Se barruntaba la tormenta desde hace meses y ya ha estallado. El primer trueno ha retumbado en Castilla-La Mancha y los nubarrones amenazan con extenderse. El presidente manchego, José María Barreda, ha sido el primero en alzar la voz contra el liderazgo hasta ahora intocable de Zapatero.
El barón socialista, sucesor de José Bono, se ha pronunciado abiertamente en contra de que el presidente del Gobierno opte a repetir en 2012. «Es conveniente y saludable que haya limitación de mandato», dijo ayer, después de haber advertido, el jueves por la noche, que si en el Gobierno «no hay un cambio de rumbo y se toman medidas contundentes», los socialistas se encaminan hacia una «catástrofe electoral».

Las declaraciones de Barreda, que es también secretario regional del PSOE y miembro de la Ejecutiva Federal, provocaron una auténtica polvareda entre los cargos más destacados del partido y del Gobierno, que se esforzaron por cerrar filas en torno a Zapatero, obviando la confusión y el malestar que desde hace tiempo bulle entre los socialistas.
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Barreda hace encaje de bolillos. El presidente de Castilla-La Mancha no está seguro de poder revalidar fácilmente la victoria en las autonómicas de 2011. La sensación de caída libre en el PSOE le está haciendo mella. Ayer arremetió contra Zapatero tras aprender -como se ve en la imagen- a hacer bolillos en Toledo.
También sobre este último aspecto incidió el presidente de Castilla-La Mancha. En su opinión, «el concepto de lealtad consiste en decir lo que se piensa: en decir la verdad». Y a todas luces, Barreda cree que quienes rodean al presidente no le trasladan una lectura fiel de la realidad.
Cabe pensar que se refiere tanto a lo que opinan los ciudadanos sobre la política y las medidas del Gobierno para afrontar la crisis como a lo que sienten los propios socialistas. De hecho, ninguno de los miembros de la cúpula del partido y del Ejecutivo consultados al respecto admite tener constancia de que en las filas del PSOE existan dudas respecto al proyecto.
«Yo espero de mis asesores», afirmó el presidente de Castilla-La Mancha, «que, cuando me equivoque, me lo digan, porque si no, me estrellan. Si yo digo una tontería o hago una majadería y me lo jalean, pues no me hacen ningún favor».
Sus palabras apuntaban con claridad a Zapatero, a sus políticas, a sus estrategias y a sus declaraciones que, según sugirió el barón socialista, están siendo desafortunadas. De toda su reflexión se desprende el convencimiento de que, para él, el presidente ha empezado a convertirse en un lastre.
En respaldo del barón autonómico se pronunció el portavoz del grupo parlamentario socialista en las Cortes de Castilla-La Mancha, José Molina, para quien «mostrarse crítico no es mostrarse desleal». También coincidió con Barreda en que «sería acertado un cambio de rumbo para corregir las dificultades actuales».
Molina añadió una clave importante al debate, la de las pésimas perspectivas electorales del Partido Socialista a nivel nacional. «Los datos son los que son», señaló, «no se los ha sacado Barreda del bolsillo, y en ellos se refleja que hay una caída de voto importante del PSOE. Lo leal es, por tanto, decir: 'Ésta es la situación'».
La guardia pretoriana del presidente se movilizó de inmediato para restar trascendencia y, de paso, neutralizar el posible efecto dominó que pudieran generar las manifestaciones del barón castellano-manchego y de su lugarteniente parlamentario.
Así, el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, se apresuró a replicarle: «Yo no soy partidario nunca ni de sacar al torero en hombros ni de tirarle almohadillas, entre otras cosas porque yo soy de la cuadrilla y no entiendo que alguien pueda pensar en estos momentos que lo que está ocurriendo, la crisis que atravesamos, sea responsabilidad sólo y exclusivamente de Zapatero».
Además, Fernández Vara conminó a Barreda a dar soluciones y no crear más problemas: «Hay que decirle: ¿Usted qué haría? ¿Usted está haciendo algo o esperando a que la tormenta le llegue?».
