LOS ACUERDOS ENTRE la "organización socialista" ETA y el Gobierno socialista: Rubalcaba dice que evitará que 'independientes' de Batasuna estén en lis

ÁNGELES ESCRIVÁ / Madrid
Preparado para «impedir» el 'plan B'
Sin embargo, Batasuna está buscando todos los recovecos posibles para sortear la ley para el caso de que su última formación no supere el listón del Supremo y del Constitucional -cosa que aún está por ver- y se ha garantizado la ayuda de la coalición entre EA-Alternatiba para conseguirlo. Esta salida consiste en colar candidatos de Batasuna bajo la figura de independientes en las listas de la citada coalición para tenerlos controlados en las tres capitales vascas, las diputaciones, las Juntas y en poblaciones consideradas de importancia estratégica por los radicales. La izquierda abertzale trata de aprovecharse así de que el Gobierno no se plantea ilegalizar un partido como EA (que sería uno de los supuestos contenidos en la Loreg para una eventual incompatibilidad sobrevenida); de que las listas elaboradas con candidatos limpios (sin precedentes vinculados a la izquierda abertzale) dentro de las planchas de esta formación pueden resultar difíciles de anular y de que podría ser complicado exigir a electos independientes condenar un atentado. A menos que se demuestre que no lo son.
Lo cierto es que en estos momentos, los dirigentes de Batasuna ya dan por perdido Sortu a pesar de que algunos miembros del Gobierno advierten en privado de que la continuidad entre Sortu y Batasuna es fácilmente demostrable pero que, una vez la izquierda abertzale ha introducido la condena de la violencia futura de ETA en sus estatutos, las pruebas que demuestran en estos momentos el vínculo recíproco actual entre la banda y Batasuna podrían ser consideradas por un alto tribunal de escasa entidad jurídica.
Por si acaso, en sus reuniones los batasunos manifiestan haber «interiorizado» que el nuevo partido no superará las exigencias para su legalización, pero no renuncian a seguir explotando la propuesta entre sus bases. Este objetivo tiene la manifestación convocada para este fin de semana. Los dirigentes de Batasuna saben que es muy rentable, en términos de presión hacia los socialistas, realizar convocatorias exigiendo su legalización, primero, y apelando después al victimismo con el argumento de que el Estado impide su presentación a los próximos comicios por motivos políticos, no legales.
El acuerdo con EA ha presentado dificultades puntuales que Batasuna ha resuelto suplir. La Policía relató cómo el Acuerdo Estratégico entre fuerzas independentistas firmado por ambos partidos en junio «habría tenido el respaldo absoluto de los dirigentes de EA, pero una aceptación desigual entre su base social; y habría localidades en las que, directamente, habría sido rechazado». Según la Guardia Civil, en esos lugares los batasunos crearán plataformas.
Una de las incógnitas es saber si es suficiente para ETA el plan B. Desde 2006, la banda viene diseñando la creación del foro soberanista para desde dentro y fuera de las instituciones, imponer al Estado el denominado Proceso Democrático. La banda siempre ha dejado claro que tenía que ser Batasuna, «refundada» tras el fracaso de la tregua, la que liderase este frente. Ha cumplido con esta condición, pero ETA también dejó constancia en 2007 de que no le servían sustitutos de Batasuna como ANV; aunque ahora está más débil.
Los intentos de la izquierda abertzale por aliarse con EA se remontan a hace tres años y han pasado por varias fases. EA se negó a firmar acuerdos con Batasuna porque sus dirigentes se resistían a desligarse de la banda. De entonces es la bronca de ETA a Otegi y a Rafa Diez por no lograr su respaldo. «La opción de EA estaba diseñada dentro de la articulación de una unión de fuerzas a favor de la independencia. ¿Les hemos explicado la propuesta tan bien como necesitábamos?». ETA insistió especificando que las alianzas no debían condicionar el criterio de Batasuna y alegando que, incluso si decidía atentar, los socios debían asumirlo.
Pasaron los meses y, tras unas elecciones que la dejaron al borde de la desaparición, EA dio por buena la apuesta por las vías «exclusivamente políticas» de Batasuna en la Declaración de Alsasua y cerró su alianza. Aunque esa declaración y la de Guernica huyan expresamente de la petición de disolución de ETA.






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