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domingo, 29 de abril de 2012

FIRMAS: Victoria Prego, D Gistau, LM Anson, J Müller, L Oz C Rigalt


PREGUERÍAS 29/04/2012 VICTORIA PREGO

El ministro tiene un Plan

El Plan Integral de Reinserción de los Terroristas, anunciado de aquella extravagante manera el jueves pasado por el Ministerio del Interior, cogió a todos con el paso cambiado. Pero a todos, todos. Empezando por el mismísimo presidente del Gobierno. A primera hora de esa mañana, apenas media hora antes de que la agencia Efe distribuyera la noticia, un miembro de la dirección del Partido Popular recibía una llamada urgente procedente del círculo más próximo a Mariano Rajoy. El mensaje era el siguiente: «Voy a ver si consigo proporcionaros algún argumentario rápidamente porque está a punto de declararse un incendio, y un incendio grave, además. El ministro del Interior va a lanzar esta iniciativa...». En esos momentos el mentado ministro del Interior ni siquiera estaba en España. Estaba en Luxemburgo. Horas después, tras haber celebrado desde allí una rueda de prensa, Jorge Fernández cogía un avión hacia Madrid, de modo que los responsables de la calle de Génova tampoco pudieron hablar con él para ver cómo encaraban una información que sabían de sobra que iba a abrir a toda página los informativos de ese día y los periódicos del día siguiente. Y, para colmo, estaba previsto que ese jueves el presidente Rajoy compareciera en rueda de prensa después de su entrevista oficial con el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen. Y, ahora que se sabe que Mariano Rajoy se enteró esa misma mañana de lo que su ministro había decidido anunciar sin encomendarse a nadie, se explica la evidente incomodidad del jefe del Gobierno a la hora de responder a la prensa y se explica también la manifiesta contradicción entre sus palabras y el contenido de la noticia que ya la agencia Efe había distribuido. Rajoy dijo que «el Gobierno no varía su política antiterrorista y no la va a variar». Y dijo más: «Es mucho mejor que haya gente que, al final, pida perdón, que se arrepienta. Pero eso, insisto, no supone ningún beneficio penitenciario». Claro, pero es que lo llamativo del plan del ministro es precisamente que, para que el Gobierno los acerque a las cárceles del País Vasco, los presos etarras ya no van a tener que reconocer sus culpas, pedir perdón por ellas y colaborar con la Justicia. Basta con que declaren que quieren dejar de pertenecer a la banda. Y, con eso, antes no bastaba. Imposible, pues, cuadrar las palabras del presidente con la iniciativa del ministro. Imposible también, y por el mismo motivo, cuadrar con el plan de Fernández la interpretación que Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del PP, hacía ante los periodistas minutos después de que hubiera hablado el presidente. Y es que Floriano repitió casi punto por punto las mismas frases que acababa de pronunciar Rajoy. Era el mismo argumentario, el que había sido armado a primeras horas de la mañana a toda prisa y sin más alternativas. Sencillamente, Jorge Fernández les había dado una sorpresa monumental y estaban reaccionando como podían, sobre todo atándose al palo mayor de los principios de la política antiterrorista defendida hasta ahora por el Gobierno. ¿Con quién había pactado entonces el ministro del Interior el anuncio de esta iniciativa que, sin disimulo posible, rebaja las condiciones a los presos etarras para que puedan estar en cárceles próximas a sus casas en el País Vasco? Con el PNV ya se ha dicho que no. Y con el secretario general del PSOE tampoco, por más que Alfredo Pérez Rubalcaba y su equipo apoyen totalmente la medida. Eso no quita para que se sepa -y EL MUNDO lo ha publicado- que los contactos entre Batasuna y emisarios del Partido Socialista vasco se han estado produciendo durante meses siendo el PP el partido de la oposición y estando perfectamente enterado de esas conversaciones, sin que conste que se haya opuesto a ellas ni que las haya denunciado. Ahora que está en el Gobierno, el PP debería pronunciarse y decir si las aprobaba o no. Pero, volviendo a Fernández, ni siquiera pactó su anuncio, ni tampoco informó de él, a los dirigentes del PP en el País Vasco, que mantienen una posición política muy alejada de la que, diga lo que diga ahora el Gobierno, acaba de esbozar el ministro del Interior, quien, como dice uno de estos dirigentes, ha actuado «con buena intención y con el propósito de ayudar». Pero no hay más que revisar la intervención que el fin de semana pasado hizo en San