FIRMAS: Salvador Sostre, A Espada, V de la Serna, FJ Losantos, D Torres, A Romero, J Müller, ES de Buruaga, PG Cuartango

La importancia del mérito
A la universidad se accede por dos vías, según el caso. Por la vía de tener dinero o por la vía de tener buenas unas notas y unas aptitudes especialmente remarcables. La vía del dinero, exclusivamente, es la más triste, y no hay ninguna universidad realmente prestigiosa que utilice sólo este procedimiento.El mejor método es el de las universidades americanas, naturalmente privadas, que exigen notas y que demuestres aptitud y carácter en una entrevista a la que te someten antes de aceptarte. Si el alumno seleccionado no tiene recursos para satisfacer el precio de la matrícula, la universidad expresa su interés por él ofreciéndole una beca que cubre en parte o totalmente el precio, o prestándole el dinero mediante un crédito sin interés con el compromiso de que lo devuelva una vez empiece a trabajar.
El sistema español, mayoritariamente público, exige una nota que, por lo general, no es muy difícil de obtener -sólo hace falta ver una de estas manifestaciones de estudiantes para ver que cualquiera puede acceder a la universidad- y el precio de la matrícula representa sólo una pequeña parte de lo que cuesta en realidad la plaza.
No hace falta decir que las universidades americanas son, de largo, las mejores del mundo, y a las que todas las personas un poco inteligentes quieren ir, y que las universidades españolas no figuran en ningún lugar destacado en los ránking de prestigio y de excelencia.
La idea de exigir más nota para acceder a las universidades públicas españolas es buena. También lo es que los repetidores tengan que pagar más que los que se esfuerzan. Pero lo ideal sería que las universidades fueran privadas, como las americanas, y que compitieran entre ellas por tener los mejores profesores y los mejores alumnos, y, por lo tanto, los mejores resultados, como sucede en EEUU.
Tiene razón la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, cuando dice que exigir más nota para entrar en la universidad favorece a los estudiantes de menos poder adquisitivo, porque compiten con talento y no con dinero. El sistema de becas es más justo que el gratis total e indiscriminado en tanto que ayuda a quien lo necesita y lo merece; y es justo y necesario que hasta el estudiante más humilde tenga un horizonte de esperanza y sepa que si estudia tendrá su oportunidad.
Los créditos sin intereses son también una opción razonable, porque el alumno es consciente de que tiene que estudiar lo máximo y mejor posible para poder encontrar un trabajo que le permita devolver lo que le han prestado. Nada estimula tanto como operar bajo una presión real y concreta.
Lo privado funciona mejor que lo público y el Estado nunca es mejor que las personas. Lo gratis se banaliza y lo que te cuesta esfuerzo o dinero se aprovecha hasta la última cucharada. Son principios elementales de cómo funciona el hombre, esos principios que el socialismo siempre ha ignorado y por eso ha destruido sistemáticamente las economías y las sociedades donde se ha aplicado.
Aguirre tiene razón: lo mejor para los pobres es que funcione a rajatabla la meritocracia. Los americanos también tienen razón: la manera más eficaz de ayudar a los pobres, y de hecho a todo el mundo, es que se tenga la sensación de que hay que esforzarse hasta ser los mejores para merecerse el futuro.
Y ese esfuerzo y esa superación son más eficaces y decisivos que cualquier paternalismo estatalista, que al final siempre resulta insostenible y de una mediocridad infinita.
Ciencia de las letras
.Querido J:
Dado que es una de las pocas conversaciones que logra interesarte, tal vez estés al corriente de la intención del ministro Wert de reformar el Bachillerato. En realidad la reforma es un pie quebrado. Fue un sorprendente anuncio del presidente Rajoy y una de las escasísimas concreciones de su discurso de investidura. El carácter de la reforma se ha ido anunciando de la manera confusa y homeopática que distingue la comunicación de este Gobierno y poco podré decirte sobre ella hasta que no pase a ser un hecho. Pero su mera enunciación me da la oportunidad de hablarte de un asunto en el que pienso hace tiempo. Su mera enunciación, y el papel que trajeron el otro día las twins.
Han cumplido 15 años y el próximo acaban la cruelmente llamada ESO: según el papel les había llegado la hora de elegir. Y estaban en pleno embarras, aunque por fortuna del choix. Letras o ciencias, papá. He de decirte, antes de proseguir por el centro, que su embarazo ante la obligación de elegir no me sorprende. Los adolescentes de hoy no eligen. Se limitan a probarlo todo: hípica, natación, voley, esquí, inglés, francés, alemán, chino, heavy, son, Twitter, Facebook, chicos, chicas, pitis, pelis y voy a callarme. La España binaria de Joselito o Belmonte era producto de la miseria. Elegir es un anacronismo. Pero si se trata de letras o ciencias, y se trata de los 15 años, es probable que roce el crimen.
