FIRMAS: Victoria Prego, R del Pozo, S Sostres, A Romero, LM Anson, A Espada,

(Hoy no tengo tiempo más que para los editoriales y Firmas, lo siento)
PREGUERÍAS
Demoledor pero no tanto
.La cosa pintaba mal desde el principio porque lo que había llevado al ministro de Economía a comparecer en el Congreso era la profundísima crisis de la cuarta entidad financiera del país. Pero no sólo eso. También porque se auguraba gran tensión a causa de la incertidumbre generalizada sobre el futuro del sistema financiero español y la tremenda e inquietante sensación de que aquí hay muchos que no solamente no han cumplido con sus obligaciones institucionales sino que se han aprovechado descarada, e incluso delictivamente, de la niebla que ha venido rodeando al sector. Con los efectos dramáticos a los que ahora todos debemos hacer frente.Y, efectivamente, todos los agujeros negros, todas las dudas, sospechas, preguntas y desconfianzas salieron ayer de boca de los portavoces de la oposición después de haber escuchado la primera exposición -solvente, pacífica y puramente técnica- de De Guindos. A esas alturas, el ministro estaba todavía tenso y se movía precavido entre la aplicada lectura de unos folios de letra pequeña a los que se atuvo religiosamente en ese tramo inicial.
No hubo paños calientes por parte de los grupos a la hora de describir la infinita zozobra que provocan en el país, en los contribuyentes y en los mercados, las noticias sincopadas que han acompañado a este cuarto decreto de reforma financiera. No hubo piedad, ciertamente, pero tampoco hubo saña.
Primero, porque el socialista Valeriano Gómez -que dijo que lo sucedido en Bankia es «la expresión del mayor error cometido por nuestro sistema en todo el siglo XX»- pidió depuración de responsabilidades pero no Comisión de Investigación. Quizá porque, como recordó después el popularMartínez Pujalte, en el Consejo de Administración de la entidad se sentaron durante años representantes del PSOE, de UGT y de CCOO que aprobaron todas las decisiones que se adoptaban.
Pero también porque el tono general era de tal preocupación e incertidumbre que el sólo hecho de que el ministro de Economía repitiera una y mil veces que el Estado cubriría todas las necesidades de capital de Bankia y asegurara otras tantas a los clientes que su dinero estaba ahora más garantizado que nunca, relajó considerablemente el clima de la sesión. Con la ayuda, por cierto, de Sánchez Llibre, de CiU, que fue muy crítico a la hora de juzgar la gestión de la crisis de la entidad, pero que no se privó de sacudir al Premio Nobel Paul Krugman, y a su profecía de un corralito español, uno de los mandobles más brutales que se han escuchado en la Cámara.
Eso, más la sugerencia del ministro de que una banca pública podría suplir temporalmente las carencias crediticias de la exhausta banca privada permitieron que la reunión se cerrara de forma sosegada y hasta constructiva para alivio del compareciente que, en la recta final, ya empezó a sonreír aliviado.
La sombra del gobernador del Banco de España continuó sobrevolando la sala cuando las luces se hubieron apagado.
Sotas y huérfanos
. El presidente de Kutxabank ha declarado: «Nadie salvo un norteamericano que quiere poner una casa de putas cerca de Madrid cree que se puedan crear 25.000 empleos en un día». «Nuestro futuro es una lotería», gritan los huérfanos de San Ildefonso, los que cantan los números del Gordo, que vivían desde el siglo XV en ese colegio de la calle Alfonso VI que se ha declarado en ruina. Todos somos huerfanitos y próximos jornaleros de la ruleta de Eurovegas. En esta primavera atroz, hasta Mariano Rajoy, aunque ayer lo recibieron en el Elíseo, vive días aciagos. Ni siquiera el hilo de Soraya, en el papel de Ariadna, sirve para que encuentre salida del laberinto. El presidente del Gobierno navega por la oscuridad como un pocero y no puede ya acabar con el monstruo, ni siquiera inquietarlo o espantarlo.El monstruo se alimenta de presidentes de gobierno y sólo espera ponerle como al pulpo un poco de pimentón para engullir al gallego como ya ha hecho con presidentes conservadores y socialdemócratas de países pigs y de países focas. Los traga sin masticar, con velinas de guarnición: Berlusconi, Topolanek, Karamanlis, Sarkozy. Así hasta 19. Rajoy, acostumbrado a sortear a los lotófagos, a los zampatortas, a los amiguitos del alma, ya intuye que el ogro de la depresión es mucho peor.
