
El Gobierno logró ayer que el PNV apoye con sus votos los Presupuestos Generales del Estado para 2011, a cambio de transferir 20 competencias más a esa comunidad autónoma y de varias inversiones. En el PP dicen que este acuerdo permitirá a Zapatero «mantenerse en el poder» el año y medio que le queda, pero al precio de debilitar más a España.
El PNV se apuntó un importante tanto hace tres semanas, cuando logró para el País Vasco unas competencias que reclama desde hace 22 años, y ayer se anotó otro con este pacto más amplio.
El acuerdo no prevé traspasar la política penitenciaria, como tiene Cataluña, pero abre la puerta a que se pueda negociar esta competencia y otras pendientes.
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El acuerdo establece, entre otras cosas, que el Gobierno vasco gestionará las políticas activas de empleo, incluidas las bonificaciones que se dan a los empresarios por la contratación de trabajadores en determinadas condiciones.
El Ejecutivo de Zapatero también se compromete a que en las reuniones de trabajo del Ecofin -el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros de la Unión Europea- en las que se discutan asuntos que afecten a la Hacienda vasca participen técnicos de esa comunidad.
A cambio de los votos de los seis diputados peneuvistas, el PSOE también apoyará una propuesta del PNV para que las tres provincias vascas se denominen oficialmente Álava-Araba, Gipuzkoa y Bizkaia. En julio pasado, los socialistas votaron contra una propuesta similar de los nacionalistas vascos, con el argumento de que sólo podían aceptar que se añadiera el nombre en euskara al castellano, pero no eliminar este último. Sin embargo, ahora asumen que dos provincias se denominen oficialmente sólo en la lengua autonómica.

PSOE y PNV coincidieron en que este acuerdo es un paso muy importante para completar el desarrollo del Estatuto de Guernica.
Ayer, tras varias semanas de negociaciones, el PSOE y el Gobierno cerraron ese acuerdo con el PNV y otro con Coalición Canaria (CC), que no sólo les permitirán aprobar los Presupuestos Generales, sino mantener una «estabilidad económica, política e institucional» en lo que queda de legislatura, según el portavoz socialista en el Congreso, José Antonio Alonso.
El Ejecutivo de Rodríguez Zapatero sabe ya que podrá sacar adelante las leyes de tipo económico que presente en lo que queda de legislatura, sin tener que negociar hasta el último minuto como está obligado a hacer ahora.
El acuerdo se logró pasadas las 15.00 horas, después de que Zapatero y Urkullu hablaran por teléfono y dieran el visto bueno final.
El PNV mantuvo hasta el último minuto la incógnita de si presentaba una enmienda contra la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado que ha elaborado el Gobierno, porque quería compromisos del Ejecutivo por escrito para no plantearla. Cuando concluyó el plazo para poder registrarla, a las 14.00 horas, y no lo hizo, se dio por seguro que el acuerdo iba a salir adelante tras limar los últimos flecos, y así ocurrió poco después.
El pacto no prevé transferir la competencia sobre las cárceles -que sí tiene Cataluña- ni nada que afecte a la caja única de la Seguridad Social. Durante las negociaciones no han hablado en ningún momento «del terrorismo ni de la violencia de ETA», según dijo Alonso en rueda de prensa.
Sí se incluye, como «una alternativa a estudiar», la posibilidad de transferir en el futuro «la gestión económica del régimen de la Seguridad Social», pero respetando «su carácter unitario» y el «principio de solidaridad», tal y como establece el Estatuto de Guernica.
El acuerdo con los nacionalistas vascos satisface a las dos partes, según dijeron, pero va a ser rentabilizado especialmente por el PNV en un momento en que su presidente, Iñigo Urkullu, tiene mejor imagen que el lehendakari al ser evaluado por la ciudadanía vasca.
En el PSOE afirman que este acuerdo no daña el pacto que tienen el PSE y el PP en el País Vasco y tampoco al lehendakari Patxi López, porque no ha intervenido en las negociaciones. Alonso recordó, en este sentido, que los socialistas vascos han sido informados casi «en tiempo real» de las conversaciones, y que Zapatero telefoneó al lehendakari con ese objetivo.
OORBYT.es
>Vea en EL MUNDO en Orbyt el análisis de Casimiro García-Abadillo sobre la alianza PSOE-PNV para finalizar la legislatura.
