Los temores a que los bancos italianos no superen el próximo viernes las pruebas de solvencia y los rumores sobre una rebaja del rating de su deuda soberana llevaron la prima de riesgo italiana a nivel más alto desde la creación del euro.
Tampoco ayuda el ataque del primer ministro, Silvio Berlusconi, contra su ministro de Economía, Giulio Tremonti, ni los problemas judiciales del ex asesor del titular del Tesoro, Marco Milanese.
Pero Italia no cayó sola. Con ella arrastró al resto de países de la llamada Europa periférica, desencadenando otra jornada negra en los mercados españoles.
Las órdenes vendedoras volvieron a dominar el mercado de deuda soberana y llevaron la prima de riesgo española hasta los 285 puntos básicos, con lo que el diferencial de tipos de interés con Alemania vuelve a situarse muy cerca del máximo histórico marcado el pasado 27 de junio, cuando se rozaron los 300 puntos básicos, mientras que el interés escaló hasta el 5,67%.
Una vez más, las especulaciones volvieron a añadir presión sobre la deuda española. Se teme que, siguiendo los pasos dados en Portugal, España también sufra una rebaja de la calificación de su deuda por parte de las agencias de calificación. De hecho, algunos analistas dan ya por segura esta posibilidad. «Las dos grandes economías periféricas, Italia y España, sufrirán pronto una rebaja de rating», pronosticó ayer Michael Riddell, gestor de renta fija de M&G Investments.
En el caso de Italia, tanto Moody's como Standard & Poor's (S&P) ya han advertido sobre una posible rebaja en su calificación crediticia. Sin embargo, no fue hasta ayer cuando se desató la gran desbandada inversora de la deuda italiana.
El diferencial entre el bono italiano a 10 años y el alemán del mismo plazo llegó a alcanzar los 247 puntos básicos, mientras que la rentabilidad de la deuda se situaba en el 5,26%, cada vez más cerca de España.
Irlanda fue la otra gran víctima de los ataques. La rentabilidad de los bonos repuntó hasta el 12,6%, con lo que el riesgo país vuelve a acercarse a la cifra psicológica de los 1.000 puntos básicos -cerró en 981 puntos-.
En cambio, Grecia y Portugal consiguieron rebajar la rentabilidad de su deuda, aunque aumentaron sus diferenciales con Alemania debido a la mejora de la deuda alemana. La renta fija germana está sirviendo de refugio de los inversores en este nuevo rebote de la crisis. La rentabilidad del bono a 10 años se redujo ayer hasta el 2,82%.
Pero ayer no sólo sufrieron los mercados de deuda. La huida inversora se extendió también a las Bolsas, con Italia, de nuevo, como primera protagonista. La Bolsa de Milán se derrumbó un 3,5% arrastrada por los bancos que se desplomaron más de un 5%. La cotización de Unicrédito fue suspendida tras perder de golpe casi un 8%.
«Las especulaciones de que la banca italiana anda corta de capital han inundado hoy el mercado. De ahí el fuerte castigo al sector», explicaba ayer el responsable de inversiones de un gran banco español.
Al igual que el mercado de deuda, el desplome del sector financiero se extendió como la pólvora a la Bolsa española. Además de la incertidumbre sobre el resultado de los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (ABE), BBVA y Santander tuvieron que hacer frente a una bajada de recomendación lanzada por Bernstein.
El resultado fue que los dos grandes se dejaron más del 3,7%. Y no fueron los peores de la jornada. CaixaBank cayó el 4,51%; Sabadell, el 4,77%; Popular, el 4,18%; y Bankinter, el 3,14%.
Con su derrumbe, los bancos propiciaron que el Ibex 35 español cerrara con una caída del 2,53% y perdiera, de nuevo la cota de los 10.000 puntos.
La Bolsa española cerró, además, la peor semana desde el pasado mes de noviembre en medio del rescate irlandés, al perder el 5,28%, evaporándose las ganancias conseguidas tras aprobarse el segundo rescate de Grecia.
