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martes, 9 de noviembre de 2010

DELINCUENCIAS ZP, LOS NEGOCIOS ELECTORALES DEL PSOE CON LA BANDA TERRORISTA ETA: La otra autoconfesión, la de Chuchito Eguiguren



M. CRUZ / M. SÁNCHEZ / Madrid

Dirigentes del PSOE serán 'beligerantes' con Eguiguren si apoya a Otegi

La disposición del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, a declarar como testigo de la defensa en el juicio contra Arnaldo Otegi suscita malestar en el PSOE. Nadie comparte sus tesis y algunos dirigentes aseguran incluso que se mostrarán «beligerantes» con él.

Zapatero embustero

Las declaraciones del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en relación con las supuestas intenciones de la banda terrorista ETA de declarar de manera inminente una tregua definitiva, y su disposición a acudir a declarar pasado mañana como testigo de la defensa del dirigente abertzale Arnaldo Otegi, han levantado ampollas en el seno del PSOE. Entre sus dirigentes, unos optan por el comedimiento para no echar más leña al fuego y otros prefieren levantar la voz, pero ni unos ni otros comparten la filosofía del dirigente vasco.

Así, de un lado se sitúan los que se muestran totalmente disconformes con su actitud y sus posiciones y, de otro, los que intentan quitar hierro a sus palabras achacándolas al hecho de que el presidente del PSE vive inmerso en el problema de la violencia.

Entre los primeros, han surgido voces que aseguran estar dispuestos a ser «beligerantes» si el dirigente socialista vasco declara, tal y como está previsto, en apoyo del dirigente de la ilegalizada Batasuna Arnaldo Otegi. En este grupo hay quienes incluso afirman estar a favor de que el partido emprenda contra él acciones disciplinarias por entender que se está situando en contra de la estrategia antiterrorista del Gobierno.

Por el contrario, el segundo grupo prefiere sosegar los ánimos. Son los que creen conveniente intentar convencer con argumentos a Eguiguren para que calle. En esta parte, califican de «impensable» la posibilidad de llegar a una apertura de expediente contra él y apuestan por el método de «darle cariño» para atraerle hacia las tesis mayoritarias.En todo caso, nadie defiende la postura del presidente del PSE. Así lo aseguró ayer el secretario de Organización, Marcelino Iglesias.

Eguiguren «tiene una visión más optimista que nosotros no compartimos. Nosotros no tenemos prisa. Lo más importante en la lucha contra los terroristas es, primero, mantener la unidad y, segundo, mantener las estrategias que han dado resultado, y eso es lo que el Gobierno va a seguir haciendo», afirmó tras la reunión de la Ejecutiva del PSOE.

El secretario de Organización no quiso comentar la reunión de Eguiguren con Jone Goirizelaia, abogada de Otegi, y se limitó a repetir que el presidente del PSE irá como testigo al juicio contra Otegi «porque lo llama el juez» y su asistencia «no es una cuestión opinable», sino «obligatoria». De esta manera, eludió responder a la pregunta de si Eguiguren podría ser objeto de algún expediente disciplinario.

Por su parte, el número dos del partido, José Blanco, que ya apuntó que el dirigente vasco haría mejor en guardar silencio, apoyó ayer las palabras de Iglesias: «Nosotros no somos optimistas». Igualmente, el vicepresidente Rubalcaba reiteró su discrepancia con lo que dice el presidente del PSE.

Más duro se mostró el presidente del Congreso, José Bono. Entrevistado en TVE, exigió a Eguigueren «prudencia». En su opinión, lo mejor es «no dar propaganda» a las tesis de la banda, cuyo final, advirtió, «no será «como una función teatral», sino que conllevará «un proceso».«Lo mejor para acabar con ETA es: mucho Rubalcaba, mucha Guardia Civil, mucha Ertzaintza y mucha Policía. Eso es lo que necesitan estos asesinos», afirmó.

Bono dejó traslucir su disgusto por la declaración que hará Eguiguren como testigo de la defensa de Otegi. «Yo no iría con Otegi ni a misa porque es un individuo peligroso que ha participado en secuestros y que ha usado la pistola. A mí no me van a llamar como testigo porque si lo hacen se arrepentirán; lo que sé de Otegi no es para que salga de la cárcel ni para su beneficio», recalcó antes de añadir que a Otegi le puede ver «sin odio» en la cárcel, pero «nunca con afecto».

OORBYT.es

>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis de Santiago González sobre la figura de Eguiguren.

