FIRMAS: Federico Jiménez Losantos, R Rivero, S González, J Müller, A Lucas, R del Pozo, V Pregro, JL Gutiérrez, A Vargas LLosa, M Hidalg

Víctimas del garzonismo
SÓLO la complicidad de ciertos jueces puede explicar el número montado por Garzón llevando al estrado como testigos de su causa a octogenarias enlutadas contando cómo perdieron a sus padres en la guerra. ¿Qué tiene que ver esta inquietud, dormida o frustrada durante tantísimos años, con lo que se juzga, que es si Garzón se atribuyó una capacidad que legalmente no tiene para juzgar los llamados crímenes del franquismo? Y si no tiene nada que ver, ¿cómo ha admitido el tribunal esa manipulación de algunas víctimas de un bando de la Guerra Civil como si no hubiera otro?
Hay jueces atados a Garzón por una cadena solidísima, aleación de corporati-vismo y politiquería, de falta de respeto a la Justicia y a los ciudadanos. Esos que, sin dejar de pagar impuestos, votaron en 1976, por abrumadora mayoría, la Ley de Refor-ma Política; en 1977, al partido que nos dio la gana, mayormente UCD; en 1978, tam-bién abrumadoramente, la Constitución; en 1979, otra vez a UCD; en 1982, 86, 89 y 93, al PSOE; en 1996 y 2000 al PP, en 2004 y 2008, al PSOE y en 2011 al PP. Hace 30 años que todos los partidos votaron en las Cortes y aplaudieron emocionados la Ley de Amnistía para todos los delitos cometi-dos por motivos políticos desde el 36. ¿Cómo se permite ahora el Supremo esta exhumación lacrimosa del guerracivilismo?
Tan evidente era el final del espíritu de la Guerra Civil en las instituciones y el triunfo de la reconciliación nacional en los partidos políticos que en la apertura de las Cortes del 77 la presidenta en la Mesa de Edad fue ni más ni menos que La Pasionaria. ¿Y no ha tenido desde entonces la izquierda, claque hodierna de Garzón, tiempo para dar cauce a la inquietud sentimental de estas ancianas que quieren saber qué fue de los padres que perdieron en la guerra? ¿Ha tenido que llegar el cainita ZP y sus subvenciones a la Desmemoria Histórica para acordarse de las víctimas del franquismo, cuando en tiempos de UCD y por consenso con PSOE y PCE se votaron hasta cinco leyes de reparación histórica a víctimas y exiliados, civiles y militares? ¿Comparecerán como testigos las víctimas del genocidio de Paracuellos, cuyos padres fueron fríamente asesinados por el Gobier-no del Frente Popular y cuyo caso desmon-ta las grotescas teorías del juez presunta-mente prevaricador? ¿Lo habría aceptado el Supremo? No. Hay cosas que sólo se le admiten a Garzón. Y es que la primera víctima del garzonismo es la Justicia.
>Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en EL MUNDO en Orbyt, hoy: ¿Y si el cine español se va al paro?
Serventías para el mismo destino
LAS CONVERSACIONES que sostuvieron esta semana en La Habana la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su anfitrión Raúl Castro llevaron a las tertulias de los cubanos una expresión popular que usan los guajiros sabios para describir, con un toque de rústica ironía, los cruces pactados en circunstancias extravagantes: los carreteros se encuentran en el camino.
El trallazo campesino halló entrada en la red social de la radio bemba de la isla en el hecho de que dos dirigentes, procedentes de la izquierda radical, dedicados en un tiempo a derrumbar a bombazos el capitalismo se reunieran, rodeados de empresarios, a firmar convenios por millones de dólares y dejaran apartados sus expedientes personales y los temas de las libertades, la justicia social y los derechos humanos.
Con esa cita bendecida por el dinero, una misa cantada en el lenguaje de las finanzas, le hicieron honor al postulado de que el socialismo es la vía más larga, dolorosa y compleja para llegar (o volver) al capitalismo.
En el caso de Cuba, el punto donde se dan las manos y se abrazan estos carreteros tiene un cuadro de pesadumbres añadidas. Medio siglo de una dictadura que comienza un rodeo para autorizar la venta libre del pan y el guarapo; un país arruinado y las familias desarticuladas y dispersas.