No me gustaría ser Rajoy cuando España anda por Europa como los pícaros: haciendo culebra de una acera a otra, de Bruselas a Berlín, para no topar con las casas de acreedores y los prestamistas de los fondos-buitre. Mientras el país sigue enfrascado en el viejo debate de las siglas, él se juega su propio trabajo porque, si España fuera intervenida, ocurriría lo que ha ocurrido en otros países: pondrían un gobierno de tecnócratas. Los líderes que viven del euro dicen que el euro es irreversible y que ni España ni la banca necesitan rescate. Pero todos los ciudadanos bien informados saben que la banca española precisa urgentemente no rescate, sino salvamento.
No creo en esa conspiración mágica y sí en un nuevo despotismo que ha descubierto la tecnocracia 50 años después que Franco, cuando los Tartufos de Marsillach y Llovet. «Señor -dijo Molière a Luis XIV-, si los Tartufos gobiernan yo no podré escribir comedias». Ni comedias ni panfletos. Los tecnócratas mandan en los políticos desprestigiados y sospechosos de corrupción y bancarrota.
El monstruo también se ha tragado a Rodrigo Rato, que conjura el estrés tomando clases de yoga en una esterilla. Los indignados quieren sentarle en el banquillo como han hecho con los banqueros islandeses. La campaña (15MpaRato) se ha fijado en aquel político que llevó el crecimiento al 3,5%, la inflación al 2% y el déficit público al 1%, además de lograr que desaparecieran los números rojos de la Seguridad Social.
No hay piedad.
Cuidar de dos almas
. LLEVABAN 42 años casados y aunque a veces los hombres bromeamos sobre el carácter de nuestras esposas, sin su presencia insistente nuestras vidas se desvanecen. Si se nos mueren primero nos quedamos mucho más solos y desamparados de lo que se quedan ellas si el trágico orden es el inverso. No hay ningún hombre que haya hecho algo realmente valioso sin una mujer que le haya guiado, que le haya templado, que le haya ayudado a potenciar sus virtudes y a disimular sus defectos. Nuestras mujeres, además de vivir sus vidas, con su trabajo y sus méritos, sus afectos y sus agotamientos, se hacen cargo de la nuestra de un modo incondicional y conocen tan bien nuestras debilidades que saben cómo alejarnos de ellas sin que se les note el cuidado, mientras nosotros fanfarroneamos de lo inteligentes que somos y de la habilidad con que nos zafamos de cada situación complicada.Me casé con una mujer audaz y hermosa, la noche en que la conocí ya supe que sería ella y al cabo de un mes le pedí matrimonio, aunque no me dijo el sí definitivo hasta el día que hizo un año exacto de nuestro primer encuentro. Me he acostumbrado de tal modo a vivir con ella, a reír, a resistir, a no tener miedo con ella; me he acostumbrado a su mitad hasta tal punto que me confundo con su ser y la necesito como necesito cada parte de mi espíritu y de mi cuerpo. Desde que tuvimos a nuestra hija la comunión es total, el engranaje funciona sin fisuras, y aunque a veces nos distraemos con algunas rabietas incendia-rias, existe de fondo algo tan unitario y sagrado, y con los objetivos tan claros, que en esencia es muy difícil distinguirnos y saber de quién es cada parte.
Llevaban 42 años casados y ella murió el martes de un inesperado infarto después de haber superado un cáncer. Ésta es mi viva imagen del terror, además de que a mi hija le sucediera algo. El gran drama de llegar a amar a alguien como yo amo a mi esposa es que si la muerte me la arrancara quedaría de mí sólo una sombra. Amar es cuidar de dos almas y mi mujer hace tan bien este trabajo que si un día la perdiera no sabría dónde encontrarme.
Con mis amigos hago broma de sus arrebatos, de cómo me censura los excesos o de cómo farfulla, cual máquina de segar césped a lo lejos, cuando las cosas no se hacen exactamente como ella quiere. Pero el auténtico arrebato, de pavor y de tristeza, es el que siento cuando leo noticias como que después de 42 años de amarse, necesitarse y compartirse, ella ha muerto. Intento no pensar en ello, pero al final es lo único en lo que pienso, y escribo este artículo como si me armara con una lanza y un escudo, como si pudiera ahuyentar la fatalidad escribiéndolo.
En el coche del gallego
. Del barco del amor al tren del flirteo, pasando por el coche del gallego. Entre Chicago, Madrid, París y Bruselas han pasado seis días que la órbita mariana define como ese momento crucial en el que Mariano Rajoy decidió «jugar a fondo el partido».Seis meses después de llegar al poder, cuando algunas cancillerías empezaban a exasperarse con su lentitud, y con la economía española asfixiada por la exorbitada financiación de su deuda, Moncloa transformó al gallego en hombre de acción.
