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sábado, 5 de noviembre de 2011

El PSOE DEJA A ESPAÑA EN QUIEBRA: El fracaso del G-20 debilita todavía más a Italia y España


  • 05/11/2011
  • ECONOMÍA
  • El fiasco del G-20 debilita a Italia y España

    Merkel admite que el resto del mundo es reacio a financiar rescates en la Eurozona

    Los mercados zarandean la deuda española e italiana tras la Cumbre de Cannes

    Rubalcaba embusteroAyer ocurrió algo de esto, tras una decepcionante reunión del G-20 en la que España y, especialmente, Italia salieron más debilitadas de como entraron. Las primas de riesgo de ambos países subieron hasta los 376 y 462 puntos, respectivamente, después de que nadie fuera capaz de explicar cómo y cuándo se va reforzar el Fondo Monetario Internacional (FMI) para crear ese «cortafuegos global» del que hablaron Jose Manuel Durão Barroso y Herman Van Rompuy.

    Los únicos avances se produjeron al margen del G-20. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, aceptó un control trimestral de sus planes de ajuste por parte del FMI, y los líderes europeos festejaron que Grecia ya no celebrará el temido referéndum. En contraste, los líderes de la eurozona no consiguieron arrancar un compromiso firme de alguno de los gigantes económicos -China, Estados Unidos, India y Brasil- para participar en el nuevo fondo europeo de rescate, del que de momento sólo se sabe que tendrá una capacidad de inversión de al menos un billón de euros.

    Más de una semana después de que el Eurogrupo decidiera ampliarlo y con Italia al borde del abismo, nadie ha explicado todavía quién va a aportar dinero al fondo y a través de qué instrumentos. «Todos los miembros del FMI han sido invitados a participar, pero de momento no ha habido ningún país que dijera que contribuirá al fondo», dijo la jefa del Gobierno alemán, para quien la participación directa del FMI es «incierta».

    Pese a que el presidente de EEUU, Barack Obama, recalcó que «la comunidad internacional está dispuesta a ayudar a Europa», lo cierto es que la eurozona no ha conseguido ese respaldo esperado por el mercado. Este sentimiento lo expresó, sin ambigüedades, la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, quien dijo no tener «ninguna intención de hacer una aportación directa al fondo de rescate europeo». «¿Por qué iba a hacerlo si los propios europeos no quieren hacerlo? Necesitan más tiempo para concretar sus propias medidas», sentenció.

    Rousseff sabe que Brasil no está sola en esta postura. Su idea de contribuir con más recursos al FMI, antes que invertir directamente en la hucha de la eurozona, es compartida por el grupo de los Brics -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica-. Incluso, se alzó como portavoz del líder chino, Hu Hintao, con el que mantuvo una reunión bilateral y, según declaró, le dijo que el gigante asiático también es partidario de contribuir a través del FMI antes que de manera directa.

    La ampliación de los recursos del organismo monetario ha contado con la acogida de todos los dignatarios reunidos en Cannes, aunque, de nuevo, las negociaciones no han ido más allá de una mera declaración de compromiso con el refuerzo del fondo. La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, salvó la ausencia de cifras y detalles con la declaración de que ha recibido una autorización para aumentar sus recursos «sin limite».

    Lagarde también reconoció que lograr dicho aumento «llevará tiempo, porque cada país tiene que seguir distintos procesos para recibir las autorizaciones parlamentarias». El plan acordado es crear una nueva línea preventiva de liquidez para «conceder préstamos de seis meses a países con buenas políticas económicas, pero que puntualmente están sometidos a shocks externos», explicó Lagarde.

    También sigue siendo una incógnita cómo participará el fondo en el nuevo vehículo de inversión que ha creado la zona euro para poder comprar deuda soberana de países con problemas. El asunto es de máxima urgencia, porque en cuanto se cree el mecanismo podrá empezar a comprar bonos de España e Italia, una tarea que hasta ahora ha correspondido al Banco Central Europeo (BCE). Lagarde tan sólo confirmó que el FMI no invertirá directamente en ese nuevo vehículo, porque «el mandato del organismo es prestar dinero directamente a países, no a entidades legales». La reticencia de EEUU y Reino Unido pueden haber sido claves.

    Lo más probable, según dejaron entrever Barroso y Van Rompuy, es que se diseñe un trust fund -fondo de confianza-, con aportaciones directas de inversores públicos y privados. Este fondo podría estar gestionado por el FMI para atraer más inversores, o bien este organismo actuaría como refuerzo del fondo con préstamos a los países que solicitaran la ayuda.

    Los ministros de Economía de la zona euro tratarán de definir la fórmula final en la reunión que mantendrán el lunes en Bruselas. El comunicado final incluye una mención a la creación de «sistemas de cambio determinados por el mercado» y a la mejora de la «flexibilidad de las tasas de cambio».

    Este complicado mensaje se queda a medidas entre las demandas de EEUU y China sobre otro tema crucial en esta cumbre: el fin de la intervención del yuan a cambio de que esta moneda fuese considerada por el FMi a efectos contables.

