RAJOY RECIBE AL PEDIGÜEÑO DURÁN y de telonero al saboteador pintamonas Rubalcaba

Rajoy promete a Duran garantizar la financiación autonómica
El presidente prepara un mecanismo distinto a los 'hispabonos' para sostener las cuentas de las comunidades
.El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, prometió ayer al líder de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, su voluntad decidida de «no dejar caer a ninguna comunidad autónoma» y le explicó que está ya en preparación un nuevo mecanismo de ayuda para garantizar la financiación y la sostenibilidad de la deuda de las comunidades.
No se trata, en realidad, de un anuncio novedoso. Hace apenas 10 días, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, ya anunció en el Consejo de Política Fiscal y Financiera que este instrumento estaría listo en el próximo mes de junio.
Ayer, Duran, tras entrevistarse durante hora y media con Rajoy, no quiso proporcionar detalles pero sí aseguró que el mecanismo será «más complejo» que la fórmula de los hispabonos.
El político catalán acudió ayer a La Moncloa apenas unas horas después de que el presidente de la Generalitat, Artur Mas, trasladara en un encuentro con periodistas extranjeros su preocupación ante las difíciles condiciones que debe afrontar Cataluña para financiarse.
De este encuentro se interpretó que Artur Mas estaba realmente pidiendo una ayuda inmediata, una intervención, a fin de cuentas, del Gobierno en socorro de las cuentas catalanas y en este mismo mes.
Duran Lleida lo negó, aunque también en sus afirmaciones se vislumbró un punto de inquietud: «Si hace falta dinero para este mes nadie tiene que explicarlo. Y Artur Mas no lo ha hecho. De ninguna manera el president ha solicitado la intervención de Cataluña. No hay ningún motivo para el rescate».
Pero una vez dicho esto, admitió ante los periodistas que «en estos momentos no hay dinero en ninguna parte, ni en las administraciones ni en los bancos».
Fuentes de La Moncloa aseguraron que el dirigente de CiU y el presidente del Gobierno no se habían referido a las palabras de Mas durante su encuentro. Según estas fuentes, ambos hablaron, sobre todo, de la situación económica en España y en Europa.
Josep Antoni Duran Lleida abundó ante el presidente en la conveniencia de crear un banco malo que aglutine los activos tóxicos de las entidades financieras a fin de que éstas puedan centrarse en el flujo del crédito Igualmente, el político catalán se mostró plenamente convencido de la necesidad urgente de finalizar el proceso de reforma financiera e incluso defendió ante el presidente del Gobierno la idea de que, si éste no fuera suficiente, la Unión Europea «debería encargarse de recapitalizar los bancos españoles con los fondos que ya existen».
También se mostró partidario de «ir trasladando» el mensaje de que «el ritmo de reducción del déficit debería ser distinto, aunque sin perder de vista el objetivo último porque eso», precisó, «sería un suicidio».
Duran Lleida reveló haber hablado con el presidente del Gobierno de la necesidad de renovar de inmediato el Tribunal Constitucional y de la «conveniencia» de que al menos uno de sus miembros sea catalán.
Por último, el líder de Convèrgencia i Unió en el Congreso aseguró «haber explicado» al jefe del Ejecutivo su visión acerca del pacto fiscal que reclama Cataluña. Según sus propias palabras, Mariano Rajoy le escuchó «con amabilidad y sensibilidad».
Rajoy acuerda con Rubalcaba renovar todas las instituciones menos RTVE
Tras 3 horas de reunión desbloquean el TC, el Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas y el Banco de EspañaPág. 12
Voluntad de acuerdo futuro. Esa es la primera conclusión de la larga reunión -tres horas- que mantuvieron ayer el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ausencia de concreciones en política europea que vayan más allá del compromiso de ambos de seguir intercambiando impresiones con vistas a, en su caso, defender una posición lo más compartida posible en Bruselas.
Reunión «correcta y de trabajo», según fuentes del equipo de Rubalcaba. «Positiva», para el lado gubernamental. Y poco más. Lo más detallado del encuentro fue el pacto de ambos por alcanzar por fin un acuerdo que permita renovar los órganos constitucionales en el plazo de un mes, en cualquier caso, antes de que finalice junio.
Pese a ello, ayer, según informaron ambas partes, no se pusieron nombres sobre la mesa. Rubalcaba sí dejó claro que su partido no está dispuesto siquiera a discutir sobre RTVE, consideran en este punto que el Ejecutivo ha roto las reglas del juego y que ya no hay nada que negociar. Por el contrario, en las próximas conversaciones sí incluirán a la cúpula del Banco de España, cuyo mandato caduca a principios de julio.
