MANUEL SÁNCHEZ ROBERTO BENITO SEVILLA 04/02/2012PORTADABlanco da ganador a Rubalcaba pero Chacón transmite euforia
El todavía vicesecretario general del PSOE estima que su candidato lleva unos 70 delegados de ventaja a su rival

Todo está abierto y todo es posible. Nadie puede garantizar qué hará cada uno de los 956 delegados con derecho a voto, a los que hoy les toca decidir el futuro liderazgo del PSOE, cuando entre solo en una cabina y tenga que elegir entre la papeleta de Alfredo Pérez Rubalcaba y la de Carme Chacón.
El férreo sistema de votación impuesto por la Secretaría de Organización, la falta de liderazgo en las federaciones, las divisiones internas en muchas provincias y la ruptura del PSOE andaluz hacen imposible vaticinar un resultado para hoy.
Sólo el todavía vicesecretario general del PSOE y ex portavoz del Gobierno, José Blanco, se atrevió con un pronóstico, y comunicó a los máximos dirigentes del partido la victoria de Alfredo Pérez Rubalcaba por una diferencia de entre 60 y 80 delegados.
Pero Blanco, pese a su acreditada fama de adelantar resultados y conocer bien el partido, ya no controla el aparato como antes, por lo que nadie puede dar nada por seguro.
Por ello, ambas candidaturas se atribuyen la victoria en la votación de hoy y lo que se buscó ayer, en el primer día del 38º Congreso del PSOE, fue, sobre todo, transmitir sensaciones.
En este aspecto, se llevó la palma el equipo de Carme Chacón que, a lo largo de la primera jornada congresual, logró hacer calar en el ambiente que los socialistas van a apostar por el cambio que significa la dirigente catalana del PSC.

La seguridad de José Zaragoza en relatar que hay una ola de apoyo a Chacón, los comentarios de todo el anterior equipo de Zapatero que respalda a la ex ministra de que se va a volver a repetir lo que ya vivieron en el 35º Congreso o los gestos de la candidata -como ir a saludar a los delegados durante el almuerzo acompañada de las correspondientes cámaras de televisión- hicieron calar esa idea entre una parte de los delegados.
Se instaló a primera hora de la tarde en el Congreso la idea de que Chacón tiene la victoria al alcance de su mano, lo que siguió confirmando su equipo hasta última hora de la noche de ayer.
Según fuentes cercanas a la candidata, la mayoría con la que ya acudía Chacón al Congreso se ha consolidado y ampliado. Lo que, según dicen, se verá reflejado hoy en la votación.
«Vamos por delante y de forma clara», repetía una y otra vez un asesor de Chacón.
Mientras, al equipo de Rubalcaba se le veía ausente. Ni un mal gesto, ni una mala voz. El candidato también estuvo en el comedor de los delegados, con sus personas de mayor confianza, y las caras no eran precisamente de euforia.
Esto se trasladó más en el ambiente, lo que hizo cundir un cierto nerviosismo en la candidatura de Rubalcaba, donde hasta ahora siempre se había asegurado que estaban absolutamente tranquilos.
Pero, finalmente, el entorno del ex vicepresidente reaccionó y tuvo que tirar de un solvente dirigente de su candidatura para contener la ola de Carme Chacón, que empezó a preocupar más en serio.
Dicho dirigente relató que Rubalcaba cuenta con una mayoría cómoda de delegados a su favor, según lo que han contabilizado hasta ahora entre todas las federaciones socialistas.
En todo momento, este dirigente indicó que todas las aproximaciones a lo que ocurra mañana son relativas, porque entiende que prima la libertad de cada uno de los delegados a la hora de ejercer su voto. Sin embargo, insistió en que la victoria de Rubalcaba en el día de hoy no está ni siquiera en riesgo.
Fuentes de este sector insisten en que cuentan con un centenar de delegados de colchón frente a su adversaria, y que el primer día del Congreso ha incrementado, incluso, esa diferencia.
Todo esto es lo único que ocupa y preocupa en el 38º Congreso del PSOE. Los socialistas buscan un líder que les saque del hundimiento electoral en el que están y que, además, lo haga pronto ante las inmediatas citas con las urnas en Andalucía y Asturias.
