EL CIRCO DE ASSANGE Y SUS BUFONES: ¿Todavía sigue TVE 24h tomada por Rubalcaba? Indignante ver al condenado Garzón chupar cámara casi 10 minutos seguidos para no decir nada de fuste, y luego, repetición

La sinrazón de Garzón
. Once razones dice tener el presidente de Ecuador, Rafael Correa, para conceder asilo diplomático a Julian Assange, cobijado en la embajada de aquel país en Londres. Las mismas que el propio Assange alega para justificar su condición de prófugo de la justicia; e idénticas a las que Baltasar Garzón -instigador, sin duda, de la maniobra, como asesor a sueldo del presidente ecuatoriano- esgrime en su estreno como abogado tras ser condenado por el Tribunal Supremo de España por vulnerar el derecho de defensa.Éstos, en síntesis, son los motivos ofrecidos por el trío: a) que el señor Assange es un luchador a favor de la libertad de expresión y de los derechos humanos; b) que el proceso de extradición seguido a instancia de Suecia es una mera excusa para la posterior reextradición a Estados Unidos de América, donde no tendría un juicio justo; c) que en Suecia, país que reclama la entrega, la Fiscalía impidió a Julian Assange el ejercicio del derecho de defensa; d) que ante el menoscabo sufrido en sus derechos y la sospecha de que ni el Reino Unido, ni Estados Unidos, ni Suecia respetarían los tratados internacionales -tampoco Australia, país del que Assange es nacional- era necesario darle refugio.
En mi opinión, estos argumentos son meras excusas o si se prefiere, sinrazones, en el sentido de «acciones hechas contra justicia y fuera de lo razonable o debido».
Primero, porque maliciosamente se olvida que Suecia, a través de la Fiscalía de Estocolmo, reclama a Julian Assange para ser juzgado no por un delito de revelación de secretos de los que supo como fundador de Wikileaks, sino por por cuatro delitos contra la libertad sexual -violación y abusos sexuales- perpetrados contra dos mujeres en el mes de agosto de 2010, cuando se encontraba en Estocolmo, ciudad a la que llegó huido y de la que se marcho huyendo para eludir la acción de la justicia sueca.
Segundo, porque si la solicitud de extradición de Assange se formuló por Suecia al amparo de la decisión marco del Consejo de Europa de 13 de junio de 2002, relativa a la orden de detención europea y a los procedimientos de entrega entre estados miembros, debería saberse que, como dice la exposición de motivos del texto legal, ese mecanismo de asistencia jurídica internacional descansa en un grado de confianza elevado entre los estados miembros, todos ellos respetuosos de los derechos fundamentales reconocidos en el artículo 6 del Tratado de la Unión Europea.Tercero, porque en el proceso «extradicional» seguido en Londres, los jueces británicos han aplicado sus normas procesales y constitucionales con escrupuloso respeto del derecho a un proceso equitativo, hasta el extremo de haber llegado a decretar la libertad provisional con fianza y otras garantías de Assange -algo inusual en este tipo de procedimientos- y que aquél quebrantó al eludir la acción de la justicia escondiéndose en la legación diplomática ecuatoriana
Cuarto, porque según las resoluciones de los tribunales británicos que han intervenido en el asunto -incluido el Tribunal Supremo del Reino Unido-, nada hay en la demanda de extradición presentada por Suecia que permita suponer que la orden de detención fue dictada con fines de persecución o sanción por razón de raza, religión, origen étnico, nacionalidad, lengua, opiniones políticas; o que la situación de Assange, una vez en territorio sueco, pueda quedar perjudicada por cualquiera de estas razones.
Quinto, porque el pretexto de una reextradición de Assange a EEUU, aparte de ser un futurible, pues no se ha pedido, en todo caso requeriría la aprobación y conformidad de los tribunales británicos.
Sexto, porque a tenor de la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948, el derecho de asilo únicamente corresponde a quienes son perseguidos por motivos políticos o delitos comunes conexos con ellos, presupuesto que, evidentemente, aquí no se da.
En fin. Que un acusado de violar a dos mujeres, un presidente maltratador de periodistas libres e independientes y un abogado condenado por profanar el derecho de defensa invoquen la institución del asilo para eludir el cumplimiento de resoluciones judiciales definitivas y firmes es, como mínimo, un fraude de ley, propio de trujamanes y mercaderes del derecho. Que, encima, pretendan dar lecciones de democracia a países con larga y sólida tradición jurídica suena a broma siniestra.
