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viernes, 20 de abril de 2012

LA HERENCIA SOCIALISTA: La bolsa se hunde. El Ibex 35 pierde los 7.000


  • MARÍA VEGA MADRID
  • 20/04/2012 PORTADA
  • La Bolsa pierde los 7.000 y vuelve a los niveles de la caída de Lehman Brothers


    El Estado es insostenible tras dos gobiernos socialistas

    El 9 de marzo de 2009, el Ibex 35 tocó fondo y cerró en 6.817 puntos arrastrado por los últimos coletazos de la mayor crisis financiera mundial de los últimos 30 años. Tres años después, la Bolsa española amaga con hundirse en solitario hasta este nivel o incluso perderlo.

    El índice en el que cotizan las 35 empresas más importantes de la Bolsa española se desplomó ayer hasta perder los 7.000 puntos. Los expertos temen que el nuevo suelo del Ibex 35 sean los 6.700 «en el peor de los escenarios», decían hace apenas unos días.

    La diferencia entre la debacle bursátil de ayer y la de hace tres años es que, esta vez, España está sola en las caídas. En EEUU, a mediados de marzo de 2009, el S&P 500 tocó fondo al perder los 700 puntos. Ayer, cotizaba cerca de los 1.400 puntos, es decir, ha dado carpetazo a la crisis duplicando su volumen. En Europa, el Dax Xetra alemán también perdió en esas fechas los 4.000 puntos y ayer cerró en 6.671, tras sufrir un revés del 0,9%. Incluso el castigado selectivo de Milán está lejos de los 12.600 puntos a los que llegó a caer en el fatídico marzo de 2009 y ayer cerró en 14.287 puntos.

    El Estado es insostenible tras dos gobiernos socialistasMientras las grandes Bolsas mundiales se preparan para corregir los excesos de estos últimos tres años, España vive sola su purgatorio. El país que poco después de la caída de Lehman Brothers presumía en el exterior de tener uno de los sectores financieros más sólidos del mundo lleva largas semanas sufriendo los ataques de unos mercados que desconfían de sus bancos y de la reforma financiera que el nuevo Gobierno ha aprobado para sanearlos.

    Los inversores tampoco se creen las cuentas anunciadas por el Ejecutivo español por la opacidad de las comunidades autónomas y la falta de ingresos de un país que va camino de los seis millones de parados.

    España se ha granjeado la fama de incumplidora y la posibilidad de que el Estado tenga que poner más dinero sobre la mesa para ayudar a su banca (que es el principal comprador de deuda pública del país) está haciendo temblar a la Bolsa española y a su prima de riesgo.

    Este sentimiento del mercado explica que ayer el Ibex 35 perdiera los 7.000 puntos después de una subasta «positiva», según el consenso de analistas españoles y extranjeros. Las portadas de los medios digitales que más influencia tienen en el mercado recogieron con optimismo el resultado de una difícil prueba para el Tesoro español. «España pasa el examen de la subasta de deuda», tituló el Financial Times en internet.

    En esa operación, el Tesoro pidió financiación a 10 años a los mercados. Este tipo de colocaciones son las más complicadas en el contexto actual, puesto que la barra libre de liquidez bancaria que puso en marcha el Banco Central Europeo (BCE) para evitar un colapso financiero en Europa es a tres años, un plazo insuficiente para hacer carry trade (operaciones de compra de activos que ofrecen altas rentabilidades con el dinero prestado del BCE a un interés mínimo) con bonos de 10 años.

    Pese a las dificultades, el Tesoro (que ya ha emitido más de la mitad de lo previsto para este año) logró aumentar la demanda de bonos españoles frente a la anterior subasta con una cobertura 2,4 veces superior a la colocación, aunque para ello tuvo que pagar un interés medio más caro al de la última subasta y al que ayer marcaban los mercados secundarios de deuda. Al final, el Tesoro colocó 2.500 millones de euros (1.400 millones en bonos a 10 años y el resto en bonos a dos años) a un interés medio del 5,74% (frente al 5,4% de la última subasta).

    «Ha sido una subasta positiva sin ningún tipo de duda. La cobertura ha sido amplia, con bastante demanda, aunque los tipos han sido más altos que la última vez», resumió el subdirector de deuda pública de Ahorro Corporación, Javier Casal.

