TRAS LA INCULPACIÓN DE FELIPE GONZALEZ DE LOS 27 ASESINATOS, las víctimas e IU exigen que el juzgado le cite y que pida perdón
'Felipe González fue el responsable directo del asesinato de mi marido'
Enviado especial
La viuda de Juan Carlos García Goena, la última víctima de los GAL, ha levantado la voz tras leer las declaraciones del ex presidente Felipe González sobre los años de guerra sucia contra ETA. Laura Martín señala de manera directa a González como responsable del asesinato de su marido, que se produjo el 24 de julio de 1987 en Hendaya. García Goena era un antibelicista y objetor que se exilió en la localidad francesa en 1980 para no hacer el servicio militar y que no pertenecía a ETA ni militaba en grupos abertzales.Entrevistada por este diario, Laura Martín exige al ex presidente que vaya a un juzgado de guardia y cuente todo lo que sabe sobre el atentado. Sigue en página 4
Editorial en página 3

En Hendaya, donde vivía la familia García Martín, todo el mundo sabía y sabe que Juan Carlos García Goena no era etarra, que no militaba en la izquierda abertzale y que su único delito fue exiliarse en Francia en 1980 para no cumplir el servicio militar. Sólo era un antibelicista, un antimilitarista, un objetor como tantos otros. García Goena vivía y trabajaba en Hendaya en la empresa Transfesa, que da servicio a los ferrocarriles franceses, cuando en la madrugada del 24 de julio de 1987 fue asesinado, y dejó viuda, dos niñas huérfanas y una tercera que venía de camino y a la que no pudo conocer.
Pasados 23 años, Laura Martín y sus tres hijas, Ione, Oihana y Maider, siguen pidiendo, exigiendo y a veces suplicando, saber por qué murió su marido y su padre, quién financió el atentado y quién dio la orden de asesinar a un inocente padre de familia.
Pregunta.- Felipe González ha dicho que le propusieron volar a la cúpula de ETA, que optó por no llevar a cabo aquel atentado y que años después todavía duda de la decisión que tomó: «Una de las cosas que me torturó durante las 24 horas siguientes fue cuántos asesinatos inocentes podría haber ahorrado». Hoy, 23 años después del asesinato de un inocente, su marido, ¿qué le puede decir o preguntar al ex presidente del Gobierno?
Respuesta.- Puedo decirle que tengo la convicción moral de que la X que colocó el juez Baltasar Garzón en la cabecera del organigrama de los GAL corresponde a su persona. También tengo muy claro que él es el responsable directo del asesinato de Juan Carlos y que si estaba tan bien informado como indica en la entrevista de El País, tendría que saber que mi marido era antibelicista, antimilitarista, objetor y que no militaba en ETA ni en ningún partido político u organización.
P.- El asesinato de García Goena sigue impune. No hay autores materiales ni inductores, y el juez Garzón archivó provisionalmente el caso en septiembre de 2001 ¿Qué esperanzas le quedan de saber la verdad?
R.- De la Policía y de la Justicia no espero nada. Baltasar Garzón me dijo un día, en su despacho de la Audiencia Nacional, que no cerraría el caso hasta que supiera quién había asesinado a Juan Carlos, pero el tiempo ha ido pasando y el juez se ha ido olvidando. La única esperanza que me queda es que un día un medio de comunicación y algún periodista sean capaces de descubrir esa verdad oculta y señalen, con nombres y apellidos, a los autores materiales, a los inductores y a los financiadores del atentado.
P.- Ha estado cara a cara con dos de las personas que, en un principio, fueron señaladas como inductores o autores del asesinato de su marido, en concreto con el ex subcomisario José Amedo Fouce y con Daniel Fernández Aceña, que fue condenado a 29 años de cárcel por asesinar en 1984 a Jean Pierre Leiba, otro inocente que trabajaba en la misma empresa que Juan Carlos, en Transfesa.

P.- ¿Y Fernández Aceña?