Las críticas no se quedaron ahí. «Ahora lo popular es ponerse de medio lado y dejar sólo al torero, sin cuadrilla, y yo no lo voy a hacer», recalcó antes de apuntar: «Tenemos la libertad de opinar sobre el funcionamiento de la cuadrilla, pero hay que hacerlo dentro del partido, no fuera».
Para Vara, el presidente de Castilla-La Mancha «se equivoca porque cree que son momentos en los que los ciudadanos están pensando en las elecciones y los políticos», dijo, «estamos para solucionar los problemas de gran envergadura y no para pensar en crear más problemas».
Desde la tribuna del Consejo de Ministros, la vicepresidenta primera del Gobierno también terció en la polémica. María Teresa Fernández de la Vega hizo hincapié en que Zapatero «es el mejor activo» para el Gobierno y para el PSOE y esto, en su opinión, lo comparten «todos» los miembros del Ejecutivo y «todo» el partido, «al margen de opiniones puntuales».
La número dos aseguró, además, que «el presente y el futuro pasan por el proyecto que lidera José Luis Rodríguez Zapatero al frente del Gobierno».
De la Vega no desveló si algún otro presidente autonómico socialista ha coincidido con José María Barreda en pedir a Zapatero que no acuda a su territorio a hacer campaña electoral para las autonómicas y municipales del 22 de mayo. Ella, por su parte, ha afirmado que está dispuesta a participar en la campaña allí donde el PSOE considere que puede «aportar algo positivo».
Desde el propio partido también se alzaron ayer voces críticas con la política del presidente Zapatero. Procedieron de la corriente Izquierda Socialista. Así, el diputado y portavoz de IS, Juan Antonio Barrio, no dudó en coincidir con José María Barreda apuntando la necesidad de «cambiar el tono para intentar elevar el margen de maniobra político» y crear «ilusión» para «movilizar» a los votantes socialistas. En su opinión, es «indudable» que en las filas del partido «hay preocupación».
El día en que Barreda dejó de morderse la lengua
>Sobre las elecciones regionales. «No necesito a ningún líder nacional en Castilla-La Mancha».
>Sobre las elecciones generales. «Si no cambiamos el rumbo, vamos a una catástrofe electoral».
>Sobre la deriva socialista. «Hay preocupación. Si no, estaríamos chalados, seríamos marcianos, como de otro planeta. ¿Cómo no vamos a estar preocupados? Hay motivos, empezando por la situación que está atravesando el país».
>Sobre la falta de críticas a Zapatero. «Hace poco tuve un desencuentro con algunos, cuando dije que el presidente debería hacer un cambio de Gobierno. La lealtad implica decir lo que se piensa. Esos pelotas que lo único que dicen sistemáticamente es amén al jefe, lo único que hacen es estrellar al jefe. Yo espero de mis asesores que, cuando me equivoque, me lo digan, porque si no me estrellan. Si yo digo una tontería o hago una majadería, y me lo jalean, pues no me hacen ningún favor».
>Sobre la falta de diálogo con el presidente. «Hablamos, pero seguramente menos de lo que deberíamos, y seguramente tenemos menos reuniones de coordinación de las que serían aconsejables. Yo soy el coordinador del Consejo territorial y nos reunimos poco. Y creo que eso es una equivocación».
>Sobre el futuro candidato. «Estoy con Fernández-Vara cuando dijo que lo que no se puede es tener dudas. Cuando se es candidato se debe tener la seguridad y la convicción».
EL DESMARQUE DE BARREDA
C. R. G. / Madrid
El PP retrata la huida socialista
El desmarque de José María Barreda fue saludado por el PP como un síntoma de debilidad electoral de los socialistas ante los comicios autonómicos de mayo. Su secretaria general y contrincante directa del presidente castellanomanchego, María Dolores de Cospedal, lo dejó bien claro ayer en Onda Cero cuando, haciendo extensiva la reacción de Barreda a los demás barones socialistas, les acusó de emprender una huida o «querer abandonar el barco».
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, instó al presidente del Gobierno a reflexionar y sentenció que Zapatero es el «obstáculo objetivo fundamental» para superar la crisis económica y recuperar la economía del país», informa Europa Press.