Lo subió al love boat del lago Michigan con Angela Merkel. Después lo metió en el train du flirt París-Bruselas (François Hollande le cedió hasta el primer vagón). Con los dos, Rajoy se dejó llevar. El presidente, tan experto en no decantarse por una opción, tan divino en su galleguismo, ha jugado con Merkel y con Hollande en el terreno en el que se siente más cómodo. «Aunque cada vez hay menos espacio para la ambigüedad», advierten algunos de los que acompañan a Rajoy en ese exitoso primer tour euroatlántico.
Pero el coche, el medio que marca su transporte por las peligrosas carreteras europeas, ése lo maneja él. «Lo de austeridad (Merkel) versus crecimiento (Hollande) no es como el agua y el aceite, sino como el aceite y la gasolina», explican algunos de los compañeros de viaje Chicago-París-Bruselas. El coche europeo de Rajoy «se rompe o se gripa sin aceite (austeridad) pero no camina sin gasolina (crecimiento), por lo tanto en el combustible son dos ingredientes inseparables».
En Chicago, además, le salió a Rajoy copiloto de renombre: Barack Obama, que no actúa por amor al presidente español, sino por miedo a que un miniestado en las antípodas de EEUU, del tamaño de Massachusetts y de nombre Grecia ponga en peligro sus posibilidades de reelección.
Los americanos, siempre tan pragmáticos, no dan crédito: tres años llevan los europeos mareando la perdiz y poniendo en peligro la economía mundial por su falta de decisión
política. Diecisiete son demasiados. Ya lo dijo Obama: «Sólo de pensar en que en vez de un Congreso tuviera 17 me da dolor de cabeza».
Para el portavoz de Obama en Madrid, Alan Solomont, Rajoy representa la «síntesis» de esas dos posturas robustecidas tras las elecciones francesas: la disciplina fiscal y la necesidad de crecimiento económico. Los americanos lo dicen alto y claro: Europa tiene que reconocer las «diferencias» entre esos 17 Estados. No es lo mismo pagar 230 millones de euros para financiarse (el caso ayer de España) que seis millones (el de Alemania).
Obama está deseando demostrar a sus futuros votantes que él está intentando poner orden en el mess (follón) europeo. Por eso, la cita con Rajoy en el Despacho Oval está sólo pendiente de un hueco en su agenda ya electoral y que le mantiene fuera de Washington unos tres días a la semana. Como Rajoy, los americanos están convencidos de que España necesita el chute del BCE ya, antes de que el mes que viene Grecia vuelva a poner al mundo al borde del ataque de nervios.
Así las cosas, en la órbita mariana gustan de usar de otra metáfora para explicar la postura que anoche adoptó Rajoy en la cena de Bruselas. En vez de al billar tradicional, el presidente se inspiró en el snooker, ese juego inventado también por los oficiales británicos en la India del XIX: «Merkel juega en una mesa de billar con su propio taco, y aquí se trata más de jugar a todas las bandas defendiendo el interés general de España y una visión de la UE ambiciosa».
ana.romero@elmundo.es
Hay que investigar a los bancos franceses, italianos y alemanes
. PARECE LÓGICO que Bruselas exija transparencia bancaria en la zona euro. La moneda común tiene muchas ventajas y, por eso mismo, algunos condicionantes a los que es necesario plegarse. A mí me parece bien que se haga una investigación a fondo de la Banca española por los auditores Oliver Wyman y Roland Berger, los cuales, por cierto, no carecen de aristas.Me parece también especialmente acertado lo que ha propuesto Mariano Rajoy. Esta vez, sí, el presidente popular se ha desprendido del estilo merengoso que le impone Arriola y ha propugnado que se investigue a los otros bancos de la zona euro. El criterio generalizado es que los bancos españoles por su solidez y sus beneficios se encuentran a la cabeza del mundo. El problema del sistema financiero español no son los Bancos sino las Cajas. Políticos y sindicalistas, salvo contadas excepciones, han prostituido a las Cajas, se han enriquecido a su costa y han arruinado a muchas de ellas. Los Bancos, no. El Santander está sólidamente instalado en el top ten y es, por beneficios, el primer Banco del mundo, los chinos aparte. El BBVA triunfa en varios continentes y está espléndidamente gestionado. Ni siquiera el tridente formado por Standard & Poor's, Moody's y Fitch, al servicio de los grandes intereses norteamericanos, ha conseguido fragilizar la solidez de la Banca española. Las Cajas, claro, están aparte, y aún así habrá que resaltar la excelente gestión profesional de Isidro Fainé en La Caixa.