MIKEL SEGOVIA / Bilbao
Un acuerdo «histórico» para el nacionalismo
El pacto permite al PNV 'arrancar' al PSOE una presencia 'internacional' para Euskadi
El pulso lo ha ganado el PNV. Al menos ése era el sentimiento que ayer se respiraba en Sabin Etxea. El apoyo de legislatura que se comprometen a brindar al Gobierno de Zapatero traerá a Euskadi un acuerdo «histórico» que le reportará una rentabilidad política especialmente valiosa en tiempo preelectoral.
El acuerdo contempla el traspaso de 20 transferencias entre 2010 y 2011, y el compromiso para explorar, «al objeto de resolver sobre su traspaso» durante esta legislatura, el resto de materias pendientes del Estatuto hasta completar su desarrollo íntegro. Un logro al que se suma otra aspiración de gran calado para el nacionalismo vasco: la presencia de Euskadi con entidad propia como parte de la delegación estatal del Ecofin. Y de postre, 112 millones de inversiones directas -un 30% más que en la negociación del año pasado-, garantías para el respaldo económico de cuatro proyectos estratégicos vascos y la modificación al euskara de la nomenclatura oficial de los territorios históricos. El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, aseguró «sin temor a fallar» que se puede afirmar que el acuerdo «contempla todo el Estatuto».
Por ahora, tan sólo una veintena de materias cuentan con fecha límite para ser cedidas al Gobierno vasco -tres en 2010, nueve el primer semestre de 2011 y ocho el segundo semestre del próximo año-. El resto de competencias pendientes serán objeto de negociación en los próximos meses. Unas materias en las que el acuerdo podría traducirse en otro tipo de fórmulas, como un convenio, diferente al traspaso formal.
Entre ellas se encuentran los dos principales obstáculos de la negociación competencial, la gestión de la Seguridad Social e instituciones penitenciarias. Respecto a la primera, el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, se felicitó porque por primera vez el Gobierno central «reconoce que hay materia para explorar algo que hasta ahora parecía pecaminoso». Respecto a la gestión de los centros penitenciarios, el Gobierno Zapatero se ha negado a incluirla en el listado de transferencias a negociar, al considerar que la legislación actual la deja fuera del ámbito competencial vasco. El PNV, sin embargo, dejó ayer claro que la incluye en la fase de negociación que se abrirá.
Corresponderá a una comisión bilateral conformada por tres miembros del PNV y tres «del PSOE-PSE», según puntualizó Urkullu, llegar a acuerdos. Un matiz que abre la puerta a la inclusión directa del socialismo vasco en una negociación de la que hasta ahora ha permanecido al margen. Esta comisión se reunirá periódicamente para tramitar de manera escalonada los traspasos y decidir las formulas que completarán el Estatuto vasco esta legislatura. Además, se constituirá una segunda comisión bilateral que vele por el cumplimiento de los compromisos.
Desde el PNV advirtieron a Zapatero que lo firmado ayer no conlleva un «compromiso inequívoco de apoyo» a todas las iniciativas que presente el PSOE, sino una voluntad para consensuarlas y abrir «una senda» de estabilidad para que concluya la legislatura. Urkullu recordó que el PNV no se convierte en «socio» de Zapatero porque su formación mantiene plena «libertad para actuar».
El presidente del EBB aseguró que en el acuerdo no se ha incluido ningún compromiso en materia de normalización y pacificación, pero subrayó que el cumplimiento de una ley orgánica como el Estatuto vasco otorga un nivel de estabilidad que será beneficioso para el nuevo tiempo que se abre en Euskadi. Se manifestó en el mismo sentido respecto a la estabilidad económica e institucional que, con su apoyo, el PNV concede al Gobierno español, beneficio para «salir de la crisis y no crear incógnitas ni incertidumbres». «Es una oportunidad para asentar las bases de la política económica y profundizar en la normalización económica y el proceso de pacificación», valoró.
El pacto incorpora el respaldo financiero a lo que el PNV llama proyectos estratégicos. Entre ellos, cita al Tren de Alta Velocidad, cuyo ritmo de construcción se mantendrá; el impulso al proyecto de la Bahía de Pasajes, y garantizar la financiación de la Fuente de Neutrones. También ha logrado arrancar un acuerdo, de pequeño valor económico y gran calado simbólico, y que se convierte en un dardo contra el PSE: 120.000 euros para un estudio sobre «los usos de carácter cultural y museístico» de la parcela de la BBK en Pedernales, donde el PNV quiere que se construya el Guggenheim del Urdaibai.