Mil veces hemos hablado de la fractura contemporánea entre ciencias y letras. Mil veces hemos predicado la conferencia de C. P. Snow que en 1959 formalizó antes que nadie la fractura. Mil veces hemos escrito por una literatura y una ciencia y un periodismo que la eludiera. Pero no recuerdo que habláramos del arranque de esta escisión, es decir, del sistema educativo. Es un poco ridículo que un adolescente de 15 o 16 años deba elegir entre Latín y Biología. A mi juicio, lo único que tendrían que estudiar los adolescentes, antes de la Universidad, son idiomas. En un sentido amplio, desde luego. Inglés, francés, alemán o chino y hasta latín. Pero por delante de ellos los cuatro idiomas básicos: el de la lengua, el de las matemáticas, el de la filosofía y el del dinero. No parece razonable que un alumno llegue a la universidad sin saber quiénes y por qué son Julio César, Vermeer, Shakespeare, Newton, Hume, Smith o Gödel. Pero lo fundamental son los idiomas, la capacidad de razonar y manejarse en los lenguajes básicos. Es esa competencia fundamental lo que se echa de menos en los alumnos españoles. Al menos en los alumnos de mi generación. Pero también, y eso es lo preocupante, en los alumnos que he tratado después de casi 20 años de docencia universitaria: la capacidad para tener una visión omnicomprensiva del conocimiento, eso es lo que falta. No importa que esa visión sea elemental, es decir, que corresponda a su edad. Como en las lenguas propiamente dichas, también aquí lo importante es la sintaxis: el vocabulario es una pura cuestión de tiempo. Y es evidente que esa sintaxis ha de tener un carácter global que agrupe antes de las inexorables especializaciones profesionales lo que vulgarmente entendemos por ciencias y letras.
Vulgarmente. Demasiado vulgarmente. Porque el otro grave problema del sistema educativo (y no sólo español) es concebir cualquier enseñanza, incluida la universitaria, al margen de la naturaleza y de sus ciencias. No puedo concebir una licenciatura en arte, cualquiera, sin incluir las aportaciones de la neurociencia o el estudio de la percepción. Es inaudito que Darwin no ocupe un lugar central en cualquier temario filosófico. ¿Cómo escribir novelas (¡y no cuentos!), ignorando la psicología evolutiva y la angustiosa relativización del libre albedrío? ¿Cómo formalizar científicamente el tópico de que la economía es un estado de ánimo sin la ayuda de la neuroeconomía? ¿Es concebible una Historia del hombre sin advertir el impacto de la cosmología moderna en el patrón renacentista, relativizando ¡de manera absoluta! el lugar central en el universo del hombre y la tierra? ¿Puede ignorar un estudiante de Derecho de nuestro tiempo el debilitamiento del concepto de responsabilidad que anuncia la profunda e inminente revisión del concepto de enfermedad mental? En realidad, todo el dualismo que aún reflejan las especializaciones docentes es fruto de otro dualismo anterior, cuyas consecuencias son de amplísimo espectro. Me refiero, claro está, al veterano dualismo entre cuerpo y mente. Es decir, al responsable de que los estudios de letras hayan sido considerados ámbito del espíritu y los de ciencias escuetas maniobras del cuerpo mecánico.
Una propuesta de esta naturaleza, que a mi juicio es imprescindible también por razones económicas, afronta serios problemas vinculados con las inercias culturales. La escuela ha cambiado mucho menos que el mundo. Nada tan importante está tan fuera de época. Por si fuera poco drama, algunos de esos cambios, como los vinculados a la disciplina, han sido para mal. Pero el principal problema no afecta a los estudiantes que han de aprender, sino a los maestros que han de enseñar. La formación de un profesorado que pueda moverse de un modo transversal entre las dos zonas clásicas del conocimiento es un requisito imprescindible. No he oído que el ministro Wert hablara de todo eso, y es un sociólogo bien dotado para comprender el problema. Ni el ministro Wert ni, para qué negarlo, ningún ministro de la Historia de España. Un país que, en Europa, es el que más leyes de reforma educativa habrá generado en menos tiempo.