Por todo esto, el acto matinal con los discursos de José Antonio Griñán, como presidente del Congreso, y de Manuel Chaves, como presidente del partido, fueron insípidos. Ninguno despertó la ilusión y ganas que se veían en otros congresos socialistas.
Por la tarde, el auditorio al completo se reunió para escuchar el último discurso de José Luis Rodríguez Zapatero como líder del PSOE.
Acudió hasta el ex presidente Felipe González, aunque su presencia no se esperaba hasta hoy, lo que fue interpretado por el equipo de Chacón como un último intento de Rubalcaba de buscar votos. Nada de eso. González llegó, escuchó y se marchó del 38º Congreso un minuto después de oír a Zapatero.
El líder del PSOE durante los últimos 11 años y medio estuvo exquisitamente neutral en su discurso, como lo ha hecho durante toda la precampaña previa al 38º Congreso.
De todo su discurso no se puede interpretar ni una sola palabra en favor de «mamá o papá» -que es como se refieren a los candidatos los delegados del PSOE cuando hablan de apoyos- y se limitó a pedir unidad interna y lealtad con quien salga hoy ganador.
Y nada más acabar la intervención del ex presidente del Gobierno, con una larga ovación incluida, empezó el verdadero Congreso del PSOE.
Reuniones por todas las esquinas, encuentros de delegaciones, conversaciones cruzadas. Ambas candidaturas buscan hasta el último voto y hasta el último segundo antes de que, al mediodía de hoy, el delegado se enfrente a la soledad de su cabina.
Así, se filtró todo tipo de hipotéticos cambios de bando de unas federaciones u otras. Se dijo que una parte del País Vasco se había deslizado hacia Chacón; que la abrumadora mayoría que prometía Óscar López por Castilla y León a favor de Rubalcaba se estaba resquebrajando, o que la victoria de Chacón en la Comunidad Valenciana no era tal, y que había mayoría de delegados en favor del ex vicepresidente. Y unos a otros se desmentían constantemente.
Todo dentro de los típicos juegos congresuales habituales para crear estados de ánimo concretos entre grupos de delegados que pueden ser claves si hay una votación ajustada.
Pero no será hasta hoy, en torno al mediodía, cuando se conozca definitivamente qué rumbo tomará el PSOE para los próximos cuatro años y quién lo liderará.
Luego vendrá el debate de ideas, la formación de la Ejecutiva, el reparto de cargos, si habrá o no integración. Pero el PSOE, un partido desde la época de gestión de Felipe González tan acostumbrado a un líder que le guíe, necesita cuanto antes un nombre y un referente.
De hecho, ayer ninguna candidatura hizo especulaciones con sus futuros equipos, ni de sus intenciones de integrar al que pierda en los máximos órganos de dirección del partido.
La obsesión absoluta que tienen los dos equipos es ganar hoy y, según lo que pase, ya se verá.
Los dos candidatos, por su parte, estuvieron ayer concentrados en preparar los discursos con los que hoy se dirigirán al plenario del cónclave. Ambas candidaturas consideran que puede ser un factor decisivo para decantar la victoria para uno o para otra, como ocurrió en el 35º Congreso. Y es que el recuerdo de José Luis Rodríguez Zapatero y de lo que sucedió hace casi 12 años sigue estando muy presente.
>Vea hoy en EL MUNDO en Orbyt el análisis de Victoria Prego sobre la despedida de José Luis Rodríguez Zapatero.
M. SÁNCHEZ R. BENITO SEVILLA 04/02/20124ESPAÑAChacón, aprendiendo a «esquivar las patadas de Pepe»
Utiliza el fútbol para describir su situación
Entre reunión y reunión, entre sesión plenaria y sesión plenaria, en el Congreso del PSOE hay también tiempo para la broma y la chanza, y a eso estaba ayer Carme Chacón durante una comida con delegados, cuando las cámaras de televisión captaron una de las frases del día: estoy aprendiendo a «esquivar las patadas de Pepe».