MANUEL MARRACO / Madrid

Querella contra el socialista por colaborar con terroristas

La asociación de víctimas presidida por José Alcaraz presentó ayer en la Audiencia Nacional una querella contra el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren, por sus declaraciones sobre sus contactos con el jefe etarra Josu Ternera. El escrito de la asociación Verde Esperanza-Voces contra el Terrorismo estima que de sus declaraciones, el domingo en La Sexta, se desprende un posible delito de colaboración con organización terrorista y/u otro de humillación a las víctimas.

Entre las frases de la entrevista resalta la querella se encuentra ésta: «Hice la hoja de ruta con Josu Ternera. Me entendía bien porque sabía exactamente cómo era. Comimos bastantes veces juntos; eso da pie a hablar de muchas cosas [...]. Somos de la misma edad más o menos, tiene hijos, enseguida conectas con ciertas reflexiones».

Alcaraz recordó ayer que Ternera es «un asesino que está prófugo» y ha criticado que Eguiguren, «en vez de colaborar» con la Justicia para su detención, «le proteja y alardee de convivencia», algo que considera «una de las mayores ofensas para las víctimas del terrorismo», según informa Europa Press. Eguiguren es parlamentario vasco, por lo que, si se abriera una causa contra él, se investigaría en el Tribunal Superior del País Vasco.

MIKEL SEGOVIA / Bilbao

El líder del PSE cede a la presión interna para guardar silencio

Cancela una entrevista en ETB tras varias peticiones del partido

Y el vaso de la paciencia se desbordó... también en Euskadi. Las últimas manifestaciones del presidente del PSE, Jesús Eguiguren, en las que cuestiona la política antiterrorista del Gobierno socialista e incluso el papel que está desempeñando el Ejecutivo de Patxi López ante el proceso de paz ahora en marcha provocaron ayer un profundo malestar entre los socialistas vascos. En el PSE la paciencia se ha agotado. Las amplias dosis de comprensión hacia Eguiguren mostradas en los últimos meses, pese a no representar la posición oficial del partido, también.

El terremoto provocado por la entrevista emitida el domingo por el programa Salvados, de La Sexta, llevó ayer a varios altos dirigentes del socialismo vasco a intentar poner fin a la senda marcada por Eguiguren en sus últimas comparecencias.

Además de anunciar que ETA declarará un abandono definitivo de las armas en Navidad, el político vasco se declaró «preocupado» por la actitud del Gobierno de Patxi López. «Están todos venga a hacer trenes y a hacer carreteras, que hay que hacerlas, pero como políticos que hemos vivido aquí, lo que más nos debería preocupar es la paz», dijo.

Eguiguren no ocultó que las posiciones del PSE deben cambiar ante el «auténtico terremoto» y la «catarsis» de ETA y su entorno: «El país ha cambiado; ha cambiado el PNV; ha cambiado la izquierda abertzale. Nosotros, a ver si cambiamos un poquito». En su opinión, «desde hace tiempo», el Estado debía haber impulsado el reagrupamiento de presos de ETA y apoyado el proceso iniciado por Batasuna, y el Gobierno vasco debería defender esas medidas.

Ayer, fueron varios los pesos pesados del PSE que, en sucesivas conversaciones, le instaron a deponer su verborrea y a renunciar a acudir a una entrevista que tenía comprometida para por la noche en la televisión pública vasca, ETB, en el programa Plató 2.0. La presión surtió efecto y, pese a la resistencia inicial, el presidente del PSE finalmente cedió y renunció a acudir, pese a que su presencia había sido anunciada por la mañana en Radio Euskadi.

Horas antes, en un desayuno informativo en el que intervenía su esposa, la presidenta de las Juntas Generales de Guipúzcoa, Rafaela Romero, la posición de Eguiguren centró gran parte de las preguntas. Pese a tener la opción de responder, el presidente del PSE prefirió guardar silencio. Tampoco su esposa se atrevió a defender íntregramente la posición de su marido. «Soy Rafaela Romero, no Jesús Eguiguren», dijo, y añadió que «seguro» que no coincide con él «al 100%».

Por otro lado, ayer, la abogada de la izquierda abertzale, Jone Goirizelaia, se refirió a la filtración del encuentro que el pasado viernes mantuvo con Eguiguren, al que ha citado como testigo en el juicio contra Otegi por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo, que se celebra el jueves. Encuadró la cita dentro de la normal relación de una abogada con sus testigos y aclaró que no le dio instrucciones ni le dijo lo que tenían que decir.