La señora Dilma Rousseff viajó a la búsqueda de espacios y de una primera fila para las inversiones para Brasil. Y, además, en el papel de la nueva salvadora de la permanencia del Partido Comunista en el poder, en el caso de que el venezolano Hugo Chávez sea inesperadamente llamado a consulta por Dios o pierda las elecciones y prefiera no sacar la pistola.
La gestión en el estratégico puerto habanero de El Mariel (nada más y nada menos que 800 millones de dólares) es muy importante en esa operación de rescate de la camarada brasileña, pero más significativa es la discreta presencia de una trasnacional de Bahía asentada ya en la provincia central de Cienfuegos para iniciar la resurrección de la industria azucarera cubana, la más eficiente del mundo entre los años 1797 y 1960.
Cuando la debacle de Rusia, apareció Chávez y el petróleo de los venezolanos. Y, por si acaso, llega ahora Dilma Rousseff -elegante y desarmada- en un avión repleto de capitalistas.
Los cubanos saben que la salvación real está en ellos mismos.
Sartén o fuego
Zapatero se despedirá hoy con un balance de gestión que será aprobado sin estridencias para que el congreso aborde mañana la primera y prácticamente única cuestión interesante: quién va a gestionar los restos del naufragio. En el protocolo socialista, que parece copiado del cocido maragato, se va directamente a lo proteico. El debate de las ideas se tomará entre la sopa y las natillas; «quédese para mañana», que habría escrito Baltasar del Alcázar en su célebre entremés.
El congreso de Sevilla es la obra de Zapatero, su propio naufragio. El hombre que más poder ha tenido en el PSOE debió asumir el castigo del 22 de mayo, disolver las cámaras como presidente del Gobierno y, en su condición de secretario general, encabezar la lista del PSOE para recibir el veredicto de la peña, anunciar su renuncia como hizo Almunia en marzo de 2000 y convocar un congreso extraordinario para debatir las causas de la derrota, evaluar la magnitud del desastre, refundar el partido, redefinir el proyecto y buscar un Moisés capaz de patronear el socialismo español durante la travesía del desierto, aunque se dejara la piel en el empeño, esa metáfora del sufrí-miento, calambur tan del gusto socialdemócrata.
Lástima que nuestro capitán Schettino también se cayera al bote salvavidas en los primeros momentos del naufragio. Le pasó su gorra a Rubalcaba sin primarias, y alargó el trance hasta el 20-N, quizá para dar a la oposición dos últimos pellizcos de monja: citarles el aniversario de la muerte del dictador y retrasarles la elaboración de los presupuestos. Su partido tampoco tenía mucha prisa, por lo que convocó el congreso ordinario en la fecha que tocaba. Total, tarde no es y prisa no tenemos.
He aquí el resultado. Dos Españas divididas por la memoria histórica, por los nacionalismos, por la lengua, ambas empobrecidas por su gestión de la crisis económica y enfrentadas entre sí como las de Machado, qué digo como las de Machado, como las dos familias socialistas que hoy van a disputarse el legado, también ellas divididas y enfrentadas. Sólo así se explican unas precauciones mayores que las que regulan las elecciones legislativas para impedir pucherazos, como de adversarios que conocen sus respectivas mañas y se temen: las papeletas serán de distinto color y sólo estarán en la cabina. Los delegados entrarán de uno en uno por una puerta y saldrán por la otra, y todo en este plan.
Los dos candidatos hablan como ganadores, aunque los gestos señalan como mejor colocada a Carme Chacón. Sólo así es explicable la pérdida de la neutralidad de Felipe para apoyar a su candidato, los nervios de Rubalcaba, la denuncia por la toma de posición de Griñán en favor de Chacón y el argumento que los rubalcabistas deslizan sotto voce a favor de su candidato: Alfredo es para cuatro años, pero Carme es todavía muy joven y tiene cuerda para rato.
Los 968 delegados socialistas van a elegir mañana en Sevilla sartén o fuego, pero el nuevo Moisés no estará 40 años dando vueltas al desierto. Su monte Nebot está a 50 días,en las elecciones andaluzas del 25 de marzo, pero desde allí ni siquiera se atisba la tierra prometida
Los voluntarios
LLEGAR a un estado político tan estupefaciente como el actual sin que el país se despeine es un prodigio de calibre zen. Una postura del loto colectiva por no echar las naves a arder. La tibetanización del pensamiento social ha alcanzado cimas lisérgicas. Y en una de ellas ha hecho cumbre la alcaldesa suplente de Madrid, Ana Botella, al proponer el voluntariado como remedio paliativo al desempleo y a la escasa voluntad (o la impotencia) de crear puestos de trabajo.