    Sin embargo, el resultado de la subasta no impidió que la prima de riesgo española retomara su subida hasta cerrar en 423 puntos (13 más que el miércoles). El motivo de esta escalada fue que el mercado se fijó en un pequeño detalle: aunque la demanda fue muy amplia y la subasta se repartió entre muchos bancos, no circuló ningún rumor que confirmara que entre esas entidades que compraron deuda española figurara alguna extranjera.

    El miedo a que la banca española se esté hinchando de bonos españoles y a que el país entre en un círculo vicioso en el que el Estado debe inyectar recursos a sus bancos para que compren deuda y así se deterioren de nuevo sus balances volvió a golpear a la deuda y al Ibex.

    Aunque Repsol (-4,7%) cerró como el peor valor del selectivo, por la crisis con Argentina, bancos y constructoras -sectores sumidos en la depresión del ladrillo- sufrieron los mayores castigos. De hecho, el Santander perdió ayer por momentos su segundo puesto por capitalización bursátil del Ibex y fue sustituido por Inditex. La primera posición del ranking la ocupa hace años Telefónica.

    Los especuladores que están apostando contra España o los inversores que están sacando su dinero del país enmarcan su decisión en la incertidumbre sobre el futuro del euro. El fondo de rescate de la UE no es suficiente para rescatar a la griega a la cuarta economía del euro. Y el BCE tampoco está sosteniendo el riesgo.

    Junto a España, Italia está sufriendo un fuerte castigo y ayer su prima de riesgo subió hasta 392 puntos, aunque su Bolsa fue menos castigada con una caída del 2%. También la prima de riesgo de Francia se disparó ayer a 141 puntos.

    >Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt: Videoanálisis de M. Vega.
  • F. NÚÑEZ M. VEGA MADRID
  • 20/04/2012 ECONOMÍA
  • Cataluña y Valencia deben devolver en mayo 6.000 millones

    Este año tienen vencimientos de deuda de 16.000 millones, el 77% de todas las CCAA



    En un entorno económico en recesión y en el punto de mira de los mercados, las comunidades autónomas tendrán que afrontar en los próximos meses el peor calendario imaginable tanto financiero como presupuestario. Antes de fin de mes deberán presentar a Hacienda un plan de equilibrio de sus cuentas creíble para realizar un ajuste en los presupuestos de 15.676 millones de euros (los recortes en sanidad y educación apenas se notarán este año) para cumplir el objetivo de déficit. Y tendrán que decir cómo empiezan a pagar los primeros plazos del crédito del ICO a los proveedores.

    Por si fuera poco, antes de fin de año deberán devolver nada menos que 20.673 millones correspondientes a vencimientos de deuda a corto y préstamos bancarios de una deuda autonómica que en su conjunto alcanza los 140.083 millones (13,1% del PIB). A esta cifra hay que sumar los 459 a corto de los vencimientos de sus empresas públicas, que acumulan un endeudamiento total de otros 13.870 millones.

    Con este panorama, una vez concluidas en junio las líneas de anticipos del ICO para otorgarles liquidez, el Gobierno pondrá en marcha los denominados hispabonos para garantizarles un menor coste financiero.

    Sin embargo, en mayo, un mes antes de esta posible alternativa, se concentran unos 6.000 millones en vencimientos del total de los 16.000 millones a los que deben hacer frente este año las dos regiones con mayores problemas financieros: Cataluña y la Comunidad Valenciana. Si se renuevan, como parece, deberán abonar intereses superiores al 5,5%. Entre ambas deberán negociar este año el 77% del total de la deuda de las 17 autonomías que vence este año (20.673 millones). Estas dos comunidades son las que tienen mayor nivel de deuda en relación a su PIB con un 20,7% (Cataluña) y un 19,9% (Comunidad Valenciana).

    Sólo en mayo, la Generalitat catalana tendrá que devolver al menos 2.524 millones entre bonos vencidos y créditos. Ahora mismo, está inmersa en la operación para colocar 2.150 millones para cubrir el vencimiento del dos de mayo.

    Por su parte, la Comunidad Valenciana vive instalada en un vencimiento de deuda casi permanente. El acceso al mercado financiero se cerró por completo hace un año y las operaciones dirigidas a nutrir su tesorería, préstamos y pólizas se dispararon para poder atender los gastos corrientes de funcionamiento ante la caída de ingresos. El resultado fue que a 31 de diciembre de 2011 el 57% de su endeudamiento era a corto plazo, un porcentaje 20 puntos superior al de seis meses antes.