R.- Me dijo que sabía quién había matado a Juan Carlos, pero que todavía no había llegado el momento de contarlo porque él también tenía una familia y no quería destrozarla. ¿Y la mía, que lleva 23 años pendiente de saber quién y por qué mataron a un marido y un padre?
[En marzo de 1999 EL MUNDO reveló que Fernández Aceña trabajaba para el ex abogado Emilio Rodríguez Menéndez y que el asesino de Jean Pierre Leiba mantuvo una conversación con un socio del ex letrado -este periódico tiene una cinta magnetofónica de aquel encuentro- donde apunta a gente próxima al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo, en San Sebastián].
P.- Amedo, Fernández Aceña. ¿A quién más le gustaría tener enfrente para preguntarle por su marido?
R.- Ahora, más que nunca, quiero tener un cara a cara con Felipe González. Mirarle a los ojos y que me aclare a mí lo que dijo el domingo en El País: «Algún día, cuando se explique la historia de ETA, se sabrá qué tipo de información nos daban y cuánto costaba».
Pues yo, hoy, quiero, exijo, reclamo con todas mis fuerzas que el señor González me explique cómo consiguieron la información, errónea, sobre Juan Carlos y cuánto costó esa información que sirvió para que asesinaran a un inocente que dejó viuda y huérfanas. También quiero que me explique por qué defiende y está convencido de que el general Enrique Rodríguez Galindo es inocente y no participó en los Grupos Antiterroristas de Liberación, cuando la información más documentada sobre el asesinato de mi marido apunta al cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo.
Y quiero más. Quiero que Felipe González me explique eso de que «en la mayor parte de los casos nuestra información e inteligencia ha dependido de los militares, los únicos capaces de sacrificarse para prestar ese servicio al país […]. Se sabrá ¿cuáles son las alcantarillas?». ¿Acaso me está confirmando que la Guardia Civil no está muy lejos del asesinato de Juan Carlos? Creo que Felipe González tiene la obligación de ir a un juzgado de guardia y contar todo lo que sabe, y si no lo hace por voluntad propia, reclamo a la Justicia de mi país, España, que cite al ex presidente del Gobierno para que cuente todo lo que sabe sobre el asesinato de mi marido.
Desde aquí reto a Felipe González a que nos diga a mí y a mis hijas, mirándonos a los ojos, que no sabe nada sobre la muerte de Juan Carlos y que el dinero de los Fondos Reservados no está manchado de sangre.
P.- Algunos políticos del PSOE como Txiki Benegas, José Bono o el ex ministro del Interior José Barrionuevo han dicho, tras las declaraciones de Felipe González, que todo eso ya es parte del pasado, que es mejor no tocarlo.
R.- Para pasar la página de la historia de un pueblo primero hay que conocerla y escribirla y después, cada uno, pasará esas páginas como mejor considere o pueda. Yo no quiero revancha, yo no quiero venganza. Es más, estaría dispuesta a perdonar si hubiera un reconocimiento público por parte de los culpables, tanto de los autores materiales como de los inductores o encubridores de los últimos años, llámense Felipe González, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Barrionuevo, Rafael Vera, Txiki Benegas o tantos otros, que dijeran: «Lo sentimos, nos equivocamos». Cuando eso se produzca, yo perdonaré. Mientras tanto, quiero y exijo justicia.
P.- Leire Pajín, ex secretaria de Organización del PSOE y actual ministra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero dijo, con motivo de unos reportajes que EL MUNDO publicó sobre los GAL y el intento de taparle la boca a José Amedo con el pago de 35 millones de las antiguas pesetas por parte del PSOE (publicados el pasado 27 y 28 de septiembre), que ella no sabía nada de ese tema porque era muy pequeña.
R.- Le puedo decir a la señora Pajín que mis hijas eran más pequeñas que ella y que han tenido la inquietud de conocer y enterarse de una parte de la Historia de España. Ahora, tras las revelaciones del señor González, espero que la señora ministra de Sanidad disponga de tiempo y tenga el suficiente interés para saber de qué habla el ex presidente del Gobierno del PSOE.