Hay que ser muy unicelular para salir al balcón a dar un bando así en un corral de más de cinco millones de parados. Lo que la dama consistorial propone es currar sin remuneración. O lo que podríamos decir, en modo Twitter, «echar la peoná a cambio del agua del botijo». Imagino que habrá empezado este plan de auxilio social (que tanto suena a días oscuros) en su misma casa, proponiendo a sus churumbeles que renuncien a las nóminas y vayan de gratis por la vida. Botella se ha puesto a lo Frank de la Jungla, dispuesta a convertir a los inflamables parados en mansos peones con un gancho casero. No le vale ya ni la bajura de los minijobs, que son la solución final de la frágil dignidad laboral. No. Ha querido ir más lejos con una monstruosidad mal razonada y poco convincente. Estará flipando en Italia Mario Monti, otro menda para quien el trabajo fijo es un coñazo a desmontar, por «monótono». Con dos cojones.
A partir de ahora, a las putas les diremos «voluntarias del amor». A los hosteleros de los pubs, «voluntarios del alcohol». A los jardineros, «voluntarios del gesal». A los médicos, «voluntarios del bisolvón». A los enterradores, «voluntarios del más allá». A los mendigos, «voluntarios del soportal». Y así sucesivamente en todos los oficios. Ya verás qué campaná. No va a cobrar ni dios, claro, aunque llegaremos directos a la comuna como edén nacional y al trueque como modelo de financiación. Un puntazo... Pero alguien debería decirle a la señora Botella que las razones coyunturales nunca tienen razón.Este desfalco económico y moral está haciendo crecer el cielo de los pobres. Es lo que tiene confiar en los paraísos baratos, ideales para maquinar asaltos al furgón. Y España lo es. Nos faltaba una Simone Weil de la otra orilla de la vida ocultando mensajes satánicos en sus propuestas, como un disco de Ozzy Osbourne pinchado del revés. Mensajes del tipo: esto es lo que hay. Una forma de advertirnos que el desguace ha comenzado, que nada será igual y que no existen causas justas. El modelo ideal para esta tropa es en verdad el norcoreano. Millones de voluntarios del miedo articulados por un ánimo patógeno que va del esclavismo al culto infantil, pasando por el derecho de pernada. Y a mí es que tanto mamoneo ya me pilla algo mayor. O sea, que paso. Que no me alisto
Cuidado con los 'cocos'
Luis de Guindos se sabe bien la lección. Su exposición ayer fue sólida y su disposición para contestar a las preguntas demuestra seguridad y solvencia, dos características que nos gustaría que se extendieran indiscriminadamente por nuestro sistema financiero.
A la espera de opiniones expertas, tengo tres comentarios y una advertencia que formular. Primero, fue un error del ministro empecinarse en demostrar que «no hay dinero público» en juego. Los 6.000 millones que el Tesoro va a aportar al Frob son fondos públicos y no hay vuelta atrás. Otra cosa es que ese dinero se vaya a prestar y no a inyectar en las entidades o que no vaya a impactar en el déficit, pero público es. Era mejor hablar de que la reforma tendrá el menor coste posible para el contribuyente, pero no negar su participación.
En segundo lugar, varios titulares de prensa hacían pensar ayer que estamos ante una reforma del mercado inmobiliario, para que baje el precio de los pisos. Esto tiene su explicación: el PP siempre ha creído que el empecinamiento de la banca en no asumir las pérdidas de sus activos inmobiliarios, manteniendo artificialmente los precios, ha prolongado inútilmente la crisis financiera y, de paso, la de la construcción. En tercer lugar, el ministro dijo que con esta reforma fluirá el crédito, aunque después se corrigió y acertadamente precisó que se trataba de poner las bases para que esto ocurra.
Es muy probable que esta reforma sea muy eficaz en el tema inmobiliario y no tanto en el asunto del crédito, que requiere la existencia de una demanda solvente que precisa de medidas adicionales.
También es llamativa la provisión genérica sobre activos no problemáticos. Hay observadores que creen que esos 10.000 millones se han colado ahí para completar la cifra de 50.000 millones y hacer bueno el anuncio que De Guindos había hecho en el Financial Times. Lo cierto es que, como él mismo dijo ayer, esa cifra salía de unos escenarios preparados por el Banco de España. Pero el de los
50.000 millones era uno de los peores, con pocas fusiones y menos provisiones.