El segundo acuerdo, y quizá el más novedoso, fue el de crear una comisión Gobierno-PSOE encargada de revisar el funcionamiento de las Administraciones a fin de lograr un modelo más racional, más eficaz y, sobre todo, más económico.
También ambos mostraron su voluntad de impulsar la vieja idea de constituir un grupo de trabajo que estudie las posibilidades de impulsar, en época de carestía económica, la investigación y el desarrollo. Se hará, tal y como apuntaron medios gubernamentales, con la vista puesta en la elaboración de los próximos Presupuestos Generales del Estado.
En relación con la política económica y la estrategia europea para salir de la crisis, las posiciones sólo coinciden en los aspectos más generales. Los dos creen necesario insistir en la definición de un plan de empleo europeo especialmente destinado a los jóvenes, o la urgencia de que el BEI movilice inversiones en los países de la Unión. También coinciden en que ahora resulta imprescindible que el Banco Central Europeo respalde las deudas soberanas de los estados miembros en dificultades para evitar que se disparen las primas de riesgo.
Más alejados siguen cuando abordan el debate, «falso» en opinión de Rajoy, entre austeridad y crecimiento. Aquí las posturas de uno y otro se mantienen. El presidente insiste en que no son cosas contradictorias pero advierte de que sin ajuste y sin consolidación fiscal será imposible crecer.
El líder del PSOE llegó a La Moncloa minutos después de las 19.00 horas y fue recibido en la puerta por el presidente. Es su tercer encuentro a solas desde que Rajoy fue investido, pero sólo es el segundo que se celebra con publicidad. El primero se produjo el pasado 15 de febrero y se prolongó, con almuerzo incluido, durante cuatro horas. Ambos se mostraron entonces satisfechos de su conversación. No sucedió lo mismo en su segunda cita, que fue secreta. En esa ocasión, la renovación del consejo de RTVE y el nombre que Rajoy puso sobre la mesa para presidirlo se levantó como un obstáculo insuperable entre ambos.
Ayer, la reunión se celebró previa petición de Rubalcaba, quien la semana pasada habló de intentar alcanzar un «pacto básico» con el presidente para defender en Europa las mismas posturas. Pese a ello, el socialista decidió no comparecer ante la prensa para explicar el contenido y el tono de la conversación.
El líder socialista insistió anoche en La Moncloa en que es necesario imprimir un cambio de rumbo a una estrategia económica que, por el momento, se centra en exclusiva en el ajuste. Rubalcaba es partidario de poner en marcha cuanto antes los llamados eurobonos que permitirían rebajar los niveles de la prima de riesgo y obtener financiación exterior a precios razonables. Esta fórmula, sin embargo, requeriría modificar los Tratados de la UE y la propia Constitución alemana, algo a lo que la canciller Angela Merkel se ha opuesto hasta la fecha. La respuesta de Mariano Rajoy a esta demanda fue, según explicaron fuentes socialistas, «más bien escéptica».
El dirigente del PSOE no se pronunció abiertamente a favor de la creación de una gran banca pública, aunque sí cree interesante estudiarla. Tampoco anunció con claridad si los socialistas votarán la próxima semana a favor del decreto de reforma del sistema financiero, aunque en el Gobierno siguen confiando en que finalmente lo harán.
ALBERTO ESPINOSA ALGECIRAS (CÁDIZ)
26/05/2012 ESPAÑA
Voluntad de acuerdo futuro. Esa es la primera conclusión de la larga reunión -tres horas- que mantuvieron ayer el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ausencia de concreciones en política europea que vayan más allá del compromiso de ambos de seguir intercambiando impresiones con vistas a, en su caso, defender una posición lo más compartida posible en Bruselas.Reunión «correcta y de trabajo», según fuentes del equipo de Rubalcaba. «Positiva», para el lado gubernamental. Y poco más. Lo más detallado del encuentro fue el pacto de ambos por alcanzar por fin un acuerdo que permita renovar los órganos constitucionales en el plazo de un mes, en cualquier caso, antes de que finalice junio.
Pese a ello, ayer, según informaron ambas partes, no se pusieron nombres sobre la mesa. Rubalcaba sí dejó claro que su partido no está dispuesto siquiera a discutir sobre RTVE, consideran en este punto que el Ejecutivo ha roto las reglas del juego y que ya no hay nada que negociar. Por el contrario, en las próximas conversaciones sí incluirán a la cúpula del Banco de España, cuyo mandato caduca a principios de julio.
