Otro supuesto cerebro del 11-M que se queda en nada. O en casi nada. A Moutaz Almallah, arrestado en Londres y extraditado como «el escalón más alto del 11-M», la Fiscalía le pide sólo ocho años de cárcel como mero colaborador de un grupo terrorista, muy lejos de los casi 40.000 que llegó a reclamar a los otros supuestos cerebros que se sentaron en el banquillo.
«Sin la base doctrinal, el reclutamiento, adoctrinamiento y dirección» de Moutaz -y en menor medida de su hermano Mouhanad-, «los atentados del 11-M, posiblemente, no se habrían producido», decía el informe con el que la Comisaría General de Información reclamó el arresto de los hermanos Almallah, remitido al juez Juan del Olmo el mismo día en que se cumplía el primer aniversario de la masacre en Madrid.Sigue en página 4
La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha presentado esta semana a la Sección Segunda de lo Penal la acusación contra Moutaz. Los ocho folios del escrito incluyen varias referencias al 11-M, pero su contenido queda muy lejos del que se podía leer en las 36 hojas de informe policial que condujeron en 2005 a su arresto y posterior extradición. El hoy simple colaborador era por entonces «el escalón más alto del 11-M, sólo equiparable a Haski o Belhadj», así como «una referencia fundamental e insustituible del proceso manipulador que desembocó en los atentados del 11-M», según la Unidad Central de Información Exterior (UCIE).
A los mencionados Haski y Belhadj, así como a Rabei Osman, El Egipcio, la Fiscalía los acusó sin éxito como inductores de la masacre. Moutaz se ha sumado con tres años de retraso al pinchado suflé de cerebros porque, para cuando fue entregado por Reino Unido en marzo de 2007, el juicio por la masacre ya había comenzado. A partir de ese momento, la absolución de los otros supuestos cerebros por parte de la Audiencia y de su propio hermano Mouhanad por el Tribunal Supremo provocó que la Fiscalía iniciara la revisión a la baja del perfil con el que hasta entonces presentaba a Moutaz.
La primera evidencia fue la decisión del fiscal del caso, Miguel Ángel Carballo -sustituto de Olga Sánchez en las causas vinculadas a la masacre-, de respaldar su puesta en libertad con un escrito que era prácticamente una petición de archivo de la causa. Por contra, el resto de acusaciones mantuvieron la petición de prisión incondicional. Finalmente, el juez Eloy Velasco -sustituto de Del Olmo- le impuso una fianza de 10.000 euros que supuso su puesta en libertad. Simultáneamente, el juez acordó el procesamiento, aunque excluyendo ya la imputación por inducción de los atentados de Madrid. La acusación fiscal presentada esta semana certifica que Moutaz ha sido degradado a terrorista raso.
El escrito refleja los vaivenes con los que el Ministerio Público ha tratado la figura del acusado. Los datos que recoge arrastran ese perfil de cerebro terrorista y le sitúan muy cerca del 11-M, en contraste con la raquítica acusación de colaboración. La petición de ocho años y multa ni siquiera llega al máximo posible de 10 años de cárcel que permite el delito de colaboración con organización terrorista.
Moutaz, nacido en Damasco en 1964 y casado con una española, llegó a España en 1989 procedente de Siria y contactó con la red de Al Qaeda en España, entonces dirigida por Eddin Barakat Yarkas, Abu Dahdah. Tras la detención de éste en 2001 -dentro de la operación Dátil-, «siguió manteniendo contacto con radicales islamistas, a los que facilitaba el acogimiento en España, para su posterior traslado fuera del país».
Para esa tarea, Moutaz contaba con uno de los epicentros de la investigación del 11-M, un local de su propiedad de la calle Virgen del Coro de Madrid en el que, según los investigadores, se adoctrinó a quienes luego participaron en el 11-M. En las reuniones estuvo presente una figura clave del atentado, Serhane ben Abdelmajid Fakhet, El Tunecino, supuesto referente ideológico de la célula fallecida en Leganés.
Las reuniones más relevantes en ese local se produjeron cuando Moutaz ya residía en el Reino Unido, donde según la Fiscalía mantenía contactos con una figura relevante de Al Qaeda en Europa, el clérigo Abu Qutada. Pese a ello, Moutaz viajaba a Madrid con relativa frecuencia para encontrarse con El Tunecino y radicalizar sus posiciones religiosas. «En las reuniones celebradas en la Calle Virgen del Coro, Moutaz Almallah Dabas tenía un papel relevante, de dirección», señala el fiscal.