Las 20 transferencias
>Acuerdo. El pacto alcanzado ayer entre el PSOE y el PNV incluye el traspaso de 20 transferencias al País Vasco: tres llegarán este año, nueve en el primer semestre de 2010, y las otras ocho a lo largo del segundo semestre del año 2011.
>Antes de final de año. De aquí al 31 de diciembre, el Gobierno transferirá las siguientes competencias: políticas activas de empleo, formación profesional ocupacional y funciones de formación y empleo del Instituto Social de la Marina.
>Primer semestre 2011. En este periodo se transferirá lo siguiente: regulación de empleo; Inspección de Trabajo; transporte por carretera; transporte marítimo y fluvial; convalidaciones de estudios y reconocimiento de estudios en centros extranjeros radicados en el País Vasco; archivos de titularidad estatal; ejecución de la legislación del Estado sobre propiedad intelectual; profesorado de Religión de Enseñanza Primaria, y ampliación de los servicios traspasados sobre enseñanzas profesionales náutico-pesqueras.
>Segundo semestre 2011. El País Vasco recibirá estas competencias: Fondo de Garantía Salarial; ferrocarriles; crédito y banca; servicios privados de seguridad; turismo y agencias de viajes, en lo referente a licencia o títulos de actividad e inscripción en el registro; homologación y convalidación de títulos extranjeros no universitarios; ejecución de legislación sobre productos farmacéuticos, y seguro escolar.
>Inversiones. El Gobierno invertirá 112 millones de euros e impulsará las obras de la llamada Y vasca, el puerto de Pasajes, la fuente de neutrones y el proyecto de la reserva de Urdaibai.
MARISA CRUZ / Madrid
«Satisfactorio, positivo y coherente»
El Gobierno no oculta su alivio tras el pacto, pese a que deja en mal lugar a Patxi López
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, definió ayer certeramente y con sólo tres palabras lo que significa para el Gobierno el acuerdo alcanzado con el PNV y Coalición Canaria con el que se garantiza la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2011 y la posibilidad de mantenerse año y medio más en La Moncloa.
Es «satisfactorio, positivo y coherente», afirmó. Estas tres palabras servían sin más para expresar el alivio del Ejecutivo al poder olvidarse de la pesadilla de la convocatoria anticipada de elecciones que, inevitablemente estaría servida si las Cuentas del Estado no obtenían el visto bueno del Parlamento.
De la Vega explicó, además, el sentido de sus tres calificativos. Y fue sincera. Resulta satisfactorio porque permitirá la «estabilidad parlamentaria» del Gobierno, que hasta la fecha ha vivido haciendo equilibrios en la cuerda floja de la geometría variable.
Es «positivo» porque, en opinión de la vicepresidenta, permitirá que vean la luz unos Presupuestos que, en las actuales circunstancias de grave crisis, resultan ser «decisivos» -«los más importantes de los últimos años», dijo- para impulsar el proceso de recuperación económica y la creación de empleo.
Y es «coherente» porque responde a la filosofía que siempre ha mantenido el Gobierno de Rodríguez Zapatero en favor de «mejorar los niveles de autogobierno dentro del marco estatutario y constitucional».
En definitiva, resumió De la Vega: «Estamos satisfechos porque el acuerdo permite afrontar una nueva etapa con la estabilidad imprescindible para llevar a cabo las reformas necesarias y mantener la cohesión social».
El pacto, no obstante, no ha sido barato. Los nacionalistas vascos, conscientes del valor inestimable que en esta ocasión tenían sus seis votos para Zapatero, han jugado hábilmente sus cartas elevando el precio de su apoyo hasta el tope.
No en vano, el Ejecutivo ha aceptado dar un impulso, como nunca antes, a las transferencias recogidas en el Estatuto de Guernica. Demandas que hace apenas unos meses se hacían esperar o sencillamente denegaban, ahora se entregan sin rechistar.
En realidad, la factura política más alta del pacto suscrito por Zapatero y Urkullu, la pagará el lehendakari socialista Patxi López. Ayer, la vicepresidenta primera del Gobierno pasó de puntillas sobre la situación de debilidad en la que queda el lehendakari a los ojos de los votantes vascos.