Sebastián el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, para comprender que el anuncio del ministro les ha hecho un roto en su discurso y en su estrategia. Porque resulta que Basagoiti insistió el pasado día 21 en que, si ETA desaparece, se abrirá un escenario distinto para quienes soliciten la reinserción, siempre que -y esta es una cuestión esencial- reconozcan su culpa y se arrepientan de lo hecho. Y si ninguno de los políticos mencionados estaba al tanto de la intención del ministro, tampoco lo estaban las víctimas. Y no sólo no estaban avisadas: es que tampoco el ministro tenía el menor propósito de entrevistarse con ellas y darles explicaciones. De hecho, desde el jueves por la mañana, a Ángeles Pedraza, presidenta de la AVT, se le dijo que todas las asociaciones y plataformas cívicas serían recibidas por la directora general de la Oficina de Apoyo a Víctimas, Sonia Ramos. Pedraza rechazó la invitación y exigió ser recibida ella sola por el ministro. Después de esto, se sucedieron numerosas llamadas que fueron variando el lugar y también el nombre de su posible interlocutor. Y no fue hasta las 15.30 horas del viernes -es decir, al término del Consejo de Ministros- cuando recibió una respuesta positiva: sería recibida por el responsable de Interior. «Yo creo que para entonces alguien le había leído ya la cartilla», dice ella. Hasta aquí, los datos de lo sucedido el jueves. Y ahora, las consideraciones. La pretensión del ministro del Interior de que la oferta que acaba de hacer a los presos etarras va a provocar un debilitamiento de las posiciones entre el colectivo de reclusos no se sostiene en ninguna experiencia anterior. De hecho, la vía Nanclares, abierta por el anterior Gobierno del PSOE para facilitar el acercamiento a la prisión alavesa a los miembros de ETA que decidieran desvincularse de la banda, pedir perdón por sus crímenes -ante las autoridades penitenciarias, no ante sus víctimas- y comprometerse a pagar la responsabilidad civil, ha obtenido un resultado muy pobre. Apenas 20 presos etarras de los más de 500 se han acogido a esa fórmula. Los demás se han reafirmado en su pertenencia a la organización criminal después del anuncio de la banda de no volver a asesinar. Y eso es porque todavía esperan una solución colectiva, y política, a su caso. No hay, por lo tanto, motivos que permitan pensar que una relajación de las condiciones va a provocar ni una desbandada de los presos en pos de la ruptura con la banda, ni una división interna entre los reclusos acuciados por el cebo que el Gobierno les acaba de poner. Por el contrario, es mucho más probable que suceda lo que ha venido sucediendo siempre hasta ahora: que los terroristas interpreten como un signo de debilidad cualquier concesión del Gobierno. Y esta nueva generosidad del plan integral lo es. Aunque la ley no se modifique y su aplicación tampoco. Por otra parte, el acercamiento de presos era hasta ahora una potestad administrativa que, puesto que no tenía relación con la aplicación de beneficios penitenciarios -que está regulada por ley- era discrecional. Y ahora resulta que el ministro le da una categoría superior y la incorpora a un plan integral con condiciones tasadas. Con lo que sólo consigue atar las manos del Gobierno reglando sus decisiones. Y, encima, sin tener en absoluto garantizado el éxito. Y si se espera que ETA haga algún anuncio, que lo haga a pelo porque su situación se lo demande, no porque pueda venderlo como premio a una concesión de nuestra democracia. Porque si se permite a los terroristas que se beneficien de la generosidad del Estado sin que previamente hayan reconocido su culpa y se hayan arrepentido ética y políticamente de ella, estaremos dando pie a que los asesinos concluyan que hicieron lo que había que hacer. Y que ha merecido la pena porque, gracias a la estrategia sangrienta de la banda, ahora es posible que su objetivo político tenga presencia y fuerza en el Parlamento vasco. En ese escenario de argumentación, los votantes de Batasuna crecerán como la espuma. Y eso es lo que cualquier Gobierno democrático tiene la obligación de combatir. El resultado, de momento, es que el plan del ministro ha irritado a las víctimas; ha provocado la desconfianza de una parte muy importante de la sociedad española; y da pie a que los jefes de ETA interpreten que el Estado puede ceder aún más. Mal balance. Rajoy va a ir dentro de 15 días al Congreso del PP vasco. Pero, por mucho que lo intente, por muy contundente que sea su discurso político ese día, no
AL ABORDAJE
29/04/2012 DAVID GISTAU