SALVADOR SOSTRES

Lo que ha funcionado

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, dijo ayer en una entrevista concedida a este periódico que el futuro entre el PP y el PNV no está escrito y que se podría entender con Rajoy. Artur Mas no ha dicho, de momento, nada al respecto. El futuro no está escrito, pero el pasado está en la memoria de todo el mundo. Y jamás España ha funcionado mejor que en los años en que Aznar y los nacionalismos vasco y catalán lograron entenderse. Cualquier otra receta se ha demostrado menor en logros. Tanto para Cataluña y Euskadi como para España.

MANUEL MARRACO/ Madrid

Otras colaboraciones con terroristas: Marineros del 'Alakrana' vieron lanzar el dinero desde dos aviones

Lo relatan en los escritos en los que piden hasta 1.500 años para los piratas capturados

«El 17 de noviembre, un avión sobrevoló el Alakrana sobre las 9 horas y otro distinto a las 12, que arrojaron en la parte de estribor del barco, cada uno de ellos, un tubo cilíndrico de color blanco y naranja que contenía dinero, que fue repartido en la sala de oficiales por los captores, tras lo cual empezaron a marchar del buque». Así relatan el momento del pago del rescate dos de los tripulantes del Alakrana, que acaban de presentar en la Audiencia Nacional el escrito de acusación contra los dos somalíes capturados por militares españoles.

Los marineros José Víctor Bilbao y Andoni Gotxi reclaman para los detenidos Ragegesey Hasan Aji y Abdu Willy una pena muy superior a los 220 años del fiscal: 679 años y tres meses de prisión para cada uno por integración en banda armada, 36 delitos de secuestro terrorista y otros tantos contra la integridad moral, además de robo con uso de armas y daños.

Pese a triplicar el total de penas reclamadas por el Ministerio Público, no es la petición más elevada. Los otros dos tripulantes que también han resuelto ejercer la acusación particular -Gaizka Iturbe y Francisco Valadez- piden un total de 1.533 años de prisión.

Al margen del relato sobre cómo se efectuó el pago, los escritos incorporan alguna referencia a las negociaciones previas. Explican que quien mandaba en el buque era «una persona identificada por Ylias», mientras que un tal Yada «se encargaba del control de la seguridad. «Algunos días más tarde, una persona de color, con gafas doradas y de corta estatura, procedió a revisar el buque, en lo que se ha interpretado que era una tasación del mismo», dicen.

De forma paralela, explican que el representante de la empresa propietaria, Kepa Echevarria, «contactó desde la embajada española en Nairobi con el grupo asaltante, a través del patrón del Alakrana». Fue entonces cuando, supuestamente, el CNI se incorporó a la negociación. «Es una persona identificada como Pepe, perteneciente a los misteriosos». «En un principio ofreció medio millón de dólares, mientras le pedían 10 millones de dólares, y en fechas posteriores hablaban de cuatro millones de dólares por la liberación del buque y su tripulación».

Tras mes y medio de negociaciones, la inminencia del pago del rescate atrajo al buque a gran cantidad de personas. Si habitualmente había entre 20 y 25 piratas, la víspera de la liberación se juntaron en el buque unos 60. A esa concentración de piratas siguió el pago, el reparto del botín y los días de celebración en las localidades de los asaltantes.

La decisión de personarse como acusación particular al margen de la actuación fiscal supone que los cuatro tripulantes pueden atribuir a los piratas delitos distintos a los del Ministerio Público y reclamar cantidades más elevadas.

Mientras que el fiscal Jesús Alonso pide una indemnización lineal de 100.000 euros para cada tripulante, los cuatro marineros personados reclaman 200.000 por daños morales. A esta cifra habría que sumar otros dos conceptos. Primero, el dinero que dejaron de percibir al no poder enrolarse de nuevo en el Alakrana debido a las secuelas. Uno de los escritos de acusación cifra esa cantidad en 60.000 euros por tripulante en el periodo 2009-2010. Además, reclaman una cantidad aún por determinar como compensación por las secuelas físicas y psíquicas, que dependerá de los exámenes de los forenses.

Para acabar cobrando realmente esas cantidades resulta clave la atribución a los piratas de delitos de carácter terrorista. Si la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional condenara por esa vía, los tripulantes podrían reclamar las indemnizaciones del Estado, amparándose en la Ley de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo.