    >Vea el análisis de Carlos Segovia sobre las conclusiones del G-20.

  • J. G. GALLEGO C. SEGOVIA CANNES ENVIADOS ESPECIALES C. SEGOVIA J. G. GALLEGO CANNES
  • 05/11/2011
  • PORTADA
  • El fracaso del G-20 debilita todavía más a Italia y España

    Los países emergentes no financiarán el fondo europeo / La prima de riesgo italiana llega a 454 puntos y la española a 375

    La Cumbre del G-20 que debía alcanzar acuerdos para evitar una vuelta a la recesión y erigir un «cortafuegos global» por la crisis griega acabó en fiasco. En los 33 puntos del comunicado final hay toda suerte de compromisos políticos pero, según admitió la canciller alemana, Angela Merkel, nadie concretó cómo se van a financiar futuros rescates.

    Desde que estalló la crisis económica, en las cumbres internacionales ocurre casi siempre lo mismo. Los políticos muestran su más firme determinación a frenar las amenazas económicas, pero generalmente no dan ni un detalle de cómo pretenden hacerlo.

    A la misma hora que empezaba su rueda de prensa en Cannes, los mercados volvían a elevar la prima de riesgo que exigen para invertir en España por el fiasco de la cumbre del G-20, pero el presidente del Gobierno se presentó satisfecho ante los periodistas. El reloj le ayuda.

    Se jactó, sin que nadie le preguntara expresamente por ello, de que ha logrado el reto de llegar a este mes electoral sin tener que solicitar el apoyo del fondo europeo de rescate o una línea de crédito al Fondo Monetario Internacional. «Se decía que España tendría que pedir ayuda internacional en noviembre de 2011 (...) Hemos llegado y hemos conseguido un bien tan importante como es que no tengamos que pedir ayuda ni un plan de condicionalidad duro que sería muy negativo para nuestras expectativas».

    Zapatero dio por hecho que mientras continúe en La Moncloa, hasta mediados de diciembre, no tendrá ya que someterse a ningún mecanismo de rescate ni tomar ninguna medida adicional más para controlar el déficit y relanzar el empleo. «Tenemos el tiempo que tenemos», subrayó.

    «Confío en que [la capacidad de financiarse sin ayuda] continúe», dijo en mensaje para su sucesor. A modo de despedida, felicitó por ello públicamente a la vicepresidenta económica, Elena Salgado, y al secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, presentes en la sala. «Mantenemos nuestra capacidad de financiación, gracias a la grandísima tarea del Ministerio de Economía empezando por la vicepresidenta, todos los altos cargos y el Tesoro y es extraordinariamente importante que hayamos tenido esa capacidad». Zapatero no mencionó que el Banco Central Europeo actúa como comprador de deuda pública española desde agosto contribuyendo de forma decisiva, según los analistas, a que no se dispare aún más el diferencial del bono español con respecto al alemán. Zapatero no sufrió, sin embargo, la misma presión que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, al que los líderes europeos ven aún posibilidad de recorrido al frente del Gobierno -no celebra aún elecciones este mes como el presidente español- y , por tanto, posiblemente larga capacidad aún de desestabilización.

    El socialista subrayó que, en contraste con Italia, Grecia o Portugal -el resto de grupo conocido en el mundo anglosajón como el de los PIGS (cerdos en inglés)- España no da problemas. «Es el país del grupo de los llamados periféricos en que nos han encasillado que tiene capacidad de funcionar», presumió el presidente.

    No obstante, agregó que no se puede sentir «satisfacción hasta que el empleo empiece a dar señales favorables».

    El presidente español no se mostró preocupado por el hecho de que el G-20 haya sentado el precedente de obligar a Italia a someterse a un control trimestral del Fondo Monetario Internacional (FMI). «España lo ve razonable», afirmó el presidente. En su opinión «es acertado» que «el FMI, del que se conoce su actitud exigente, certifique cada tres meses el plan de reformas del Gobierno italiano», ya que «genera confianza».

    Aseguró que el G-20 no había «requerido» a España ninguna medida nueva de austeridad, aunque en el comunicado se espera «un esfuerzo especial en términos de consolidación fiscal y reformas estructurales en los países que experimenta tensiones en los mercados de deuda soberana». Así se alude a España en los últimos comunicados europeos.

    Y abandonó su última reunión del G-20 reivindicándose al haber logrado que España participe aunque sea como invitada: «Quiero expresar mi satisfacción por que hayamos podido, en esta etapa, acceder a este importantísimo foro multilateral». . LLORENTE MADRID

  • 05/11/2011
  • ECONOMÍA
  • Las primas de riesgo, en situación límite

    El bono italiano se dispara al 6,4% y el Ibex cierra su segunda peor semana del año

    Una vez más las esperanzas e ilusiones en una rápida y eficaz solución de la crisis que azota al euro han vuelto a quedar en saco roto. La canciller alemana, Angela Merkel, volvió a desatar el nerviosismo en el mercado al anunciar que casi ningún país fuera de la zona euro ha expresado todavía su voluntad de ayudar en el fondo de rescate europeo, lo que unido a la falta de resultados sólidos en la cumbre del G-20 volvió a colocar a Grecia y a Italia en el disparadero de los especuladores y a provocar otra sesión de números rojos en los mercados europeos.