    Desde que comenzó 2012, la Administración valenciana ha pasado por varios picos en los que se han concentrado las exigencias de pago. Uno de los más pronunciados ha comenzado a producirse en abril y no acabará hasta finales de mayo. En estas semanas, la Generalitat Valenciana tiene que devolver o refinanciar más de 3.000 millones entre pagarés (1.200 millones), bonos patrióticos (472 millones), préstamos con bancos y el crédito sindicado de 1.180 millones. Este préstamo, que fue firmado por Bankia, Sabadell, Caixabank, BBVA e ICO, lo recibió en enero para atender los pagos. La Generalitat confiaba en cubrirlo con la frustrada emisión de bonos minoristas de diciembre y otro préstamo del Deutsche Bank.

    El Ejecutivo valenciano recibió también una línea de financiación de 2.000 millones del ICO que garantiza que cubrirá los vencimientos con la banca de este primer semestre. Y para la segunda mitad del año, confía en la emisión de hispabonos en junio, el colchón que prepara el Gobierno para exigir el cumplimiento del déficit con la Ley de Estabilidad Presupuestaria a todas las comunidades. La Ley prevé incluso una intervención de las cuentas por parte de Hacienda en caso de incumplimiento del déficit o de solicitud de ayuda en el supuesto de que alguna región no pueda atender las responsabilidades financieras.

    Cataluña será sin embargo la región más beneficiada con la creación de los hispabonos, que estarán avalados por el Estado, ya que este año tienen vencimientos totales de deuda y préstamos por 10.363 millones.

    Con información de Eugenio Mallol y María Teresa Coca.
    . P. R. MADRID
  • 20/04/2012 ECONOMÍA
  • Correos perderá 2.000 empleos por la caída del 11% en los ingresos

    La libre competencia y la crisis lastran los resultados de la mayor empresa pública



    Correos, la mayor y más antigua empresa pública española, está sufriendo en sus carnes las penalidades de moverse en un mercado libre y en vertiginoso cambio. El 1 de enero de 2011 se liberalizaron los servicios postales en la Unión Europea, justo en plena crisis económica; es decir, al desafío de la libre competencia se sumaron la caída de la actividad empresarial de la que se nutre y los recortes impuestos al sector público. Sin olvidar que los tiempos de la correspondencia tradicional en papel han terminado: el e-mail ha matado a la carta con sobre y sello. El presidente de Correos, Javier Cuesta, anunció ayer en la Comisión de Presupuestos del Congreso que la sociedad estatal reducirá este año su plantilla en 2.000 trabajadores, decisión obligada por un descenso de actividad que se prevé alcance el 5%.

    Correos sigue siendo la principal empresa pública del país por su número de trabajadores, 58.000 personas, de las que 22.000 son funcionarios. Pero su plantilla no ha dejado de adelgazar en los últimos años. En 2010 eran 63.000. Su capítulo de personal, que supone el 73% de los gastos, caerá este año un 5,3%, hasta los 1.434 millones de euros, por la suspensión de las aportaciones al plan de pensiones y por la reducción de plantilla, que se llevará a cabo mediante bajas incentivadas y el traspaso de funcionarios a la Administración General del Estado, según explicó Cuesta.

    Este año se prevé que los ingresos caigan un 11,2% y que las pérdidas de Correos alcancen los 164,4 millones de euros, después de haber terminado 2011 con tres millones de beneficios. Javier Cuesta se quejó ayer de la competencia, especialmente en los segmentos «más rentables» del mercado. Las empresas, explicó, usan modelos operativos de bajo coste y se aprovechan de las inversiones realizadas por Correos. Se trata de compañías pequeñas -la mayor es Unipost, participada en un 40% por Deutsche Post, los Correos alemanes- que se han especializado en envíos empresariales, publicitarios y de ámbito local.

    Desde el pasado 16 de marzo, Correos está adscrito a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), lo que supondrá un nuevo cambio en la centenaria empresa. Como desde 2007 los envíos han disminuido un 24,8%, la apuesta hoy se dirige al marketing multicanal, la paquetería y los servicios financieros.

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