Las twins presentaron dos listas. A un lado las viejas asignaturas de letras. Tenían el inconfundible aspecto, y hasta el aroma, de las tareas del hogar. Al otro lado estaban las que hoy se asocian con el conocimiento fuerte, el éxito y el dinero. Emparejé con cierta tristeza la Biología y el Latín. Advertí de pronto algo que no había pensado nunca respecto de la superioridad de la ciencia sobre nuestras entrañables marías. No se trata sólo del conocimiento o del dinero. Se trata del misterio y del descubrimiento. Entre nuestras marías no sólo el Latín está, técnicamente, muerto. Las asignaturas de ciencias dan paso a un vibrante mundo en movimiento, en gran parte inexplorado. Nuestras marías, por el contrario, proponen un conocimiento cerrado y previsto. De acuerdo, añade los matices que se te ocurran: el fondo de verdad permanece indemne. Y explica, más allá de la promesa de dinero y éxito, por qué, entre todas las materias, un adolescente elige la vida en marcha.
Sigue con salud
A.
Muchos culpables de la caída entre los que elegir
>DESPUÉS DE LA NACIONALIZACIÓN DE BANKIAEn estado de 'shock' tras el rescate precipitado de Bankia, esa agrupación de cajas arremolinadas en torno a Caja Madrid, los comentaristas de la prensa española tienen toda una panoplia de culpables de derechas e izquierdas a los que fustigar, pero al final nadie sugiere una solución mejor para la entidad descapitalizada.
Un editorial de El País mostraba un sentido casi institucional de la mesura y la responsabilidad: «Es vital comprender que la delicada situación de la banca española no solo está vinculada a los activos inmobiliarios depreciados. La recesión prolongada y el aumento del paro están disparando la morosidad. Activos bancarios que hoy se consideran solventes pueden depreciarse si la recesión se prolonga durante más de dos trimestres. Es esencial prevenir este riesgo elevando las provisiones bancarias por activos inmobiliarios que hoy son solventes».
Pero la panoplia de malos malísimos a los que acusar era amplia y cada cual elegía.
Así, Ignacio Escolar, que ha trasladado su irredenta columna a El Periódico, fustigaba a la derecha: «Aunque en los consejos de Bankia y las antiguas cajas se sentaban representantes del PSOE o los sindicatos, es principalmente el PP, de Valencia y de Madrid, quien monopolizó la gestión real. Por eso es una burla que el PP culpe al Banco de España de lo ocurrido. Es evidente que muchas cosas se hicieron mal desde el regulador, que parecía más pendiente de la reforma laboral que de su propio jardín. Pero cuando se comete un robo, la principal culpa es del ladrón, no del policía que no logra evitar el delito».
Previsiblemente, no pensaba así el editorialista de La Razón: «La nefasta gestión de Fernández Ordóñez es una factura que pagaremos todos».
Pero replicaba Pilar Rahola, la independentista catalana acogida por La Vanguardia: «¿No existe ninguna responsabilidad de cualquier género, cuando un presidente esconde los números y sobrevalora la entidad en más de 3.000 millones?».
Muchas críticas, y dirigidas al actual poder, por parte de Manuel Martín Ferrand en ABC: «El ánimo ciudadano decae ante acontecimientos como este (...). Sobre todo porque no se aventan las responsabilidades habidas y tampoco se exhibe en la correspondiente picota para pública vergüenza a los malos de la película. (...) Deberían guardarse mínimamente las formas. Un Gobierno, con la ayuda de los presidentes del Santander, BBVA y La Caixa desnombrando y nombrando a Rato y Goirigolzarri es algo impúdico».
José María Carrascal, en esas mismas páginas, llegaba al fondo de la cuestión reflexionando sobre los directivos de las cajas y la paradoja de su rescate: «Fueron irresponsables, ineptos, por no usar palabras más fuertes, y sobre ellos debería caer el mayor castigo. Lo malo es que, de arremeter contra ellos, se arremete contra las entidades que administraban como si fuesen suyas. Sin serlo. (…) Si cae la entidad, quienes caen son los más inocentes: los ahorradores. Hay, por tanto, que salvar bancos y cajas. (…). Pero, por favor, sin los directivos que los llevaron a la ruina. Y -ya sin favor- sin políticos. Meter a los políticos en los bancos, como he dicho tantas veces, es como poner a la cabra a cuidar las lechugas. Ni un solo ex alto cargo del PP en el Consejo de Administración de la nueva Bankia. Ni del PSOE. Ni de los sindicatos. A vivir de su trabajo o ahorro, como los demás, que ya es hora».