Eso no sucedería si, por el contrario, el tribunal sólo atendiera a la acusación fiscal y les condenara por detenciones ilegales y robo con violencia. Es decir, por delitos comunes que sólo permitirían exigir el dinero a los condenados. A efectos de la investigación, Ragegesey y Abdu Willy son insolventes, por mucho que los marineros digan en uno de los escritos que «del rescate que se pagó por la liberación [... ] los imputados han recibido su parte a través de sus familiares en Somalia».

Aunque a los presuntos piratas pueda importarles poco cuánto dinero les reclaman, no sucede lo mismo con las penas de prisión. Las reglas del Código Penal determinan que, conforme al escrito fiscal, pasarían un máximo de 18 años en la cárcel (el triple de la pena más elevada, que en este caso sería de seis años). Sin embargo, de acuerdo con las acusaciones de los marineros, que incluyen graves delitos terroristas, el máximo de cumplimiento alcanzaría los 25 años.

Por otra parte, el PP preguntará mañana a la ministra de Defensa, Carme Chacón, si mantiene sus declaraciones de que hay que rastrear y cortar de raíz cualquier pago de rescate, tal y como dijo antes de la liberación del Alakrana. La pregunta parlamentaria llega después de que se conociera un inusual envío por parte de Exteriores de medio millón de euros a la embajada de Nairobi, apenas cinco días antes de la liberación del atunero vasco.


Además, está el dato incuestionable de que si Rajoy no es hoy presidente de España es porque, especialmente en Cataluña, el voto antiPP funcionó con especial emergencia, consiguiendo el PSOE el 40,5% de los sufragios. Dicho de otro modo: si Rajoy hubiese conseguido el mismo promedio de apoyos en Cataluña que en el resto de España, estaría hoy en La Moncloa. Me gustaría que alguien me contara cuáles son exactamente los frutos de tanta gesticulación antinacionalista.

Por lo que se refiere a CiU, fue en los tiempos de la Presidencia de José María Aznar cuando recibió Cataluña más inversión por parte del Estado. A los que dicen hoy que el concierto económico es inconcebible hay que recordarles que, antes de los pactos del Majestic -los más brillantes que se han producido en España desde la recuperación de la democracia-, la cesión del 30% del IRPF o la supresión del servicio militar obligatorio parecían objetivos mucho más inalcanzables.

Y todo se consiguió negociando con el PP -no con el PSOE- y con total naturalidad. Y fueron los socialistas -y no Aznar- quienes intentaron meter al presidente Jordi Pujol en la cárcel y los que promulgaron la Loapa -luego declarada inconstitucional- para dejar en nada el Estatut de entonces. Algún convergente me tendría que explicar también a qué viene tanto rechazo al PP y el recuerdo tan vergonzante de aquel acuerdo tan fértil e insuperado.

Uno de los peores malentendidos de España es la demonización del PP, a la que sin duda ha contribuido el rol casposo y prebélico que a veces este partido ha querido interpretar, y que tan en contradicción está con las posiciones avanzadas y dialogantes que ha tenido cuando ha gobernado. Tanto CiU y PNV como el PP han cometido frecuentemente el error de jugar a satisfacer a minorías marginales en lugar de dirigirse a las mayorías con que se ganan las elecciones.

Si, de momento, la independencia como proyecto político no figura en los programas de Convergència i Unió ni del PNV y -también de momento- la supresión de las autonomías no está entre los planes inmediatos del PP, lo más razonable tal vez sería dejar de echar leña al fuego, dejar de ahondar en las discrepancias y en lo insalvable y explorar el terreno de los múltiples acuerdos posibles. No es tan difícil. Lo realmente complicado es enrocarse en lo contrario: en lo que ha llevado a los tres -PP, CiU y PNV- a las respectivas oposiciones de ahora.

Podría entender -yo de hecho soy independentista- que CiU y PNV optaran por la opción inequívocamente soberanista y que se comprometieran ante sus electores a dar un paso definitivo en este sentido, del mismo modo que podría entender -por los mismos motivos- que el PP defendiera una idea de España tan fuerte -con medidas como la reforma de la ley electoral para evitar la sobrerrepresentación del nacionalismo periférico en el Congreso- como la idea de Cataluña que yo defiendo.

Pero mientras esto no sea así, y ante la experiencia de que lo que al final mejor funciona es siempre el pragmatismo entre partidos conservadores, tal vez sería una buena idea dejar de hacer el indio con tanta demagogia inútil y empezar a pensar en el futuro que ya está aquí y en cómo vamos a entendernos.

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