María Dolores Márquez de Prado es abogada y ha sido fiscal de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo.
Assange se exhibe como víctima de una 'caza de brujas' de Obama
Pide que cese la investigación del FBI sobre Wikileaks y que el soldado Manning, acusado de traición, sea liberado<br />Finalmente escogió el balcón de la embajada de Ecuador para dirigirse a sus simpatizantes, a los medios y al resto del mundo. Julian Assange lució una corbata granate para revestir de seriedad su intervención de nueve minutos. Estados Unidos fue el objetivo de su discurso y Barack Obama, su principal destinatario. Un líder, el presidente estadounidense, probablemente idolatrado tiempo atrás por muchos de los que se congregaron ante la legación. Assange advirtió que EEUU podría someter al mundo a una era de persecución periodística y pidió a Obama que renuncie a «la caza de brujas contra Wikileaks».
La incógnita sobre el lugar escogido para su intervención se resolvió a media mañana, cuando dos técnicos instalaron un micrófono y realizaron pruebas de sonido en el balcón de la embajada. Un pequeño rincón exterior de la planta baja del edificio victoriano donde se encuentra la sede diplomática que sí formaba parte del perímetro de inmunidad diplomática.
El fundador de Wikileaks apenas tenía margen de maniobra, porque los ascensores y el hall del bloque, también atestados de agentes de las fuerzas de seguridad como el exterior, eran considerados territorio común de un edificio que también acoge la embajada colombiana. Cualquier desliz hubiera supuesto un arresto inmediato.
El fundador de Wikileaks compareció ante la muchedumbre con 20 minutos de retraso sobre las dos de la tarde de Londres, la hora fijada para una convocatoria que congregó a varios centenares de simpatizantes, a quienes dirigió sus primeras palabras.
«Estoy aquí porque no puedo estar ahí con vosotros», dijo señalando a los presentes con el dedo. «Pero gracias por venir, gracias por vuestra determinación, vuestra generosidad, vuestro espíritu».
«El miércoles por la noche», prosiguió, «cuando la amenaza llegó a esta embajada y la policía se acercó a este edificio, vosotros salisteis a mitad de la noche para observar y trajisteis los ojos del mundo con vosotros».
El fundador de Wikileaks apenas tenía margen de maniobra, porque los ascensores y el hall del bloque, también atestados de agentes de las fuerzas de seguridad como el exterior, eran considerados territorio común de un edificio que también acoge la embajada colombiana. Cualquier desliz hubiera supuesto un arresto inmediato.
El fundador de Wikileaks compareció ante la muchedumbre con 20 minutos de retraso sobre las dos de la tarde de Londres, la hora fijada para una convocatoria que congregó a varios centenares de simpatizantes, a quienes dirigió sus primeras palabras.
«Estoy aquí porque no puedo estar ahí con vosotros», dijo señalando a los presentes con el dedo. «Pero gracias por venir, gracias por vuestra determinación, vuestra generosidad, vuestro espíritu».
«El miércoles por la noche», prosiguió, «cuando la amenaza llegó a esta embajada y la policía se acercó a este edificio, vosotros salisteis a mitad de la noche para observar y trajisteis los ojos del mundo con vosotros».
«En esta embajada, después de la oscuridad, pude escuchar a policías pululando por el edificio a través de la escaleras del edificio», describió. «Pero sabía que habría testigos por vosotros. Si el Reino Unido no tiró a la basura la Convención de Viena durante esa noche fue porque el mundo estaba observando. Y el mundo estaba observando porque vosotros estabais mirando».
El activista australiano no mencionó su causa pendiente con las autoridades suecas, que piden su extradición para interrogarle sobre supuestas alegaciones de abuso sexual denunciadas por dos mujeres. Pero sí habló de la particular causa que mantiene contra Estados Unidos cuando advirtió que el país norteamericano representa un elemento opresor para el periodismo.
«Mientras Wikileaks está bajo amenaza, también lo están la libertad de expresión y la salud de todas nuestras sociedades», exclamó. «No debe haber más discusiones tontas sobre perseguir cualquier medio de comunicación, sea Wikileaks o The New York Times», aseveró. «La guerra de Estados Unidos sobre chivatos debe acabar». Y en ese sentido, volvió a exigir la puesta en libertad de Bradley Manning, el militar acusado de ser la fuente de Wikileaks. Manning lleva encarcelado «desde hace 815 días sin haber sido sometido a un juicio», recordó, por haber filtrado supuestamente secretos militares. Assange le calificó de «héroe» y «ejemplo para todos nosotros».