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Película de malos y malísimos
La caída y rescate de Bankia
En apenas tres días, Bankia, que es la cuarta entidad financiera de España, ha visto cómo dejaba la Presidencia Rodrigo Rato -uno de los personajes con más prestigio en la economía española del último cuarto de siglo-, ha sufrido una pérdida del 13% del valor de sus acciones en Bolsa, ha pedido a través de su sucesor, el antiguo número dos del BBVA José Ignacio Goirigolzarri, la nacionalización del Banco y la ha obtenido. Queda mucho que contar sobre las causas últimas de esta crisis, aunque con el paso de los días el malo de la película, que era Rato, ha ido mejorando; y el menos malo, que era MAFO (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España), se ha convertido en el malísimo.
Hay consenso en apuntar a la absorción de Bancaja, forzada por el Gobierno de RodríguezZapatero y avalada en sus cuentas por MAFO, como el peso que Cajamadrid -ya muy castigada por el ladrillo- no ha podido llevar sobre sus espaldas. Aún no se sabe la cantidad invertida por el Estado, que ya tenía a través del Frob 4.500 millones, pero podría doblarse y aun triplicarse.
Las fusiones frías de las cajas han acabado quemándose en la sartén.
La realidad supera la ficción
Luego dirán de Hollywood
Es falso que en Hollywood inventen historias de final feliz que en la vida serían imposibles. Si la naturaleza imita al arte, la realidad imita a Hollywood. Así lo ha demostrado uno de los grandes de Hollywood, Dustin Hoffman (El Graduado, Pequeño gran hombre, Tootsie, Rain man y tantas otras), que ejerció de ángel de la guarda de un joven que corría por el parque y cayó fulminado sin que nadie se diera cuenta.
Stan, que así se llama el accidentado, no corría por Central Park, como mandan los cánones de Woody Allen y doscientos mil directores americanos más, sino en el Hyde Park londinense; sin embargo, como en una historia de Frank Capra, resulta que Hoffmann tiene en Kensington un piso -bueno, una mansión de diez millones de euros- y baja cada mañana a pasear por el acreditado césped. Y en cuanto vio desmayarse al corredor, acudió con esa presteza friendly tan americana, llamó a la policía y los médicos, que llegaron a tiempo de reanimar a Stan. Por error se llevaron las gafas de sol y el iPod del actor, creyendo que eran del accidentado, y fueron después a devolvérselas. Ahí empezaría el guión.
Urdangarin un caso perdido
El hombre que desengañó a Liberty Valance
Cuando el caso Urdangarin parecía un caos de imposible gestión, cuando por Madrid corrían copias verdaderas y falsas de los correos de Diego Torres que comprometían al Rey y a la Infanta Cristina en los negocios turbios de Nóos, cuando en la portada de EL MUNDO se sucedía el tira y afloja de Torres para comerse el marrón a solas, cuando La Zarzuela iba dando bandazos según el día y casi la hora, hete aquí que el fiscal general del Estado, que poco antes de acceder al cargo había publicado un libro sobre John Ford, zanjó el runrún del escándalo con una sola orden a los fiscales anticorrupción: ni se negocia ni se negociará la forma de evitarle al yerno del Rey su paso por la cárcel.
Hasta en el Palacio de La Zarzuela se considera que ése es el destino final del caso perdido en las malas costumbres de la casa. Y que a Urdangarin le caerán con casi total seguridad entre tres y seis años de prisión en dos de los cuatro delitos de los que se le acusa. Que podían ascender a seis.
Mira que puede estorbar un fiscal y mira que puede aclarar las cosas. Torres Dulce no mató a Liberty Valance, pero lo desengañó.
Aplastante superioridad y triunfo
La gran noche atlética
En su mejor partido esta temporada y, seguramente, de estos últimos años, el Atlético de Madrid volvió a ganar la Europa League, antes Copa de la UEFA y, antes, Copa de Ferias. Su victoria, conseguida sólo dos años después de la que cosechó con Quique Sánchez Flores en el banquillo, impresiona porque no queda ni un titular del equipo de Simao, Reyes, De Gea y otros talentos, pese a lo cual exhibió una superioridad aplastante frente al que para muchos era el gran favorito: el Athletic de Bilbao, que en ningún momento dominó el partido y, salvo en el pundonor y la clase de Muniain, no recordó al que tan buen papel ha hecho este año en la Liga y en la propia Europa League, eliminando nada menos que al Manchester United.
Pero dos golazos ostentóreos de Falcao -que había ganado esta misma copa el año pasado con el Oporto- y una filigrana letal de Diego dieron al equipo del Cholo Simeone una victoria que, hace un mes, todas las casas de apuestas otorgaban a su mentor Bielsa. Tras violentos incidentes en Neptuno la noche del triunfo, la afición colchonera lo celebró a lo grande al día siguiente. Con motivo.