López ha visto cómo sus adversarios políticos en Euskadi eran recibidos con los brazos abiertos en La Moncloa y el presidente del Gobierno se mostraba dispuesto a cerrar con ellos prácticamente el Estatuto de Guernica y a considerarlos, de aquí al final de la legislatura, como sus socios privilegiados.
A lo más que pudo llegar De la Vega en consuelo y desagravio de López fue asegurar públicamente que el lehendakari ha estado al tanto puntualmente de todo lo negociado y recordar, además, que será a él a quien le toque «gestionar» todo lo otorgado al PNV.
CARMEN REMÍREZ DE GANUZA / San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria)
El PP acusa al PNV y a CC de prolongar la «agonía» de Zapatero
Los Presupuestos son el «testamento político» del presidente, dice Sáenz de Santamaría
Nada como una reunión Interparlamentaria en Canarias para escenificar el no de los populares a los «últimos» Presupuestos de Rodríguez Zapatero. Diputados, senadores y parlamentarios autonómicos se trasladaron ayer a Gran Canaria para criticar a sus propios socios autonómicos en las islas por su apoyo a unas cuentas públicas que, desde su punto de vista, sólo sirven para prolongar, a la vez, la crisis y la «agonía» del presidente, y que, en palabras de la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, son su «testamento político».
La apuesta del equipo de Rajoy contra los renovados socios del Gobierno socialista fue tal que el vicepresidente del Ejecutivo de las islas, José Manuel Soria, llegó a decir que «el PP no es responsable del apoyo de Coalición Canaria a los Presupuestos». Notablemente crecidas en este último tramo de legislatura, tanto Dolores de Cospedal como Soraya Sáenz de Santamaría lanzaron directas advertencias a los dirigentes de esa formación. Les retaron a «explicar a pensionistas, trabajadores, jóvenes y familias» su respaldo a unas cuentas que, según insistieron, consagran la congelación de las jubilaciones o el aumento de impuestos.
Pero los «recados» del PP también fueron dirigidos, y de qué manera, al PNV. El de calibre mas grueso corrió a cargo del vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, quien, a la hora de reclamar transparencia en torno al acuerdo, preguntó sin ningún tipo de matices «si la izquierda abertzale y ETA están presentes en el pacto». Según Pons, «el engaño en política se vuelve más indecente que nunca» y «la situación de Zapatero es tan dramática y crepuscular que es capaz de romper con el PNV la Seguridad Social y con el PSC, el modelo de Estado. ¡Y se queda tan ancho y tan pancho!», insistió. Ni siquiera Jaime Mayor, el portavoz en el Parlamento Europeo, llegó tan lejos en su intervención, en la que apenas mencionó a la banda terrorista, y se limitó a criticar el «proyecto de ingeniería social» de Zapatero con el que «ha relativizado la nación, la Constitución, el aborto o la negociación con los terroristas».
Las recurrentes referencias a la ruptura de la caja única -que han generado no pocas discusiones internas en la cúpula del PP- aparecieron también ayer en boca de Javier Arenas, Cristóbal Montoro y Esteban González Pons. Pero en realidad, el mensaje del partido fue más dirigido a criticar la opacidad del acuerdo y, sobre todo, la complicidad de los nacionalistas con el empeoramiento del paro, el déficit y la deuda. «Son corresponsables de la dramática situación del empleo y prolongarán más la crisis económica», dijo la vicesecretaria Ana Mato. «Que Zapatero siga siendo presidente un año más nos va a salir muy caro», dijo Pons, antes de reclamar el «derecho a saber» de los españoles «cuánto les cuesta de su bolsillo» el apoyo del PNV a los Presupuestos.
«Lo que se ha buscado», dijo Montoro, «es una estabilidad política que lo único que hace es prolongar la crisis a cambio del acuerdo con una fuerza desplazada del País Vasco que busca su hueco en la política y a la que no le importa apoyar unos Presupuestos que van a traer más crisis y más paro, y que prolongan la agonía de un Gobierno».
La portavoz en el Congreso dio una vuelta de tuerca más y recriminó al PNV, no sólo su apoyo a la eliminación de la deducción fiscal por adquisición de vivienda, «lo que lastra a familias y jóvenes», sino, aún más, la desigualdad que representa su propósito de salvar a los vascos de esa decisión: «Los nacionalistas han dicho que en su casa no se van a eliminar las deducciones; eso nos toca a los que debemos aguantar la política fiscal de Zapatero», protestó.