El club de la lucha

HAY UN poso de ingenuidad en la convicción que tiene nuestro tiempo de que todo es posible curarlo con pedagogía terapéutica. Lo mismo la adicción al tabaco, que el desconocimiento de princi-pios democráticos, que la costumbre del asesinato. Café, magdalenas y conversa-ción. Como el de la solidaridad laica es el valor supremo de los que rigen nuestra urdimbre social, tanto que incluso son fletadas expediciones compasivas a África de las que se regresa con la conciencia expiada, incluso a los etarras nos los matizan ahora como a cetáceos varados a los que hay que devolver delicadamente al mar. Igual que si no fueran personajes integrados en una cultura que no sólo les aprueba, sino que les atribuye el mérito de una forma de victoria. Estamos ante grupos de apoyo en los que, para que todo fluya como conviene políticamente, ha sido abolido del paripé el humillante trámite de la petición de perdón, de la disociación moral con todo cuanto el pistolero se avino a ser desde la primera hora de la militancia. Santiago González detecta una aplicación al terrorismo de las rutinas de Alcohólicos Anónimos: «Hola, me llamo Gorka y hace tres meses que no mato». El primer error es partir de una premisa patológica, como en los pirómanos que oyen voces y se declaran instrumentos de Satán, cuando ETA, igual que en la exploración que Hannah Arendt hizo de Eichmann, relaciona el mal con personas normales pero influidas por un ambiente aprobador, y ése es el descubrimiento más escalofriante. Al leer a Santiago, yo me acordé de las antiterapias de El club de la lucha, del personaje de Palahniuk que se infiltraba en varias muy civilizadas sin hallar consuelo hasta que descubría el poder catártico de una violencia sorda, nihilista y autocastigadora. La cuestión antiterrorista no es la única en la que este Gobierno no resiste la confrontación con la hemeroteca. Mintieron en todo, y que cada cual decida si es el imperativo de la realidad lo que les obliga a entregar en sacrificio su honestidad. Mientras, las víctimas, las que fueron usadas en las manifestaciones de oposición, de repente son para el PP como las veía Zapatero: un estorbo, una interferencia de dignidad en el cálculo político. Cuando Fernández Díaz llama vengativa a una, está renovando el prejuicio socialista según el cual las víctimas estaban demasiado dislocadas por la emotividad como para permitirles participar y habían perdido el sentido posterior a Ermua. Había que apartarlas sin dar una impresión demasiado hostil. Siempre fue más fácil conceder un papel de interlocutor a los asesinos, nada emotivos, más adaptados a la hora de la política que los dueños de un dolor innegociable. Harán cosas que nos helarán la sangre, dice el clásico.
LAS CARTAS BOCA ARRIBA
29/04/2012 LUIS MARÍA ANSON DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA CRISTÓBAL MONTORO