P.- ¿Está convencida de que Felipe González sabe o pudo saber algo sobre el asesinato de su marido?
R.- Recuerdo que cuando la prensa comenzó a destapar los asesinatos de los GAL, el presidente Felipe González dijo que todo lo que sabía sobre ese tema era a través de los medios de comunicación. Después, cambió el discurso y manifestó que «no existen pruebas, ni existirán» que vincularan a los GAL con el Gobierno. Ahora, nos cuenta que pudo decidir sobre la vida de la cúpula de ETA y que no tiene problemas morales sobre la decisión que tomó. Por todo eso llego a la conclusión de que sabía, sabe y nos oculta la verdad sobre aquellos años en que asesinaron a 27 personas, la última de las cuales fue mi marido.
P.- Felipe González ha señalado a Segundo Marey -que fue secuestrado por un comando de los GAL en diciembre de 1983 y retenido por José Amedo en una cabaña de Santander, con la anuencia y financiación de José Barrionuevo y Rafael Vera- como un hombre de ETA o cercano a la banda terrorista por haber trabajado en la cooperativa Sokoa.
R.- Eso es una calumnia. Si fuera así, todos los que vivimos en Hendaya o por aquella zona seríamos miembros de ETA. Lo que puedo decir es que las secuelas del secuestro acabaron con la vida de Segundo Marey. Ellos se lo cargaron. Marey vivió los últimos años de su vida con la obsesión de que lo seguían y que lo iban a volver a secuestrar. Lo que le hicieron a aquel hombre no tiene nombre y decir esas cosas de él ahora sólo tiene un nombre o un calificativo: cobarde.
OORBYT.es
>Hoy, en EL MUNDO en Orbyt, Antonio Rubio analiza los flecos judiciales y emocionales del 'caso GAL' tras entrevistar a la viuda de García Goena.
Las víctimas señalan al ex presidente
Lérida / Valencia
El PP apunta a Pérez Rubalcaba y le exige que dé explicaciones
Los populares desviaron ayer hacia el vicepresidente primero y ministro del Interior su ofensiva a cuenta de los GAL y las revelaciones de Felipe González sobre que tuvo la ocasión de «volar» a la cúpula de ETA.
El vicesecretario general de Comunicación del PP, Esteban González Pons, y el presidente del PP, Antonio Basagoiti, llamaron la atención sobre Alfredo Pérez Rubalcaba, como portavoz del presidente González que fue y porque, además, acompañó a los cargos socialistas condenados por los GAL a la cárcel de Guadalajara. De aquel episodio, señaló González Pons, «todavía nadie le ha oído justificarse, explicarse ni pedir disculpas»
Por ello, el dirigente del PP quiere que Rubalcaba se moje y diga si cree que se puede luchar contra ETA matando a etarras, porque, en su opinión, el ex presidente, «al decir que aún hoy no sabe si acertó decidiendo no matar, legitimó la guerra sucia para acabar con el terrorismo».
Pons concluyó que el PSOE tiene la obligación de desautorizar tanto a González como al presidente del PSE, Jesús Eguiguren, para dejar clara su postura contra el terrorismo. «Creo que los españoles se merecen que el partido que gobierna diga públicamente que no está con quienes apoyan la guerra sucia, siquiera sea teóricamente, y que no está con quienes se rinden ante los terroristas y los defienden como testigos en juicio».

Por su parte, el líder del PP en el País Vasco apuntó a Rubalcaba de una manera más indirecta.
«Ahora que se sabe quién es la X del GAL; es fácil hacer una regla de tres y sobre quién es la Y. La X quizá es el pasado, pero la Y igual es el presente y está en el Gobierno».