Pero la fiebre bajista se extendió también a las Bolsas europeas, con los bancos como centro de los ataques. Así, París bajó el 1,9% y Francfort, el 0,9%.
«La tensión ante la publicación de los test de estrés está detrás del mal comportamiento de los bancos, ya que los rumores apuntan a que casi un 30% no los han pasado la prueba y requerirán más capital», explica Juan José Fernández-Figares, jefe de Análisis de Link Securties, quien pronostica que la inestabilidad seguira la próxima semana hasta que se conozca el resultado real de la salud financiera de la banca europea.
OORBYT.es
>Vicente Lozano analiza el batacazo de los bancos en Bolsa
JOSÉ CARLOS DE LA POLA / Bruselas
Especial para EL MUNDO
09/07/2011
Los test de estrés se conocerán el viernes
Los suspensos tendrán seis meses para recapitalizarse antes de una intervención
El test del que depende la credibilidad del sistema financiero de la UE se publicará finalmente el próximo viernes, 15 de julio. La Autoridad Bancaria Europea (EBA) dará cuenta de estas pruebas que miden la respuesta de las entidades frente a escenarios adversos tras el cierre de los mercados europeos -aunque los estadounidenses sigan abiertos-, con el objetivo de evitar caídas extremas de los valores que suspendan. En total, 91 bancos, cajas de ahorros y aseguradoras testados, lo que representa el 65% de los activos del sector. Fuentes diplomáticas, no obstante, aseguraron que los supervisores nacionales ya conocen los resultados. Sobre esta base, de hecho, los ministros de Finanzas comunitarios discutirán qué hacer con los bancos y aseguradoras que no superen los test el próximo martes en el marco del Ecofin. Aunque, según avanzó Reuters, ayer, esas entidades dispondrán de seis meses para recapitalizarse.
Durante los tres primeros, hasta el final de septiembre, deberán presentar un plan dirigido a corregir sus balances mediante la venta de activos o buscando financiación en el mercado. Mientras que, de octubre a diciembre, tendrán que poner en marcha este programa. Transcurrido el plazo, los estados intervendrán las entidades que fracasen a través de los fondos nacionales de rescate bancarios -en España, el Frob-, sin violar las leyes comunitarias en materia de ayudas públicas. «Si los bancos no pueden implementar un plan de capitalización creíble en los plazos establecidos, [el Gobierno] estará preparado para tomar las medidas necesarias destinadas a conservar la estabilidad financiera», explica el documento citado por Reuters y con fecha del 7 de julio.
Además, se someterá a las entidades que superen las pruebas de resistencia por muy poco a una vigilancia especial con la intención de que sus activos de máxima calidad no se deterioren más. Moody's ya adelantó el miércoles que 26 de las 91 entidades testadas suspenderían y, según destapa Finantial Times, un alto directivo español del sector financiero asegura que «existe la sensación de que se quiere que varios bancos de España no superen las pruebas para que parezca que son más estrictas». El mismo día que se conocía la fecha definitiva de la publicación de los test, el Ejecutivo comunitario explicó que ya existe «un consenso creciente» destinado a regular las agencias de calificación de rating.
«Cuanto más competencia mejor», insistió el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, para después matizar que «no compete» a Bruselas crear estos agentes del sector y que, por tanto, «no se piensa en establecer nuevas instituciones».
Desde hace días se especula con la posibilidad de que la UE cree su propia agencia. Barroso recordó igualmente que será en otoño cuando Bruselas presente las propuestas destinadas a regular esta parte del sistema financiero
JUAN EMILIO MAÍLLO / Madrid
09/07/2011
Ordóñez impone otro 'striptease' a bancos y cajas
El sector tendrá que detallar su exposición inmobiliaria con datos a 30 de junio
El Banco de España ha vuelto a imponer a las entidades financieras que desnuden con todo lujo de detalle los datos de su exposición al ladrillo, tanto los créditos a promotores, como los préstamos para hipotecas, como los activos que se han adjudicado al ejecutar garantías a sus clientes.