El segundo acuerdo, y quizá el más novedoso, fue el de crear una comisión Gobierno-PSOE encargada de revisar el funcionamiento de las Administraciones a fin de lograr un modelo más racional, más eficaz y, sobre todo, más económico.
También ambos mostraron su voluntad de impulsar la vieja idea de constituir un grupo de trabajo que estudie las posibilidades de impulsar, en época de carestía económica, la investigación y el desarrollo. Se hará, tal y como apuntaron medios gubernamentales, con la vista puesta en la elaboración de los próximos Presupuestos Generales del Estado.
En relación con la política económica y la estrategia europea para salir de la crisis, las posiciones sólo coinciden en los aspectos más generales. Los dos creen necesario insistir en la definición de un plan de empleo europeo especialmente destinado a los jóvenes, o la urgencia de que el BEI movilice inversiones en los países de la Unión. También coinciden en que ahora resulta imprescindible que el Banco Central Europeo respalde las deudas soberanas de los estados miembros en dificultades para evitar que se disparen las primas de riesgo.
Más alejados siguen cuando abordan el debate, «falso» en opinión de Rajoy, entre austeridad y crecimiento. Aquí las posturas de uno y otro se mantienen. El presidente insiste en que no son cosas contradictorias pero advierte de que sin ajuste y sin consolidación fiscal será imposible crecer.
El líder del PSOE llegó a La Moncloa minutos después de las 19.00 horas y fue recibido en la puerta por el presidente. Es su tercer encuentro a solas desde que Rajoy fue investido, pero sólo es el segundo que se celebra con publicidad. El primero se produjo el pasado 15 de febrero y se prolongó, con almuerzo incluido, durante cuatro horas. Ambos se mostraron entonces satisfechos de su conversación. No sucedió lo mismo en su segunda cita, que fue secreta. En esa ocasión, la renovación del consejo de RTVE y el nombre que Rajoy puso sobre la mesa para presidirlo se levantó como un obstáculo insuperable entre ambos.
Ayer, la reunión se celebró previa petición de Rubalcaba, quien la semana pasada habló de intentar alcanzar un «pacto básico» con el presidente para defender en Europa las mismas posturas. Pese a ello, el socialista decidió no comparecer ante la prensa para explicar el contenido y el tono de la conversación.
El líder socialista insistió anoche en La Moncloa en que es necesario imprimir un cambio de rumbo a una estrategia económica que, por el momento, se centra en exclusiva en el ajuste. Rubalcaba es partidario de poner en marcha cuanto antes los llamados eurobonos que permitirían rebajar los niveles de la prima de riesgo y obtener financiación exterior a precios razonables. Esta fórmula, sin embargo, requeriría modificar los Tratados de la UE y la propia Constitución alemana, algo a lo que la canciller Angela Merkel se ha opuesto hasta la fecha. La respuesta de Mariano Rajoy a esta demanda fue, según explicaron fuentes socialistas, «más bien escéptica».
El dirigente del PSOE no se pronunció abiertamente a favor de la creación de una gran banca pública, aunque sí cree interesante estudiarla. Tampoco anunció con claridad si los socialistas votarán la próxima semana a favor del decreto de reforma del sistema financiero, aunque en el Gobierno siguen confiando en que finalmente lo harán.
El PSOE sabotea al Gobierno en el conflicto de Gibraltar
La alcaldesa de La Línea dice que el gobierno de Algeciras «manipula» a los marineros
. La rivalidad deportiva entre la Real Balompédica Linense, la popular Balona, y el Algeciras CF es eterna y depara bromas, piques y también algún que otro enfrentamiento violento, afortunadamente ya olvidado. El símil futbolístico puede servir, de no ser por la seriedad del problema, para analizar las reacciones de las dos máximas autoridades de La Línea y Algeciras en torno al conflicto que están sufriendo los pescadores de la bahía en su intento de faenar en las aguas que rodean Gibraltar.
Gemma Araujo (PSOE), alcaldesa de La Línea, ha destapado la caja de los truenos y se ha enfundado la elástica blanquinegra, colores de la Balona, para atacar a su homólogo algecireño, José Ignacio Landaluce (PP), que se defiende con la figurada camiseta rojiblanca del Algeciras.
Ambos dicen defender los intereses de los marineros, pero la realidad es que las posiciones son bastante dispares tras los dos últimos incidentes. Todo ello con el regocijo de Fabian Picardo, ministro principal de la colonia. «Si eso es lo que quería, parece que lo está consiguiendo, aunque yo no me he movido de mi posición de defender a todos los pescadores al margen de la localidad de cada uno», dice Landaluce.