El presidente del PP en el País Vasco se valió de esta ecuación para señalar al vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba -según confirmó luego fuera de micrófono- como el epígono del peor felipismo, toda vez que tanto su partido como el PNV consideran probado que el propio Felipe González admitió explícitamente en la entrevista concedida a El País que él era consultado y tenía la última palabra en la guerrasucia contra ETA.
Dudar 20 años después
Antonio Basagoiti valoró la controvertida confesión de González y diferentes cuestiones de actualidad política en una conferencia impartida auspiciada por la Fundación Profesor Manuel Broseta en la Facultad de Derecho de Valencia.
En opinión del líder popular, «lo peor no es que en aquellos momentos tan difíciles a alguien se le pasara por la cabeza algo así -dijo en referencia a la posibilidad de eliminar con una bomba a la cúpula terrorista-, sino que 20 años más tarde el ex presidente del Gobierno siga teniendo dudas».
En este sentido, Basagoiti subrayó que «el GAL y negociar con la banda son las dos caras de la misma política errática que hay que evitar y que ha servido para desacreditarnos», por lo que emplazó a «ser muy cautos e ir sin prisas» porque «la fecha clave no es diciembre, sino mayo», advirtió en referencia a la posibilidad -apuntada por el presidente de los socialistas vascos, Jesús Eguiguren- de que ETA declare un alto el fuego en Navidad.
Madrid
«Estaba en estas cuestiones»
Rafael Vera, que fue durante muchos años el número dos del Ministerio del Interior con Felipe González, dijo ayer, al ser preguntado si cree que éste autorizó atentados terroristas cometidos por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), que el entonces presidente «estaba en estas cuestiones».
El periodista Ernesto Sáenz de Buruaga le preguntó en la Cope: «¿Usted cree que el presidente del Gobierno autorizaba estas acciones, que eran terrorismo de Estado?».
Vera respondió: «Yo creo que el presidente del Gobierno estaba en estas cuestiones, relacionadas con la gobernabilidad del país».
[Unas horas más tarde, Vera matizó esas declaraciones y explicó a Europa Press que cuando dijo esa frase se refería al papel de González en «la gobernación del país en general» y no «a temas particulares» como la lucha contra ETA.
«Quise decir que González estaba en las cuestiones del Gobierno del país. Y punto. En la entrevista se ha asociado a la gobernabilidad todos los temas asociados con el terrorismo, y me imagino que por eso se ha llegado a una conclusión errónea, pero eso no es lo que yo he dicho», indicó.]
En la entrevista, Vera recordó que España atravesaba entonces momentos difíciles para «el asentamiento de las libertades», tras un intento de golpe de Estado y «otras preparaciones parecidas» de grupos vinculados a la extrema derecha y a las Fuerzas Armadas.
Quiso ser «muy prudente» al hablar de aquellos sucesos porque, según dijo, «tenemos una actividad terrorista que todavía está ahí, aunque en estos momentos esté en un impasse, y no quiero dar cancha ni quiero dar tampoco razones a los terroristas para justificarse».
No sabe qué motivos ha tenido González para declarar ahora a El País, entre otras cosas, que tuvo la oportunidad de «dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA», haciéndola «volar» cuando supo en qué lugar de Francia y en qué momento se reunía, y se negó. «Todavía no sé si hice lo correcto», afirmó el ex presidente.
«Me imagino que el señor González, que es un hombre muy reflexivo, muy capaz, muy inteligente y yo creo que el mejor presidente de este país», dijo Vera, «tendrá sus razones; lo que pasa es que las ignoro».
El ex secretario de Estado para la Seguridad supone que González adoptó las decisiones atendiendo no sólo «a las necesidades y a los intereses del Estado, sino también a las propias, a las morales». «Por tanto, tomó la decisión correcta».
Cree recordar que les llegó la información del lugar y día en que se iba a reunir la cúpula etarra, y que eso «estuvo encima de la mesa». «Lo que luego sucedió, mire usted, yo esa parte no la conozco», dijo.