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Película de malos y malísimos
La caída y rescate de Bankia
En apenas tres días, Bankia, que es la cuarta entidad financiera de España, ha visto cómo dejaba la Presidencia Rodrigo Rato -uno de los personajes con más prestigio en la economía española del último cuarto de siglo-, ha sufrido una pérdida del 13% del valor de sus acciones en Bolsa, ha pedido a través de su sucesor, el antiguo número dos del BBVA José Ignacio Goirigolzarri, la nacionalización del Banco y la ha obtenido. Queda mucho que contar sobre las causas últimas de esta crisis, aunque con el paso de los días el malo de la película, que era Rato, ha ido mejorando; y el menos malo, que era MAFO (Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España), se ha convertido en el malísimo.
Hay consenso en apuntar a la absorción de Bancaja, forzada por el Gobierno de RodríguezZapatero y avalada en sus cuentas por MAFO, como el peso que Cajamadrid -ya muy castigada por el ladrillo- no ha podido llevar sobre sus espaldas. Aún no se sabe la cantidad invertida por el Estado, que ya tenía a través del Frob 4.500 millones, pero podría doblarse y aun triplicarse.
Las fusiones frías de las cajas han acabado quemándose en la sartén.
La realidad supera la ficción
Luego dirán de Hollywood
Es falso que en Hollywood inventen historias de final feliz que en la vida serían imposibles. Si la naturaleza imita al arte, la realidad imita a Hollywood. Así lo ha demostrado uno de los grandes de Hollywood, Dustin Hoffman (El Graduado, Pequeño gran hombre, Tootsie, Rain man y tantas otras), que ejerció de ángel de la guarda de un joven que corría por el parque y cayó fulminado sin que nadie se diera cuenta.
Stan, que así se llama el accidentado, no corría por Central Park, como mandan los cánones de Woody Allen y doscientos mil directores americanos más, sino en el Hyde Park londinense; sin embargo, como en una historia de Frank Capra, resulta que Hoffmann tiene en Kensington un piso -bueno, una mansión de diez millones de euros- y baja cada mañana a pasear por el acreditado césped. Y en cuanto vio desmayarse al corredor, acudió con esa presteza friendly tan americana, llamó a la policía y los médicos, que llegaron a tiempo de reanimar a Stan. Por error se llevaron las gafas de sol y el iPod del actor, creyendo que eran del accidentado, y fueron después a devolvérselas. Ahí empezaría el guión.
Urdangarin un caso perdido
El hombre que desengañó a Liberty Valance
Cuando el caso Urdangarin parecía un caos de imposible gestión, cuando por Madrid corrían copias verdaderas y falsas de los correos de Diego Torres que comprometían al Rey y a la Infanta Cristina en los negocios turbios de Nóos, cuando en la portada de EL MUNDO se sucedía el tira y afloja de Torres para comerse el marrón a solas, cuando La Zarzuela iba dando bandazos según el día y casi la hora, hete aquí que el fiscal general del Estado, que poco antes de acceder al cargo había publicado un libro sobre John Ford, zanjó el runrún del escándalo con una sola orden a los fiscales anticorrupción: ni se negocia ni se negociará la forma de evitarle al yerno del Rey su paso por la cárcel.
Hasta en el Palacio de La Zarzuela se considera que ése es el destino final del caso perdido en las malas costumbres de la casa. Y que a Urdangarin le caerán con casi total seguridad entre tres y seis años de prisión en dos de los cuatro delitos de los que se le acusa. Que podían ascender a seis.
Mira que puede estorbar un fiscal y mira que puede aclarar las cosas. Torres Dulce no mató a Liberty Valance, pero lo desengañó.
Aplastante superioridad y triunfo
La gran noche atlética
En su mejor partido esta temporada y, seguramente, de estos últimos años, el Atlético de Madrid volvió a ganar la Europa League, antes Copa de la UEFA y, antes, Copa de Ferias. Su victoria, conseguida sólo dos años después de la que cosechó con Quique Sánchez Flores en el banquillo, impresiona porque no queda ni un titular del equipo de Simao, Reyes, De Gea y otros talentos, pese a lo cual exhibió una superioridad aplastante frente al que para muchos era el gran favorito: el Athletic de Bilbao, que en ningún momento dominó el partido y, salvo en el pundonor y la clase de Muniain, no recordó al que tan buen papel ha hecho este año en la Liga y en la propia Europa League, eliminando nada menos que al Manchester United.