Por último, una advertencia sobre los famoso «cocos», que tanto juego darán a los humoristas. Este es el acrónimo inglés para los instrumentos financieros de capital contigente que la Asociación Europea de Banca (EBA) acaba de aprobar. Son emisiones de deuda (bonos u obligaciones) que, cuando se cumple una determinada condición (por ejemplo si el capital de un banco se sitúa por debajo de un baremo determinado) se transforman en acciones o capital. Aún no se comercializan, pero ya están autorizados.
Mucho cuidado con estos instrumentos que tendrán una alta remuneración, porque pueden suponer pérdidas para el inversor. Es una manera de reintroducir el capitalismo con ruina que en la banca, con la excusa de que las entidades son demasiado grandes para quebrar, había dejado de existir.
john.muller@elmundo.es
La conjura de los necios
El presidente del Barça, Sandro Rosell, sólo acierta cuando calla. Cuando habla siempre es para meter la pata, para perjudicar al club y para echar por tierra la imagen de un entrenador y de un equipo que hasta ahora habían mostrado su superioridad no sólo en el terreno de juego sino también fuera de él, con un comportamiento y un discurso impecables. Pero ahí llegó Rosell con su torpeza, su grosería y su inconsistencia, y ahora y con razón el Barça ha perdido su dominio de la escena, viéndose mezclado, por culpa de su presidente, en un lodazal indigno que no es propio de equipos ganadores ni de personas centradas y que sólo es el viejo recurso del que pierde y de la impotencia que genera la rabia.
Rosell sin Guardiola es lo peor de Núñez. Si cuando Pep se vaya Rosell se queda, el Barcelona volverá a sus peores vicios y a sus peores tinieblas. Lo que tanto tiempo ha llevado consolidar, lo que tanto trabajo y tanto esfuerzo ha costado, va y se lo carga Rosell rebajándose a hablar sobre los árbitros, que es una vulgaridad comparable a hacer bromas con los apellidos de las personas. Ha contado, además, con la colaboración de su vicepresidente, Jordi Moix, que es otro memo considerable. «Nosotros no hablamos de los árbitros ni bajamos al parking», ha dicho el subordinado.
Produce un deprimente contraste la finura del fútbol de Guardiola con la ordinariez de una junta directiva que se ha equivocado en todas las decisiones que ha tomado. Si Pep siente adoración por Cruyff, Rosell le retiró la presidencia honorífica. Si Pep apuesta por los jóvenes, Rosell no quiso cambiar el césped a principios de la temporada pasada, hasta que Pedro se rompió y tuvimos drama. Si el Barça se distinguía por colaborar con Unicef, Rosell nos ha vinculado a la Qatar Foundation, con ramificaciones en Al-Qaeda.
Guardiola había mantenido al Barça al margen de falsos debates totalmente estériles y Rosell y su tropa han metido al club en el mismo saco de zafiedad en el que estábamos cuando de todo nos quejábamos y todo lo perdíamos. La conjura de los necios es desesperante. Qué difícil es construir belleza y que fácil es cargársela. Conozco a Guardiola desde hace casi 20 años y puedo asegurar que le jode mucho más esta chabacanería estúpida y arrogante que perder una Liga y hasta que el Real Madrid la gane.
Las bibliotecas de Ana
Son tiempos de cambio, de mutación. Estamos en ese momento histórico en el que al pasado le cuesta desaparecer y al futuro no se le deja emerger. También en Madrid. Del pasado, quedan cosas. Pero el futuro nos pisa los talones.
Del ayer nos llega el carnaval, por ejemplo, aunque estemos sin cartel por un quítame de allá esa máscara. Del ayer, también, le llegan a Ana Botella las bibliotecas. Pero ésta ya es harina de otro costal.
Cuando desaparece la Dirección General del Libro en el país de Cervantes, al equipo de Botella le caen 45 bibliotecas que alimentar. Veintinueve eran ya del Ayuntamiento y 16 las transfiere Esperanza Aguirre, por lo de las duplicidades. Así, a los 450 funcionarios existentes en ese capítulo municipal se sumarán 444.