Su denuncia vino acompañada de una petición expresa al mandatario norteamericano para que frene la investigación del FBI. «Pido al presidente Obama que haga lo correcto: EEUU debe renunciar a la caza de brujas contra Wikileaks».
Y estableció paralelismos entre su caso y el encarcelamiento del grupo punk antiPutin Pussy Riot. «Hay unidad en la opresión. Debe haber absoluta unidad en la respuesta», alertó
El hacker tuvo palabras de agradecimiento para Ecuador, su presidente Rafael Correa y varios países latinoamericanos que han transmitido su apoyo en los últimos días. Y también quiso dejar un recuerdo especial para sus hijos «a quienes les ha sido negado su padre». «Perdonadme, pronto esteremos juntos de nuevo», lamentó.
Julian Assange pasó parte de una jornada agitada a las afueras de la embajada en conversaciones dentro del edificio con Baltasar Garzón, la nueva incorporación al equipo de abogados que llevan su defensa. Una imagen que posteriormente fue filtrada a los medios de comunicación y en la que se puede ver a ambos con una pose dialogante.
El jurista español aseguró ante los medios que el fundador de Wikileaks «está fuerte de espíritu» y exigió al Reino Unido que otorgue a Assange el «salvaconducto» tras la decisión «independiente y soberana» de Ecuador de concederle el asilo.
«Mi cliente me ha dado órdenes para iniciar todas la acciones legales para reclamar los derechos violentados tanto legales como financieros de Wikileaks, de él mismo y de todas la personas involucradas en la página web, y también exigir el salvoconducto por el asilo que le ha sido concedido.
Por tanto, la estrategia no es de pasividad. Todo lo contrario, es de acción», anunció Garzón. «Julian Assange siempre se ha mostrado dispuesto a responder a las autoridades suecas si se respetaban las mínimas garantías que se presuponen a un Estado de Derecho. No va a salirse de esta dinámica».
>Videonálisis de Fátima Ruiz20/08/2012 MUNDO
El activista australiano no mencionó su causa pendiente con las autoridades suecas, que piden su extradición para interrogarle sobre supuestas alegaciones de abuso sexual denunciadas por dos mujeres. Pero sí habló de la particular causa que mantiene contra Estados Unidos cuando advirtió que el país norteamericano representa un elemento opresor para el periodismo.
«Mientras Wikileaks está bajo amenaza, también lo están la libertad de expresión y la salud de todas nuestras sociedades», exclamó. «No debe haber más discusiones tontas sobre perseguir cualquier medio de comunicación, sea Wikileaks o The New York Times», aseveró. «La guerra de Estados Unidos sobre chivatos debe acabar». Y en ese sentido, volvió a exigir la puesta en libertad de Bradley Manning, el militar acusado de ser la fuente de Wikileaks. Manning lleva encarcelado «desde hace 815 días sin haber sido sometido a un juicio», recordó, por haber filtrado supuestamente secretos militares. Assange le calificó de «héroe» y «ejemplo para todos nosotros».
Su denuncia vino acompañada de una petición expresa al mandatario norteamericano para que frene la investigación del FBI. «Pido al presidente Obama que haga lo correcto: EEUU debe renunciar a la caza de brujas contra Wikileaks».
Y estableció paralelismos entre su caso y el encarcelamiento del grupo punk antiPutin Pussy Riot. «Hay unidad en la opresión. Debe haber absoluta unidad en la respuesta», alertó
El hacker tuvo palabras de agradecimiento para Ecuador, su presidente Rafael Correa y varios países latinoamericanos que han transmitido su apoyo en los últimos días. Y también quiso dejar un recuerdo especial para sus hijos «a quienes les ha sido negado su padre». «Perdonadme, pronto esteremos juntos de nuevo», lamentó.
Julian Assange pasó parte de una jornada agitada a las afueras de la embajada en conversaciones dentro del edificio con Baltasar Garzón, la nueva incorporación al equipo de abogados que llevan su defensa. Una imagen que posteriormente fue filtrada a los medios de comunicación y en la que se puede ver a ambos con una pose dialogante.
El jurista español aseguró ante los medios que el fundador de Wikileaks «está fuerte de espíritu» y exigió al Reino Unido que otorgue a Assange el «salvaconducto» tras la decisión «independiente y soberana» de Ecuador de concederle el asilo.