Pero dos golazos ostentóreos de Falcao -que había ganado esta misma copa el año pasado con el Oporto- y una filigrana letal de Diego dieron al equipo del Cholo Simeone una victoria que, hace un mes, todas las casas de apuestas otorgaban a su mentor Bielsa. Tras violentos incidentes en Neptuno la noche del triunfo, la afición colchonera lo celebró a lo grande al día siguiente. Con motivo.
El evangelio según Rato
.SI SUMAMOS los sueldos conjuntos de toda la fabulosa fauna de directivos y consejeros de los bancos, nos sale una cifra acojonante, casi inconcebible, con la que fácilmente podría ponerse en pie este país y parte de otro. No obstante, hay que tener en cuenta que esta cantidad estratosférica la reciben en pago a una labor cuyo fruto ha sido un desastre en términos generales y un chiste si los examinamos de uno en uno. No es tan fácil como parece tirar abajo esa entelequia conocida como sistema financiero, hace falta mucha dedicación, mucho talento. Desde 1929 la banca no perforaba hasta el subsuelo pero los récords, como dice Woody Allen, están para superarlos. Cuando parecía que nada podía hacer sombra al centenario del Titanic, va Schettino y pone un trasatlántico de culo.
Las diferencias entre ambos naufragios saltan a la vista: el capitán del Titanic se hundió con un ancla al cuello mientras que a Schettino le faltó tiempo para coger los remos, anticipando el heroico sacrificio de Rato al cambiar banca por barca. En la crisis de 1929 eran los banqueros quienes se lanzaban por la ventana en caída libre, pero casi un siglo después ya han aprendido a arrojar a los clientes en su lugar, que siempre ha habido clases.
Mientras los ricos (entrenándose para la difícil prueba evangélica de colar un camello a través del ojo de una aguja) nadan y guardan la ropa y hasta vuelan, los pobres, apenas intentamos elevarnos 10 centímetros, nos estrellamos contra el suelo recibiendo todo el golpe en la jeta. Nos dicen que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos lo dice la misma banda de juerguistas que ha dirigido un país como si no existiera el mañana, administrando ministerios, comunidades, ciudades y pueblos a ritmo de charlestón. Se calcula que algunos ayuntamientos tardarán 7.000 años en pagar sus deudas, más o menos lo mismo que nos costó pasar del sistema del colchón al sistema financiero.
El sistema financiero no lo entiende ni Cristo, bueno, Cristo sí, porque ya advirtió en una curiosa parábola que «al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene se le quitará hasta lo poco que tiene». Cristo sabía que a los Rato y los Goirigolzarri nunca les faltará de nada. De hecho, Goirigolzarri se jubiló con un ERE para él solo y dicen que Rato tiene derecho a una indemnización millonaria por haber dejado Bankia hecha una braga. Ni siquiera Marx adivinó que el capitalismo y el comunismo se darían la mano cuando se repartiera no el queso sino los agujeros. Hay que ayudar a los banqueros porque de ellos es el queso de los cielos.
Todo es posible en Europa
.En tiempos, todo era posible en América, pero no en la vieja y aburrida Europa, donde las cosas fluían con burocrática exactitud. Ahora, los europeos vivimos angustiados, pendientes del último sobresalto, bien sea griego, bien francés. Por no hablar de España, Portugal e Italia, que siguen en primera línea de fuego.
La semana comenzó con el cambio presidencial en Francia y el enésimo capítulo de la tragedia griega. Acaba con la posibilidad de formar Gobierno esfumándose una vez más entre los gruesos dedos de Evangelos Venizelos gracias a la visión de Alexis Tsipras, el ingeniero civil de 37 años que está flirteando seriamente con la salida de Grecia del euro. El joven Tsipras, ex, seudo o súper comunista, nació cuatro días después de la caída de la dictadura de los coroneles y está acostumbrado a las emociones fuertes. Las tendrá. Si hay nuevas elecciones el mes que viene, su partido, el izquierdista radical Syriza, podría obtener siete puntos más que el pasado domingo.
Guido Westerwelle, el ministro alemán de Asuntos Exteriores, ya lo dijo ayer con tono cansino: «Queremos ayudar a los griegos, pero ellos se tienen que dejar». La mayoría de los griegos quiere permanecer en el euro, pero en las urnas da la espalda a los partidos que apoyan el plan global de rescate. ¿Es eso ayudarse?
Los griegos marchan como zombis hacia la salida del euro, y a los alemanes ya no les importa. Han limpiado sus bancos de la tóxica deuda ateniense. Por ellos, los griegos pueden volver solitos a los anales de la Historia. El resto nos curamos en salud diciendo que no pasa nada. Es el mantra de la «salida controlada». Al fin y al cabo, nos decimos, piden permanecer dentro de la Unión Europea. Pero una sabia dama angloespañola lo recordaba esta semana en Madrid en una interesante reunión con 50 mujeres pensantes: es el mercado interior, estúpido.