De este modo, el supervisor repite el ejercicio de transparencia al que obligó a los bancos y a las cajas de ahorros a principios de este año, según confirmaron a este diario fuentes de diversas entidades financieras.
El Banco de España trató de despejar las crecientes dudas que a finales del año pasado persistían sobre las entidades financieras. En el mundo anglosajón defendían que la burbuja inmobiliaria que se produjo en España debía estallar del mismo modo que lo habían hecho la estadounidense, la británica o la que se creo en Irlanda.
El organismo de supervisión trató de acotar el problema y convencer, a la luz de los datos, de que el riesgo se circunscribía al sector de la promoción inmobiliaria y no a las hipotecas. Precisamente, estas gozan de un nivel de morosidad baja en España.
Ahora vuelve a repetir el ejercicio, pero no meterá más presión a las cajas de ahorros que a los bancos, como hizo entonces. Las cajas tuvieron como límite el pasado 31 de enero para difundir sus cifras a cierre del año 2010. A los bancos se les dio tiempo hasta la publicación de su informe anual. Ahora se tratará a todo el mundo por igual y, de la mano del informe auditado sobre resultados del semestre, bancos y cajas desnudarán su exposición al ladrillo.
El pasado mes de marzo ninguna de las entidades financieras actualizó sus datos, salvo el Banco Santander. La entidad que preside Emilio Botín mantuvo el ejercicio de transparencia. Ahora -en concreto, el pasado mes de junio-, el supervisor ordenó un nuevo striptease.
Las cifras del mes de enero evidenciaron que el grueso del problema se concentraba en las cajas de ahorros, con una exposición a activos problemáticos más elevada en proporción que la de sus colegas, las entidades bancarias.
En concreto, el peso de los préstamos a los promotores inmobiliarias equivalía al 12,18% de sus créditos, esto es, un total de 74.403 millones de euros. En el caso de las cajas de ahorros, la cifra se disparaba hasta los 171.827 millones de euros, es decir, hasta el 19,8% de los préstamos.
En este ejercicio de transparencia, el Banco de España acuñó un nuevo concepto, el de activos potencialmente problemáticos. En ellos incluyó los préstamos a promotores en situación de morosidad, además de los que, estando al corriente de pago, presentaban serios riesgos de dejar de estarlo -subestándar- y los llamados activos adjudicados.
Sumando los tres conceptos, los activos problemáticos en las cajas de ahorros alcanzaban los 87.326 millones de euros, una cifra equivalente al 10% de sus créditos. Ese montante se desglosaba en 29.314,5 millones de euros en créditos morosos, otros 27.610 millones en préstamos subestándar, y 30.401,5 millones más en activos adjudicados en balance.
En cuanto a los bancos, el importe de la exposición potencialmente problemática llegó a los 44.917 millones de euros. La cifra representa el 7,35% de sus créditos. Esos 44.917 millones de euros se desglosaban en 12.601 millones de euros en préstamos morosos, otros 12.228 millones en subestándar y 20.088 millones en los activos adjudicados.
Cuando se publiquen los datos de junio todo apunta a que el deterioro habrá continuado. Sólo en el primer trimestre del año, las cifras agregadas de créditos morosos a promotores del sistema financiero se ha elevado otros 3.511 millones de euros, hasta los 47.648 millones, el 15,24% del total.
Fuentes financieras dan también relevancia a la evolución que haya registrado el volumen de crédito concedido a los promotores. Las cifras del Banco de España a marzo arrojan un descenso de apenas un 1%, esto es, 3.140 millones.
Esa caída tan minúscula, cuando hoy nadie da nuevos créditos a un promotor, esconde que hay entidades financieras que están engordando su exposición al ladrillo al refinanciar préstamos, al menos así lo adviritió a este diario un directivo de un banco cotizado.