Pepe es el jugador del Real Madrid conocido -de forma justificada o no- por la excesiva fuerza con la que se emplea en ocasiones en el terreno de juego, y la candidata socialista, forofa del Barcelona, lo utilizó para hacer un símil futbolístico sobre el congreso, donde no todo son precisamente buenas artes.
Desde el entorno de Chacón se restó toda importancia a la frase, destacando que fue pronunciada en una comida informal y en tono claramente de broma, como se aprecia en las imágenes televisivas.
En el equipo de Rubalcaba, sin embargo, la broma no hizo mucha gracia, entre otras cosas porque durante un tiempo fue de lo que más se habló sobre el congreso, incluyendo las redes sociales como Twitter.
Fuentes de la candidatura de Rubalcaba respondieron que «las denuncias se hacen con datos» y aseguraron que, «aquí, las únicas denuncias, y muy graves, se han hecho por las intolerables presiones del aparato del PSOE andaluz que dirige Susana Díaz».
Más allá, las fuentes consultadas incidieron sobre el asunto señalando que «las presiones no lograrán sus objetivos, porque los delegados votarán mañana [por hoy] con total libertad».
Lo cierto es que Chacón no ha sido la primera en utilizar exactamente este símil. De hecho, el autor intelectual de la cosa es Ricardo, dibujante de EL MUNDO, que lo plasmó en la viñeta que se reproduce en la página anterior, inspirada en uno de los recientes partidos entre el Real Madrid y el Barcelona, en la que Pepe (Rubalcaba en la viñeta) propinó un pisotón en la mano a Messi (Chacón).
Las acusaciones mutuas de ataques y presiones han marcado la semana anterior a la celebración del congreso, y han incluido desde la utilización de la vida privada de la dirigente catalana para desprestigiarla, a la denuncia pública sobre las supuestas amenazas en Andalucía a las que se refirió el entorno de Rubalcaba, realizadas el mismo día previo al inicio del congreso por el secretario provincial del PSOE en Sevilla, José Antonio Viera.
ROBERTO BENITO MANUEL SÁNCHEZ SEVILLA 04/02/2012 ESPAÑA«Dadle el mismo apoyo que a mí me habéis dado»
Zapatero dice adiós justificando su gestión y reclamando respaldo total al nuevo líder
«Aquí termina mi tiempo. Gracias compañeros». En el día de las despedidas en el 38º Congreso Federal del PSOE, el protagonista obligado fue el líder del partido durante los últimos 11 años y medio, José Luis Rodríguez Zapatero, que utilizó el último discurso que pronuncia en la política activa para pedir a todos los socialistas «apoyo» para el nuevo secretario (o secretaria) general que salga hoy de la cita sevillana. «Al menos el mismo que a mí me habéis dado», reclamó.
Se esperaba con impaciencia en el recinto sevillano en el que se celebra el congreso el discurso de despedida del dirigente socialista que más apoyo interno ha tenido en la historia reciente del partido, pero Zapatero advirtió ya de inicio que el «sentimiento» no podía imponerse a la que era su obligación: hacer un informe de su gestión desde el último congreso, allá por 2008.
Así, a las sentidas palabras iniciales siguió una larga intervención sobre economía que dejó tiritando a más de un delegado. Y es que el ex presidente del Gobierno, sabedor de cuál es la fecha exacta en la que sus compañeros de partido supieron que todo empezaba a ir muy mal, más que un informe hizo una justificación de las decisiones tomadas por su Ejecutivo.
Un sepulcral silencio se hizo en el salón cuando Zapatero comenzó a hablar de las «hipotecas subprime», siguió explicando las medidas adoptadas en mayo de 2010 y meses posteriores y terminó diciendo que todo hubiera sido diferente «sin la crisis inmobiliaria», «sin la caída de Grecia en abril de 2010», «sin...». Casi diciendo que si no hubiera pasado lo que pasó, nada de esto hubiera ocurrido. Un lío, vamos. Y más silencio.
Los aplausos volvieron -aunque menos entusiastas que si hubiera comenzado por ahí- cuando empezó a sonar la palabra social: «cohesión social», «política social», «gasto social». Estado de Bienestar, Educación, Sanidad, Ley de Dependencia; lugares en los que es mucho más fácil encontrarse con la militancia socialista y cuyas referencias a ellos fueron recibidas con ovaciones, hasta sumar la dos decenas que recibió Zapatero durante todo su discurso.