Aunque Grecia no salga de la Unión, el euro exit afectará a todo el enjambre de políticas que sostienen su arquitectura europea. Sobre todo y ante todo, al mercado interior. ¿Y en qué está Tsipras? Si no hay un Gobierno estable, Grecia no recibirá los 4.000 millones que necesita antes de finales de junio. Qué bien vivíamos cuando todo era posible en América.
ana.romero@elmundo.es
Guindos les quita trabajo a los banqueros
.Luis de Guindos aligeró ayer de gran parte de sus obligaciones a los consejos de administración de la banca española. A partir de ahora, ya no tendrán que preocuparse de qué hacer con sus ganancias -la famosa aplicación de resultados-, porque el ministro ha decidido que una gran parte se destine a reservas. Eso, en el mejor de los casos, que es cuando hay beneficios. En el peor, los bancos tendrán pérdidas y si se deterioran sus reservas, tendrán que pedir dinero al Estado al 10%.
La de ayer es una enérgica incursión gubernamental en la economía con muy pocos precedentes en nuestra historia democrática. Es cierto que hay atenuantes: el sector financiero está fuertemente regulado y cuenta con actores sistémicos que apuntan con una pistola al pecho de la sociedad. Además, se le atribuyen, con justicia, muchas de las culpas de nuestras tribulaciones.
Pese a su acreditado liberalismo, el ministro de Economía estuvo muy convincente en su papel de interventor oficial del sector financiero. Habría que preguntarse si en este país se hubiera llegado a inflar la burbuja inmobiliaria de haberse adoptado en 2002 medidas de este calibre o parecidas. Y digo 2002 porque en esa fecha, Guindos ya era secretario de Estado de Economía. Pero hay una teoría que dice que nunca un gobierno pincha una burbuja mientras las cosas van bien y no cabe duda de que en tiempos de crisis, la sociedad tolera muchísimo mejor el intervencionismo.
De lo resuelto ayer se pueden decir tres cosas. Primero, que el Gobierno ha anunciado que será obligatoria para todos una cosa que no tiene bien definida: las sociedades de gestión de activos. Estos son los famosos bancos malos y, en principio, cada entidad creará uno y transferirá a ellos sólo los activos problemáticos adjudicados, que son los rematadamente malos. ¿Deberán desconsolidar estas sociedades? ¿Qué tipo de accionistas tendrán? Todas las respuestas fueron gaseosas. Lo único que estaba claro es que será obligatorio. Eso sólo siembra incertidumbre.
Una segunda cuestión tiene que ver con la recuperación de la credibilidad. La obligación de provisionar al 30% los activos no problemáticos -o sea los créditos buenos que están al día de pago-, es tan inusual y exigente a nivel mundial que al Gobierno puede salirle el tiro por la culata y alguien puede pensar que aquí confundimos deliberadamente lo bueno con lo malo al estilo griego.
En tercer lugar, la decisión de someter al sector financiero a dos auditorías independientes, sólo viene a reforzar la impresión anterior. Se trata de meterle un cuerno al gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez, al que se atribuye una actitud pusilánime en la crisis financiera. El problema es que resulta difícil diferenciar cuándo estás criticando al gobernador y cuándo a la institución pese a que Guindos lo intentó con esmero. No es lo mismo atacar a Ordóñez por dar luz verde hace unas semanas a Bankia que cuestionar las estadísticas del Banco de España.
El problema es que en nuestro entorno sobrevuelan demasiados buitres que llevan semanas apostando contra España y su sistema financiero, y yo no les confiaría a ellos que nos digan cuánto somos capaces de hacer.
john.muller@elmundo.es
Salvad a Lorca
.Tenía 35 años. Se llamaba Antonia López y paseaba con sus dos hijos, el niño de un año y la niña de dos, por las calles de Lorca camino de su casa cuando tembló la tierra como nunca lo había hecho. Cuando quiso darse cuenta, un edificio de seis plantas se venía abajo y sólo tuvo tiempo de tirarse sobre sus pequeños mientras quedaban enterrados bajo los escombros. Su marido, Salvador, con su casa rota por las grietas salía a la calle a buscar a su familia. Una hora y media pateando la calle hasta que supo que se buscaba a su mujer y sus hijos bajo los escombros. Antonia murió ejerciendo de madre. Protegiendo a sus pequeños. En la radio Salvador me lo contaba con la emoción contenida y la vida rota.