Recortes, sí, crecimiento, también


Querido ministro… Que por la cuota catalana te salga un Ministro del Interior 'tonto del bote', es la cosa más fácil del mundo Nunca he estado de acuerdo con el Virtus post nummos de Horacio ni con el Non olet de Vespasiano a Tito. La virtud, la honradez, la libertad, los derechos humanos no pueden estar supeditados al dinero. Eso lo sabes muy bien. Lo que ocurre es que Zapatero os ha dejado, aparte de la terrible herencia política de Bildu en Guipúzcoa, de Amaiur en el Congreso y del secesionismo en Cataluña, seis millones de parados, una deuda galopante y un déficit que nos asfixia. Y como no se puede aconsejar que coma menos al que se está muriendo de hambre, te dedicas a hacer virguerías para recortar los gastos del despilfarro en las partidas presupuestarias que se inventaron Zapatero y su gentil marioneta Elena Salgado para mejor derroche del dinero público. Deberías publicar una relación de las subvenciones a la caravana interminable de camelancias que se han beneficiado de los impuestos con que la clase política sangra a los contribuyentes españoles. La gente no te creería. Muchas de esas subvenciones parecen una broma o una caricatura. Yo le he sugerido a Ymelda Navajo que publique un libro espejo del despilfarro del dinero público. Por muy impopulares que sean algunos de los recortes que has establecido, eran imprescindibles. Mejor hubiera sido comunicarlos de forma más acertada pero comprendo que estáis supeditados a la dictablanda de Arriola, que es hombre muy seguro en sus errores. El criterio generalizado, no solo en la oposición sino también en el Partido Popular, es que resultaría gravemente calumnioso afirmar que los pavos reales que en Moncloa rodean a Mariano Rajoy son unos maestros de la comunicación. Pero no te escribo esta carta pública para extasiarme ante las tijeras con que has cercenado los Presupuestos Generales del Estado. Quiero subrayarte que se está convirtiendo en clamor popular la necesidad de tomar medidas que estimulen el crecimiento. Tú has tenido el gran acierto, no suficientemente publicitado, de arbitrar una fórmula para que ayuntamientos y comunidades paguen lo que deben a sus proveedores. Muchos millares de empresas se van a beneficiar de cobrar lo que se les adeuda y eso creará puestos de trabajo, al circular de nuevo la sangre del dinero por las venas de unas compañías fragilizadas. No basta, sin embargo, con esta medida, que me parece excelente. Tras establecer los recortes imprescindibles para contener la hemorragia del despilfarro, es necesario difundir cuanto antes las medidas que el Gobierno debe tomar para estímulo del crecimiento. No os engañéis. La política de la austeridad y los recortes es lo primero. Pero no lo único. Si no queréis malbaratar el capital político conseguido tras las elecciones del 20-N, habrá que despejar los caminos del crecimiento futuro. Los seis millones de parados son una losa demasiado pesada que terminará por aplastarnos si no se atienden las esperanzas puestas por los españoles en la gestión de Mariano Rajoy.
AJUSTE DE CUENTAS
29/04/2012 JOHN MÜLLER