La imagen era, desde luego, todo un símbolo del sentir del PSOE, que ha llegado a este congreso con su autoestima por los suelos tras los varapalos electorales de 2011: exaltación de las medidas sociales adoptadas por Zapatero durante su primera legislatura, frialdad (como poco) con la gestión de la crisis económica. Ni más ni menos que lo que asumen y propugnan los dos candidatos que hoy compiten por sucederle en el liderazgo del partido.
Aquí, el ex presidente ya hasta empezó a permitirse algunas bromas -«por defender la cultura, me han dado hasta en la ceja»-, en previsión de la sentida despedida final y de la exhortación a sus compañeros que estaba a punto de llegar.
La vía para llegar a ese punto fue el tercer ámbito que destacó de su gestión: tratada la economía, tratada la política social, tocaba tratar la lucha contra ETA. «Lo más intenso, pero también lo más gratificante, ha sido ver a los militantes del País Vasco no descansar para ver el final de la violencia», dijo, y recordó con emoción el asesinato del concejal socialista Isaías Carrasco.
Con un público bastante más entregado que media hora antes, Zapatero pasó a las peticiones. Una, que el PSOE trabaje en materia económica, porque «el partido no tiene como objeto derrotar al PP, sino derrotar a la crisis». Dos, que «el respeto» sea lo que presida la celebración del congreso, porque eso es lo que «une» al partido. Y tres, lo dicho, que «quien salga de secretario general» tenga el mismo apoyo que él tuvo. Porque eso, advirtió, fue esencial para ganar las elecciones en 2004 y 2008.
«Lo más importante es que, al día siguiente, todos estéis detrás del nuevo liderazgo», proclamó el que ayer aún era secretario general del PSOE, que no miró hacia el lugar que ocupaban Rubalcaba y Chacón, pero tampoco hacía falta.
Y dicho lo penúltimo que tenía que decir, transmitido todo el optimismo del que fue capaz -«los valores y principios de la socialdemocracia no sólo están vigentes, sino que se extienden por todo el mundo»- y colocado el auditorio en situación, vino la esperada despedida.
«Siempre estaré con vosotros, a vuestro lado, para ayudar en lo que pueda». Stop de cinco segundos. «Siempre, siempre, siempre». «Confío en que sabréis hacer las cosas». Y ahora sí que sí, el auditorio en pleno se levantó para dedicar a José Luis Rodríguez Zapatero una ovación de varios minutos. La de su adiós del cargo que se ganó en aquel histórico 35º Congreso de julio de 2000 y que hoy, día de bienvenidas, cederá a Chacón o a Rubalcaba.
CARLOS SEGOVIA MADRID CORRESPONSAL ECONÓMICO 04/02/2012 ESPAÑA«Lo hice para no ser intervenidos»
ANÁLISIS
Ayer, a toro pasado, Zapatero fue más explícito que nunca sobre lo que verdaderamente motivó las medidas de recorte de sueldos a los funcionarios y congelación de pensiones que anunció el 12 de mayo de 2010. «Lo hice para no ser intervenidos (...) para evitar el colapso (...) para que España pudiera seguir financiándose por sí misma». Es decir, no caer como Grecia. Un motivo de peso que, por supuesto, no desveló aquel día de mayo.
En su discurso de investidura se limitó a presentar las medidas como una aportación de España a la estabilidad de la Eurozona: «El acuerdo del Eurogrupo primero y, después, del Ecofin fue un acuerdo de compromiso razonable y coherente, en el que cada una de las partes que integramos la zona euro aporta al conjunto. Aquellos países que han estado más reticentes a un compromiso en torno a la fortaleza y la defensa común de la moneda euro dan el paso y, como debe ser, coherentemente, aquellos países que tenemos que hacer una reducción más alta o más acelerada del déficit damos el paso para lograr esa reducción más intensa del déficit». Ya está.
Cuando Rajoy protestó por la tutela internacional en la que se adentraba España, Zapatero le replicó airado que no había riesgo de que el país siguiera los pasos de Grecia y afeó al líder del PP que propusiera aquel día recortar las subvenciones a los partidos políticos.