También dijo desconocer por qué González llamó «detención» al secuestro de Segundo Marey por parte de los GAL: «El término ése no sé por qué lo utiliza. Quizá en ese momento no eligió el más correcto, el más adecuado».
Vera desvió el tema y señaló que en EEUU se están difundiendo por internet documentos secretos sobre «torturas» y «asesinatos» en la guerra contra Irak. «Ése sí que es un ejemplo notable de guerra sucia», argumentó. «No es comparable con aquello [los GAL]; aquello eran circunstancias muy especiales», añadió. E insistió sobre Irak: «Eso sí que también fue guerra sucia. No hacemos ninguna alharaca ni lo metemos en el debate de la vida política, ni creo que se deba hacer; yo creo que son en su momento razones de Estado que hay que respetar».
Insistió en que es inocente en el caso de los fondos reservados. Lo que ocurrió, en su opinión, es que una parte de la sociedad «miraba para otro lado» respecto a la guerra sucia, y «lo que ensuciaba era el dinero». Por eso, «había que crear el escándalo económico» para que la sociedad «nos terminase volviendo la espalda». «Aquello fue una cacería», declaró. [En enero de 2002, la Audiencia de Madrid le condenó a siete años de cárcel por malversación de caudales públicos, al considerar probado que utilizó dinero de los fondos reservados para comprar su vivienda y una finca.]
Vera cree que le habría ido mejor si hubiera actuado más como político que profesionalmente. «Probablemente, si hubiese estado más en la política, habría tenido más cobertura del Partido Socialista de entonces, en el que ya no milito, y de los responsables políticos de dicho partido y del Gobierno. Pero tampoco tengo en eso nada que reprocharle».
«La cobardía está implícita en la condición humana y la hipocresía. Así que, a estas alturas, no voy a lamentarme de eso», concluyó.
Preguntado después por las declaraciones de Vera, el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, se limitó a señalar: «No voy a opinar sobre esa cuestión, que es una reflexión de un señor y no tengo opinión al respecto».
OORBYT.es
>Escuche hoy en EL MUNDO en Orbyt las declaraciones de Vera.
Madrid
Guerra arremete contra quienes polemizan con González
El diputado socialista Alfonso Guerra, vicepresidente del Gobierno de Felipe González, dijo ayer desconocer por qué el ex presidente realizó las polémicas declaraciones sobre la guerra sucia, aunque afirmó que quienes están creando polémica a propósito de las mismas hacen un «flaco favor a la nación», en relación con la lucha contra la banda.
El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, manifestó ayer su «tristeza» por que «hechos que ocurrieron hace más de 25 años» puedan «perturbar» la unidad actual de los demócratas frente a ETA en un momento «extraordinariamente positivo» y «optimista» de la lucha antiterrorista.
En cualquier caso, defendió a Felipe González porque, según el ministro, el hecho de que el ex presidente reconociera que pudo «volar» la cúpula de ETA y no lo hizo demuestra que, «aunque tuviera dudas, siempre optó por la ley».
También el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, apostilló que «cuanto menos se hable» del GAL, mejor «para España» porque, de lo contrario, se beneficia a ETA, pero reprochó que se haya vuelto a hablar del tema al PP y no a González. Así, señaló que «no tiene ningún sentido» que el PP apunte al ex presidente «como la X» del GAL.
La voz más crítica llegó del Gobierno vasco, en boca de su portavoz, Idoia Mendía, ya que calificó las palabras de González como «bastante desafortunadas», pero les quiso quitar importancia por tratarse de «hechos juzgados que pertenecen a la Historia».
I. R. / Vitoria
Aralar quiere interrogar al ex presidente en
el Parlamento
Aralar desea conocer qué tipo de información manejaba el dirigente del PSOE cuando era presidente del Gobierno. «¿Qué quiso decir cuando declaró en un medio de comunicación que tuvo la oportunidad de volar la cúpula de ETA?», se pregunta Mikel Basabe en la solicitud de comparecencia que ha registrado en la Cámara autonómica.