Sáenz de Santamaría aprovechó para presentar la propia enmienda del PP a la totalidad de unos Presupuestos que «tienen mucha ficción y poca ciencia». En este sentido, no sólo criticó el aumento de los impuestos sobre las clases medias y la falta de «austeridad», sino también el «optimismo» en la previsión del crecimiento económico (del 1,3% del PIB, cuando la mayoría de organismos internacionales la sitúan en un 0,6 o un 0,8%), que «pone en riesgo» el propio objetivo de reducción del déficit en un 6% para 2011.
IKER RIOJA ANDUEZA / Vitoria
Suspenso para el 'lehendakari': 4,1
Todos los políticos menos Patxi López suben en valoración, según el Sociómetro vasco
Muy conocido pero poco valorado. El lehendakari, Patxi López, ha vuelto a encontrar en el Sociómetro de otoño, elaborado por el propio Gobierno vasco, otra encuesta negativa. 95 de cada 100 vascos conocen a su presidente autonómico pero apenas le otorgan un 4,1 en valoración.
El director del sondeo, Víctor Urrutia, explicó ayer que un menor conocimiento hace que sólo los fieles pongan notas y que éstas, por consiguiente, sean más elevadas. Prueba de ello es que una parlamentaria a la que más de la mitad de los vascos ni siquiera conoce, Aintzane Ezenarro (Aralar), es de nuevo la más apreciada, con un 4,9 sobre 10.
La baja puntuación del lehendakari en este examen sociológico se debe también, según Urrutia, al voto de castigo del electorado nacionalista. «Valoran muy bajo al lehendakari», precisó Urrutia, que ha constatado que son excepcionales las notas superiores a tres puntos para López entre los fieles al extinto tripartito de Juan José Ibarretxe.
El PSE-EE trató de justificar el varapalo alegando que se califica negativamente a la persona pero no a sus políticas, que están siendo «muy favorablemente asumidas» incluso desde el nacionalismo. «La cultura del cambio impulsada por el actual Gobierno está empezando a calar en la sociedad vasca», aseguró ayer el portavoz de la formación, José Antonio Pastor, en el Parlamento.
Contrariamente a lo que sucede en el PNV, los votantes socialistas siguen teniendo una querencia a puntuar «benévolamente» a Íñigo Urkullu, presidente del Euzkadi Buru Batzar. Ello le permite ser el segundo político vasco más valorado, con 4,5 puntos, al igual que los diputados generales de Álava, Xabier Agirre, y Guipúzcua, Markel Olano, igualmente nacionalistas.
El denominador común de este Sociómetro, que se elabora a partir de 2.198 encuestas y que tiene un margen de error del 2,13%, es que la ciudadanía vasca suspende a toda la clase política. Sin excepciones. «Es fruto del desapego que existe respecto a la política», resumió Urrutia, que aprovechó para resaltar que el 77% muestra poco o ningún interés por ella, un 13% más que en 1995.
Eso sí, la apreciación de todos los líderes políticos ha mejorado desde mayo. A Pello Urizar (EA) no le ha afectado su alianza con la izquierda abertzale y es el que más puntos sube -pasa del 3,6 al 4,3-. Sólo hay una salvedad en esta tendencia al alza: el lehendakari. Es el único que pierde, aunque sólo sea una décima. No figura en la encuesta Gorka Maneiro por error de los autores. El propio Urrutia se dirigió al parlamentario de UPyD para pedirle disculpas.
Este Sociómetro ahonda en la percepción que los ciudadanos tienen del Estado del Bienestar en plena época de ajustes. Pocos se creen las advertencias de Patxi López, que plantea una revisión integral del sistema fiscal para garantizar en el futuro los mismos estándares asistenciales. Sólo el 17% de los vascos estarían dispuestos a pagar más impuestos a cambio de mejorar la prestación de servicios.
El 64% se muestra favorable a mantener la presión fiscal actual, siempre que se mantenga también la calidad de la educación o la sanidad, dos sistemas que para aproximadamente cuatro de cada cinco vascos funcionan de forma adecuada. No quieren cambios aunque, según el 77%, el sistema tributario no es justo porque no grava lo suficiente a las rentas más elevadas.