Su discurso de ayer ha sido uno de los principales problemas del ya ex presidente del Gobierno: No decir la verdad de lo que pasaba y, además, no asumirla. Si ahora dice que España estuvo a punto de ser intervenida o rescatada ¿Cómo no actuó en consecuencia, haciendo mucho más que aquel parche de real decreto, que no iba acompañado de una reforma laboral ni del sistema financiero acordes con la realidad del país?
Ante los aplausos de Rubalcaba y de Chacón, el secretario general saliente aseguró que su objetivo entonces era proteger «la cohesión social». Desde aquel día, España ha perdido casi un millón de empleos. Vaya cohesión social protegida.
Está bien que Zapatero intente hacer autocrítica, pero si se limita a hacerla con contradicciones como ayer, no tendrá el efecto que se supone que debería perseguir y es que el PSOE no vuelva a incurrir en tamaño error para el país cuando los votantes olviden lo sucedido.
CARMEN TORRES SEVILLA 04/02/2012 ESPAÑA«Tu trabajo o Rubalcaba, tú eliges»
Delegados del PSOE andaluz denuncian «presiones inmorales» para votar a Chacón

El PSOE andaluz es una olla a presión a punto de reventar con la elección hoy del nuevo secretario general del partido. La apuesta de la dirección regional del partido por Carme Chacón ha sido tan fuerte, que el aparato siente que no puede permitirse la victoria de Alfredo Pérez Rubalcaba. Por este motivo, en el proceso precongresual se han producido presiones que incluyen amenazas veladas de despido a delegados rebeldes o indecisos que trabajan en instituciones gobernadas por el PSOE, especialmente las diputaciones.
En Sevilla, el sector rubalcabista insiste en que buena parte de la veintena de alcaldes y ex alcaldes contratados a dedo en la institución provincial han sufrido estas amenazas. Algunos de ellos han expuesto directamente a dirigentes del partido como el secretario general, José Antonio Viera, la dureza de esas amenazas. Por este motivo, Viera se ratificó ayer en sus acusaciones a la Ejecutiva Regional: «Son presiones inmorales e ilegales». Fuentes de la Ejecutiva Federal confirmaron ese extremo, aunque tampoco quisieron concretarlas.
Una de las personas afectadas por esas amenazas relató a EL MUNDO cómo desde la sede regional de San Vicente se le había advertido de que su puesto de trabajo estaba en riesgo. Casi con lágrimas en los ojos, el delegado insistió en la necesidad de guardar el anonimato por miedo a que esas represalias se cumplan. Un temor que se extiende a otros afectados que se niegan a exponer su caso por el riesgo de quedarse en el paro.
A estos casos se suma el del portavoz municipal en Sevilla, Juan Espadas, al que Viera instó a dar explicaciones sobre su cambio de postura, ya que inicialmente se mostró partidario de Rubalcaba, y el jueves anunció el voto para Chacón.
«Yo me mantengo íntegramente y literalmente en todo lo que dije ayer y no le quito ni le pongo una sola coma», sentenció Viera ante los periodistas, después de que el presidente de la Junta y secretario general del PSOE-A desmintiera públicamente la existencia de esas presiones. Acto seguido, se fundió en un abrazo con Rubalcaba, a quien acompañó a su llegada al Congreso Federal.
Previamente, Griñán había reprochado a Viera que no concretara esas presiones. «Que un secretario provincial dé su apoyo a un candidato o a otro no es una presión, ni legal ni ilegal. No considero que esté presionando a los delegados», añadió, antes de tildar de «majaderías» algunas de las acusaciones.
«Una majadería solemne es que se engañe a los compañeros de una organización. No es legítimo tratar de engañarnos a todos diciendo que se es neutral y pidiendo que nadie se pronuncie, lo cual también es absurdo en un proceso democrático», respondió el alcalde de Dos Hermanas y presidente de la Federación Andaluza de Municipios y Provincias, Francisco Toscano. Lamentó que «si uno no es sincero consigo mismo, difícilmente se podrá resolver el problema de la desconexión de los políticos con la sociedad».