No parece estar muy de acuerdo la líder socialista, que considera «un desafío sin sentido» la actitud de los barcos rojiblancos. «Los pescadores linenses son mayoría: 53 barcos frente a seis». Y por ello defiende su reunión del pasado miércoles con Picardo, que, según su versión, «no se puede boicotear por intereses políticos». En esta reunión se comprometió a que los por la que los pesqueros linenses renunciaba a pescar con redes en la zona mientras una comisión de técnicos estudiaba el asunto.
Araujo califica de «irresponsables» a los dirigentes algecireños e incluso se atreve a decir que los pescadores «están manipulados» desde un despacho del PP de Algeciras para perjudicar a su municipio, como si se tratase del deseo de los aficionados algeciristas de siempre ver derrotado al eterno rival. «No protestan en la bocana de su puerto», esgrime.
Landaluce, mientras, subraya que «no es lógica la actitud de la policía de Gibraltar». «Sólo queremos recuperar la normalidad», dice, algo que no es posible con la política de Picardo: «Ha dado una patada a todo lo acordado en 1999 para demostrar que manda mucho y también para conseguir aguas que nunca le han pertenecido». Y, aunque quiere ser elegante, al final contesta a la primera edil linense. «Yo no quiero dividir, defiendo a los pescadores de La Línea y a los de mi ciudad, debemos ir unidos en un asunto que puede acabar en una desgracia». Insiste, cada vez que puede, en el argumento de división. Esto «supondrá un triunfo de Gibraltar», advierte.
>Vea en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Ana Romero
. La rivalidad deportiva entre la Real Balompédica Linense, la popular Balona, y el Algeciras CF es eterna y depara bromas, piques y también algún que otro enfrentamiento violento, afortunadamente ya olvidado. El símil futbolístico puede servir, de no ser por la seriedad del problema, para analizar las reacciones de las dos máximas autoridades de La Línea y Algeciras en torno al conflicto que están sufriendo los pescadores de la bahía en su intento de faenar en las aguas que rodean Gibraltar.
Gemma Araujo (PSOE), alcaldesa de La Línea, ha destapado la caja de los truenos y se ha enfundado la elástica blanquinegra, colores de la Balona, para atacar a su homólogo algecireño, José Ignacio Landaluce (PP), que se defiende con la figurada camiseta rojiblanca del Algeciras.
Ambos dicen defender los intereses de los marineros, pero la realidad es que las posiciones son bastante dispares tras los dos últimos incidentes. Todo ello con el regocijo de Fabian Picardo, ministro principal de la colonia. «Si eso es lo que quería, parece que lo está consiguiendo, aunque yo no me he movido de mi posición de defender a todos los pescadores al margen de la localidad de cada uno», dice Landaluce.
No parece estar muy de acuerdo la líder socialista, que considera «un desafío sin sentido» la actitud de los barcos rojiblancos. «Los pescadores linenses son mayoría: 53 barcos frente a seis». Y por ello defiende su reunión del pasado miércoles con Picardo, que, según su versión, «no se puede boicotear por intereses políticos». En esta reunión se comprometió a que los por la que los pesqueros linenses renunciaba a pescar con redes en la zona mientras una comisión de técnicos estudiaba el asunto.
Araujo califica de «irresponsables» a los dirigentes algecireños e incluso se atreve a decir que los pescadores «están manipulados» desde un despacho del PP de Algeciras para perjudicar a su municipio, como si se tratase del deseo de los aficionados algeciristas de siempre ver derrotado al eterno rival. «No protestan en la bocana de su puerto», esgrime.
Landaluce, mientras, subraya que «no es lógica la actitud de la policía de Gibraltar». «Sólo queremos recuperar la normalidad», dice, algo que no es posible con la política de Picardo: «Ha dado una patada a todo lo acordado en 1999 para demostrar que manda mucho y también para conseguir aguas que nunca le han pertenecido». Y, aunque quiere ser elegante, al final contesta a la primera edil linense. «Yo no quiero dividir, defiendo a los pescadores de La Línea y a los de mi ciudad, debemos ir unidos en un asunto que puede acabar en una desgracia». Insiste, cada vez que puede, en el argumento de división. Esto «supondrá un triunfo de Gibraltar», advierte.
>Vea en EL MUNDO en Orbyt el videoanálisis de Ana Romero





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