'Operación crecimiento' tras el verano

La Operación Crecimiento en Europa está en marcha desde hace meses y todo indica que cuajará en el segundo semestre de 2012. La canciller Angela Merkel quiere visitar España en el otoño y no tiene sentido que lo haga en un contexto vacío. El embajador alemán Reinhard Silberberg, uno de los diplomáticos a los que se hace más caso en la Cancillería berlinesa, lleva semanas trabajando en la visita. En esa fecha el programa de captación de jóvenes españoles en paro ya estará rodado y Silberberg, como anunció hace unas semanas, quiere darle una vuelta de tuerca. En lugar de trasladar la mano de obra desocupada de España a su país, quiere que también las empresas vengan donde hay trabajadores disponibles. Este lunes, además, comienza en Galicia un encuentro auspiciado por la Fundación Konrad Adenauer, ligada a los democristianos alemanes. Allí, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se reunirá con su colega español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, quien es un actor central en este asunto, pese a que su famosa frase de que Merkel «reacciona siempre un cuarto de hora tarde» hizo que muchos temieran que el entendimiento con Berlín no sería fácil. García-Margallo no sólo ha sido escogido por Merkel para que forme parte del Club de Berlín o del Grupo Futuro, como le llama el ministro alemán de Exteriores, GuidoWesterwelle, donde se está discutiendo informalmente el porvenir de la UE, sino que la Operación Crecimiento es en gran parte una iniciativa que él planteó tras el turbulento verano de 2011, cuando era vicepresidente de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo. EL MUNDO recogió el plan Margallo en su edición del 4 de octubre de 2011. La iniciativa consistía en lograr tres objetivos: asegurar la estabilidad económica y la disciplina fiscal en la Eurozona; garantizar la sostenibilidad de la deuda soberana; y estimular el crecimiento económico. Para ello proponía tres instrumentos: la gobernanza económica, la emisión de eurobonos o de un instrumento que mutualizara la deuda europea y lo que entonces Margallo llamó «un nuevo Plan Marshall de relanzamiento económico». Poco a poco los hechos le han ido dando la razón a un político que definió el error de crear el euro sin una mayor integración fiscal como «el intento de tener tigres vegetarianos». La disciplina presupuestaria quedó plasmada en el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza del 2 de marzo pasado. Los eurobonos, cuyo diseño aún está en al aire, ya han sido aceptados por Alemania como un instrumento de la fase final de la integración fiscal. Por último, Margallo visualizaba la iniciativa de crecimiento en septiembre pasado como un plan que se debía poner en marcha a través del Banco Europeo de Inversiones (BEI) y de los llamados bonos-proyecto, emisiones de deuda destinadas a financiar planes europeos específicos, como grandes infraestructuras o planes tecnológicos. Merkel utilizó casi esas mismas palabras en su entrevista de ayer en el diario Leipziger Volkszeitung, donde anunció que se prepara una «agenda de crecimiento» para Europa. Para García-Margallo, que Alemania haya asumido este punto de su iniciativa, es un triunfo personal. No sólo porque él fue de los primeros en hablar de esto, aunque hoy lo hace todo el mundo, sino porque los detalles técnicos que él propuso, como la participación del BEI y la popularización de los bonos-proyecto, también se están imponiendo. De hecho, el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, anunció el jueves que piensa convocar a los líderes comunitarios a una reunión extraordinaria para tratar el tema. «El debate sobre el crecimiento está ocupando un lugar central en toda Europa y con razón», dijo. También Mario Draghi, presidente del BCE, ha abogado por un pacto al respecto. Sería un error interpretar el protagonismo alemán en la Operación Crecimiento como un abandono de su apego a la disciplina presupuestaria. Berlín no está interesado en el debate austeridad versus crecimiento que mantienen Paul Krugman, Joseph Stieglitz y otros gurús como Nouriel Roubini. Tampoco va a ceder respecto al Tratado que se acaba de firmar. Ya le ha advertido a François Hollande que éste no es renegociable. Pero los alemanes no son insensibles a lo que está pasando en el sur de Europa ni a lo que puede ocurrir en Francia si hay un cambio en su Presidencia. Y aunque Hollande ha dicho que si él gana Francia no ratificará el Tratado en su actual forma, esto no significa mucho. El equipo del candidato presidencial francés ya ha transmitido a los demás países que, más allá de sus arranques verbales, no piensa torpedear en serio el pacto fiscal si la apuesta por el crecimiento sustituye al debate sobre la austeridad. El diario The Guardian decía ayer que estas amenazas se verán de modo distinto si Hollande gobierna. «El próximo presidente francés heredará una crisis de balanza de pagos que pondrá en problemas al más pintado. Francia paga hoy más intereses por su deuda pública que lo que gasta en Educación». García-Margallo está convencido de que la mutualización de la deuda dará paso a un avance institucional nunca visto en la UE. «EEUU realmente nació cuando hizo frente a este problema», sostiene. Y el instrumento es el consenso. «El proyecto europeo sólo avanza cuando hay acuerdo entre las dos orillas del Rihn: entre la democracia cristiana de un lado y la socialdemocracia del otro, con apoyo de otras fuerzas, singularmente de los liberales». john.muller@elmundo.es
EL OYENTE LUIS OZ
29/04/2012