«He vivido un congreso en el exilio, el de Borrell y el de Zapatero y el grado de tensión que hay en éste no lo había conocido antes», aseguró en la reunión de la delegación sevillana con Chacón. «Se ha presionado al máximo nivel, a nivel de la dirección del PSOE-A para condicionar la manera de votar», insistió.
También el secretario general del PSOE de Cádiz y diputado nacional por la provincia, Francisco González Cabaña, que apoya la candidatura de Alfredo Pérez Rubalcaba, respaldó ayer la denuncia de José Antonio Viera sobre las presiones ejercidas por la Ejecutiva Regional en favor de Chacón.
En declaraciones a los periodistas en los pasillos del 38 Congreso Federal del PSOE, González Cabaña indicó que no le extraña que se hayan producido presiones, «especialmente en Andalucía, siempre ha sido así». No obstante, no quiso darle más importancia al asunto y manifestó que, «como decía Miguel Hernández, me crezco en el castigo, y mi gente se crece en estos castigos».
DAVID GISTAU 04/02/2012 ESPAÑALos silos nucleares
La fugacidad de las glorias terrenales tiende a hacerse más evidente en política. Las entradas de Chacón y Rubalcaba -«Las mujeres delante, que queda bien», le dijo Valeriano Gómez- en el hotel Renacimiento desataron tumultos, aplausos y carreras de los periodistas. A su paso, unas lámparas que pendían del techo hasta la altura de las cabezas oscilaban como si hubieran sido las de un barco atrapado en la galerna. Por el contrario, la llegada de Zapatero fue de una soledad tal que él se abrazó a los escasos simpatizantes que se le acercaron como si quisiera hacerla menos cruel. Ésa es la lección que mueve el motor del ego: por lo que riñen Rubalcaba y Chacón es por que sea el otro quien entre el lunes en el vestíbulo de un hotel y que no pase nada, que no se mueva una lámpara.
Es verdad que los delegados repararon luego a Zapatero con una larga ovación funeral -«Mi tiempo ha terminado»- que cerró un discurso agrietado por el sentimiento en algunos pasajes, pero en general reiterativo y varado en el tiempo preelectoral, además de marcado por la preocupación por las heridas internas definitivas que pueda dejar la pugna Rubalcaba/Chacón y por un afán de justificación que demuestra que también este ex presidente ingresa en la posteridad en desacuerdo con el espacio penitente en que le ha ubicado la memoria. Se le escuchó con paciencia, pero parecía que en cualquier momento se levantaría un delegado para gritar: 'Todo eso está muy bien... Pero, ¿tú qué has puesto en la porra?'.
Yourcenar escribió de un tiempo fronterizo entre los dioses romanos y el de los cristianos en que el hombre, por un instante, «por fin fue libre». Ese mismo vacío tutelar gravita sobre el PSOE, al menos hasta esta tarde. Pero el hombre vertebrado por la disciplina de un partido no ama la libertad, porque necesita un personalismo alrededor del cual orbitar y al que encomendar la minucia de sus propias ambiciones. En el tránsito de una hegemonía a otra, el PSOE está dispersado en núcleos ínfimos que recelan los unos de los otros y se intoxican con los relatos de los mutuos agravios. Cabezas de caballo en las camas de los delegados andaluces, dice Rubalcaba. Como ser Messi contra Pepe, dice Chacón, que debió de gustarse peinada como Guti en la viñeta del gran Ricardo: hasta la del Barcelona de Guardiola parece una imagen triunfal que puede parasitarse. Es ahora cuando el PSOE ha empezado en serio a hacerse daño a sí mismo, propiciando un desgarro que acaso no pueda cauterizarse después del congreso y demore aún más la refundación de un partido tan desintegrado que ha dejado el sistema sin contrapoder. Durante las semanas anteriores, hubo una cierta contención educada, como si entre los aspirantes rigiese la misma intimidación que en la Guerra Fría: Destrucción Mutua Asegurada. Pero ya hace tiempo que los silos nucleares se pusieron candentes. Hay socialistas que sólo ahora han descubierto la mezquindad de las mañas que jamás les escandalizaron cuando eran utilizadas contra políticos de la derecha. Hay chaconistas que de pronto han interiorizado el perfil maléfico, mitológico, de Rubalcaba. Hay rubalcabistas que dicen de Chacón cosas que, de habérselas oído a un miembro del PP hace apenas unas semanas, habrían pedido lapidación contra el misógino. Se corría el rumor de que Rubalcaba iba a bajar a almorzar mezclado con los periodistas, y aparecía Chacón, como si la hubieran informado, saludando de mesa en mesa como en una boda.