No obstante, los datos sobre la exposición al ladrillo de las entidades financieras se irán conociendo con cuentagotas y es posible que hasta finales del próximo mes de agosto no se pueda hacer una compilación total
FRANCISCO NÚÑEZ / Madrid
09/07/2011
El 'parón' en la exportación y en el consumo desaceleran la economía
El BBVA advierte de que España crece ahora menos que en el primer trimestre
La situación de la economía empeoró en el segundo trimestre y el crecimiento hasta marzo se desaceleró de nuevo hasta junio. Según los cálculos del último Observatorio Económico del Servicio de Estudios del BBVA, el PIB entre abril y junio bajó en una décima, del 0,3% hasta el 0,2%, respecto a los tres primeros meses.
Y lo mismo sucedió en tasa anual. Así, si en el primer trimestre la economía crecía ocho décimas sobre el año anterior, en el segundo trimestre sólo subió siete. Para la entidad este «débil crecimiento», que tendrá que confirmar el INE a mediados de agosto, es todavía insuficiente para crear empleo «sin la ayuda de la estacionalidad». Con este escenario sostiene que el crecimiento económico para el conjunto del año será del 1% , dos décimas por debajo de la previsión de la vicepresidenta económica, Elena Salgado.
En menos de un mes el BBVA ha modificado a la baja ese crecimiento. En los primeros días de junio, con los datos de abril y mayo, el banco señalaba que el PIB repetiría el alza intertrimestral del 0,3% de los tres primeros meses porque, aunque los indicadores de consumo e inversión (demanda interna) seguían reflejando la debilidad de la recuperación, las exportaciones (demanda externa) seguían creciendo. Sin embargo, con los datos de junio ha modificado a la baja ese crecimiento.
¿Qué ha sucedido? Pues que las exportaciones en que se sustentaba ese exiguo crecimiento del PIB nacional se han desacelerado en este segundo trimestre, aunque el banco confía en que sea «temporal».
El caso es que, tal como adelantan los indicadores de ventas exteriores e interiores de grandes empresas, se prevé «un deterioro» en el crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones de bienes en volumen. Sin embargo, el banco matiza que la aportación de la demanda externa al crecimiento nacional «probablemente continuará siendo positiva».
Mientras, desde el lado de la demanda interna, se percibe un mayor deterioro. La tendencia que se apunta es que no se modifican las expectativas sobre una recuperación lenta de la demanda nacional, señala el informe.
Ello es consecuencia de que el proceso de reducción del déficit público continúa marcando la evolución de algunos sectores. Es decir, la subida de impuestos o la congelación salarial de funcionarios y pensionistas, así como la reducción de la inversión públicas, están dificultando cualquier posibilidad de mayor crecimiento al afectar al consumo y la inversión.
En concreto, el BBVA señala que los indicadores de consumo de los hogares continúan sin mostrar mejoría. Mientras, sigue la disminución de las ventas reales del comercio al por menor y de bienes no perecederos (coches, por ejemplo). Además, se detecta, como anticipan las cuentas no financieras del primer trimestre, que la elevada inflación está teniendo un efecto negativo sobre el ahorro de los hogares. El banco espera que la reducción de los precios iniciada permita un mayor ahorro de los hogares en el segundo semestre que ayude a la economía a endeudarse menos.
Y, por si fuera poco, la tendencia demuestra que la inversión en la construcción residencial «podría haber incrementado el ritmo de deterioro» del anterior trimestre, un periodo ya habitualmente malo por la estacionalidad. Este descenso situaría la iniciación de viviendas en niveles mínimos históricos.
De momento, todo esto esta ocasionando un retraso en el proceso de consolidación fiscal para reducir el déficit. En este sentido, a pesar de la mejoría de la recaudación de las grandes figuras tributarias (IVA y en menor medida por IRPF), la entidad señala que sólo un ajuste fiscal «muy riguroso y estricto» por la vía de la reducción del gasto público, «particularmente de las comunidades autónomas», garantizará que se alcance los objetivos a final de 2011.