«Mi cliente me ha dado órdenes para iniciar todas la acciones legales para reclamar los derechos violentados tanto legales como financieros de Wikileaks, de él mismo y de todas la personas involucradas en la página web, y también exigir el salvoconducto por el asilo que le ha sido concedido.
Por tanto, la estrategia no es de pasividad. Todo lo contrario, es de acción», anunció Garzón. «Julian Assange siempre se ha mostrado dispuesto a responder a las autoridades suecas si se respetaban las mínimas garantías que se presuponen a un Estado de Derecho. No va a salirse de esta dinámica».
>Videonálisis de Fátima Ruiz
Un 'show' con telonero estrella
Fans y turistas vitorean a Assange, que compite en protagonismo con Garzón
Pocas veces un telonero se permite el lujo de tardar más tiempo en salir a escena que la estrella principal del programa. Julian Assange apareció en el balcón de la embajada de Ecuador unos 20 minutos después del horario previsto. Pero Baltasar Garzón se retrasó hora y media sobre la convocatoria anunciada por el portal Wikileaks, que había citado a los medios a las 11.30 horas.
Londres amaneció ayer bajo la amenaza de altas temperaturas, pero quiso el destino que el jurista español abandonara la sede diplomática y acudiera al encuentro de la prensa bajo un chaparrón más propio de un clima tropical.
Los profesionales de los medios competían en número con los simpatizantes que aguardaban la comparecencia de Assange, y muchos se perdieron las palabras del ex juez de la Audiencia Nacional, que apenas hizo un par de paradas en las vallas que contenían una alargada avalancha de cámaras y periodistas.
Primero en inglés con un marcado acento español, apoyándose en una chuleta, y después con una intervención más improvisada en castellano. Wikileaks había anunciado que posteriormente estaría disponible para entrevistas pero el excesivo celo policial hizo imposible alargar su atención a la prensa y regresó a la embajada. Los agentes habían cortado los accesos a la vía pública donde se encuentra la sede diplomática de Ecuador y dificultaron más si cabe el trabajo de reporteros de televisión que no consiguieron llegar a sus puntos de directo. Un impresionante número de efectivos se multiplicaron como peces conforme se acercaba la hora esperada. Los policías se distribuyeron en barreras frente al edificio diplomático y delante de manifestantes y periodistas.
El sol reapareció justo a tiempo de la esperada intervención de Julian Assange. Hasta el lugar no sólo se habían acercado simpatizantes del fundador de Wikileaks, también domingueros curiosos que aprovecharon el día veraniego para ir de compras a los almacenes de Harrods, a escasos metros del balcón de la embajada ecuatoriana. Allí hizo acto de aparición Assange, vestido con una elegante camisa celeste, corbata granate y nuevo corte de pelo que le daba un aire de estadista.
La muchedumbre lo recibió con un entusiasmo propio de una estrella de rock. Sin embargo, la mala calidad del sonido jugó una mala pasada a la multitud, que no
acertaba a entender sus palabras. Cualquier expresión con un mínimo sentido era vitoreada por los presentes, como cuando dos peruanas gritaron y se levantaron en el momento que Assange pronunció «Perú» en el listado de países latinoamericanos a los que agradeció el apoyo. Muchos videoaficionados recogían el momento histórico con sus teléfonos mientras iban relatando sus impresiones. Nada más acabar la intervención de Assange, uno de ellos gritó a los presentes: «¡No os vayáis todavía, Assange está a punto de entregarse a la policía!». Falsa alarma, claro.
«Ha sido conmovedor verle en el balcón. Su rostro reflejaba el estrés por el que está pasando», manifestaba con los ojos vidriosos una voluntaria de Wikileaks mientras repartía unas octavillas para recabar más apoyos. Assange recordó en sus palabras a las Pussy Riot, la banda punk antiPutin encarcelada en Rusia. Precisamente Anthony, un hombre ataviado con una máscara y una camisa de Tintín donde rotuló la consigna Free Pussy Riot, se había dedicado a defender esa causa en los alrededores de la embajada ecuatoriana. «Estoy aquí para defender la libertad de expresión en cualquier contexto», explicaba a este periódico. ¿También a Assange? «Bueno, me parece un personaje curioso...», reconocía sin mucho convencimiento. «Es una paradoja que hayamos demostrado ser un país acogedor en los Juegos Olimpicos y ahora nuestro Gobierno saque pecho ante un país amigable como Ecuador», lamentaba indignado Nick.