El cabotaje por el vestíbulo del Renacimiento, de un corrillo a otro, demostraba que ambas candidaturas se decían vencedoras, y que las dos tenían ya un poso de resentimiento contra la otra cuya superación se antoja complicada. Es verdad que el equipo de Chacón logró crear un ambiente de victoria que, aunque propagandístico, puede lograr que muchos delegados dubitativos sean arrastrados por una inercia. Pero todo era especulativo, intangible. Hasta había quien decía detectar en cierta torcedura de la sonrisa de Rubalcaba que se sabía perdedor. Tan larga se esbozaba la noche, que hasta de la llegada de Felipe González, que la víspera había dicho que se podía disponer de su suite, cabía conjeturar que había sido llamado con urgencia para ayudar a apretar delegados.
Y, mientras, Rubalcaba y Chacón sentados juntos en la Ejecutiva. A veces ponían distancia juntándose con sus vecinos del lado contrario. A Rubalcaba le sonaba el móvil, acaso para una consulta táctica, y no sabía cómo hablar tapándose la boca. Hubo un momento en que se dijeron algo y pareció cordial: fue justo cuando Zapatero decretaba la extinción de un tiempo al que pertenecieron ambos sin hacerse daño, sin representar dos antagonismos que han dejado el PSOE a su merced como cuando faltan los dioses.
R. B M. S. SEVILLA 04/02/2012 ESPAÑAEl no aplauso de Barreda a José Bono
Fue el único que no ovacionó al ex presidente del Congreso al ser citado por Zapatero
Cuando José Luis Rodríguez Zapatero andaba ayer reclamando a todos los militantes del PSOE que dieran su apoyo al secretario (o secretaria) general que sea hoy elegido en el congreso, citó de repente a alguien a quien colocó como ejemplo de lealtad política: su antiguo rival en el congreso del año 2000, José Bono.
El ex presidente del Gobierno recordó cómo ambos compitieron por la Secretaría General del PSOE en el congreso más ajustado de la historia del partido, pero aseguró que esa rivalidad se transformó después en una relación de «lealtad, afecto y amistad» que dura hasta hoy.
Efectivamente, los hechos parecen darle la razón. Tras ganar las elecciones en 2004, Zapatero lo nombró su primer ministro de Defensa. Después quiso (sin lograrlo) que Bono fuera candidato al Ayuntamiento de Madrid y, al final, el dirigente castellano-manchego fue presidente del Congreso de los Diputados durante la segunda legislatura del PSOE, entre 2008 y 2011.
Su nombre fue el único propio que pronunció Zapatero durante su larga intervención ante el congreso -ni Felipe González ni ninguno de los dos candidatos disfrutaron de ese honor-, y la mención mereció un aplauso unánime de los asistentes. Bueno, casi unánime.
Fuentes que asistieron en primera línea al discurso de Zapatero aseguraron que el único que no aplaudió la mención a Bono fue José María Barreda, el que fuera su delfín y sucesor en la Presidencia de Castilla-La Mancha.
Los tiempos en los que los dos castellano-manchegos trabajaban mano a mano pasaron hace tiempo. Barreda sucedió a Bono en 2004, cuando éste ocupó la citada cartera de Defensa y, desde ese momento, sus caminos comenzaron a divergir.
Los dos han dado muestras de ese distanciamiento en más de una ocasión, aunque quizá nunca se había mostrado de forma tan públicamente notoria como ayer. En el congreso, cada uno apoya a un candidato (Barreda a Chacón, Bono a Rubalcaba), y en Castilla-La Mancha, donde Barreda sigue liderando el partido, Bono respalda con firmeza que el nuevo secretario general sea el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page.