Los informes policiales dejaban claro que, aunque fuera Mouhanad quien gestionara los alquileres del local de Virgen del Coro desde el traslado de Moutaz a Reino Unido, la figura relevante era su hermano: «Moutaz Almallah tiene grado más alto de formación ideológica islámica que su hermano [...], teniendo a Mouhanad como empleado suyo».
De acuerdo con la Fiscalía, el acusado se dedicaba «a crear una base de personas fomentadas en el integrismo islámico con actitud dispuesta a cometer acciones delictivas en defensa de su idea del islam. En esa labor [...] estaría situado en una escala de dirección y manipulación efectiva de grupos como los que llevaron a cabo el 11-M o, al menos, de favorecimiento efectivo de los concretos actos terroristas cometidos».
Otra de las referencias contenidas en el escrito fiscal sobre los atentados de Madrid es la que resalta que el nombre y número de teléfono de Moutaz aparecía en las agendas incautadas a varios acusados del 11-M, como El Tunecino, Basel Ghalyoun (luego absuelto), Fouad el Morabit y El Egipcio.
En términos generales, el fiscal pide ocho años por llevar a cabo «actividades de favorecimiento del terrorismo islamista: como participar en labores de captación y adoctrinamiento en la yihad, facilitar un lugar donde practicar dichas reuniones e intervenir en ellas en un papel relevante, dar cobijo a hermanos y facilitar su traslado posterior a otros lugares dentro de Europa y destinos fuera del territorio europeo (infraestructura), facilitar el uso de documentación para dichos traslados, recaudar dinero y satisfacer gastos por las antedichas actividades, obtener, almacenar y distribuir material relativo a la yihad y a sujetos vinculados especialmente a ello (Osama bin Laden)».
A juicio de la Fiscalía, todas esas actividades pondrían en evidencia «el papel trascendental dentro de la red logística necesaria para el reclutamiento de muyahidin en España que habría desempeñado Moutaz Almallah Dabas». Y añade un dato que situaría a Moutaz en el liderazgo ideológico de la masacre: que debe tenerse en cuenta que dentro de Al Qaeda «la referida labor [de reclutamiento] se atribuye a personas de un nivel superior a aquellos a los que se encomendaría la acción ejecutiva de cometer acciones terroristas. Así, los captores, manipuladores o consejeros espirituales o doctrinales, como el acusado, son aquellos cuya misión es convertir a los ejecutores en piezas fiables para seguir las consignas radicales y no plantearse dudas sobre la idoneidad religiosa de sus acciones».
El juicio contra Moutaz correrá a cargo de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional y es previsible que se demore todavía unos meses. Aún debe llegar al tribunal el escrito de acusación de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M, así como el de la defensa de Moutaz, además de resolverse sobre la proposición de prueba. Entonces sí podrá celebrarse una vista en la que, pese a la menguada acusación a Moutaz, saldrán de nuevo a la luz los preparativos del 11-M.
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Lo que dijo la camarilla socialista de la Policía
«Sin la base doctrinal, el reclutamiento, adoctrinamiento y dirección [de Moutaz], los atentados del 11-M posiblemente no se habrían producido».
«Por tanto, hasta la fecha y en este momento de la investigación, puede deducirse que los hermanos Almallah representan el escalón más alto de la doctrina del 11 -M, equiparable sólo a figuras como Hasan Haski o Yusef Belhadj, ambos muy ligados al GICM, posiblemente considerado como auténtica mano de obra de los atentados del 11 -M».
«Los hermanos Almallah están situados en una escala de dirección y manipulación efectiva de grupos como los que llevaron a cabo el 11-M».
«Fueron ellos [Moutaz y Mouhanad] los referentes ideológicos de 'El Tunecino', [...] lo que unido a la labor que desempeñan de captación, alojamiento y apoyo y de soporte financiero, les convierte claramente en una referencia fundamental e insustituible del proceso manipulador que desembocó en los atentados del 11 -M».