Murdoch en el banquillo

La comisión Leveson, que investiga desde agosto de 2011 en el Strand de Londres los principales escándalos (escuchas ilegales y convolutos de toda clase entre políticos y medios) destapados por el Guardian, es un striptease diario de la prensa y del poder político, pero también una gran escuela de periodismo a la que todos los medios deberían prestar atención. Estamos ya en la tercera fase de la investigación. La primera se centró en la relación entre la prensa y los lectores, en las escuchas ilegales y en otros comportamientos periodísticos impropios. La segunda, en las opacas relaciones entre periodistas y policías. La fase actual está dedicada a la siempre delicada relación entre periodistas, medios y políticos. El gran circo cerrará sus puertas en julio con las recomendaciones finales. Sólo hay 14 entradas diarias para los ciudadanos que deseen asistir en persona al espectáculo, pero se puede seguir íntegramente en la red. Merece la pena. La estrella de esta semana ha sido el presidente de News Corp, Rupert Murdoch. «El ex director del Sun David Yelland ha dicho que usted es como un mantra, como una cárcel, para los directivos a sus órdenes», decía el jueves el asesor fiscal Robert Jay. «Tonterías, una estupidez que hay que poner en el contexto de la autobiografía del propio Yelland, donde confiesa que en el Sun estaba siempre borracho, algo que no sabíamos», contestó Murdoch. Para salvarse y salvar a su hijo James de toda culpa, Murdoch ha desviado la responsabilidad del desastre hacia algunos de sus principales asesores legales, como Tom Crone, y ex directores de sus periódicos, como Colin Myler, hoy al frente del Daily News neoyorquino, y Harold Evans. La respuesta ha sido inmediata. Crone, según Murdoch, fue el satán que manipulaba a los de arriba y a los de abajo. Al gran Evans lo pinta como un tarambana que un día, hace 30 años, entró en su despacho y le soltó: «Aquí estoy para decir lo que quieras que diga». Crone se siente como un chivo expiatorio: «Todo lo que dice Murdoch de mí es falso». Evans califica la historia sobre él de «cómica». Menudencias comparadas con el fallido cambalache montado al parecer con el primer ministro David Cameron para hacerse con el control de BSkyB y las 160 páginas de correos electrónicos que amenazan la carrera del secretario de Cultura, Jeremy Hunt, la persona que debe recibir y responder a las recomendaciones de la investigación para recuperar el prestigio y la ética perdidos.
TESTIGO IMPERTINENTE / CARMEN RIGALT
29/04/2012

¿Es posible pedir más?

