EDITORIALES: España se queda casi sin crédito en los mercados

La crisis húngara agrava la falta de liquidez
España se queda casi sin crédito en los mercados
EL NUEVO Gobierno húngaro destapó ayer una manipulación de las cuentas públicas por parte del anterior Ejecutivo que ha puesto al país en riesgo de impago de su deuda y necesitado de un plan de rescate a la griega. Aunque Hungría no forma parte del euro, los nervios a flor de piel de los inversores provocaron otra fuerte sacudida en los mercados, que volvieron a ser más pronunciadas en los países que pasan por mayores dificultades. España se volvió a llevar la peor parte en Europa. El Ibex cayó un 3,8% y dejó atrás el nivel de los 9.000 puntos, mientras que el riesgo país anotó otro máximo histórico, a punto de alcanzar los 200 puntos básicos. ¿La explicación? No hay más que una: el miedo tiene atenazados a los inversores, que se retiran de los mercados más débiles y estrangulan sus posibilidades de financiación. Es un fenómeno lógico: al enfermo le hace mucho más daño que al sano el mismo virus. Por eso las decisiones que tome el Gobierno en las próximas semanas van a ser cruciales para restaurar la credibilidad inversora en las finanzas españolas.
Zapatero defiende la propiedad intelectual
Derechos de autor para cimentar la prensa libre
EL PRESIDENTE del Gobierno lanzó ayer un encendido mensaje de apoyo al periodismo al inaugurar el Encuentro Europeo de Medios, organizado por el Instituto Cervantes. Zapatero calificó a los medios como «pilar insustituible de las democracias europeas, en la emergente sociedad digital de la información y el conocimiento» y calificó de «exigencia perentoria» la defensa de la propiedad intelectual y de los derechos de autor «tanto individuales como colectivos». Los medios son un pilar de la democracia, pero para que ese pilar esté asentado se necesitan empresas informativas potentes. Por eso tiene razón el presidente cuando defiende los derechos de autor en el periodismo. Porque en los contenidos de los medios se basan sus ingresos y sólo con la protección de su propiedad intelectual se garantiza la imprescindible labor social de los medios y, por tanto, se hace real el derecho a la información de los ciudadanos.
La salud debe ser prioritaria frente al tabaco
EL CONSEJO DE MINISTROS dio ayer luz verde a la reforma de la Ley del Tabaco que restringirá todavía más la posibilidad de fumar. El Gobierno expresó su apoyo a la proposición de ley presentada el pasado martes por PSOE, ERC e IU, por la que no se podrá consumir tabaco en bares, restaurantes, discotecas y locales de espectáculos a partir del próximo 1 de enero.
Ya estaba prohibido fumar en centros públicos, hospitales y sitios de trabajo. Pero se permitía hacerlo en negocios de hostelería con espacios para fumadores o en zonas habilitadas. Dentro de siete meses, no se podrá consumir tabaco en ningún lugar cerrado con excepción de cárceles, psquiátricos y hoteles que cumplan determinadas condiciones.
Según Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad, la reforma equipara la legislación española a la europea, que es más restrictiva. Una de las causas que impulsan este cambio es que los trabajadores de la hostelería son el colectivo más afectado por el tabaco.
En un informe presentado ayer al Consejo de Ministros, Sanidad asegura que el tabaco provoca la muerte de 55.000 fumadores activos cada año y de una cifra que va de 1.500 a 3.000 fumadores pasivos. El 35% de los españoles adultos fuma frente al 29% en el resto de la UE.
Parece razonable que a la luz de estos datos el Gobierno haya decidido extender la prohibición de fumar a bares y restaurantes. Y ello porque, al margen de las estadísticas, las personas que entran a tomar un café a un establecimiento público no tienen por qué respirar un humo que perjudique su salud.
No faltará quien piense, sin embargo, que el Gobierno ha tomado una deriva excesivamente prohibicionista, pero lo cierto es más bien lo contrario: que los intereses de la industria del tabaco han logrado demorar durante demasiado tiempo unas restricciones que son necesarias para evitar sus probados efectos dañinos sobre el sistema cardiorespiratorio.
Tal vez el elemento más polémico de esta reforma sea que, hace cinco años, algunos bares y restaurantes tuvieron que hacer obras para crear zonas especiales de no fumadores. Esa inversión será inutil dentro de siete meses, por lo que los dueños de esos locales reclaman una compensación a la Administración.
No parece que el Ministerio de Sanidad esté dispuesto a aceptar la petición, ya que la ministra precisó que solamente el 3% de los bares han acometido esa reforma, que ha costado una media entre 8.000 y 12.000 euros, una cantidad amortizada en cinco años, según Trinidad Jiménez.
La hostelería alega también -y es un argumento consistente- que el sector está sufriendo las consecuencias de la profunda crisis, situación que se agravará con la prohibición. Por ello, tal vez sería mejor aplazar la entrada en vigor de la medida un par de años más, aunque tarde o temprano se tendría que imponer.
Otro aspecto discutible de la reforma es que permitirá la creación de clubes privados de fumadores siempre que no tengan empleados que sufran el humo. Será difícil evitar que ello ocurra, lo mismo que la ley vigente no ha podido evitar que se fume en los bares de cientos de pueblos donde no se cumple la normativa.
En cualquier caso y dejando abierta la posibilidad de un retraso razonable en su aplicación, la iniciativa del Gobierno nos parece correcta. La prioridad debe ser en este asunto la defensa de la salud de los ciudadanos y, por ello, la reforma merece prosperar.
Filántropos y sindicalistas, en la inopia
