Desde Cibeles, hay voces que dicen que la gestión de las bibliotecas públicas de Madrid va a ser «insostenible». Y no les falta razón, si se quiere que los 45 centros sean un instrumento válido en un siglo XXI en el que tanto nos cuesta ubicarnos.
Madrid puede estar y debe estar en esta centuria en la vanguardia. Y las bibliotecas, que no sólo almacenan libros, sino que ya se están subiendo al tren de las nuevas tecnologías, han de ser laboratorios y plataformas de I+D+i en los universos de la Educación y la Cultura.
Está claro que eso no se consigue sólo con voluntad. Tenemos jóvenes profesionales que están preparados para desarrollar sus capacidades y conocimientos en Madrid, sin tener que emigrar a Berlín o a Nueva York. Con entendimiento. También, con voluntad.
Fuera las telarañas del pasado. Se decía que el futuro nos pisa los talones. Pero a los jóvenes, se les quiere conformar con becas de estudio. A Luis Peiret el ganador del concurso del logo de Madrid 2020 le dan como premio una beca de 6.000 euros. Para que siga estudiando. ¿Eternamente?
Con sus problemas, el logo de Peiret, es el futuro. Y el logo de Madríd (con acento) y su 20020 es el pasado. Bibliotecas en Madrid, sí. Pero sabiendo que las bibliotecas están cambiando. Una mutación que necesita mucho más que voluntad.
Son ri sa de Leonardo
No es verdad que, de entre los animales, sólo sonrían las hienas, los monos y los seres humanos; también sonríen los perros, o por lo menos sonríe Dana, una perrita cotton de Tulear con textura de algodón, como Platero, pero más pequeña. Llega por las mañanas, cuando estoy desayunando, pone las patas en mi rodilla, después de atravesar por una gatera desde la casa de los vecinos que la dejan venir. Cabecita triangular, orejas de plata, cola sorprendente: cuando está en reposo la lleva colgando, cuando está en acción la lleva encorvada y casi escondida.Es la mañana de los 177.470 parados, estamos en una depresión de libro, después de cuatro años de recesión; hasta Dona lo sabe, llega, trota y sonríe. El que nos sepa sonreír, aunque sea con la cola, no puede ser perro, ni tabernero, ni ministro en estos duros tiempos. Hay sonrisas enigmáticas, diabólicas, burlonas, que hieren; la de estos días de febrero sólo puede ser la del fracaso. Aunque no todo es desgracia. En estas horas de melancolía y de frío nos alumbra y calienta la sonrisa de la Gioconda, no la que Napoleón robó del Louvre para llevarla a su dormitorio de las Tullerías, sino la del Prado, el inconsciente español, el desván de la gloria. La de la Gioconda es la sonrisa del Renacimiento, que en España entró por Valencia; lo trajeron los Borgia, unos depravados que sabían burlarse de la seriedad de los Austrias.
Cuando veo la Gioconda del Prado veo el buen gusto, la juventud de la historia, el hedonismo de un florentino nacido en Vinci, que además de diseñar ingenios de guerra, y ser arquitecto, escultor, poeta, humanista, músico, matemático, astrónomo, óptico, armador de navíos y geómetra, descubrió el rostro humano como emisor y receptor de mensajes. También sabía cocinar y puso una trattoria con Botticcelli. Aquella pandilla de artistas estudiaba anatomía en los cadáveres y geometría en las extremidades humanas; sabían, por los griegos, que las matemáticas son el cuerpo común del arte y la pintura una ciencia exacta de la naturaleza. Veían en la pintura una poesía muda y en la perspectiva percibían el timón y la rienda.
No sabemos si la Gioconda de Madrid fue pintada por Andrea Salay o por Melzi. Lo importante es que tiene el aire, el aroma, la maestría del taller de Leonardo, uno de los miles de talleres que había en la Florencia de la época, donde los aprendices limpiaban los pinceles, preparaban los lienzos y pintaban las partes secundarias de las obras; algunos de ellos llegaban a equipararse, como en este caso, al maestro. Jamás olvidara la tierra la sonrisa de Lisa Gherardini. Mientras la retrataba había gente cantando o tocando, y bufones que la hacían estar alegre.
Y todo lo dirigía Leonardo, que era zurdo como Picasso, el que elevó la sonrisa hasta el fulgor de la inteligencia.
Etiquetas: Firmas





Links to this post:
Crear un enlace
Home