No es la tierra la que tiembla. La tragedia de Lorca son las historias de su gente que recuerda a sus muertos y recupera a sus heridos, mientras pide a gritos que lleguen las ayudas prometidas. 25.000 viviendas se vieron afectadas. Más de 3.000 personas se han quedado sin hogar porque 1.160 viviendas han sido demolidas. Otras 8.000 no pueden todavía volver a sus hogares, porque han dejado de ser habitables.
La zona cero produce estremecimiento. Donde hubo casas hay solares y junto a ellos edificios con la puerta cerrada a cal y canto con cadenas y candados mientras que desde la calle se ven, sin las paredes que un día fueron, partes de un salón, de una entrada o de un baño. Me contaba Cayetano, que salió de su casa con el primer temblor para no volver nunca, que no pudo rescatar los vídeos de sus hijos, las fotos de su vida. Ahora no tiene casa, vive alquilado pagando con un dinero que no tiene, porque está en el paro y ya sin ganas de indignarse cuando le siguen pasando el recibo de la luz o del teléfono de una casa que no existe, porque está demolida.
Maldita solidaridad de empresas que ganan millones de euros y no saben ni de caridad, porque los expedientes de ayuda tienen que estar debidamente complementados. Váyase usted a la mierda querido administrador. Los ciudadanos sólo piden que después de pagar sus impuestos para vivir, ahora se les devuelvan para no morir. Los políticos tienen muchas prioridades, pero salvar Lorca debería de ser una de las primeras.
Horcas caudinas
RODRIGO RATO / POSTUMIO ALBINO
.La derrota de las legiones romanas en la batalla de las Horcas Caudinas (321 antes de Cristo) ha pasado a la Historia como una cruel humillación.
Tito Livio cuenta cómo se desarrollaron los hechos. En síntesis, el Ejército romano al mando del cónsul Espurio Postumio Albino fue atraído por los samnitas mediante un engaño al estrecho desfiladero de las Furculae Caudinae, situado en los Apeninos. Allí los soldados romanos quedaron atrapados y tuvieron que rendirse sin poder luchar. Poncio, el jefe de los samnitas, les perdonó la vida, pero les obligó a pasar uno a uno bajo una lanza horizontal, situada a un metro del suelo, tras confiscar sus estandartes y sus armas.
Señala Tito Livio que los soldados estaban tan avergonzados que volvieron a sus casas por la noche. Postumio tuvo que pasar el mal trago de comparecer en el Senado, forzado a ratificar el tratado de paz que exigían sus enemigos.
Todos estos lejanos hechos se parecen mucho a lo que ha sucedido esta semana en Bankia y, más concretamente, a la humillante destitución que ha sufrido Rodrigo Rato, lo que corrobora que la Historia siempre se repite como farsa.
Rato ha tenido también que pasar por esas horcas caudinas que le ha puesto el Gobierno, que le forzó a dimitir por la situación de Bankia. Mariano Rajoy le llamó el domingo por la noche para comunicárselo.
El que fuera vicepresidente, ministro de Economía y director del FMI fue puesto, como vulgarmente se dice, de patitas en la calle por su mala gestión en un banco que ha tenido que ser nacionalizado, aunque es cierto que hay otras dos personas que tienen mucha más resposabilidad que él: Blesa y Olivas.
Pero Rato, al igual que Postumio, cometió el error de meterse en una ratonera y creer que podría salir de ella gracias a sus influencias y su poder personal.
El prestigio del sistema financiero español ha quedado por los suelos, al igual que la imagen de la gran Roma humillada por Poncio, que difundió el falso rumor de que los suyos habían sitiado Lucera para engañar a los romanos y hacerles pasar por aquel angosto valle.
Rato creía que sus legiones iban a ser suficientes para derrotar a los mercados, pero sus fuerzas se han revelado muy pequeñas frente a la magnitud del reto. Si hubiera leído a Tito Livio, el ex presidente de Bankia se habría enterado de que Postumio fracasó con más de 25.000 soldados contra una fuerza muy inferior que conocía aquellos parajes. Las huestes de Rato tampoco tenían ni idea -veáse el consejo de Bankia- del terreno que pisaban.
Cinco años más tarde, los romanos se tomaron la revancha y aplastaron a los samnitas. Pero Postumio quedó marcado para siempre como el símbolo del mayor fracaso militar de Roma, superior incluso al de Varo en Teutoburgo. Como dice el viejo proverbio latino, felicibus brevis, miseris hora longa.
Etiquetas: Firmas





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