«Si Al Qaeda dio la orden de atentar en España, fijó la fecha e inició el proceso de su ejecución, los hermanos Almallah constituyeron la base doctrinal más próxima a la organización de Bin Laden, teniendo dispuesto un grupo de 'muyahidin' al que se unieron diferentes grupos, en mayor o menor medida afines ideológicamente, que desembocó en los atentados del 11 de marzo de 2004».
«Al contrario que los anteriores [terroristas], que fueron detenidos o se suicidaron, Moutaz se mantiene alejado, residiendo en Londres y trabajando a través de su hermano Mouhanad. Esto evidencia un papel muy superior a los demás y, por consiguiente, mucho más peligroso».
MANUEL MARRACO / Madrid
Víctimas pedirán elevar la indemnización en otro juicio
Lesionados y padres de fallecidos reclamarán en la próxima vista oral vinculada al 11-M la revisión al alza de las cantidades
Víctimas del 11-M intentarán que la Audiencia Nacional revise al alza las indemnizaciones que fijó en su día el tribunal que juzgó la masacre. Lo harán en un juicio previsto para los próximos meses contra cuatro presuntos islamistas acusados de ayudar en su huida a varios responsables de los atentados.
Las acusaciones formuladas contra ellos no les relacionan directamente con la masacre, pero aun así 16 víctimas del 11-M, representadas por los abogados Juan Carlos Rodríguez Segura y Manuela Rubio, reclamarán a la Sección Cuarta de lo Penal que revise la situación médica de los lesionados y fije unas cantidades más acordes que las establecidas en la sentencia del 11-M.
Además de 13 lesionados, la lista de víctimas incluye a los padres de tres fallecidos, que reclaman -tal y como hicieron en el juicio del 11-M- la cantidad de un millón de euros. En el juicio celebrado en 2007, el tribunal presidido por Javier Gómez Bermúdez acordó concederles 900.000 euros, una cifra algo inferior pero muy superior a las otorgadas hasta entonces por atentados terroristas.
Todas las víctimas han recibido ya alguna cantidad, por lo que si se fijase una nueva cuantía sólo podrían recibir la diferencia entre ambas cantidades.
En 2010, en torno a medio centenar de afectados del 11-M reclamaron a la Audiencia Nacional una nueva revisión de sus lesiones y una indemnización acorde a ellas. El tribunal del 11-M permitió que fueran examinados de nuevo por forenses de la sede judicial, pero al mismo tiempo les informó de que no era posible revisar las cifras fijadas en una sentencia a la que el Tribunal Supremo ya había dado firmeza.
Los forenses detectaron que varias de las víctimas examinadas tenían secuelas que habían aparecido o evolucionado después de la sentencia, por lo que les correspondería una indemnización más elevada. Eso es lo que algunas de ellas pedirán en el próximo juicio islamista.
La vía penal para conseguirlo es difícil frente a la opción de acudir a la vía contencioso-administrativa, contando para ello con el informe forense de la Audiencia Nacional que reconoce el agravamiento de las lesiones.
Los cuatro acusados son Zoahir Khadiri, Djilali Boussiri, Abdelkrim Lebchina y Nasreinne ben Laidne Amri. Para los tres primeros, el fiscal pide 10 años de prisión por pertenencia a una organización terrorista, y ocho por colaboración para el último de ellos.
La Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M reclama las mismas penas, aunque para el caso de que el tribunal no considere tan grave su conducta plantea que, subsidiariamente, puedan ser condenados por colaboración o por encubrimiento.
Por su parte, los abogados Rodríguez Segura y Rubio reclaman 12 años para Khadiri -el máximo legal como miembro no dirigente de un grupo terrorista-, puesto que es el acusado contra el que existen más indicios, en su mayor parte envíos de dinero a los huidos. Respecto a los otros tres enjuiciados, se ajustan a los 10 años de la petición del fiscal.
En cuanto a la asociación presidida por Pilar Manjón, en su escrito se adhieren a la acusación provisional del fiscal Miguel Ángel Carballo.
De acuerdo con el Ministerio Público, los presuntos islamistas ayudaron a cinco huidos del 11-M. Les alojaron y proporcionaron dinero y documentación para que pudieran llegar a Irak e inmolarse. Tres de ellos lo consiguieron, según los informes de las Fuerzas de Seguridad, y dos fueron capturados en su fuga.