    Las ganancias cosechadas el jueves tras la renuncia de Grecia al referéndum y la sorpresiva bajada de tipos del BCE se evaporaron por completo. Los mercados de deuda volvieron ayer a inundarse de órdenes vendedoras.

    Los títulos de deuda pública italiana a 10 años alcanzaron un interés del 6,4%, el máximo alcanzado desde la creación de la moneda única. Por su parte, la prima de riesgo de la deuda del país transalpino, que se mide con el diferencial entre el bono italiano a 10 años y el alemán del mismo plazo, se situó ligeramente por encima de los 460 puntos básicos, muy cerca de su máximo marcado en la jornada anterior (462,4). Al final de la jornada, sin embargo, cerró en 454 puntos.

    Italia se encuentra estos días en la primera línea de fuego de los especuladores, ante la incertidumbre de los mercados en torno a la solvencia financiera de algunos países de la Eurozona frente a la crisis de la deuda griega y por la situación de inestabilidad que vive el Gobierno de Silvio Berlusconi.

    Las tensiones volvieron ayer extenderse al mercado de deuda española. El riesgo país subió hasta los 375 puntos básicos, desde los 358 de la víspera, mientras que la rentabilidad del bono español a 10 años remontaba al 5,55%.

    . E. MAÍLLO R. SÁNCHEZ MADRID BERLÍN

  • 05/11/2011
  • ECONOMÍA
  • El G-20 exigirá más capital al Santander por ser «sistémico»

    Es el único español del listado de 29 mayores bancos del mundo obligados a reforzarse

    El Consejo de Estabilidad Financiera difundió ayer el listado de los 29 bancos del mundo a los que, por su carácter sistémico, se exigirá más capital para prevenir su quiebra y evitar el contagio a otras entidades. De los 29 sólo hay un español, el Santander. BBVA ha quedado fuera.

    A los bancos sistémicos se les exige un extra de capital de entre el 1% y el 2,5% de sus activos de riesgo. Pero será a partir de 2016. El listado de los bancos sistémicos se actualizará cada mes de noviembre.

    Hoy figuran en el mismo alemanes como Deutsche Bank y Commerzbank; americanos como Wells Fargo, Citi, JP Morgan, Bank of America, Goldman Sachs, Morgan Stanley, State Street y Bank of New York Mellon; británicos como HSBC, RBS, Lloyd's y Barclays; los franceses BNP, Société Générale y Banque Populaire, los suizos UBS y Credit Suisse, el holandés ING, el italiano Unicredito, el belga Dexia, el sueco Nordea y varios bancos japoneses y chinos.

    Precisamente uno de esos bancos sistémicos, el alemán Commerzbank, ha puesto en marcha una estrategia de estricto nacionalismo financiero y a partir de ahora no dará crédito a clientes que no procedan de Alemania o Polonia.

    Tras reconocer que ha entrado en pérdidas (687 millones de euros en el tercer trimestre) y que hasta septiembre ha reducido sus ganancias netas en un 72,5% debido a su exposición a la deuda soberana de Grecia, el director financiero de Commerzbank, Eric Strutz, comentó que «tenemos que centrarnos en el apoyo a la economía alemana».

    Commerzbank, propiedad en un 25% del Estado, ha acelerado la retirada de activos de riesgo, incluida la deuda periférica, para evitar otro rescate. Después de haber reducido en un 20% su exposición a la deuda griega, unos 13.000 millones de euros, Struzt aseguró que se deshará también de la deuda pública de Portugal, España, Italia e Irlanda.

    No se trata de un caso aislado. La banca alemana se despega en lo posible de la deuda periférica desde hace meses y su buque insignia, Deutsche Bank, reconoce que a finales de septiembre los bonos de deuda pública de Grecia, España, Portugal e Irlanda sumaban en su cartera 4.400 millones de euros, solamente una tercera parte de lo que tenía anotado en 2010.

    Los bonos españoles que Deutsche Bank tenía todavía en su balance en el tercer trimestre de 2011 habían disminuido hasta los 855 millones de euros, una cantidad incluso por debajo de los 881 millones que contabilizaba como obligaciones de Grecia en esa fecha. Contaba además con 318 millones de deuda irlandesa, 78 millones de bonos portugueses y 2.200 millones de euros en bonos italianos.

    Los rumores que corren por las Bolsas y las tesorerías europeas señalan que es el BCE el único que está comprando los bonos de deuda de los que se deshace la banca alemana.

    La nueva posición de Commerzbank, sin embargo, da otra vuelta de tuerca al nivel de hostilidad a la deuda periférica y amenaza además con cerrar las puertas también a cualquier cliente del sector privado que requiera línea de crédito. Las actividades principales de Commerzbank agrupan clientes privados, financiación de pymes, operaciones en Europa del Este y banca de inversión. El banco justifica el enroque en su situación financiera.

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