Bien por Rajoy. Puertas abiertas para las auditorías a los Bancos españoles pero exigencia de que se haga lo mismo con el sistema financiero de los otros países. ¿Qué garantías tenemos de que son realmente transparentes los grandes bancos franceses, italianos, alemanes, por no hablar de los que forman el tejido de los demás países de la zona euro?
El inquietante presidente francés Hollande se ha permitido hacer recomendaciones a los Bancos españoles y solicitar su recapitalización con fondos europeos. Rajoy ha devuelto la pelota al tejado del Elíseo. España debería plantear formalmente, una vez consumada la inspección a los Bancos españoles, que se haga lo mismo con los Bancos franceses. Y más adelante con los italianos y también con los alemanes, que a la prepotencia de Angela Merkel ya va siendo hora de ponerle algún límite.
Las injerencias extranjeras en la política española pasan de castaño enrojecido. Nuestra nación ha actuado siempre con máxima seriedad en el ámbito internacional. Incluso durante la guerra incivil los dos bandos en lucha pagaron religiosamente su deuda soberana. Esa es la pura verdad. Nunca hemos dejado de pagar. Siempre hemos cumplido con nuestras obligaciones internacionales. Mariano Rajoy se ha comprometido a reducir el déficit a los límites exigidos por Europa y el tiempo confirmará su promesa, si no se producen circunstancias imposibles ahora de prever.
Debemos salir cuanto antes del papel que nos están adjudicando y que nos ha convertido en estudiantes que deben aprobar mientras los que se alzan como profesores, maestros ciruela en muchas ocasiones, amenazan con catearnos. Ya está bien. España debe exigir máximo respeto a su seriedad internacional mil veces demostrada. Y actuar a la recíproca. Lo mismo que nos exigen a nosotros debemos exigir nosotros a los otros países de la zona euro.
Luis María Anson es miembro de la Real Academia Española..
Las naciones sentimentales
. Es UN CLARO síntoma de salud y juventud que aún me sobresalte la cara dura del nacionalismo, y la de sus compañeros de viaje socialdemócratas. Llevan 112 años haciendo política del fútbol, distribuyendo la plusvalía fundacional de la nación catalana («més que un club») e incurriendo incluso en descripciones de alto fuego semiótico como las del acharnegao Montalbán cuando dijo que el Barça era el ejército armado de Cataluña. Y ahora le reprochan a la presidenta Aguirre que mezcle la política con el fútbol, porque ésta ha declarado que el Estado debe actuar ante la injuria al himno de España que preparan los nacionalistas vascos y catalanes en un partido que hay el viernes. Pero si se soslaya el espectáculo de la cara dura hay algo de gran interés en este asunto.Cuando en 1989 el Tribunal Supremo norteamericano dictaminó por cinco votos a cuatro que quemar la bandera de EEUU no era ilegal, el juez William J. Brenan escribió en su explicación de voto, según la transcripción que hizo entonces el periodista Carlos Mendo: «Es irónico y a la vez fundamental que la bandera deba también proteger a aquellos que no la acatan.» Irónico, fundamental, maravilloso y conmovedor. Lo que la bandera de los EEUU está diciéndole a los cafres es que la libertad es ignífuga. Y aún más, mucho más: que el poder, el poder de la libertad, está por encima del textil y de los sentimientos. Esta apreciación tiene un valor grandioso; y señala un grado evolutivo en la historia de las naciones que han pasado de ser pozos de sentimentalidad a ámbitos de la ley.
La vida simbólica presenta en España muchas y desagradables asimetrías. Destaca que la bandera, el himno del Estado y la iconografía institucional estén sujetas al desprecio constante, y, muchas veces, a la nítida agresión de los nacionalistas. Por el contrario, y como todo el mundo sabe, los símbolos de los nacionalistas son intocables. La hipótesis de una pitada a Els Segadors o la quema de la ikurriña son hechos puramente inconcebibles. La razón es algo más sofisticada de lo que parece: ni ese himno ni esa bandera amparan nada más que sentimientos, convencionalmente textiles. La edad madura en que esos símbolos alcancen la posibilidad de amparar también la libertad y la disidencia está todavía lejana. De ahí que los insultos que hoy dirigen los nacionalistas a los símbolos del Estado español no sean más que expresión de su propio naturaleza faltona. De lo que les falta.
>Vea de martes a sábado el videoblog de Carlos Cuesta La escopeta nacional. Sólo en Orbyt, hoy: Los 'moderados' anticonstitucionales





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