Asimismo, Basabe denuncia que González, tras su extensa entrevista en El País, siembra dudas sobre la inocencia de Segundo Marey, industrial secuestrado en Francia en 1983 tras ser confundido con el etarra Mikel Lujúa. El escrito remitido por Aralar al Parlamento lamenta también la defensa que el expresidente hizo del general Galindo, condenado por el asesinato de Lasa y Zabala.
Esta propuesta de comparecencia en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento -presidida por la hermana de Miguel Ángel Blanco- se debatirá probablemente el próximo martes.
J. M. / Madrid
El dirigente de IU, Antonio Romero denuncia a Felipe González por enaltecer el terrorismo

El ex diputado de IU, que fue uno de los grandes azotes del Gobierno socialista en los años 90 por su responsabilidad en el terrorismo de Estado, anunció que dirigirá una carta al fiscal general, Cándido Conde-Pumpido, en la que le pedirá que actúe contra el ex jefe del Ejecutivo. Durante la emisión del programa, el director de EL MUNDO, Pedro J. Ramírez, que conduce el espacio la noche de los martes, recibió en vivo un sms de Laura Martín, la viuda del objetor Juan Carlos García Goena, el último asesinado por los GAL, que hoy protagoniza la portada de este diario: «Pedro, ¿sería posible que yo firmase o apoyase la carta al fiscal general?». Romero consideró que se trata de una propuesta «muy hermosa».
«¿Qué haríamos si un miembro de Herri Batasuna dijera que un condenado por asesinato es un tipo estupendo?», se preguntó Romero. «¿Qué haríamos si Otegi planteara que pudo volar a la cúpula...», se preguntaba, cuando fue interrumpido por el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti: «...la cúpula de mi partido, porque ETA pudo hacerlo en el cementerio de Zarauz», dijo en referencia al atentado fallido de enero de 2001, cuando los principales dirigentes de la formación realizaban una ofrenda a la tumba del concejal asesinado José Ignacio Iruretagoyena.
Pedro J. Ramírez recordó que Conde-Pumpido, precisamente, fue uno de los siete magistrados de la Sala Penal del Supremo que votó a favor de condenar a Rafael Vera y José Barrionuevo por el secuestro de Segundo Marey (otros cuatro, de los 11 que formaron el Pleno, emitieron votos discrepantes). En este sentido, el abogado Javier Gómez de Liaño, que cuando era juez instruyó el sumario por los asesinatos de Lasa y Zabala, consideró que Pumpido debería abstenerse y enviar la carta-denuncia a la Fiscalía del Supremo.
Gómez de Liaño también dijo que, si González hubiese declarado lo que ha dicho ahora ante el Alto Tribunal -cuando compareció como testigo en el juicio por el secuestro de Marey-, los jueces hubiesen tenido que suspender la vista y devolver las actuaciones al instructor, que probablemente, en su opinión, hubiese acabado imputando al ex presidente.
Antonio Romero se interrogó, asimismo, sobre cómo pensaba Felipe González volar a la cúpula de ETA: «¿A quién iba a mandar? ¿A los GAL, a los mercenarios? ¿Y cómo lo iba a pagar? ¿Con los fondos reservados? Todo esto demuestra que él era la X de los GAL. Cuando un Estado recurre al terrorismo, se convierte en un Estado de deshecho». «Hemos tenido como jefe del Gobierno al jefe de una banda terrorista», concluyó.
Basagoiti valoró las declaraciones de González a El País como «muy negativas» para la lucha antiterrorista». «Justificar el crimen de Estado desprestigia las instituciones democráticas y alimenta la paranoia y el victimismo del entorno de ETA, que siente que se legitima el terrorismo», expuso.
En situación más complicada, la ex ministra del PSOE María Antonia Trujillo intentó defender que su partido no tenía que pedir perdón, como le insistía Pedro J. Ramírez: «Siempre ha negado ninguna responsabilidad en los GAL», respondió ella, pese a que todos los cargos políticos condenados eran militantes socialistas. Además, trató de vadear la calificación de 'señor X' que se aplica a González, y señaló que merece más «la E de estadista». «Y de crimen de Estado», le replicó Romero.
