EDITORIALES: El PSOE muestra su verdadera cara votando contra España y alineándose con el bandolerismo argentino

Vota no en la Eurocámara a castigar a Argentina
El PSOE, incongruente ante el expolio a Repsol
EL PARLAMENTO Europeo aprobó ayer por una inmensa mayoría las primeras represalias de la UE contra Argentina por la expropiación de YPF. Mayoría de la que lamentablemente se desmarcó la mayoría de los eurodiputados del PSOE -sólo 5 votaron a favor y 4 se abstuvieron-, que no apoyaron la propuesta más dura: la suspensión de las ventajas arancelarias que mantienen en la UE los productos argentinos. El eurodiputado Enrique Guerrero justificó esta postura en que el PSOE está «por una solución del conflicto basada en la negociación», en una flagrante contradicción con la postura de los dirigentes socialistas. Rubalcaba afirmaba el pasado lunes que el PSOE «respalda al Gobierno en las medidas que tenga que tomar en defensa de los intereses de las empresas españolas» y en el mismo tono mantuvo una conversación con Antonio Brufau, presidente de Repsol. Los socialistas deben explicar esta sorprendente incongruencia. Con todo, el acuerdo de la Eurocámara supone un apoyo muy importante para España, que se suma a las restricciones a la importación de biodiésel argentino que aprobó ayer el Consejo de Ministros.
Desbloquear y adelgazar las TV públicas
ANTE LA flagrante imposibilidad de llegar a un acuerdo con el PSOE, el Gobierno aprobó ayer dos importantes reformas de la televisión pública que afectan a RTVE y a las cadenas autonómicas. La primera es la modificación de la ley aprobada en 2006, que exigía una mayoría de dos tercios del Congreso para nombrar al presidente y a los consejeros de RTVE. El Consejo de Ministros acordó que, si no se logran dos tercios en la primera votación, bastará mayoría simple para nombrar al presidente y a los consejeros. En cuanto a las autonómicas, el Gobierno aprobó un proyecto de ley que permitirá a las comunidades privatizar, ceder la gestión o cerrar las cadenas. También podrán mantenerlas en funcionamiento, pero con la condición de que haya un equilibrio entre los ingresos y los gastos, o sea,de no perder dinero.
El PSOE acusó ayer al PP de dar «un golpe institucional» al romper el modelo de consenso de RTVE, diseñado por Zapatero. Pero lo cierto es que este modelo estaba roto por el sectarismo de los informativos de TVE desde la pasada campaña electoral. Por otro lado, Rubalcaba estaba bloqueando la renovación del Consejo y la elección de un nuevo presidente -cargo vacante desde la dimisión hace ya nueve meses de Oliart- , dado que le interesaba a su formación mantener el actual statu quo.
Habría sido mejor que los dos grandes partidos se hubieran puesto de acuerdo, pero la paralización en la que llevaba muchos meses una RTVE sin presidente y con un Consejo mutilado era insostenible. La paradoja es que después de despedir a 4.000 profesionales, sanear las cuentas y llegar a un consenso político en 2006, volvemos a la situación anterior en la que los Gobiernos hacían y deshacían. Lo que es diferente ahora es que RTVE tiene una cuota de pantalla inferior y, por tanto, su influencia resulta mucho más limitada.
El Gobierno acordó también ayer reducir de 12 a 9 el número de consejeros, que ya no dispondrán de dedicación exclusiva y, por tanto, cobrarán solamente dietas y no tendrán ni un desmesurado sueldo fijo de 110.00 euros, ni un coche oficial por barba. Eso nos parece muy bien.
Resulta también muy relevante la reforma que va a permitir cerrar o privatizar las cadenas autonómicas, que perdieron 1.500 millones de euros en 2011. No es posible seguir gastando tanto dinero en unas televisiones que compiten con la programación de las privadas mientras se anuncian recortes en educación y en sanidad.
Los Gobiernos regionales que quieran mantener sus cadenas tendrán que equilibrar ingresos y gastos, algo que nos parece absolutamente necesario y que obligará a un recorte drástico de plantillas en Canal Sur, Canal Nou, ETB, Telemadrid o la TV3 catalana, que susbisten gracias a cuantiosas subvenciones. Esperanza Aguirre ya ha dicho en más de una ocasión que privatizará Telemadrid en cuanto la ley lo permita.
En realidad, las reformas que aprobó ayer el Ejecutivo obligan a un replanteamiento del modelo de televisión pública por la vía de los recortes o la eliminación de las subvenciones. RTVE dispondrá este año de 200 millones menos de ayuda pública y, cuando el proyecto de ley sea aprobado por el Congreso, las cadenas autonómicas tendrán que reducir sustancialmente su tamaño si las comunidades quieren seguir controlándolas.
La única televisión pública que seguirá recibiendo subvención es TVE, que no puede financiarse con publicidad. El reto del nuevo presidente será redimensionar la corporación y aligerar su estructura para reducir los costes. Ello exige, a nuestro juicio, una TVE más volcada en contenidos no comerciales y en espacios que supongan un servicio real a los ciudadanos, que es lo único que puede justificar que el Estado la siga financiando.
Quiere el control político de la Junta de Griñán





Links to this post:
Crear un enlace
Home