre las principales preocupaciones que, a su juicio, tienen los españoles, Rajoy comentó que el objetivo «único, prioritario, básico y capital» de su partido es «el de crear empleo», mientras que «otros se dedican a hacer ruido». En este sentido, recordó que un 42% de los jóvenes que quiere trabajar «no puede hacerlo» y explicó que cuanta más gente hay en el mercado laboral «menos se ha de pagar por seguros de desempleo y son más los que pueden pagar impuestos», lo que redundará en la «mejora de la educación y de las pensiones». Así, acusó al PSOE de haber protagonizado «el mayor recorte social de la democracia española» al haber «congelado las pensiones», hecho que tildó de «grave». Añadió: «Más grave es que Rodríguez Zapatero haya liquidado una ley, haya roto un pacto alcanzado entre todos los partidos políticos y haya engañado a los pensionistas».

LUIS MARTÍNEZ / Madrid

La ministra destituye a su «amigo» Guardans

El director del Instituto de Cinematografía 'cae' con la mayoría del sector en su contra

Zapatero embustero

El fragor del baile ministerial ha generado, por sorpresa, una onda expansiva que se llevó anoche (de manera fulminante) al director del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans. Hoy mismo se hará público su cese. Ayer por la mañana, Guardans, acompañado de la ministra Ángeles González-Sinde, acudió al acto de entrega del Premio Cine y Valores Sociales a la actriz María Galiana. En ese momento, todas la preguntas tenían por destinatario el canon digital. Nadie podía sospechar, por la amplitud de las sonrisas, el nudo en el estómago de más de uno de los presentes.

Según varias fuentes consultadas por EL MUNDO, la relación del ya ex director general con la ministra de Cultura se había deteriorado últimamente de manera «grave». Fue ella quien trajo al cargo a mediados de abril del año pasado al que no dudó en calificar de «amigo» en varias ocasiones. Le avalaba su experiencia en el Parlamento Europeo, donde participó en el desarrollo del Programa Media para la difusión de las películas europeas.

El ex diputado de Convergencia i Unió (CiU), quien ejerció como tal desde junio de 2004 hasta abril de 2009, protagonizó toda una sorpresa mayúscula cuando abandonó CiU para integrarse en el organigrama de Cultura.

Cuando llegó para sustituir en el puesto a Fernando Lara, la idea fundamental y casi única era la de sacar adelante la orden ministerial que regula las ayudas al cine cuya tardanza en cobrar efecto mantenía en estado de shock al sector. Fue precisamente este gran detalle irresuleto de la Ley del Cine de 2007 el que obligó al cambio. Y cumplió. El 26 de octubre quedaba lista la citada reglamentación ante la cerrada ovación de todos. ¿De todos?

Acto seguido, la guerra. Pocas veces una sola persona puso a tanta gente en desacuerdo. Desde que puso el primer pie en el ICAA, Ignasi Guardans ha saldado cada una de sus comparecencias con un titular a cinco columnas. Y a gritos. Fue anunciar el borrador de la orden de marras y... toda una plataforma de uñas: Cineastas contra la orden.

Los 217 abajo firmantes se convirtieron en el martillo del nuevo director. Nunca quedó claro si éstos eran realmente incapaces de entender el porqué y el sentido de la nueva manera de distribuir las subvenciones o si Guardans nunca se molestó en hacerse entender. O las dos cosas. Fue la primera de las batallas desencadenadas por el carácter volcánico del político catalán.

Desde ese momento y hasta hace bien poco, en público o en privado, se ha mantenido fiel a sus principios de no pasar inadvertido. Cada intervención se ha saldado con una lista de bajas. Cuando habló de los festivales, fue el patronato entero de Zinemaldia, con el alcalde Odón Elorza al frente, el que montó en cólera. Ante la prensa, que no ante quien debía, dio a conocer su plan de trasladar el mercado (donde se compran y venden películas) de San Sebastián a Málaga.

Recientemente anunciaba su intención de sustituir a José María Prado al frente de la Filmoteca Nacional, puesto que ocupa desde hace 20 años. De nuevo, otro grupo de aún no cabreados se levantaba en armas para impedirlo. Hace unos días el propio Prado anunciaba su ratificación en el cargo y, de paso, daba una pista del futuro inmediato del derrotado en la batalla. Pocos son los que dudan en señalar este episodio como el auténtico principio del fin.

Los propios productores reunidos entorno a FAPAE y que desde el primer momento anunciaron su apoyo al desarrollo de la Ley del Cine en la orden ministerial, llevaban tiempo y desde distintos foros quejándose del «carácter soberbio» de Ignasi Guardans. Es decir, se iba quedando solo. Y ayer, retirado el sustento de «su amiga» la ministra, se quedó solo y sin cargo.

Entre los sustitutos el nombre que más sonaba a última hora de la tarde de ayer era el del actual director general de la Academia de Cine, Carlos Cuadros, que ya trabajó con la ministra cuando ésta era la presidenta de la institución que reparte los Goya.

Nacido en Cazorla (Jaén), Cuadros es licenciado en Arte Dramático por la RESAD y en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense. Además es diplomado en Dirección de Empresas Audiovisuales por el Instituto de Empresa. Ha trabajado como periodista especializado en la sección de cultura en diversos medios de comunicación como el diario La Información de Madrid, la revista Época y medios especializados, como Primer Acto, El Público y Escena.

Así las cosas, ayer se hizo realidad lo que ya empezó a ser un secreto a voces en el pasado festival de San Sebastián. Aunque la ministra lo negara con un micrófono delante. Faltaba saber el momento. ¿Se iría con la posible asimilación de Cultura en Educación? Eso no ocurrió, la ministra se quedó y él se fue.

LUIS ÁNGEL SANZ / Madrid

El Senado pide que la píldora del día después necesite receta

El Senado pidió ayer al Gobierno que la píldora del día después para prevenir embarazos no deseados se vuelva a dispensar con receta médica. Su venta se liberalizó en mayo de 2009 tras un acuerdo entre los ministerios de Sanidad e Igualdad. El PP siempre se ha opuesto a la medida y, según denunció ayer el senador Jesús Aguirre, desde entonces, «su consumo se ha multiplicado por cinco».

Ayer, la Comisión de Sanidad de la Cámara Alta aprobó por mayoría una moción del PP que pide volver a la situación anterior. La misma se aprobó con los votos a favor del PP y de CiU y el voto en contra del PSOE, Entesa Catalana (PSC, ERC e ICV-IU) y el BNG.

El senador Jesús Aguirre, del PP, denunció en conversación con EL MUNDO que «la píldora del día después es el único medicamento hormonal que se dispensa sin receta y sin control de la edad de las que la consumen» a pesar de que tiene «contraindicaciones y efectos adversos».

Aguirre, médico y ex vicepresidente del Consejo General de Colegios de Médicos de España, pidió al Ejecutivo que atienda la moción del Senado para «acabar con el uso y abuso» de un fármaco que puede, en su opinión, ser peligroso para la salud.

La moción también reclama que se apruebe la objeción de conciencia para los médicos y los farmacéuticos que no quieran dispensar este medicamento que el PP considera abortivo.

Links to this post:

Crear un enlace

Home

Estadisticas y contadores web gratis
Estadisticas Gratis

Visitor Map
Create your own visitor map!