A CONTRAPELO
SANTIAGO GONZÁLEZ
Dilemas morales
«¿Cree que el presidente del Gobierno autorizaba estas acciones que eran terrorismo de Estado?», preguntó Sáenz de Buruaga al ex secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera.
Respuesta del entrevistado: «El presidente del Gobierno estaba en estas cuestiones relacionadas con la gobernabilidad del país».
Cuestiones relacionadas con la gobernabilidad del país. El crimen como una de las bellas artes. Mientras, Felipe repetía en Cartagena de Indias que el conflicto moral de volar a la dirección de ETA dura «hasta hoy; es decir, que prevalece». Él optó por la virtud, negándose a dar la orden, pero todavía no sabe si hizo bien.
No es creíble. Las dudas tuvieron que disipársele el 29 de marzo de 1992, cuando el entonces coronel Galindo llamó a su director general, Luis Roldán, que aún no había posado en gayumbos de topos rojos para Interviú, y le dijo: «¡Bingo!» La cúpula de ETA, volatilizable dos años antes, había sido detenida en una operación irreprochable. Era el temible colectivo Artapalo, integrado por Pakito Mujika Garmendia, José Luis Álvarez Santacristina, 'Txelis', y J. M. Arregi Erostarbe, 'Fiti'. Desde que a FG le presentaron la duda moral en bandeja, esa cúpula había sufrido la baja de José J. Zabaleta, 'Waldo', detenido el 23 de septiembre de 1990, y la incorporación de Mujika Garmendia.
Cualquiera en su lugar habría pensado: «Menos mal que rechacé la idea». La naturaleza humana disipa las dudas morales cuando alcanzamos lo útil al mismo tiempo que lo agradable.
Por otra parte, un atentado no habría tenido probablemente efectos definitivos y sí daños colaterales importantes. Como hemos visto hasta ahora, el cargo de número uno de ETA se transmite por endoso, como el del pirata Roberts en la película La Princesa Prometida.
Se pueden comprender los dilemas morales, como el que debió plantearse el presidente en 1983, cuando faltaban 48 horas para el asesinato anunciado del capitán Martín Barrios y alguien ordenó a un inspector y tres geos secuestrar al etarra Larretxea Goñi para impedir la consumación del crimen. Fracasaron.
No quisiera estar en sus zapatos, pensé entonces. Si la oferta se hubiese producido a comienzos de 1989, el mismo que se planteaba matar a los terroristas, negociaba con ellos en Argel, aunque allí no se planteó ninguna cuestión política.
Un gobernante democrático no debería tener estas incertidumbres morales, pero si las tiene -no todo el mundo es Guzmán el Bueno-, no debe compartirlas con la peña. Son las servidumbres del poder.
¿Se pueden hacer trampas? No se debe, pero si las haces y te pillan, no puedes pedir que siga la partida como si tal cosa. Te comes el marrón como un caballero, dimites y aceptas disciplinadamente comparecer ante la Justicia.
El GAL era asunto amortizado y no es probable que pase factura electoral al PSOE, aunque emborrona mucho su discurso. El día que nos ajusten las cuentas los mercados, nadie se va a distraer con este asunto. ¿Por qué desenterrarlo, entonces? Cabe la posibilidad de que FG se quedara emocionalmente ante la cárcel de Guadalajara, ya vacía, como apunta Arcadi Espada; que en estas horas casi finales de ETA, le haya dado un pronto vanidoso y exhibicionista -«yo pude hacerlo (si no hubiese tenido escrúpulos morales)»-, o que haya querido compartir un peso moral que lo reconcome desde entonces, pero que debe seguir llevando él en solitario. El poder, la soledad, el frío y el último teléfono.







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