EDITORIALES: Rubalcaba confirma su apoyo al 'contrainforme'

Rubalcaba confirma su apoyo al 'contrainforme'
EL MINISTRO del Interior escenificó ayer lo que era un secreto a voces: su apoyo al escrito del número dos de la Policía, Fernández Chico, con el que se pretende desacreditar el Informe final de conclusiones sobre el caso Faisán. Rubalcaba no ha podido evitar que los investigadores entregaran al juez una detallada relación de hechos que demuestra dos cosas: que el chivatazo tuvo motivación política y que impidió obtener «datos esenciales» de ETA. Por eso ha reaccionado con ese contrainforme firmado por uno de sus hombres de confianza al que ayer definió como «un profesional como la copa de un pino». Como bien dice el PP, esa maniobra sólo busca «paralizar e interferir» la resolución del caso. Tiene gracia que el ministro acusara ayer a los populares de practicar un «doble juego» en la lucha antiterrorista, cuando el asunto del chivatazo lleva a pensar que él es el mayor experto en ese arte.La Audiencia quedará en ridículo si Troitiño huye
LA FISCALÍA de la Audiencia Nacional informó ayer de que no va a solicitar a las Fuerzas de Seguridad medidas de vigilancia del etarra Antón Troitiño, puesto en libertad el pasado miércoles. La Fiscalía, que ha recurrido su excarcelación, señaló que no puede adoptar esas medidas porque Troitiño ha cumplido su condena y es hoy un hombre libre a todos los efectos. Esto significa que Troitiño podría incluso salir de España legalmente antes de que el próximo día 25 el Pleno de la Audiencia decida si debe o no volver a prisión para cumplir otros seis años de cárcel. Ello corrobora la torpeza con la que ha actuado el presidente de la Sala de lo Penal, Javier Gómez Bermúdez, que debería haber convocado el Pleno antes de la puesta en libertad de Troitiño. Si como dice la Fiscalía Troitiño es un ciudadano libre y no se pueden controlar sus movimientos, es razonable suponer que no se va a quedar esperando a que le vuelvan a meter en la cárcel. La reunión del día 25 se tenía que haber celebrado mucho antes para unificar doctrina y evitar el escándalo que provocaría la fuga de Troitiño.Prejubilaciones y 'stock options', un dilema ético
El plan de prejubilaciones afectará a los empleados que tengan desde 52 o 54 años, según las condiciones que se negocien. Los trabajadores cobrarán dos años el paro -el máximo permitido-; después, la empresa les pagará un porcentaje del salario, y a partir de los 61 años empezarán a recibir su pensión pública, complementada también por el sueldo privado.
¿Es legal? Telefónica cumple aparentemente con la legislación. Todo parece indicar que el ERE se presentará por «razones tecnológicas», una de los criterios previstos en la ley para reestructurar plantillas, con lo que soslaya la aparente contradicción de presentar un ERE cuando la compañía registra beneficios ¿Y es ético ese pago extra a los ejecutivos en estas condiciones? Desde luego, es muy difícil de explicar que la misma empresa que despide a más de 6.000 trabajadores premie con una lluvia de millones a 1.900 directivos por hacer bien su trabajo. Por ejemplo, Alierta y Linares -los dos primeros ejecutivos- y Álvarez Pallete, presidente en Latinoamérica, se pueden embolsar 50 millones en los próximos cinco años. El Ministerio de Trabajo debe analizar en profundidad el ERE y debería pensarse dos veces el aprobarlo si la empresa mantiene los incentivos.
Pero debemos ir al fondo de la cuestión. Desde este periódico hemos sido reticentes al uso -y hemos criticado el abuso- de las prejubilaciones para resolver los problemas laborales de las empresas. España necesita esa mano de obra cualificada y con experiencia y enviar a gente al retiro con poco más de 50 años es un lujo que una economía competitiva no se puede permitir.
No entendemos por qué la ley permite que los trabajadores prejubilados cobren dos años el paro antes de empezar a recibir la remuneración que la empresa les paga hasta el retiro. Se considera que el subsidio de desempleo se paga al despedido mientras busca trabajo y es difícil que los prejubilados que tienen asegurado unos ingresos se afanen en hacerlo. Parece más bien un favor que se hace a la compañía, a la que se le permite ahorrar el salario de los trabajadores prejubilados mientras cobran del erario. En Telefónica, el coste para el Estado podría ascender a 208 millones de euros.
Telefónica nos pone de nuevo ante los males del mercado laboral español. La fuerte dualidad entre la contratación indefinida y la temporal hace que las compañías se vean abocadas al despido de trabajadores fijos cuando vienen mal dadas y la rigidez de la negociación colectiva supone un incremento artificial de costes que también redunda en el empleo. Este controvertido caso nos debe servir para darnos cuenta de los cambios radicales que necesita el mercado de trabajo español. La reforma laboral aprobada es un sucedáneo en el que hay que profundizar con urgencia y es preciso que se ponga en marcha ya un nuevo sistema de negociación colectiva.