Aguirre inauguró un centro comercial promovido por un grupo del que Marichalar es consejero.La presidenta lució una camiseta de color azul Falange con el lema «Yo confío en España».Manolo Santana protagonizó un curioso 'incidente' con el embajador de la India en España. Había que ver a Esperanza Aguirre, a su alcalde Narciso de Foxá (Majadahonda) y a su consejero de Economía, Percival Manglano, en traje de faena. Nada de chaquetas impecables con soga Hermès al cuello (para ellos). Nada de colores fluor y tacones imposibles (para ella). Todos se atizaron una camiseta azul Falange (en serio: del mismo azul que usaban antaño los patriarcas del Movimiento, aunque ahora el único movimiento es el que se demuestra andando) con un lema estampado en el pecho: «Yo confío en España». La autoría del lema era de Robert Balkany, presidente del grupo promotor que ha construido el centro Gran Plaza 2 (190 comercios distribuidos en 60.000 metros cuadrados, y 2.600 puestos de trabajo dispuestos a aliviar, uno detrás de otro, las penosas estadísticas). Balkany confía más en España que muchos españoles. No es la primera vez que este hombre hace semejante profesión de fe. Suyo era el primer centro comercial que se hizo en España (La Vaguada) y suyo es el último. Por ahora. Nota para los nostálgicos del colorín: Balkany estuvo casado con la princesa María Gabriela de Saboya, que fue la primera novia de juventud del rey Juan Carlos. Hoy sigue siendo un afamado hombre de mundo. Tiene a Jaime deMarichalar como consejero estrella de su grupo y en él deposita la confianza. Precisamente el ex yerno real asistió el otro día a la inauguración del gigantesco centro en la que constituía una de sus primeras salidas tras permanecer recluido en su domicilio para guardarse de los paparazzi. Con pocas horas de diferencia, se inauguró también en Madrid un mercado gourmet. Ahí las cifras no resultaban tan epatantes como en el macrocentro de Majadahonda. Tampoco Albert Bankaly estaba detrás del invento. En esta ocasión, quien obraba el milagro de los panes y los peces era un constructor de la Moraleja: el empresario Carlos Zapata (no confundirlo con el modista colombiano). Él ha levantado el negocio como prueba de amor a Isabela, su mujer. No lo digo para quitarle méritos. Por la mitad de precio podía haberle puesto una cadena de boutiques con nombre pretencioso (El templo de los pantis, por ejemplo), en cambio se ha empeñado en un proyecto que dará lugar a 300 puestos de trabajo. Esperanza Aguirre, arrebatada de frenesí, aceptó cortar la cinta inaugural. Aquí no hizo falta agitar banderines ni tatuarse lemas en el pecho. El mercado abrió sus puertas y Madrid se arremolinó en el Paseo de la Habana para celebrar la buena nueva. Sin corralito VIP, sin fotógrafos, sin reverencias. Todos rimaban con todos. Entre empujones emergió María Chávarri. También Carlos Urroz, director de ARCO; Lola Suárez (de los Suárez de toda la vida), la comisaria de Exposiciones Marisa Oropesa, los decoradores Tomás Alía y Lorenzo del Castillo, la diseñadora Elisa Bracci y restauradores de todas las vanguardias. Pero era tal la multitud que el paisanaje se comió al paisaje. Más fácil lo tuve en la entrega de los Premios Traveler, celebrada en el pabellón de los jardines de Cecilio Rodríguez, el que fuera jardinero mayor del Reino. Para situarnos: junto a la antigua Casa de Fieras del Retiro. Los de 50 para arriba saben de lo que hablo. Ha llovido mucho desde entonces. Ahora ya no huele a tigre y los pavos reales tiñen de color el ambiente. El pabellón (propiedad del Ayuntamiento) se alquila para hacer caja y contribuir a su mantenimiento. La revista Traveler entrega ahí unos premios anuales que son como los premios de casi todas las revistas: un acto de exaltación publicitaria.Como no es cuestión de aguar la fiesta a la gente de Condé Nast, doy por bueno el intento. A fin de cuentas, publicidad somos y de ella dependen nuestros sueños. De la fiesta Traveler me quedo con una frase que se ha convertido en lema para exaltar ciertos destinos turísticos: «La felicidad es un lugar». No se quién la dijo, pero resulta deliciosa. Casi tanto como el «Ven y cuéntalo» que en su día promocionó Rosa Díez desde la Consejería de Comercio y Turismo del Gobierno vasco que entonces ocupaba y que fue motivo de una agria polémica con el fallecido Antonio Mingote. Que me perdone Rosa por recordar su pasado, pero las buenas ideas no deberían prescribir nunca.

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