Entre los presentes llamaba la atención un grupo de sudamericanos que aprovecharon la ocasión para amenizar la jornada con sus instrumentos de percusión. «No he podido ver a Julian, ¿qué ha dicho?», preguntaba una colombiana acalorada. «Pues me conmovió mucho que pidiera perdón a sus hijos por no estar con ellos», respondía Patricia, una ecuatoriana que se disponía a seguir una conga improvisada. El show acababa con sabor latino.
Pocas veces un telonero se permite el lujo de tardar más tiempo en salir a escena que la estrella principal del programa. Julian Assange apareció en el balcón de la embajada de Ecuador unos 20 minutos después del horario previsto. Pero Baltasar Garzón se retrasó hora y media sobre la convocatoria anunciada por el portal Wikileaks, que había citado a los medios a las 11.30 horas.
Londres amaneció ayer bajo la amenaza de altas temperaturas, pero quiso el destino que el jurista español abandonara la sede diplomática y acudiera al encuentro de la prensa bajo un chaparrón más propio de un clima tropical.
Los profesionales de los medios competían en número con los simpatizantes que aguardaban la comparecencia de Assange, y muchos se perdieron las palabras del ex juez de la Audiencia Nacional, que apenas hizo un par de paradas en las vallas que contenían una alargada avalancha de cámaras y periodistas.
Primero en inglés con un marcado acento español, apoyándose en una chuleta, y después con una intervención más improvisada en castellano. Wikileaks había anunciado que posteriormente estaría disponible para entrevistas pero el excesivo celo policial hizo imposible alargar su atención a la prensa y regresó a la embajada. Los agentes habían cortado los accesos a la vía pública donde se encuentra la sede diplomática de Ecuador y dificultaron más si cabe el trabajo de reporteros de televisión que no consiguieron llegar a sus puntos de directo. Un impresionante número de efectivos se multiplicaron como peces conforme se acercaba la hora esperada. Los policías se distribuyeron en barreras frente al edificio diplomático y delante de manifestantes y periodistas.
El sol reapareció justo a tiempo de la esperada intervención de Julian Assange. Hasta el lugar no sólo se habían acercado simpatizantes del fundador de Wikileaks, también domingueros curiosos que aprovecharon el día veraniego para ir de compras a los almacenes de Harrods, a escasos metros del balcón de la embajada ecuatoriana. Allí hizo acto de aparición Assange, vestido con una elegante camisa celeste, corbata granate y nuevo corte de pelo que le daba un aire de estadista.
La muchedumbre lo recibió con un entusiasmo propio de una estrella de rock. Sin embargo, la mala calidad del sonido jugó una mala pasada a la multitud, que no
acertaba a entender sus palabras. Cualquier expresión con un mínimo sentido era vitoreada por los presentes, como cuando dos peruanas gritaron y se levantaron en el momento que Assange pronunció «Perú» en el listado de países latinoamericanos a los que agradeció el apoyo. Muchos videoaficionados recogían el momento histórico con sus teléfonos mientras iban relatando sus impresiones. Nada más acabar la intervención de Assange, uno de ellos gritó a los presentes: «¡No os vayáis todavía, Assange está a punto de entregarse a la policía!». Falsa alarma, claro.
«Ha sido conmovedor verle en el balcón. Su rostro reflejaba el estrés por el que está pasando», manifestaba con los ojos vidriosos una voluntaria de Wikileaks mientras repartía unas octavillas para recabar más apoyos. Assange recordó en sus palabras a las Pussy Riot, la banda punk antiPutin encarcelada en Rusia. Precisamente Anthony, un hombre ataviado con una máscara y una camisa de Tintín donde rotuló la consigna Free Pussy Riot, se había dedicado a defender esa causa en los alrededores de la embajada ecuatoriana. «Estoy aquí para defender la libertad de expresión en cualquier contexto», explicaba a este periódico. ¿También a Assange? «Bueno, me parece un personaje curioso...», reconocía sin mucho convencimiento. «Es una paradoja que hayamos demostrado ser un país acogedor en los Juegos Olimpicos y ahora nuestro Gobierno saque pecho ante un país amigable como Ecuador», lamentaba indignado Nick.
Entre los presentes llamaba la atención un grupo de sudamericanos que aprovecharon la ocasión para amenizar la jornada con sus instrumentos de percusión. «No he podido ver a Julian, ¿qué ha dicho?», preguntaba una colombiana acalorada. «Pues me conmovió mucho que pidiera perdón a sus hijos por no estar con ellos», respondía Patricia, una ecuatoriana que se disponía a seguir una conga improvisada. El show acababa con sabor latino.





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